En el mundo de la enredadera no hay espacio para corbatas. Y no sólo porque generen costes medioambientales, sino sobre todo porque casi nadie se siente cómodo con ellas.
Cada vez veo más claro que la sociedad de las redes distribuidas cristaliza más y más valores del 68 aunque no lo reconozcamos. Valores que se expresan como estéticas también. Porque tal vez más que otra cosa este último par de años será recordado por un cambio cotidiano, por una liberación masculina que ya se anunciaba entonces: el fin de la corbata.
Empezó Koizumi en Japón. Siguió China. Y pronto la ola llegó hasta nosotros. Un día Acciona declaró la sostenibilidad y las corbatas incompatibles. E Inditex, que de verdad sabe de ropa, se lanzó al plan de reducción de emisiones más ambicioso del mundo en el sector privado.
Hoy entré en la página de Novell. Seguramente la multinacional del software que más está apostando por el software libre como camino de innovación empresarial. Miren cómo presenta a sus ejecutivos y directivos. Por supuesto, ni una corbata. Y salvo uno, ninguno tiene pinta de haberla llevado nunca.
Se me saltaban las lágrimas. En este momento vivimos una conjunción maravillosa: las estéticas y las lógicas del procomún, desde la devolución a la sostenibilidad, se van haciendo más y más evidentes y necesarias en unas grandes organizaciones, cada vez más transnacionalizadas, que buscan la innovación como el grial y requieren nuevos tipos humanos a los que saben no deben constreñir sino potenciar.
En el mundo de la enredadera no hay espacio para corbatas. No sólo porque generen costes medioambientales, sino sobre todo porque casi nadie se siente cómodo con ellas, porque cuando quienes las llevan llegan a la terraza se la sueltan o se la quitan. Y es la terraza, la plaza, el espacio conversacional, el modelo del nuevo business center donde se construyen las redes. A nuevas lógicas, nuevas estéticas que reflejan nuevos valores los de los
hijos de un mundo red, de Internet y la caida del muro de Berlín, de la ironía frente a lo político y el rechazo a la obsesividad productiva del tiempo ordenado a látigo y reloj. Valoramos en todo terreno, más el flujo que el stock, la relación que el contrato, lo que provee el contacto más que lo que asegura la propiedad formal. Desradicados, tenemos patitas en todos los mundos, pero raices en ninguno. Tal como somos: como una enredadera y no como un árbol.
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[...] se lanzó al plan de reducción de emisiones más ambicioso del mundo en el sector privado” comenta David de Ugarte en su Moleskine. En dónde referencia un artÃculo del Ecoperiódico sobre el ahorro y la [...]
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[...] Las enredaderas no usan corbata Fuente: David de Ugarte (01.08.2007) [...]







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¿Es posible que lo que esté ocurriendo sea la sustitución de un “uniforme” por otro?
Lo ideal sería que el aspecto no fuera relevante, pero me temo que lo es. Incluso en aquellos sitios donde se abjura de la corbata, se ve mal no llevar una camiseta cool o “con mensaje”.
¡la identidad pública, siempre la maldita identidad pública!
Un ejemplo: Automattic: http://www.flickr.com/photos/photomatt/919393500/in/photostream/
Aunque yo las odio, no sé la corbata puede ser útil porque puede servir para suicidarte después de un día de trabajo insulso de un insulso trabajo. Yo creo que las inventaron para eso y para distinguir a los borrachos en las bodas que son los que la llevan floja, para disimular en estos actos lo mejor es ir de mano sin ellas aunque al principio te miren un poco de reojo, luego en las copas ya ganarás en dignidad
Felicidades por tu constancia y gracias por compartirla…
En el mundo d ela “política enredada” no hay manera de matar la corbata…
Te adjunto un texto que publiqué en EL PERIÓDICO DE CATALUNYA sobre la corbata y la política formal y que que puede ser un contrapunto a tu post.
http://www.gutierrez-rubi.es/?p=179
Luis pues seguramente en ciertos circulos sea asi, acuerdate de cuando la primera burbuja…
De todas formas estoy con Chus, la corbata es deprimente, puestos a uniformarse al menos experimentemos nuevos uniformes…
Antoni, me encantó tu post, mañana te agrego a mi feevy que no me los quiero perder