Estoy preparando un nuevo ensayo en papel sobre el poder de las redes sociales para cambiar la agenda pública y el papel de Internet y la blogsfera en todo ello.
Desde diciembre de 2004 hasta aquí mi trabajo sobre redes sociales se ha materializado en una serie de posts a través de los cuales he ido clarificando y profundizando ideas. Ideas que ya están, creo, lo suficientemente maduras como para materializarse en un libro de papel.
Por un lado he relatado todo el viaje teórico que nos ha permitido desarrollar la única metodología de análisis de redes sociales que puede hoy ofrecer servicios competitivos en un mercado especialmente difícil, el de la inteligencia empresarial.
Por otro hemos dado forma a un marco general desde donde entender cómo los ciudadanos pueden utilizar de forma consciente ese conocimiento mediante Internet para cambiar su entorno e introducir cambios en la agenda pública, en el conjunto de temas que están o no en el debate social. Creo que he trabajado y descrito las bases prácticas y teóricas de lo que cualquiera debería saber sobre ciberactivismo.
Experimentando, analizando datos estadísticos de los servidores y resultados agregados he llegado a tener una visión vastante más afilada sobre la blogsfera y su funcionamiento, especialmente de cómo surgen sus centros y qué papel juegan sus pretendidas “periferias”. Una visión que es desmitificadora frente a la imagen que transmiten los medios y que apunta a que la red funciona como un verdadero espacio de deliberación social distribuida, donde los “gurús” y “bloggers estrella” pintan más bien poco a la hora de la verdad, como han demostrado las recientes experiencias de movimientos masivos distribuidos tan importantes como las revueltas francesas o el macrobotellón español. Momentos ambos de una evolución general de los movimientos sociales que Rodrigo Araya ha resumido muy bien en una serie de tres gráficos que serían la ilustración natural del conjunto de estos textos.
Por último, encajaría de forma natural en este esquema también la utilización de los blogs y la acción en redes sociales por parte de las empresas que poco a poco parecen ir dándose cuenta de que deben reposicionarse y asumiendo un nuevo papel en su entorno de acuerdo con las nuevas posibilidades.
En este libro todavía tengo que aclararme sobre si quiero dejar fuera o no los aspectos “bélicos” de las redes como el terrorismo distribuido, la lógica AlQaida o el conflicto en red y las topologías sociales que se derivan de él. Supongo que conforme vaya tomando cuerpo lo iré teniendo más claro. Pero de entrada me gustaría dejar al margen estos aspectos para centrarme en el poder civil de las redes sociales.
Me queda ahora un buen trabajo de edición por delante. Y luego llevarlo a la editorial. Espero que para otoño tengamos libro… El papel es lo que tiene: desde luego no sirve para contar novedades -entre otras cosas porque cuando escribes ya dejaron de serlo- pero si que es una buena forma de consolidar trabajo y relacionar las piezas que uno ha ido puliendo en sus análisis.





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Este artículo lo encuentro fabuloso por su transversalidad. No espero menos del libro.
Je, yo conozco a uno que pretendía para primavera tener “su” libro muy adelantado. Y todavía anda documentándose y empezando a darle a la tecla.
¡Animo con el libro!