Pero no son sólo los idiomas, lo que define a los plurarquistas en cada campo es su sentido y defensa de la diversidad.
El movimiento por la devolución es precisamente un producto directo del plurarquismo, pues la propiedad intelectual aparece como un freno artificial a la diversidad y por tanto a la generación de espacios sociales de plurarquía.
Y más allá del multilingüismo práctico y de la opción por la Devolución frente a Creative Commons en mantra del uso del plural es constante.
El futuro no será una aldea global, sino miles de aldeas globales
nos aseguraba Augusto de Franco definiendo el localismo y avanzando el concepto de multiverso.
Podemos crear tantos blogs, agregadores, entornos colaborativos, wikis o foros como queramos. Entonces, ¿qué sentido tiene someternos a los deseos y los dictados de unos cuantos usuarios que controlan una comunidad virtual?
escribía Enrique Gómez resumiendo el debate que enfrentaba la unicidad de la Wikipedia a la idea de un universo plural de contextopedias
No existe una blogsfera sino muchas
defendía yo mismo en Sevilla y en Porto Alegre, mar de flores en mano, frente al dospuntocerismo y los rankistas de EEUU y España
Siempre lo múltiple, lo diverso, la asunción de que no existe una sóla verdad social, una salsa de spaghetti perfecta es decir, la convicción de fondo de que es posible vivir la abundancia y de que esta es un producto de la plurarquía, del amor a la diversidad.
E unus pluribum, de uno muchos. Porque al fin, diversidad social, libertad personal y abundancia son la misma cosa



