Desde 1914, The New Republic es uno de los medios de opinión más prestigiosos de EEUU. No faltan en los últimos tiempos en sus páginas reflexiones sobre la blogsfera. Merece la pena leerlas.
Imaginaos un país sacudido por un atentado terrorista. Una salvajada que es por otro lado absolutamente novedosa en sus propios términos históricos y que coincide con la explosión de los blogs. Imaginaos una derecha que se radicaliza y que protagoniza, con crispación, la politización y polarización de esa naciente blogsfera.
No mucho después llega la izquierda. Pero tampoco le sobran imaginación ni cintura. El espíritu de partido puede con todo y no tardan en aparecer, también en ese campo, los ciber-hooligans.
El eje que separa a extremistas de sensatos, hooligans de pensadores, se difumina y queda finalmente oculto por una divisoria antigua y sin matices. La diversidad en el debate político en la red se reduce a dos campos que reproducen acríticamente la agenda de los grandes media añadiéndole apenas, gotas de intolerancia, sazón de ataques ad-hominem, algunas injurias y gritos de hincha futbolero.
Eso es lo que nos cuenta Lee Siegel que ha pasado en la blogsfera americana tras el 11S. Lo llama blogofascismo estigmatizando, nos dice, no un conjunto de ideas, sino un modo de expresión que habita en ambos campos.
Con él, por estos lares…
I would love to see a million blogs bloom with real idiosyncratic thinking, real provocation outside any group’s agenda, real argument, real eloquence, and even real investigative reporting. “People power” doesn’t have to be a synonym for “lack of daring and originality.”
The question the blogosphere has to ask itself is whether it truly has become a rejuvenating alternative to the status quo in journalism and politics or a dumping ground for the mainstream’s worst aspects–political extremism, narcissistic fantasy, cowardly herding. Or, as Burt Reynolds put it in Sharky’s Machine, “You know, Frisco, when we used to flush the toilet upstairs, we always wondered where it came to.”
Leedlo, merece la pena.
En otros blogs este post recibió las siguientes referencias (URI de Trackback)
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[...] Ugarte nos remite al artículo de Lee Siegel en the New Republic que lleva como título el de esa columna que es también el de la columna de David. [...]
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[...] A raiz de mi post de esta mañana comentando el último artículo de Siegel, Juan Urrutia ha escrito otro titulado también Blogofascismo en el que comenta cosas tan interesantes como que: La identidad de los bloggers es muy superficial porque es muy barato abandonar lo que el mismo David llama la ética del hacker. Uno de los factores pricipales de ese bajo coste de la disidencia es precisamente que, como para los hackers el valor supremo es la experimentación ( o, si queremos, el bricolage), es muy fácil disfrazar de vanguardista cualquier uso que se haga del nuevo medio para reforzar las viejas identitades centradas en valores religiosos, nacionales o simplemente éticos. [...]






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