Economía de la información

De Contextos

La Economía de la Información es una rama de la microeconomía que estudia tanto el efecto de la información (asimetrías, información perfecta, etc.) sobre el comportamiento agregado como el comportamiento de los modelos microeconómicos convencionales cuando el bien producido/demandado/intercambiado es un bien informacional.

En esta segunda acepción la Economía de la Información fue el primer programa de investigación que en un marco riguroso y coherente con el conocimiento microeconómico establecido pretendió explicar algunos de los conflictos y novedades de las primeras experiencias de Internet. En este sentido la Economía de la Información a finales de los 90 se oponía a nueva Economía, la idea de que Internet modificaba tan radicalmente los presupuestos de los modelos de análisis económico que era necesario reformularlos completamente.

Como la nueva Economía era más una expectativa popular que un programa de investigación, la Economía de la Información se definió en este sentido a partir de un trabajo que también tomaba la forma de un libro de divulgación: Information rules (aparecido en España como El Dominio de la Información) de Carl Shapiro y Hal Varian.

Tabla de contenidos

Planteamientos de partida

En 1985 Carl Shapiro había sido el primer economista en captar la importancia del efecto red descrito originalmente por Rohfls en 1974. La aportación más destacada del corpus expuesto en Information rules será precisamente ligar los efectos red a los procesos competitivos que aparecen en las batallas por la fijación de estándares (sistemas operativos, procesadores de texto, tecnologías de reproducción...) para desde ahí redefinir algunos supuestos de política de la competencia.

En su aproximación a la demanda Shapiro y Varian parten del concepto de bien informacional. El bien informacional es un bien de experiencia particular. Un bien de experiencia se caracteriza porque los consumidores tienen que pasar por la experiencia de probarlo para poder evaluarlo (como las películas o la música). Un bien informacional es un bien de experiencia que lo es en todas las ocasiones en que es consumido: no sabemos si el periódico de hoy o la última película de nuestro director favorito merecerán su precio hasta después de haberlos disfrutado.

Desde el lado de la oferta, la información tiene, desde el punto de vista económico, unas características muy especiales: producir el original es caro (altos costes fijos) pero reproducirla cuesta muy poco en Internet (coste marginal tendente a cero).

La propiedad intelectual

Una de las aportaciones más interesantes del libro de Shapiro y Varian es que por primera vez plantean el grado de protección de la propiedad intelectual de un bien informacional como una elección del productor, adelantando la lógica de lo que luego sería Creative Commons. A pesar de que los autores defienden abiertamente la no necesidad de modificar la legislación al respecto si que aconsejan a los empresarios acogerse a sistemas de licencias (dado que reducen los costes de transacción) y definir estas buscando

elegir los términos que maximicen el valor de nuestra propiedad intelectual, no los que maximicen su protección

Balance

La Economía de la información, definida en la aplicación que le dieron Shapiro y Varian, fue la matriz desde donde el mundo académico se planteo nuevos caminos que llevarían por un lado a la formación del nuevo campo del análisis de redes sociales. Originalmente conservadora, abriría paso sin embargo a terrenos completamente novedosos vinculados a la lógica de la abundancia como a la crítica radical de la propiedad intelectual desarrollada luego por economistas como Michele Boldrin o David K. Levine.

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