La vivencia social de las redes no se da en una isla. Más allá de la plurarquía también hay una experiencia mediatizada, heredera degradada de la lógica democrática, que está produciendo monstruos
Cuando Monopoly Francia decidió hacer participativa la elección de las 24 ciudades que aparecerían en su nuevo tablero, tuvo un resultado irónico: en la elección de pueblos ni siquiera aparecía París. El ganador abrumador era Moncuq, un pequeño pueblo cuyo nombre suena igual a Mon Cou (mi culo).
La lógica marketiniana y web 2.0 hacía aguas: ¿los que habían votado comprarían el nuevo tablero o era un sabotaje de nuevo tipo?
El participacionismo
A la tríada clásica (tiranía - oligarquía - democracia) la experiencia social de red añadió una más: la plurarquía. No dejaba de tener lógica que si en el nuevo mundo abierto por Internet descubríamos una nueva forma de organización política, esta nos permitiera más libertad. Pero la vivencia social de las redes no se da en una isla. También hay una experiencia mediatizada, heredera degradada de la lógica democrática.
Se trata del participacionismo, la ideología que hay bajo el discurso político de la Wikipedia, digg-menéme-reddit o la elección en myspace del representante español en Eurovisión.
La característica esencial del participacionismo es que define unas reglas de votación -normalmente para la edición colectiva de contenidos- pero no un demos; una técnica, no un sujeto.
La clave sin embargo de los sistemas políticos está siempre en el quién decide, no cómo se organiza técnicamente la decisión. Así, dejando que vote la gente (una categoría social de difícil demarcación), dejando un demos voluntariamente ambiguo, el resultado final legitima a una oligarquía participativa que presenta sus creaciones como agregado social, como expresión de las ideas de la gente.
Esta representación que no es suplantación porque ni siquiera se sabe muy bien a quién se está suplantando, funciona razonablemente bien hasta que esa oligarquía juega a romper, literalmente, el tablero. Ahí el cuestionamiento se hace insoslayable.
Moraleja
El participacionismo da una respuesta tecnológica a una pregunta política. Responde a un quién con un cómo. Esconde bajo el método la sustancia. Sólo el sujeto importa cuando de elegir se trata. Recuerden a Lincoln: por quién, para quién y de quién. Esas son las preguntas que responden a la naturaleza de cualquier gobierno… así sea virtual.
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[…] que otro pseudocantante el 25 de mayo, dÃa del orgullo friki (ver en El paÃs y tal vez en Web2.0, Democracia y marcha atrás, uno de los últimos posts De Ugarte que me ha hecho pensar en el tema, sendos análisis del […]





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Fantástico. El «relativismo» de las definiciones deliberadamente ambiguas.
Creo que la idea que yo tengo en torno a estas cosas la vi mejor reflejada hace un tiempo, en algún punto de esta red: no es lo mismo el discurso del explorador que el del vendedor.
Tengo un post a medias, que algún día descongelaré del estado de borrador, sobre la diferencia entre las «comunidades» (ouch! qué 1.0 me ha quedado, verdad?) y las «redes sociales» (esto sí es cool en 2008, ya veremos cómo envejece el término en 2010; seguro que mal porque en cuanto los vendedores se vayan a un nuevo stand no quedará nadie que le quite las telarañas).
Está muy bueno lo que escribís, es parte de la lógica pseudo democrática de la poliarquía. El participacionismo esconde la supremacía de la ley de hierro de las oligarquias y nos deja pensando sobre el diagnóstico que hacian hace un siglo y medio Proud Homme y Bakunin. Es la forma democrática democrática? Es la participación el reaseguro de la Democracia? Queda claro que no
Abrazo desde argentina
Agustín
No sé si has leido este artículo en Slate: The Wisdom of the Chaperones. Digg, Wikipedia, and the myth of Web 2.0 democracy.
http://www.slate.com/id/2184487
Saludos.
Pero Lavigi, fíjate que atrasado va con todo, respecto al debate que tuvimos hace dos años en español y que acaba con la creación de las primeras contextopedias…
Aparece resumido en tres capítulos de “El poder de las redes”. Echale un ojo. La “anglosfera” es realmente autista y el autismo le cuesta años…