Si se divide el número de usuarios por el número de páginas del mismo idioma, el inglés tiene el ratio más elevado con un 1,47, después se coloca el francés con un 1,25 y el alemán con un 1,23. El de España, con un 0,58, es casi la mitad que el francés o el alemán.
Leo en elpais.es que la Fundación de la Lengua Española ha presentado un informe que había encargado a Accenture sobre el uso del español en Internet.
Voy a la página oficial de la Fundación en busca de la fuente original (el estudio) y me encuentro con que la noticia más actualizada de sus actividades es del mes de julio. Lo cual, no deja de ser coherente con la conclusión más llamativa del trabajo: Tan sólo un 4,6% de las páginas web están escritas en español, no tanto porque haya menos conectividad entre los hablantes del idioma, que también, como porque publican poco en relación con el inglés, el francés o el alemán.
En realidad en términos de acceso y desarrollo de la conectividad los datos no son malos si se observan en términos dinámicos:
Internet creció entre un 375% y 337% en España y América Latina, respectivamente. Un crecimiento continuo aunque alejado de las medias de otros países. El porcentaje de los usuarios de Internet en España es del 38%, por debajo de la media europea que es del 49%. El de los países de América Latina es del 14%.
Sin embargo hay un dato que es realmente llamativo (y obsérvese en la redacción de la noticia que está limitado a España, no al ámbito de la lengua española):
Si se divide el número de usuarios por el número de páginas del mismo idioma, el inglés tiene el ratio más elevado con un 1,47, después se coloca el francés con un 1,25 y el alemán con un 1,23. El de España, con un 0,58, es casi la mitad que el francés o el alemán.
Un problema filosófico
Antes de abordar un problema hay que delimitarlo. Y en esto la aproximación a las estadísticas depende -y mucho- del criterio de quien analice. No hay un único criterio de verdad aceptable. En el mundo anglosajón, la libertad es algo que haces y por tanto ese ratio del 0.58 sería, comparativamente hablando, muy preocupante.
Para la cultura mediterránea (católicos, spinozistas, politeistas más o menos ocultos…) la libertad reside en lo que puedes hacer, lo ejecutes o no. Lo importante es la potencia, el rango de elección, las fronteras. En el límite: el matrimonio gay hace más libres a las parejas heterosexuales, Linux hace más libres a los usuarios de Windows y esos platos del menú del chino que nunca pedirías mejoran tu valoración del restaurante símplemente por estar ahí, por aumentar tus posibilidades de elección.
Tres posibles explicaciones
La cuestión es pues ¿por qué los hispanoparlantes españoles publican relativamente menos? ¿Es el español -al menos en Europa- una lengua de ágrafos?
Si es porque no quieren, porque ya les satisface el ensanchamiento de su libertad que supone la blogsfera existente en su propia lengua y en otras, no veo problema alguno. Aportarán cuando ellos mismos perciban que no hay suficiente sobre aquello que les interesa, como ha sido hasta ahora.
Claro que también puede ser un síntoma de un sistema de enseñanza que no les ha dotado de las herramientas expresivas suficientes para sentirse seguros escribiendo en su propio idioma y sí de un obsesivo culto a una RAE que cada día parece más cercana en su afán normativo a vindicar la propiedad del idioma. En este caso sí que habría un problema… pero no estaría en la red o en la política tecnológica, sino en la escuela, el Bachiller y la Universidad.
Y por supuesto queda una tercera opción: que el estudio esté mal hecho y haya dividido el número de españoles conectados entre el número de páginas escritas en español albergadas en servidores ubicados en España. Y esto tendría un doble sesgo, pues primero no tendría en cuenta que casi una cuarta parte de los españoles no tiene el español por lengua materna (o teníendola usan otra como lengua de cultura) y además que muchos autores de contenidos no tienen -por diversos motivos de sobra conocidos- su servidor en empresas de hosting españolas.
Y algo me dice que el dato va a ser el producto de las tres explicaciones al mismo tiempo. Y no deja de resultarme irónico que los presupuestos del discurso del imperialismo lingüístico español (que todos los españoles tienen el español por lengua de comunicación y cultura, por ejemplo) escoren sus estudios hacia los más tristes resultados.






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Me temo que las tres hipótesis sean reales (y mi temor responde a las dos últimas). Sobre la segunda, mi experriencia personal dice exactamente eso. Sobre la tercera (la metodología del estudio), el párrafo que citas es un buen indicador:
“Si se divide el número de usuarios por el número de páginas del mismo idioma”. O sea, usuarios en el numerador y páginas en el denominador. Así, a mayor ratio menor actividad de los usuarios; entiendo que en realidad los ratios citados se corresponden al inverso de la relación que indican (páginas / usuarios).
Si tienen tan poco rigor al explicar sus resultados …
Otro tema que merecería un post completo es el papel de la RAE como guardían oficial del idioma y la alegría con que buena parte de los hispanohablantes aceptan a este policía de la lengua. Mientras muchos piensan que defiende el idioma, el inglés nos demuestra que las lenguas no necesitan defensores oficiales, si no hablantes libres y activos. Lo de la REA me recuerda a la polémica con los bibliotecarios de la Wikipedia española. Mientras el español sigue el modelo wikipedia, puede que el inglés siga el de las contextotepedias …
¿No es la oralidad parte (o indicio) de la misma estructura social policéntrica? El mosaico político de la Grecia Homérica, politeista y oral frente al Imperio Romano monoteísta de facto y escrito.
La Edad Media feudal, con el Santoral trocado en mil dioses y los juglares en las plazas frente a el mundo de la Razón.
El neo-feudalismo del que hablaba Juan Urrutia, la pluriarquía, el nacimiento de entes nuevos, raros, inclasificables: ¿no lleva consigo como en otras épocas un relanzamiento de la oralidad?