Sobre redes, inversiones y falsas filantropías de los beneficiarios del monopolio llamado propiedad intelectual
Juan Urrutia nos dejó el otro día una de sus joyitas: partiendo de conceptos básicos del análisis estático de redes sociales se plantea si la filantropía de Gates o Buffet es tal o realmente sólo una forma de inversión.
Contrasta el concepto de centralidad por intermediación y el de centralidad por proximidad de los nodos para rebatir la tesis a la que ahora llegan en nuestras universidades de que los nodos centrales de una red serían más generosos… Para ello compara las dos centralides mediante dos figuras: el padrino del genial guión de Mario Puzzo y el relaciones públicas que organiza fiestas de sociedad para mantener sus contactos y obtener oportunidades de negocio por posición
El “padrino” es más central que el “festero” de acuerdo con la medida estándar y según los personajes de Mario Puzzo o sus trasuntos cinematográficos de Ford Coppola. Sin embargo, es aparentemente menos generoso. Notemos que el que gasta más, es decir el más aparentemente altruista, es menos importante que el que gasta poco porque es este último el que puede dañar mucho a las conexiones si desaparece y, por lo tanto, no necesita hacer muchas y caras relaciones públicas. El “padrino” solo invitaba en ocasiones y aceptaba pocas invitaciones; pero recibía “diezmos” de todo el mundo.
La tesis que subyace en el análisis de Juan es que la carrera por la filantropía entre Gates y Warren Buffet no es inocente ni desinteresada. Es símplemente una inversión en mercados y negocios futuros.
Pero ahora me van a permitir que le de una vuelta de tuerca a todo esto. Como en una historia de mafia. Déjenme suponer que el relaciones públicas invierte en realidad en fiestas con la secreta intención de convertirse en Padrino.
En el caso de Gates, parece coherente no sólo con la trayectoria del personaje, sino con la que le viene encima: el famoso proyecto MIT del laptop por 100$ que no en vano corre con Linux. Pensemos además en todo ese utillaje, desde procesadores de texto gratuitos online a hojas de cálculo que Google, el gran mumi, está desarrollando para regalar sin importarle que de momento no lo use casi nadie.
Esas herramientas online convertirían a la pequeña máquina que se carga con una manivela y que alcanza redes wifi a casi 800m, no sólo en independiente del sistema operativo sino en capaz de dar similares prestaciones a las de un ordenador de verdad. Y ¿cual es el mercado que el MIT se ha planteado como objetivo de este ordenador? Los niños (y las escuelas) del tercer mundo. El mismo objeto de la generosidad del matrimonio Gates.
Como con el padrino, uno puede verse obligado a aceptar un favor hoy, pero sabe que habrá de devolverlo mañana. Y por eso el padrino busca hacértelo.
El favor no es tanto la donación, sino que Gates ha conseguido para sí -y con ello comercia- aquello que al mundo en desarrollo ni siquiera le dejan pedir: el paso a genéricos de las vacunas más perentorias, la devolución de las inútiles y costosas patentes farmaceúticas más básicas.
Seamos sinceros, el software libre paga en términos de soberanía a quien lo adopte… pero ¿quién puede permitirse la soberanía sobre la información cuando le fue negada la del conocimiento más perentorio?
Las vacunas que hoy regala Gates se pagan gracias a los privilegios otorgados por el mismo sistema de propiedad intelectual que evita que los paises en desarrollo puedan fabricarlas por si mismos. Gates y sus generosas muestras de respeto, asegurarán con casi total certeza el monopolio de Windows y sus rentas monopolistas a Microsoft durante una generación más. Limpiamente. Un típico crimen de mafia.
En otros blogs este post recibió las siguientes referencias (URI de Trackback)
-
[...] En Europa y EEUU en cambio, se tiende a ver cualquier exportación o donación tecnológica a regiones menos desarrolladas como una gracia, como algo positivo en si mismo sin tener en cuenta las consecuencias para el desarrollo futuro. [...]
-
[...] Evo es un buen ejemplo de la fragilidad de los viejos antiimperialistas del siglo XX ante el tecnoimperialismo del XXI. Que le pregunte a Chavez cómo, sólo gracias al software libre, el estado pudo mantener el control sobre Petróleos de Venezuela. Que le pregunte al retirado Schroeder la relación entre su adopción de Linux en ministerios claves y su independencia frete EEUU en las previas a la invasión de Iraq. Que pregunte en Sudáfrica, Brasil, China o en Irán. Cualquiera que quiere hacer una política independiente, que quiera tener desarrollo e I+D propio, no subsidiario y despegar, no importa su tamaño o desarrollo previo, tiene que romper con las reglas del tecnoimperialismo y unirse al procomún digital del software libre o aceptar los falsos regalos del patrón transnacional. [...]





Creandote un usuario en un
Puedes ver los 23 posts más actualizados de mi
Puedes ver las estadísticas de este blog -entre otros- en el 
hombre, no soy un amante de Bill Gates, pero aunque pudiera ser visto como negocio prefiero que “haga esos negocios” a dedicarse a ser un molopia, especular o cosas peores
Angel, no es inocente: el que liberen las patentes de algunas vacunas básicas a Gates y no a los gobiernos no es porque Gates tenga más capacidad de compra y pueda poner más dinero encima de la mesa. No. Eso ya lo intentó Brasil por ejemplo y no le dejaron. Responde a una estrategia de dominación para asegurar una soberanía restringida en materias claves para el desarrollo.
La soberanía hoy en día está en los intangibles. En cosas como la lengua que se impone en los colegios, el software que corre en los ordenadores o el estado legal de las medicinas.
Si el sistema de propiedad intelectual se refuerza hasta la locura como esta pasando y la OMC se convierte en su perro guardián, el único peligro real para este “imperialismo basado en patentes”, es decir, la única posibilidad de desarrollo real para la mayor parte del mundo, vendría del desarrollo del software libre, los manuales escolares libres y de los medicamentos genéricos.
Y “esos negocios” de los que hablamos son en realidad un ariete contra ellos.