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Miércoles, 7 de Noviembre de 2007

¿Un blog transmoderno?

Cuando la postmodernidad ya ha deconstruido todo lo habido y por haber de la modernidad poniendo en juego sus diferentes prácticas, y la modernidad se pavonea de haber alcanzado el fin de la Historia aceptando convivir con la diferencia ¿qué nos queda? ¿tal vez la transmodernidad? ¿nosotros viviendo simultaneamente diferentes tiempos? ¿existe para la actualidad un “afuera” de este blog desde donde agujerear su realidad?.

Guardado por Carlos Seda en miniposts
a las 12:15 am

En otros blogs este post recibió las siguientes referencias (URI de Trackback)

  1. » Hansas y Venecias deUgarte.com

    [...] dijo en el comentario 17 de este minipost: “Tal como yo lo veo la situación de estas décadas se parece a la del Medioevo europeo: [...]


Comentarios

  1. David de Ugarte el 07/11/07 a las 12:21 am

    ¿El enlace sobre “aceptando convivir con la diferencia” era el que querías realmente poner?

  2. David de Ugarte el 07/11/07 a las 12:36 am

    Y respondiendo a tu pregunta. Tal vez haya agujeros. No hay quiebres. Lo que definía al viejo cpk era su imposibilidad de imaginar el fin del mundo, la no continuidad. Por eso Akira es vindicado como cpk, porque en él por primera vez lo postnuclear aparece exactamente igual a lo que entonces se vivía. Y si el cpk era la bisagra entre la cultura popular y la postmodernidad… ahora qué somos?

    Realmente postmodernos, no transmodernos. Porque la postmodernidad recupera y re-relata muchas formas premodernas. Lo transmoderno es agarrarse a las certidumbres modernas últimas, en vez de darle las gracias al siglo XIX, un saludo circunspecto al XX y contruir con alta tecnología un clipper y llamarle barco ecológico eólico :-D

  3. Abenyusuf el 07/11/07 a las 12:07 pm

    La postmodernidad está agotada si entendemos que cierra la modernidad. Si realmente la psotmodernidad recuperase formas premodernas y reencantase el mundo, estaríamos frente a un nuevo paradigma histórico aún por nombrar, y el término postmoderno sería inoperante, caduco, contraproductivo, en mi humilde opinión, porque su formulación está apegada definitivamente a las problemáticas coloniales, precisamente las que desaparecen en el mundo libre de este blog y semejantes.
    La transmodernidad es empleada como reclamo por la filósofa valenciana Rodríguez Magda, se supone que para reactivar luchas modernas (feminismo, por ejemplo)Cito (http://www.rodriguezmagda.com/indice.html)una frase de su presentación del libro Transmodernidad (2004):”La Transmodernidad es lo postmoderno sin su inocente rupturismo, apuesta conceptual y estética para no concluir en el bárbaro asilvestramiento cibernético o mass-mediático, es proponer los valores como freno o como fábulas, fingido andamiaje frente a la atracción turbadora del vacío”.
    No sé si su comentario sobre la inocencia del rupturismo postmoderno es oportuno, en cualquier caso rupturas, habérlas, háylas, y por eso mismo, como decía antes, ya no es postmodernismo, es algo mucho más pesado, que ningún fingido andamiaje puede soportar sin que pase factura. Si con tal término -transmodernidad- pudieramos explicar la multidimensionalidad de nuestra cotidianidad, que afronta desde lo premoderno hasta lo postmoderno y más allá, si sería portador de sentido y propuesta válida de definición, para este blog y como dogma del Saber, pero dudo de que se asuma su propia fuerza desde la filosofía. Siento no entender bien la tercera pregunta de Carlos, ni estoy seguro de la definición del anfitrión sobre la transmodernidad, pero aplico su crítica a la transmodernidad a su entendimiento de la postmodernidad. Y eso que me complace haber leído aquí (http://www.deugarte.com/clarificando-ideas)ideas claras sobre lo neotradicional y postcapitalista.
    Mencionaba una anteutopía…
    ahora sé que es un sueño tan real que dudamos hasta de la realidad, con razón.
    Saludos y perdón por la pedantería.

  4. Carlos Seda el 07/11/07 a las 2:14 pm

    El enlace era:

    http://www.deugarte.com/rmd-cuestiones-sobre-la-identidad-distribuida

    Nosotros podemos ser los postmodernos, pero estructuras modernas siguen existiendo, viviendo y conviviendo con/de nuestras prácticas (igual como podemos hacer con las suyas). Es entonces en esa simultaneidad de tiempos donde creo que se sitúa la transmodernidad. La crítica y los mecanismos del poder oscilan de un lado a otro sin nunca llegar a un desequilibrio absoluto de fuerzas. ¿Es la misma convivencia que se da actualmente en este blog?

    La modernidad plantea sus normas de juego (normalizadoras/disciplinarias), nosotros las agujereamos y creamos nuestras zonas temporalmente autónomas. La modernidad como sistema desdobla nuestra diferencia y replantea sus horizontes, y de nuevo a nosotros nos toca “huir” ironizándonos. ¿Qué queda? Este mapa sin “afuera”, porque en este sistema todo “afuera” está “adentro” y ningún proceso es capaz de quebrar esta dualidad permanentemente en forma de “nosotros-red” (ya que no hay un mañana, ni estamos por la labor de volver a dualidades platónicas o a un “yo rey”).

    Por tanto, 1) en la medida que la “huida” de la postmodernidad siempre topa con el desinfle de su crítica cuando es desdoblada 2) Considerando que mi odio postmoderno me mueve a poner en crítica todo sistema (convivan en él diferentes fuerzas o impere una única fuerza). ¿Qué crítica se puede plantear a este sistema que planteas en el blog? ¿Realmente no hay posibilidad de quebrarlo? ¿El no-blog? ¿El no-nombre?

    Para mí la pega de Dalí es que jamás pudo de dejar de ser Dalí :P

  5. David de Ugarte el 07/11/07 a las 2:40 pm

    Exacto Yusuf, es lo neotradicional, como tu lo llamas, lo que para mi define la etapa histórica. La transmodernidad no me gusta como concepto porque es una modernidad vestidita mona y lo que se viene, lo que vivimos no es ya así…

    Postmodernas son las ciberfeministas, las feministas transmodernas son feministas de toda la vida intentando resolver los flecos del siglo XX que son problemas reales sí, pero heredados, no generados en este tiempo histórico.

  6. Carlos Seda el 07/11/07 a las 4:49 pm

    En el enlace debía ir éste:

    http://www.deugarte.com/rmd-cuestiones-sobre-la-identidad-distribuida

    Por transmodernidad entiendo que las estructuras modernas, incluso después de todas las oleadas postmodernas, siguen existiendo con sus normas de juego normalizadoras/disciplinarias. Nosotros (¿?) como postmodernos podemos seguir generando nuestras zonas temporalmente autónomas, y plantear procesos que agujereen la realidad, pero la modernidad planteada como sistema ha aprendido también a desdoblar nuestra diferencia para volver a redifinir sus horizontes y plantear todo “afuera” como un “adentro”. La transmodernidad la entiendo como una simultaneidad de tiempos donde toda crítica se desinfla en un encogimiento de hombros.

    Entonces, la transmodernidad plantea un oscilamiento continuo de fuerzas de los mecanismos del poder sin definirse nunca definitivamente por un lado u otro (ya que no existe un mañana ni una resolución del conflicto). ¿Qué nos queda ante ésto? ¿emprender una continua “huida irónica” asumiendo que nuestro “huir” es parte del movimiento del sistema?

    Entiendo que este blog es transmoderno en la medida que se plantea como un sistema fagotizador de diferencias asumiéndolas en su nosotros-red con su “aquello que otros publican y que no comparto, pero que me gusta que esté ahí”. Y mi planteamiento es ¿hay alguna forma de quebrar este sistema para devolver a la crítica su poder deconstructor y así vehicular todo el odio postmoderno ante este espacio de autosatisfacción? ¿tal vez el no-blog? ¿tal vez el no-nombre?.

    La única pega de Dalí es que nunca pudo dejar de ser Dalí. Lo mismo siento que le pasa a David de Ugarte ¿será esta percepción del “otro” mi último coletazo moderno?

  7. Carlos Seda el 07/11/07 a las 6:51 pm

    Vaya, creía que el primer comentario se había perdido… lo siento por la duplicación de argumentos :P

  8. Abenyusuf el 07/11/07 a las 8:11 pm

    Carlos, me gustó más la primera exposición sin la crítica iconoclasta y ad hominem del segundo comentario; a David no le hará gracia valorarse como fagocitador, entre otras lindezas que sueltas.

    Creo, con respecto al feminismo transmoderno, para que no pasemos de una cita a una velada descalificación, que lo que plantea David es cierto, y dice lo que dice exactamente la propia autora.
    http://www.deugarte.com/clarificando-ideas
    http://www.rodriguezmagda.com/indice.html

  9. David de Ugarte el 07/11/07 a las 8:33 pm

    Carlos, no sé por qué tu comentario se lo comió el Akismet y no lo vi hasta mucho después que repasé el spam…

    Con el comentario de Abenyusuf me paso tres cuartos de lo mismo, en vez de aparecer directamente (como en teoría debía pasar) se fue a la cola de moderación.

    Sobre el fondo del argumento de Carlos, sólo una idea: el nosotros no es el todo. Ni siquiera hay disolución del yo en el nosotros, No es un líquido, es una crema con grumos y distintas densidades. Si me gusta estar en un nosotros distribuido es por eso.

    La definición del yo moderno es un yo constituido (fundamentalmente por lo nacional), el yo distribuido es constituyente de un nosotros diverso, heterogéneo, no sé si asimilable. No hay nosotros que fagocite a los yoes. Esa es una visión muy anglo, si me permites forzarte la mirada.

    Y volviendo a lo práctico: el yo tras cada blog filtra… pero al ser la red distribuida ninguno de ellos mismos, ni siquiera el del autor original, tiene poder para negar a otro. De hecho es ¿imposible?

    Me dirás que una cosa es negar y otra asumir o “fagocitar”. Pero cuando la segregación de la red es inalienable y gratuita, como en toda red distribuida ¿tiene sentido pensar que se está siendo fagocitado?

  10. Carlos Seda el 07/11/07 a las 11:03 pm

    El axioma del que parto: Todo “nosotros” está atravesado por un sistema (y todo sistema genera vigilancia).

    En concreto el “nosotros distribuido” (transmoderno) se diferencia del nosotros moderno por ser unidad que se mueve a base de reproducir (simular) las diferencias en su interior, no situándolas en un “afuera”. Desde el momento que las diferencias se confunden con su simulación, toda su crítica pierde fuelle.

    El “yo distribuido” son las distintas diferencias que son fagotizadas por el “nosotros distribuido”.
    ¿Donde se sitúa el poder? En los procesos de gestión que permiten poner en movimiento las diferencias que dan vida a ese “nosotros distribuido”. ¿De quién es aún este blog? ¿El nombre de quién aparece aún en el título? ¿Y mi diferencia es lo que alimenta este engranaje? ¿y tu diferencia es la que alimenta este engranaje? No me siento entonces tan libre estando satisfecho de ser Carlos Seda ¿Donde queda la tierra de nadie en la red de los nombres?.

    Odio hacia uno mismo, es de las pocas estrategias que le queda a la postmodernidad para no caer en la trampa de la transmodernidad.

  11. David de Ugarte el 08/11/07 a las 10:38 pm

    Pero Carlos, vuelves al implícito de que sólo existe una red… y por tanto no hay fuera.

    Pero la realidad de la red distribuida es que no hay una red distribuida, sino un mar de flores. Cada red tiene su fuera y su dentro

  12. Carlos Seda el 09/11/07 a las 10:56 am

    Al contrario David, asumo que hay un gran mar de flores con su fuera y su dentro, pero todas ellas están siendo gestionadas por ciertas herramientas de control que resituan las relaciones de poder.

    Repito como siempre el ejemplo de Barcelona, ciudad donde su ayuntamiento empuja a sus ciudadanos a conectarse entre ellos para que formen redes de participación (a través de la figura del ciudadano cívico) para de tal forma venderse como ciudad-marca donde todo proyecto vital se puede realizar (difuminando el dentro-fuera). Si no estás conectado estás muerto. Digamos que el planteamiento de la red-distribuida y todo el sistema de vigilancia que desarrolla es similar desde el momento que no hay lugar para el espacio de nadie, el no-nombre (visto que yo-rey tampoco es un camino transitable). ¿Qué nos queda? El odio libre.

  13. David de Ugarte el 09/11/07 a las 11:28 pm

    No, no, Carlos, el ejemplo de BCN no me vale porque es una red “totalitaria”, como la Wikipedia o meneame. Es totalitaria en el sentido de que pretende simular el todo. Volvemos al tema de la unicidad: ¿una única red? Eso es lo que pretende BCN. Una red total, que representa (simula) todo y digerirlo en la institucionalidad y enmarcarlo en una identidad previa y por cierto territorial (=Barcelona)

    Nada tiene eso que ver con el mar de flores. De hecho el mar de flores es la negación práctica, real, de esa pretensión totalizadora. La diversidad es irreductible.

  14. David de Ugarte el 11/11/07 a las 3:33 pm

    mmmm, tras unos días dándole vueltas al fin creo que entiendo por donde vas Carlos.

    Pero es q lo q no existe en ningún caso es el individuo, ni siquiera en ese auto-odio del q hablas. El individuo es un lamentable invento protestante (el uno en absoluta soledad ante el Uno, ambos irreductibles). Y no. No nos relacionamos con la Totalidad como algo irreductible y originario. Nunca lo hicimos. El individuo nunca existió ni existe. Si tu medida de la libertad es la existencia de individuos olvídate. Nunca existirán.

  15. Carlos Seda el 11/11/07 a las 6:13 pm

    Me encanta discutir contigo David :P
    Por supuesto que no existe el individuo, es una herramienta de control que hemos interiorizado, y que es aprovechada para dinamizar ciertos tipos de sistemas (un individuo - un proyecto - una vida). Por eso para quebrarla necesitamos del auto-odio, para dar el paso hacia el hombre anónimo (y su irremediable juego de máscaras).

    Para mí lo único que existe son los mapas de los sistemas y sus grietas, los lugares intensivos donde generar la TAZ. Pero como te digo el problema es hasta que punto la acción de liberación no llega a ser una cárcel para la liberación desde el momento que el sistema-red pretende individualizarnos en el pensamiento de la acción. Cada vez odio más tener un nombre, es por ello que la única vía que encuentro es simularme a mí mismo ¿pero por qué en Internet seguimos insistiendo en lo mismo cuando podríamos diluirnos?.

  16. Carlos Seda el 11/11/07 a las 6:23 pm

    - Cuando A siempre era A, ser B era una forma divertida de ser libre y señalar los propios males de A. Se abría un camino donde A no podía ejercer su poder.

    - Cuando A observó que B le tocaba los cojones desde “afuera” decidió reprimirla diciendo que toda la que fuera B era una criminal, una enferma o una inmoral, pero B no tenía por qué ser siempre B (no padecía los males de identidad de A) y se transformó en C para volver a empezar el juego y así continuar siendo libre.

    - Cuando A observó que B se había transformado en C y que podría estar toda la vida transformándose y ella persiguiéndola decidió cambiar de estrategia. Desde entonces A es también B’ C’ D’…n’ (las simulaciones de B, C, D… n) de tal forma que cada vez que B, C , D… critican a A esta puede decir: “claro que sois escuchadas, ¿no veis que aquí tenéis conmigo a letras que “son como” vosotras?” Y la letra A montó un Forum de las Culturas (o de las Letras) y todas eran enormemente felices.

    - Cuando B, C, D…n asimilan como propia su simulación y con su movimiento alimentan la autosatisfacción de A toda crítica se encuentra desarmada.

    - ¿Qué pueden hacer B, C, D…n para volver a ser libres y recuperar el poder de su crítica a A? Sencillamente odiarse a sí mismas hasta su propia autodestrucción, odiar hasta cada detalle mínimo de su vida para dejar de asimilar a B’, C’, D’… n’ como propias. ¿Y después? ¿La nada? ¿Lanzarse por la ventana? ¿O tal vez jugar a “ser como” B’ C’ D’…n’ confundiendo a A? ¿B”,C”,D”… n”?

  17. David de Ugarte el 12/11/07 a las 12:27 am

    Pero Carlos, claro que hay patéticas simulaciones, infinitas ONGs y jugadores de los Forums de turno… pero cuando veo el mapa de red de feevy y veo todas esas flores ninguneadas desde A, jústamente lo que no me trago es el menú B,C,D que A me ofrece porque lo que veo queda más allá. Digamos que no acepto ese juego de simulación ni tengo la más mínima esperanza sobre B,C y D que a las finales, son A.

    Otra cosa es que esas flores más allá de la representación del nodo centralizador sean en si mismas una alternativa global inmediata. Tal como yo lo veo la situación de estas décadas se parece a la del Medioevo europeo: veremos Hansas y Venecias, pero no jacobinos y girondinos todavía.

    De hecho igual que los burgos que reclamaban del señor feudal caminos seguros, las Venecias y las Hansas de hoy, no irán a los forums, pero reclamarán al estado que no abandone ciertos espacios y tal vez hasta se alíen en momentos con los Saladinos o los Ricardos de turno… quién sabe…

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