Primeras impresiones y relato de viaje desde Porto Alegre
Hoy vi amanecer aterrizando sobre Buenos Aires. Un mar de bombillitas dibujando avenidas que se pierden en la bruma.
Ezeiza. Parte ya de mi barrio imaginario. Enlace. Nuevo avión. Soñar ciudades sobre la inmensa Venecia del llano uruguayo. Y luego Rio Grande.
Desde el avión Porto Alegre es Chongquin guarnicionada de verde. Y aquí estoy. Ya me hago el ritual en tiempo record. En 45 minutos ducha, adaptadores eléctricos y conexión a Internet. Sólo me falta pasar por el banco. Pero lo tengo fichado. Un Santander a mediados de la próxima manzana. Mi portugués se está desoxidando rápido. Los gauchos, que así se llaman los riograndeses a si mismos, son agradecidos con eso. Parece que los españoles aquí se intentan comunicar en áspero inglés y los argentinos en español a la brava. O eso me ha parecido en la recepción.
La humedad es ceutí. El cielo de hoy, panza de burro. Y 23 grados.
Empiezo a creer que llegué. Tengo hambre. El suelo se me balancea. Tal vez sea el alma, que me está llegando.
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[...] En las calles de Buenos Aires, la imagen de Zapatero domina abrumadoramente (sólo se ven algunos carteles de Rajoy), desde el codiciado esquinazo de 9 de Julio con Avenida de Mayo a varias líneas de autobuses (el Ugarte de los autobuses no es David, que ha pasado por aquí sin llamar). [...]






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Abrazos David, otra vez por América del Sur, que bien!, espero que las redes te sigan trayendo por estos lares..Concepción está cerca…
Andrés