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Martes, 23 de Marzo de 2004Tecnologías para ganar una guerraVersiones Latoc Nunca la tecnología había sido tan instrumental, tan poco protagonista por si misma como en este nuevo tipo de guerra. Como escribían, ya en los 90, Arquilla y Ronsfeld en un conocido documento doctrinal sobre swarming:
En este mundo reticular, con una multiplicidad de agentes que actúan autónomamente, usando las redes para coordinarse, el conflicto es multicanal, se da simultáneamente en muchos frentes, emergiendo del aparente caos un orden espontáneo (el swarming) que resulta letal para los viejos elefantes organizativos. Esta coordinación no requiere en la mayoría de los casos ni siquiera una dirección consciente o una dirección centralizada. Al contrario, como señalaba el propio profesor Arquilla: la identidad de red, la doctrina común es tan importante como la tecnología. La guerra en la sociedad red, la netwar, es una guerra de corso, en la que pequeñas unidades ya saben lo que tienen que hacer y saben que tienen que comunicarse entre si no para preparar la acción sino sólo a consecuencia de ella. La definición de los sujetos en conflicto, lo implícito, es más importante en este tipo de enfrentamiento que lo explícito (los planes o estrategias de combate). Para vencer a una estrategia de swarming, de conflicto simultáneo y autoorganizado en todos los frentes, sólo cabe reorganizarse reticularmente y mejorar la propia capacidad informacional: hacer swarming defensivo, como el británico durante La batalla de Inglaterra. Por eso es un error dramático aumentar la centralización y el control de los individuos: la única consecuencia real es debilitar la propia capacidad para formar redes espontáneas en el bando propio sin mermar las del contrario. No es casualidad que las propuestas más interesantes surgidas en la web durante los días posteriores al 11M giren precisamente en torno al desarrollo de herramientas sobre teléfonos móviles para localizar terroristas, o a la descentralización de estructuras urbanas para ofrecer menos blancos al terrorismo de red. La lógica emergente es una lógica de swarming, y como nos señalaba en estos días Alejandro Rivero, uno de los más interesantes y lúcidos pioneros de la web española, podemos encontrarla tanto en las manifestaciones-SMS del día 13 como en el planteamiento de los atentados y en la necesaria reacción frente a ellos. Abiertas, distribuidas y muy conectadasEn 1994 el periodista vinculado al movimiento ciberpunk y fundador de Wired, Kevin Kelly, describía en su libro Out of Control los primeros modelos de swarming. La conclusión: para que exista swarming tiene que haber una red densa previa, muy conectada pero no demasiado. Esta conclusión es interesante precisamente porque siguiendo a Kelly y Arquilla podríamos llegar a la conclusión que en un conflicto de swarming lleva ventaja siempre el que esté más descentralizado. Y sin embargo hay un punto de descentralización e interconexión tal, de densidad de red, en el cual el conflicto se hace episódico y prácticamente inviable. Una conclusión muy cercana a la que en temas empresariales y económicos llegó por esas mismas fechas y sobre la que vuelve ahora, Juan Urrutia. Aunque el concepto de límite en teoría de redes nos de una luz y al tiempo nos genere nuevas fronteras al análisis, lo que parece claro es que el sentido de nuestra reorganización para el nuevo mundo tiene que pasar por el fomento de todo tipo de tecnologías que ayuden a la articulación de redes sociales. Un objetivo para el que no todas las tecnologías valen. Ellas mismas han de poder evolucionar reticularmente para ello. Han de ser abiertas y distribuidas. El 13m fue la noche los móviles y nos mostró la potencialidad del swarming cuando se encuentran extendidas herramientas definidas sobre la movilidad que permiten y desarrollan la información distribuida. Pero no podemos quedarnos ahí, en el abanico de los nuevos instrumentos la propia web, el software libre, las redes ciudadanas wifi o las comunidades imode, todas todavía poco extendidas entre nosotros marcan un horizonte de trabajo y activismo. La clave del swarming: la identidad de redPero lo más importante en la netwar no es lo explícito, la tecnología, sino lo implícito, la identidad. Al-Qaida no necesita enviar un dirigente desde los montes afganos para dirigir los atentados, no necesita dictar instrucciones al teléfono de los jefes de comando, estos ya saben lo que tienen que hacer. A diferencia del terrorismo territorial y jerárquico de ETA, las comunicaciones con el centro transmiten mucha más info después que antes de los asesinatos y además de forma pública, a través de los medios. No existen complejos debates sobre la línea política ni una exaustiva supervisión de los planes de acción porque la dirección es un centro de red, no una jerarquía orgánica. Las claves estratégicas son públicas (y aparecen en la CNN, en Al-Quds, Al-Jazeera y Al-Arabia). La identidad común es implícita y sencilla (cuatro elementos teóricos) y por tanto mucho más amplia que la que podría parecer en cualquier grupo de fanáticos. Cualquiera, con info pública puede procurarse los medios y cometer un atentado que le haga merecedor de ser firmado por la red y ser aceptado en ella. Dentro de las amplias fronteras del salafismo y el wahabismo, no hay nada menos sectario que la red de Bin Laden. Por eso es, tomada en conjunto, tan poco vulnerable. Al-Qaida es una enredadera, una identidad red distribuida e incluyente dentro de su mundo. Y nos toca aprender a serlo a nosotros también y a todos los niveles. Las viejas identidades nacionales al estilo del XIX no nos permitirán sobrevivir en el nuevo siglo. O aprendemos a definirnos como enredadera, como nación red incluyente o moriremos como árboles caducos que caerán indefectiblemente entre salmodias identitarias y homenajes a banderas, senyeras e ikurriñas. ConclusionesEl 11M representa el fin de una época. Nuestro bautizo de sangre en la Sociedad Red. No hay vuelta atrás. Como hemos defendido en esta serie, la única forma efectiva a medio plazo de enfrentar los nuevos peligros, es sumergirse hasta el fondo en el nuevo mundo, alentar la construcción de redes sociales, definirnos como nación red. Las tecnologías que han de marcar esta nueva etapa son precisamente aquellas que llevan el concepto de red social hasta el último rincón de nuestras vidas: abiertas y distribuidas, móviles y libres. El desarrollo de las libertades individuales en organizaciones abiertas será el único triunfo que cabrá esperar en esta guerra y el único medio de alcanzarlo. Una nueva generación debe protagonizar las transformaciones que necesitamos y reorganizar el mundo tal como somos, como una enredadera y no como un árbol. Tecnologías para ganar una guerra Nunca a tecnologia tinha sido tão instrumental, tão pouco protagonista por se mesma como neste novo tipo de guerra. Como escreviam, já nos 90, Arquilla e Ronsfeld num conhecido documento doctrinal sobre swarming:
Neste mundo reticular, com uma multiplicidad de agentes que actuam autonomamente, usando as redes para se coordenar, o conflito é multicanal, se dá simultaneamente em muitas frentes, emergindo do aparente caos um ordem espontáneo (o swarming) que resulta letal para os velhos elefantes organizativos. Esta coordenação não requer na maioria dos casos nem sequer uma direcção consciente ou uma direcção centralizada. Ao invés, como assinalava o próprio professor Arquilla: a identidade de rede, a doutrina comum é tão importante como a tecnologia. A guerra na sociedade rede, a netwar, é uma guerra de corso, na que pequenas unidades já sabem o que têm que fazer e sabem que têm que se comunicar entre se não para preparar a acção senão só em consequência dela. A definição dos sujeitos em conflito, o implícito, é mais importante neste tipo de confronto que o explícito (os planos ou estratégias de combate). Para vencer a uma estratégia de swarming, de conflito simultâneo e autoorganizado em todas as frentes, só cabe reorganizarse reticularmente e melhorar a própria capacidade informacional: fazer swarming defensivo, como o britânico durante A batalha de Inglaterra. Por isso é um erro dramático aumentar a centralización e o controle dos indivíduos: a única consequência real é debilitar a própria capacidade para formar redes espontáneas no bando próprio sem mermar as do contrário. Não é casualidade que as propostas mais interessantes surgidas no site durante os dias posteriores ao 11M girem precisamente em torno do desenvolvimento de ferramentas sobre telefones móveis para localizar terroristas, ou à descentralización de estruturas urbanas para oferecer menos brancos ao terrorismo de rede. A lógica emergente é uma lógica de swarming, e como nos assinalava nestes dias Alejandro Rivero, um dos mais interessantes e lúcidos pioneiros do site espanhol, podemos a encontrar tanto nas manifestações-SMS do dia 13 como na proposta dos atentados e na necessária reacção em frente a eles. Abertas, distribuídas e muito conectadasEm 1994 o jornalista vinculado ao movimento ciberpunk e fundador de Wired, Kevin Kelly, descrevia em seu livro Out of Controle os primeiros modelos de swarming. A conclusão: para que exista swarming tem que ter uma rede densa prévia, muito conectada mas não demasiado. Esta conclusão é interessante precisamente porque seguindo a Kelly e Arquilla poderíamos chegar à conclusão que num conflito de swarming leva vantagem sempre o que esteja mais descentralizado. E no entanto há um ponto de descentralización e interconexión tal, de densidade de rede, no qual o conflito se faz episódico e praticamente inviable. Uma conclusão muito próxima à que em temas empresariais e económicos chegou por essas mesmas datas e sobre a que volta agora, Juan Urrutia. Ainda que o conceito de limite em teoria de redes nos de uma luz e ao tempo gere-nos novas fronteiras à análise, o que parece claro é que o sentido de nossa reorganización para o novo mundo tem que passar pelo fomento de todo tipo de tecnologias que ajudem à articulación de redes sociais. Um objectivo para o que não todas as tecnologias valem. Elas mesmas têm de poder evoluir reticularmente para isso. Têm de ser abertas e distribuídas. O 13m foi a noite os móveis e mostrou-nos a potencialidad do swarming quando se encontram estendidas ferramentas definidas sobre a movilidad que permitem e desenvolvem a informação distribuída. Mas não podemos nos ficar aí, no leque dos novos instrumentos o próprio site, o software livre, as redes cidadãs wifi ou as comunidades imode, todas ainda pouco estendidas entre nós marcam um horizonte de trabalho e activismo. Finque-a do swarming: a identidade de redeMas o mais importante na netwar não é o explícito, a tecnologia, senão o implícito, a identidade. A o-Qaida não precisa enviar um dirigente desde os montes afegãos para dirigir os atentados, não precisa ditar instruções ao telefone dos chefes de comando, estes já sabem o que têm que fazer. A diferença do terrorismo territorial e jerárquico de ETA, as comunicações com o centro transmitem muita mais info depois que dantes dos assassinatos e além de forma pública, através dos meios. Não existem complexos debates sobre a linha política nem uma exaustiva supervisión dos planos de acção porque a direcção é um centro de rede, não uma hierarquia orgânica. Finque-las estratégicas são públicas (e aparecem na CNN, na o-Quds, A o-Jazeera e A o-Arabia). A identidade comum é implícita e singela (quatro elementos teóricos) e por tanto bem mais ampla que a que poderia parecer em qualquer grupo de fanáticos. Qualquer, com info pública pode se tentar os meios e cometer um atentado que lhe faça merecedor de ser assinado pela rede e ser aceitado nela. Dentro das amplas fronteiras do salafismo e o wahabismo, não há nada menos sectario que a rede de Bin Laden. Por isso é, tomada em conjunto, tão pouco vulnerável. A o-Qaida é uma enredadera, uma identidade rede distribuída e incluyente dentro de seu mundo. E toca-nos aprender a sê-lo a nós também e a todos os níveis. As velhas identidades nacionais ao estilo do XIX não permitir-nos-ão sobreviver no novo século. Ou aprendemos a definir-nos como enredadera, como nação rede incluyente ou morreremos como árvores caducos que cairão indefectiblemente entre salmodias identitarias e homenagens a bandeiras, senyeras e ikurriñas. ConclusõesO 11M representa o fim de uma época. Nosso baptizo de sangue na Sociedade Rede. Não há voltada atrás. Como defendemos nesta série, a única forma efectiva em médio prazo de enfrentar os novos perigos, é se submergir até o fundo no novo mundo, alentar a construção de redes sociais, nos definir como nação rede. As tecnologias que têm de marcar esta nova etapa são precisamente aquelas que levam o conceito de rede social até o último rincão de nossas vidas: abertas e distribuídas, móveis e livres. O desenvolvimento das liberdades individuais em organizações abertas será o único triunfo que caberá esperar nesta guerra e o único médio do atingir. Uma nova geração deve protagonizar as transformações que precisamos e reorganizar o mundo tal como somos, como uma enredadera e não como uma árvore. Tecnologias para ganhar uma guerra Nunca a tecnoloxía fora tan instrumental, tan pouco protagonista por si mesma como neste novo tipo de guerra. Como escribían, xa nos 90, Arquilla e Ronsfeld nun coñecido documento doctrinal sobre swarming:
Neste mundo reticular, cunha multiplicidad de axentes que actúan autónomamente, usando as redes para coordinarse, o conflito é multicanal, dáse simultáneamente en moitas frontes, emergiendo do aparente caos unha orde espontánea (o swarming) que resulta letal para os vellos elefantes organizativos. Esta coordinación non require na maioría dos casos nin sequera unha dirección consciente ou unha dirección centralizada. Ao contrario, como sinalaba o propio profesor Arquilla: a identidade de rede, a doutrina común é tan importante como a tecnoloxía. A guerra na sociedade rede, a netwar, é unha guerra de corso, na que pequenas unidades xa saben o que teñen que facer e saben que teñen que comunicarse entre si non para preparar a acción senón só a consecuencia dela. A definición dos suxeitos en conflito, o implícito, é máis importante neste tipo de enfrontamento que o explícito (os plans ou estratexias de combate). Para vencer a unha estratexia de swarming, de conflito simultáneo e autoorganizado en todas as frontes, só cabo reorganizarse reticularmente e mellorar a propia capacidade informacional: facer swarming defensivo, como o británico durante A batalla de Inglaterra. Por iso é un erro dramático aumentar a centralización e o control dos individuos: a única consecuencia real é debilitar a propia capacidade para formar redes espontáneas no bando propio sen mermar as do contrario. Non é casualidade que as propostas máis interesantes xurdidas na web durante os días posteriores ao 11M viren precisamente en torno ao desenvolvemento de ferramentas sobre teléfonos móbiles para localizar terroristas, ou á descentralización de estruturas urbanas para ofrecer menos brancos ao terrorismo de rede. A lóxica emerxente é unha lóxica de swarming, e como nos sinalaba nestes días Alejandro Rivero, un dos máis interesantes e lúcidos pioneros da web española, podemos atopala tanto nas manifestacións-SMS do día 13 como na formulación dos atentados e na necesaria reacción fronte a eles. Abertas, distribuídas e moi conectadasEn 1994 o xornalista vinculado ao movemento ciberpunk e fundador de Wired, Kevin Kelly, describía no seu libro Out of Control os primeiros modelos de swarming. A conclusión: para que exista swarming ten que haber unha rede densa previa, moi conectada pero non demasiado. Esta conclusión é interesante precisamente porque seguindo a Kelly e Arquilla poderiamos chegar á conclusión que nun conflito de swarming leva vantaxe sempre o que estea máis descentralizado. E con todo hai un punto de descentralización e interconexión tal, de densidad de rede, no cal o conflito faise episódico e prácticamente inviable. Unha conclusión moi próxima á que en temas empresariais e económicos chegou por esas mesmas datas e sobre a que volve agora, Juan Urrutia. Aínda que o concepto de límite en teoría de redes nos de unha luz e ao tempo xérenos novas fronteiras á análise, o que parece claro é que o sentido da nosa reorganización para o novo mundo ten que pasar polo fomento de todo tipo de tecnoloxías que axuden á articulación de redes sociais. Un obxectivo para o que non todas as tecnoloxías valen. Elas mesmas han de poder evolucionar reticularmente para iso. Han de ser abertas e distribuídas. O 13m foi a noite os móbiles e mostrounos a potencialidade do swarming cando se atopan estendidas ferramentas definidas sobre a movilidad que permiten e desenvolven a información distribuída. Pero non podemos quedarnos aí, no abanico dos novos instrumentos a propia web, o software libre, as redes cidadás wifi ou as comunidades imode, todas aínda pouco estendidas entre nós marcan un horizonte de traballo e activismo. A clave do swarming: a identidade de redePero o máis importante na netwar non é o explícito, a tecnoloxía, senón o implícito, a identidade. A o-Qaida non necesita enviar un dirixente desde os montes afganos para dirixir os atentados, non necesita dictar instrucións ao teléfono dos xefes de comando, estes xa saben o que teñen que facer. A diferenza do terrorismo territorial e jerárquico de ETA, as comunicacións co centro transmiten moita máis info despois que antes dos asasinatos e ademais de forma pública, a través dos medios. Non existen complexos debates sobre a liña política nin unha exaustiva supervisión dos plans de acción porque a dirección é un centro de rede, non unha xerarquía orgánica. As claves estratéxicas son públicas (e aparecen na CNN, na o-Quds, A o-Jazeera e A o-Arabia). A identidade común é implícita e sinxela (catro elementos teóricos) e xa que logo moito máis ampla que a que podería parecer en calquera grupo de fanáticos. Calquera, con info pública pode procurarse os medios e cometer un atentado que lle faga merecedor de ser asinado pola rede e ser aceptado nela. Dentro das amplas fronteiras do salafismo e o wahabismo, non hai nada menos sectario que a rede de Bin Laden. Por iso é, tomada en conxunto, tan pouco vulnerable. A o-Qaida é unha enredadera, unha identidade rede distribuída e incluyente dentro do seu mundo. E tócanos aprender a selo a nós tamén e a todos os niveis. As vellas identidades nacionais ao estilo do XIX non nos permitirán sobrevivir no novo século. Ou aprendemos a definirnos como enredadera, como nación rede incluyente ou morreremos como árbores caducas que caerán indefectiblemente entre salmodias identitarias e homenaxes a bandeiras, senyeras e ikurriñas. ConclusiónsO 11M representa o fin dunha época. Noso bautizo de sangue na Sociedade Rede. Non hai volta atrás. Como defendemos nesta serie, a única forma efectiva a medio prazo de enfrontar os novos perigos, é mergullarse ata o fondo no novo mundo, alentar a construción de redes sociais, definirnos como nación rede. As tecnoloxías que han de marcar esta nova etapa son precisamente aquelas que levan o concepto de rede social ata o último recuncho das nosas vidas: abertas e distribuídas, móbiles e libres. O desenvolvemento das liberdades individuais en organizacións abertas será o único triunfo que caberá esperar nesta guerra e o único medio de alcanzalo. Unha nova xeración debe protagonizar as transformacións que necesitamos e reorganizar o mundo tal como somos, como unha enredadera e non como unha árbore. Tecnoloxías para gañar unha guerra Jamai la tecnologia #èra estada # #el tan esturmentala, tan pauc protagonista per se meteissa coma en aqueste nòu tipe de guèrra. Coma escrivián, ja en los 90, Arquilla e Ronsfeld en un conegut document doctrinal envolopa swarming:
En aqueste mond reticular, amb una multiplicidad d'agents qu'agisson autónomamente, en usant las rets per se coordinar, lo conflicte es multicanal, se dona simultanèament en fòrça fronts, emergiendo de l'aparent caòs un òrdre espontanèu (lo swarming) que resulta letal pels vièlhs elefants organizativos. Aquesta coordinacion requerís pas dins la majoritat dels cases quitament pas una direccion conscienta o una direccion centralizada. Al contrari, coma soslinhava lo pròpri professor Arquilla: l'identitat de ret, la doctrina comuna es tan importanta coma la tecnologia. La guèrra en la societat ret, la netwar, es una guèrra de còrs, que de pichonas unitats sabon en el ja çò que lor cal far e sabon que lor cal se comunicar entre si que non per preparar l'accion mas sonque a consequéncia d'ela. La definicion dels subjèctes en conflicte, çò implícito, es mai important en aqueste tipe d'afrontament que çò d'explicit (los plans o d'estrategias de combat). Per véncer a una estrategia de swarming, de conflicte simultáneo e autoorganizado en totes los fronts, cap sonque reorganizarse reticularmente e melhorar la pròpria capacitat informacional: far swarming defensiu, coma lo britanic pendent La batalha d'Anglatèrra. Es per aquò un error dramatic aumentar la centralizacion e lo contraròtle dels individus: la sola consequéncia real es afeblir la pròpria capacitat per formar de rets espontanèas en lo quite partit sens mermar las del contrari. Es pas edart que las proposicions mai interessantas sorgidas en la web pendent los jorns posteriors al 11M viren justament en torni al desvolopament d'esturments sobratz de telefòns mobils per localizar terroristas, o a la descentralizacion d'estructuras urbanas per ofrir mens blancs al terrorisme de ret. La logica emergenta es una logica de swarming, e coma nos soslinhava en aquestes jorns Alejandro Rivero, òm dels mai interessantes e de lucides pionièrs de la web espanhòla, podèm la trobar tant en las manifestacions-SMS del jorn 13 coma en lo plantejament dels atemptats e en la de besonh reaccion front a eles. Dubèrtas, distribuidas e fòrça connectadasEn 1994 lo jornalista ligat al movement ciberpunk e fondador de Wired, Kevin Kelly, descriviá en lo sieu libre Out of Contraròtle los primièrs modèls de swarming. La conclusion: per que existisca swarming li cal aver una ret denssa prealabla, fòrça connectada mas pas tròp. Aquesta conclusion es interessanta justament pr'amor qu'en seguint a Kelly e Arquilla poiriam arribar a la conclusion qu'en un conflicte de swarming pòrta ventaja totjorn eth quau siá mai descentralizat. E malgrat aiçò i a un ponch de descentralizacion e interconexión tala, de densitat de ret, que lo conflicte se fa en el episódico e practicament inviable. Una conclusion fòrça prèpa qu'en tèmas empresariales e economics li arribèt a el per aquestas meteissas datas e envolopa era quau torna ara, Juan Urrutia. E mai se lo concèpte de limit en teoria de rets nos de un lum e al temps nos genère de nòvas frontièras a l'analisi, çò que sembla clar es que lo sens de la nòstra reorganizacion pel nòu mond li cal passar pel foment de tota mena de de tecnologias qu'ajuden a l'articulacion de rets socialas. Un objectiu que pas totas las tecnologias valon per el. Elas meteissas an de poder evolucionar reticularmente per aiçò. An d'èsser dubèrtas e distribuidas. Lo 13m foguèt la nuèch los mobils e nos mostrèt la potencialidad del swarming quand se tròban d'estenduts esturments definidas sobre la mobilitat que permeton e desvolòpan l'informacion distribuida. Mas podèm pas nos demorar aicí, en lo ventalh dels nòus instruments la pròpria web, lo logicial liure, las rets de ciutadanas wifi o las comunitats imode, totas encara pauc estendudas entre nosautres marcan un orizon de trabalh e activisme. La clau del swarming: l'identitat de retMas çò mai important en la netwar es pas çò d'explicit, la tecnologia, mas çò implícito, l'identitat. Al-Qaida a de besonh pas enviar una dirigenta dempuèi las montanhas afganos per adreçar los atemptats, a de besonh pas dictar d'instruccions al telefòn dels caps de comando, aquestes sabon ja çò que lor cal far. A diferéncia del terrorisme territorial e jerárquico d'ETA, las comunicacions amb lo centre transmeton fòrça mai info après qu'abans dels assassinats e en mai de forma publica, a travèrs dels mejans. Existisson pas de complèxes debats sobratz la linha politica ni una exaustiva supervision dels plans d'accion pr'amor que la direccion es un centre de ret, pas una ierarquia organica. Las claus estrategicas son publicas (e apareisson en la CNN, en A lo-Quds, A lo-Jazeera e En lo-Arabia). L'identitat comuna es implícita e simpla (quatre elements teorics) e per tant fòrça mai ampla qu'era quau poiriá semblar en quin grop que siá de fanáticos. Qui que siá, amb info publica pòt se procurar los mejans e cometre un atemptat que li faga merecedor d'èsser signat per la ret e èsser acceptat en ela. Dins las amplas frontièras del salafismo e lo wahabismo, i a pas brica mens sectari que la ret de Bin Laden. Es per aquò, presa en ensemble, tan pauc vulnerable. Al-Qaida es una enredadera, una identitat ret distribuida e incluyente dins lo sieu mond. E nos tòca aprene a o èsser a nosautres tanben e a totes los nivèls. Las vièlhas identitats nacionalas a l'estil del XIX nos permetràn pas subreviure dins lo nòu sègle. O aprenèm a nos definir coma enredadera, coma nacion ret incluyente o moriram coma d'arbres caducos que queiràn indefectiblemente entre salmodias identitàrias e d'aumenatges a de bandièras, senyeras e ikurriñas. ConclusionsLo 11M representa la fin d'una epòca. Lo nòstre bateg de sang en la Societat Ret. I a pas tornada enrè. Coma avèm defendut en aquesta seria, la sola forma efectiva a mièg tèrme d'afrontar los nòus perilhs, es s'immergir fins al fons dins lo nòu mond, encoratjar lo bastiment de rets socialas, nos definir coma nacion ret. Las tecnologias qu'an de marcar aquesta nòva estapa es justament aquelas que pòrtan lo concèpte de ret sociala fins al darrièr cornèr de las nòstras vidas: dubèrtas e distribuidas, mobilas e liuras. Lo desvolopament de las libertats individualas en d'organizacions dubèrtas serà lo sol triomfe que caberà esperar en aquesta guèrra e lo sol mièg d'o aténher. Una nòva generacion a de protagonizar las transformacions qu'avèm de besonh e reorganizar lo mond tal coma sèm, coma una enredadera e pas coma un arbre. de Tecnologias per ganhar una guèrra Mai la tecnologia havia estat tan instrumental, tan poc protagonista per si mateixa com en aquest nou tipus de guerra. Com escrivien, ja en els 90, Arquilla i Ronsfeld en un conegut documento doctrinal sobre swarming:
En aquest món reticular, amb una multiplicidad d'agents que actuen autónomamente, usant les xarxes per a coordinar-se, el conflicte és multicanal, es dóna simultàniament en molts fronts, emergiendo de l'aparent caos un ordre espontani (el swarming) que resulta letal per als vells elefants organizativos. Aquesta coordinació no requereix en la majoria dels casos ni tan sols una adreça conscient o una adreça centralitzada. Al contrari, com assenyalava el propi professor Arquilla: la identitat de xarxa, la doctrina comuna és tan important com la tecnologia. La guerra en la societat xarxa, la netwar, és una guerra de cors, en la qual petites unitats ja saben el que han de fer i saben que han de comunicar-se entre si no per a preparar l'acció sinó només a conseqüència d'ella. La definició dels subjectes en conflicte, el implícito, és més important en aquest tipus d'enfrontament que l'explícit (els plans o estratègies de combat). Per a vèncer a una estratègia de swarming, de conflicte simultani i autoorganizado en tots els fronts, només cap reorganizarse reticularmente i millorar la pròpia capacitat informacional: fer swarming defensiu, com el britànic durant La batalla d'Anglaterra. Per això és un error dramàtic augmentar la centralización i el control dels individus: l'única conseqüència real és debilitar la pròpia capacitat per a formar xarxes espontànies en el bàndol propi sense minvar les del contrari. No és casualitat que les propostes més interessants sorgides en la web durant els dies posteriors al 11M girin precisament entorn del desenvolupament d'eines sobre telèfons mòbils per a localitzar terroristes, o a la descentralització d'estructures urbanes per a oferir menys blancs al terrorisme de xarxa. La lògica emergent és una lògica de swarming, i com ens assenyalava en aquests dies Alejandro Rivero, un dels més interessants i lúcidos pioners de la web espanyola, podem trobar-la tant en les manifestacions-SMS del dia 13 com en el plantejament dels atemptats i en la necessària reacció enfront d'ells. Obertes, distribuïdes i molt connectadesEn 1994 el periodista vinculat al moviment ciberpunk i fundador de Wired, Kevin Kelly, descrivia en el seu llibre Out of Control els primers models de swarming. La conclusió: perquè existeixi swarming ha d'haver-hi una xarxa densa prèvia, molt connectada però no massa. Aquesta conclusió és interessant precisament perquè seguint a Kelly i Arquilla podríem arribar a la conclusió que en un conflicte de swarming porta avantatge sempre el qual estigui més descentralizado. I no obstant això hi ha un punt de descentralització i interconexión tal, de densitat de xarxa, en el qual el conflicte es fa episódico i pràcticament inviable. Una conclusió molt propera a la qual en temes empresarials i econòmics va arribar per aquestes mateixes dates i sobre la qual torna ara, Juan Urrutia. Encara que el concepte de límit en teoria de xarxes ens de una llum i al temps ens generi noves fronteres a l'anàlisi, el que sembla clar és que el sentit de la nostra reorganització per al nou món ha de passar pel foment de tot tipus de tecnologies que ajudin a l'articulació de xarxes socials. Un objectiu per al qual no totes les tecnologies valen. Elles mateixes han de poder evolucionar reticularmente per a això. Han de ser obertes i distribuïdes. El 13m va ser la nit els mòbils i ens va mostrar la potencialidad del swarming quan es troben esteses eines definides sobre la mobilitat que permeten i desenvolupen la informació distribuïda. Però no podem quedar-nos aquí, en el ventall dels nous instruments la pròpia web, el programari lliure, les xarxes ciutadanes wifi o les comunitats imode, totes encara poc esteses entre nosaltres marquen un horitzó de treball i activismo. La clau del swarming: la identitat de xarxaPerò el més important en la netwar no és l'explícit, la tecnologia, sinó el implícito, la identitat. Al-Qaida no necessita enviar un dirigent des de les muntanyes afganeses per a dirigir els atemptats, no necessita dictar instruccions al telèfon dels caps de comando, aquests ja saben el que han de fer. A diferència del terrorisme territorial i jerárquico d'ETA, les comunicacions amb el centre transmeten molta més info després que abans dels assassinats i a més de forma pública, a través dels mitjans. No existeixen complexos debats sobre la línia política ni una exaustiva supervisió dels plans d'acció perquè l'adreça és un centre de xarxa, no una jerarquia orgànica. Les claus estratègiques són públiques (i apareixen en la CNN, en Al-Quds, Al-Jazeera i Al-Aràbia). La identitat comuna és implícita i senzilla (quatre elements teòrics) i per tant molt més àmplia que la qual podria semblar en qualsevol grup de fanàtics. Qualsevol, amb info pública pot procurar-se els mitjans i cometre un atemptat que li faci merecedor de ser signat per la xarxa i ser acceptat en ella. Dintre de les àmplies fronteres del salafismo i el wahabismo, no hi ha gens menys sectario que la xarxa de Bin Laden. Per això és, presa en conjunt, tan poc vulnerable. Al-Qaida és una enredadera, una identitat xarxa distribuïda i incluyente dintre del seu món. I ens toca aprendre a ser-ho a nosaltres també i a tots els nivells. Les velles identitats nacionals a l'estil del XIX no ens permetran sobreviure en el nou segle. O aprenem a definir-nos com enredadera, com nació xarxa incluyente o morirem com arbres caducos que cauran indefectiblemente entre salmodias identitarias i homenatges a banderes, senyeras i ikurriñas. ConclusionsEl 11M representa la fi d'una època. El nostre bateig de sang en la Societat Xarxa. No hi ha tornada enrere. Com hem defensat en aquesta sèrie, l'única forma efectiva a mig termini d'enfrontar els nous perills, és submergir-se fins al fons en el nou món, encoratjar la construcció de xarxes socials, definir-nos com nació xarxa. Les tecnologies que han de marcar aquesta nova etapa són precisament aquelles que porten el concepte de xarxa social fins a l'últim racó de les nostres vides: obertes i distribuïdes, mòbils i lliures. El desenvolupament de les llibertats individuals en organitzacions obertes serà l'únic triomf que cabrà esperar en aquesta guerra i l'únic mig d'aconseguir-ho. Una nova generació ha de protagonitzar les transformacions que necessitem i reorganizar el món tal com som, com una enredadera i no com un arbre. Tecnologies per a guanyar una guerra
Nunca la tecnología había sido tan instrumental, tan poco protagonista por si misma como en este nuevo tipo de guerra. Como escribían, ya en los 90, Arquilla y Ronsfeld en un conocido documento doctrinal sobre swarming:
En este mundo reticular, con una multiplicidad de agentes que actúan autónomamente, usando las redes para coordinarse, el conflicto es multicanal, se da simultáneamente en muchos frentes, emergiendo del aparente caos un orden espontáneo (el swarming) que resulta letal para los viejos elefantes organizativos. Esta coordinación no requiere en la mayoría de los casos ni siquiera una dirección consciente o una dirección centralizada. Al contrario, como señalaba el propio profesor Arquilla: la identidad de red, la doctrina común es tan importante como la tecnología. La guerra en la sociedad red, la netwar, es una guerra de corso, en la que pequeñas unidades ya saben lo que tienen que hacer y saben que tienen que comunicarse entre si no para preparar la acción sino sólo a consecuencia de ella. La definición de los sujetos en conflicto, lo implícito, es más importante en este tipo de enfrentamiento que lo explícito (los planes o estrategias de combate). Para vencer a una estrategia de swarming, de conflicto simultáneo y autoorganizado en todos los frentes, sólo cabe reorganizarse reticularmente y mejorar la propia capacidad informacional: hacer swarming defensivo, como el británico durante La batalla de Inglaterra. Por eso es un error dramático aumentar la centralización y el control de los individuos: la única consecuencia real es debilitar la propia capacidad para formar redes espontáneas en el bando propio sin mermar las del contrario. No es casualidad que las propuestas más interesantes surgidas en la web durante los días posteriores al 11M giren precisamente en torno al desarrollo de herramientas sobre teléfonos móviles para localizar terroristas, o a la descentralización de estructuras urbanas para ofrecer menos blancos al terrorismo de red. La lógica emergente es una lógica de swarming, y como nos señalaba en estos días Alejandro Rivero, uno de los más interesantes y lúcidos pioneros de la web española, podemos encontrarla tanto en las manifestaciones-SMS del día 13 como en el planteamiento de los atentados y en la necesaria reacción frente a ellos. Abiertas, distribuidas y muy conectadasEn 1994 el periodista vinculado al movimiento ciberpunk y fundador de Wired, Kevin Kelly, describía en su libro Out of Control los primeros modelos de swarming. La conclusión: para que exista swarming tiene que haber una red densa previa, muy conectada pero no demasiado. Esta conclusión es interesante precisamente porque siguiendo a Kelly y Arquilla podríamos llegar a la conclusión que en un conflicto de swarming lleva ventaja siempre el que esté más descentralizado. Y sin embargo hay un punto de descentralización e interconexión tal, de densidad de red, en el cual el conflicto se hace episódico y prácticamente inviable. Una conclusión muy cercana a la que en temas empresariales y económicos llegó por esas mismas fechas y sobre la que vuelve ahora, Juan Urrutia. Aunque el concepto de límite en teoría de redes nos de una luz y al tiempo nos genere nuevas fronteras al análisis, lo que parece claro es que el sentido de nuestra reorganización para el nuevo mundo tiene que pasar por el fomento de todo tipo de tecnologías que ayuden a la articulación de redes sociales. Un objetivo para el que no todas las tecnologías valen. Ellas mismas han de poder evolucionar reticularmente para ello. Han de ser abiertas y distribuidas. El 13m fue la noche los móviles y nos mostró la potencialidad del swarming cuando se encuentran extendidas herramientas definidas sobre la movilidad que permiten y desarrollan la información distribuida. Pero no podemos quedarnos ahí, en el abanico de los nuevos instrumentos la propia web, el software libre, las redes ciudadanas wifi o las comunidades imode, todas todavía poco extendidas entre nosotros marcan un horizonte de trabajo y activismo. La clave del swarming: la identidad de redPero lo más importante en la netwar no es lo explícito, la tecnología, sino lo implícito, la identidad. Al-Qaida no necesita enviar un dirigente desde los montes afganos para dirigir los atentados, no necesita dictar instrucciones al teléfono de los jefes de comando, estos ya saben lo que tienen que hacer. A diferencia del terrorismo territorial y jerárquico de ETA, las comunicaciones con el centro transmiten mucha más info después que antes de los asesinatos y además de forma pública, a través de los medios. No existen complejos debates sobre la línea política ni una exaustiva supervisión de los planes de acción porque la dirección es un centro de red, no una jerarquía orgánica. Las claves estratégicas son públicas (y aparecen en la CNN, en Al-Quds, Al-Jazeera y Al-Arabia). La identidad común es implícita y sencilla (cuatro elementos teóricos) y por tanto mucho más amplia que la que podría parecer en cualquier grupo de fanáticos. Cualquiera, con info pública puede procurarse los medios y cometer un atentado que le haga merecedor de ser firmado por la red y ser aceptado en ella. Dentro de las amplias fronteras del salafismo y el wahabismo, no hay nada menos sectario que la red de Bin Laden. Por eso es, tomada en conjunto, tan poco vulnerable. Al-Qaida es una enredadera, una identidad red distribuida e incluyente dentro de su mundo. Y nos toca aprender a serlo a nosotros también y a todos los niveles. Las viejas identidades nacionales al estilo del XIX no nos permitirán sobrevivir en el nuevo siglo. O aprendemos a definirnos como enredadera, como nación red incluyente o moriremos como árboles caducos que caerán indefectiblemente entre salmodias identitarias y homenajes a banderas, senyeras e ikurriñas. ConclusionesEl 11M representa el fin de una época. Nuestro bautizo de sangre en la Sociedad Red. No hay vuelta atrás. Como hemos defendido en esta serie, la única forma efectiva a medio plazo de enfrentar los nuevos peligros, es sumergirse hasta el fondo en el nuevo mundo, alentar la construcción de redes sociales, definirnos como nación red. Las tecnologías que han de marcar esta nueva etapa son precisamente aquellas que llevan el concepto de red social hasta el último rincón de nuestras vidas: abiertas y distribuidas, móviles y libres. El desarrollo de las libertades individuales en organizaciones abiertas será el único triunfo que cabrá esperar en esta guerra y el único medio de alcanzarlo. Una nueva generación debe protagonizar las transformaciones que necesitamos y reorganizar el mundo tal como somos, como una enredadera y no como un árbol. Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 10:03 am
Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just « Rajoy, llamada perdida « Portada » Irak: de la doctrina Rumsfeld a la derrota final »
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