contextopedia El poder de las redes De las naciones a las redes

Domingo, 11 de Mayo de 2008

Libertad para separarse

De los dos conceptos de libertad de Berlin al derecho a segregación

A raiz de un comentario de Carlos Boyle y de un documental de Curtis que recomendaba, pasé este fin de semana repasando a Isaiah Berlin.

Curtis hace una crítica de Dos conceptos de libertad que llega justito justito hasta las puertas de la crítica a la concepción protestante del individuo… pero se queda ahí sin entender demasiado y tras haber liado demasiadas cosas.

Según Curtis la libertad negativa -es decir, la que se vive cuando no te es impuesta coherción ilegal- es la vivida por los individios en el mercado… pero en realidad no basta para organizar la idea de una sociedad democrática o inclusiva, puesto que los individuos, en política no actúan sólo como tales, sino movidos por una cierta idea positiva de libertad, por un objetivo social, un deseo de cambio que daría sentido a la sociedad y fundamento a lo político. Si a la democracia se le trata de despojar de esto, concluye Curtis, el resultado sería el caos iraquí, afgano o el autoritarismo ruso.

Sinceramente creo que el surgimiento de los paraestados y las sociedades de bandas se explica mejor desde la teoría de las sombras del estado que sobre las categorías de Berlin… pero en cualquier caso y volviendo al espíritu del post que abría el debate creo que tanto Curtis como Carlos caen en la trampa protestante: admitir al individuo como sujeto de esas categorías.

En realidad tanto en el mercado como en el espacio público el sujeto es la persona. Persona que a veces (normalmente frente a redes identitarias y casi siempre frente al estado) actúa como individuo, pero que otras (cuando lo identitario es relevante, ya sea en el ágora o en el mercado) actúa en tanto que miembro de una red o grupo.

Así, en general, podemos decir que ni los individuos ni los grupos son los sujetos de lo político, sino las personas actuando según una lógica individual o una lógica de pertenencia. La persona no es el individuo, porque en la persona también define y limita el comportamiento la red, las redes en las que se incluye y que define, redes que olvidamos cuando hablamos de individuo.

Al individualizar a la persona los conceptos berlinianos se hacen estrechos. La libertad negativa de Berlin (hoy remozada y vuelta al debate social a través de Petitt) no es en realidad y solamente un compromiso de que la persona no será obligada -ilegalmente- a realizar algo que no quiera.

Se trata de algo más profundo: la libertad de segregación. No se trata de que el estado o las redes no puedan fijar normas positivas que nos obliguen, por ejemplo, a pagar impuestos, cumplir cuotas, ir a la guerra o asistir a un mínimo de reuniones asociativas o ceremonias religiosas. Se trata de que en cualquier momento podamos hacer efectivo nuestro derecho a abandonar el espacio político cuyas normas no nos resultan aceptables. En pocas palabras, se trata de que seamos libres de borrar nuestra firma al pie del contrato social de tal o cual comunidad política (sea nuestra Iglesia, nuestro partido, nuestra red de amigos o el estado que nos considera sus ciudadanos).

Por eso las tiranías comienzan siempre poniendo impedimentos a la salida del territorio estatal, controlando pasaportes, impidiendo que la gente lleve a sus hijos consigo, saque su dinero del país cuando viaja o simplemente pueda volver, si cambia de país de residencia.

Por eso asociamos las sectas a la coherción y el chantaje de aquellos que quieren abandonarlas.

Por eso las políticas restrictivas de visados, controles aeroportuarios, etc. refuerzan no sólo las tendencias autoritarias en los países de origen de quienes las sufren en Barajas, sino también las tendencias disciplinarias y antidemocráticas en el cuerpo mismo del estado que las anima.

Por eso la idea de un único cuerpo político mundial, de unos Estados Unidos de la Tierra, es profundamente totalitaria, por democráticos que se pinten. Un mundo bajo una única ley, bajo un único gobierno, sin posibilidad de exilio, refugio o huida es un mundo terrorífico, una golosina para la arbitrariedad estatal que por definición se vería libre de crítica, oposición exterior o juicio independiente.

La primera libertad es la liberad de segregarse, de abandonar la comunidad política a la que llegamos por azares del nacimiento o por elección. Aún cuando no la ejerzamos, aún cuando sigamos perteneciendo a las mismas redes y pagando impuestos al mismo estado toda nuestra vida, esa será la libertad que realmente nos haga más libres, al ser la única garantía del resto de libertades que podamos defender.

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Domingo, 20 de Abril de 2008

Ciudades, territorios y netócratas

Un nuevo capítulo de “De las naciones a las redes” que recoge y actualiza un texto original de 2003…

Los primeros en hablar de Netocracia fueron los suecos Bard y Söderqvist.Tienen biografías curiosas. Uno es profesor en la Stockholm School of Economics, músico y fundador de la principal discográfica sueca, el otro ensayista y productor cinematográfico.

Recogían su tesis de Pekka Himanen (autor de La ética del hacker) y otros sociólogos cercanos a Manuel Castells. Al capitalismo seguirá un nuevo orden social y económico: el informacionismo, del que estamos viviendo los primeros albores. Paralelamente, y ésta era su principal aportación, si los anteriores sistemas sociales vieron el protagonismo de la nobleza y la burguesía, el nuevo verá el de los netócratas, una nueva clase social definida por su capacidad de relación y ordenación en las redes globales. Una clase definida no tanto por su poder sobre el sistema productivo como por su capacidad de liderazgo sobre el consumo de los miembros masivos de las redes sociales.

Bard y Söderqvist no sólo crearon nombre y concepto, nos dibujaron a los hackers de Himanen un paso más allá en el tiempo y la influencia. Los netócratas son los hackers que no se han integrado en el mundo establecido como asalariados y que han conseguido alcanzar -normalmente usando Internet de un modo u otro- un estadio de independencia económica y libertad personal. Sus netócratas son hackers con influencia política y económica real. Son microempresarios tecnófilos, creativos, innovadores sociales, los héroes locales de la sociedad del conocimiento1.

El netócrata hereda del hacker su concepción del tiempo, el dinero y el trabajo. Tiempo que no se mide ya con el cronómetro ni con la jornada. Su trabajo es creativo, su tiempo es flexible. Piensa a medio plazo, no mide en tiempo en horas sino en proyectos. Vitalmente ocio y trabajo se confunden en placer y reto intelectual. El tiempo de trabajo ya no es una no-vida opuesta y separada, contingentada por una barrera de jornada y salario. El netócrata se expresa en lo que hace. Vive su yo, sus yoes y cobra en reconocimiento intelectual y social una vez alcanza los ingresos monetarios que le permiten dedicarse exclusivamente a ser y expresarse.

Al igual que su tiempo y su hacer no se separan en diques, sus relaciones personales tampoco. Trabaja con quien quiere; si trabajo y vida no se oponen, cómo va a diferenciar entre relación personal y relación de trabajo. El netócrata quiere vivir las relaciones, maximizar su valor de disfrute. Da a cambio accesibilidad a su ser, no propiedad sobre su tiempo o localización física. Importa el flujo que la relación genera, no capitalizarla convirtiéndola en stock.

Proyección de su ser social, el ideal político que subyace bajo la netocracia no es otro que una metáfora de la competencia perfecta. Máxima decisión sobre uno mismo, ausencia de poder cohercitivo sobre los demás. Esta es la sustancia del libertarismo netocrático, la naturaleza de las redes, renuente a todo sistema legal explícito y complejo que vaya mucho más allá de la netiqueta.

Son en resumidas cuentas, las estrellas creativas de la sociedad postindustrial. Pero a diferencia de sus hermanos mayores los publicitarios, los diseñadores, los arquitectos estrella… no trabajan en sucedáneos creativos de factorias industriales. Hacen alarde de independencia, no tienen la riqueza como símbolo de poder sino su red. El tipo de gente que sabe convivir en una comunidad académica o de software libre y luego obtener lo que necesita de empaquetar y vender el producto creado en común o servicios de personalización. Son el tipo de gente que regala música en red para obtener más conciertos o escribe libros en dominio público para dar conferencias y ganar agenda después: hackers que miden el valor de su trabajo no en función del ingreso directo sino de su capacidad para generar relaciones.

La netocracia empezó a tomar forma en algún momento de los años noventa, ligada las primeras oportunidades en internet, la creación y los pequeños mercados de asesoría tecnológica. La emergencia de la sociedad red les permitió colarse marginalmente en los medios de comunicación de masas al tiempo que sus redes virtuales se beneficiaban del crecimiento general de la web y del número de conexiones privadas a Internet. El cambio de siglo les encuentra curtidos por las guerras de la sociedad de la información, en movimiento y dueños de su destino. Son los exploradores electrónicos de un mundo transnacionalizado que no conoce territorios ni capitales.

En el viejo mundo anterior a la globalización lo que definía la importancia de una capital era el territorio sobre el que ejercía una influencia directa. Territorio que era sobre todo un espacio político, cultural y de mercado identificado según los casos con la región o la nación.

Nación o región a las que la soberanía política y la centralización de los impuestos, ejercidas desde la capital imprimía una diferenciación sustancial respecto a los competidores. Diferenciación que servían indistintamente al proteccionismo, la movilización bélica o para lo que fuera menester en la lógica de la identificación de las masas con los gobernantes.

Como hemos visto, el mundo de las capitales es un mundo de la cultura nacional: un espacio que invierte la lógica renacentista. Al ganar el apellido nacional la cultura deja de ser algo que pertenece a las personas para pasar a pertenecer las personas a él. Territorio de alienación y homogeneización, esencia del mundo cerrado.

Pero al hacerse el mercado global, y partes sustanciales de la política económica transnacional (como en Europa la moneda), el protagonismo sale de las capitales. ¿Quién puede tragarse que la copla sea parte de sus raices cuando se tiró la infancia oyendo rock americano?. El acceso al consumo cultural global privatiza de nuevo la cultura e ironiza los mitos nacionales de la diferencia intrínseca

La vidilla que tanto gusta a los netócratas marcha con ellos a otro tipo de ciudades, las que Manuel de Landa llamó metrópolis.

Su potencia actual, como en el Renacimiento, deriva de la oposición de los valores sobre los que se define frente a los de la capital. Mientras las capitales se definen por la serie: Territorio (nación), ley, impuestos (la capital es ante todo el lugar físico del poder legislativo e impositivo) y homogeneidad (la del imaginario nacional); las metrópolis lo hacen sobre: Red (transnacional), confianza (red y confianza son al cabo los valores del comercio marítimo renacentista, que operaba sin Estado ni reglas jurídicas internacionales), intercambio (comercio de nuevo) y diferencia (base del valor comercial).

La netocracia, los pioneros de esa vida informacionalizada y desterritorializada, se localizan en ellas. No es casualidad. La sociedad de la información premia el flujo sobre el stock, la capacidad de relación y el intercambio sobre el poder burocrático.

En muchos sentidos el capitalismo de red del nacimiento del informacionalismo es muy similar al capitalismo comercial de la época de las ciudades estado italianas y la expansión mediterránea aragonesa. De hecho reviven no sólo las metrópolis en su protagonismo, sino también las redes que en su día formaron. Hoy en el Báltico vemos nacer una nueva Liga Hanseática que no respeta fronteras nacionales y que intercambia más entre si que con sus respectivos estados. La aparición de un nacionalismo padano es también interpretada por muchos como el fruto del desarrollo en red de las ciudades del norte de Italia desde la segunda mitad de los setenta, desarrollo que ésta vez parece mirar más hacia el Norte que hacia el mar2.

Con el ascenso de la netocracia triunfan las metrópolis sobre las capitales y la apuesta por las redes ciudadanas frente a la apuesta por la territorialidad. Así es el mapa del nuevo mundo: reticular y disperso.

Renuente a las capitales, no cabe en la identidad de la netocracia el nacionalismo. Su poder no deriva de la homogeneización nacional de un territorio enclaustrado en una frontera, sino de los diferenciales de conocimiento y valor que se establecen en las redes. Cuanto más heterogénea la red, más poderosa su netocracia asociada. Hija de la globalización reclama paso y espacios.

No le preocupa el campo más que como paisaje, como relax. Por eso reinventa el territorio rural como parque temático del pasado, como paisaje productivo. Turismo rural gestionado con gusto por lo pequeño, ejercicio virtuosista de realidad virtual o juego de rol.

Por eso desvincula el Estado de la identidad nacional y apuesta por espacios de libre movilidad más amplios mientras reclama poder para las ciudades. Como corresponde a una nueva clase en conflicto y diferencia con la burguesía, no escapa de las ciudades ni teme convivir con la inmigración. Ocupa los viejos centros degradados y se confunde en ellos reindustrializándolos y peatonalizándolos. Le gustan más las bicis que los coches y el tranvía que el metro. Su entorno natural es un parque temático de la diversidad; las terrazas y los espacios públicos diurnos son su verdadero centro de negocios. Confía en la seguridad pero se sabe inestable, un cambio de aires, le hace huir a bajo coste al siguiente nodo de la red. Se sabe deseada, se deja cortejar por los políticos.

En el movimiento está la libertad. El espacio urbano transnacionalizado de la netocracia es un damero por donde saltan sus caballos.

En sus movimientos se fundirá y confundirá con los últimos herederos del segregacionismo clásico (los ecocatastrofistas y sus ecoaldeas), con los PT’s superadores del territorialismo randiando y con las primeras identidades transnacionales nacidas de Internet, abriendo paso a un nuevo fenómeno global catalizado por la desterritorialización de las grandes corporaciones: el neovenecianismo.


1. Para estos autores sin embargo, el término cobraría pronto un significado negativo: los netócratas pasarían a representar una nueva clase privilegiada y dominante. Su organización social, la plurarquía, no sería un nuevo horizonte de libertad personal, sino una posibilidad limitada a una élite capaz de imponer sus miradas y libertades a un consumariado mayoritario y pasivo. Los bardos de la plurarquía vendrán de otras tradiciones y latitudes: el ciberpunk español y el glocalismo brasileño, más enraizados en la tradición del desarrollo local los segundos, de las tradiciones ciberactivistas del mundo hacker los primeros.

2. Véase por ejemplo a Kenichi Ohmae, el famoso socio de McKinsey y la serie de libros comenzada con “The Next Global Stage”, en español “El fin del estado nación”.


Si quieres seguir la marcha del libro, puedes descargar el boceto de trabajo en pdf.

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Sábado, 5 de Abril de 2008

Resucitando los newsgroups

A veces, volver atrás significa avanzar. ¿Cuanto tiempo hace que no creas un newsgroup?

Mucho antes de la www estaba usenet. Usenet fue durante mucho tiempo una red paralela -y mayor- que Internet, con la que se acabó fundiendo.

En un principio Usenet era básicamente una red de BBS que ponían en común y retransmitían sus foros de discusión. Lo malo es que en aquellos tiempos, los recursos eran limitados, los ordenadores institucionales y la conexión telefónica cara para casi todos… Usenet pertenecía al tiempo de la escasez, la formación de nuevos grupos que fueran retransmitidos por la red distribuida se decidía democráticamente.

Estar o no estar en usenet en aquellos días era algo importante. Si estabas cualquiera podía acceder conectando a cualquiera de los servidores (básicamente universitarios). Si no estabas, tenían que conocer el número de teléfono de tu máquina. Pero con Internet llegó a los newsgroups lógica de la abundancia-

Así que, a partir de los 90, aunque usenet unía la mayor parte de los grupos de noticias en una red común, en cuanto podíamos creábamos nuestro propio servidor de noticias (y de correo electrónico) con grupos propios que no eran retransmitidos en usenet. Para mediados de los 90 el negocio del hosting ya había crecido lo suficiente como para que tener un ordenador conectado todo el día a la red fuera relativamente común y el coste más o menos asequible.

A fin de cuentas, pagar un hosting era mejor que aguantar a los que vivían encaramados a los grupos que debían decidir si se aprobaban nuevos newsgroups o no. Aquellos burócratas, antecesores de los bibliotecarios de la Wikipedia de hoy, eran por lo general eternos becarios universitarios que obtenían un poco de autoestima de la fabricación artificial de escasez. Aún recuerdo que me rechazaron la formación de un newsgroup de Teoría Económica en español argumentando que la Economía no era una ciencia… Y harto ya de estar harto abandoné definitivamente usenet.

Mientras tanto y por motivos similares, con la expansión de Internet, habían aparecido alternativas relativamente sencillas al software de noticias: las listas de correos primero y los foros en la web después. En usenet éramos muchos los que votábamos con los pies y toda alternativa que no requiriera tener una máquina entera propia, era bien recibida.

Debía de ser el 96 o así cuando apareció Dejanews.com, un sistema que permitía consultar los archivos de usenet de todos los tiempos en la web. Google lo compró en 2001 y lo convirtió en Google Groups, donde ya no hacía falta que nadie te aprobara nada. El mumi garantizaba la libertad de crear (y borrar) todo tipo de grupos de news cuando se quisiera. Usenet estaba, a partir de ahí, muerta. De hecho, creo que lo cité como ejemplo en El poder de las Redes de como un mumi podía extender los efectos de la red distribuida (de información) centralizando, paradójicamente el hardware (la red física).

El lado malo es que prácticamente desaparecieron también los servidores de noticias independientes. La verdadera red distribuida de newsgroups ligada ya por Internet. Los servicios de hosting dejaron de darlo preinstalado en sus servidores y los -entonces- usuarios novatos veían ya todo como foros. Además la mayoría de ellos usaba ya para entonces algún servicio de webmail (hotmail primero, luego yahoo… finalmente gmail), es decir ni siquiera podrían acceder a leer los newsgroups.

¿Y si convencías a tus colegas de que siguieran usando un cliente de correo quién iba a configurar el inn en el servidor para abrir un par de newsgroups cuando se tardaban cinco minutos en hacer uno con tu usuario de google?

Volviendo a las andadas

Así hoy, que se tiene un blog con la mayor naturalidad, tener un newsgroup parece una excentricidad. Me he sorprendido a mi mismo teniendo que explicar (incorrecta pero espero que comprensiblemente) que un grupo de noticias es como Google Groups pero en tu programa de correo.

En realidad es mucho más cómodo, igual de configurable y no tiene publicidad ni es escaneado o contralado por nadie.

Este fin de semana estoy poniendo en marcha los newsgroups de los Exploradores Digitales, los SD y el equipo de De las naciones a las redes.

Los viejos cpk volvemos a las andadas, como en los viejos tiempos, en los que con newsgroups cuyos nombres ironizaban las jerarquías de usenet, aprendíamos a construir la abundancia…

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Viernes, 4 de Abril de 2008

Un futuro postnacional

Apuntes y añadidos para el último capítulo de “De las naciones a las redes”

Hobsbawn relata con una metáfora muy visible los términos en que la religión fue superada como identidad político-comunitaria hace dos siglos:

La religión, de ser algo como el cielo, de lo que ningún hombre podía librarse y que abarcaba todo lo que está sobre la tierra, se convirtió en algo como un banco de nubes, un gran rasgo -pero limitado y cambiante- del firmamento humano

Cambiemos religión por nación y tendremos el horizonte del presente siglo. Igual que en apenas dos siglos, España, Francia o Italia pasaron de ser vagos objetos geográficos a sujetos políticos, la naciente consciencia de vivir en red que hoy emerge acabará constituyendo nuevos sujetos y ámbitos.

Sus formas culturales seguramente primarán la lírica de las redes en vez de épica nacional. La intrahistoria de las subjetividades en vez de la Historia nacional. La ética relacional de los mercaderes en vez de la moral sacrificada del héroe patrio.

Pero no nos engañemos, el futuro es postnacional, pero no sólo transnacional y neoveneciano. También es neotribal. La descomposición social, los estados fallidos, los paraestados como Hamas o Hitzbullah, son la otra cara de la crisis de la lógica nacional del estado. El testimonio de su fracaso para generar identidad cuando la cohesión social se torna inalcanzable.

La postmodernidad también vive entre los señores de la guerra somalíes, los talibanes afganos o los piratas de Malacca. Categorías premodernas con tecnologías de red. Armas primitivas, fusiles ligeros y GPS sobre identitades de banda u horda. El nuevo mundo no es sólo Islas en la Red, sino Blackhawk derribado. No son sólo las conversaciones transnacionales de las blogsferas, sino la lógica de AlQaeda como marca y sello de un terror distribuido que se autoorganiza espontánea e imprevisiblemente.

El horizonte no es uno, son muchos. No todos precisamente líricos. Y es en ese marco en conflicto y fermentación donde las nuevas venecias tendrán la oportunidad de experimentar las futuras formas de un nuevo mundo global.

Sus evoluciones no deben verse como alternativas de una elección entre estado nacional y formas postnacionales. No se elige una preferencia entre el futuro y el pasado. Se eligen programas vitales entre relatos de futuro.

Las identidades emergentes más potentes de hoy -de AlQaida al neoindigenismo, de Hamas a la resistencia chechena- reflejan, expanden y responden a una descomposición social dificilmente vindicable.

Del universo de lógicas de red con capacidad para reclamar el futuro, los neovenecianos, en sus diferentes formas e ideologías, representan no un nuevo sujeto más, sino una forma diferente de entender el nosotros. De momento la única que demuestra ser, a un tiempo, viable y constructiva, cohesiva y concernida por la libertad.

[Página del libro | Copión de trabajo]

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Jueves, 27 de Marzo de 2008

Os espero en Zaragoza

Este lunes, si estáis por Zaragoza reservad la tarde. A las 19:00hh daré una conferencia muy especial

De las naciones a las redesEste próximo lunes en el Ibercaja Zentrum (C/Costa, 13) de Zaragoza, dentro de un ciclo coordinado por Fernando Tricas daré una conferencia muy especial para mi.

Se trata de un verdadero preestreno: la primera presentación global del trabajo que está cuajando en el libro colectivo De las Naciones a las Redes y que espero que aparezca en otoño en la Colección Planta 29.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 12:48 pm | (6)

Jueves, 6 de Marzo de 2008

Escuelas, lenguas, redes y estados

Algunas ideas complementarias al último post sobre el encaje de las lenguas, la educación y la identidad de las redes transnacionales

En Estados Unidos hay un amplio debate abierto sobre la desescolarización, tanto en su vertiente comunitarista (home schooling) como en la antiautoritaria (unschooling)1. Lo novedoso de este movimiento en la última década es que, desde distintas perspectivas, utilizan de forma creciente Internet como elemento articulador de la experiencia de los niños… combinada con actividades organizadas por redes de padres y orientadas a la convivencia y la socialización de los alumnos con otros niños de su edad.

En Europa, los propios estados invierten cada vez más en sus redes internacionales de colegios y sobre todo en nuevas estrategias de e-learning para satisfacer las necesidades educativas de sus expatriados y fortalecer la presencia fuera de su territorio de su lengua nacional.

El resultado es que los transnacionalizados disponen cada vez más oportunidades de dar a sus hijos una educación reglada en su lengua materna. Paradójicamente, mientras el estado refuerza su presencia educativa más allá de sus fronteras, puertas a dentro abandona el campo y la privatización de la enseñanza avanza, al menos aparentemente, de manera imparable.

El estado nacional participa en este movimiento, aparentemente contradictorio, impulsado por la lógica de los tiempos. Al mismo tiempo que la globalización produce más y más diversidad de nacionalidades dentro de cada frontera, cada vez da más importancia a los residentes en el exterior. Aunque los expatriados, de forma creciente, tengan menos relación biográfica con el territorio gestionado por el estado que les da el pasaporte, sin ellos es harto dificil alcanzar la masa crítica de penetración cultural y social que permite acceder a la influencia política y el éxito exportador.

En consecuencia, los estados europeos cuidan de los expatriados que utilizan su lengua oficial con tanta decisión que no parece nada exagerado asegurar que en 10 años, en todas las metropolis globalizadas, las mayor parte de las redes transnacionales de origen europeo podrán disponer de colegios en sus propias lenguas pagados por un estado con el que estarán unidos más por una tradición comercial, linguística y cultural que por el vínculo impositivo básico en la ciudadanía liberal clásica. Y las redes que tengan como idiomas nativos los de estados menos potentes o generosos, siempre tendrán alternativas de enseñanza a distancia basadas en Internet que complementarán con sus propias actividades comunitarias.

Así, el estado nacional y las redes transnacionales encuentran en la desterritorialización una curiosa simbiosis: las redes ganan trascendencia generacional, se reproducen manteniendo la identidad lingüística y el sustrato cultural a partir del que nació su identidad original; y el estado gana capital social y proyección económica inalcanzables por sus propios medios en un mundo con nuevos mapas.

Igual que la religión dividió a los estados nacionales en bloques culturales, la cultura y grupo lingüístico de base marcarán los límites comerciales y sociales de las grandes redes neovenecianas. Igual que el mundo secularizado no paso a ser un mundo sin iglesias, el mundo de las identidades transnacionales verá nuevas simbiosis entre estados y redes parejas al debilitamiento de las fronteras económicas y políticas de la era nacional.

Igual que las identidades nacionales subsumieron a las identidades religiosas privatizándolas sin renunciar a su función de cohesión social, las identidades transnacionales superarán las identidades lingüísticas apropiándoselas como rasgo distintivo dentro de un plurilingüismo generalizado.


1. Véase el artículo de Sarah Karnasiewicz, Endless summer, en Salon el 3 de octubre de 2005. Disponible en http://dir.salon.com/story/mwt/feature/2005/10/03/unschool/index.html

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Martes, 26 de Febrero de 2008

Esperando a Saint Just

Algunas reflexiones a raiz del debate político parlamentario en España

Fue Diocleciano el que impuso la pompa oriental, el hieratismo y la distancia a los emperadores. En la decadencia nada más importante que las formas. Sólo sobre las formas se mantienen los sistemas en los que nadie cree ya pero que aún no tienen alternativas.

Luis XIV creó sus propios modos. Pero a Luis XV era más difícil creérselo. Y a Luis XVI definitivamente dejaron de creerle. En las décadas finales del estado absolutista, la pompa era la mística, la cohesión. Y aún asustados por la orgía del terror jacobino, los liberales ingleses trataron de vestir el nuevo orden con rituales heredados del viejo mundo como quien transfiere sangre de un muerto reciente a un niño prematuro en espera de que su sistema pueda producirla por si solo. La parafernalia anacrónica y medievalizante de Westminster, edificio nada casualmente de estilo neo-gótico, deja constancia del hambre que el entonces nuevo mundo tenía de tradiciones.

La gran mística de la democracia representativa la aportaron los Estados Unidos. Mística mediática tornada mística televisiva desde los 60: spin doctors, coachers, entrenamientos, sondeos… Sí, señor Presidente; Permítame contrariarle, sr Presidente. La parafernalia del debate televisivo subsume la mística del estado nacional. O no funciona.

Me cuentan que en las tertulias televisivas que hacían ayer el debate sobre el debate nadie se refirió al Presidente del Gobierno como tal. Con Zapatero o ZP, bastaba. La imagen global del proceso social alrededor del debate no dejaba de ser una copia provinciana de la mística norteamericana. Debate a lo Luis XV. Muchos se lo creen. Muchos lo creen un poquito menos.

Visito el país llamado a. Me da la impresión de que crean un país virtual para poder disfrutar de la mística democrática del estado nación que el estado nación ya no ofrece.

Seguro que ahí al Presidente le llaman Presidente. Compañero Presidente, Sr Presidente o amigo a’bitante Presidente. Da igual. Presidente. Representación de la comunidad imaginada. Proyección y materialización del deseo de que la comunidad imaginada tenga realidad. Es, luego somos.

Tal vez los a’bitantes sean como los parlamentarios del fin del antiguo régimen. O tal vez los neovenecianos sean como los masones dieciochescos que jugaban a vivir un nuevo orden y construir nuevas formas de relación social inspirados en gremios cuya realidad histórica era tan distante como nos es hoy Venecia.

Sólo sé que vivo en un mundo donde encuentro mejores discursos y más profundidad teórica en mi amada lista de correo, en mi comunidad real, que en la representación política del estado. Y me da que no soy el único al que le pasa.

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Miércoles, 20 de Febrero de 2008

El debate mundial sobre la plurarquía

La plurarquía es un concepto en debate que enfrenta a distintas escuelas y tendencias de todo el mundo. En Porto Alegre pudimos debatir y en mi caso al menos, aprender muchísimo. Les dejo con un mapa de las principales tendencias y el estado del debate entre ellas

La Conferencia Mundial de Desarrollo de Ciudades fue un verdadero multiverso: cientos de escuelas y tendencias debatieron sus temas al mismo tiempo, solapándose y fertilizándose unas a otras. Uno de los clusters y no el menor en relevancia, desde luego, fue el que desarrolló el debate sobre la plurarquía.

Hoy he dedicado todo el día a sistematizar en mi contextopedia todo lo aprendido al respecto en estos días. De aquí en adelante por favor, pinchad en los enlaces, aunque espero pulir y profundizar las entradas en las próximas semana -incluso con cosas que de momento sólo aparecen en este post- de momento creo que son útiles a la claridad de la argumentación, especialmente si no habéis seguido el debate durante los últimos años.

La evolución de Bard y Soderqvist

Plurarquía y netocracia son términos que aparecen por primera vez en 2002 de la mano de Alexander Bard y Jan Sodervisq en su libro Netocracia.

Ya entonces lo novedoso del enfoque encajaba un tanto forzadamente en la vocación neomarxista de los autores, que trataba de definir a la netocracia como una clase en el sentido marxista del término. Alter ego internetero de la burguesía, encontraba su antagonista pasivo en el consumariado, nueva clase negativa de la sociedad nacida de Internet.

Con los años ambos autores radicalizaron su visión de la plurarquía. Originalmente descrita como la forma de organización natural de la netocracia y definida como un sistema en el que

todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad y de la oportunidad para decidir sobre cualquiera de los demás actores

la plurarquía va perdiendo poco a poco su sentido liberardor e identificándose con el sistema global de sometimiento del consumariado

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La mirada del ciberactivismo español

Aunque el movimiento ciberpunk y las Indias dieron noticia desde el primer momento de las tesis y los conceptos de Bard y Soderqvist, ayudándolos a popularizarse en nuestro idioma, sus desarrollos insistieron desde el principio en presentar tanto netocracia como plurarquía como una propiedad de las redes sociales distribuidas.

Se une entonces al planteamiento de Juan Urrutia sobre la lógica de la abundancia, desarrollando los fundamentos económicos del concepto:

[En la sociedad de las redes distribuidas] se produce un doble fenómeno, por un lado reaparece la esfera pública deliberativa, al liberarse del control de los grandes grupos mediáticos, por otro se redimensiona, pues la lógica de la abundancia reduce cada vez más los campos sobre los que es necesaria la elección colectiva en favor de aquellos donde reina la pluriarquía

La plurarquía tendría pues un sentido positivo, incluso programático, pues representaría la restricción del ámbito de la escasez y una razón para enfrentar la generación artificial de esta.

El la misma lógica, la netocracia será definida no como una clase, sino como los dinamizadores, los pequeños mumis que inevitablemente surgen en una red distribuida para mantener la lógica de la abundancia en su interior:

Las redes distribuidas se organizan pluriárquicamente, es decir no existe dirección en el sentido tradicional. Sin embargo surgen en el interior de estas redes grupos cuyo principal objetivo es dar fluidez al funcionamiento y los flujos de la red. Son grupos especializados en proponer acciones de conjunto y facilitarlas. No suelen estar orientados hacia fuera sino hacia el interior, aunque inevitablemente acaben siendo tomados, desde fuera, por la representación del conjunto de la red o cuando menos como la materialización de la identidad que les define.

Estos grupos son los netocracia de cada red, sus líderes en el sentido estricto, pues no pueden tomar decisiones pero juegan con su trayectoria, prestigio e identificación con los valores que aglutinan la red, a la hora de proponer acciones comunes.

La crítica al planteamiento de Bard y Soderqvist está implícita: el desconocimiento de los autores suecos de las bases materiales (topología y economía) de las redes distribuidas, les llevan a encajar artificialmente a la netocracia en el molde de la clase marxista.

Sin embargo, la propia insistencia sobre las lógicas materiales de la plurarquía a partir de la definición económica de lógica de la abundancia, restringían en principio demasiado el ámbito de aplicación del concepto a ámbitos de alta productividad o presencia de efectos red.

Poco a poco y a partir de la crítica de la web 2.0 y la práctica del neovenecianismo a pequeña escala, el concepto de abundancia se irá abriendo de lo virtual hasta significar, más allá del precio cero, la posibilidad de generar entornos donde no se imponga la elección democrática -o autocrática- a la acción colectiva.

Aunque la renuncia a las economías de escala suponga un coste de oportunidad cuyo marginal (el coste extra generado al conjunto social por cada nodo que decide no seguir la opción mayoritaria) no tiene por qué ser siempre decreciente, los beneficios de la diversidad pueden considerarse suficientes, ante incertidumbre, como para optar por una organización pluriárquica.

En otras palabras, para cuando el ciberpunk se está transformando en neovenecianismo, la plurarquía deja de ser una consecuencia de abundancia, para entenderse la abundancia como un resultado de la práctica de la plurarquía, poniéndose el centro del relato en el carácter distribuido de la red social.

El “localismo” de Agusto de Franco

Este era precisamente el presupuesto del localismo desarrollado por Augusto de Franco, quien partirá de una redefinición de local como cluster distribuido para teorizar y experimentar la práctica de la plurarquía en el contexto del desarrollo local.

Incorporando al análisis elementos de la democracia cooperativa de John Dewey y sus propios desarrollos sobre teoría de redes sociales, de Franco aportará contribuciones notables. Enfrentado a un entorno donde la sostenibilidad -tanto del desarrollo socioeconómico como la ambiental- es uno de esos consensos arraigados precisamente porque nadie sabe definirlos muy bien, de Franco, materializará el concepto en términos de robustez de la red.

Por definición sólo reestructurando como redes distribuidas las redes que les sirven de base puede asegurarse la sostenibilidad en cualquier ámbito: el energético, el desarrollo económico o la democratización del proceso político. La vindicación social de la sostenibilidad se convierte por tanto, al llegar a su materialidad básica, en un verdadero programa de desarrollo de los entornos sociales de la plurarquía.

Así la plurarquía aparece como una profudización del proceso democratizador que lejos de enfrentarse a la democracia como sistema político del estado nación, la defiende como presupuesto y la desarrolla desde lo local.

Una línea argumental que cierra el triángulo democracia-desarrollo-sostenibilidad en una especie de círculo virtuoso de la distribución de poder y la generación de mecanismos pluriárquicos en distintas facetas de la vida social. Este discurso de hecho ha servido de inspiración teórica a programas de la importancia del Gobierno Solidario Local de Porto Alegre (Brasil).

Conclusiones

De la teoría de la netocracia al neovenecianismo y el localismo, la plurarquía se revela como el gran concepto matriz para entender nuestra época. El debate sobre su significado y aplicación se da ya plenamente en el terreno de lo que hemos llamado los ejes del nuevo mundo, y sus distintas escuelas e interpretaciones representan ya, sin duda, los gérmenes de las grandes corrientes ideológicas del mañana.

Olvídense de los vacuos debates dospuntoceristas, si quieren conocer las divisorias que durante el próximo siglo ocuparán el espacio que en su día tuvieron la de liberales-conservadores durante el XIX o derecha-izquierda durante el XX, empiecen a profundizar en las diferencias entre las teorías de la plurarquía y las de la netocracia

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Jueves, 31 de Enero de 2008

5 cambios clave para los próximos 10 años

Un cuestionario con 5 previsiones de cambio socioeconómico a 10 años para el aniversario de Cinco Días

Cinco Días prepara un especial para su décimo aniversario. En él preguntan a una serie de economistas y futurólogos (en el sentido que esta palabra tiene en EEUU) qué cambios veremos en la próxima década.

Os adjunto mis cinco apresuradas respuestas. Seguro que en media hora me daré cuenta de que me he dejado lo mejor sin contar. Pero son las que tengo en la cabeza. Me muero de ganas de leer las de Bruce Sterling

  1. Las multinacionales se reorganizarán en ámbitos lingüísticos y culturales para pasar a ser verdaderas transnacionales, ofreciendo a sus trabajadores carreras que en cada nivel se desarrollarán en países y continentes distintos. En esa lógica irán incorporando mecanismos de participación, seguros “sociales”, etc. Las grandes empresas de cara a su interior, se parecerán un poco más a “estados del bienestar… o a dictaduras. “Islas en la red” de Bruce Sterling parecerá menos ciencia ficción.
  2. Veremos el comienzo de la energía distribuida: más y más edificios, casas, urbanizaciones y parques empresariales tendrán sus propios centros de generación. A partir del barril a 150$ los molinillos de viento y otras fuentes renovables empezarán a competir con las antenas de televisión y las calderas de calefacción en la distribución de los edificios.
  3. Tendremos una minifábrica en casa: Lo que hoy compramos en los todo a 100 o las tiendas de viaje, lo fabricaremos en casa con impresoras 3D. El fabbing, la fabricación doméstica, presentará nuevos problemas ambientales y obligará a nuevas lógicas de producto y comercialización en sectores como la juguetería.
  4. Los nativos digitales llegan al poder de consumo. Las grandes cadenas de televisión generalista irán perdiendo más y más audiencia y reduciéndo su impacto. La tele generalista y en abierto será cosa de las rentas bajas y los marginados. Las distribuciones presupuestarias de marketing pasarán al 50-50: 50% Internet, 50% medios “tradicionales” incluida la televisión a la carta.
  5. Las cosas hablan: A partir de la ubicuidad del móvil, las cosas (desde la ropa a los servicios) empezarán a hablar entre si y geolocalizarse. Todo un universo de servicios aparecerá no sin invadir en ciertos momentos nuestra intimidad y anonimidad.

¡¡¡Anda!!! Claro que me olvidaba: las nuevas macroempresas y los cambios sociales en China, India, Sudáfrica, Brasil… como para no verlos!! En fin… seguro que eso lo cuentan muchos otros mejor que yo…

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Lunes, 21 de Enero de 2008

De las naciones a las redes

Nueva redacción de la intro a “De las naciones a las redes” que recoge lo avanzado en las conversaciones y debates del último mes en el blog y en la lista de Borondón con los otros coautores.

Centenares de miles de personas, hay quien calcula incluso un millón, viven hoy como neonómadas voluntarios, viajando de país en país y renunciando a una residencia estable, conectados entre si en distintas redes virtuales a través de las cuales se ganan la vida y aseguran su independencia personal y económica.

Es un fenómeno excéntrico sin duda, pero no único. Cada vez son más las personas que centran su vida económica y social alrededor de comunidades online. Los procesos políticos y deliberativos que originan cada vez tienen menos que ver con los estados y sus fronteras. Envuelven a millones de personas en todo el mundo y son el caldo de cultivo de nuevas identidades de todo tipo: desde Al Qaeda a las redes de ecoaldeas o los sionistas digitales, herederos de las primeras culturas del ciberespacio y el underground digital.

Al mismo tiempo, cada vez más empresas transnacionales, se dotan de esferas comunicativas y políticas de decisión e influencia cuyo impacto es indudable sobre todos los ámbitos de la vida de sus miembros. El viejo sistema de las multinacionales cuyo centro e identidad original derivaba de una empresa nacional que se había internacionalizado, empieza a quedar atrás. Hoy no dejan de brotar nuevas venecias corporativas que tratan a los estados de igual a igual, piensan en términos de relaciones exteriores y dotan a sus empleados de identidad y e incluso nuevas formas de ciudadanía.

La tesis central de este libro es que el paso de una sociedad de economía y comunicación descentralizada -el mundo de las naciones- a un mundo de redes distribuidas hijo de Internet y la globalización económica, hace cada vez más dificil a las personas identificarse en términos nacionales.

La identidad nace de la necesidad de materializar o cuando menos imaginar la comunidad en la que se desarrolla y produce nuestra vida. La nación apareció y se extendió precisamente porque las viejas identidades colectivas locales ligadas a la religión y a la producción agraria y artesanal ya no representaban de un modo satisfactorio a la red social que producía el grueso de la actividad económica, social y política que determinaba el entorno de las personas.

Del mismo modo, para un número creciente de personas, el mercado nacional cada vez expresa menos el conjunto de relaciones sociales que dan forma a su cotidianidad. Ni los productos que consumen son nacionales, ni lo son los contextos de las noticias que determinan los grandes cursos vitales colectivos, ni necesariamente lo son la mayoría de aquellos con los que las discuten y cuya opinión les interesa.

La identidad nacional se está quedando muy pequeña y muy grande al mismo tiempo, se está volviendo ajena.

No se trata de un rápido desmoronamiento. No debemos olvidar que la nación surgió de una necesidad real… y a pesar de ello el proceso de su universalización llevó casi dos siglos y fue, cuando menos, correoso, encontrando constantes resistencias de todo tipo. Abandonar las comunidades reales donde todos conocían la cara y el nombre de los demás para abrazar la patria -una comunidad abstracta donde no se conocia a los otros, se les imaginaba- fue un proceso costoso y difícil.

Y de hecho es predecible que estado y nacionalidad permanezcan entre nosotros largo tiempo, del mismo modo que la Cristiandad sigue existiendo y algunas casas reales siguen reinando a pesar de que la identidad nacional sea hoy dominante y determinante políticamente y de que el mundo se organice políticamente en estados nacionales y no sobre relaciones dinásticas o comunidades de fe.

Son muchos los historiadores, politólogos y sociólogos que hoy predicen e incluso abogan por una privatización de la identidad nacional. Un proceso que habría de tener similitudes con el paso de la religión al ámbito de lo personal y privado que caracterizó el ascenso del estado nacional. Pero la cuestión es que esa privatización, esa superación sólo puede darse desde una identidad colectiva alternativa.

Y lo realmente interesante es que las comunidades y redes virtuales identitarias que apuntan posibilidades de construirla no sólo se definen por ser transnacionales, sino que manifiestan una naturaleza muy distinta a la de las grandes comunidades imaginadas de la Modernidad, como la propia nación, la raza o la clase histórica del marxismo. Sus miembros se conocen uno a uno incluso aunque no se hayan encontrado fisicamente jamás. Es en cierta manera una comunidad real o mejor, una comunidad imaginada que se precipita hacia la realidad.

En la primera parte de este libro trataremos de entender la nación, las herramientas y símbolos a partir de los que esta se imaginó y vivió.

En la segunda seguiremos las experiencias de los segregacionistas de los siglos XIX y XX, aquellos que no aceptaron el paso a un mundo que cada vez se parecía más a un puzzle de centenares de piezas de color e intentaron separarse de la inevitable homogeneización interna que generaba.

Y finalmente exploraremos las nuevas vidas e identidades transnacionales y cómo se definen en contraste con los ejes y temas tanto de la nación como del segregacionismo clásico.

[De las naciones a las redes, página del proyecto ]

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Domingo, 13 de Enero de 2008

El horizonte de un mundo postnacional

Podrán las redes sociales, las comunidades reales articuladas en red como una realidad económica y social, “superar” al estado nacional? ¿Dejarán algún día de existir el estado o la identidad nacional? La analogía veneciana también nos da juego para responder a estas preguntas

La conquista de Venecia por Napoleon en 1797 es uno de los grandes puntos simbólicos de la Historia. Es importante entenderlo hoy con todo su significado pues representó el fin de un largo ciclo histórico y la verdadera acta de nacimiento de la Europa de los estados nacionales. Una ola que no pararía hasta finales del siglo XIX con la unificación italiana y que tendría su broche con las independencias noruega e irlandesa.

Desde principios del siglo XV, con su expansión italiana, estaba ya más que claro que el modelo político, económico e identitario de la República representaba una amenaza para el Papado y un disolvente para la Cristiandad. La Serenísima, que había sabido mantenerse independiente tanto de Bizancio como del Sacro Imperio, había jugado su propio juego en las cruzadas y basaba su economía en la fortaleza de redes comerciales que no reconocían en la frontera con el mundo musulmán mayor abismo que el que le separaba de los reinos cristianos. Inmersa en un mundo católico, Venecia jugará sin embargo a hacer política vaticana e incluso a dar batallas teológicas con tal de debilitar la posición bizantina, romana e imperial. Y las jugará con astucia e inteligencia, ganando su propia supervivencia. Sufrirá sí, una larga decadencia, producto no del agotamiento de su modelo político e identitario, sino de la posición excéntrica en la que queda tras el descubrimiento de América. Y lo que es más importante cuando desaparece, no lo hace a manos de Roma, sino de Napoleón. No será un reforzamiento de la cristiandad lo que la destruya ni lo que de forma finalmente a Europa, sino la soberanía nacional, descendiente in filo tempore de esa identidad superpuesta a las redes económicas y las carreras personales que Venecia había generado gracias a su sistema de gobierno colectivo pegado a la gestión económica de sus mercados.

La Cristiandad sigue existiendo y nadie dirá que la identidad religiosa no haya sido importante en los dos últimos siglos. Pero tras la autocoronación de Napoleón en presencia del Papa, la Iglesia, las iglesias, poco han tenido que hacer frente a un concepto de soberanía y una identidad ligada al mercado nacional de orígenes adriáticos. Estado dinástico y Cristiandad no son ya categorías operativas políticamente. La religión e incluso la monarquía se han privatizado en la orilla septentrional del Mediterráneo de forma estable.

Cuando trazamos una perspectiva a largo plazo, cuando tratamos de imaginar un mundo postnacional futuro, la analogía veneciana parece oportuna.

Algunos autores como Xabier Zabalza1 o Juan de Aranzadi2 llevan años analizando la perspectiva de una desnacionalización de la vida pública e incluso de la indentidad personal. El primero lo presenta de un modo un tanto voluntarista, naif y en bastantes sentidos ahistórico:

Hasta el siglo XVIII, los pueblos de Europa se desangraron en nombre de la religión. Los europeos nos matábamos por ser católicos, protestantes, ortodoxos o musulmanes. Hasta que llegó un momento en el que se dijo: “¡Ya vale de muertes! Vamos a circunscribir la cuestión religiosa al ámbito de la vida privada. La vida pública debe ser aconfesional”. Mi teoría es que con las naciones debe ocurrir más o menos lo mismo. Durante los siglos XIX y XX, nos hemos matado en nombre de la nación, por ser alemanes, franceses, españoles o vascos. Esos sentimientos están muy bien, pero para la vida privada. La vida pública, hoy, debería estar desnacionalizada.

Y el segundo desde un antinacionalismo de origen libertario y racionalista que permite entrever elementos del sueño PT cuando construye una ética que pretende fundamentar la felicidad, no en el honor o la valentía, no “en el diálogo o, mucho menos, el enfrentamiento violento”, sino en el hecho de “huir, desplazarse, cambiar de lugar y de gente, irse a vivir con otro grupo”, hasta disolver cualquier “ilusión de pertenencia a un pueblo”.

Lo interesante de ambas miradas es que otean ya un mundo postnacional donde el sentimiento nacional, el amor por la comunidad nacional imaginada, sea puramente privado o incluso inexistente.

El problema es, en realidad, mucho más complejo. El presente nos muestra, como hemos visto al hablar del neovenecianismo o de las comunidades etnico-familiares al hablar de las redes lingüísticas, un mundo en el que identidad y economía se van reticularizando, estallando en una multitud de nodos interconectados en redes que son generadoras de identidad y que se superponen a los estados. Nodos y redes que se forman y articulan comunidades reales, cuyos miembros se conocen entre si aunque no hayan estado nunca físicamente juntos.

En la práctica la situación actual de la mayoría de esas redes, cuando actúan políticamente frente a su exterior, no es muy diferente de la de los burgos y repúblicas comerciales medievales. De muchas maneras representan ya una superación de la identidad nacional y germinalmente del estado nacional mismo, en la medida en que su metabolismo económico es capaz de proveer a sus miembros de ciertas garantías sociales, económicas y de carrera personal. Pero necesariamente se vuelven al estado nacional o mejor dicho, a los estados nacionales en los que operan, para reclamar condiciones de base, acceso a infraestructuras y autonomía de un modo similar al que las ciudades de la Hansa o los burgueses de las empalizadas alemanes reclamaban independencia política y seguridad en las rutas a los señores feudales y más tarde a los estados dinásticos.

Hoy una nueva Venecia es no sólo ensoñable, sino predecible. Y sin duda, las nuevas venecias tendrán conflictos con los estados nacionales puesto que atienden a lógicas diferentes tanto en lo identitario como en lo económico. Y por lo mismo, tomarán partido en batallas internas de los estados, ganando influencia en ellos como lo hacían tanto reyes como repúblicas marítimas en el Vaticano. Es predecible que estado y nacionalidad permanezcan entre nosotros largo tiempo, del mismo modo que la Cristiandad sigue existiendo y algunas dinastías siguen reinando… aunque reinar signifique muchísimo menos que unos siglos atrás y la Cristiandad no sea ya un sujeto político ni militar global capaz de movilizar a nadie.

En un largo horizonte seguiremos oyendo hablar de orígenes y cultura, del mismo modo que hoy seguimos teniendo religión y, algunos, somos leales súbditos del rey. A diferencia de la famosa frase de Trotsky, la Historia no tiene un basurero, las formas identitarias no desaparecen sin más, sino que perduran incluso a costa de su significado y operatividad política.

Sólo podemos estar seguros de que el futuro es postnacional y que las nuevas venecias darán, como la original, forma a un nuevo mundo, aunque tal vez, como la Serenísima misma, sólo viéndolo por un instante. Lo importante es que desde hoy, sus formas no son tanto la alternativa de una elección, sino el comienzo de una superación que tendrá tanto de conflicto como de dilución.


1. Mater Vasconia. Lenguas, fueros y discursos nacionales en los países vascos, Editorial Hiria, 2005
2 El escudo de Arquíloco, ed. MT, 2001

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Sábado, 12 de Enero de 2008

Podcast sobre el país llamado a en rne

Nuevo podcast con el programa de Asuntos Propios dedicado a los países sin territorio creados o surgidos a partir de redes sociales.

El otro día en Asuntos Propios hablamos, a raíz del lanzamiento de Un País llamado a, de sionismo digital, neovenecianismo y todas esas nuevas tendencias post-nacionales que tanto me interesan.

Muchos me pedísteis el podcast y finalmente… aquí está:

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Miércoles, 9 de Enero de 2008

David de Ugarte: Tras un exitoso piloto en el que hemos acabado desarrollando un mar de plugins para Wordpress-mu, que ha resultado ser la plataforma de blogs finalmente elegida tras probar varias, hoy se abre la blogsfera BBVA a todos los trabajadores del banco en España y Portugal que quieran abrir un blog y contribuir a crear una opinión pública interna consagrada a la innovación. Durante los próximos meses se abrirá por todas las áreas territoriales de América Latina. Hoy en mi contextopedia hay un nuevo término: neovenecianismo. (0)

Los mapas de un mundo postnacional

El relato de los mapas del neovenecianismo y el sionismo digital pivotarán, como hoy podemos ver en Google Maps, sobre personas y vectores en vez de hacerlo sobre territorios y tamaños como los actuales.

Hoy intentaremos tener a Hector Milla en Asuntos Propios hablando sobre el manifiesto del país llamado a que lanzó la semana pasada.

Mientras, me gustaría seguir con la reflexión que hacíamos ayer sobre los mapas con los que las nuevas venecias se representarán en el espacio, haciendo unos apuntes a vuelapluma.

Milla remarcaba el esfuerzo por dotar a su comunidad/país de un entorno visual propio, seguramente un metaverso. Es previsible que en los próximos años aparezca una verdadera red distribuida, una www de metaversos al estilo Second Life gracias a OpenSim. Es muy posible que muchas comunidades y empresas tengan sus propios metaversos dedicados a reuniones, formación, encuentros virtuales para charla etc. La puesta en red generará archipiélagos virtuales que también representarán la conversación comunitaria.

Pero esos mapas, como hoy los de Second Life, no representarán un relato sustancialmente diferente -ni más rico- que el de los actuales sistemas de agregación.

En ese sentido es interesante observar como se representan las empresas que empiezan a definirse como comunidades transnacionales. Hay por un lado un esfuerzo evidente por representar la conversación interna, por hacer una suerte de mapas conversacionales que podemos ver en BBVA-blogs o de forma más modesta e incipiente en WellsFargo.

Se trata en realidad agregadores de blogs que a partir de nubes de etiquetas comunitarias, buscadores y portales feevy interactivos tratan de representar las distintas sendas conversacionales que articulan el flujo espontáneo y distribuido de información interna. Algo que corre en paralelo a lo que muchos blogueros y sus redes hacen ya.

La cuestión es cómo esas representaciones que tienden a reforzar la comunidad real mostrando una y otra vez las caras y avatares de las personas que hay bajo los nodos se fundirán con la proyección del territorio físico real y los espacios geográficos.

La semilla está en Google Earth y Google Maps. La posibilidad de añadir y linkar contenidos sobre el mapa convencional culmina, a través de los itinerarios, en una nueva forma de relato.

Poco importa ya en estas aplicaciones el debate sobre la relación de tamaños en el mapa de distintos territorios. Lo que importa son los nodos y la información que contienen y aglutinan. Y más novedoso aún, como los itinerarios se leen secuencialmente, el mapa incorpora el tiempo, se lee como un relato literario, tiene un antes y un después, un sentido del que hasta ahora carecía y que le permite pasar a representar la conversación o cuando menos el stock de información que queda de ella.

Este cambio radical del mapa que pasa de pivotar sobre tamaños y territorios a hacerlo sobre vectores y personas se manifiesta dramáticamente en Twittervision, una aplicación que muestra en tiempo real sobre un mapa del mundo los mensajes que escriben los usuarios de twitter, acompañando los mensajes de los avatares de sus redactores.

Las nuevas representaciones cartográficas son ajenas al territorio símplemente porque el sujeto que protagoniza el relato del mapa no es ya el estado, que se define por administrar la comunidad que vive en un territorio nacional, sino una red, que se define sobre sus nodos y los enlaces entre ellos. Una red aunque quisiera no podría utilizar las metáforas modernas de World Mapper, donde la información modifica la superficie de los estados para representar distintas variables de desarrollo.

La red y su identidad, sus textos en red según la definición de Quintana, se transforman en el tiempo, ganan significado. Frente a la inmutabilidad de las fronteras nacionales que pretenden representar la anatomía estable de un territorio dotado de destino histórico, las identidades en red utilizan el mapa para contar su evolución, su crecimiento hacia dentro, su desarrollo orgánico, sus fronteras siempre cambiantes. La suma de todas ellas no tendrá sin embargo significado, pues una no empieza donde otra termina, sino que se solapan y se conectan. No harán al superponerse siquiera, un puzle del mundo como hacen los estados nación, sino un censo de nodos.

El mapa para las identidades postnacionales será el relato hecho desde un damero… y contado por el caballo del ajedrez.

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Martes, 8 de Enero de 2008

Identidad y representación

Reflexiones sobre los nuevos mapas y las identidades postnacionales a partir del manifiesto fundacional del país llamado a

Cuando el 4 de enero de 2008 Hector Milla presentó su proyecto de país llamado a inmediatamente ganó la atención de muchos en la blogsfera española levantando tremendas expectativas en más de un círculo.

A primera vista los elementos definitorios de la iniciativa dejaban una clara sensación de dejavu: desde la elaboración un tanto anacrónica de símbolos (bandera, logo, etc.) hasta la insistencia en el primer punto de su manifiesto fundacional en que la comunidad-país:

no renuncia en el futuro, si sus ciudadanos lo deciden y se dispone de los recursos necesarios, a adquirir un pequeño territorio jurídicamente adecuado en cualquier lugar del mundo, que les permita convertirse también en Estado.

¡Era Freedonia once años después! Claro, que en una década la experiencia social de Internet ha transformado profundamente el significado de la vida comunitaria. Más allá del ejercicio literario y la fabricación de logos y estandartes, más allá del juego de rol, aparecía de nuevo la base conversacional de la nueva identidad:

Nuestro país ya existe, y en él utilizamos todo tipo de plataformas como Flickr, Upcoming, Twitter, Jaiku, Dopplr, Facebook, Google, YouTube, Seesmic…etc, además de nuestro propio entorno visual para comunicarnos y compartir una identidad común.

El paralelismo con el acta de nacimiento del sionismo digital tal y como fue definido en su día por Pere Quintana era llamativo:

hace tiempo que ya no somos ni españoles ni europeos ni nada. Hace tiempo que somos sionistas digitales… Lo que nos une son unos valores comunes, no el hecho de haber nacido aquí o allí. De hecho no nos vemos ni las caras, nuestra identidad són nuestros textos en red. No somos del mundo que se respira en los periódicos.

Pero también las diferencias: Frente al par valores/textos de Quintana, el par herramientas/entorno visual de Milla, apunta a la necesidad de un nuevo tipo de mapa para el relato identitario. Una representación que Milla hace como mapa de herramientas más que de redes, de espacios conversacionales más que lugares y conexiones.

También es cierto que el país llamado a nace en el punto álgido del dospuntocerismo con su exaltación de las herramientas sobre sus significados.

Pero sobre todo hay que señalar que no es el territorio lo que da corporeidad y materialidad a una identidad conversacional hasta convertirla en algo parangonable a una nación, sino la economía, la existencia de un metabolismo económico subyacente. La nación se imagino desde la conversación en lengua vulgar, pero esa conversación ya venía siendo representada y era consciente de distintas maneras desde al menos el siglo VII… Fue realmente el mercado nacional, su papel determinante a la hora de explicar el ser social de cada uno lo que hizo imaginar la nación y su proyección en el espacio lo que cambió el relato cartográfico en un diálogo nacionalizador.

Los mapas del nuevo mundo están todavía por venir. No serán sólo una representación de espacios, sino de intereses. Serán más neovenecianos que sionistas digitales. Harán un relato que explique y proyecte no sólo valores, sino intereses, flujos no sólo de ideas y palabras, sino de valor transformable en medios de vida. Porque es para eso que son necesarios, para explicarnos sobre rutas que no son turísticas, sino mercantiles. Y es que al fin, los mapas son para el comercio.

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Lunes, 31 de Diciembre de 2007

2007 en deugarte.com

Qué aportó y qué exploró este blog durante el año que hoy se cierra

En 2007, hasta ayer mismo, tuvimos 2.542.872 visitantes únicos, es decir, deugarte.com fue leído desde una media de casi 7.000 IP’s diferentes al día.

La contextopedia de este blog tuvo 4.019.782 consultas desde 1.364.347 IP’s diferentes, revelándose además como el gran atractor de buscadores. Los que llegaron desde ellos buscaban fundamentalmente temas relacionados con las redes sociales. Por eso los términos más buscados fueron relativos a sus topologías (topologías de redes, topologías de red, etc.) o al concepto en general (historia de las redes, redes sociales). Más allá de eso los dos términos que más usuarios de google condujeron a deugarte.com fueron second life y postmodernidad.

De hecho las tres páginas diferentes de la portada más leídas del blog durante este año fueron entradas de la contextopedia, no del blog: topologías de red, teoría de redes sociales y Second Life

Lo que las estadísticas nos dicen es que el mayor subgrupo de usuarios de este sito en 2007 es el de gente que tenía por referencia cosas sobre las que habíamos discutido en 2005 y 2006. Seguramente por eso también la versión en pdf de El poder de las redes fue el archivo más bajado desde el sitio durante el año, con casi 18.000 descargas.

Lo que creo que aportó este blog durante este año símplemente no aparece en las estadísticas. Tal vez lo haga el año que viene, del mismo modo que la innovación en las empresas por lo general no resulta significativa en balance en el año en que se hizo. Pero en cualquier caso no me preocupa. No estamos aquí para presentar el blog a ningún concurso de belleza o popularidad ni buscando la inexistente fórmula del blog perfecto.

Este fue el año de feevy pero también el año en el que la gente que nos juntamos por aquí más aportes hicimos en código: desde la versión en español y con plantilla propia del plugin wordpress para móviles a la RMD pasando por la plantilla para hacer portales feevy interactivos.

2007 fue un año de experimentación, juego y exploración. Experimentación con nuevas formas de relato basadas en vídeo gracias a Jumpcut. Juego con los miniposts y lo que significa la RMD. Exploración con la web 2.1, los mundos virtuales y el fabbing.

También ha sido un gran año desde el punto de vista del debate en el que hemos ido un pasito más allá sobre los ejes de estos últimos años. Hemos destilado un argumentario claro y ordenado sobre la Devolución y deconstruido de paso la llamada Cultura Libre, una crítica que nos llevó de cabeza al que será tema central -y posiblemente de lugar a un libro- durante el año que viene: el paso de las naciones a las redes. Un tema con mil ángulos, algunos de los cuales fascinantes y con cosencuencias directas en nuestra práctica, como las nuevas Venecias corporativas.

¿Qué fue 2007 en este sitio para los que andamos regularmente por aquí? Echen un ojo a los posts destacados del año, denles contexto con los miniposts, los vídeos y las fotos y disfruten de lo que será buscado aquí durante el año que viene…

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Domingo, 23 de Diciembre de 2007

La LISI y los ejes del nuevo mundo

A raíz de la aprobación de la LISI, el sentimiento de ruptura de la representación entre una parte de la juventud que vive ya como cotidiana una buena parte de su vida en redes distribuidas, y los partidos políticos se ha hecho patente.

En estos días hemos podido leer cientos, tal vez miles de posts airados, en especial con la izquierda, escritos por jóvenes que se consideran paradójicamente parte de la izquierda. El post más significativo en este sentido me ha parecido el de Versvs. Versvs, un activista conocido, ligado al software libre, pide el boicot electoral a los principales partidos en marzo. Como tantos otros, se considera defraudado por una izquierda que defiende a muerte la propiedad intelectual y lo denuncia como una incoherencia inexplicable si no es por motivos espurios.

Se equivoca: la izquierda es coherente votando a favor de la LISI. Tan coherente que lo hace en vísperas de unas elecciones donde esos votos le resultarán clave. Tan coherente que no le importa perderlos. Fue la izquierda de la revolución francesa la que inventó la propiedad intelectual. Fue la II internacional la que más presión hizo para que se incluyera como “derecho” y hasta la tercera internacional (salvo los ultraizquierdistas de Bordiga enfrentados con Gramsci) la defendió hasta la extenuación como base material de lo que luego sería ese horror de la “alianza de las fuerzas del trabajo y la cultura” que inventó el PCE de Carrillo y que hasta hoy sigue sirviendo de subtexto en la eterna luna de miel entre la izquierda y la SGAE.

El problema es otro: las categorías tanto de la derecha y la izquierda como del nacionalismo que les da base a ambos, no son operativas ya para enfrentar los problemas propios de una sociedad de redes distribuidas. No es una novedad, hace mucho que venimos hablando de ello por esta red. En especial sobre los límites del pensamiento político actual para replantear la propiedad intelectual.

Versvs me responde a su vez que siempre habrá divisorias. Es cierto. Pero recapitulemos. Con los defraudados de la izquierda hoy que ya viven buena parte de su vida en entornos distribuidos hay un diagnóstico común:

  • durante el siglo XIX y XX el eje derecha/izquierda sustituyó a otros ejes anteriores (ilustrados/escolásticos por ejemplo)
  • ese eje explicaba y representaba los problemas centrales de la época de las redes descentralizadas. Intentar explicar los siglos XIX y XX en los términos del debate entre Salamanca y la Real Sociedad Económica de amigos del País, entre los últimos escolásticos y Jovellanos, hubiera sido una simple marcianada, por mucho que muchos temas abiertos por ellos siguieran pendientes en el debate derecha izquierda de los siglos posteriores
  • Ese debate entre derecha e izquierda, hoy no representa ni puede categorizar los problemas nuevos, propios de una sociedad de redes distribuidas. Son útiles todavía para problemas heredados, para las cosas pendientes del mundo que se está cerrando. Cosas como la extensión de ciertos derechos civiles -que deberían haberse generalizado hace tiempo- o la igualdad de oportunidades. Y aún con problemas y con una cierta confusión de discursos y roles. Pero desde luego esa divisoria no sirve para explicar los problemas genuinos de este tiempo.

Habrá pues una nueva divisoria, un nuevo eje o nuevos ejes de explicación/representación, nos dice Versvs. Pero la cuestión es si esos ejes nuevos se podrán enmarcar en la lógica derecha-izquierda, convirtiéndose en una simple evolución, o se producirá una ruptura conceptual similar a que siguió a la revolución francesa.

Y sinceramente, yo creo que todo apunta a la necesidad de la aparición de un conjunto de categorías completamente nuevas. Izquierda y derecha se relacionan con el estado nacional de una manera en la que es casi imposible que alguna vez puedan absorver movimientos como la Devolución que serán fundamentales en el nuevo mundo.

Por eso, mi tema central de estudio durante el próximo año será jústamente el cambio que está en la base de todo esto. El salto de las naciones a las redes, de pensar desde naciones y estados a pensar desde las redes y comunidades reales. Los nuevos ejes sólo pueden pensarse desde ahí, desde donde ahora se sienten e intentan hacerse oir por una lógica de representación que tiene unas fronteras en las que símplemente no encajan.

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Viernes, 14 de Diciembre de 2007

Urrutia, el Papa y el tamaño máximo de una red distribuida

El estado nacional confronta hoy la amenaza de un mundo distribuido que escapa de los tradicionales mecanismos de control de empresas y particulares. Indefectiblemente será cada vez más trascendente, cada vez más esperanzado, conforme necesite ciudadanos más temerosos. Será más represivo y contradictorio también.

Criticaba Juan ayer la última encíclica papal: Spe Salvi. Las conclusiones del texto, resumido por Juan vienen a ser que:

Sin Dios y con la sola razón no hay esperanza para el mundo y los humanos. Siempre se fracasará. La verdad revelada no puede ni debe restringirse al ámbito privado, ha de ser parte de la organización política porque sin ella vamos a un callejon sin salida.

Un pensamiento sincero en el Papa que tiene su lectura cínica y materialista entre neocons desde los tiempos de Leo Strauss. Según los neocons, ateos pero neovictorianos, la religión es la base de un comportamiento moral necesario para mantener aglutinada a la nación y dar rumbo al estado. No hago ningún descubrimiento si recuerdo que este planteamiento hizo de fondo a la alianza interreligiosa conservadora en los EEUU del reaganismo.

Pero tal vez se sorprendan más si digo que creo que es absolutamente cierto con independencia de la verdad revelada que se postule y más allá de plantear que “engañándonos con esa verdad de cierre estaríamos mejor“. La cuestión está en el sujeto. Urrutia se equivoca con ese nosotros implícito. Porque el sujeto no somos nosotros, las personas reales, sino el estado. La cuestión es que el estado simplemente no estaría. Cada día veo más claro que no hay ni puede haber un estado ciudadano. El estado siempre ha tenido apellidos: dinástico, teocrático, nacional… A veces hasta segundo apellido: totalitario, democrático, etc.

En el viejo estado dinástico europeo la pequeña comunidad real, una red distribuida, se subsumía en el estado merced a la relación directa con la corona quien a su vez ocupaba ese lugar central en la red social por gracia divina. El paso, necesario, al estado nacional supuso la organización descentralizada que el pujante mercado reclamaba, pero también el nacimiento de un imaginario abstracto, de una cierta idea de comunidad, de sujeto colectivo que convirtió en seres animados y sintientes, en una suerte de dioses politeistas, a las lenguas, los territorios y los destinos tenían vida propia y prestaban identidad a las personas que, ya directamente, les pertenecían.

Pero no hay dioses sin trascendencia. Sin relato de destino ni voluntad. Imaginada, abstracta, la comunidad nacional en la que se basa todo estado ha de fabricar ciudadanos para mantener la lealtad a sus convenciones. Religión civil o religión histórica, sin verdad revelada, el estado se sabe inane y condenado a ser despedazado bien por otros imaginarios de diferente ámbito, bien por su enemigo identitario último: la comunidad real.

Ahora bien. ¿Puede la comunidad real llegar a constituir estado? Es más que dudoso porque la comunidad real, esa pequeña red distribuida es necesariamente pequeña, muy pequeña. Los antropólogos nos dicen que las comunidades tribales humanas rara vez pasan de los 60 miembros. Los historiadores militares que las unidades con mando único directo de mayor tamaño no han tenido nunca más de 80 soldados. Algo que es consistente con lo que apuntan algunos neurólogos que nos aseguran que es más que posible que nuestro cerebro sólo pueda reconocer y captar los matices emocionales que superan la empatía hacia sentimientos más fuertes (amor, amistad, etc.) de unas 100 o 120 personas. Parece incluso que la experiencia del terrorismo distribuido de la última década apunta en el mismo sentido.

Así que si el tamaño máximo de una red distribuida anda entre los 80 y los 120 miembros, no hay estado capaz de aglutinar -o constreñir- sin imaginario finalista, la diversidad de fondo que le compone. El Papa lleva razón…

…otra cosa es que el futuro no venga tanto de estados nacionales informados de valores religiosos o nacionalistas (esa religión laica) como de un nuevo tipo de redes de redes distribuidas muy lejanas de lo nacional, que ni siquiera se piensan a si mismas como estado aunque de alguna manera ensayen el aggiornamento de sus formas en un mundo distribuido.

Pienso, sí, en Alqaida pero sobre todo en las nuevas Venecias corporativas. El estado nacional confronta hoy la amenaza de un mundo distribuido que escapa de los tradicionales mecanismos de control de empresas y particulares. Indefectiblemente será cada vez más trascendente, cada vez más esperanzado, conforme necesite ciudadanos más temerosos. Será más represivo y contradictorio también.

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Lunes, 12 de Noviembre de 2007

Carlos Seda: David dijo en el comentario 17 de este minipost: “Tal como yo lo veo la situación de estas décadas se parece a la del Medioevo europeo: veremos Hansas y Venecias, pero no jacobinos y girondinos todavía. De hecho igual que los burgos reclamaban del señor feudal caminos seguros, las Venecias y las Hansas de hoy, no irán a los forums, pero reclamarán al Estado que no abandone ciertos espacios y tal vez hasta se alíen en momentos con los Saladinos o los Ricardos de turno… quién sabe…” ¿Continuamos aquí? ¿o aquí?. (3)

Miércoles, 7 de Noviembre de 2007

Blogsfera BBVA en Expansión

La blogsfera BBVA aparece por primera vez en prensa…

Hoy la Blogsfera BBVA, que aún está en piloto… y el piloto en pruebas, aparecía reseñada en Expansión:

Una de las más llamativas responde al nombre de Blogosfera BBVA. Es un blog para los 110.000 empleados que tiene el grupo, en el que podrán escribir sus comentarios sobre temas muy diversos, relacionados, sobre todo, con el banco. Fuentes de la entidad creen que esto abre muchas posibilidades de que el conocimiento de la plantilla circule en segundos y pueda ser aprovechado por sus compañeros a miles de kilómetos de distancia.

Lo de un blog para 110.000 empleados se da mordiscos con la misma palabra blogsfera. Evidentemente no es uno para todos sino cuantos quiera, para cada uno que lo desee.

Pero a pesar de las inexactitudes, se percibe que el periodista ha captado la novedad y profundidad de la apuesta. En la planta29 pueden sentirse orgullosos. En las Indias lo estamos. Espero que ambos lo celebremos en cuanto tengamos respiro!

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 4:30 pm | (0)

Lunes, 29 de Octubre de 2007

2008 desde la blogsfera

Una aproximación y una apuesta por las tendencias que veremos materializarse en la red y en nuestros blogs durante el próximo año.

El siguiente es el primer boceto del texto que estoy preparando como introducción a un libro bajo dominio público que aparecerá estas Navidades por primera vez y en el que tengo el honor de escribir junto con grandes analistas amigos como Augusto de Franco o Juan Freire.

(more…)

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Domingo, 21 de Octubre de 2007

Reportaje en Veintitres

Este viernes pasado la conocida revista argentina Veintitres publicó una entrevista a cuatro páginas a raíz de la edición argentina de El Poder de las Redes

La revista argentina Veintitres publicó el viernes un reportaje-entrevista que hicimos durante la última mañana de mi estancia en Buenos Aires, cuando presentamos la edición argentina de El poder de las Redes.

Me lo contaba Noel esta mañana en el email y Seba Lorenzo, desde su Blackberry, me enviaba unas imágenes.

Veintitres 0 Veintitres Veintitres 2 Veintitres 3

Por lo que me cuentan ha quedado muy bien. Estoy seguro de ello, pero no crean que fue por méritos míos, es que delante tenía a alguien que preguntaba con inteligencia y complicidad y con quien me hubiera quedado charlando durante muchísimas más horas…

Gracias Noel!

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 8:41 pm | (5)

La banca y los blogs

La experiencia de éxito de los distintos modelos y aproximaciones al blogging corporativo en el mundo anglo apuntan sin embargo la necesidad de experimentar modelos más sólidos.

Según casi todos los analistas el maridaje entre blogs y grandes corporaciones se está intensificando. Especialmente en ciertos sectores como la banca, donde Netbanker asegura que para diciembre serán casi una 300 los blogs públicos de instituciones financieras en EEUU.

La experiencia más conocida es, seguramente, la de Wells Fargo Bank, quien mantiene una decena de blogs. No han faltado tampoco los hypes para la última novedad del Royal Bank of Canada: RBC-P2P, subtitulada Not your parents banking site:

Six university or college students will be the RBC p2p bloggers — maintaining video and text blogs where they’ll answer your (and their) questions, using the p2p Host to access Royal Bank of Canada resources and experts. You ask the questions, you talk about the issues, and we’ll help find the answers.

La cuestión es que los blogs están entrando desde el punto de vista de la comunicación y la interacción directa con segmentos de la clientela. Pero aunque funciona (y brillantemente) desde el punto de vista de comunicación y marketing se queda cojo si no tiene una base sólida. ¿Cómo vas a crear comunidad con tus usuarios cuando no eres comunidad previamente?. En este sentido creo que es sintomático que la experiencia pionera en banca en España, el blog de innovación del Banco de Sabadell, nacido del encuentro de la institución con Enrique Dans en julio pasado, está inactiva desde el 8 de agosto.

Mucho más vuelo le auguro a la visión del BBVA de impulsar una blogsfera interna por etapas, generando una comunidad sólida y viva y proyectando desde ahí al exterior.

Y no sólo porque responde a la idea de crear comunidad dentro para articular comunidad fuera, sino porque si se consolida tendrá consecuencias identitarias muy positivas para el propio funcionamiento de la organización:

la blogsfera corporativa es mapa y periódico de una comunidad basada en la movilidad y la inteligencia en la que la frontera entre la comunidad real y la imaginada se desvanece paulatinamente. La empresa se perfila como nuez de una comunidad cuya identidad va tomando protagonismo en las biografías de sus miembros por encima de la nacionalidad u otras consideraciones.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 12:44 pm | (4)

Jueves, 11 de Octubre de 2007

Clarificando ideas

La investigación surgida en la elaboración de De las naciones a las redes está aportando pistas y caminos harto interesantes para comprender el mundo de las redes distribuidas…

Enrique Gómez y Arnau Fuentes escribirán también en De las naciones a las redes. Si El poder de las redesfue el balance final de todo ese increible viaje que representó el ciberpunk español, este nuevo libro representa el arranque de un nuevo viaje, hoy tan visionario como podía ser hace 17 años el ciberpunk.

En realidad “De las naciones a las redes” nace de las consecuencias de una ruptura que ya apareció claramente en la crítica a la Wikipedia y a partir de ella a la supervivencia del pensamiento moderno en el mundo de las redes distribuidas. Este libro representará la aplicación de la misma estructura crítica a los estados y las ideologías universal-nacionalistas…

Y como siempre, en el proceso de elaboración y discusión van apareciendo cosas que no estaban ahí en el planteamiento inicial. Voy aprendiendo y van apareciendo ideas fuerza.

La primera es que la nación surgió de una necesidad real… y a pesar de ello el proceso de su universalización llevó casi dos siglos y fue, cuando menos, correoso, encontrando constantes resistencias de todo tipo.

Abandonar las comunidades reales donde sabías la cara y el nombre de todo el mundo para abrazar la nación (una comunidad abstracta donde no conocías a los otros, los imaginabas) fue un proceso costoso y difícil. De hecho en muchos sitios, como España, la identidad familiar, las cofradías, el cantonalismo… siguieron vivos mucho mucho después. Incluso en el nacionalismo vasco original (vizcainista y obsesionado por los apellidos) hay mucho de rebelión contra ese esfuerzo imaginativo que la nación exige.

Las segunda es que las comunidades y redes virtuales identitarias con capacidad de superar a la identidad nacional, tienen una naturaleza distinta. conocemos a sus miembros uno a uno incluso aunque no les hayamos visto. Es en cierta manera una comunidad real o mejor, una comunidad imaginada que se precipita hacia la realidad.

Y a partir de ahí, súbitamente, otras cosas comienzan a conectarse. Es como si estuviésemos en una especie de espiral en la que las formas premodernas aparentemente destruidas por la industrialización, reaparecieran empoderadas por el brutal desarrollo de la productividad alcanzado en estos 200 últimos años. Dicho de otra manera, es como si el capitalismo (que no es lo mismo que economía de mercado) se reperfilara como una etapa transitoria, como una especie de reducción de marcha que empieza a entregar a las formas premodernas de organización social la potencia productiva que sólo él podía desarrollar.

Veamos algunos ejemplos: La industrialización supuso el paso de la producción individual a la colectiva pero también de la artesanalidad al uso intensivo de la tecnología. El tipo de sociedad de producción distribuida que apunta a través del hoy muy precario fabbing, supondría una reindividualización de la producción… pero con un uso intensivo de la tecnología.

En los medios de comunicación, si lo pensamos un poco, también se sigue el mismo molde. Del sistema mediático descentralizado al distribuido emergente a través de la blogsfera lo que media es un reempoderamiento de las personas con herramientas y lógicas hasta hace poco sólo alcanzables mediante grandiosos esfuerzos colectivos (como reunir el capital de un periódico).

¿No hay una cierta simetría con la evolución desde la comunidad material identitaria (familia, cofradía, aldea, parroquia) a la comunidad imaginada sobre el mercado, la lengua y el territorio, es decir, la nación y de esta a las nuevas comunidades materiales, concretas y al mismo tiempo necesariamente imaginadas por no estar basadas en la presencialidad?

Guardado por David de Ugarte en como destacado a las 2:21 pm | (4)

Sábado, 6 de Octubre de 2007

Las nuevas venecias corporativas (II)

En el nuevo mundo de las transnacionales, la blogsfera corporativa es mapa y periódico de una comunidad basada en la movilidad y la inteligencia en la que la frontera entre la comunidad real y la imaginada se desvanece paulatinamente

No es descabellado pensar que en grandes organizaciones el porcentaje de bloggers activos no es menor al de la media de autores en los territorios en los que actúan. De hecho todo indicaría que debería ser mayor dados los perfiles de edad y formación. Una extrapolación reciente nos señalaba que sólo en el grupo BBVA podrían existir casi dos centenares del bloggers activos.

Llegados a un cierto punto de extensión geográfica y población, la generación de una blogsfera propia se convierte en el camino principal para hacer aflorar conocimiento y poner en valor experiencias que en la estructura jerárquica tradicional quedarían aisladas e inaprovechables. Distribuir la información y poder monitorizar el curso de los debates para localizar los problemas y conversaciones emergentes en la periferia de la red, se convierte en la nueva frontera de los gestores.

Al mismo tiempo, casi inevitablemente, la blogsfera corporativa se convierte en la primera forma distribuida de representación de la empresa1 y va transformando el curso y el destino de las carreras internas, haciéndolas mucho menos dependientes del territorio. Nuevos valores relacionados con la red emergen poco a poco y con ellos, un nuevo perfil de reconocimiento. El trabajador de éxito pasa a ser alguien con sensibilidad para reconocer demandas emergentes en el ent