contextopedia El poder de las redes De las naciones a las redes

Lunes, 28 de Julio de 2008

La muerte de la lectura profunda y el choque de teologías

La web ha cambiado nuestra forma de leer… y por tanto la estructura misma de nuestro pensamiento… ¿En cualquier lengua?

The AtlanticSiguiendo la discusión del otro día, encuentro en el último número de The Atlantic un artículo de Nicholas Carr titulado de forma un tanto amarilla Is Google making us stupid?.

La tesis es que la web, no Google, ha cambiado nuestra forma de leer… y por tanto la estructura misma de nuestro pensamiento. Para asentar lo primero cita un estudio sobre comportamiento en la red desarrollado por el University College London que concluye:

It is clear that users are not reading online in the traditional sense; indeed there are signs that new forms of “reading” are emerging as users “power browse” horizontally through titles, contents pages and abstracts going for quick wins. It almost seems that they go online to avoid reading in the traditional sense.

La idea es que la lectura profunda ha muerto. Leemos más que nunca -asegura- pero no nos abstraemos en un texto como antes durante horas. Ahora saltamos de un lado a otro, leyendo en diagonal, extrayendo datos de aquí y de allí, sin volver nunca a una fuente ya visitada.

Como en una suerte de adaptación al nuevo medio cultural, nuestros itinerarios informacionales son cambiantes, casi aleatorios… pero superficiales. Algo así como los recorridos de una mosca sobre la comida. Cubrimos más espacio informativo… pero profundizamos menos.

El lado malo es que la lectura profunda es en realidad indistinguible del pensamiento profundo… y perdiendo una estaríamos perdiendo al otro. La perspectiva según el autor, es la de un tipo de pensamiento muy relacionado, muy comprehensivo… pero que no establecería relaciones íntimas entre temas dispares. En una palabra, sería menos profundo y por tanto menos innovador y creativo. Nuestra inteligencia se parece cada vez menos a lo que considerábamos inteligencia y cada vez más a la inteligencia artificial y a los sistemas expertos.

Lengua latina, mente latina

En lo que no repara Carr es que la primera tecnología estructuradora del pensamiento es el idioma. Una tecnología que no es neutral en absoluto y que carga de manera casi mágica con toda una tradición cultural -y por tanto unos valores- implícitos. El propio olvido de Carr, es una buena muestra de ello.

La cultura anglo tiene una tradición empirista que nace de haber quedado fuera del ámbito de la tradición regulacionista y casuista del Derecho Romano y la escolástica. Una tradición eminentemente práctica en la generación del conocimiento que ha traído grandes joyas al mundo: desde la Common Law a Newton… una forma de pensar lo nuevo que es mucho más deslumbrante en sus logros que en las reflexiones que le dan lugar. No es casualidad la asincronía en el debate sobre el significado político de la web 2.0.

Para llegar a lo nuevo, en nuestra tradición, es preciso desprenderse y criticar una pesada carga. Innovar es un ejercicio de Zen para nosotros que te obliga a bucear por las densas aguas de una tradición cultural y legal sumamente pesada. En el mundo anglo, aportar sentido viene después del hacer, como nos enseñaron nuestros profesores de crítica. Digg, la Wikipedia o Google fueron pensados después de hechos. Feevy o BBVA tu cuentas -por dar ejemplos cercanos- lo fueron antes. En el mundo latino hay que vencer muchas resistencias culturales antes de llegar al hacer. Hay una frontera cultural obvia: vivimos instalados en el mundo de la Teología Católica, no en el de la protestante.

A simple vista no parece ninguna ventaja… pero tampoco hay que olvidar que al fin el protestantismo articula la comunidad en torno a prohibiciones, mientras que la tradición jurídico-teológica del Sur (católica o sunní) lo hace en torno a las excepciones y el regateo frente a la ley.

Leer desde el Sur

La frontera de tradiciones no es desde luego homogénea. No nos falta influencia anglo en nuestra cultura. Basta leer a los local gurus españoles que escriben sobre Internet para darse cuenta. En un tiempo en el que sin innovación no se sobrevive, las más rancias tradiciones del autoodio y el complejo de inferioridad propios del colonizado renacen con fuerza: la glosa, la referencia descontextuada, parecen requerirse más que el pensamiento original. Ver grandes directivos esforzándose por hablar toscamente en inglés es motivo de fea mofa en YouTube… pero no nos hace reflexionar sobre aquello que a lo que nos lleva…

Y sin embargo… la diferencia existe. Leer en serio en esta parte del mundo sigue siendo minoritario, pero el número de gente que lee en el metro de Madrid, Barcelona, Bilbao o Valencia sigue llamando la atención en comparación con las ciudades del Norte europeo.

Llegamos ahora a hacer nuestra la escritura rápida del periodismo anglo, hija del telégrafo, como cuenta Enrique Meneses. Necesitamos textos breves y frases cortas porque nuestro modo de vivir se ha hecho más rápido y nómada, porque estamos rodeados de información y medios. Necesitamos concisión para hacer posible la lectura profunda que Carr da por moribunda en el anglomundo. Lo que en el anglomundo es un RIP aquí es una demanda.

Conclusiones

El tipo de conocimiento y argumentación que se entienden previos a la acción son muy diferentes en aquel mundo. La práctica del surfeo por la red, por el rastreo a saltos entre fuentes informativas, conecta e intensifica rasgos específicos de la cultura y tradiciones del anglomundo y la Teología protestante. Fundamentos culturales que entienden que la interpretación y no la reflexión son previas a la acción. En este sentido y en ese contexto cultural es cierto que la lectura profunda puede estar en jaque simplemente, porque dentro de ese esquema, ya no es funcional.

En el mundo latino y mediterráneo, en cambio, el amor a la novedad, a lo empírico, por mucho que se desarrolle, no nos librará de tener que enfrentar ex ante todo tipo de resistencias culturales profundas a cualquier propuesta, ya sea en la charla de bar o en una presentación de productos. En nuestras empresas, en nuestras conversaciones, aportar es poner pegas, es ser abogado del diablo. Y para enfrentarlas no basta con reunir fuentes o cazar ideas. Hay que bucear y entender la lógica interna de los argumentos. Para vencer una cultura más lenta y conservadora, hay que ser más profundo. De hecho y es algo más que casualidad, lo que los anglos llaman lectura horizontal entre títulos y cabeceras (véase la cita de arriba) en español se llama lectura diagonal.

Y el caso es que lo que tenemos es menos tiempo para alcanzar esa profundidad. Por eso, a este lado de la frontera de civilizaciones, necesitamos textos breves para leer más… aunque profundamente

Guardado por David de Ugarte en como destacado a las 10:30 am | (10)

Martes, 22 de Julio de 2008

Menos que libros, más que lectura

Una idea genial de Manuel Castro abre un mundo en el debate sobre el libro electrónico y el futuro de la lectura

En estos días estoy acompañando a Nat a las tradicionales comidas de fin de curso con nuestros clientes. No son sólo celebraciones, son una pequeña pausa en la lógica de trabajo en la que se intercambian ideas y se habla con libertad de ideas en bruto.

El otro día, estábamos con Fernando Summers, Enrique González y Manuel Castro, de BBVA. Hablábamos del libro electrónico y de las posibilidades de dispositivos como el Iliad o el pequeño Hanlin y de las dificultades de colaboración con la anquilosada industria editorial.

Visto lo visto y con la experiencia de la Colección Planta 29, para abrir y fundamentar debates, para impulsar la generación de inteligencia organizativa, la clave está en una combinación de libro electrónico y Dominio Público.

Y ahí Manuel Castro tiró una pelota genial.

Según el CIS, del 33.1% de personas que, en España, afirman leer diariamente, sólo el 33.7% lee libros y de estos sólo el 6.8% lee ensayos. Es decir, el mercado establecido, el alcance de lo que los editores ofrecen, es inferior al 1% de la población en lo que hace a ensayo y, en el mejor de los casos, ronda el 15% en la narrativa.

¿Por qué no pensar productos en la lógica del otro público, la de los que ya no juegan al juego de una industria que quedó en el siglo pasado y cuyo sueño de futuro es hacer la agonía de su actual modelo de negocio lo más larga posible? Desde luego, no faltan voces en la red en este sentido, pero la pregunta es cómo.

Y la idea de Manolo tocaba el centro: cambiar formatos, YouTubizar la lectura. En Europa se considera que una publicación no periódica es un libro si excede de 49 páginas. ¿Pero quien puede leer de un tirón 49 páginas con la vida de hoy?

Creemos repositorios en Dominio Público con formatos optimizados para libro electrónico y, digamos… 23 páginas como máximo para los ensayos y 42 para los relatos. Dejemos que se organicen comunidades de lectura, creación y ensayo. Descubramos y promocionemos nuevos autores que se desarrollen ya en los nuevos formatos. Organicemos alrededor de estas comunidades debates presenciales y en la red e introduzcamos todo esto en la vida corporativa (sólo el 10.5% de los lectores lee fundamentalmente en el trabajo) para que fertilice la generación de conocimiento con nuevas ideas y valores.

Sí, serán menos que libros. Pero estaremos impulsando mucho más que la lectura.

Guardado por David de Ugarte en como destacado a las 11:35 am | (10)

Lunes, 14 de Julio de 2008

De los txt al libro electrónico

Consejos prácticos para, ejercerciendo tu derecho a copia privada, disfrutar en tu Iliad de los viejos libros de tu biblioteca.

Ayer nos contaba Arnau cómo hacer escaneado decente. Si seguimos su tutorial y tras colocarnos en el subdirectorio con los txt de cada página y hacer

PLAIN TEXT
CODE:
  1. cat pagina*.txt>> cuartaespada.html

tendremos un archivo txt bastante bueno de ese libro viejo y adorado que no queremos que el uso o las polillas destruyan finalmente.

Pero del backup en txt a un uso cómodo en el Iliad hay todavía un trecho.

Mi consejo es:

PLAIN TEXT
CODE:
  1. Abre un buen editor de texto plano como el Bluefish
  2. Con el diálogo *Reemplazar* (CTLR+h) comenzaremos limpiando algunos errores comunes de escaneo:
  3. Reemplazaremos <<por « y>> por »
  4. Reemplaza -- por —
  5. Reemplaza  l\/l por M, l\I (o l\l) por N,  /\ por A, () por 0, \/ por V y vv por w, a veces, dependiendo de la tipografía también 1n por m y l<por k
  6. Reemplaza v (con un espacio antes y después) por y (con espacios antes y después) , e igualmente rodeados de espacios en blanco O por o
  7. Un error muy frecuente es la confusión entre x,s y o por sus correspondientes mayúsculas. Lo que haremos será sustituir las mayúsculas por sus minúsculas cuando no vayan a principio de palabra (y por tanto no correspondan al comienzo de una línea o un nombre propio). En el menú *Reemplazar* marcaremos *Expresión regular* y la opción *Tipo Perl* y sustituiremos
  8. (\S)(X) por \0x
  9. (\S)(S) por \0s
  10. (\S)(O) por \0o
  11. (\S)(C) por \0c
  12. Usando también expresiones regulares buscaremos los números de los capítulos y los marcaremos con <h2> (esto sólo es útil si los capítulos van numerados, no si tienen títulos), para ello sustituiremos
  13. \n(\d{1,2})\n por \n<h2>\0</h2>\n
  14. Ahora iremos por las palabras rotas. Antes que nada deshabilita las expresiones regulares.  En su lugar marca la casilla que indica que las búsquedas tienen patrones de escape como \n (salto de línea) porque vamos a usarlo ampliamente. Después:
  15. Busca y reemplaza -\n\n\ por... nada, simplemente deja la casilla de reemplazo en blanco
  16. Luego sigue reemplazando -\n por nada. Así habremos fundido las líneas en las que una palabra estaba rota, por tanto no deberían quedar ya guiones cortos. Sustituye los que queden por los guiones largos de los diálogos
  17. Reemplaza .\n por .</p>\n<p>
  18. Reemplaza ?\n por ?</p>\n<p>
  19. Reemplaza :\n por :</p>\n<p>
  20. Reemplaza </h2> por </h2>\n<p>

Finalmente no nos olvidemos de las eses, ces y oes que hemos hecho minúscula y que iban al comienzo de un diálogo, reemplazando:
―s por ―S
―c por ―C
―o por ―O
¿s por ¿S y ¿o por ¿O

Cuando lo tengas hecho graba como html. La forma más cómoda de llevar a la plantilla el archivo resultante será abrirlo con Firefox, hacer un control A (seleccionar todo) y un control C (copiar) y finalmente pegar lo copiado sobre la plantilla para Iliad.

Te quedará tan sólo dar un paseito por los capítulos buscando los bloques en cursiva y arreglando detalles con el corrector ortográfico de OpenOffice.

Guardado por David de Ugarte en caja de herramientas a las 7:05 pm | (1)

Jueves, 10 de Julio de 2008

Impresiones en tiempo real desde la UIMP

Mi primera impresión es que la industria editorial española está en el estadio en que estaban las otras industrias del ocio hace diez: directivos que viven una cotidianidad analógica y temen la red, por lo que muestran un rechazo instintivo a digitalizar el negocio.

Estoy ahora mismo posteando desde el curso de la UIMP en el que intervendré mañana.

Hacía 10 años que no venía por la Magdalena y la verdad la impresión está siendo un poco contradictoria. Debe ser que estoy ya demasiado acostumbrado a la apertura mental y la generosidad del trato en Iberoamérica, pero -la primera en la frente- según aterricé ya me llevé el primer susto. Un chofer encantador estaba esperándonos a cuatro ponentes. Uno de ellos era el director de una importante institución cultural del estado, los otros dos, dos señoras catedráticas de macro o hacienda pública. Evidentemente fuí a presentarme... pero tan sólo encontré un mohín de disgusto. Ya saben, the Spanish way, siempre taaaaaaan abierto, desprejuiciado y agradable con los forasteros, sobre todo cuando no van de traje. El pobre conductor me miraba cómo diciendo no te sientas mal, son todos así.

Anécdotas de estas unas pocas: ahora mismo vengo de conectarme en la sala de profesores a la red cableada. Allá no llega el wifi y la zona de cobertura no tenía una sola mesa libre. Según llegué una señora -que resulta ser coponente en mi curso- me interpeló muy desagradablemente preguntándome si era profesor y mostrándome de un modo muy poco simpático su interés por usar la máquina a la que yo había desconectado para poder conectarme yo.

Respecto a mi curso, la verdad está siendo muy interesante. Ahora mismo está interviniendo Mario Tascón, a quien nunca había tenido ocasión de escuchar en vivo y que está defendiendo los agregadores RSS, Google News, etc. ¿Obvio? Pues lo está haciendo en solitario... sí, a este nivel estamos.

Ayer tuvimos un debate sobre el libro electrónico en que el moderador aseguraba que no le gustaban los libros de tinta electrónica como el Iliad porque no tenían tapa y que sacaba la conclusión de que si no había una venta masiva de libros electrónicos en EEUU nunca la habría en España. Esta mañana comentábamos Mary y yo que si los directivos de Telefónica hubieran pensando lo mismo en los 90 del teléfono móvil -y podrían haberlo hecho- hoy las ponencias se verían interrumpidas con muchísima menos frecuencia.

En la mesa intervinieron Esther Franch de Vox-Larousse, Luis Francisco Rodríguez, gerente de Publidisa y Martí Manent, un viejo amigo que hacía mucho que no encontrábamos.

Estuvieron los tres muy bien y muy pedagógicos con una audiencia que, como el mismo moderador, rechazaba visceralmente la digitalización y la asociaba directamente con piratería. De hecho el discurso SGAE sobre Internet parece aquí completamente interiorizado. La impresión que tienen -y es falsa- es que las redes P2P están llenas, repletas, de versiones digitales de libros recien aparecidos en librerías... Claro que Martí les preguntó cuantos conocían lo que era tuenti (2 millones de usuarios registrados) y salvo los ponentes y cuatro más nadie sabía ni lo que era. Vamos, que seguramente no habían abierto la mula en su vida y más que una impresión se trataba de un mito. El mito tecnófobo sobre Inet. Y seguramente por eso Esther Franch, como los ponentes de la mesa de apertura, solicitó más protección del estado, es decir, básicamente la prohibición del P2P, dando incluso la ley Sarkozy como ejemplo. El debate con el público fue protagonizado por el moderador, seguramente porque representaba mejor que los ponentes la mirada de la audiencia.

Mi primera impresión es que la industria editorial española está en el estadio en que estaban las otras industrias del ocio hace diez años: directivos que viven una cotidianidad analógica y temen la red, por lo que muestran un rechazo instintivo a digitalizar el negocio. La duda que me queda es si se transformarán o la industria cambiará por la aparición de nuevos competidores. Ah! Confirmado: Amazon llega a España en 2009.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 12:30 pm | (11)

Lunes, 7 de Julio de 2008

¿Amenaza el libro electrónico a las editoriales?

La revolución del libro electrónico es muy distinta de la de la música digital... y seguramente muchísimo menos dramática.

Mañana parto a Santander para participar en el curso que organiza la industria todos los años. Este año se llama Las nuevas formas de edición y su incidencia en los derechos de autores y editores y la idea era hablar de la experiencia de la Colección Planta 29 y de cómo hacer negocio en Dominio Público...

...Pero es un poco tarde en realidad para eso. Si queremos estar un paso por delante en el debate y la negociación con las editoriales hay que pasar ya a hablar del libro electrónico.

La tentación es pensar que la revolución del libro electrónico será similar a la que en su día abrió el ya fenecido Rio, al convertir el mp3 en el formato de la música móvil. Y es cierto que algunas cosas son parecidas pero el conjunto es realmente muy diferente y tienden a facilitar la apertura del modelo de negocio de las editoriales. Veamos:

  1. El reproductor de mp3 vino a suceder al walkman y al discman, el objeto social preexistía, el uso de dispositivos para llevar música encima ya estaba extendido. Mientras el consumo de música es masivo, la lectura de libros no lo es tanto: el número de lectores que leen al menos una novela o un ensayo a la semana no es comparable a los que escuchan al menos un disco nuevo a la semana. Por lo mismo, los 300 euros que costaba el Rio cuando salió -o los 600 del primer iPod- no imposibilitaron la formación de una primera gran bolsa de consumidores: ver gente con reproductores de mp3 en el metro se convirtió pronto en algo normal. Algo que no ha pasado, ni seguramente pasará con el Iliad.
  2. El libro electrónico es una verdadera novedad, porque la gracia del libro electrónico es que no es un libro... es una biblioteca y un cuaderno que -en breve, estamos trabajando en el software- permitirá compartir comentarios y notas en una red. Es decir, mientras el lector de mp3 se orientaba al consumo individual de música, el libro electrónico se orienta a la lectura compartida, a la biblioteca y la generación de conocimiento en red, algo que no ha prendido de forma masiva ni siquiera en las grandes organizaciones.
  3. Los costes de digitalización son mucho más altos en el caso del libro. Hacer una copia electrónica de un disco recien comprado deja el disco intacto y consiste en correr un programa y esperar 15 minutos a que aparezcan los archivos mp3 en el escritorio. Digitalizar un libro es un verdadero trabajo que lleva horas y deja el original destrozado. Si calculamos los costes, la digitalización sólo resulta rentable en el caso de las bibliotecas.

Es decir, el público, tanto particular como sobre todo institucional, del libro electrónico tiene fuertes incentivos a pagar por contenidos. La cuestión es si las editoriales entenderán el modo en que pueden atender esta demanda, pues aquí empiezan las novedades:

  1. No hay que repetir los errores del negocio discográfico: si hasta Steve Jobs reniega del DRM no se trata de imponer un modelo cerrado como intentan -infructuosamente- el Kindle de Amazon o el Sony Reader. El libro electrónico sirve para compartir bibliotecas y el modelo de negocio debe orientarse a ellas, sin cercenar el uso marginal, personal, basado en la copia privada o el main-business no despegará.
  2. En el libro electrónico los formatos son importantes... y diversos. El pdf no es equivalentes al mp3 en música: un tema en mp3 me sirve, en principio en cualquier reproductor, un pdf sólo podré leerlo cómodamente si el formato de pantalla coincide con las dimensiones de mi libro electrónico. Cuanto más abierto sea el formato electrónico, más valor tendrá la edición porque más fácil será la personalización a las necesidades de cada usuario dentro de la biblioteca corporativa o escolar.

¿Dónde está el negocio?

A diferencia del negocio de la música pop, el libro electrónico, por lo dicho más arriba es escásamente sustitutivo del libro en papel en términos globales:

  • la mayoría de usuarios, es decir, la masa de gente que lee menos de un libro al mes, seguirán usando el libro en papel.
  • Como demostramos con Planta 29 los pdf's libres y fácilmente reproducibles representan para estos usuarios el equivalente de un promocional. De hecho un promocional mucho más efectivo que los habituales adelantos en prensa. Más descargas significa más libros vendidos en papel y no menos.
  • Los heavy users del libro, que son los que se gastarán los 400 o 500 euros que cuesta un libro electrónico, tienen todos los incentivos para suscribirse a una tarifa plana igual o superior a su gasto medio mensual en libros

¿Pueden ganar las editoriales dinero con el libro electrónico sin entrar en batallas estériles que les separen de sus clientes como ha hecho la música? No es tan difícil: El negocio del libro electrónico está en la suscripción individual o colectiva, no en la venta de ejemplares individuales. Lo lógico es que yo me suscriba a colecciones o editoriales completas pagando una tarifa plana a cambio de un derecho de descarga.

Dicho de otro modo: o las editoriales apuestan por las bibliotecas electrónicas o crean sus propias bibliotecas.

Guardado por David de Ugarte en como destacado a las 11:43 am | (9)

Miércoles, 11 de Junio de 2008

Luis de la Cruz: El advenimiento del libro electrónico vine a afianzar un necesario cambio en la moda masculina que ya había apuntado antes el éxito de dispositivos más grandes que el teléfono móvil (que se puede llevar perfectamente en el bolsillo). Para algo más que llamar necesitamos una pantalla más grande, para ello el terminal debe tener un tamaño mayor de lo que es cómodo llevar en un bolsillo. ¡Es el triunfo definitivo del bolso masculino (0)

Un nuevo concepto de biblioteca electrónica

Llevo unos días desaparecido, sin abrir el mail, postear enlaces o escribir en el blog... he estado trabajando en conceptualizar un desarrollo que convierta el libro electrónico en una herramienta de trabajo en equipo.

Nat y el iliadY más allá de unas cuantas reuniones y encuentros con amigos a lo que me he estado dedicando es a conceptualizar las posibilidades de algo como Iliad para organizar un nuevo tipo de biblioteca.

Ya tenemos el primero en las Indias. Las primeras impresiones confirman nuestras ilusiones:

  • Se lee tan bien o mejor que sobre un libro de papel
  • Se escribe relativamente bien sobre la pantalla: el sistema de notas y comentarios sobre los pdf podría mejorar pero ya tiene una calidad suficiente como para ser operativo

A partir de aquí llevo dos días diseñando un piloto de trabajo en equipo sobre biblioteca compartida. La idea es muy sencilla:

  • Una red de Iliads que se sincronizan y comunican a través de un servidor
  • Los usuarios no sólo comparten una biblioteca de libros, sino documentos de trabajo y los comentarios que hacen sobre el papel electrónico a unos y a otros
  • Esos comentarios compartidos y los propios documentos pueden ser puestos en común con el conjunto de la red o con personas específicas
  • Los usuarios no utilizan el ordenador en el proceso en ningún momento, simplemente encuentran una opción de sincronización en el menú del Iliad que al pulsarla se conecta mediante wifi a la red de la empresa y el trabajo de distribución se realiza en el servidor

Me interesa experimentar el impacto de este proceso en una empresa, donde el trabajo sobre documentos y presentaciones es intensivo.

Para una biblioteca compartida realmente sería más fácil: el centro está en los libros y bastaría con adaptar e implementar un git que sincronizara la base de datos documental incorporando las donaciones de los miembros, permitiéndoles la suscripción al fondo bibliotecario completo o sólo a determinadas secciones.

Alex ya está trabajando en ello. Falta ahora un equipo en una empresa dispuesto a probarlo en su práctica cotidiana. Seguiré informando ;)

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 10:53 am | (11)

Sábado, 7 de Junio de 2008

Digitalizando la biblioteca

Ya he empezado a digitalizar mi biblioteca. Os paso algunos trucos para el proceso...

El lunes llegará -huelga de transportes en España mediante- el primer Iliad de las Indias. Mis padres ya recibieron el suyo y suenan muy contentos.

Lo maravilloso de estos dispositivos no es tanto tener un hardware donde leer pdf's y documentos con la misma calidad que en papel, ni siquiera poder escribir sobre ellos sin mala conciencia. Lo realmente sugestivo es pensar que en una Compact Flash de 4Gb caben más de 15.000 libros, es decir... que nunca más tendrás que cargar con libros en una mudanza!

Así que ya he empezado a digitalizar la biblioteca. Es pesado, pero merece la pena.

Algunos consejos para digitalizar tu biblioteca

  • XSane utiliza gocr como OCR, pero no viene en la instalación por defecto de Ubuntu, instálalo
  • Utiliza sólo una tinta (BN) y una resolución de 600 ppp (o dpi que es lo mismo)
  • Escanea página a página, no pongas el libro apaisado pensando que luego al girar la imagen el resultado será el mismo. No lo es.
  • Asegúrate de que el el borde del escaner sea paralelo a las líneas de texto, los errores del OCR se reducirán drásticamente
  • Utiliza una plantilla de OpenOffice optimizada para Iliad
  • Si ya tenías el libro en formato PDF y has perdido el .doc o el odt, puedes abrir el pdf y editarlo con KWord para optimizarlo

El resultado lo podéis ver aquí: El poder de las Redes optimizado para Iliad

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 4:16 pm | (10)

Jueves, 5 de Junio de 2008

Pensando nuevas bibliotecas electrónicas

Una modesta propuesta para bajar el coste de los libros en redes de empresa y comunidades de amigos

En 1741 se publica Pamela de Samuel Richardson. Pocas veces un libro tan malo ha influido tanto en el mundo. No sólo porque abriera todo un camino literario, el pulp, pronto continuado por Moll Flanders, Tom Jones y demás, sino porque hizo de espoleta para una innovación que se demostraría realmente subversiva: el préstamo -por dinero- de libros.

En la Inglaterra de la época los libros eran caros. Proporcionalmente más o menos lo que un libro electrónico como el Iliad sería hoy. Y cuando las librerías, sobrepasadas por la demanda de Pamela, empezaron a alquilar, en lugar de vender, ejemplares, los editores se inquietaron y presionaron para que se prohibiera -o cuando menos gravara- legalmente ese alquiler.

El efecto en realidad de este pack de nueva novela popular y accesibilidad a las obras fuera del control del editor generó sin embargo las condiciones que harían posibles el nacimiento de la industria editorial contemporánea. Según el estudio de Charles Knight The old printer and the modern press la masa de lectores asiduos creció en Inglaterra de 80.000 personas en 1800 a más de 5.000.000 en 1850.

Hoy la extensión de la propiedad intelectual es tal que hubiera ilegalizado el préstamo directamente... cerrándose el camino que tal vez más contribuyó a eliminar el analfabetismo de Europa y ampliar el ámbito de la democracia.

Pero todavía se pueden hacer cosas. Compartir libros -o sus copias electrónicas- sin ánimo de lucro sigue sin ser delito. A diferencia de las películas no abundan sin embargo en las redes P2P. La causa es doble: la escasa extensión -por su precio- de los dispositivos de tinta electrónica y el coste en tiempo que supone escanear y corregir el OCR.

Pero... ¿Qué pasaría si formásemos un club en nuestra pequeña red en el que en vez de compartir el libro físico que hemos comprado, ese libro fuera escaneado, su formato optimizado para nuestros Iliads y descargable desde una web cerrada? Sería perfectamente legal.

Eso sí, exigiría una pequeña inversión de nuestra parte: comprar un Iliad o similar (500€) y pagar a alguien a media jornada (500€/mes entre todos) por escanear nuestras propias compras de libros. Con un grupo de 20 personas eso supondría un gasto de 25€/mes por cabeza. Si cada uno compra un libro, tendría acceso a 19 libros nuevos cada mes. Teniendo en cuenta que un libro viene a costar 20€, con que leyésemos 4 libros al mes (además del comprado por nosotros) el dispositivo se amortizaría en menos de un año.

A partir de ahí, cualquier subida del precio medio de los libros que consideremos, cualquier ampliación de la red o cualquier precio de grupo que podamos conseguir en los dispositivos mejora aún más los tiempos de amortización.

Para testar el modelo ¿No sería un buen proyecto para la Biblioteca de las Indias organizar algo así entre la red de los Exploradores Electrónicos?

Guardado por David de Ugarte en Devolución a las 11:39 am | (9)

Lunes, 2 de Junio de 2008

Iliad y el futuro de la tinta electrónica

Puede que triunfen o no, pero la tinta electrónica y los nuevos libros electrónicos son desde luego una pequeña maravilla que puede revolucionar nuestra forma de trabajo

Desde que Alejandro Rivero pasó por las Indias con su Iliad vuelvo a creer en el libro electrónico.

El Kindle está en la lógica de i-Tunes, es un periférico de un servicio web de pago que no te permite bajarte libros de las redes emule o bittorrent.

El Sony Reader está cerrado a medias y te impone muchas restricciones a los pdfs.

En cambio Iliad es como el viejo Rio fue a los mp3's: te deja usar todo... Y aunque, como el Rio al principio, siga siendo demasiado caro (500€), al estar basado en Linux tiene ya todo un mundo de aplicaciones no oficiales desarrolladas por comunidades independientes.

Decía Jobs, picado con el Kindle, que el problema es que ya nadie lee. No sólo estoy en absoluto desacuerdo, es que algo como Iliad no sólo compite con el libro en papel dándole gratuidad e inmediatez, también modificaría las formas de trabajo.

Prefiero discutir presentaciones e ideas sobre un libro electrónico, donde puedo comentarlas y añadir notas, que sobre un proyector, donde cada uno tiene que tomar notas de lo que los demás dicen. Prefiero dar cursos a una audiencia que lleva consigo todos los materiales de discusión y lectura y recoger luego sus notas, que esperar que los descarguen, impriman, lean y comenten.

Ayer pedí precios de grupo a iRex, me gustaría hacer un piloto sobre el impacto en los modos de trabajo de un equipo pequeño del libro/cuaderno electrónico. Reportaré resultados.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 9:45 am | (7)

Martes, 20 de Noviembre de 2007

David de Ugarte (miniposts): Amazon lanza hoy Kindle su propia alternativa de libro electrónico, sin cables ni sincronización con el ordenador. Toda una red centralizada en… Amazon. Lo más interesante: que yo sepa es el primer hardware de este tipo que pasa de ser periférico de un ordenador a periférico de un servicio web. No tendrá los problemas de formato que el Reader de Sony impone a los PDFs… pero a diferencia de este no te dejará leer los que te bajes del e-mule. (6)

Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just

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