Domingo, 14 de Diciembre de 2008
Grecia resume Europa. En el poder, fundida casi en el hormigón oscuro de los edificios de Sintagma y Omonia, una clase política donde los hijos de los dos grandes líderes de los 80 son literalmente herederos de los dos grandes aparatos políticos nacionales. Oir hablar a Karamanlis junior o a Papandreu junior de la igualdad de oportunidades y los sueños de los jóvenes es una broma de mal gusto en el país de la precariedad y la edad de emancipación más alta de Europa.
Pero Grecia es el Mediterráneo. El que a los románticos ingleses parecía un país de salvajes, se sostiene en una tradición social de fuerte cohesión aún sobre las viejas instituciones precapitalistas (familias, cofradías, etc.). Instituciones y relaciones basadas en el conocimiento directo y la solidaridad interpersonal, a la que se superpone una tecnología -el móvil- que rápidamente se torna masiva y se introduce en la cultura con la naturalidad de algo que siempre fue obvio.
Resultado: un primer aviso en agosto de 2007. Un 13M oriental abortado por una triste constatación: no hay alternativas en el el viejo sistema político.
Un sistema que repite cual letanías unos mitos nacionales (nacionalistas) y refundacionales (la caída de la dictadura de los coroneles y la llegada de la democracia) que ya no bastan para explicar los problemas ni la vida de una generación que ahora se hace visible en el mundo.
Resultado: el país arde en un nuevo noviembre, en un swarming que sólo acabará por agotamiento. Bajan todos los partidos en intención de voto. Ni la realidad cotidiana (crisis y represión) cabe en el estado nacional ni los nacionales caben en la nación.
La Era de las ciberturbas descubre lo que siempre temimos: el estado nacional está desnudo… pero armado.
Jueves, 23 de Octubre de 2008
El otro día encontré en la Harka una cita del General Díaz de Villegas que reflejaba la concepción de la guerra en Europa a finales de los años 30:
el General Franco sabía cuál era la influencia del terreno en las operaciones. Sabía que su valor es relativo y subordinado. Sabía que la ocupación de un posición, como decía Clausewitz, carece de valor en sí y no es más que un acto preparatorio
El objetivo, ayer, como hoy y como mañana, será, en la guerra, siempre el mismo: el ejército enemigo al que hay que batir y aniquilar
Se rechazaba abiertamente, por inocente, la idea romántica de la guerra por territorios, que tantas figuras había dado al primer santoral nacionalista en cada país. Se tomaba una posición curiosamente para-marxista: el enemigo es ante todo una capacidad productiva. Pero la principal fuerza productiva son las masas, y en guerra las masas están movilizadas en el ejército nacional. El objetivo de la guerra es pues, la aniquilación. Esta es la lógica de la primera guerra mundial
y lo será también de la guerra de Abisinia, de la guerra civil española y la llamada segunda guerra mundial.
La diferencia estratégica tras la paz de Brest -ligada a la tecnología y el desarrollo de la industria automotriz- será la movilidad. El ejército, en los años 30, en el zenit del nacionalismo de estado, se conceptualizará no ya sólo como la nación en armas, sino como la nación total. La guerra participará del sueño de un estado-fábrica-nación perfectamente descentralizado: rapidez, eficiencia, masividad, centralización y autonomía. Estado de masas, guerra de masas, destrucción masiva. La segunda guerra mundial es una guerra sobre las fuerzas productivas, porque el estado nacional y el nacionalismo que emerge de la crisis del 29 estará obsesionado por asumir y subsumir el proceso económico.
Pero la guerra fría, sobre todo el fin de la guerra fría, con la caída por primera vez en la historia de un gran imperio frente a otro sin combate directo, habría de elevar a religión civil la lógica de los gestores. Unos gestores que llegarían en su imaginario a fundir estado con nación y maquinaria productiva en un estilizado mix. La guerra del fin del siglo XX es una guerra por los mecanismos de control del estado. Unan a ese sustrato la ideología puntocom, el concepto de supremacía tecnológica -que sólo tiene sentido en el marco de un conflicto entre grupos de gestores- y tendrán la doctrina Rumsfeld y las causas de su colapso tras la consquista de Iraq. Estado de gestores, guerra quirúrgica, destrucción selectiva.
Iraq, a través de la nueva doctrina Petreus, está redefiniendo la guerra en términos políticos. La guerra es sobre el poder, sobre la imposición de mecanismos internos para generar consensos. La guerra tiene que ser capaz para amenazar y destruir identidades para forzar o empujar a los sujetos en conflicto -que ya no son sujetos nacionales- a mantener o aceptar alianzas. Petreus vuelve a Hernan Cortés. Estado en colapso, guerra de alianzas cambiantes, destrucción local.
¿Conclusiones? La guerra postmoderna es postnacional, no sólo en sus sujetos, sino sobre todo en sus objetivos, su concepción y sus medios. Iraq y Afganistán cierran el ciclo abierto por la revolución francesa: aunque EEUU siga actuando y pensando como gran estado, sus objetivos de combate, su conceptualización y su estrategia no es ya la de un mundo de naciones. Esto es importante, porque estado y guerra son siempre paralelos.
Mientras, en Occidente, ese gran zip que era el estado nacional muestra razones por las que es más que probable su descompresión. El escritorio del mundo, como el de la guerra, se empezará a ver poblado de nuevos elementos que hasta ahora, comprimidos en el mundo estatal-nacionalista, nos eran invisibles.
Viernes, 24 de Agosto de 2007
El Economist de hoy abre con un editorial centrado en la vuelta de los bombarderos nucleares rusos, que volverán a patrullar el mundo 24 horas al día cargados de bombas nucleares, la apertura de una nueva base militar en el Mediterráneo y la creciente presión sobre el Artico del ejército ruso. Este escenario sería coherente -nos asegura la revista británica- con un resurgir de la lógica de bloques impulsado desde Moscú y Pekin y sobre todo con el creciente peso del servicio de inteligencia en la dirección política del país.
El panorama es ciertamente inquietante, pero en cualquier caso, creo que conviene puntualizar algunas ideas para entender este pretendido resurgir nacionalista y de los bloques.
¿Resurrección o continuidad?
La ideología del estado soviético, fue esencialmente la un nacionalismo rusificante cuya virulencia fue in crescendo continuo desde 1928 hasta 1945. La obligatoriedad del paso al cirílico de muchas de las lenguas de las repúblicas soviéticas no eslavas, el pacto con la Iglesia Ortoxa y sobre todo los esfuerzos movilizadores de la Gran Guerra Patria marcaron otros tantos jalones visibles todavía en la propaganda y el cartelismo de la época.
El nacionalismo gran ruso se vestiría con adornos universalistas marxistas, igual que el nacionalismo francés lo hizo de valores universales republicanos, el español con los católicos cristianos o el estadounidense con los liberales jeffersonianos
Pero eso no cambio su naturaleza aunque engalanara su discurso. Discurso que enseñado machaconamente con toda la fuerza de la institucionalidad estatal, informó incluso a los disidentes y contradictores del sistema de las generaciones posteriores a la Revolución del 17. Recordemos tan sólo a Solzhenitsyn.
No hay pues ningún resurgir, tan sólo una continuidad del discurso nacionalista de estado que hemos visto reciclarse y buscar nuevas raices tanto desde la literatura popular como desde el sistema oficial de enseñanza (que como dirían los defensores españoles de la construcción nacional, como Andrés de Blas: para eso está).
El papel de los sistemas de inteligencia
Pero seguramente lo más interesante de todo este fenómeno es el ascenso del FSB al poder. Ascenso simbolizado por Putin y que pone al nacionalismo ruso contemporáneo más cerca del autoritarismo estalinista que del nacionalismo popular democrático ruso, origen de los movimientos narodniki y eserita que marcaron la Historia social y política del país durante casi un siglo.
Y es que la subida de los servicios de inteligencia es una muestra más de la crisis de la nación, de su incapacidad para dar sustento a un estado solvente. Los estados se construyen -o reconstruyen- desde estructuras jerárquicas capaces de estar y representar su poder unificador y homegeneizador en cualquier punto del territorio, de la capital a la última aldea. La última novela de Camilleri publicada en español (El movimiento del caballo) ofrece una interesante perspectiva sobre esto.
Por eso el ejército -o el clero, como en Irán- suele ser la última opción antes de la caída definitiva: la conversión en estado fallido a la somalí o la afgana. En Rusia ni siquiera el ejército era operativo como estructura de cohesión/represión/representación territorial. Sólo el FSB, heredero directo del KGB y por tanto de su complejo financiero e industrial, ha tenido la potencia suficiente como para enfrentar la descomposión alimentada por las mafias y los clanes mafiosos herederos de la burocracia soviética. El triunfo de Putin en su lucha por todos los medios por retomar el control estatal de las grandes empresas energéticas privatizadas en los años de Yeltsin, representó sin duda un punto de inflexión, el momento en el que el poder en ascenso del nuevo estado ruso era por fin equivalente al de los grandes señores mafiosos. El horror checheno, por cierto, representó algo parecido respecto a los nuevos sujetos de la descomposición aparecidos en la periferia imperial, mitad yihadistas, mitad mafiosos.
¿Un nuevo bloque?
Es muy aventurado a mi juicio pensar en terminos de bloque respecto al pacto de Shanghai. Una alianza militar no es un bloque tal y como los conocimos en la guerra fría. Aquellos bloques no sólo tenían contenido ideológico, representando una cierta forma imperial de superación del nacionalismo clásico, sino que sobre todo generaban y mantenían un cierto ordenamiento económico, una cierta división internacional del trabajo que revelaba la incapacidad del estado nacional para sostener al modo clásico, el crecimiento de la productividad y la aceleración subsiguiente del desarrollo.
La alianza chino-rusa tiene la lógica de una alianza militar regional clásica, no de un bloque. Y todo el aspecto de estar internamente motivada por la necesidad de acotar y amedrentar a las poderosas fuerzas centrífugas que siguen surgiendo de la descomposición de las capas dirigentes de ambos países.
Domingo, 7 de Enero de 2007
Me gustaría aportar unas notas para dar contexto a la comprensión del atentado del día 30 desde la mirada sobre los actores determinantes de esta extraña conversación destinada -aunque no sólo- a determinar el futuro del terrorismo nacionalista en España. Y digo no sólo porque acá se cruzan muchos diálogos no siempre bien sintonizados.
Paradójicamente puede que el atentado sirva a medio plazo para reimpulsar una sintonía necesaria entre los dos grandes partidos españoles. Partimos de un PP frontal y principistamente enfrentado al diálogo con ETA, que transmitía a la sociedad su creencia profunda en que, independientemente de las fronteras fijadas por el Parlamento, el gobierno haría concesiones políticas. Concesiones que según el subtexto implícito nacerían tarde o temprano bien de un cierto espíritu naif de la presidencia, bien de un ansia incontenible de apuntarse el tanto histórico del fin de la violencia, pero en cualquier caso legitimando o fortaleciendo a los violentos.
El atentado del 30 de diciembre cambia este panorama. Por un lado, es obvio que si ETA rompe el proceso no es porque se esté sintiendo fortalecida, se hagan las piruetas discursivas que se hagan. Por otro, la incredulidad y sorpresa del gobierno le llevó al traspié de una inicial y muy justamente criticada indefinición (no es lo mismo que un atentado suspenda el diálogo que que lo rompa) corregida ante la opinión pública tan sólo tres días después.
A mi juicio esta reacción ha dejado claro que el ejecutivo adolecía de lo que llamaría una inocencia racionalista, sin duda reveladora y cuya solución es, desde mi perspectiva, la clave para entender lo que nos viene ahora, más allá del debate sin demasiado sentido sobre si en un horizonte lejano deberemos negociar o dialogar con ETA. Es obvio que bajo el terrorismo hay una cuestión política de fondo ya que como dice Jesús Pérez, aunque nos resulte difícil de comprender e imposible de aceptar:
La clave de de la lucha contra ETA no es que ETA ponga bombas sino que hay un sector de la sociedad vasca no mayoritario pero importante que aplaude las bombas. En la España del siglo XXI hay quienes aún creen lícito el imponer su voluntad al resto de la sociedad mediante la violencia. Y mientras eso sea así detener a los terroristas seguirá siendo necesario pero no suficiente.
Sin embargo, a día de hoy la cuestión es más bien si se podrá o no abordar en algún momento el fin total, esto es político, del terrorismo nacionalista vasco.
Mi impresión es que el gobierno identificó la racionalidad de ETA con la racionalidad de los intereses y discursos de su vieja dirigencia (Otegi, Ternera, etc.). Una dirigencia para la que el final dialogado y una eventual reducción de penas es a estas alturas la única salida vital posible y la única manera de mantener de alguna forma su estructura de poder, basada en una lógica territorial y descentralizada. Sin embargo hace tiempo que las cosas apuntan a que no es la única opción que enfrentan ETA y su entorno.
El desarrollo de una tendencia distribuida en ETA
En los análisis que desarrollamos en 2004 sobre la influencia del 11m en ETA ya señalábamos como
Entre los jarraetas ha habido más de uno que ha leído el 11M como una señal (
) La alternativa interna es reestructurarse (cosa difícil dada su naturaleza cuadrillil) y competir con ellos en terror y horror o abrir el camino hacia otra cosa, sin armas. Dejar a los jóvenes el camino abierto al mando podría escorar el futuro hacia la primera opción.
Por eso cuando el IRA abandonó las armas en julio de 2005 recordábamos como
Evidentemente, no llegamos en España a la negociación con ETA en condiciones similares. La banda no tiene una dirección fuerte, involucrada en el proceso político. Entre otras cosas porque el proceso político vasco tampoco parece tener un rumbo muy claro, un objetivo común equivalente al que supuso en su día el Estatuto de Guernica o suponen para los irlandeses los acuerdos del buen viernes.
En el imaginario etarra, esas dos tendencias (descentralizada vs distribuida, politización vs alqaedización) se han mostrado incapaces de encontrar ese totem, ese objetivo común que ha mantenido el proceso irlandés. De hecho la quiebra se ha escenificado durante el alto el fuego permanente en la brecha que separaba el comunicado original que abría el proceso declarando buscar un proceso político y la imagen zapatista y el discurso escatológico del día del gudari.
En la misma línea, Daniel Basteiro recogía hace poco unas declaraciones de José Yoldi que me parecen esclarecedoras:
Los acontecimientos nos hacen pensar en que los jóvenes de ETA se están rebelando contra Josu Ternera, que es quien maneja las riendas de la organización.
Ternera ha avisado al gobierno de que el proceso se le está escapando de las manos. [
] Tiene un interés desmedido en que esto salga bien, y Otegi lo mismo. Pero a los que tienen las pistolas, que tienen todos poco más de veinte años, les da igual, son héroes en su pueblo y siguen creyendo que pegando cuatro tiros van a llegar a la independencia de Euskadi.
La reinvención de ETA
ETA, nuestro monstruo, el horror con el que hemos convivido desde que teníamos memoria, ya no existirá más. La opción sin embargo sigue abierta.
Los jóvenes, provenientes y formados en los comandos Y, una organización distribuida de terrorismo difuso, parecen querer ampliar la lógica de netwar hasta redefinir a ETA como una alQaida nacionalista y netocrática.
Los viejos, por contra, aunque en realidad sean los padres de ese nuevo mundo de pesadilla que se abre, son ajenos a sus mitos y formas organizativas. Su mundo es un mundo militarista, cuadrillil, cuajado de fantasiosas organizaciones de masas y vanguardias políticas. Una organización jerárquica descentralizada, un estado especular que tiene que acabar reconociendo tras centenares de cadáveres y años de estancamiento y soledad política, que el estado democrático es más potente, más inclusivo, más atractivo para el conjunto social. En consecuencia parecen querer insertarse en el proceso político y en la vida civil aunque sea a cara de perro, presionados en buena parte por los resultados de su propia lógica orgánica: la costosa red familiar de los que pagan en prisión sus crímenes y la quiebra de una maquinaria económica que la Justicia y la presión política han puesto seriamente en entredicho.
Red familiar y estructura económica que no importa demasiado a los más jóvenes si no es como reclamo simbólico. La lógica distribuida en la que viven desde los tiempos de los comandos Y no necesita un entramado empresarial centralizado que la financie.
La dicotomía de ETA expresa como perspectiva una alternativa histórica entre dos modelos organizativos, generacionales y vitales diferentes. Redes vs cuadrillas. Poder desentralizado vs poder distribuido. Y no creo que el enfrentamiento entre ambas tendencias esté ni mucho menos cerrado. Al contrario, creo que está en una fase germinal. Los viejos mitos militaristas (descentralizados) pesan mucho. Por eso, a mi juicio, la pregunta que debería hacer parte de la conversación entre los partidos democráticos es si podemos influir en ese proceso y si es todavía posible evitar la reinvención de ETA bajo el avatar difuso, distribuido y sangriento que se dibuja entre los restos de la T4 de Barajas.
Sinceramente, no me siento capaz de dar una respuesta, pero sé que no querría ver una ETA enquistada eternamente gracias al mismo poder de las redes en el que tantos confiamos para construir una sociedad más democrática, innovadora, abierta e inclusiva. Una sociedad que puede y ha de de levantarse, sin una gota más de sangre ni otro explosivo que la libertad.
Lunes, 24 de Octubre de 2005
El otro día comentabamos a raiz de mi post sobre las estrategias de negociación en conflictos donde hay muchos agentes, un lector me preguntaba si es que mi
planteamiento pasa por despojar, entonces, al Estado de la exclusividad de la Defensa de sus súbditos
A lo que yo le respondía que
no es que el estado deba dar paso a otros sujetos. Es que quiera el estado o no, están ya ahí y surgirán más. Esta la es la esencia del conflicto en red, es policéntrico.
Leyéndolo, Lobo comentaba como ejemplo la agencia de información antiterrorista de la Policía de Nueva York, la última estructura llegada a la comunidad de inteligencia.
No hay demasiados resultados en Google, pero buscando en otros medios podemos encontrar cosas como este artículo en la New York Magazine de junio de 2003 que no tiene desperdicio.
En él el responsable de la nueva agencia de inteligencia neoyorquina dice cosas como:
Sabía que no podíamos dejarlo en manos del gobierno federal. Estamos haciendo todo esto porque el gobierno federal no lo hace. No es suficiente decir que son sus competencias si no las asume
¿Qué están haciendo? Básicamente han creado un cuerpo de inteligencia antiterrorista que contaba en sus orígenes (2002) con 125 agentes repartidos entre otros sitios por Nueva York, Londres, Lion, Hamburgo, Tel Aviv y Toronto, donde de paso han ganado formación. Agentes que han realizado acciones y conducido interrogatorios en Afghanistan, Egipto, Yemen, Pakistan, y Guantánamo.
Impresiona la descripción de las oficinas: un viejo almacén abandonado en el que agentes de la policía de orígenes culturales diversos han sido reconvertidos en traductores de lenguas de todo el mundo musulmán y se dedican a analizar fuentes abiertas de todo el mundo, desde Al Jazeera a los boletines electrónicos y sitios web y aprender a pensar como terroristas.
Todo empezó tres meses y medio después del 11S
cuando Michael Bloomberg sustituyó a Giuliani como alcalde e invitó al anterior concejal de seguridad Raymond Kelly, a poner en marcha un plan de prevención antiterrorista. Kelly fichó como comisionado de contraterrorismo a Frank Libutti, un teniente general de marines retirado y como comisionado de Inteligencia a David Cohen, un exjefe de operaciones de la CIA.
Pronto descubrieron que entre los agentes de la policía que andaban poniendo multas por las calles tenían 27 que eran bilingues con el árabe. La formación de un primer grupo de agentes con conocimiento de la lengua y la cultura árabes, urdu, pastún, magrebí e incluso turcómana, les llevó según Kelly a poder empezar a entender un mundo en el que las acciones armadas eran una suerte de propaganda corporativa.
Lecciones
La formación y el vuelo internacional de esta nueva y pequeña agencia de inteligencia nos enseña bastantes cosas interesantes:
- Gracias a las tecnologías de análisis de información pública, con un presupuesto limitado es posible crear un grupo de inteligencia con capacidad de acción global. Si puede hacerlo el ayuntamiento de Nueva York pueden hacerlo muchas otras intituciones y organizaciones privadas.
- La diversidad de raices culturales, idiomas maternos y referencias biográficas que hoy existen en cualquier organización, forman una cantera que en otros tiempos sólo estaba al acceso de las grandes agencias gubernamentales y los ejércitos soviético, británico, francés y norteamericano. El material y el capital humano están en las calles y los barrios de nuestras ciudades.
Hoy en día no hay que mirar muy lejos: los bancos, muchas de las antiguas empresas públicas europeas e incluso las cajas se han convertido en gigantes transnacionalizados altamente sensibles al riesgo político.
¿No es de esperar que se personen en el swarming global cuando los costes de las tecnologías que lo permiten son tan asequibles que pueden incluso disfrazarlos de gastos del gabinete de estudios o subvenciones a algún pequeño think tank independiente?
Definitivamente este es un mundo ciberpunk, la multiplicidad de agentes está aquí y el estado y sus sistemas de inteligencia, sobre todo en casos como el español en que siguen anclados en otro siglo, está quedando definitivamente atrás. Los verdaderos protagonistas han de pensar y piensan cada vez más como príncipes renacentistas
y corsarios mediterráneos.
Viernes, 21 de Octubre de 2005
El enfrentamiento entre Federico Barbarroja y el Papado se tradujo en una interminable serie de campañas por el control de las ciudades libres italianas. Años de vaivenes y luchas por el poder crearon una cultura donde la política empezó a entenderse de un modo nuevo.
Política y estrategia se empiezan a entender como la gestión de una red de alianzas inestable donde el objetivo de cada agente es mantener en cada momento la superioridad de su propia red de alianzas sobre su rival último. La potencia de esta idea es tal que impregna toda la cultura, transformando el viejo juego del ajedrez hacia sus formas modernas que aparecen ya descritas por Alfonso X en su Libro de los juegos (siglo XIII).
La posterior evolución italiana y la experiencia de los reinos ibéricos molderán esta visión: poco a poco el rival último va perdiendo importancia, hasta que a finales del siglo XIV desaparece. La estrategia que luego se llamará renacentista, o española, hija directa del ordenadísimo y ritualizado caos italiano y de las infinitas guerras peninsulares, no reconoce enemigo final. Tan sólo un línea de objetivos a alcanzar (el desarrollo estratégico) para los cuales hay que establecer y establecer alianzas cambiantes que doten de superioridad suficiente al actor en cada uno de los pasos.
Maquiavelo traducirá esta concepción a la política. Su superioridad sobre otras concepciones se probará primero en la conquista de Canarias. Fernado de Aragón (modelo del Principe para Maquiavelo) llegará a inventar un reino Canario unido
sólo para poder firmar con Fernando Guanarteme (nombre cristiano del cacique Tenesor Semidán) su anexión (Pacto de Calatayud del 30 de mayo de 1481).
Hernán Cortés y los hermanos Pizarro explotarán hasta el límite esta nueva tecnología
que a su vez los moriscos expulsados de España llevarán hasta el corazón de Africa.
La tecnología renacentista de negociación demostraría durante siglos ser suficientemente potente como para decantar un conflicto con múltiples agentes equilibrados en fuerzas o incluso dar el poder final al menos numeroso y con menos letalidad absoluta.
Sin embargo, la consolidación del Estado Moderno la iría arrinconando hasta su práctico olvido en el siglo XIX: por un lado Europa empezaba a alcanzar la masa crítica de conocimiento y tecnología necesarias como para plantearse una superioridad militar abrumadora en términos puramente materiales. Por otro lado, es una tecnología pensada para la guerra de corso, en la que los actores son múltiples y muchas veces privados, aunque las patentes les asimilaran a agentes estatales
algo que el Estado moderno centralizado no podía admitir sino un cuerpo extraño, una concesión al Renacimiento con la que había que ir acabando.
Hoy corren otros tiempos, tiempos de guerras postmodernas, de Netwar. ¿No merecería la pena repasar y actualizar aquello?
Miércoles, 10 de Agosto de 2005
Las piezas de Londres 7J van encajando de una manera que a los no habituados a profundizar sobre AlQaida hoy parecerá sorprendente. Leed este imprescindible post de Lobo porque a mi juicio es el mejor resumen publicado sobre dónde están las cosas a día de hoy y de cómo y por qué encajan desde el explosivo utilizado hasta la traza operativa.
Como él me quedo con la cita final de Standish, que recoge uno de los aspectos más subversivos de la guerra distribuida:
Al-Qaida is now an ideology. Its moved beyond being a structural organization. All one has to do to form an al-Qaida cell is to get together with a group of like-minded individuals and say, We are going to start an al-Qaida cell.
If one is prepared to carry out an attack in the name of al-Qaida, one becomes an al-Qaida operative.
alQaida es ahora una ideología. Va hacia algo más allá de una organización estructurada. Todo lo que uno tiene que hacer para formar una célula de alQaida es unirse a un grupo de individuos de ideas similares y decir Vamos a comenzar una célula de alQaida
Si alguien está preparado para lanzar un ataque en nombre de alQaida, se convierte en parte operativa de alQaida
Lobo se prengunta entonces ¿qué nos enseña esto del 11-M y las teorías conspiranoicas?. Y creo que ahí falla. La cuestión es cómo se vence en una guerra contra una organización que por definición no puede desarticularse
por qué nunca estuvo articulada.
Las respuestas conformarán justamente ese debate que el uso político por parte de algunos grandes medios de las teorías conspiranoicas nos robaron en España tras el 11M. Por mi parte, y por si sirve de algo, acabo de rescatar y subir a este blog mi primera contribución al tema tras aquellos atentados.
De él quisiera destacar ahora unos párrafos:
En este mundo reticular, con una multiplicidad de agentes que actúan autónomamente, usando las redes para coordinarse, el conflicto es multicanal, se da simultáneamente en muchos frentes, emergiendo del aparente caos un orden espontáneo (el swarming) que resulta letal para los viejos elefantes organizativos.
Esta coordinación no requiere en la mayoría de los casos ni siquiera una dirección consciente o una dirección centralizada. Al contrario, como señalaba el propio profesor Arquilla: la identidad de red, la doctrina común es tan importante como la tecnología. La guerra en la sociedad red, la netwar, es una guerra de corso, en la que pequeñas unidades ya saben lo que tienen que hacer y saben que tienen que comunicarse entre si no para preparar la acción sino sólo a consecuencia de ella. La definición de los sujetos en conflicto, lo implícito, es más importante en este tipo de enfrentamiento que lo explícito (los planes o estrategias de combate).
Para vencer a una estrategia de swarming, de conflicto simultáneo y autoorganizado en todos los frentes, sólo cabe reorganizarse reticularmente y mejorar la propia capacidad informacional: hacer swarming defensivo, como el británico durante La batalla de Inglaterra. Por eso es un error dramático aumentar la centralización y el control de los individuos: la única consecuencia real es debilitar la propia capacidad para formar redes espontáneas en el bando propio sin mermar las del contrario. (
)
Pero lo más importante en la netwar no es lo explícito, la tecnología, sino lo implícito, la identidad. Al-Qaida no necesita enviar un dirigente desde los montes afganos para dirigir los atentados, no necesita dictar instrucciones al teléfono de los jefes de comando, estos ya saben lo que tienen que hacer. A diferencia del terrorismo territorial y jerárquico de ETA, las comunicaciones con el centro transmiten mucha más info después que antes de los asesinatos y además de forma pública, a través de los medios. No existen complejos debates sobre la línea política ni una exaustiva supervisión de los planes de acción porque la dirección es un centro de red, no una jerarquía orgánica.
Las claves estratégicas son públicas (y aparecen en la CNN, en Al-Quds, Al-Jazeera y Al-Arabia). La identidad común es implícita y sencilla (cuatro elementos teóricos) y por tanto mucho más amplia que la que podría parecer en cualquier grupo de fanáticos. Cualquiera, con info pública puede procurarse los medios y cometer un atentado que le haga merecedor de ser firmado por la red y ser aceptado en ella. Dentro de las amplias fronteras del salafismo y el wahabismo, no hay nada menos sectario que la red de Bin Laden. Por eso es, tomada en conjunto, tan poco vulnerable.
Al-Qaida es una enredadera, una identidad red distribuida e incluyente dentro de su mundo. Y nos toca aprender a serlo a nosotros también y a todos los niveles. Las viejas identidades nacionales al estilo del XIX no nos permitirán sobrevivir en el nuevo siglo. O aprendemos a definirnos como enredadera, como nación red distribuida e incluyente o moriremos como árboles caducos que caerán indefectiblemente entre salmodias identitarias y homenajes a banderas, senyeras e ikurriñas.
El 11M representa el fin de una época. Nuestro bautizo de sangre en la Sociedad Red. No hay vuelta atrás. Como hemos defendido en esta serie, la única forma efectiva a medio plazo de enfrentar los nuevos peligros, es sumergirse hasta el fondo en el nuevo mundo, alentar la construcción de redes sociales, definirnos como nación red. Las tecnologías que han de marcar esta nueva etapa son precisamente aquellas que llevan el concepto de red social hasta el último rincón de nuestras vidas: abiertas y distribuidas, móviles y libres. El desarrollo de las libertades individuales en organizaciones abiertas será el único triunfo que cabrá esperar en esta guerra y el único medio de alcanzarlo. Una nueva generación debe protagonizar las transformaciones que necesitamos y reorganizar el mundo tal como somos, como una enredadera y no como un árbol.
Así que a mi juicio, las prenguntas son: ¿Hemos avanzado en esto desde el 11M? ¿Sirve a esto la ocupación de Iraq y la Cruzada contra el terrorismo del Presidente Bush?
Domingo, 17 de Julio de 2005
He contado muchas veces que fue Juan Carlos Zapatero quien me enseñó a amar el análisis económico. Juan Carlos es un liberal donostiarra que tuvo como profesores a Popper y Hayek en la LSE, así que es un liberal de verdad, subversivo, no de los otros, no se confundan.
Juan Carlos es, en sus exquisitos modales británico-donostiarras, un provocador liberal que a base de ideas políticamente incorrectas fue abriendo mi mente hacia una determinada forma de ver el análisis y jugar con los modelos económicos de comportamiento humano. Recuerdo una anécdota un día mientras yo preparaba mi proyecto fin de carrera, en que aparecían en la prensa (Juan Carlos siempre leía El Pais en el despacho antes de la primera clase del día) las bios de la última hornada de etarras detenidos. Señaló el artículo con el dedo y me dijo:
Ves, ves, uno ha sido seminarista, la otra fue cooperante en una ONG, el otro voluntario con marginados
¡tanto deseo de ayudar al prójimo no podía acabar en nada bueno!
Varias cosas me han recordado estos días aquella anécdota. Sobre todo, la publicación de las bios de los suicidas por BBC. En especial la de Mohammed Ali Khan, un chico de treinta años, entregado a su trabajo -profesor en una escuela de un barrio deprimido de Leeds-, uno de esos héroes anónimos adorado por padres y alumnos que había transformado su entorno a base de escuchar y ser paciente. A los que le conocieron, les parecía símplemente imposible que fuera un terrorista suicida:
He was a good man, quiet, said one parent, speaking outside the school.
When I told my daughter she said no, he cant do something like that. I had to go and buy the paper and show her.
Another parent, Sharon Stevens, told the Press Association how he had been a big supporter of pupils and parents.
He was really understanding and he did work for the children and parents.
¿Se volvió loco? El psiquiatra y criminalista de la CIA, Marc Sagerman, en su libro Understanding terrorist networks, uno de los mejores libros norteamericanos sobre AlQaida, aborda sin miedo la posible locura de los terroristas suicidas
para llegar a la conclusión de que esta no existe. Los terroristas suicidas no se convierten en tales por ningún síndrome psiquiátrico conocido, no están enajenados, no son paranoicos cegados por el odio
Al contrario, según Sageman, el perfil de Khan sería bastante representativo.
Pero entonces, ¿qué nos hace terroristas? ¿una creencia? ¿una imagen deformada de la realidad? Serían entonces ¿el Islam? ¿el nacionalismo? los formadores de esa imagen, los causantes, el origen
¿Llevarían razon los que quieren eliminar uno u otro para acabar con ello? Muchos parecen creer así. Otros, entre los que a veces parece encontrarse el propio Sageman, creen que determinados sucesos históricos (Bosnia, Afganistán, el conflicto palestino-israelí
) han generado dentro del mundo musulmán la sensación de que su modo de vida, su sistema de valores estaba siendo consciente y planificadamente atacado. Los yihadistas vivirían su propia estrategia como una defensa desesperada de los suyos, sus familias, las siguientes generaciones
.
Realmente creo que muchos yihadistas europeos pueden vivir subjetivamente así, sin embargo, no creo que sea muy diferente de cómo los militantes de otros movimientos terroristas han vivido a lo largo del siglo XX sus propios móviles. Esta teoría no explica las diferencias, la ausencia de estrategia, los ataques kamikazes contra población civil, etc
que son el hecho distintivo del yihadismo.
Pensemos en los movimientos terroristas del periodo 45- 68: la resistencia francesa, los grupos armados sionistas, el Frente de Liberación Nacional argelino
¿No encontraban sus miembros justificación a sus crímenes en la situación de sometimiento de su comunidad? Pensemos en los grupos terroristas post-68: IRA, ETA
La única diferencia clara entre unos y otros en conjunto no es siquiera ideológica, es que los del periodo de postguerra consiguieron tomar el poder y se convirtieron en respetados hombres de estado, mientras que los segundos esperaban poder tomar el poder y no lo consiguieron. Fueron, en su lógica interna, movimientos fallidos. Pero en unos y otros, los militantes se consideraban a si mismos constructores de un estado independiente alternativo más o menos adornado por otros adjetivos (democrático, socialista, etc.)
Desde mi punto de vista, las ideologías son meramente instrumentales. Creo que el tipo humano de todos estos movimientos ha sido siempre básicamente el mismo, gentes que a fuer de vivir como insoportable la estructura del poder económico-político en un momento dado, no dudaban en asesinar al prójimo al que tanto amaban. Redentorismo sangriento. Vean si no, hoy, La batalla de Argel, un film vindicativo del FLN en 1966 y asómbrense del desparpajo con el que, ya en el poder, los independentistas argelinos se enorgullecían del tiro en la nuca y las bombas en cafeterías. Eso por no hablar de los cientos de películas sobre la resistance francesa. Sus miembros siguen siendo héroes nacionales y recibiendo homenajes
aunque ahora parezca que sus víctimas fueron objetivos militares, la mayoría fueron civiles y desde luego no murieron en combate más que en el marco de la perversión del lenguaje del que necesita dotarse toda ideología y grupo terrorista.
¿Y entonces? ¿Qué hay de novedoso desde el punto de vista subjetivo de los criminales? ¿Qué les lleva al ataque kamikaze? A mi juicio, fundamentalmente, que a diferencia de la Resistance, del FLN, de ETA
o de Hamas, los terroristas de AlQaida ya no ven sus acciones dentro de una estrategia que conduce al poder del estado. Es más, la ideología yihadista aparece ahora como antagonista, precisamente porque renuncia a la estrategia, es funcional por su nihilismo.
No es casualidad que muchos miembros de las viejas generaciones de terroristas formen parte años después de las élites del poder
Aún los que no triunfaron. De Menahem Beguin a Juaristi pasando por el resistente Lepen, todos estos muchachos que apostaron por el terrorismo para cambiar el mundo, estaban en realidad intentando tomar el poder por asalto. Ellos mismos se consideraban valiosos, vanguardia, semilla de un poder que se afirmaría algún día representando nuevos valores y una comunidad saneada y redefinida. Eran innovadores enfrentados al estado existente y se habían convertido en ello porque eran freakies, alternativos al orden imperante. Por eso su tipo humano, como el de Khan, era y es hoy siempre el mismo: chicos generosos con una vocación de sacrificio por los demás tal que no dudaba a la hora de sacrificar a los demás por ella.
Lo que ha cambiado es que hoy, el poder se ve como algo inapelable, inconquistable e incluso, hasta cierto punto, impermeable. No hay espacio para la estrategia porque no es sensato, ni siquiera en la lógica terrorista, dotarse de la perspectiva de la toma del poder. Donde ello todavía es viable (como Palestina) el espacio está ocupado por otro tipo de grupos, como Hamas, y AlQaida no penetra. Londres, Leeds, París o Madrid dan mejores condiciones para que alguien se haga yihadista que Gaza, porque al fin, es relativamente creible que el poder sea asaltable, asumible por los jóvenes con nuevas ideas (por atroces que estas puedan parecer), allí que aquí.
El poder hoy, se nos presenta como el de los alienígenas en la adaptación de Spielberg de La Guerra de los Mundos. Cuando uno ve esta película piensa: es una descripción de cómo sería una fuerza militar tal que hoy hiciera a los norteamericanos vivir Faluya en su propio territorio. Pero, es mucho más, es la descripción del poder en nuestro tiempo, un poder tan inapelable, que si quisiera destruirnos no podríamos oponer una resistencia que no fuera anecdótica. Un poder frente al que, en ese caso, sólo queda, esperar que cambie de idea por si mismo, que cuestiones internas tan ajenas a nosotros como él mismo, le hagan desistir
En la fantasía de los terroristas de todos los tiempos, ellos se enfrentaban a un poder que quería destruirles, a ellos y a los suyos, su modo de vida, sus valores, el futuro de las siguientes generaciones.
Para los terroristas, a diferencia de para nosotros, no cabe mantenerse al margen, renunciar al poder y construir (redes civiles, espacios de libertad
) en espera de que el poder se haga permeable o deje realmente de importar. Para el terrorista de cualquier tiempo y lugar, el mundo del poder es el único que importa (salvo el poder, todo es ilusión cantaban los terroristas de Sendero Luminoso en las cárceles peruanas). Los terroristas kamikazes de hoy en Europa, tienen mucho en común con los viejos terroristas. Sólo que estos no esperan conseguir nada, saben que no acabarán dirigiendo instituciones ni siendo embajadores o jefes de policía.
Son realistas al modo del personaje de Tom Cruise. Y por tanto suicidas. Y criminales.
Jueves, 7 de Julio de 2005
Comunicado de AlQaida | Los hechos | Análisis | Autoría | España | Documentación Recomendada
Comunicado íntegro de AlQaida en español (Traducción directa del árabe de la Sociedad de las Indias Electrónicas)
AlQaida Europa reivindica el atentado en esta conocida web islamista.
En nombre del Gran Dios Misericordioso. Oración y paz para los sonrientes combatientes, nuestro profeta Mohammad Salla lahou alaihi wa sallam.
Informamos una buena nueva a la Ummah del Islam. El tiempo de la venganza sobre el gobierno cruzado sionista británico en respuesta por los crímenes y asesinatos de GB cometidos en Iraq y Afganistán.
Los héroes Muyahidim han efectuado un ataque bendito por Dios en Londres. Y he aquí que la Gran Bretaña se consume de miedo y terror de Norte a Sur y de Este a Oeste.
Habíamos avisado con frecuencia al gobierno y el pueblo británico.
Y ahora hemos cumplido nuestra promesa y efectuado el bendito ataque militaren GB tras un enorme esfuerzo por los héroes Muyahidim y la preparación ha llevado mucho tiempo para asegurar el ataque.
Avisamos también a los gobiernos de Dinamarca e Italia y también a todos los gobiernos Cruzados de que sufrirán la misma suerte si no retiran sus fuerzas de Iraq y Afganistán.
Dios ha dicho: Honra a Dios y Dios te honrará y asegurará tus pasos
Jueves 7/7/2005
Firmado:
Grupo de la organización secreta de Al Qaida Al Jihad en Europa
Fuente: BBC a las 11am
- 08:49 la policía recibe el aviso de una explosión en la estación de metro de Liverpool Street
- El mapa de explosiones se amplía a las estaciones de Aldgate East, Edgware Rd, Kings Cross, Moorgate y Russell Square
- 10:14 Un autobús explota, lleno de gente en Tavistock Square
- 10:40 Se reportan explosiones en dos autobuses más
Actualización: La BBC sobre información contrastada y con la información oficial de la policía londinense, asegura ahora que las explosiones se han limitado a:
- Entre las estaciones de metro de Aldgate East y Liverpool Street
- Entre las estaciones de metro de Russell Square y Kings Cross
- En la estación de metro de Edgware Road
- En el bus originariamente reportado en Travistock Square

Es difícil hacer análisis rápidos sin información completa. Sin embargo este multiatentado parece fruto de una relectura del 11M. Vayamos por partes.
Aquí el objetivo ha incluído la maximización de víctimas. Los transportes (metro y bus) no son tomados como solución logística, no servían para llevar al explosivo al objetivo, como los aviones en el 11S o los trenes en el 11M. No hay hacking al sistema de transportes. Hay un ataque directo.
Este ataque directo sigue llevando la lógica de un terrible análisis de red. Un tipo de ataque que habíamos discutido como hipótesis teórica el año pasado.
Desde el punto de vista del análisis, lo novedoso de este ataque es que en vez de atacarse un nodo, se ha atacado un cluster, un grupo de nodos interconectado. Al estilo de los problemas analizados en los últimos meses por los papers del Profesor Antoni Calvó, la pregunta básica del planificador o bien ha sido qué número de nodos debo sacar como mínimo de la red para colapsarla completamente o bien qué número de nodos debo sacar como mínimo de la red para maximizar el número de víctimas.
La lógica estratégica parece obedecer además a un imaginario simbólico concreto: el del yihadismo. Aún no sabemos si ha habido kamikazes. Es posible que no y eso podría darnos una pista relevante sobre el origen geográfico de los autores.
Pero casi sin ninguna duda, creo que se puede atribuir el atentado a un grupo de la red de Alqaida.
Yihad, originalmente significa guerra santa, impulso, esfuerzo por la expansión militar de la ummah originaria. Entonces comunidad de creyentes y estado son la misma cosa. Al estancarse el Islam toma un sentido simbólico, personal, espiritual, de superación y lucha contra la fuerzas del mal.
Los yihadistas de hoy sintetizan ambas en un concepto nuevo: ellos luchan mediante actos de sacrificio y ejemplo (mal llamados de inmolación) para conmover a los creyentes al punto de que la ummah vuelva a los valores originarios y la yihad, de nuevo en su sentido original, vuelva a ser posible. Esta interpretación implica caída y como producto de ésta, penitencia. Recordemos que hace ahora casi un año, escribíamos:
El objetivo de los atentados nunca es tanto conseguir un resultado inmediato, como mantener el camino de la yihad abierto y señalar la ruta a los demás. Shahid, la palabra con que los terroristas suicidas se designan a si mismos no quiere decir sólo martir caído en el combate sino también testigo. El tiempo en el que viven es el tiempo de las redes, tremendamente inmediato y trascendente al mismo tiempo. Inmediato porque vive rápido, trascendente porque no cabe esperar resultado de la propia acción que no sea mediado por la red. La acción más que el argumento es el construye la identidad frente a otros y en la comunidad de los muyahidim.
Como podemos ver en el mapa de más arriba, el cluster elegido es el que une el barrio bangladeshi con la City. Simbólicamente la línea de metro fronteriza entre daar-al-Islam y el gran enemigo exterior. Esto parece indicar además que podría tratarse de un grupo autóctono o con fuertes relaciones locales.
La inclusión en el comunicado de amenazas a Italia y Dinamarca hasta disponer de un análisis más profundo no aporta gran significación todavía. Aunque unida a la referencia al tiempo de preparación parece apuntar a que se trata de una operación conocida por los grupos de AlQaida ahora centrales en Iraq y Pakistán.
Otra dimensión de los ataques la resume bien uno de nuestros más apreciados lectores:
A mi criterio el atentado tiene también segundas lecturas por su repercusión financiera. Londres, no en vano, es un mercado financiero internacional relevante. Mira la libra contra el dólar y el euro hoy
En la medida que tanto el Banco de Pagos Internacional (BIS), como la Reserva Federal, y muchos otros bancos centrales, vienen advirtiendo de que existe una recesión encubierta, la onda de choque sobre los mercados financieros no se va a calmar en 24 horas. La apreciación del oro en el 1% en el día de hoy da cuenta de incertidumbres muy profundas. El bombardeo aspira a dinamitar algo más que la red de transportes.
Un comentario de Alcoyano me avisa de que en Sky News se asegura que ha habido al menos un terrorista suicida. Con este tipo de aseveraciones mediáticas tenemos mala experiencia en España. Normalmente sólo los forenses y la policía científica pueden, tras duro trabajo, asegurar algo así.
En cualquier caso, no es nada improbable y descartaría casi completamente la participación directa del cluster magrebí de AlQaida (argelinos, tunecinos y marroquíes). Algo que sin descartar nos parecía harto difícil dado que en este momento ni parecen gozar de las bendiciones de la netocracia yihadista ni pasar por su mejor momento.
Pero esto tampoco aclara gran cosa, históricamente los suicidas han sido de origen árabe (US Coole, atentado contra Massud el 9 de septiembre, 11S, atentado de las embajadas, Iraq
). Los grupos cercanos a AlQaida magrebíes y no árabes, no suelen utilizar esta técnica (aunque tampoco guarden mucho la retirada).
Por otro lado, como decíamos, la estructura del atentado parecería conducir a grupos autóctonos yihadistas británicos, seguramente con conexiones en Iraq o al menos vías de contacto, seguramente de origen pakistaní o indio. Londres es un buen lugar para la hawala y por tanto relativamente sencillo para conseguir la financiación necesaria.
Sin embargo, la idea de una larga preparación, que remarca el comunicado, vuelve a apuntar hacia un comando importado, entrenado en algún lugar al Este del Mediterráneo e implantado en Europa con tiempo para organizar la logística. Y para esto, la netocracia yihadista suele confiar en excombatientes árabes y argelinos de la guerra afgana. Ese fue el caso de los detenidos en Manchester que incluían entre sus planes acciones kamikaze.
Pero para un atentado como el de hoy son necesarias al menos diez personas, dos por carga explosiva y dos para coordinación (24 calcula Michael Clarke, seguramente calculando la logística de huída), y es difícil organizar comandos tan numerosos a base de afganis en suelo europeo. Menos en Gran Bretaña.
A partir de aquí y a falta de más información, todo son quinielas, pero personalmente, tras lo dicho, apostaría por un fuerte componente británico en el comando, seguramente conocidos en los círculos islamistas de Bradford, Manchester o Leeds, con tal vez, la participación de algún o algunos extranjeros excombatientes en Iraq, Afganistán o Bosnia, extranjeros con buenas relaciones con la actual netocracia en Europa de AlQaida.
La alerta de hoy no pilla a nadie de vacaciones. Toda la seguridad europea estaba ayer alerta. Ayer mismo a última hora de la tarde se produjeron ya reuniones de expertos y responsables antiterroristas en Madrid en el Ministerio del Interior. El mismo grupo de estudios noruego que había advertido de la posibilidad de los atentados del 11M, advertía en estos días a los gobiernos de Londres y Roma de su caracter de objetivo prioritario y expertos israelíes aseguraban hoy que tras Londres, Roma y Madrid eran los objetivos más previsibles si había una continuidad transnacional en el ataque. Por si hiciera falta, el conocido imam inglés yihadista Omar Bakri (en la foto), ya advirtió en abril desde Lisboa de la inminencia de atentados en Londres organizados por AlQaida Europa.
Para quien quiera seguir investigando recomiendo algunas lecturas:
Miércoles, 23 de Febrero de 2005
Los analistas de información pública no suelen salir en las películas. Sólo una vez Robert Redford encarnó a uno. Pero los directores de cine siguen pensando como los antiguos jefes de los servicios secretos: la información valiosa es confidencial y clasificada, los agentes sobre el terreno son los que cuentan. Algo que empezó a tambalearse ya al final de la era Clinton.
En esa época en las inmediaciones de Fort Belvoir, Virginia, el ejército de tierra de los Estados Unidos ponía en marcha un centro muy especial, el Information Dominance Center, dependiente del LIWA, un centro de operaciones de inteligencia pensado en la lógica de la nueva información de campaña. Pero dentro del LIWA hay más. Una unidad de análisis de información pública. Agentes de inteligencia pegados a Google, bases de datos, noticias de agencias de todo el mundo
con herramientas de agregación de datos y análisis de redes suficientes como para hacer perfiles muy completos. Y es que como dijo Richard Clarke, abrumado ante la capacidad de AlQaeda para gestionar información en la red:
cuando pones junta toda la información desclasificada, muchas veces emerge algo que debería estar clasificado.
¿Y la CIA que opina?
En su comparecencia ante la Comisión del 11S, Curt Weldom, un veterano representante republicano en el comité de gastos militares, recordaba su primer encuentro con las capacidades del LIWA. Era 1997 y la campaña de bombardeos de la OTAN sobre Servia duraba ya más de lo esperado. Contactos de Weldom en la Duma rusa habían ofrecido la posibilidad de un mediador cercano a Milosevic, que facilitase la retirada del poder de este y el fin de la limpieza étnica en Kosovo. Weldom pidió al entonces director de la CIA, George Tenet, un informe sobre el personaje, llamado Karic. Todo lo que Tenet le pudo entregar fueron tres frases y el reconocimiento de la falta de registros en la agencia sobre él. Weldom recurrió entonces al LIWA. Rápidamente obtuvo un completo informe de ocho páginas en el que se detallaban los lazos de Karic y su familia tanto con Milosevic como con la defensa rusa, el tráfico de armas avanzadas y sus problemas legales y financieros. Cuando la CIA y el FBI accedieron al informe entraron en shock. No podían creer que eso podía realizarse a base de información pública sin una red universal de agentes sobre el terreno. Cuenta Weldon que preguntaron a coro: ¿Y qué es el IDC?.
Pero según cuenta Dan Verton, quien si había tomado nota era el famoso USSOCOM. USSOCOM es el mando unificado para acciones especiales de los tres ejércitos norteamericanos, y dirige las operaciones de baja intensidad (guerrilla, contrainsurgencia, terrorismo). Realizaron una versión reducida de los modelos de análisis de LIWA y la aplicaron al estudio de una escurridiza red yihadista: AlQaida. Según cuenta Verton:
Surgió un perfil de toda la red terrorista, incluidos vínculos claros con otras organizaciones terroirstas del mundo. La versión desclasificada del perfil inbcluía un gráfico que ofrecía una descripción visual de la red y sus vínculos.
El USSOCOM recopiló la información y organizó una reunión con el entonces presiendte de la Junta de Jefes de Estado Mayor, el general Hugh Shelton. En la reunión se incluía la recomendación de extraer cinco células específicas de Al Qaeda, lo que según el USSOCOM, reduciría de forma significativa, si no se llegara a eliminar, la capacidad de la organización para llevar a cabo sus operaciones. Pero cuando finalmente se realizó la reunión con Shelton en enero de 2001, ésta se vio reducida de tres horas a una. Más aún, la recomendación de actuar contra las cinco células para inutilizar la capacidad de Al Qaeda para dirigir ataques nunca se tuvo en cuenta.
Weldon en su declaración diría: Un año antes del 11S las fuerzas especiales ya habían identificado a la red de Al Qaeda. Y fueron más allá y nos dieron recomendaciones para deshacernos de las células y acabar con su capacidad. Todas estas actividades podían haber evitado o ayudado a evitar los ataques del 11S.
¿Y en España?
El CNI no ha hecho público si cuenta con sistemas de análisis de información pública. Sin embargo Alberto Saiz, nuevo director del Centro, aseguraba recientemente a Amaya del Amo, que nuestro Centro dispone tanto de traductores como de herramientas informáticas que permiten asumir las misiones asignadas al Centro. Debería resultar tranquilizador. Pero basta repasar nuestra última crisis con Marruecos para darse cuenta de que a lo mejor no lo es tanto.
El 6 de julio pasado detectábamos en un artículo en el New York Times sobre el hipotético descubrimiento de petróleo ligero en Cuba el siguiente párrafo:
A significant find might catapult Cuba into a category of small countries that are emerging as risky but alluring new targets for oil development - among them Mauritania, Senegal, Morocco and Guinea-Bissau, according to Robert W. Esser, director of global oil and gas resources at Cambridge Energy Research Associates.
El que Marruecos apareciera como país petrolero no podía dejar de llamarnos la atención. Menos en el contexto en el cual aquello se daba. Tras un análisis de trayectorías de autor y personaje citado llegamos a la conclusión de que no se trata de un error. Probablemente había información nueva y relevante. Decidimos establecer una monitorización de la información pública en la zona centrada en contratos de compra de materiales de sondeo, extracción etc.
En ese rastreo aparecieron a lo largo del mes de julio y en archivos algunos datos llamativos que justificaban una cierta preocupación. Preocupación que se vió confirmada cuando el día 29 APS (Argelia) publica que el Gobierno Marroquí había concedido zonas para la explotación petrolífera en el Norte del país.
Tras estudiar la noticia argelina buscamos centrar la zona de posibles yacimientos y periodistas argelinos nos confirmaron que zonas jurisdiccionales españolas podrian entrar en los lotes. El día tres de agosto Expansión recoge la noticia. Ese mismo día el ministro de Exteriores Sr. Moratinos llega a Asilah (Marruecos) para encontrarse con su homólogo marroquí el Sr. Benaissa. Moratinos no está informado y lo que iba a ser la escenificación de un nuevo periodo de relaciones dulces con nuestro vecino, se convierte en motivo de una oleada de críticas y pasa a reabrir el contencioso por las ambiciones expansionistas marroquíes sobre la parte africana de España.
Podrían contarse muchos casos como estos. También en el sector privado, aunque esa es hoy la principal fuente de demanda de estos servicios. Claro que, a día de hoy, España exporta más que importa este tipo de servicios. Y debería preocuparnos.
Lunes, 2 de Agosto de 2004
El primer atentado contra las torres gemelas tuvo lugar en 1993, ideado por dos independientes: Ramzi Ahmed Yusef, pakistaní de 25 años y Jaled Sheij Muhammad, saudí. Escribe Burke:

Se puede ver claramente cómo estos dos hombres consiguieron reunir una y otra vez a los individuos que necesitaban para un ataque terrorista sin que estuviesen afiliados en ninguna de las etapas a ningún individuo u organización. Tanto Sheij Muhammed como Razi Yusef estaban decididos a sembrar el caos en Occidente. Para eso necesitaban gente, dinero, conocimientos técnicos y equipo. Ambos disponían, o si no consiguieron enseguida, los contactos, el dinamismo y la experiencia para poder encontrar esos recursos. Eran los dos centros operativos. Como el organizador de fiestas profesional (
) recurrieron a su agenda de direcciones, llenas de números recogidos durante el periodo de la yihad [afgana] o en los campamentos de instrucción o por sus relaciones familiares o tribales para reunir lo que necesitaban.
Ramzi sirve de ejemplo a Burke para hacer un modelo general de la red islamista, AlQaida incluída:
Ramzi era un inividuo sumamente motivado que, como cualquier combatiente político de éxito, es capaz de unir una serie de apoyos, activistas y especialistas diferentes en diferentes momentos para llevar a cabo proyectos diferentes. Buscar una línea de mando o una fuente de recursos única es interpretar de forma completamente errónea el carácter de lo que Ramzi y miles de hombres estaban haciendo entonces y están haciendo ahora.
El islamismo como enredadera
La tesis de Burke sobre la naturaleza de AlQaida ajusta como un guante en el modelo general que, dando como ejemplos la red española y el movimiento ciberpunk, trazábamos en estos primeros apuntes de verano. Burke y su detallado análisis prueba una de las tesis centrales de 11M: redes para ganar una guerra: el islamismo armado no se parece al viejo terrorismo más que marginalmente, como sólo marginalmente se parecen las redes distribuidas a las viejas organizaciones descentralizadas. AlQaida y el movimiento más amplio del que forma parte, es una enredadera, no un árbol. Como escribíamos en esta bitácora hace poco:
Las redes distribuidas o bien nacen de un pacto entre iguales que se reconocen como tales, o bien articulan una relación que en nigún caso es de dependencia (
) Lo que define a una red distribuida es como dicen Alexander Bard y Jan Söderqvist que todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad y de la oportunidad para decidir sobre cualquiera de los demás actores. En este sentido toda red distribuida es una red de iguales.
En un sistema así la toma de decisiones no es binaria. No es si o no. Es en mayor o menor medida. Alguien propone y se suma quien quiere. La dimensión de la acción dependerá de las simpatías y grado de acuerdo que suscite la propuesta. Este sistema se llama plurarquía y según los mismos autores hace imposible manterner la noción fundamental de democracia, donde la mayoría decide sobre la minoría cuando se producen diferencias de opinión. Aunque la mayoría no sólo no simpatizara sino que se manifestara en contra, no podría evitar su realización.
Con un sistema así es comprensible por qué en las redes no existe dirección en el sentido tradicional, pero también por qué inevitablemente surgen en su interior grupos cuyo principal objetivo es dar fluidez al funcionamiento y los flujos de la red. Son grupos especializados en proponer acciones de conjunto y facilitarlas. No suelen estar orientados hacia fuera sino hacia el interior, aunque inevitablemente acaben siendo tomados, desde fuera, por la representación del conjunto de la red o cuando menos como la materialización de la identidad que les define. Estos grupos son los netócratas de cada red, sus líderes en el sentido estricto, pues no pueden tomar decisiones pero juegan con su trayectoria, prestigio e identificación con los valores que aglutinan la red, a la hora de proponer acciones comunes.
Es claro que AlQaida es una parte de la netocracia islamista, la élite de prestigio de una red amplísima tanto geográfica como socialmente que no se articula como una pirámide de mando, sino sobre una enredadera de agendas, contactos y complicidades. Como en cualquier red, el verdadero capital no es otro que la confianza derivada y surgida de la identidad. El islamismo radical contemporáneo es -parafraseando la definición de la red académica que hacía Juan Urrutia- la suma de biografías y conversación.
Dentro de esa red, AlQaida, la organización formal, es un grupo pequeño, una minoría propositora cuyo objetivo es influir en los miembros y através de ellos en el mundo. Alrededor de este núcleo se articulan una agenda de contactos con otros líderes de la red amplia y, con el tiempo, una telaraña más o menos amplia de activistas y simpatizantes en cuya identidad las tesis del núcleo han hecho mella. Gente que sigue los textos y amplifica los mensajes nacidos del nodo teórico, a la que se puede convocar y que suele participar en las acciones concretas que el núcleo propone a la red general. La arquitectura de cualquier netocracia en cualquier campo y a cualquier escala, como escribe Burk:
Esta división tripartita en un núcleo, una red de redes y un movimiento más amplio de simpatizantes militantes con objetivos más o menos coincidentes, se repite una y otra vez, en los ámbitos nacional, regional internacional, cuando examinamos la posición de Bin Laden en el movimiento más amplio de la militacia islámica moderna.
Maestros y patrocinadores
En AlQaida, como en las redes netocráticas en general, el poder aparece como resultado de la unión de capacidad de acceso y conocimiento. Acceso a la red de personajes relevantes en la propia red amplia, desde Abú Qutada, el ulema de Londres siempre dispuesto a interpretar los textos a conveniencia de los yihadistas hasta los millonarios simpatizantes del Golfo que aportan fondos con los que financiar las acciones.
Y también conocimiento. Conocimientos prácticos y visión estratégica. Durante mucho tiempo Bin Laden ha sido ante todo el proveedor de formación especializada y el impulsor de campos de entrenamiento donde poco a poco ha ido cuajando un espíritu común en el yihadismo. Bin Laden y su círculo incitaban a la creatividad de sus alumnos (miles a lo largo de los años), animándoles a instalarse en otros países y plantear acciones. En algunos casos ayudaban además a conseguir los fondos o los contactos necesarios para ejecutar sus proyectos fin de carrera. AlQaida era entonces literalmente la base, el centro operativo al que recurrir en busca de ayuda técnica y financiera. Una base que construía así una enorme influencia dentro de la red: formación más fondos igual referencia. Referencia igual marca. Con el tiempo, la netocracia de teóricos vería materializar su liderazgo mediando en disputas entre grupos y recibiendo peticiones en la que lo más relevante era la solicitud de usar la marca. AlQaida se había hecho sinómino de Yihad internacional.
Construyendo confianza con acciones
Burke argumenta con razón y conocimiento el carácter de shahada, de profesión de fé, que tiene el sacrificio de la vida del suicida en el atentado. Incorporando su propia muerte a los objetivos de la acción, presentándose frente a la comunidad musulmana como mártires, los terroristas en realidad proponen con su ejemplo un camino estratégico para la red. La propia muerte sirve de enfático argumento. El objetivo de los atentados nunca es tanto conseguir un resultado inmediato, como mantener el camino de la yihad abierto y señalar la ruta a los demás. Shahid, la palabra con que los terroristas suicidas se designan a si mismos no quiere decir sólo martir caído en el combate sino también testigo. El tiempo en el que viven es el tiempo de las redes, tremendamente inmediato y trascendente al mismo tiempo. Inmediato porque vive rápido, trascendente porque no cabe esperar resultado de la propia acción que no sea mediado por la red. La acción más que el argumento es el construye la identidad frente a otros y en la comunidad de los muyahidim.
El 11S y AlQaida
Burke insiste una y otra vez en que Bin Laden y AlQaida no son más que una parte, durante mucho tiempo ni siquiera especialmente destacada, de esa red más amplia. Lleva razón. Sin embargo la polémica con el tratamiento que desde las agencias de información y los medios dan a la red yihadista, presentándola como un cuerpo coherente y jerarquizado, hace perder a Burke parte del significado estratégico del 11S.
Antes del 11S el movimiento islamista armado se desarrolla fundamentalmente en el terreno nacional. Siquiera entienda ya la yihad como esa guerra cósmica de la que habla Burke, la realidad era la de una serie de grupos locales, minoritarios y en marginalización. Su enemigo material eran los viejos y corruptos regímenes del nacionalismo árabe laico, verdaderos zombies políticos tras la caída del Muro de Berlín
y aún así no parecían tener ninguna oportunidad real de victoria. En todo el mundo árabe tan sólo Sudán pasa a un régimen islámico (1991)
y es mediante un golpe militar, no por una insurrección popular o la extensión de la guerra de guerrillas. Cuando Sudán -posiblemente con participación del propio Bin Laden- intente exportar a Egipto su revolución, intentando asesinar al presidente Moubarak en 1994, el resultado será contraproducente y acabará forzando la salida del país del núcleo de AlQaida (1996).
El yihadismo queda como una telaraña en descomposición, unidos sus nodos todavía por unos mitos comunes y una red de solidaridad y socorro generósamente nutridas por las fortunas wahabíes del Golfo. La inteligencia de este proceso es la que llevó al conocido islamólogo Gilles Kepel a entonar el RIP del islamismo en el 2001
No era el único, Bin Laden también se había dado cuenta de que la yihad estaba perdiéndose en un mar de frentes dispersos y locales. O cambiaba la escala o el sueño de un ejercito muyahidin internacional y reticular, se diluiría, a falta de un nuevo Afganistán, como grillos en la mañana.
Así, desde el primer atentado con firma AlQaida en Yemen en 1992, las acciones patrocinadas, impulsadas o diseñadas por el núcleo y ejecutadas por la red de simpatizantes, se orientarán hacia esa ampliación del campo de batalla en un crescendo que acabará el 11 de septiembre de 2001 con el atentado suicida contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono.
Como escribe Burke sobre la respuesta americana (bombardeo con misiles) al atentado contra su embajada en Kenia:
Bin Laden consideró los ataques una confirmación de que su polémica decisión de atacar a Estados Unidos antes que a los gobernantes hipócritas que estaban en el poder en Oriente Próximo era la correcta. Para los activistas islámicos de todo el mundo, los atentados demostraban que Bin Laden no era, como habían creído muchos, sólo un joven rico diletante y fanfarrón que vivía seguro en Afganistán lejos de la dura lucha contra el aparato de seguridad del estado en Arabia Saudí, Egipto, Jordania o Argelia. Para los aspirantes a activistas de todo el mundo islámico, Bin Laden, del que muchos no habían oido hablar antes, se convirtió en el foco de sus ambiciones.
Las consecuencias del 11S
El 11S multiplica la escala de Nairobí hasta el punto de cambiar el panorama del yihadismo completamente. Es el comienzo del gran triunfo de AlQaida. En primer lugar cambia la definición política y geográfica del campo de batalla dramáticamente. A partir de entonces, los muyahidines ya no luchan contra regímenes locales, luchan contra Occidente enfrentandose a su imperio directamente, en su propio terreno, a los cruzados y los judíos. En el nuevo marco, cuando los islamistas describan su lucha, los regímenes laicos árabes ya no aparecerán como actores del mundo islámico, sino como apéndices de los cruzados, como zipayos desprovistos de legitimidad. En un sólo golpe AlQaida ganó la guerra simbólica para todos los activistas, grupitos y bandas terroristas locales en descomposición, dotando de proyección global y creíble a la identidad que los teóricos afganis (Laden, Azzam, Zawahiri
) llevaban años proponiendo en la red como base para una redefinición de la yihad tras la guerra contra los soviéticos.
En segundo lugar, las invasiones norteamericanas de Afganistán y sobre todo Iraq, representan una oportunidad única de replicar el fenómeno muyahidim de la guerra contra los soviéticos y multiplicar sus efectos en una nueva generación. Como escribía en mayo de 2004 el analista Gassan Sharbil en Al-Hayat y traducía Amaya del Amo en La Yihad vista por los árabes, comentando la posición de Bin Laden en Iraq:
La ocupación americana de Iraq proporciona una inestimable oportunidad para transformar un conflicto de baja intensidad en una guerra total, que aspire a cambiar conjuntamente Iraq y la región. El pais del Éufrates y el Tigris, que nada en petróleo, proporciona por su situación, su composición y su extensión una oportunidad de difusión que no han dado las montañas de Afganistan.
Por esto, el mensaje [de Bin Laden sobre la situación en Iraq] llama a avivar el fuego iraquí y a los jóvenes musulmanes al reclutamiento. Los combatientes de Al-Qaeda ya no necesitan vagar y acechar para fijar el objetivo americano y su encuentro casual. Los americanos tienen aquí un ejército, cuarteles, convoys, cárceles y abusos. La oportunidad del choque es factible y el escenario de las operaciones suicidas está abierto.
Iraq es el escenario y el programa de Osama Bin Laden se amplia. Por eso intenta repetir el anterior experimento, a pesar de las diferencias, y cambiar los papeles. Apuesta a que el incendio iraquí se caracterice por una capacidad de atracción semejante a la que adquirió la yihad afgana contra los soviéticos. Lo que implicaría que el escenario de los choques polarizase a los jóvenes de diferentes paises y nacionalidades. Y lo ve como una oportunidad de involucrarles, asegurar su lealtad y reenviar a los que sobrevivan a otros incendios, tal vez en sus propios paises de origen. Busca una guerra larga, no sólo debilitar al ejército de ocupación y desgastar a la potencia hegemónica (
). Hundir a las fuerzas americanas en una larga guerra reaviva la indignación árabe: ganar el espíritu del musulman es el objetivo.
Conclusiones: jugando el juego de AlQaida
Desde el punto de vista de un entorno pluriárquico AlQaida ya ha vencido: ha reorientado estratégicamente a su red amplia (los grupos, militantes, simpatizantes y donantes del yihadismo) hacia una nueva identidad de acuerdo con sus postulados internacionalistas. Ha dinamizado la red llevándola hasta un grado de conocimiento público en el mundo islámico impensable a finales de los noventa. Y sobre todo ha conseguido que el mundo occidental, con Estados Unidos a la cabeza, juegue su juego con las reglas que le son más propicias y en su terreno. Aunque AlQaida fuera eliminada quirúrgicamente hoy mismo (EEUU asegura haber capturado o muerto a dos terceras partes de sus cuadros), el movimiento yihadista es más fuerte que nunca. No sólo militarmente, sino en el imaginario, en la identidad musulmana. Ese es el verdadero campo de batalla. Y la causa de que AlQaida vaya, a día de hoy, ganando la guerra que emprendió hace ahora diez años.
AlQaida es un ejemplo destructivo del poder de las redes, de la operatividad de la plurarquía y de la potencia de una pequeña netocracia cuando hace buen análisis estratégico y dispone de fondos suficientes para respaldar acciones clave y centros de formación especializada. La forma de organización es su principal ventaja tecnológica, ¿cuando dejarán de invertirse fortunas en una ciberguerra imaginaria que no ha existido hasta ahora para dar el salto hacia una nueva concepción del conflicto que vivimos y que sin duda nos seguirá azotando en los próximos años? ¿Cuantos muertos más tendrán que alfombrar Europa para que nos demos cuenta de que a las redes se les gana con redes, que el campo de batalla no son los arenales de Iraq sino los espíritus de los musulmanes?
Lunes, 10 de Mayo de 2004
Hace un año Rumsfeld y el lobby neocon norteamericano creían a pies juntillas que el uso militar y masivo de tecnologías de información les daría una victoria fulgurante sobre el maltrecho ejército de la dictadura irakí. Un año después hemos visto que una cosa era derrotar los ejércitos y otra controlar de modo efectivo el terreno, la ocupación militar de Irak se ha convertido en una sangría de recursos económicos, humanos y políticos que desgasta no sólo a la administración Bush, sino la hegemonía norteamericana sobre sus aliados.
El fracaso histórico del neoconservadurismo norteamericano se debe sobre todo a su incomprensión de la dimensión social de la tecnología. Rumsfeld soñó con ganar la guerra en dos días y con tan sólo 60.000 soldados. La idea era ir un paso más allá de la doctrina de la superioridad abrumadora personalizada por Collin Powell y ensayada en la primera guerra del Golfo y mediante el uso de tecnologías de información reducir el número de efectivos humanos al mínimo. Eran los días dorados de la teoría de la llamada Revolución de los Asuntos Militares.
Circunscrita al enfrentamiento entre dos ejércitos nacionales tradicionales esta doctrina es prácticamente inapelable. Como escribíamos en el pasado mes de noviembre:
En la invasión de Iraq ya no existían los libros de órdenes mastodónticos que habían ocupado a los mandos militares desde las guerras napoleónicas hasta la primera guerra del Golfo. El número de soldados sobre el terreno es casi diez veces menor que la operación Tormenta del Desierto. En Afganistán el mando operativo estaba en territorio norteamericano, a miles de kilómetros de distancia. Ambas campañas son revolucionarias desde el punto de vista militar, demostraban en la práctica las tesis del secretario de Defensa Rumsfeld:
es posible cambiar fuerza operativa por velocidad. Pero esta velocidad operativa sólo es alcanzable si se dispone de información en tiempo real de la situación de cada una de las unidades propias y ajenas
De la victoria convencional al swarming
La clave está en que hoy derrotar a los ejércitos enemigos no es equivalente a ganar la guerra. Los Estados Unidos y sus aliados consiguieron lo primero, pero no han conseguido, un año después, dominar de modo efectivo el terreno. Acabado el ejército de Sadam y su dictadura, se han tenido que enfrentar a nuevos sujetos que protagonizaban una nueva forma de conflicto: el swarming, una guerra irregular en la que distintos grupos y tendencias, no coordinados explícitamente entre si y apenas centralizados más allá de la doctrina común dentro de las filas de cada uno de ellos, van aumentando el alcance y virulencia de sus acciones hasta aislar y acantonar a los ejércitos tradicionales sin dejarles posibilidad real de respuesta. Una versión en gran escala de lo que ya sufrieron en Mogadiscio Rangers, Deltas y Marines (los cuerpos en teoría más preparados para enfrentar tropas irregulares del ejército norteamericano). Una forma de conflicto que desgasta tanto militar como económica, política y moralmente a cualquier ejército convencional, como relataba con gran realismo la película BlackHowk Derribado.
La nueva estructura de la información
En una situación como la que se ha definido en Irak, el objetivo fundamental para los neocons norteamericanos no podía ser otro que asegurar la retaguardia: renovar el mandato del Presidente Bush y conseguir nueva financiación para las actividades militares mientras empiezan a plantearse como enfrentar el nuevo tipo de guerra sobre el terreno. Pero aquí tendrían que enfrentarse a otro tipo de swarming, el civil alentado en Internet y posibilidado por la nueva estructura de la información.
La segunda guerra del Golfo ha sido, o está siendo, la primera guerra bloggeada de la Historia. La primera en la que los canales de información no están sometidos ni al filtro inapelable de la censura militar ni al sentido de la responsabilidad de los directores de los medios. La guerra de Irak es la primera que se vive en el marco de una estructura informativa descentralizada. Como escribíamos en octubre del año pasado:
En el modelo del periodismo clásico, los medios eran los cancerberos de la información, la cual extraían unos profesionales llamados periodistas, de la misma realidad, dándole su primera forma textual: la noticia. (
). La materialización mítica de la figura del periodista era el corresponsal, un señor descontextualizado al que se enviaba -con notables costes- a lugares apartados dónde ocurrían sucesos que se juzgaban dignos de ser relatados como noticias. La mejora de los sistemas de comunicación no han mejorado ni cambiado la estructura de éste sistema, sólo aumentado su inmediatez hasta el límite: el periodista empotrado de la guerra de Iraq. En la enredadera hipertextual, las cosas en cambio van de forma muy diferente. Las fuentes aparecen diréctamente en forma hipertextual y prácticamente en tiempo real aportadas por los propios protagonistas. Durante la última guerra de Iraq pudimos leer las crónicas de los bombardeos que hacían los propios ciudadanos bagdadíes y las experiencias de los soldados norteamericanos a través de sus bitácoras. Incluso las propias bitácoras de los periodistas empotrados y los congresistas que les visitaron después, son más interesantes que las crónicas oficiales y se enlazaron por toda la web durante aquellos días. La info y el contexto están ahí, a disposición de todos.
El swarming civil en casa
En plena situación de impotencia frente a lo que se les venía encima, cuando más llamadas a la lealtad de los medios realizaba el Presidente Bush, un goteo de imágenes va socavando el discurso oficial en la web civil, desde donde van pasando a los medios, cada vez más hechos a su nueva función de hubs de la red civil: primero son las imágenes de los ataudes de los soldados muertos, un tema tabú desde la guerra de Vietnam. Luego un vídeo, al parecer obtenido desde un helicóptero por un contratista civil europeo, que muestra como unidades norteamericanas matan a sangre fría a un irakí vestido de civil. Finalmente las increibles imágenes de torturas de prisioneros irakíes en las cárceles gestionadas por el ejército norteamericano. Y lo peor, según declaró Rumsfeld en su comparecencia ante el Senado es que hay muchas más fotografías y vídeos, [que] si se sirven al público obviamente (sic) van ha hacer que las cosas empeoren
las vi la pasada noche y son difíciles de creer.
Como relataba la BBC:
Mr Rumsfeld estaba indignado ante la publicación de las fotografías: Funcionamos con restricciones de tiempos de paz, con requerimientos legales, en una situación de guerra en la Era de la Información, donde la gente va arriba y abajo con con cámaras digitales, tomando esas increibles fotografías y pasándoselas, contra la ley, a los medios de comunicación, para nuestra sorpresa.
Sorpresa. Ese es el sentimiento del aprendiz de brujo momentos antes de ser destruido por su creación. Rumsfeld y los neocons pensaron que las nuevas tecnologías de la Era de la Información les permitirían ganar batallas, quitar gobiernos, eliminar enemigos y cambiar dictaduras por democracias moviéndose por el mundo como un rayo incesante. Y al menos durante un tiempo, así fue. Como nuevos dioses de la sociedad red soñaron con arreglar el mundo de una vez y para siempre. Pero el mundo ha cambiado tanto que alcanzar los que eran sus objetivos no hizo realidad el sueño del triunfo, sino la pesadilla del swarming. Ni en las resecas calles de Faluya ni en las luminosas avenidas de Washington serán ya recibidos como los césares del nuevo tecnoimperio que por un instante creyeron ser. Con los neocons acaba un tiempo histórico y una manera de aproximarse a las nuevas reglas de la sociedad red. Como los dirigentes de la burbuja .com, pensaron que las nuevas tecnologías se supeditarían a las lógicas, poderes e intereses del viejo mundo. Como ellos, caerán. Viven ahora sus últimos momentos de poder, ya no de gloria.
Martes, 23 de Marzo de 2004
Nunca la tecnología había sido tan instrumental, tan poco protagonista por si misma como en este nuevo tipo de guerra. Como escribían, ya en los 90, Arquilla y Ronsfeld en un conocido documento doctrinal sobre swarming:
la revolución informacional está cambiando la forma en que la gente lucha a lo largo de todo el espectro del conflicto. Lo está haciendo fundamentalmente mediante la mejora de la potencia y capacidad de acción de pequeñas unidades, y favoreciendo la emergencia de formas reticulares de organización, doctrina y estrategia que hacen la vida cada vez más difícil a las grandes y jerárquicas formas tradicionales de organización. La tecnología importa sí, pero supeditada a la forma organizativa que se adopta o desarrolla (
) Hoy la forma emergente de organización es la red
En este mundo reticular, con una multiplicidad de agentes que actúan autónomamente, usando las redes para coordinarse, el conflicto es multicanal, se da simultáneamente en muchos frentes, emergiendo del aparente caos un orden espontáneo (el swarming) que resulta letal para los viejos elefantes organizativos.
Esta coordinación no requiere en la mayoría de los casos ni siquiera una dirección consciente o una dirección centralizada. Al contrario, como señalaba el propio profesor Arquilla: la identidad de red, la doctrina común es tan importante como la tecnología. La guerra en la sociedad red, la netwar, es una guerra de corso, en la que pequeñas unidades ya saben lo que tienen que hacer y saben que tienen que comunicarse entre si no para preparar la acción sino sólo a consecuencia de ella. La definición de los sujetos en conflicto, lo implícito, es más importante en este tipo de enfrentamiento que lo explícito (los planes o estrategias de combate).
Para vencer a una estrategia de swarming, de conflicto simultáneo y autoorganizado en todos los frentes, sólo cabe reorganizarse reticularmente y mejorar la propia capacidad informacional: hacer swarming defensivo, como el británico durante La batalla de Inglaterra. Por eso es un error dramático aumentar la centralización y el control de los individuos: la única consecuencia real es debilitar la propia capacidad para formar redes espontáneas en el bando propio sin mermar las del contrario.
No es casualidad que las propuestas más interesantes surgidas en la web durante los días posteriores al 11M giren precisamente en torno al desarrollo de herramientas sobre teléfonos móviles para localizar terroristas, o a la descentralización de estructuras urbanas para ofrecer menos blancos al terrorismo de red. La lógica emergente es una lógica de swarming, y como nos señalaba en estos días Alejandro Rivero, uno de los más interesantes y lúcidos pioneros de la web española, podemos encontrarla tanto en las manifestaciones-SMS del día 13 como en el planteamiento de los atentados y en la necesaria reacción frente a ellos.
Abiertas, distribuidas y muy conectadas
En 1994 el periodista vinculado al movimiento ciberpunk y fundador de Wired, Kevin Kelly, describía en su libro Out of Control los primeros modelos de swarming. La conclusión: para que exista swarming tiene que haber una red densa previa, muy conectada
pero no demasiado. Esta conclusión es interesante precisamente porque siguiendo a Kelly y Arquilla podríamos llegar a la conclusión que en un conflicto de swarming lleva ventaja siempre el que esté más descentralizado. Y sin embargo hay un punto de descentralización e interconexión tal, de densidad de red, en el cual el conflicto se hace episódico y prácticamente inviable. Una conclusión muy cercana a la que en temas empresariales y económicos llegó por esas mismas fechas y sobre la que vuelve ahora, Juan Urrutia.
Aunque el concepto de límite en teoría de redes nos de una luz y al tiempo nos genere nuevas fronteras al análisis, lo que parece claro es que el sentido de nuestra reorganización para el nuevo mundo tiene que pasar por el fomento de todo tipo de tecnologías que ayuden a la articulación de redes sociales. Un objetivo para el que no todas las tecnologías valen. Ellas mismas han de poder evolucionar reticularmente para ello. Han de ser abiertas y distribuidas. El 13m fue la noche los móviles y nos mostró la potencialidad del swarming cuando se encuentran extendidas herramientas definidas sobre la movilidad que permiten y desarrollan la información distribuida. Pero no podemos quedarnos ahí, en el abanico de los nuevos instrumentos la propia web, el software libre, las redes ciudadanas wifi o las comunidades imode, todas todavía poco extendidas entre nosotros marcan un horizonte de trabajo y activismo.
La clave del swarming: la identidad de red
Pero lo más importante en la netwar no es lo explícito, la tecnología, sino lo implícito, la identidad. Al-Qaida no necesita enviar un dirigente desde los montes afganos para dirigir los atentados, no necesita dictar instrucciones al teléfono de los jefes de comando, estos ya saben lo que tienen que hacer. A diferencia del terrorismo territorial y jerárquico de ETA, las comunicaciones con el centro transmiten mucha más info después que antes de los asesinatos y además de forma pública, a través de los medios. No existen complejos debates sobre la línea política ni una exaustiva supervisión de los planes de acción porque la dirección es un centro de red, no una jerarquía orgánica. Las claves estratégicas son públicas (y aparecen en la CNN, en Al-Quds, Al-Jazeera y Al-Arabia). La identidad común es implícita y sencilla (cuatro elementos teóricos) y por tanto mucho más amplia que la que podría parecer en cualquier grupo de fanáticos. Cualquiera, con info pública puede procurarse los medios y cometer un atentado que le haga merecedor de ser firmado por la red y ser aceptado en ella. Dentro de las amplias fronteras del salafismo y el wahabismo, no hay nada menos sectario que la red de Bin Laden. Por eso es, tomada en conjunto, tan poco vulnerable.
Al-Qaida es una enredadera, una identidad red distribuida e incluyente dentro de su mundo. Y nos toca aprender a serlo a nosotros también y a todos los niveles. Las viejas identidades nacionales al estilo del XIX no nos permitirán sobrevivir en el nuevo siglo. O aprendemos a definirnos como enredadera, como nación red incluyente o moriremos como árboles caducos que caerán indefectiblemente entre salmodias identitarias y homenajes a banderas, senyeras e ikurriñas.
Conclusiones
El 11M representa el fin de una época. Nuestro bautizo de sangre en la Sociedad Red. No hay vuelta atrás. Como hemos defendido en esta serie, la única forma efectiva a medio plazo de enfrentar los nuevos peligros, es sumergirse hasta el fondo en el nuevo mundo, alentar la construcción de redes sociales, definirnos como nación red. Las tecnologías que han de marcar esta nueva etapa son precisamente aquellas que llevan el concepto de red social hasta el último rincón de nuestras vidas: abiertas y distribuidas, móviles y libres. El desarrollo de las libertades individuales en organizaciones abiertas será el único triunfo que cabrá esperar en esta guerra y el único medio de alcanzarlo. Una nueva generación debe protagonizar las transformaciones que necesitamos y reorganizar el mundo tal como somos, como una enredadera y no como un árbol.
Viernes, 12 de Marzo de 2004
ETA ha vuelto a matar en Madrid
porque tiene que ser ETA, decía la presentadora del Telenoticias de Telemadrid, confesando la necesidad de que el enemigo tuviera una cara familiar. El horror del 11-M es tal que todos en España, desde los servicios de Inteligencia a la presidencia del Gobierno necesitaban un punto de arranque desde el que entender qué estaba pasando. ETA es un enemigo conocido frente al que se sabe que hay que hacer. Es nuestro cancer. Doce horas después todos los discursos de los líderes políticos quedaban irremediablemente viejos. La hipótesis de que la autoría perteneciera a un grupo miembro de la red Al-Qaida se abría y con ella una nueva luz empezaba a calar en las conversaciones. Tanto si se trata de una nueva estrategia de la banda terrorista vasca como si se trata del primer ataque de la red fundada por Ben Laden, estamos frente a un nuevo enemigo. Este es el siglo XXI. Toca abrir los ojos y entenderlo de una vez.
Un nuevo horror: netwar contra redes civiles
El atentado de ayer es radicalmente diferente comparado con todo lo que hemos sufrido hasta ahora. Ha sido el más mortal de nuestra historia porque ha usado una tecnología desconocida en nuestro suelo, la misma del 11-S en Estados Unidos. El 11-M ha sido un acto de netwar, terrorismo de red, el horror del siglo XXI en forma estricta.
Estructuralmente el atentado ha sido, como el 11S, un hacking al sistema público de transportes. Los terroristas han entrado en la red ferroviaria usando su propia estructura para colapsar el sistema maximizando el número de bajas. Sólo un error de nuestra propia red, el retraso de dos minutos de un tren, evitó que la matanza fuera aún mayor y culminará con la demolición de la estación de Atocha.
La base tecnológica del atentado de ayer no estuvo en el tipo de arma sino en la forma de organización: fue un atentado de red, netwar en estado puro: las redes son el campo de batalla y nuestros sistemas civiles el arma que los asesinos usan contra nosotros. Pero hay mucho más, la info clave es pública, el seguimiento de los terroristas no se basa en células de información que persiguen los movimientos de las futuras víctimas, sino en datos que eran públicos y accesibles en cualquier guía turística de Madrid: el horario de trenes de cercanías y la estructura arquitectónica de la estación de Atocha.
En el mundo red cualquiera con voluntad de hacerlo y una mínima estructura puede hackear el sistema. Eso, que nos hace libres como nunca fuimos, tiene una vertiente maravillosa: el software libre, la libre distribución de música, las redes sociales de solidaridad, la prensa electrónica
Pero también tiene una vertiente terrible: nunca el sistema había sido tan débil, tan fragil como es ahora, la posibilidad de hackear el sistema también está abierta para los asesinos. Las nuevas armas de destrucción masiva son el producto de la unión de información abierta y armas convencionales fácilmente asequibles por cualquier red criminal.
Red contra netwar
Pero ayer también fue el día en que emergieron las redes civiles y en las que las tecnologías de la información se revelaron como lo que han de ser: el arma con que defendamos la sociedad civil. Desde el primer momento, la red de telefonía móvil y sobre todo el SMS (los servicios de voz se colapsaron en el centro de Madrid) permitieron la emergencia de una red espontánea de voluntarios que donaron sangre, socorrieron a las víctimas y enfrentaron las consecuencias del atentado con una masividad y agilidad impensables desde los medios del Estado, escuetos ante tanto horror. Internet multiplicó por ocho su uso y el listado de heridos del Ministerio del Interior sirvió para que desde toda España las familias buscaran a amigos, hijos y familiares. Pero en general, la debilidad en la implantación de las herramientas de la Sociedad Red entre la Sociedad Civil y el Estado en España, mermaron nuestra capacidad de respuesta.
¿Somos un gran país?
Somos un gran país, decía en su discurso su Majestad el Rey. Lo que nos demuestra el 11-M es que si no llegamos a ser una gran nación red, desde luego dejaremos de ser. Para serlo hay antes que replantearse nuestra perspectiva y nuestra mirada como país. Y el caso es que fuimos uno de los países donde menos entendimos las consecuencias del 11S y lo que significaba. Junto con Italia, somos el país más antiglobi de Occidente. Nuestra opinión pública es capaz de creer cualquier tipo de leyenda urbana con tal de que su rechazo al progreso, su antiamericanismo y su antisemitismo sigan inconmovibles. La verdad es que somos un país cuya opinión pública ha sido capaz de disculpar el horror del 11S
Puede que ETA haya mutado y se acabe de unir a esta lista terrible. En cualquier caso, sea ETA o Al-Qaida el organizador de la masacre de ayer, lo que es evidente es que nuestros enemigos ya han llegado al Siglo XXI y nosotros no, nuestra organización civil en red sufre enanismo y nuestra comprensión del mundo se niega a admitir lo que representan la unión de globalización y Sociedad Red, es más se niega a admitir que esa y no otra es la realidad y que toca no pronunciarse, sino asumirlo y luchar con nuevas armas propias de los nuevos tiempos.
Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just
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