contextopedia El poder de las redes De las naciones a las redes

Domingo, 24 de Agosto de 2008

La globalización según las editoriales

El camino a seguir va por dónde Manuel Castro señalaba a principios de este verano: fuera de la industria, con nuevos formatos, creando una verdadera esfera de comunicación literaria que nos permita entender el mundo globalizado sin filtros ni cortesanos.

En estos días hemos estado de compras en la Biblioteca. Nos interesa el pulp. Nos interesa lo que llega del anglomundo vía la industria editorial y nos interesa como va construyendo un imaginario de la globalización.

Tomemos dos ejemplos de éxito de este año que a primera vista podrían mostrar la apertura de miras del anglomundo editorial y por tanto darnos confianza en que lo que nos llega a través suya es realmente una interconexión, algo que nos permite entender mejor otras esferas lingüísticas distintas de la inglesa.

Cometas en el cielo ha sido uno de los grandes éxitos de este año. A través de una historia un tanto edulcorada nos pretende contar el Afganistán de los 70 y explicar las raices y el contexto del conflicto afgano.

¿Estupendo no? Pues no, porque su autor Khaled Hosseini (qué manía transcribir la jota como Kh en español), en realidad no participa de la realidad afgana. Basta echar un ojo a su biografía para darnos cuenta de que desde 1976, cuando tenía 11 años, no ha pisado Afganistan, que no forma parte del debate intelectual afgano y que no participa de sus redes sociales. Hosseini es por formación, pasaporte y vida un norteamericano.

Por cierto que se trata de algo muy parecido una figura muy típica en la Universidad británica y en los congresos organizados desde la London School of Economics: el académico exótico… que en realidad apenas conoce el lugar en cuyo nombre habla… pero que es útil porque refuerza los tópicos cocinados en el anglomundo desde una perspectiva pretendidamente local. Se ve que ya ni de los cipayos se fían, mejor tomar alguien formado en colegio y universidad anglo.

Otro ejemplo es La ladrona de libros. Ultima banalización edulcorada sobre la Shoah, escrita por un chico australiano nacido en 1975. ¿Esperaban algo que ligara aquel horror con nuestro presente donde también despuntan horrores y genocidios? No. La mirada es una mirada distante y ajena. No viene de Rwanda ni de la ex-Yugoslavia, ni del Caúcaso, ni de… no, viene de eso que Max Barry calificó una vez como estado asociado a California: Australia.

Por cierto, que el mundo editorial en lengua española no es sustancialmente distinto. Con un mercado dividido en facturación en dos mitades entre América del Sur y España, la capital editorial (y la fabricación física de la mayoría de los libros) sigue haciéndose en Barcelona y alrededores. Los datos son abrumadores también en lo que se refiere a los autores promocionados por la industria. En su inmensa mayoría o son de Barcelona como Ruíz Zafón o viven en ella (como Asensi, alicantina o Santiago Roncagliolo, limeño).

La causa material es que el viejo mundo editorial es una corte caduca y reaccionaria… que lógicamente, como todas las cortes, produce cortesanos.

Por eso, confiarle la comprensión de la globalización a las multinacionales anglocéntricas o la creación de un espacio cultural y comunicativo en español a las editoriales barcelonesas, es simplemente absurdo. No valen para eso.

¿Qué hacer?

Cada vez tengo más claro que el camino a seguir va por dónde Manuel Castro señalaba a principios de este verano: fuera de la industria, con nuevos formatos, creando una verdadera esfera de comunicación literaria que toque todos los palos (poesía, narrativa, ensayo, cómic…) de forma abierta a todos tanto para emitir como para recibir.

Primero en nuestro ámbito lingüístico. Luego abriéndose a otros mundos… y alentando su interconexión directa. Sin el anglomundo ni la industria como filtros centralizadores. Sin cortes ni cortesanos. Sin copyrights. Al modo de las Indias Electrónicas.

Guardado por David de Ugarte en Devolución a las 12:48 pm | (3)

Lunes, 18 de Agosto de 2008

David de Ugarte (miniposts): Lo contaba hoy el País. Pero en la Carta de Papel ya habían publicado la historia en junio de mano de su protagonista. Este y tantos otros frenos al bricolage, claman por la Devolución ya!. (0)

Sábado, 12 de Julio de 2008

Imaginando el negocio editorial en un mundo electrónico y sin propiedad intelectual

Audio de mi intervención en el encuentro anual de editores que tiene lugar en la UIMP

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 1:55 pm | (3)

Viernes, 4 de Julio de 2008

David de Ugarte (miniposts): Ya he preparado mi intervención sobre la Devolución para mañana en Alicante. Tengo miedo de no llegar. Los billetes los mandaron por correo y como siempre, el sistema de Correos demostró que su lógica no es de este tiempo. (2)

Jueves, 3 de Julio de 2008

Verano de visitas y devolucionismo

El verano europeo comienza intenso por las Indias con muchas visitas, conferencias y cursos durante la próxima semana

Jornadas copyleft alicanteUn buen amigo (que tiene que actualizar los DNS de su dominio) en el correo:

¿Os han secuestrado? Si el rescate no es muy caro puedo interceder

La verdad es que aunque llegamos de Montevideo durante el fin de semana todavía no he podido parar: nuestro amigo Daniel Martínez, ahora ministro de Industria de Uruguay, venía a presentar el descubrimiento de petróleo offshore en el Congreso Mundial del Petróleo. Julio Aliaga llegó para compartir con el congreso del PSOE la reconstrucción de la izquierda democrática en Bolivia desde una organización, la plataforma Sí Bolivia, cuyo sistema organizativo ha nacido de una lectura y una ejecución propia del concepto de plurarquía. Nuestro amigo Carlos Carnicero se marcha en breve de vuelta a Argentina y no podíamos dejarlo marchar sin hacer una cena y hablar de ese blog que tiene pendiente!!! Osea que el verano está convirtiéndose en un bullir de amigos por Madrid de los que dan gusto.

Pero no pienso parar en Madrid. Este sábado por la tarde estaré en Alicante hablando de los porqués del Movimiento por la devolución. Por cierto que podéis seguir las charlas en directo a través de la web en culturacopyleft.com

El domingo por la mañana en Barcelona hablando con los voluntarios de Intermon Oxfam sobre ciberactivismo y comunidades virtuales.

Y la semana que viene, desde el miércoles, estaré en Santander, en el Palacio de la Magdalena, como ponente en el curso Las nuevas formas de edición y su incidencia en los derechos de autores y editores, hablando, cómo no, sobre Dominio Público y la experiencia y modelo de la Colección Planta 29.

¿Quién dijo que en verano se descansaba?

Guardado por David de Ugarte en Devolución> su moleskine a las 6:47 pm | (16)

Jueves, 5 de Junio de 2008

Pensando nuevas bibliotecas electrónicas

Una modesta propuesta para bajar el coste de los libros en redes de empresa y comunidades de amigos

En 1741 se publica Pamela de Samuel Richardson. Pocas veces un libro tan malo ha influido tanto en el mundo. No sólo porque abriera todo un camino literario, el pulp, pronto continuado por Moll Flanders, Tom Jones y demás, sino porque hizo de espoleta para una innovación que se demostraría realmente subversiva: el préstamo -por dinero- de libros.

En la Inglaterra de la época los libros eran caros. Proporcionalmente más o menos lo que un libro electrónico como el Iliad sería hoy. Y cuando las librerías, sobrepasadas por la demanda de Pamela, empezaron a alquilar, en lugar de vender, ejemplares, los editores se inquietaron y presionaron para que se prohibiera -o cuando menos gravara- legalmente ese alquiler.

El efecto en realidad de este pack de nueva novela popular y accesibilidad a las obras fuera del control del editor generó sin embargo las condiciones que harían posibles el nacimiento de la industria editorial contemporánea. Según el estudio de Charles Knight The old printer and the modern press la masa de lectores asiduos creció en Inglaterra de 80.000 personas en 1800 a más de 5.000.000 en 1850.

Hoy la extensión de la propiedad intelectual es tal que hubiera ilegalizado el préstamo directamente… cerrándose el camino que tal vez más contribuyó a eliminar el analfabetismo de Europa y ampliar el ámbito de la democracia.

Pero todavía se pueden hacer cosas. Compartir libros -o sus copias electrónicas- sin ánimo de lucro sigue sin ser delito. A diferencia de las películas no abundan sin embargo en las redes P2P. La causa es doble: la escasa extensión -por su precio- de los dispositivos de tinta electrónica y el coste en tiempo que supone escanear y corregir el OCR.

Pero… ¿Qué pasaría si formásemos un club en nuestra pequeña red en el que en vez de compartir el libro físico que hemos comprado, ese libro fuera escaneado, su formato optimizado para nuestros Iliads y descargable desde una web cerrada? Sería perfectamente legal.

Eso sí, exigiría una pequeña inversión de nuestra parte: comprar un Iliad o similar (500€) y pagar a alguien a media jornada (500€/mes entre todos) por escanear nuestras propias compras de libros. Con un grupo de 20 personas eso supondría un gasto de 25€/mes por cabeza. Si cada uno compra un libro, tendría acceso a 19 libros nuevos cada mes. Teniendo en cuenta que un libro viene a costar 20€, con que leyésemos 4 libros al mes (además del comprado por nosotros) el dispositivo se amortizaría en menos de un año.

A partir de ahí, cualquier subida del precio medio de los libros que consideremos, cualquier ampliación de la red o cualquier precio de grupo que podamos conseguir en los dispositivos mejora aún más los tiempos de amortización.

Para testar el modelo ¿No sería un buen proyecto para la Biblioteca de las Indias organizar algo así entre la red de los Exploradores Electrónicos?

Guardado por David de Ugarte en Devolución a las 11:39 am | (9)

Jueves, 22 de Mayo de 2008

Un itinerario de más de veinte años

Boceto de un itinerario (largo) con el que compartir contexto teórico e histórico a los indianos más nuevos y sobre todo a los por venir

Es difícil resumir en una decena de películas y una veintena de libros y definiciones dos décadas de trabajo, activismo y debates. Más cuando la mal llamada propiedad intelectual está ahí para evitar que usemos públicamente buena parte de los materiales.

Materiales que, por cierto, si los tiempos de explotación en monopolio se redujeran a 5 años, como defiende el devolucionismo, serían ya del dominio público.

Buena parte de los libros y aún de los vídeos no había sido traducida o subtitulada antes y muchos de los materiales de partida estaban (y alguno aún está) en inglés, alemán o portugués.

Pero es importante recuperar la memoria y mostrar como el debate de lo que fue el movimiento ciberpunk y la cibercultura es mucho más antiguo, profundo y potente que el continuo hype de la reciente, homogeneizadora -y esteril- conversación dospuntocerista.

Con el fin de poder contrastar la selección de materiales con vosotros, dejaré abierta durante 24 horas la página-itinerario. Espero vuestras impresiones en los comentarios. Si estáis interesados en utilizarla o disfrutarla durante más tiempo, por favor, avisad en los comentarios a este post para que os pase la contraseña.

En fin, en cualquier caso, espero que os aporte y os guste la selección, el resultado está en:

http://deugarte.com/itinerario

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 9:41 am | (11)

Viernes, 22 de Febrero de 2008

E unus pluribum (segunda parte)

Cerrando el bucle de la relación entre abundancia, liberdad, diversidad, devolución y plurarquía a partir de la experiencia y el debate de Porto Alegre

Pero no son sólo los idiomas, lo que define a los plurarquistas en cada campo es su sentido y defensa de la diversidad.

El movimiento por la devolución es precisamente un producto directo del plurarquismo, pues la propiedad intelectual aparece como un freno artificial a la diversidad y por tanto a la generación de espacios sociales de plurarquía.

Y más allá del multilingüismo práctico y de la opción por la Devolución frente a Creative Commons en mantra del uso del plural es constante.

El futuro no será una aldea global, sino miles de aldeas globales

nos aseguraba Augusto de Franco definiendo el localismo y avanzando el concepto de multiverso.

Podemos crear tantos blogs, agregadores, entornos colaborativos, wikis o foros como queramos. Entonces, ¿qué sentido tiene someternos a los deseos y los dictados de unos cuantos usuarios que controlan una comunidad virtual?

escribía Enrique Gómez resumiendo el debate que enfrentaba la unicidad de la Wikipedia a la idea de un universo plural de contextopedias

No existe una blogsfera sino muchas

defendía yo mismo en Sevilla y en Porto Alegre, mar de flores en mano, frente al dospuntocerismo y los rankistas de EEUU y España…

Siempre lo múltiple, lo diverso, la asunción de que no existe una sóla verdad social, una salsa de spagetti perfecta… es decir, la convicción de fondo de que es posible vivir la abundancia y de que esta es un producto de la plurarquía, del amor a la diversidad.

E unus pluribum, de uno muchos. Porque al fin, diversidad social, libertad personal y abundancia son la misma cosa…

Guardado por David de Ugarte en como destacado> su moleskine a las 4:43 pm | (2)

Jueves, 17 de Enero de 2008

versvs: «Este grupo de catedráticos de Harvard apoyan la innovación tecnológica y critican y cuestionan la utilidad del copyright cuya regulación debería fijar un máximo de 14 años para los derechos de autor en vez de los 95 actuales. No es de extrañar que la RIAA esté teniendo extremo cuidado con ellos.», TheInquirer hablando sobre «brillantes mentes legales de Harvard». Pero esas ideas de Harvard a mí ya me suenan de antes: Los devolucionistas piden que dure 10 así a corto plazo y nadie los elogia. ¡Qué demonios, no están tan equivocados! (0)

Jueves, 3 de Enero de 2008

eraser: FGAE: Sí al canon. Por una Fundación Pública de Gestión de Derechos de Artistas y Autores Españoles. (3)
Chus: Sobre el papel Oviedo es una ciudad muy conservadora pero a veces te sorprende. Ayer, por ejemplo, “cien personas increparon a un policía nacional por «zarandear» e «insultar» a un vendedor ambulante y logra que le devuelva su mercancía” (1)

Lunes, 31 de Diciembre de 2007

2007 en deugarte.com

Qué aportó y qué exploró este blog durante el año que hoy se cierra

En 2007, hasta ayer mismo, tuvimos 2.542.872 visitantes únicos, es decir, deugarte.com fue leído desde una media de casi 7.000 IP’s diferentes al día.

La contextopedia de este blog tuvo 4.019.782 consultas desde 1.364.347 IP’s diferentes, revelándose además como el gran atractor de buscadores. Los que llegaron desde ellos buscaban fundamentalmente temas relacionados con las redes sociales. Por eso los términos más buscados fueron relativos a sus topologías (topologías de redes, topologías de red, etc.) o al concepto en general (historia de las redes, redes sociales). Más allá de eso los dos términos que más usuarios de google condujeron a deugarte.com fueron second life y postmodernidad.

De hecho las tres páginas diferentes de la portada más leídas del blog durante este año fueron entradas de la contextopedia, no del blog: topologías de red, teoría de redes sociales y Second Life

Lo que las estadísticas nos dicen es que el mayor subgrupo de usuarios de este sito en 2007 es el de gente que tenía por referencia cosas sobre las que habíamos discutido en 2005 y 2006. Seguramente por eso también la versión en pdf de El poder de las redes fue el archivo más bajado desde el sitio durante el año, con casi 18.000 descargas.

Lo que creo que aportó este blog durante este año símplemente no aparece en las estadísticas. Tal vez lo haga el año que viene, del mismo modo que la innovación en las empresas por lo general no resulta significativa en balance en el año en que se hizo. Pero en cualquier caso no me preocupa. No estamos aquí para presentar el blog a ningún concurso de belleza o popularidad ni buscando la inexistente fórmula del blog perfecto.

Este fue el año de feevy pero también el año en el que la gente que nos juntamos por aquí más aportes hicimos en código: desde la versión en español y con plantilla propia del plugin wordpress para móviles a la RMD pasando por la plantilla para hacer portales feevy interactivos.

2007 fue un año de experimentación, juego y exploración. Experimentación con nuevas formas de relato basadas en vídeo gracias a Jumpcut. Juego con los miniposts y lo que significa la RMD. Exploración con la web 2.1, los mundos virtuales y el fabbing.

También ha sido un gran año desde el punto de vista del debate en el que hemos ido un pasito más allá sobre los ejes de estos últimos años. Hemos destilado un argumentario claro y ordenado sobre la Devolución y deconstruido de paso la llamada Cultura Libre, una crítica que nos llevó de cabeza al que será tema central -y posiblemente de lugar a un libro- durante el año que viene: el paso de las naciones a las redes. Un tema con mil ángulos, algunos de los cuales fascinantes y con cosencuencias directas en nuestra práctica, como las nuevas Venecias corporativas.

¿Qué fue 2007 en este sitio para los que andamos regularmente por aquí? Echen un ojo a los posts destacados del año, denles contexto con los miniposts, los vídeos y las fotos y disfruten de lo que será buscado aquí durante el año que viene…

Guardado por David de Ugarte en como destacado a las 1:13 pm | (2)

Domingo, 23 de Diciembre de 2007

La LISI y los ejes del nuevo mundo

A raíz de la aprobación de la LISI, el sentimiento de ruptura de la representación entre una parte de la juventud que vive ya como cotidiana una buena parte de su vida en redes distribuidas, y los partidos políticos se ha hecho patente.

En estos días hemos podido leer cientos, tal vez miles de posts airados, en especial con la izquierda, escritos por jóvenes que se consideran paradójicamente parte de la izquierda. El post más significativo en este sentido me ha parecido el de Versvs. Versvs, un activista conocido, ligado al software libre, pide el boicot electoral a los principales partidos en marzo. Como tantos otros, se considera defraudado por una izquierda que defiende a muerte la propiedad intelectual y lo denuncia como una incoherencia inexplicable si no es por motivos espurios.

Se equivoca: la izquierda es coherente votando a favor de la LISI. Tan coherente que lo hace en vísperas de unas elecciones donde esos votos le resultarán clave. Tan coherente que no le importa perderlos. Fue la izquierda de la revolución francesa la que inventó la propiedad intelectual. Fue la II internacional la que más presión hizo para que se incluyera como “derecho” y hasta la tercera internacional (salvo los ultraizquierdistas de Bordiga enfrentados con Gramsci) la defendió hasta la extenuación como base material de lo que luego sería ese horror de la “alianza de las fuerzas del trabajo y la cultura” que inventó el PCE de Carrillo y que hasta hoy sigue sirviendo de subtexto en la eterna luna de miel entre la izquierda y la SGAE.

El problema es otro: las categorías tanto de la derecha y la izquierda como del nacionalismo que les da base a ambos, no son operativas ya para enfrentar los problemas propios de una sociedad de redes distribuidas. No es una novedad, hace mucho que venimos hablando de ello por esta red. En especial sobre los límites del pensamiento político actual para replantear la propiedad intelectual.

Versvs me responde a su vez que siempre habrá divisorias. Es cierto. Pero recapitulemos. Con los defraudados de la izquierda hoy que ya viven buena parte de su vida en entornos distribuidos hay un diagnóstico común:

  • durante el siglo XIX y XX el eje derecha/izquierda sustituyó a otros ejes anteriores (ilustrados/escolásticos por ejemplo)
  • ese eje explicaba y representaba los problemas centrales de la época de las redes descentralizadas. Intentar explicar los siglos XIX y XX en los términos del debate entre Salamanca y la Real Sociedad Económica de amigos del País, entre los últimos escolásticos y Jovellanos, hubiera sido una simple marcianada, por mucho que muchos temas abiertos por ellos siguieran pendientes en el debate derecha izquierda de los siglos posteriores
  • Ese debate entre derecha e izquierda, hoy no representa ni puede categorizar los problemas nuevos, propios de una sociedad de redes distribuidas. Son útiles todavía para problemas heredados, para las cosas pendientes del mundo que se está cerrando. Cosas como la extensión de ciertos derechos civiles -que deberían haberse generalizado hace tiempo- o la igualdad de oportunidades. Y aún con problemas y con una cierta confusión de discursos y roles. Pero desde luego esa divisoria no sirve para explicar los problemas genuinos de este tiempo.

Habrá pues una nueva divisoria, un nuevo eje o nuevos ejes de explicación/representación, nos dice Versvs. Pero la cuestión es si esos ejes nuevos se podrán enmarcar en la lógica derecha-izquierda, convirtiéndose en una simple evolución, o se producirá una ruptura conceptual similar a que siguió a la revolución francesa.

Y sinceramente, yo creo que todo apunta a la necesidad de la aparición de un conjunto de categorías completamente nuevas. Izquierda y derecha se relacionan con el estado nacional de una manera en la que es casi imposible que alguna vez puedan absorver movimientos como la Devolución que serán fundamentales en el nuevo mundo.

Por eso, mi tema central de estudio durante el próximo año será jústamente el cambio que está en la base de todo esto. El salto de las naciones a las redes, de pensar desde naciones y estados a pensar desde las redes y comunidades reales. Los nuevos ejes sólo pueden pensarse desde ahí, desde donde ahora se sienten e intentan hacerse oir por una lógica de representación que tiene unas fronteras en las que símplemente no encajan.

Guardado por David de Ugarte en Devolución> como destacado a las 1:51 pm | (4)

Sábado, 22 de Diciembre de 2007

Fabbing: retos para una década

Vídeo montado y completo de la conferencia de ayer en Ecodiseña 2007

Parece que la presentación de ayer gustó mucho en Ecodiseña 2007. Hubiera preferido estar en vivo pero Skype tampoco se portó mal y las preguntas fueron bastante fluidas.

He preparado un vídeo en Jumpcut. Como todos los nuestros deja abiertos y editables los cortes para que reutilicéis cuanto queráis y cómo queráis. Espero que os guste

Guardado por David de Ugarte en Devolución> como destacado a las 5:01 pm | (9)

Viernes, 21 de Diciembre de 2007

Fabbing y sostenibilidad

Una vídeocharla sobre los retos de la sociedad del fabbing para la sostenibilidad y el desarrollo global.

Fabbing: la revolución en la produccción y su repercusión en la idea de un mundo más sostenible es la conferencia que tenía que haber podido dar mañana en Avilés dentro de Ecodiseña 2007.

Tras el desastre de anoche en la T4 hoy no pudimos conseguir billetes a Avilés. Así que a sugerencia de nuestro amigo Maki, ni cortos ni perezosos montamos un pequeño estudio en las Indias. Paco estuvo estupendo a la realización y Nat en el montaje con las diapositivas.

Tengo que pediros perdón por utilizar un formato propietario. Lo hicimos así por ser el que utilizan en los ordenadores del lugar de las conferencias y porque no teníamos tiempo para asegurar compatibilidades, ya se sabe que Microsoft no es amiga de cumplir estándares…

En cualquier caso, espero que os guste el formato de presentación y no puedo sino invitaros a bajar la carpeta, descomprimirla y dejar luego aquí vuestras impresiones.

Guardado por David de Ugarte en Devolución> como destacado a las 12:05 am | (6)

Lunes, 3 de Diciembre de 2007

Ponoko: empieza la red del fabbing

El primer fablab online y de pago ya está aquí. Tiene base en Nueva Zelanda y está llamando la atención del mundo. Comienza poco a poco la web de la creación de cosas que predecíamos esta pasada primavera.

Al fabbing le queda todavía una década para convertirse en un conjunto de cacharritos tan presentes en cualquier casa como la freidora o la batidora.

Antes de éso predijimos una época de talleres, verdaderas fotocopisterías 3D, que imprimirían nuestros diseños, creados con nuevas herramientas 3D intuitivas. Pues bien… éso ya está aquí. Hasta el Economist ha levantado acta.

A few weeks ago a company called Ponoko, based in New Zealand, became one of the first firms to realise the designs of its customers. The company has a website where customers can put together their ideas for toys, furniture or art, choose the material in which their designs should be made, and submit their plans along with payment for the materials, manufacturing and shipping. A week or so later, each piece—having been made in a machine shop affiliated to Ponoko—arrives by post. At present, the company limits the materials its customers can work with to those that machine shops find easy to handle—such as relatively small sheets of wood and plastic that can be cut to shape using lasers. But it hopes to offer a wider range of building materials soon, along with a bigger network of machine shops operating in America and Europe.

En realidad Ponoko es más que éso, es también un mercado de diseños 3D donde los usuarios empiezan a crear -y venderse entre si- el primer gran repositorio social de diseños tridimensionales. Comienza la web de las cosas y los planos…

Pero tranquilos. En los principios de cada gran salto social lo nuevo siempre se crea siguiendo los modelos -ya periclitados- del mundo que se cierra bajo nuestros pasos. El futuro del fabbing va unido a la devolución. La dimensión de mercado irá cedidiendo globalmente espacio a la de repositorio 2.1: cada vez más herramientas para crear, editar y personalizar a partir de lo creado por otros.

El fabbing triunfará con mumis, no con intermediarios. El modelo es Jumpcut, no eBay.

Nota:Gracias a Antonio Moreno que me pasó el enlace

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 11:22 am | (2)

Martes, 20 de Noviembre de 2007

Pere Quintana: La Free Software Foundation (FSF) ha sacado una nueva licencia especial para servicios web. La FSF está ya haciendo como Creative Commons (CC), está ofreciendo una bandeja llena de licencias con diferentes opciones, al gusto del consumidor. Es evidente que hay una diferencia, todas las licencias de la FSF cumplen unos estándares de libertad que no cumplen la mayoría de licencias de CC. Pero todo esto muestra una cosa, muestra que el modelo de la FSF se adapta mal al nuevo paisaje tecnológico, ya que está pensado para un mundo en el que el software se ejecutaba en el ordenador que tenías en casa, y esto, ya no es así. (0)

Lunes, 19 de Noviembre de 2007

Mogulus, la web 2.1 y la devolución

Cuando todos estamos emocionados con Mogulus, descubrimos que la aplicación de CC a YouTube reduciría el valor del repositorio y las potencialidades de la herramienta hasta tornarla casi inutil…

Este fin de semana, mientras ponía al día mi blog y mi contextopedia sobre el debate entre Creative Commons y el Movimiento por la Devolución, Pere nos descubría Mogulus y en pocos minutos Paco seguía sus pasos montando su propio canal de TV ip.

Mogolus es una alucinante herramienta 2.1, pensada para la edición y montaje individual -o en red- del gran videorepositorio colectivo ya existente en la red.

Aunque de momento sólo se pueden utilizar contenidos de YouTube, de hecho es el verdadero, 2.1 de YouTube, el resultado es espectacular. En menos de 10 minutos podemos empezar a emitir nuestro propio canal de TVip uniendo y editando contenidos propios y ajenos.

El resultado se integra en nuestro blog y es espectacular. Cuando incorpore la posibilidad de agregar contenidos de Google Vídeo y Jumpcut será exactamente lo que estábamos esperando para lanzar lasindias.tv…

Ahora imaginemos que los contenidos en YouTube estuvieran bajo Creative Commons: de entrada, basta que nuestro blog tenga anuncios de google o del hoster para que todo lo licenciado bajo non-commercial queden excluídos. Por otro lado la mayoría de las licencias CC incluyen el by, el reconocimiento expreso de autoría… pero la mayoría de los vídeos hechos por usuarios no tienen créditos… En un segundo la inmensa mayoría de los contenidos del repositorio nos ha quedado fuera de lo que podemos incorporar a nuestro canal.

El marasmo de licencias Creative Commons reduce el valor del repositorio hasta tornar casi inutil la herramienta…

Con todo, esta no es la crítica fundamental al sistema de Lawrence Lessig, aunque sin duda debería pesar en cualquier análisis. La clave es su mensaje político: presentar como una opción individual la propiedad intelectual.

La propiedad intelectual no es un continuo que cada cual puede graduar, es un monopolio artificial y contrapruducente de costes inmensos, al que como vemos con cada nueva herramienta 2.1, sólo la reducción de tiempos de explotación defendida por el Movimiento por la Devolución ofrece alternativas que no frenen la innovación.

Por cierto, que el debate devolucionista se expande y brota en distintos lugares bajo diferentes perspectivas ideológicas y esferas lingüísticas. Ayer mismo en comentarios, Raspu nos enviaba un enlace que defiende la aplicación del Dominio Público al software.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 10:28 am | (11)

Sábado, 17 de Noviembre de 2007

La Propiedad Intelectual y sus alternativas: Creative Commons vs Devolución

Cuando elegimos un sistema de licencias estamos tomando una posición política, no sólo ética. Este texto resume los debates político-económicos que creo es fundamental conocer para hacer ese posicionamiento consciente y ponderado

¿Por qué los economistas ya no defienden el copyright y las patentes?

El argumento convencional a favor de la existencia de un monopolio legal sobre la invención o la creación artística e intelectual en favor del autor (que eso y no otra cosa es lo que llamamos propiedad intelectual) tiene dos partes.

  1. La actividad creativa o inventiva exige una inversión inicial fuerte que redunda en existencia de rendimientos crecientes a escala que hacen inviable la competencia.
  2. Segundo, el correspondiente monopolio natural tampoco resulta viable si el producto es reproducible a bajo coste.

En consecuencia, decía la argumentación convencional, si queremos que exista la actividad creativa de que se trate es necesario hacer viable el monopolio incrementando artificialmente el coste de la reproducción del producto que incorpora la invención.

Hasta hace 5 años casi todos los economistas tenían este argumento convencional grabado en su disco duro… pero ya había experiencias que señalaban que la realidad, merced al desarrollo de las tecnologías de comunicación distribuida, estaba cambiando. La música era tal vez el ejemplo más popular, pero la industria que más llamaba la atención de los economistas era otra. Una industria que se adaptó antes que ninguna otra a Internet y donde la propiedad iintelectual tenía difícil reclamo, pero que, sin ninguna duda era de las más innovadoras del nuevo entorno: el porno.

El cambio de paradigma comenzó en Mayo de 2002, cuando los profesores en UCLA Michele Boldrin y David Levine publicaron en la American Economic Review el primero de una serie de artículos y papers que demostraban la no necesidad de la existencia de propiedad intelectual para la existencia de incentivos a la innovación en un marco como el actual.

Los resultados dejaban claro que si la invención o idea creativa está incorporada en un producto (lo que es siempre el caso); si la reproducción o imitación o copia exige una cierta formación intelectual ó técnica que hace que la imitación nunca sea sin costes (lo que ocurre en general) y si hay límites a la capacidad de reproducción (lo que es bastante obvio en la mayoría de los casos), el valor descontado presente de las cuasi-rentas que recibe el creador inicial en ausencia de copyrights o patentes, es positivo y crece a medida que se reducen los costes de reproducir el producto en el cual la idea se incorpora.

Es decir, la disponibilidad de ordenadores e internet informáticas que abaratan el coste de reproducir y transmitir informacion hará crecer, no disminuir, los beneficios que pueden obtener los autores en ausencia de la protecion ofrecida por el copyright. En consecuencia y de forma general, el autor no necesita el monopolio para tener incentivos y no sería necesario el copyright para encarecer artificialmente el coste de la reproducción o copia.

Pero, en la práctica, ¿no son necesarias las patentes?

En poco tiempo, el modelo de Boldrin y Levine se incorporó al corpus de la teoría económica y hoy es ya tan convencional como en su día fue la argumentación favorable al copyright.

Otra cosa son las ideas socialmente aceptadas. De hecho, algunos sectores industriales han conseguido afianzar en la población la falacia de la necesidad de un monopolio. Paradójicamente, el de mayores costes sociales, la industria farmaceútica, sea el que más éxito ha tenido aunque los propios Michele Boldrin y David K. Levine en su ya famoso libro que continúa el paper del 2002 no sólo no hagan ninguna excepción, sino que recogiendo todas las referencias del análisis económico de los últimos años, den como ejemplo a las farmaceúticas de una industria donde la patente ha resultado desincentivadora para la innovación.

En realidad hacia donde apuntan los análisis económicos es a señalar que el efecto del sistema de patentes farmaceúticas a lo que ha llevado ha sido a la generación de una costosísima industria improductiva y altamente concentrada: las patentes no han financiado la innovación y el I+D sino el marketing y la concentración monopólista.

Como escriben Xabier Barrutia Etxebarría y Patxi Zábalo Arena, profesores del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad del País Vasco en un artículo republicado por CIDOB:

el gasto en marketing es un elevado coste fijo que, al igual que la investigación, dificulta la entrada de nuevas empresas en el sector y facilita el monopolio. Así, el marketing es muchas veces un área de colaboración y alianzas estratégicas entre las empresas farmacéuticas. De hecho, los gastos de marketing son cada vez mayores. En 2000, las empresas farmacéuticas innovadoras de Estados Unidos empleaban un 81% más de personal en marketing que en investigación y desarrollo (I+D). Y ésta es una proporción creciente, puesto que en 1995 el personal dedicado al marketing sólo era un 12% mayor que el ocupado en I+D, que incluso ha descendido ligeramente desde entonces (Sager y Socolar, 2001).

Imaginar un mundo sin patentes farmaceúticas no consiste en buscar incentivos alternativos, sino en imaginar como los incentivos de mercado van a poner en marcha de nuevo la competencia por innovar, crear nuevos medicamentos y tener líneas más efectivas de investigación y baratas de producción, acabando con la competencia actual, centrada en el costosísimo control de los canales de prescripción y el asalto mediante lobbies de las instituciones reguladoras (básicamente la EMEA europea y la FDA norteamericana, financiadas por cierto, en más de un 75% por la propia gran industria). El sistema ha funcionado: según datos de la propia industria, los cinco mayores laboratarios acaparan el 25% del valor de la producción mundial. No nos engañemos, las grandes farmaceúticas colaboran más que compiten en aquello que la patente les fundamenta: el bloqueo de posibles nuevos concurrentes. Que se lo digan si no a ilustres innovadores zancadilleados en el proceso regulatorio, como Patarroyo o Zeltia.

El impacto de la devolución en esta industria reduciría el tiempo de explotación exclusiva de los medicamentos por debajo de los cuatro años. Conforme avanzara la tecnología de síntesis es probable que llegara incluso a rondar los dos años, que es el record actual de plagio, acusado aunque nunca demostrado en el caso del Warfarin, la versión genérica de un anticoagulante llamado Coumadin patentado originalmente por DuPont Pharmaceuticals Inc.

Lo interesante del caso Coumadin es que sigue generando unos ingresos de unos 500 millones de dólares anuales a DuPont. Según el Wall Street Journal el gasto mensual por paciente costaría 35.50 dólares frente a los 28.60 del genérico. Sin embargo, a pesar de la diferencia de precios, Coumadin sigue reteniendo casi el 80% del mercado.

Algo parecido nos dice la experiencia del Zovirax, la famosa pomada contra el herpes labial, quien a pesar de existir un genérico (aciclovir) hasta seis veces más barato, conserva diez años después un 66.5% del mercado.

Esto se debe a que en los países ricos, los mayores consumidores mundiales de medicamentos, los precios en relación a las rentas medias, son lo suficientemente bajos como para que los consumidores mantengan estrategias conservadoras y fidelidad a las marcas. Los grandes beneficiarios de los genéricos son los países periféricos, los sistemas nacionales de salud y a través de estos las personas de rentas más bajas.

Pero por lo mismo, en la industria farmaceútica, el que llega primero, el innovador, tiene incentivos más allá de la patente suficientes como para justificar y rentabilizar sobradamente el I+D. Hoy Coumadin sigue siendo el producto estrella de DuPont, fundamental dentro de las cuentas de la multinacional, a pesar de haber sido uno de los pocos casos donde la aparición casi simultánea de un genérico crea una situación asimilable a la que se daría en ausencia de patentes.

Un mercado farmaceútico sin patentes vería pues con toda probabilidad una inversión mayor en I+D pues sólo la innovación garantizaría rentas extraordinarias temporales cercanas a las de monopolio. Pero también vería una rápida extensión de las innovaciones, bajo la forma de genéricos, en los países menos desarrollados.

En algunos segmentos como los fármacos ligados a epidemias, llevaría sin duda a las farmaceúticas a aceptar riesgos mayores manteniendo stocks disponibles más amplios pues ante una amenaza de pandemia los laboratorios de genéricos podrían ocuparle parte del mercado. Lo que en estos días estamos viendo en Europa con el Taminflu es conocido de sobra en los países periféricos, con un alto precio en vidas humanas, algo que podríamos llamar el precio social de la patente.

Pretender solventar estas situaciones mediante compra -es decir, sólo cuando afectan a los países ricos- es inmoral (sobre todo después de las experiencias con la malaria en buena parte del Tercer Mundo o el SIDA en Sudáfrica). Pretenderlo mediante expropiación contraproducente, pues existiendo las patentes, reorientará las inversiones hacia otro tipo de enfermedades y frenará la investigación de fármacos ligados a las nuevas epidemias. La única solución a medio plazo es la devolución.

La práctica social de la innovación y la creación en la sociedad digital

Pero Internet no sólo está transformando la generación de incentivos. También está modificando los entornos donde se genera la innovación. Durante los últimos dos años se han escrito miles de artículos, libros y posts sobre el concepto web 2.0.

Todos los analistas y teóricos, desde Juan Urrutia que fue seguramente el primero en teorizar el tema allá por 2003 ([1], [2 y sobre todo [3]) hasta hoy, pasando por Tim O’Reilly que acuñó el término un par de años más tarde, coinciden en que la novedad fundamental aportada por esta fase de la evolución de los servicios de Internet es la confusión de papeles entre consumidor, productor e intermediario.

La esencia de la web 2.0 al fin es la aparición de repositorios masivos como YouTube o Flickr que son el resultado de la puesta en disposición de materiales por una gran masa de usuarios distintos que generan un poderoso efecto red que periclita el atractivo de hacer valer los derechos legales monopolísticos: el valor de lo que pongo a disposición de la red siempre será menor que lo que pertenecer a la red me ofrece. Es más, dada la lógica de las comunidades distribuidas, cuanto más uso se haga de aquello que yo comparto y ofrezco mayor será el valor presente que la sociedad adjudique a mis creaciones futurasa.

Pero la web 2.0 es sólo un primer apunte del modo de innovación y creación que está cuajando. En los últimos meses han ido cobrando relevancia una serie de herramientas que van un paso más allá y generan un entorno que ya empieza a conocerse como web 2.1.

La esencia de este nuevo modelo social y comunitario es fomentar la creación individual a partir de un repositorio colectivo, el bricolage digital.

Si YouTube es simplemente un gran repositorio audiovisual, Jumpcut, su alternativa 2.1, no sólo permite descargar los vídeos de otros, sino remontarlos, mezclarlos con contenidos de cualquier usuario y volver a poner el resultado, como un objet trouvé, a disposión de quien quiera seguir con la gran digestión social.

La web 2.1 escenifíca de manera radical lo que es una referencia común en el mundo del arte y la ciencia: no hay tanto creación, como postproducción. Aportes y propuestas individuales que generan capas de sentido a partir de un gran almacen social preexistente. Un bricolage individual sobre el acerbo social. Continua propuesta. El mito del autor como creador, trasposición moderna de la figura divina, portadora de la gracia, se revela definitivamente como un rey desnudo.

Creative Commons

Creative Commons es un sistema de licencias de propiedad intelectual y una organización dedicada a dar soporte a su uso publicadas originalmente por el jurista norteamericano Lawrence Lessig el 16 de diciembre de 2002.

En 2003 Lessig defendió ante la Corte Suprema de EEUU la inconstitucionalidad de la Sonny Bono Copyright Term Extension Act (CTEA), una ley que extendía temporalmente los derechos de propiedad intelectual. El juicio, que perdió finalmente quedó para la jurisprudencia como Eldred contra Ashcroft. Lessig argumentó que la reducción legal del procomún bajo Dominio público significaría una pérdida económica para la comunidad en su conjunto y que lejos de aumentar los incentivos a la innovación los reduciría.

El cliente bajo cuyo nombre actuaba era Eric Eldred, un editor con diversas empresas on y off line dedicadas a la difusión de obras bajo dominio público. Con Creative Commons, Lessig pretendía mostrar como la extensión temporal del monopolio legal sobre las creaciones podía equilibrarse mediante un sistema de licencias que permitiera a los autores reducir en determinados casos el alcance de sus derechos exclusivos mediante su cesión al público.

El sistema de licencias Creative Commons plantea la propiedad intelectual como un continuo entre el todos los derechos reservados y el dominio público donde los autores pueden elegir distintos grados de protección atendiendo a cuestiones somo si permiten el uso comercial por terceros, la utilización para la creación de obras derivadas o si incorporan o no una clausula viral que obligue a que las obras derivadas tengan que tener una licencia igual.

Como plantea la organización CC en su sitio oficial, su objetivo es animar a los autores a colocarse en algún lugar intermedio, declarando some rights reserved, algunos derechos reservados:

Too often the debate over creative control tends to the extremes. At one pole is a vision of total control — a world in which every last use of a work is regulated and in which “all rights reserved” (and then some) is the norm. At the other end is a vision of anarchy — a world in which creators enjoy a wide range of freedom but are left vulnerable to exploitation. (…) We work to offer creators a best-of-both-worlds way to protect their works while encouraging certain uses of them — to declare some rights reserved. (…) Thus, a single goal unites Creative Commons’ current and future projects: to build a layer of reasonable, flexible copyright in the face of increasingly restrictive default rules.

Según declaraciones del propio Lessig, más del 90% de las licencias Creative Commons en funcionamiento en contenidos online implican un grado de protección monopolista mayor que el dominio público y más de la mitad de ellas impiden la generación de obras derivadas.

¿CC o Devolución?

Libertad, diversidad, impatentabilidadComo hemos visto, Creative Commons plantea la propiedad intelectual como un contínuo entre el dominio público y el todos los derechos reservados donde el autor puede elegir y graduar el nivel de protección de su obra.

Creative Commons se plantea por tanto la misma cuestión que el Movimiento por la Devolución: ¿¿Qué hacer con el régimen de propiedad intelectual??

Pero CC responde que no es necesaria la reforma legal, que puede solucionarse en términos de elección individual y no en términos políticos… lo cual es un mensaje político en si mismo, dado que si no es necesaria la reforma, el sistema de propiedad intelectual se legitima y refuerza con el uso de Creative Commons en vez de cuestionarse.

Los privilegios estatales se enfrentan abogando por su derogación… y si hay demasiados poderes en juego por su limitación temporal. En eso consiste el movimiento por la Devolución. Y con ello si cabe un planteamiento reformista: ¿que las obras artísticas tienen hoy un tratamiento similar al de una propiedad física 70 años después de la muerte de su autor? Reduzcámoslos a 10 que empiecen a contar con su fecha de registro público e incentivaremos de paso una industria más ágil y más valiente. ¿Que las patentes de las farmaceúticas pueden funcionar durante 20 años? Reduzcámoslas a 5… Eso es la Devolución como movimiento.

Además,desde el punto de vista del movimiento por la Devolución, son preferibles patentes y derechos intensos pero breves y cláramente delimitados en el tiempo a sistemas de “derechos” eternos que controlen sin embargo el rango de aplicación. Y esa es jústamente la lógica que opone al devolucionismo y a Creative Commons: el gran menú de opciones CC no sólo confunde sobre la naturaleza de los problemas derivados de la propiedad intelectual sino que genera en si mismo un coste impresionante de gestión y uso de cualquier repositorio que lo adopte, al obligar a mirar la etiqueta antes de reciclar o usar para una nueva obra cualquier creación anterior.

¿Complementarios u opuestos?

En conjunto, el planteamiento político de Creative Commons es en realidad el opuesto del del Movimiento por la Devolución:

  • Para CC los problemas y costes sociales del monopolio que legalmente sostiene la propiedad intelectual pueden ser corregidos por los propios autores mediante un sistema flexible de liciencias. El sistema no es cuestionado, tan sólo sus extremos. La propiedad intelectual es una opción individual.
  • Para los devolucionistas, la propiedad intelectual es un monopolio legal contraproducente y socialmente costosísimo, un problema político al que sólo la reforma legal y la reducción progresiva de los tiempos de explotación ofrece un horizonte de solución razonable.
  • Para CC la restricción sobre obras derivadas y uso comercial son opciones equilibradas recomendadas a los autores como protección
  • Los devolucionistas licencian sus obras bajo Dominio Público y critican el complejo sistema de licencias de Lessig por suponer un coste extra para la gestión y uso de cualquier repositorio colaborativo en el que bajo CC hay que mirar la etiqueta de cada pequeña pieza antes de utilizarla.

Conclusiones

Sólo la Devolución nos permite un horizonte en el que el par diversidad~innovación no sea alternativo al par cohesión~extensión del conocimiento. Sólo la Devolución genera un verdadero procomún: el viejo y estupendo “dominio público” de la tradición jurídica continental, el gran contenedor del que durante siglos los comunes hemos sacado las piezas con las que participar de la innovación en las Artes, las ciencias y el cambio tecnológico.

Su restauración, refresco y actualización mediante una restricción temporal progresiva de las patentes y derechos de exclusividad otorgados por el estado a las creaciones, es el camino a seguir.

Nota: Este texto está escrito desde la lógica del bricoleur a base de enlazar, copiar, pegar y modificar textos de Juan Urrutia, Michele Boldrin y una multitud de otros autores, incluído yo mismo.

Guardado por David de Ugarte en Devolución> como destacado> su moleskine a las 2:08 pm | (12)

Viernes, 16 de Noviembre de 2007

Frivolidades políticas

Ya está bien de frivolidad en la posición sobre propiedad intelectual y en la elección de licencias. La licencia tiene un sentido ético y político, no está para quedar de guays.

Ayer noche recibí una amable invitación de la rama madrileña de Ciutadans para difundir un debate sobre el modelo de estado que organizan. Un tema complejo que no tengo personalmente claro pero en el que me han ido calando los argumentos confederalistas de Juan Urrutia, partidario de extender el actual sistema de concierto navarro a todas las comunidades autónomas.

Entro en el blog de campaña, que me enlazan en el mensaje y me encuentro, bien destacado, con un rótulo de Derechos de Autor bajo el que yace un banner de Coloriuris amarillo. Coloriuris, para quien no lo conozca, es una versión castiza de las Creative Commons de Lessig, sobre las que es pública y notoria mi posición, la de las Indias y en general del movimiento por la Devolución. Una posición ética, política y práctica que se configura desde la experiencia y perspectiva de nuestro trabajo y nuestra vida cotidiana.

Resumiendo: me importa más, y como a mi a mucha gente, la posición de un grupo sobre propiedad intelectual que sobre las complejidades de los estatutos de autonomía.

¿Me hubieran escrito esta invitación personal de ser yo un notorio confederalista o independentista? No creo. ¿Por qué no les importa invitarme cuando mi posición sobre propiedad intelectual es notoria y por lo que se ve contraria a la de ellos? Porque ni repararon. El bannercito amarillo está ahí para hacerse los guays y modernos. No significa nada, es pura frivolidad.

Y digo que es frívolo en un acto de generosidad. Sacar los materiales de campaña bajo licencia “no comercial” y “viral” es estúpido, soberbio y mezquino. Estúpido porque pone trabas a su difusión y reciclaje social, lo cual es contrario al objetivo de cualquier material de campaña. Soberbio porque transmite la idea de que alguien puede estar ansiosamente esperando que los cuelguen para copiarlos y hacer negocio editorial con ellos. Y mezquino porque si existiera un editor tan identificado con sus tesis como para publicarlas en un libro y sacarlo en librerías, pretenderían cobrarle un porcentaje por libro vendido con independencia de si le resultó rentable o no. Eso es lo que dice la licencia.

La cuestión que queda abierta es si alguien tan frívolo en un tema crucial como este, puede ser tomado en serio para cuestiones tan complejas como la organización del estado.

Guardado por David de Ugarte en Devolución> su moleskine a las 12:19 pm | (4)
David de Ugarte: Rectificar es de sabios. Nos hemos equivocado dice el CEO de Warner. Pero la experiencia me advierte: a veces las correcciones son aún peor. Y sobre todo: esto va mucho más allá de los modelos industriales. Sin devolución esto no tiene un final claro. (0)

Sábado, 23 de Junio de 2007

La devolución en la perspectiva de la sociedad del fabbing

Texto de la ponencia que el martes que viene, día 26 de junio a las 19:00hh, presentaré en el Ateneu de Barcelona en el acto sobre la Devolución en el que compartiré mesa con David Gil y María Rodríguez.

¿Por qué los economistas ya no defienden el copyright y las patentes?

El argumento convencional a favor de la existencia de un monopolio legal sobre la invención o la creación artística e intelectual en favor del autor (que eso y no otra cosa es lo que llamamos propiedad intelectual) tiene dos partes.

  1. La actividad creativa o inventiva exige una inversión inicial fuerte que redunda en existencia de rendimientos crecientes a escala que hacen inviable la competencia.
  2. Segundo, el correspondiente monopolio natural tampoco resulta viable si el producto es reproducible a bajo coste.

En consecuencia, decía la argumentación convencional, si queremos que exista la actividad creativa de que se trate es necesario hacer viable el monopolio incrementando artificialmente el coste de la reproducción del producto que incorpora la invención.

Hasta hace 5 años casi todos los economistas tenían este argumento convencional grabado en su disco duro… pero ya había experiencias que señalaban que la realidad, merced al desarrollo de las tecnologías de comunicación distribuida, estaba cambiando. La música era tal vez el ejemplo más popular, pero la industria que más llamaba la atención de los economistas era otra. Una industria que se adaptó antes que ninguna otra a Internet y donde la propiedad iintelectual tenía difícil reclamo, pero que, sin ninguna duda era de las más innovadoras del nuevo entorno: el porno.

El cambio de paradigma comenzó en Mayo de 2002, cuando los profesores en UCLA Michele Boldrin y David Levine publicaron en la American Economic Review el primero de una serie de artículos y papers que demostraban la no necesidad de la existencia de propiedad intelectual para la existencia de incentivos a la innovación en un marco como el actual.

Los resultados dejaban claro que si la invención o idea creativa está incorporada en un producto (lo que es siempre el caso); si la reproducción o imitación o copia exige una cierta formación intelectual ó técnica que hace que la imitación nunca sea sin costes (lo que ocurre en general) y si hay límites a la capacidad de reproducción (lo que es bastante obvio en la mayoría de los casos), el valor descontado presente de las cuasi-rentas que recibe el creador inicial en ausencia de copyrights o patentes, es positivo y crece a medida que se reducen los costes de reproducir el producto en el cual la idea se incorpora.

Es decir, la disponibilidad de ordenadores e internet informáticas que abaratan el coste de reproducir y transmitir informacion hará crecer, no disminuir, los beneficios que pueden obtener los autores en ausencia de la protecion ofrecida por el copyright. En consecuencia y de forma general, el autor no necesita el monopolio para tener incentivos y no sería necesario el copyright para encarecer artificialmente el coste de la reproducción o copia.

Pero, en la práctica, ¿no son necesarias las patentes?

En poco tiempo, el modelo de Boldrin y Levine se incorporó al corpus de la teoría económica y hoy es ya tan convencional como en su día fue la argumentación favorable al copyright.

Otra cosa son las ideas socialmente aceptadas. De hecho, algunos sectores industriales han conseguido afianzar en la población la falacia de la necesidad de un monopolio. Paradójicamente, el de mayores costes sociales, la industria farmaceútica, sea el que más éxito ha tenido aunque los propios Michele Boldrin y David K. Levine en su ya famoso libro que continúa el paper del 2002 no sólo no hagan ninguna excepción, sino que recogiendo todas las referencias del análisis económico de los últimos años, den como ejemplo a las farmaceúticas de una industria donde la patente ha resultado desincentivadora para la innovación.

En realidad hacia donde apuntan los análisis económicos es a señalar que el efecto del sistema de patentes farmaceúticas a lo que ha llevado ha sido a la generación de una costosísima industria improductiva y altamente concentrada: las patentes no han financiado la innovación y el I+D sino el marketing y la concentración monopólista.

Como escriben Xabier Barrutia Etxebarría y Patxi Zábalo Arena, profesores del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad del País Vasco en un artículo republicado por CIDOB:

el gasto en marketing es un elevado coste fijo que, al igual que la investigación, dificulta la entrada de nuevas empresas en el sector y facilita el monopolio. Así, el marketing es muchas veces un área de colaboración y alianzas estratégicas entre las empresas farmacéuticas. De hecho, los gastos de marketing son cada vez mayores. En 2000, las empresas farmacéuticas innovadoras de Estados Unidos empleaban un 81% más de personal en marketing que en investigación y desarrollo (I+D). Y ésta es una proporción creciente, puesto que en 1995 el personal dedicado al marketing sólo era un 12% mayor que el ocupado en I+D, que incluso ha descendido ligeramente desde entonces (Sager y Socolar, 2001).

Imaginar un mundo sin patentes farmaceúticas no consiste en buscar incentivos alternativos, sino en imaginar como los incentivos de mercado van a poner en marcha de nuevo la competencia por innovar, crear nuevos medicamentos y tener líneas más efectivas de investigación y baratas de producción, acabando con la competencia actual, centrada en el costosísimo control de los canales de prescripción y el asalto mediante lobbies de las instituciones reguladoras (básicamente la EMEA europea y la FDA norteamericana, financiadas por cierto, en más de un 75% por la propia gran industria). El sistema ha funcionado: según datos de la propia industria, los cinco mayores laboratarios acaparan el 25% del valor de la producción mundial. No nos engañemos, las grandes farmaceúticas colaboran más que compiten en aquello que la patente les fundamenta: el bloqueo de posibles nuevos concurrentes. Que se lo digan si no a ilustres innovadores zancadilleados en el proceso regulatorio, como Patarroyo o Zeltia.

El impacto de la devolución en esta industria reduciría el tiempo de explotación exclusiva de los medicamentos por debajo de los cuatro años. Conforme avanzara la tecnología de síntesis es probable que llegara incluso a rondar los dos años, que es el record actual de plagio, acusado aunque nunca demostrado en el caso del Warfarin, la versión genérica de un anticoagulante llamado Coumadin patentado originalmente por DuPont Pharmaceuticals Inc.

Lo interesante del caso Coumadin es que sigue generando unos ingresos de unos 500 millones de dólares anuales a DuPont. Según el Wall Street Journal el gasto mensual por paciente costaría 35.50 dólares frente a los 28.60 del genérico. Sin embargo, a pesar de la diferencia de precios, Coumadin sigue reteniendo casi el 80% del mercado.

Algo parecido nos dice la experiencia del Zovirax, la famosa pomada contra el herpes labial, quien a pesar de existir un genérico (aciclovir) hasta seis veces más barato, conserva diez años después un 66.5% del mercado.

Esto se debe a que en los países ricos, los mayores consumidores mundiales de medicamentos, los precios en relación a las rentas medias, son lo suficientemente bajos como para que los consumidores mantengan estrategias conservadoras y fidelidad a las marcas. Los grandes beneficiarios de los genéricos son los países periféricos, los sistemas nacionales de salud y a través de estos las personas de rentas más bajas.

Pero por lo mismo, en la industria farmaceútica, el que llega primero, el innovador, tiene incentivos más allá de la patente suficientes como para justificar y rentabilizar sobradamente el I+D. Hoy Coumadin sigue siendo el producto estrella de DuPont, fundamental dentro de las cuentas de la multinacional, a pesar de haber sido uno de los pocos casos donde la aparición casi simultánea de un genérico crea una situación asimilable a la que se daría en ausencia de patentes.

Un mercado farmaceútico sin patentes vería pues con toda probabilidad una inversión mayor en I+D pues sólo la innovación garantizaría rentas extraordinarias temporales cercanas a las de monopolio. Pero también vería una rápida extensión de las innovaciones, bajo la forma de genéricos, en los países menos desarrollados.

En algunos segmentos como los fármacos ligados a epidemias, llevaría sin duda a las farmaceúticas a aceptar riesgos mayores manteniendo stocks disponibles más amplios pues ante una amenaza de pandemia los laboratorios de genéricos podrían ocuparle parte del mercado. Lo que en estos días estamos viendo en Europa con el Taminflu es conocido de sobra en los países periféricos, con un alto precio en vidas humanas, algo que podríamos llamar el precio social de la patente.

Pretender solventar estas situaciones mediante compra -es decir, sólo cuando afectan a los países ricos- es inmoral (sobre todo después de las experiencias con la malaria en buena parte del Tercer Mundo o el SIDA en Sudáfrica). Pretenderlo mediante expropiación contraproducente, pues existiendo las patentes, reorientará las inversiones hacia otro tipo de enfermedades y frenará la investigación de fármacos ligados a las nuevas epidemias. La única solución a medio plazo es la devolución.

La práctica social de la innovación y la creación en la sociedad digital

Pero Internet no sólo está transformando la generación de incentivos. También está modificando los entornos donde se genera la innovación. Durante los últimos dos años se han escrito miles de artículos, libros y posts sobre el concepto web 2.0.

Todos los analistas y teóricos, desde Juan Urrutia que fue seguramente el primero en teorizar el tema allá por 2003 ([1], [2 y sobre todo [3]) hasta hoy, pasando por Tim O’Reilly que acuñó el término un par de años más tarde, coinciden en que la novedad fundamental aportada por esta fase de la evolución de los servicios de Internet es la confusión de papeles entre consumidor, productor e intermediario.

La esencia de la web 2.0 al fin es la aparición de repositorios masivos como YouTube o Flickr que son el resultado de la puesta en disposición de materiales por una gran masa de usuarios distintos que generan un poderoso efecto red que periclita el atractivo de hacer valer los derechos legales monopolísticos: el valor de lo que pongo a disposición de la red siempre será menor que lo que pertenecer a la red me ofrece. Es más, dada la lógica de las comunidades distribuidas, cuanto más uso se haga de aquello que yo comparto y ofrezco mayor será el valor presente que la sociedad adjudique a mis creaciones futurasa.

Pero la web 2.0 es sólo un primer apunte del modo de innovación y creación que está cuajando. En los últimos meses han ido cobrando relevancia una serie de herramientas que van un paso más allá y generan un entorno que ya empieza a conocerse como web 2.1.

La esencia de este nuevo modelo social y comunitario es fomentar la creación individual a partir de un repositorio colectivo, el bricolage digital.

Si YouTube es simplemente un gran repositorio audiovisual, Jumpcut, su alternativa 2.1, no sólo permite descargar los vídeos de otros, sino remontarlos, mezclarlos con contenidos de cualquier usuario y volver a poner el resultado, como un objet trouvé, a disposión de quien quiera seguir con la gran digestión social.

La web 2.1 escenifíca de manera radical lo que es una referencia común en el mundo del arte y la ciencia: no hay tanto creación, como postproducción. Aportes y propuestas individuales que generan capas de sentido a partir de un gran almacen social preexistente. Un bricolage individual sobre el acerbo social. Continua propuesta. El mito del autor como creador, trasposición moderna de la figura divina, portadora de la gracia, se revela definitivamente como un rey desnudo.

El fabbing y las patentes

Pero hasta ahora hemos hablado de bienes digitales, productos reducibles a bits y enviables a través de la red: música, vídeos, textos… Bienes de conocimiento a los que Internet y los ordenadores han liberado de sus tradicionalmente costosos soportes. Pero una cosa son los contenidos y otras los objetos, una los bits y otra los átomos… ¿o no?

Pues la verdad es que cada vez menos. Cualquier objeto es ante todo conocimiento. De hecho la gran fuerza motriz tras la revolución tecnológica propiciada por las tecnologías de proceso y comunicación de información no es otra que el crecimiento sostenido de la proporción que el componente inmaterial (científico, técnico, creativo, de diseño…) tiene en el valor total de la producción. Si relacionamos peso y valor en la producción mundial, encontraremos una curva clara y continuamente decreciente desde los años 40. Motivo que dicho sea de paso, es la principal base racional para pensar en un crecimiento sostenible… y en una sociedad distinta.

Porque si hasta ahora Internet ha supuesto un brutal empujón para la creatividad aplicada a ideas y objetos culturales digitales, gracias a la popularización de los ordenadores e Internet, en unos años nos encontraremos con una sociedad donde la posibilidad de fabricar, de construir objetos físicos sea tan inmediata como lo es hoy descargar una canción, un estudio científico o un ensayo desde la red.

La próxima gran revolución tecnológica ya tiene nombre: fabbing. El fabbing es mucho más que la posibilidad de montar pequeños talleres (fablabs) computerizados. Es mucho más que las impresoras 3D capaces de producir en poco tiempo objetos de plástico o silicona a partir de los planos suministrados por una computadora normal.

El fabbing se generalizará en un contexto y una lógica 2.1 donde los planos digitales de cualquier cosa serán descargables, modificables y compartibles desde grandes repositorios colectivos. Planos que serán más que una representación del objeto para convertirse en el objeto en si mismo. Del mismo modo que un archivo digital de una canción, colocado en un servidor, deja de ser un componente del disco desde el momento en que los ordenadores conectados a la red tienen un reproductor y acceso de banda ancha.

La web 3.0, la web del fabbing nos permitirá, equipados con pequeñas impresoras tridimensionales de bajo costo, la fabricación individual a partir de un repositorio colectivo.

Es evidente que la generalización de un sistema así trae innumerables incógnitas y un previsible cambio de ejes. Ya hoy, en las Indias trabajamos en temas como la reciclabilidad de los objetos creados con la vista puesta en los efectos medioambientales de una tecnología de fabricación individual y masiva. Pero lo que es prácticamente seguro es que asistiremos a un incremento de la innovación tan potente o más que el que han vivido la comunicación textual, la música y empieza a disfrutar ahora el audiovisual. Es más, que de una manera tanto o más radical que en esos sectores, la fabricación personalizada de todo tipo de objetos democratizará drásticamente el acceso a nuevos bienes de consumo, extendiendo las innovaciones en el diseño de cosas a una velocidad desconocida hasta hoy.

El problema es que todo lo batallado y sufrido hasta ahora por la sociedad frente a las normativas del copyright y el derecho de autor que protegen la materialización de las ideas en un medio transmitible, seguramente parezcan escaramuzas comparando con lo que nos viene. Como escribía David Gil:

En el caso del fabbing damos de lleno en las patentes, que protegen las ideas mismas. ¿Qué sentido tendrá una patente cuando cualquiera pueda reproducir en casa eso por lo que alguien ha pagado millones? Seremos aún más criminales y la falacia de la propiedad intelectual todavía será más evidente.

Si la sociedad de las redes distribuidas de comunicación planteaba ya la devolución como necesidad para la innovación y sobre todo para la extensión social del conocimiento, la sociedad de las redes distribuidas de producción lo plantea como una alternativa, como una dicotomía dramática.

¿Es Creative Commons una herramienta válida para enfrentar esta alternativa?

Libertad, diversidad, impatentabilidadLa economía del reciclaje, la épica del bricoleur del espíritu hacker, es tal vez el vector identitario mas constante del cuanto hay de positivo en el mundo de las redes distribuidas, la base material de nuestro no esperar, de la posibilidad de construir y vivir otro mundo aquí y ahora. Como escribía Bruce Sterling en Green Days in Brunei:

Eres un bricoleur. Puedes apañártelas, puedes aprovechar. Eso es el bricolage… usar los recortes para hacer algo que merezca la pena. Brunei es ahora demasiado pobre para empezar con planes nuevos. No tenemos más que la basura que Occidente nos hizo comprar, botellas de Cocacola y garages para dos coches. Y ahora tenemos que vivir entre los desechos y convertirlos en una comunidad.

Pero para poder reciclar, para poder construir y distribuir al modo bricoleur, necesitamos poder hurgar libremente en la basura del viejo mundo y entre otras cosas no tener que ponernos a buscar la etiqueta del Creative Commons, todo lo más, mirar la fecha de caducidad.

El bricolage consiste en crear cosas nuevas a partir de trozos de otras que fueron creadas para fines distintos de los que cumplen en la nueva obra. La variedad de protecciones “otorgadas” para cada una de esas piezas por sus autores bajo Creative Commons genera una traba, un coste innecesario y probablemente insalvable. La idea de otorgar más “derechos de propiedad”, más control de los posibles usos, es una mala idea, siquiera aparezca como una flexibilización del sistema de copyright. Precisamente porque el bricolage, consiste en descubrir usos no esperados, no imaginados previamente. Como argumentaba Hal Varian, uno de los padres de la Economía de la Información, en el NYT :

Demasiado control puede ser malo, particularmente cuando la innovación es una fuente crítica para la ventaja competitiva

Lo que se precisa para que la innovación se extienda y sea factor de cohesión social en vez de parte de un proceso de dualización, es la libertad que genera diversidad en los usos. Se trata de pensar en nuevas aplicaciones, en reciclajes inimaginados del conocimiento social acumulado.

Creative Commons extiende los poderes de los autores sobre los usos hechos por otros de sus creaciones. Por éso es incompatible con el bricolaje tecnológico que la extensión de la cohesión social exige. Son preferibles patentes y derechos intensos pero breves y cláramente delimitados en el tiempo a sistemas de “derechos” eternos que controlen sin embargo el rango de aplicación. Y esa es jústamente la lógica de la Devolución:

No olvidemos que la mal llamada propiedad intelectual no es sino un tipo de patente. Patente es un privilegio estatal (como las patentes de ingenios o las patentes de corso) y frente a los privilegios estatales no se lucha flexibilizándolos o permitiendo a sus detentadores una definición personalizada que les permita “generosas” donaciones de lo que previamente fue expropiado a la comunidad.

Los privilegios estatales se enfrentan abogando por su derogación… y si hay demasiados intereses en juego por su limitación temporal. En eso consiste la Devolución. Y con ello si cabe un planteamiento reformista: ¿que las obras artísticas tienen hoy un tratamiento similar al de una propiedad física 70 años después de la muerte de su autor? Reduzcámoslos a 10 que empiecen a contar con su fecha de registro público e incentivaremos de paso una industria más ágil y más valiente. ¿Que las patentes de las farmaceúticas pueden funcionar durante 20 años? Reduzcámoslas a 5…

No se trata tan sólo de evitar los sustos y las trampas del viejo sistema de patentes y Derechos, se trata de no abortar en su origen ni limitar en su alcance ese bricolage, ese reciclaje tecnológico y creativo que es la principal vía de extensión y aplicación social del conocimiento y la innovación.

Conclusiones

Sólo la Devolución nos permite un horizonte en el que el par diversidad~innovación no sea alternativo al par cohesión~extensión del conocimiento. Sólo la Devolución genera un verdadero procomún: el viejo y estupendo “dominio público” de la tradición jurídica continental, el gran contenedor del que durante siglos los comunes hemos sacado las piezas con las que participar de las Artes, las ciencias y el cambio tecnológico.

Su restauración, refresco y actualización mediante una restricción temporal progresiva de las patentes y derechos de exclusividad otorgados por el estado a las creaciones, es el camino a seguir. Para que el tríptico Libertad, diversidad, impatentabilidad tenga opciones de futuro, el grito de hoy no puede ser más que uno: Devolución.

Nota: Este texto está escrito desde la lógica del bricoleur a base de enlazar, copiar, pegar y modificar textos de Juan Urrutia, Michele Boldrin y una multitud de otros autores, incluído yo mismo.

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Domingo, 16 de Julio de 2006

Un breve resumen de cuanto aprendí y defiendo

Un post de balance ideológico pensado para seguir cada uno de los enlaces y clarificar los contextos

Es fin de semana de operación salida en España. Vacaciones… para otros. Un buen momento para hacer balance. Tal vez lo mejor de hacer la contextopedia es que te obliga a explicitar tus contextos y aclarar los conceptos que manejas, de modo que tu jerarquía de valores “surge sola”. Estas líneas que siguen son unos apuntes que aclaran mis valores y opciones enhebrando y enlazando las definiciones que de ellos doy en mi contextopedia. Seguramente ésto es lo que merecería ser llamado mi ideología. O mejor, el estado de mis convicciones. Ahora, tras leer este post en negro sobre blanco, podréis ponerle el nombre que queráis.

Los fines

Mi objetivo vital es disfrutar la libertad que se vive en entornos pluriárquicos, porque la pluriarquía es la única forma de libertad sostenible desde una ética ubuntu

La plurarquía sólo es posible desde la lógica de la abundancia. Es la abundancia la que hace inutil la decisión colectiva permitiendo que cada cual opte por lo que quiere sin restar en ningún caso posibilidades a los demás. Eso, es lo que le hace ser ubuntu. Sin abundancia, la libertad de unos pocos sólo existe porque se reduce el rango de elección de los demás. Las viejas definiciones de libertad como juego de suma cero no son ya las únicas posibles en un número creciente de campos, aquellos -vinculados a Internet- donde la plurarquía se convierte en posibilidad real.

Los medios

A la abundancia se puede llegar de dos maneras

  1. porque la topología de red de un entorno pase a ser distribuida y de gran tamaño, de modo que autoproveerse sea inmediato, cuasigratuito y el producto no esté sometido a filtro de otros. El ejemplo más claro sería blogsfera, una red distribuida donde, a diferencia de los medios, no existe un grupo decisivo de nodos capaces de filtrar la información y elegir en exclusiva la agenda pública.
  2. por la aparición de un mumi, un único proveedor benevolente que facilita gratuitamente los medios para todos independientemente de la escala. Este tipo de actores aparecen en el mercado porque los efectos red generan un tipo particular de monopolio natural donde el monopolista teme aprovecharse o ejercer su poder de filtro potencial porque inmediatamente aparecerá otro mumi que le desbancará ofreciendo lo mismo sin filtros y a precio nulo o casi nulo.

La propiedad intelectual y la abundancia colectiva

La agilidad del mecanismo que hace posible tanto el poder montar sin coste un nodo propio en una red distribuida, como que el mumi pueda ser sustituido fácilmente y se abstenga de aprovechar su posición es proporcional a la facilidad para replicar, distribuir, rehacer y aprovechar los procedimientos y las ideas que dan sustento a la red.

No es sólo una cuestión de estándares: cualquier aspirante a monopolista entiende que los estándares abiertos, bajo efectos red, le benefician… al mismo tiempo que le permiten insinuar una barrera a la aparición de un nuevo mumi. Los estándares, las ideas, el software han de ser libres para que la posibilidad de ofrecer alternativas distribuidas a productos basados en la generación artificial escasez (en redes descentralizadas) o la emergencia de nuevos mumis (en redes centralizadas) sean realmente efectivas. Para que los mumis o los nodos centralizadores teman quedar al margen si no aseguran el paso a un funcionamiento pluriárquico. Por eso la devolución es tan importante, no como objetivo, sino como punto de partida.

Es curioso constatar como los grandes mumis son muy sensibles a la presión de las alternativas, al miedo de ver devorado su renombre, y dan fácilmente el salto a servicios diseñados desde la lógica la abundancia como Reddit friends o Google Groups. No hace falta siquiera que esa alternativa triunfe, tan sólo que se insinúe, que su posibilidad se muestre evidente para que el mumi suelte cuerda.

Evidentemente no es así en los entornos de red descentralizados… ahí las oligarquías que inevitablemente las capitalizan dejarían de tener sentido en una estructura distribuida y pluriárquica. Pero es cuestión de tiempo. Igual que los ezines quedaron anegados en la blogsfera, redefiniéndose como blogs colectivos, las enciclopedias virtuales democráticas acabarán anegadas en un mar de contextopedias y enciclopedias especializadas. Y no sólo ellas, en general todos los servicios y proyectos que sigan ese modelo.

El antagonista

Porque en realidad, los verdaderos antagonistas no son las grandes empresas. Ni siquiera los servicios masivos. El antagonista es la escasez artificial y la cortedad de miras de los que intentan fabricarla por negocio o por formar pequeños grupos de poder, imponiendo precios positivos o procedimientos de decisión colectiva cuando no son necesarios, cuando cada cual podría obtener exactamente aquello que necesita o desea sin mermar las posibilidades de ningún otro.

¿Ética o política?

La posibilidad de disfrutar la abundancia y experimentar la plurarquía está ya aquí. Internet es un campo de socialización donde, entre mumis y redes distribuidas, una parte importantísima de nuestra vida puede ser ya así. Más que una opción política, es decir, más que la defensa de esa opción para todo y para todos, la aventura se plantea como una opción ética: llevar a ese terreno una parte sustancial de nuestra vida intelectual, social y profesional. Eso es el sionismo digital.

Es una opción ética mucho más profunda y arriesgada de lo que parece a primera vista, porque vivir en, de y para la red implica también asumir sus equilibrios y sus riesgos. Supone renegar del modelo Buffalo Bill que es cínico profeta y agente del fin de la abundancia. Supone no funcionar como las tropas de ocupación que reciben su comida, precocinada, desde el país de origen junto con las armas que le garantizan una preponderancia forzada. Uno no interioriza realmente un territorio, no encuentra su lugar en él, siquiera sea virtual, hasta que no obtiene allí su alimento físico e intelectual. El sionista digital no es un invasor, siente y vive como nativo.

Y precisamente por eso no podemos renunciar a la defensa de las condiciones que hacen eso posible. La consecución legal de esas condiciones son, para mi, el mínimo político al que la participación en cualquier entorno o iniciativa pública y colectiva debería supeditarse.

Agradecimientos

A Juan, Natalia, María, Pere, Alberto, Arnau, Daniel y Gema que me han enseñado a disfrutar y a vivir en plurarquía. Y especialmente, por todas la claridad que me ha aportado durante los últimos meses, a Enrique.

Guardado por David de Ugarte en Devolución> su moleskine a las 4:05 am | (4)

Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just

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