Viernes, 19 de Septiembre de 2008

Los paletos de la globalización

Estamos en la cafetería del AVE a Sevilla. Un chico se acerca a la barra. Pide un café en inglés. La camarera, encandadora, no lo entiende a la primera y hace el gesto de acercarse con una sonrisa. El tipo repite en tono impertinente en inglés respondiendo a la sonrisa con una mirada de irritación. El corazón se me pone a mil y apuntito estoy de pegarle un estufío. Por grosero, por prepotente. Pero cuando llegamos a Sevilla me doy cuenta de que el equivocado soy yo: la llegada a la estación es anunciada en inglés y español. ¿Por qué? No lo sé. Creo que en mis ausencias han hecho finalmente el inglés lengua oficial en Madrid y ahora se considera que es la lengua de origen del tren.

Por ahí va el último artículito del Economist felicitándose de que el estado francés ceda espacios al inglés. El mensaje es claro: hemos de aceptar el inglés como lengua de uso general y dejar para temas familiares las otras. Hablar frenchglish está guay, nos dicen. Así, hablando un pidgin, siempre quedaremos por debajo, siempre seremos subalternos, por mucho que construyamos e incluso triunfemos en el mercado internacional. Luego no se me quejen de que les aplican un nivel de riesgo superior al que toca. Si lo que querían era ser parte de ese mundo le aplicarán todos los prejuicios correspondientes y todos los que aplican a los wannabes que no saben estar donde les toca y aparecen balbuceando como si fueran Apu.

Personalmente, aunque me encante leer y hasta recitar en inglés no uso ya publicamente ese idioma.

Pero claro, tampoco compré el imaginario asociado cuando era niño. Ni pintaba las casas con tejados de dos aguas, ni aceptaba que la guapa era la rubia, ni asociaba lo moderno a lo anglo.

Tal vez por eso precisamente no me siento mal cuando veo una peli hollywodiense en versión original mientras disfruto -y no saben cuánto- de un auténtico whopper con cocacola. Cosas tan poco significadas a estas alturas para mi como un rollito de primavera o un wan-tung frito pero que son los duelos y quebrantos del converso, del que tiene que demostrar algo, el mismo que luego pone los carteles o hace que los avisos de megafonía del tren sean en inglés, para ser más internacional.

Vivo una vida muy globalizada. La mezcla es mi oxígeno. La supeditación a lo anglo me parece, simplemente, una paletada.

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Jueves, 21 de Agosto de 2008

Dios-Estado, nosotros, yo

El debate abierto por el post en el que argumentaba por qué ya no publico en inglés ni comento la agenda cool, me dejó pensando.

El debaté se extendió a partir de un comentario de Pere preguntándose por qué Javier Cañada habría abandonado el español y adoptado el inglés en su blog. Para mi aquello no tenía mucha relación con el post: Javier querría interactuar en una red profesional anglófona y lógicamente, cuando uno entra en una red conversacional lo primero que tiene que hacer es adoptar su idioma. No hay debate. Son opciones personales y profesionales. Nada que ver con lo que el post planteaba.

La cuestión en el post era otra: qué estrategia lingüística ha de tomar una red, un debate,
para no disolverse en la agenda pública anglo
1. Es decir, no se trataba de ver en qué lengua yo, David de Ugarte, o cualquiera de ustedes individualmente han de escribir sus posts para atender a sus fines particulares. No se trata de qué estrategia ha de tomar un estado para promover el uso internacional de su/s lengua/s oficial/es.

La opción de un individuo es estar en una red o en otra. Los individuos no tenemos estrategias lingüísticas. Nuestras estrategias políticas o profesionales pasan por unirnos al debate y la vida social de tal o cual red o -más raramente- intentar dar lugar a una. En cualquier caso, la lengua nos viene dada.

Sin embargo existe otro ámbito donde la estrategia lingüística es relevante. Muchos nosotros diferentes, identidades, comunidades, empresas o sectores que mantienen una agenda de temas en debate propia, que quieren seguir manteniéndola, que se articulan como red en un idioma determinado y que en función del idioma que elijan para proyectarse tomaran un rol u otro a nivel global y en cada lugar.

Lo que me hace reflexionar es que se entienda que un estado promueva una lengua con naturalidad y de ahí… se salte directamente a la elección individual de red, pero no se entienda que las redes, las comunidades reales de personas, tengan estrategias propias hacia su exterior.

Y me preocupa. Creo que tiene que ver con la protestantización de nuestra cultura. En las teologías católica y sunní que han dado forma a las tradiciones culturales mediterráneas, entre Dios (o el estado) y los individuos existía un ámbito diferente y propio, lo social, la comunidad que de un modo u otro siempre estuvo presente. Por eso en nuestro mundo cultural no existen propiamente individuos, somos personas, definidos y desarrollados en red.

La Teología protestante es otra cosa: la relación es directa, no mediada… Está Diós (o el estado) y por otro lado el individuo pequeño, solitario frente a su grandeza. La lógica protestante no piensa en red o en todo caso piensa la red como algo inerte, como un producto de la interacción entre individuos, no como un terreno previo, necesario y a su vez alimentado por la interacción. Por eso en esos parámetros (anglos por cierto) es tan difícil distinguir entre participación e interacción.

El problema de ese enfoque es que con él resulta más fácil adjudicar una estrategia, una voluntad a una comunidad imaginada (los hispanoparlantes, los españoles, los latinoamericanos…) que a una comunidad real de personas en la que conozco los nombres de cada uno (mi red, mis redes).

Y sin embargo, las estrategias colectivas que sirvan a las personas tendrán por sujeto a redes reales de personas reales. Pensar en red es pensar desde una comunidad concreta, no desde identidades imaginarias, no desde el lugar del estado ni tampoco disolviendo lo político (o lo social) en un conjunto de elecciones individuales descoordinadas2.


Notas al post

1. Porque el hecho es que, a diferencia de lo que los anglófilos peroran, colgarse del nodo informativo-discursivo anglo no supone globalizarse, sino subsumirse en una agenda ajena.

Allá, fuera de nuestro campo lingüístico, la mayoría de los debates, la mayoría de las redes, no se articulan en inglés sino en un mosaico diverso de lenguas que el inglés no interconecta porque la anglosfera y en general el anglomundo, no se molesta en traducir y aún menos en retransmitir lo que dicen a otras esferas lingüísticas.

La trampa de invitar a los demás a emitir en inglés reside en que lo que será retransmitido, en todo caso, serán tus aportes a su agenda (y casi siempre como caso particular que ilumine su visión general) pero no tu propia agenda. Las respuestas a sus preguntas, no las preguntas mismas.

2. Lo que, si se piensa bien, viene a ser lo que propugna Creative Commons: poner coto al monopolio llamado propiedad intelectual mediante el uso de licencias más o menos restrictivas, sin necesidad de cambiar nada más allá de los permisos de uso que otorguemos a nuestras propias obras. En sentido opuesto el Movimiento por la Devolución pretende una reforma legal… a todas luces más práctica.

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Domingo, 10 de Agosto de 2008

Por qué no publico ya en inglés ni comento la agenda cool

The Economist dedica una sección a los Bestsellers del mundo. Al Economist no se le puede acusar de chovinismo británico. Pocas publicaciones abren tanto el campo de países y regiones en sus análisis. Pero no seamos inocentes, el Economist representa la visión anglocéntrica de la globalización.

Échenle un ojo a los libros de viaje por ejemplo. Parece que el mundo sueña con viajar a EEUU. Y que Francesco da Mosto es cada vez más influyente… ¿Perdón? ¿Qué usted no sabe quién es Francesco da Mosto? ¡¡¡Pooooooor favor!!! ¿Es que no ve la BBC?

Mejor aún, vayan a ver el ranking de novela negra. ¿No le suena ningún nombre? ¿Qué esperaban la gran negra europea? ¿La mediterránea?

En principio podría ser simplemente risible, igual que el que a liga EEUU de baseball le llamen las World Series. Pero no lo es.

La visión batasuni

¿Recuerdan la clase de integración para inmigrantes de los batasunis?

- Sólo hay 3 países en el mundo (..)
- Pero yo soy de Rusia
- Eso es una provincia del resto del mundo

Todos nos reimos con la broma… pero el caso es que el mundo está lleno de batasunis. Batasunis que creen que el mundo se divide en dos: su estado nacional con su idioma y resto del mundo que habla inglés.

Son los que argumentarán la necesidad de utilizar el inglés como lengua franca y asociarán abrirse al mundo a trabajar en inglés con todo lo que no sea el entorno familiar. Las consecuencias son obvias e inmediatas:

  1. La apertura será asimétrica, darán por buena la mayor: mundo= anglomundo. Y por tanto someterán su agenda a una agenda donde nunca podrán siquiera influir, porque
  2. nunca serán emisores en calidad de iguales. Miren al sr Botín tratando de convencer a la City de que su banco no debe ser juzgado con las generalizaciones que se derivan de la crisis subprime en el mercado financiero del anglomundo. Escuchenlé hacerlo en inglés y díganme, si conocen minimamente el City Style, bajo que rol y en qué posición le encajará ese público en su imaginario.Y no es sólo en las finanzas. Basta participar en cualquier congreso sobre la evolución de internet, sobre politología o sociología para darse cuenta de dónde conduce: anglos que hacen la teoría general (a ellos pertenece el orden del día, la agenda global) y simpáticos académicos de países excoloniales que aplican los modelos a realidades concretas. Con suerte para los que ni siquiera son excolonizados anglos quedará el huequito de lo exótico. Para el anglomundo, fuera del centro queda la aplicación particular, la ingeniería.

La alternativa

Basta ver las listas de bestseller y el alcance de las traducciones para darse cuenta de que el inglés no funciona como interconector. Tenemos que leer en inglés porque nos informa del anglomundo, no del mundo. Para saber del mundo también hay que leer lo que se hace en la lusofonía, en la francofonía, en la arabofonía, en chino…

No valen siquiera cosas como Global Voices porque simplemente la traducción del filtro anglo es una trampa: sólo sirve para localizar mejor la visión que el anglomundo tiene del mundo. Hacerla pasar más suavemente por realidad global. Traducir a cada lengua los prejuicios e intereses del pretendido centro no es solución aunque más de un local-guru haga de eso su posicionamiento.

Se trata de escuchar sin filtros, conectarse directamente con cada esfera lingüística. ¿Cuando el resto del mundo leerá en nuestro idioma o encontrará a quien traduzca para cada lengua? Cuando el valor del marco conversacional lo justifique. Eso sólo ocurrirá cuando cada esfera lingüística no someta su agenda a la anglófona.

El señor Botín podrá entonces dirigirse en su propia lengua a la City. A esta le merecerá la pena pagar intérpretes para entender sus intervenciones y traductores para leer a sus analistas.

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Lunes, 28 de Julio de 2008

La muerte de la lectura profunda y el choque de teologías

Siguiendo la discusión del otro día, encuentro en el último número de The Atlantic un artículo de Nicholas Carr titulado de forma un tanto amarilla Is Google making us stupid?.

La tesis es que la web, no Google, ha cambiado nuestra forma de leerÂ… y por tanto la estructura misma de nuestro pensamiento. Para asentar lo primero cita un estudio sobre comportamiento en la red desarrollado por el University College London que concluye:

It is clear that users are not reading online in the traditional sense; indeed there are signs that new forms of “reading” are emerging as users “power browse” horizontally through titles, contents pages and abstracts going for quick wins. It almost seems that they go online to avoid reading in the traditional sense.

La idea es que la lectura profunda ha muerto. Leemos más que nunca -asegura- pero no nos abstraemos en un texto como antes durante horas. Ahora saltamos de un lado a otro, leyendo en diagonal, extrayendo datos de aquí y de allí, sin volver nunca a una fuente ya visitada.

Como en una suerte de adaptación al nuevo medio cultural, nuestros itinerarios informacionales son cambiantes, casi aleatorios… pero superficiales. Algo así como los recorridos de una mosca sobre la comida. Cubrimos más espacio informativo… pero profundizamos menos.

El lado malo es que la lectura profunda es en realidad indistinguible del pensamiento profundo… y perdiendo una estaríamos perdiendo al otro. La perspectiva según el autor, es la de un tipo de pensamiento muy relacionado, muy comprehensivo… pero que no establecería relaciones íntimas entre temas dispares. En una palabra, sería menos profundo y por tanto menos innovador y creativo. Nuestra inteligencia se parece cada vez menos a lo que considerábamos inteligencia y cada vez más a la inteligencia artificial y a los sistemas expertos.

Lengua latina, mente latina

En lo que no repara Carr es que la primera tecnología estructuradora del pensamiento es el idioma. Una tecnología que no es neutral en absoluto y que carga de manera casi mágica con toda una tradición cultural -y por tanto unos valores- implícitos. El propio olvido de Carr, es una buena muestra de ello.

La cultura anglo tiene una tradición empirista que nace de haber quedado fuera del ámbito de la tradición regulacionista y casuista del Derecho Romano y la escolástica. Una tradición eminentemente práctica en la generación del conocimiento que ha traído grandes joyas al mundo: desde la Common Law a Newton… una forma de pensar lo nuevo que es mucho más deslumbrante en sus logros que en las reflexiones que le dan lugar. No es casualidad la asincronía en el debate sobre el significado político de la web 2.0.

Para llegar a lo nuevo, en nuestra tradición, es preciso desprenderse y criticar una pesada carga. Innovar es un ejercicio de Zen para nosotros que te obliga a bucear por las densas aguas de una tradición cultural y legal sumamente pesada. En el mundo anglo, aportar sentido viene después del hacer, como nos enseñaron nuestros profesores de crítica. Digg, la Wikipedia o Google fueron pensados después de hechos. Feevy o BBVA tu cuentas -por dar ejemplos cercanos- lo fueron antes. En el mundo latino hay que vencer muchas resistencias culturales antes de llegar al hacer. Hay una frontera cultural obvia: vivimos instalados en el mundo de la Teología Católica, no en el de la protestante.

A simple vista no parece ninguna ventaja… pero tampoco hay que olvidar que al fin el protestantismo articula la comunidad en torno a prohibiciones, mientras que la tradición jurídico-teológica del Sur (católica o sunní) lo hace en torno a las excepciones y el regateo frente a la ley.

Leer desde el Sur

La frontera de tradiciones no es desde luego homogénea. No nos falta influencia anglo en nuestra cultura. Basta leer a los local gurus españoles que escriben sobre Internet para darse cuenta. En un tiempo en el que sin innovación no se sobrevive, las más rancias tradiciones del autoodio y el complejo de inferioridad propios del colonizado renacen con fuerza: la glosa, la referencia descontextuada, parecen requerirse más que el pensamiento original. Ver grandes directivos esforzándose por hablar toscamente en inglés es motivo de fea mofa en YouTube… pero no nos hace reflexionar sobre aquello que a lo que nos lleva…

Y sin embargo… la diferencia existe. Leer en serio en esta parte del mundo sigue siendo minoritario, pero el número de gente que lee en el metro de Madrid, Barcelona, Bilbao o Valencia sigue llamando la atención en comparación con las ciudades del Norte europeo.

Llegamos ahora a hacer nuestra la escritura rápida del periodismo anglo, hija del telégrafo, como cuenta Enrique Meneses. Necesitamos textos breves y frases cortas porque nuestro modo de vivir se ha hecho más rápido y nómada, porque estamos rodeados de información y medios. Necesitamos concisión para hacer posible la lectura profunda que Carr da por moribunda en el anglomundo. Lo que en el anglomundo es un RIP aquí es una demanda.

Conclusiones

El tipo de conocimiento y argumentación que se entienden previos a la acción son muy diferentes en aquel mundo. La práctica del surfeo por la red, por el rastreo a saltos entre fuentes informativas, conecta e intensifica rasgos específicos de la cultura y tradiciones del anglomundo y la Teología protestante. Fundamentos culturales que entienden que la interpretación y no la reflexión son previas a la acción. En este sentido y en ese contexto cultural es cierto que la lectura profunda puede estar en jaque simplemente, porque dentro de ese esquema, ya no es funcional.

En el mundo latino y mediterráneo, en cambio, el amor a la novedad, a lo empírico, por mucho que se desarrolle, no nos librará de tener que enfrentar ex ante todo tipo de resistencias culturales profundas a cualquier propuesta, ya sea en la charla de bar o en una presentación de productos. En nuestras empresas, en nuestras conversaciones, aportar es poner pegas, es ser abogado del diablo. Y para enfrentarlas no basta con reunir fuentes o cazar ideas. Hay que bucear y entender la lógica interna de los argumentos. Para vencer una cultura más lenta y conservadora, hay que ser más profundo. De hecho y es algo más que casualidad, lo que los anglos llaman lectura horizontal entre títulos y cabeceras (véase la cita de arriba) en español se llama lectura diagonal.

Y el caso es que lo que tenemos es menos tiempo para alcanzar esa profundidad. Por eso, a este lado de la frontera de civilizaciones, necesitamos textos breves para leer más… aunque profundamente.

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Miércoles, 28 de Mayo de 2008

La globalización según el anglomundo

El anglomundo y su autismo son increibles. Uno no sabe ya si enojarse o desesperarse. No es que lleguen tarde, mal y nunca a los debates relevantes de la red a base de ignorar lo que ocurre en el resto del mundo, como pasó con la Wikipedia ni siquiera que lleguen con diez años de retraso hasta a las reflexiones más tontas ¿sufre el idioma por los SMS? aparecía esta misma semana en The Economist).

Lo peor es cuando teorizan el autismo como fuente de beneficios económicos y políticos. El libro de moda en EEUU, ampliamente citado en el NYT por ejemplo, es Network Power de David Singh Grewal. Según Amazon:

David Singh Grewal’s remarkable and ambitious book draws on several centuries of political and social thought to show how globalization is best understood in terms of a power inherent in social relations, which he calls network power. Using this framework, he demonstrates how our standards of social coordination both gain in value the more they are used and undermine the viability of alternative forms of cooperation. A wide range of examples are discussed, from the spread of English and the gold standard to the success of Microsoft and the operation of the World Trade Organization, to illustrate how global standards arise and falter. The idea of network power supplies a coherent set of terms and concepts—applicable to individuals, businesses, and countries alike—through which we can describe the processes of globalization as both free and forced. The result is a sophisticated and novel account of how globalization, and politics, work.

Grewall, es J.D. en la Yale Law School, estudiante de doctorado en el Department of Government de Harvard, donde está asociado al Proyecto Justice, Welfare, and Economics

Lo curioso es que parece haber descubierto los efectos red, pero en vez de derivar de ellos una teoría de la abundancia, como hizo Juan Urrutia a finales de los 90, ha sacado una teoría que en realidad muestra -e invita a explotar- las posibilidades de “la red mayor” y centralizadora para imponerse al resto. Y es que ha teorizado como ejemplos positivos:

  • Cómo la lengua inglesa se está convirtiendo en beneficiaria de un efecto red precisamente por el autismo militante de su blogsfera y sus medios. Al no traducir ni hacerse eco de nada “exterior” al anglomundo pero haber partido en en la globalización de Internet siendo el idioma con mayor número de hablantes conectados, se presenta como un estándar frente a los minoritarios recien llegados (como el español o el portugués sin ir más lejos).
  • Cómo Microsoft supo aprovecharse de una situación ventajosa en el mercado para llevarla hasta un monopolio de hecho, forzando, a base de patentes, a la asunción de sus productos como un estándares. Todo ello, sin hacer lo que cualquier verdadero competidor por un estándar hace: abrir código y facilitar la interoperabilidad.
  • ¿Y tengo que hablar de como opera EEUU en la OMC, manteniéndose como único país con derecho de veto unilateral, obteniendo todavía rentas frente a la periferia de una posición ganada en Europa en los 40?

No me tome nadie por un antiamericano o anglófobo. Nada más lejos en alguien que como yo lee en inglés al menos durante 4 horas al día desde hace años y que puede citar a Jefferson y Franklin de memoria… Pero eso no me hace ciego frente a la evolución de la cultura del anglomundo y de sus discursos (estructuralmente idénticos a los del rankismo, por cierto).

No creo que debamos mantenernos ciegos ante el peligro cierto y grave de pagar rentas monopolistas o de posición en todos los campos y resignarse a la marginalidad.

La globalización hoy parece relatada por un afásico ególatra, lento y fanfarrón, que en medio del estrépito y la violencia, sólo es capaz de percibir sentido en su propia representación, mientras los demás actores, embobados, esperan pacientes a que el gran hombre -por lo demás, completamente ciego a su presencia- les de entrada a un diálogo que, en realidad, pertenecía a la escena anterior.

En esa globalización relatada por el anglomundo, nuestras reflexiones y debates -y por tanto nuestros intereses- son y serán excluidos. Porque si el anglomundo no intercomunica, sino que compartimenta para ganar posición e imponerse como estándar, que es lo que de hecho hace y Grewall modeliza, simplemente no podremos llegar a otras esferas lingüísticas y de mercado…

…a no ser que, de una vez dejemos de pretender que el anglomundo es nuestra conexión con la globalidad y el desarrollo y nos pongamos en serio a distribuir la red global, comunicándonos con otras esferas culturales directamente, creando enlaces comerciales que no pasen por la Europa anglificada ni por Estados Unidos, en una palabra… globalizándonos como exploradores para evitar ser globalizados como mero paisaje enmudecido.

¿Exagero? Vean este vídeo. Es breve. Y díganme si los media, la blogsfera o incluso la prensa seria del anglomundo están por la labor de interconectar o por el contrario la expectativa es que fortalezcan su papel como filtro asimétrico:

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Jueves, 21 de Febrero de 2008

E unus pluribum

El inglés es la lengua internacional porque es la que utilizas cuando hablas con alguien de otro idioma- me dice Alexander Bard -lo que pasa es que la netocracia le cambiará el nombre y le llamará net-language, apostilla.

Le respondo que no uso un idioma para comunicarme más allá de los 400 millones de personas en cuatro continentes que hablan español como lengua materna. Uso muchos: inglés sí, pero también portugués, catalán, italiano y alguna vez hasta me he lanzado con el kikongo y el ruso… y lo haré en todo lo que me de tiempo a aprender o encontrar intérprete. Con mejor o peor suerte y conocimiento, desde luego, pero con voluntad no sólo de emitir sino de recibir.

Hoy en día pretender usar las lenguas imperiales en exclusiva implica un mesaje claro: el mundo es un teatro donde el debate anglo-norteamericano ocupa la escena y los demás somos sólo espectadores conminados a aplaudir y callar.

El dospuntocerismo es sólo el último jefe de clac. Nos quedan muchos más por ver.

Lo genial es que en Brasil todo el mundo que nos rodeaba hablaba, además del portugués, español y algo más, normalmente italiano, francés o alemán… y Bard decía que se estaban resistiendo a globalizarse por no hablar inglés!!!

Yo alucinaba. Las empresas que vimos tenían contratos en Libia, en Angola, en China… Los gobiernos locales hacían proyectos con la Macaronesia, con el ayuntamiento de Roma, con Colombia, con Chile… Los activistas y el público más joven salió el sábado a la hora de comer para llegar a la Campus Party que Telefónica organizaba en Sao Paulo con el show que habían montado en Valencia… ¡¡¡y se estaban resistiendo!!!

Los anglofonistas (que defienden el inglés como presunta “lengua de la globalización”) cada día se me parecen más a speakers neocoloniales de asalto que esperan el favor del que creen será más fuerte.

De fondo un pensamiento moderno que fue además el primer lema de EEUU: “E pluribus unum“, de muchos surgirá uno. Es al revés, la globalización o será distribuida o no será globalización sino imposición. E unus pluribum, debería ser nuestro lema: y de la unidad surgirán muchos…

¿Y saben por qué? Pues es sencillo, símplemente porque no existe una salsa de espaghetti perfecta.

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Martes, 28 de Agosto de 2007

La web 2.0 y la esterilidad de las blogstars anglófonas

El de Manel Guerra es, desde hace mucho, uno de los blogs más interesantes del panorama español. El otro día comentaba el Manifiesto Anti Web 2.0 de Andrew Keen.

La verdad es que considero este manifiesto tan confusionista como el archifamoso artículo de O’Reilly. Hace tiempo que el debate anglosajón pendula entre los hypes y la moralina sin aportar nada serio al conocimiento del funcionamiento de las redes y los mecanismos socialización en Internet.

El debate y la alternativa no está entre culto del amateurismo y profesionalismo aunque ahora se haya puesto de moda criticar a la Wikipedia en esa lógica.

El tema central una vez más es la ambiguedad del concepto de Web 2.0 entre lógica de la abundancia y generación artificial de escasez. Ambiguedad que nace de no haber reparado en la topología de la red subyacente en la organización social generada por cada servicio.

El problema no es el amateurismo o la profesionalidad de la Wikipedia o de la selección de noticias de Menéame. El problema es su totalitarismo asambleario, kibutzim, basado en la más rancia y dieciochesca concepción de los ideales platónicos.

El debate anglosajón sobre la web 2.0 no podía ser más pobre, más moralizante. ¿Qué se forman oligarquías participativas? Evidente, pero no se trata de enunciar el problema para hacer una condena moral. Se trata de entender como los efectos red subyacentes la generan inevitablemente si la estructura social está basada en la generación democrática de escasez.

El debate que hace más de un año sosteníamos sobre la wikipedia en la red de habla española y catalana, deja muy atrás los debates que ahora están teniéndose en inglés con amplio soporte de ezines tekis y medios de todo el mundo.

Y es revelador… Revelador de que la terriblemente rankizada blogsfera anglófona no cumple el rol de intercomunicador global que el uso de la lingua franca como lengua propia haría esperable y deseable. Hace mucho que la blogsfera anglo no escucha, sólo emite. Hace mucho que reproduce y representa un mundo que no sale de los viejos mapas del Imperio Británico.

Lo verdaderamente triste sería que ahora, volvieramos la cabeza hacia el pobre y autista debate de las blogstars anglófonas, reconociéndolo como el debate… No sería improbable en un entorno donde traducir y comentar los blogstars anglófonos se sigue haciendo pasar por muchos como un gran aporte no ya instrumental, sino intelectual. Pitigrilli dijo una vez cuando quería saber qué pensar buscaba corriendo el editorial escrito por el director del periódico para el que trabajaba. Buena parte de la blogsfera cool en lengua hispana parece tener la misma carencia de criterios.

El debate sobre la web 2.x, sobre las estructuras sociales que genera es fundamental. La web 2.0 y la web 2.1 son el gran laboratorio social de hoy. No echemos más de un año para atrás el debate para hacer de meros espectadores de unas autistas blogstars anglófonas.

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Jueves, 14 de Diciembre de 2006

Monolingüismo inglés, Europa ajena

Como recordaba en su blog Toño del Barrio, mañana es el día del Esperanto: un día de fiesta pero también de reflexión en el que se invita a blogs de todo el mundo a publicar un post en la lengua neutra.

idiomas_uk.gifNo es un tema difícil. Esta misma semana la cuestión lingüística se ha convertido en tema de actualidad en el Reino Unido. Desde que el ministerio de Educación de este país levantó en 2004 la obligatoriedad para los centros de enseñanza de incorporar -como asignatura optativa- un segundo idioma, el número de estudiantes que los cursaban ha caído dramáticamente. Incluso en los colegios privados.

La moraleja que sacan los medios es sencilla: ¿Para qué aprender otros idiomas si se puede imponer el inglés como lengua única del mundo?… incluso en la red.

El Economist, siempre lúcido, recomienda que aunque sea así los británicos aprendan una segunda lengua para mantener la competitividad. ¿Por qué? Pues por una razón perversa que demuestra cual es el estado real de la cosa en la Unión Europea:

they will lose the competitive advantage that once came with being among the relatively few to speak the world’s most useful language. Competent bilinguals, many of whom have travelled in the course of acquiring English, can offer everything that English monoglots can—as well as an extra language and an international perspective.

Es decir: cuidado con la élite internacional políglota, porque ya hablan inglés lo suficientemente bien como para parecer bilingües y no ser fácilmente marginados en la estructura lingüística de dominación global. Claro que otra cosa, es que esta misma élite, en la medida que lo es, se beneficie del las reglas asimétricas y haga como que no ve… pero la realidad europea es evidente y no lo decimos sólo nosotros: los grandes beneficiarios desmienten con descaro a sus defensores de la eurocracia.

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Viernes, 12 de Mayo de 2006

Política lingüística: otras voces

Me gustaría reseñaros algunas notas de amigos y lectores en el debate en comentarios a La Urgencia de una Política Lingüística Europea, respondiendo al asistente del europarlamentario Carlos Carnero.

Daniel:

Yo trabajo en temas relacionados con la UE y la movilidad de los trabajadores: EURES. Tengo que decir que he participado en reuniones de trabajo entre técnicos de Francia, Portugal y España (Canarias) y hemos tenido que usar el inglés como lengua de trabajo… No sé si el esperanto es una solución realista (tengo mis dudas, aunque la idea me atraiga mucho mucho) pero, a ver cual otra se nos ocurre…

Y en otro comentario abundaba:

En mi trabajo vivo cotidianamente la predominancia de los “anglófonos y próximos” de manera habitual. por ejemplo, a la hora de elegir a los consejeros EUREs que deben convertirse en “formadores” de las nuevas hornadas, será casualidad, pero son mayoritariamente británicos o irlandeses o suecos. Algunos de estos ingleses e irlandeses sólo hablan inglés, mientras a las demás personas que trabajamos vincualdas a EUREs se nos exigió manejar otro idioma europeo además de la lengua materna. Eso es curioso ¿eh? Se supone que tenemos tres lenguas europeas de trabajo (francés/inglés/alemán) pero eso es cada vez más una ficción.<

Javier:

  • La igualdad de los ciudadanos no está en absoluto garantizada con el actual sistema. Yo he dejado de dirigirme a las instituciones europeas en español porque únicamente consigo respuestas en un deplorable idioma (no es culpa de los funcionarios, nadie puede saber 20 idiomas) o unos retrasos considerables. Me dirijo a ellas en inglés o alemán. Más ejemplos de la inutilidad del español y otras lenguas los obvio por falta de espacio.
  • A pesar de haber vivido seis años en los Países Bajos y siete en Alemania y haber aprendido ambos idiomas, no soy más que un extranjero que los ha aprendido, y lo seré siempre. En Esperanto, por el contrario, me considero bilingüe. Entre otras cosas porque es mucho más fácil de aprender que los idiomas nacionales y no me paso media vida pensando dónde colocar el verbo cuando hablo, como en alemán.
  • Si consideras que es difícil que 450 millones de europeos aprendan Esperanto, ¿no es igual de difícil que aprendan inglés? Y si en realidad el inglés “europeo” se ha impuesto en Europa, ¿por qué siguen existiendo servicios de interpretación?
    Es una pregunta retórica.

Os recomiendo leer todo el debate que surgio del post, tanto en comentarios como sobre todo en otros blogs como el de Pere y el de Toño que ya he enlazado en posts anteriores.

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Jueves, 26 de Mayo de 2005

Cultura, aculturación, globalización y libertades

SayidatySayidati me pone malo. Representa sobre todo esa voluntad de no ver, de negar la realidad tan propia y tan suicida de las élites arabófonas occidentalizantes. En las fotos de las ciudades no salen personas vayan a verse las chilabas y las gandoras (como en los documentales españoles sobre Ceuta y Melilla, por cierto). En la portada Rasan Majradi, la estrella de la MBC, teñida de rubio anaranjado, pintada y clareada como una puerta, los ojos artificialmente azulados… Algo más que un querríamos ser como Occidente, más bien un nos negamos a ver nuestra propia realidad que no nos gusta. Y como no la vemos, entre la gandora y el vestir occidental surge entre las universitarias un terreno intermedio de austeras casacas beige de tres cuartos que implicitamente postula represiones y dogmatismos viejos como alternativa moderna a la aculturación y la ceguera…

Esperando para comer a mi maestro Juan Urrutia discutimos Nat y yo sobre cultura, relativismo y defensa cultural. En un momento se arman las ideas y apuro uno de los últimos rinconcitos de la Moleskine:

Cultura sería un conjunto de herramientas sociales e institucionales que ordenan los modos de relación social e institucional con el objetivo de maximizar la supervivencia del medio social para un entorno históricamente definido.

Dicho en otras palabras, cada cultura es una gran caja de herramientas sociales, de normas implícitas y explícitas de comportamiento que delimitan el modo en que las instituciones (familia, mercado, gobierno) y las personas se relacionan y ordenan entre si, de modo que garanticen la supervivencia colectiva.

¿Cómo se mide su éxito? Pues símplemente por la amplitud del abanico de opciones que permiten a los individuos que componen la comunidad. Si dado el medio, es decir, un conjunto de recursos no sólo económicos y tecnológicos sino también político y geográfico, una cultura ofrece más opciones (más libertad) a sus miembros que otra , estará favoreciendo más la diversidad y por tanto más cerca de un óptimo paretiano en la distribución de derechos que otra. La cultura que ofrece menos es simplemente derrochadora de oportunidades, ineficiente para sus miembros. Poco importa que estos no escogieran las opciones ofrecidas de más respecto a la otra: tienen menos oportunidades de desarrollo personal y colectivo (siquiera sean no desedas) porque su estructura de relaciones no les permite alcanzarlas.

¿Qué pasa cuando hay cambios tecnológicos? Pues que dados los recursos se amplia el marco de posibilidades. Normalmente este cambio no supone una crisis de las relaciones sociales de las que nace. Estas lo tratan como algo estupendo, como una demostración de su propia capacidad para la adaptación y el progreso. Pero de cuando en cuando los cambios tecnológicos no son sólamente de grado, no hacen referencia solamente a la productividad del sistema (que era lo que pensaban las starlets de las .com) sino que lo ponen en cuestión. Son tecnologías que generan nuevos paradigmas. [Ejemplo: Las bitácoras y la parabol y el nuevo paradigma comunicacional que viene]

Los que me conocen saben que siempre he sido un gran batallador frente a la aculturación que va pareja no a la globalización sino al carácter asimétrico de las nuevas hegemonías y lenguajes que surgen de ella. ¿Qué entiendo por aculturación? Pues ese complejo lamentable que lleva al deseo de fingir el medio. Ejemplo, en mi tierra la asunción de la piel clara y el pelo liso y rubio como patrón de belleza (ergo camomila a gogo), los niños pintando las casas con jardín verde y tejados con dos aguas cuando nuestras casas son blancas, de tejado plano y no crece la hierba ni patrás, sino la grama… ya sabéis.

Pero globalizarse no es aculturarse. Globalizarse es asumir culturalmente la modificación del marco histórico dada por los cambios tecnológicos en la comunicación y la ampliación del libre comercio para obtener una frontera de posibilidades más amplias. Aculturarse es posiblemente la forma más costosa de asumir globalización, la solución de esquina en la distribución de libertades. Además posiblemente contraproducente a medio plazo… los valores protestantes del Norte también arrastran constricciones innecesarias a la libertad individual y como dicen en mi tierra to se pega (como bien contaba María)

Pero si pensamos en una globalización con anticuerpos frente a la aculturación y según el marco anterior, la llamada defensa de las culturas no sería sino una renuncia al óptimo paretiano en la distribución de derechos y libertades. Pura reacción aunque se vista de buen rollito y defensa de la pluralidad… contra la que realmente atentaría puesto que es de suponer que al aumentar el rango de oportunidades de elección de las personas tendería por lo general a aumentar el rango de opciones elegidas.

Es decir, la defensa de la excepción cultural, de la diferencia nacional, de la integridad de las culturas… no sería sino una expresión del miedo a la pérdida del privilegio, de terror a la libertad de los demás. Ejemplo: los que defienden que el tratamiento de la mujer como ser inferior en determinados mundos religiosos y geográficos debe entenderse en su marco cultural… comprensión que en todo caso podría ser histórica, pero no presente porque hace mucho que están dados los medios para la igualdad de derechos civiles, es más, cuando hace mucho ya que descubrimos que el desarrollo de las oportunidades de la mujer es la clave del desarrollo socioeconómico colectivo y la ampliación de las fronteras de posibilidad de todos.

La cuestión es pues, como defiende Fátima Mernissi, globalizarse sin aculturarse. ¿Cómo se hace? Pues símplemente no negándose a ver. No vaciando las fotos de la gente real. No exacerbando la propia extranjeridad en el país de uno como si fuera un signo de distinción. Una respuesta hermosa puede verse en los cibercafés de cualquier país del Tercer Mundo. Y un consejo para lectores y sobre todo para lectoras morenitas y rizosas, aborreced de camomila y alisados, black is beautiful ;).

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 7:39 pm | (0)

Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just

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