¿De verdad es tan importante disponer de software libre en guaraní y otras lenguas nativas americanas?
Estamos muy contentos con el curso que está tomando la campaña para traducir Claroline al quechua, el aymara y el guaraní. No hay día que no tengamos una alegría: sea una portada en el Morrocotudo, la aportación de una amiga a la búsqueda de traductores o la donación de fondos para financiar la campaña por alguiente tan querido y relevante como Jorge Cortell.
Documentando el esfuerzo y vía Pere Quintana, encuentro éste documento: Cultura y bilingüismo en el Paraguay
Como en el Paraguay el 90% de la población habla en guaraní y el 55% en castellano, según el censo de 1982, tendríamos que deducir que hay dos culturas nacionales: prácticamente todos los paraguayos pertenecerían a la cultura paraguaya que se expresa en guaraní y más de la mitad serían biculturales poseyendo dos culturas nacionales.
La cultura paraguaya entonces -a nuestro parecer-, a pesar de tener aparentemente más elementos de procedencia española que de la aborigen, es la que principalmente se expresa en guaraní y los paraguayos que aprenden el castellano lo hacen como quien aprende por necesidad una lengua extranjera.
Esto se refleja en la escasez de literatura paraguaya en castellano -el escritor se encuentra con la dificultad de expresar en español una realidad pensada en guaraní-, y también en que usamos muy pocos dichos y proverbios en español. En cambio tenemos muchísimos ñe’enga, que se dicen en guaraní o jopara (mezcla de guaraní y castellano). La literatura en guaraní también es escasa y eso se debe a que no se nos enseñó a leer y escribir en guaraní. Somos analfabetos en la lengua que casi todos hablamos, pero se tiene una riquísima “literatura” oral: adivinanzas, proverbios, relaciones, relatos, fábulas, mitos y leyendas que se cuentan en guaraní y corren de boca en boca entre la gente campesina.
El manejo deficiente del español es muy notorio, la mayoría tenemos serias dificultades para expresarnos en español. “Las dificultades que comportan los textos de español paraguayo de representantes de los sociolectos más profundamente interferidos por el guaraní pueden ser excesivas y conducir a momentos de parcial interrupción comunicativa o de alteración parcial o total del mensaje emitido” (Granda; 1982: 81).
Por un momento imagínense condenados a utilizar las herramientas básicas para el acceso al conocimiento, desde los libros de texto hasta el software, en una lengua que no es la suya. ¿Se sentirían disminuidos? ¿Podrían competir en igualdad de condiciones con otros entornos que se desarrollan en su lengua materna?
Constatar esto no es ninguna novedad. Cuando a finales de los 90 el idioma y la política lingüística empezaron a incluirse en los modelos de desarrollo económico y estratificación social, emergió la evidencia de que la lengua y la política lingüística podían convertirse fácilmente en herramientas que cerraran el paso al desarrollo de sectores sociales, clases y países enteros.
Desarrollar las herramientas básicas para mejorar el sistema educativo adaptándolas a las lenguas maternas en la lógica del manifiesto ubuntu es algo más que un gesto simbólico. Es una verdadera transferencia de capital que multiplica el valor del núcleo -el software- por integrar la lengua materna y revalorizarla.
La apuesta merece la pena. ¡Adelante con Claroline!
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[...] En realidad me temo que se trata de algo más que tres frases en unos idiomas en los que dada su situación, no es fácil encontrar traductores en la red: son muy hablados y muy poco escritos. Y sus hablantes por lo general no tienen acceso a Internet ni a las herramientas básicas de software. Por eso es tan importante este proyecto en un momento en que empiezan a hacerse esfuerzos de alfabetización en quechua en todos los campos. [...]






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De hecho, que el Manifiesto Ubuntu hable específicamente de que el software debe estar disponible en la lengua materna de cada cual, a parte de la transferencia de capital que mencionas, supone toda una jugada “política”. Yo, por ejemplo, empecé a usar Firefox porque estaba harto de que Explorer pasase del catalán por considerarlo poco rentable (luego, claro, me di cuenta de que no volvería a Explorer ni aunque lo tradujese el mismísimo Verdaguer :-). Y de ahí descubrí que Firefox era software libre, y de ahí descubrí lo que era y significaba el software libre… y de ahí a la instalación de GNU/Linux (Ubuntu, precisamente), pues terciaron solo unos meses.
Cuando desprecias la lengua de otros como “poco rentable”, te ganas su hostilidad. Cuando la integras y piensas que “sumando una lengua, sumamos gente”, entonces te ganas la simpatia de aquellos que utilizamos una lengua frecuentemente maltratada por el software privativo. Por eso, entre otras cosas, es por lo que Ubuntu está teniendo tan buena publicidad aquí en Cataluña.
Se les hace un flaco favor a los que hablan guarani haciendo software libre en su idioma.
El esfuerzo deberia estar en que aprendieran a leer y escribir en una lengua como el castellano que le seria de mas utilidad.
Lo otro es condenarlos al aislamiento.
Te convido simiesco amigo a que abandones el castellano y te pases al inglés.
Amigo Luis, el castellano no es por cierto una lengua minoritaria. Muy al contrario.
Pardiez que lo és. Tiene un montón de variantes.
Te refieres al castellano de Castilla? O al de Andalucia? O quizás al de México? O el de Guatemala? El que se habla en Argentina?
A que hay algunos que són muy diferentes? Vaya vaya… una cosa és la comunidad hispanoparlante, y otra muy diferente, el numero de usuarios del castellano y sus variantes.
Si aquí hemos dividido entre catalan, valenciano y mallorquin, por qué no hacer lo mismo con el castellano, el madrileño, el manchego, el mexicano, el argentino…
Eso si, si de verdad quieres una lengua mayoritaria y con futuro, yo te invito a que te pases al Mandarín. Ni hao!