Slavoj Zizek se está convirtiendo en uno de los filósofos europeos más influyentes de la década. Especialmente en cierta izquierda intelectual europea y americana que lo celebran como un nuevo maestro. En este post intentaré hacer una aproximación sencilla a sus planteamientos nodales y a algunas de sus conclusiones.
Slavoj Zizek se está convirtiendo en uno de los filósofos europeos más influyentes de la década. Seguidor de Lacan, utiliza proposiciones centrales de este para revisar la epistemología del materialismo dialéctico y resolver o cuando menos compatibilizar algunas cuestiones abiertas por la postmodernidad.
El objetivo de este post es explicar el concepto clave de Zizek, el paralaje, así como sus implicaciones en distintos campos, con palabras sencillas, como trabajo previo a la inclusión del autor y su obra en mi contextopedia. Ahora los enlaces están lógicamente vacíos. En unos días espero estar en condiciones de dar una explicación clara y breve allí.
Fundamentos
Para iniciarnos en el paralaje, Zizek repiensa la relación sujeto/objeto desde la imagen del cuadro de Lacan.
Para decirlo en términos lacanianos, la mirada del sujeto está inscripta desde siempre en el objeto percibido, bajo la forma de su “punto ciego”, que está “en el objeto más que el propio objeto”, el punto desde el cual el objeto devuelve la mirada. “Por cierto, la pintura está en mi ojo, pero yo también estoy en la pintura”. La primera parte de la afirmación de Lacan designa a la subjetivación, la dependencia de la realidad en su constitución subjetiva, mientras que su segunda parte ofrece un suplemento materialista, reinscribiendo al sujeto en su propia imagen bajo la forma de una mancha (el fragmento objetivado en su ojo)
Cuando observamos la realidad nosotros mismos nos incluimos en ella. El sujeto se incluye en el objeto. Esto es para Zizek la fundamentación real de su materialismo:
El materialismo no es la afirmación directa de mi inclusión en esta realidad objetiva (…), más bien reside en el giro reflexivo por medio del cual estoy incluido en el cuadro constituido por mí; es este cortocircuito reflexivo, es esta necesaria duplicación de mí mismo estando fuera y dentro de mi cuadro, el que da testimonio de mi “existencia material”. El materialismo significa que la realidad que veo nunca es “total”, no porque una parte importante me eluda, sino porque contiene una mancha, un punto ciego, que señala mi inclusión en ella.
Pero entonces dos miradas diferentes, producidas por distintas perspectivas, no generan dos visiones exclusivamente subjetivas, generan una diferencia, un desplazamiento “ontológico”. Ese desplazamiento, ese vacío, es lo que Zizek llama paralaje (parallax).
Podríamos decir que este vacío es el intersticio que queda entre dos visiones del mundo, que son siempre y necesariamente dos mundos, dos realidades más o menos contiguas. El paralaje es por tanto, tanto en términos positivos, históricos, como teóricos, el espacio desde el que se puede pensar, desde el que se intenta comprender.
Pero no nos equivoquemos, Zizek no es un postmoderno: muchos mundos no son muchas realidades, son muchas percepciones de una única realidad. Para Zizek existe lo Real, visible desde distintas perspectivas y por tanto penetrable desde distintos paralajes. Esos paralajes constituirían además no sólo explicaciones, criterios de verdad para uso interno de los habitantes de tal o cual espacio social o simbólico, sino los motores de la dinámica de ese mismo Todo dialéctico. Zizek es Lacan y Lacan es Freud y Hegel. Don Carlos Marx anda también por ahí por el fondo de la escena.
Economía
Así, Zizek vuelve a “El Capital” para defender que el paralaje que nos permite entender el capitalismo en su esencia es la diferencia entre valor de uso y valor de cambio, paralela a la oposición dialéctica (¿no es en realidad paralaje un término sinónimo o casi de la vieja oposición hegeliana?) entre el trabajador como consumidor y como productor.
Por supuesto lanza una andanada contra nuestro querido Alexander Bard, no frente a su concepto de netocracia, sino al de consumariado, pues al definir a los excluídos sobre su posición como consumidores pasivos no vería este paralaje tan clarificador. Zizek se nos descubre entonces como un marxista no muy abierto a otros paralajes que los que él entiende por tal:
Se debe rechazar de plano la oposición (protofascista como pocas) entre el capital parásito financiero y especulativo y la economía “sustancial” de los capitalistas embarcados en la actividad productiva: en el capitalismo, el proceso de producción es apenas un desvío en el proceso especulativo del dinero que engendra más dinero, es decir, la lógica parasitaria es lo que también sostiene el incesante impulso a revolucionar y expandir la producción.
(Personalmente podría darle bastante bibliografía como para hacer dudar a cualquiera sobre esta identidad que establece entre lo productivo y lo especulativo en el mercado global, pero creo que está más interesado en establecer paralelismos y metáforas con pretensiones de realidad entre sus paralajes en Marx y en Freud/Lacan que en acercarse a la comprensión del metabolismo la economía global y las consecuencias de sus desequilibrios)
Globalización, red y universalidad
Zizek niega ruptura o contradicción alguna entre la globalización histórica, original del capitalismo (la expansión de mercados abierta por los navegantes portugueses y las conquistas españolas a partir de 1492) y la globalización de finales del siglo XX con la revolución de la información y el cambio de topologías sociales. En una línea que recuerda al Bujarin luxemburguista y herético de “Imperialismo y revolución” asegura que
El recurrir a la multiplicidad (”no existe una modernidad con una esencia fija, hay múltiples modernidades, cada una de ellas irreductible a las demás”) no es falso porque no reconozca una “esencia” de la modernidad única y fija, sino porque la multiplicidad funciona como tal: la falsedad de la multiplicidad reside en el hecho de que, al relegar este aspecto a sólo una de sus subespecies históricas, libera a la noción de modernidad de sus antagonismos y del modo como está encastrada en el sistema capitalista
De hecho esta negación de las modernidades alternativas (y por tanto de toda alternativa interna al sistema mercantil, de toda alternativa o cambio mientras siga existiendo dinero) es constitutiva del pensamiento del autor por da el modelo de lo que considera “un modelo de la relación dialéctica apropiada entre lo Universal y lo Particular“. Y es que, como señala por ejemplo en relación con el concepto paulino y cristiano de Universalidad en lucha, lo verdaderamente universal sólo se alcanzaría desde lo particular y como antagonismo genérico e irreductible a lo no-excluido. Estamos pues en el joven Marx amante de los juegos con el genitivo de la “Crítica de la Filosofía de la Historia”.
Zizek, un balance
Zizek incluye a Freud/Lacan en un relato que en lo programático y de puro marxista que quiere ser, se aproxima más a Bordiga y la llamada izquierda italiana de la III Internacional que a ninguna otra reelaboración marxista del siglo XX. No es ninguna novedad el cocktail, aunque lo haga con más conocimiento de las fuentes y frescura que muchos de sus antecesores de los setenta. Anclado en el proyecto moderno y por mucho juego lacaniano que desarrolle en su ontología, resulta incapaz de construir una epistemología que permita avanzar un paso respecto a los órdagos postmodernos.
El proyecto implícito y explícito en el relato, la necesidad urgente e inmediata de la revolución y del paso directo a una sociedad desmercantilizada es un viejo tópico que no puede reconstruirse con paralajes arbitrarios que ya estaban en Marx y Freud. Hoy un filósofo debe dar una respuesta a la diversidad y a la identidad, no subsumirlas sin más en la melodía crispada del toque de rebato de una revolución pasada. Este tiempo nuestro merece preguntas, juegos, metáforas y relatos nuevos y no una simple negación en bloque de toda contradicción que no encaje como fuerza motora en un cuento que sigue siendo teleológico, religioso, aunque sólo sea -desprovisto de la potencia para el análisis económico de un Marx decimonónico- en el deseo.
Zizek es el último epígono de un mundo muerto. Un buen bricoleur creador de falsas antiguedades no debería intentar venderlas como novedades.
En otros blogs este post recibió las siguientes referencias (URI de Trackback)
-
[...] No es la primera vez que escribo sobre Slavoj Zizek. El el post que le dediqué recientemente comentaba como su intento de incluir -vía Lacan- la diversidad en la epistemología marxista quedaba a medio camino del envite postmoderno sin alcanzarlo: muchos mundos no son muchas realidades, son muchas percepciones de una única realidad. Para Zizek existe lo Real, visible desde distintas perspectivas y por tanto penetrable desde distintos paralajes. Esos paralajes constituirían además no sólo explicaciones, criterios de verdad para uso interno de los habitantes de tal o cual espacio social o simbólico, sino los motores de la dinámica de ese mismo Todo dialéctico. Zizek es Lacan y Lacan es Freud y Hegel. Don Carlos Marx anda también por ahí por el fondo de la escena [...]
-
[...] Anoche nos visit� David de Ugarte, un personaje muy agradable miembro de la comunidad ciberpunk en Espa�a, que nos entretuvo con el proyecto Las Indias, y su manera de pensar las redes sociales. Tambi�n discute con Zizek explicando un concepto clave como es el paralaje. [...]






Creandote un usuario en un
Puedes ver los 23 posts más actualizados de mi
Puedes ver las estadísticas de este blog -entre otros- en el 
Mi único encuentro con Zizek fue en el Courrier International. Lo vendían como el gran nuevo paladín de la izquierda intelectual.
No terminé el artículo.
Hay una cosa que me llama la atención: los que están en contra del dinero (sobre todo en su manifestación como capital especulativo) suelen estar en contra de la internet. En realidad lo que les asusta es lo mismo: la circulación de la información. En la red vemos que la información, al circular, genera más información, igual que el dinero en los mercados financieros; aunque de vez en cuando haya cortocircuitos, pérdidas, información que no significa nada. Luego la información es un instrumento para generar conocimiento, como el dinero lo es para generar productividad. Aunque muchas veces no guste el conocimiento o la industria generados.
Slavoj resulta monoteísta; el marxismo es un proyecto de la Razón. Pero, David, ¿La pos-modernidad es agnóstica o politeísta?
¿Tanto relato y tanta perspectiva no esconderán la irrelevancia de lo real más que una pluralidad de realidades?
Un saludo
Yo sólo puedo concebir la postmodernidad desde el politeismo. Para el agnosticismo la discusión sobre si existe un principio de verdad o varios y más allá de esto sobre su/s naturaleza/s resulta irrelevante… y sin embargo nada -como es obvio en lo social- puede hacérseme más relevante que éso. Al fin es lo que discutimos cada día: ¿existe una única verdad social igual para todos? ¿es convencional o hay principios universales? ¿en qué se fundamentan? ¿dónde ponemos los límites a la diversidad?
Sobre la “irrelevancia de lo real”, si entiendes real en el mismo sentido que Zizek, el hegeliano, como una pre-Totalidad que busca resolverse, alcanzar la sociedad mesiánica donde desaparezcan las contradicciones… hombre, es irrelevante en el sentido en que lo son los mitos: mientras el poder de quienes crean en ellos no pase ciertos niveles.
Si lo que quieres decir es si es irrelevante distinguier entre la existencia de realidades sociales diferentes o de una pluralidad de manifestaciones de una misma realidad… no, no lo creo. Es relevante.
Mira Zizek: por un lado fíjate cómo aborda la cuestión de la “multiplicidad” en el Todo. Reducida a multiplicidad de una misma cosa, cualquier diferencia puede ser negada por “alienante” si no interesa al autor del discurso.
Por otro mira su concepto mismo de “paralaje”: lo alcanza cuando acepta la irreductibilidad de la diferencia entre dos cosas, cuando acepta no poder simplemente subsumirlas como casos particulares de algo global más amplio que los explique de un único golpe.
El paralaje, ese vacío explicativo, ese intersticio entre dos subjetividades, es el que permite entender, filosofar. Así surgió la filosofía históricamente. Pero, dirás, ¿entender qué? No el Dios de los hegelianos como Zizek. Filosofar es precisamente y sobre todo entender la diversidad, entender porque yo soy también “el otro”. Y cómo y en qué medida lo soy. Sólo si asumo que no existe una totalidad comprensible desde un único vector, de una única forma, puedo aceptar al otro como algo distinto, que responde tal vez a otros principios que no puedo subsumir en los míos. Es decir, sólo desde esta mirada politeista, realmente politeista, puedo aceptar la diferencia del otro y considerarle como algo distinto de un error, de una malformación o un deficiente desarrollo.
With all due respect — chorradas, Ugarte.
El pensamiento occidental — que incluye la ciencia y la filosofía — surge del monoteísmo. Sin la idea del Dios único nos habríamos quedado en algo como esto (sin elementos fantásticos):
http://www.amazon.co.uk/Dragon-Waiting-History-Fantasy-Masterworks/dp/0575073780
Just sayin’.
Eso, menos mal que los romanos convirtieron al monoteismo a esos fanáticos politeistas judíos que si no toda la tradición griega del Templo y el Dios único, toda la tradición clásica griega de la Teocracia, hubiera desaparecido arrasada por el alubión de dioses semitas…
La idea del Dios único sustenta la idea de que hay una única realidad hay fuera y es conocible — ergo, ciencia. La filosofía sólo arranca realmente cuando empieza a haber ciencia.
Y llamar teocracia a la organización política del Israel prerromano — no sé. Llamar teocracia al Frente Popular Judaico y el Frente Judaico Popular dándose de fostias (i.e. a la historia de Israel) se me hace raro.
Y sí, el cogollo intelectual de la tradición occidental está firmement plantado en la tradición judía. Los romanos sólo pusieron la logística.
Un único Dios = una única realidad OK
La cognoscibilidad es bastante más problemática
Que la ciencia, entendida como un conjunto de conocimientos nacidos de la experimentación deliverada y sistemática, sea incompatible con el politeismo, no lo veo. (ya, ya, Newton, pero no sólo y tras bastantes siglos de monoteismo como para preguntarse si el monoteismo es tan importante para ello)
Teocracia de Israel: mira Flavio Josefo y su descripción del sistema de clases, tribus y su relación con el Templo, a mi me marcaron mucho. La inversión/revolución es farisea.
Firme plantación en la tradición judía: si… aunque no sólo, ya sabes. ¿Leiste el famoso discurso papal del otro día?
Ah! Y eso de que sólo hay Filosofía “de verdad” cuando hay ciencia… o me retrasas el nacimiento de la ciencia a la Grecia clásica (ergo monoteismo y ciencia no tienen relación original) o al final no hay más filosofía que la filosofía de la Ciencia.
David, hay principios universales?
Creo que no, Pere, pero que sin embargo debemos comportarnos “como si” así fuera en ciertos terrenos.
El ejemplo más importante: el consenso sobre libertades y derechos “universales” básicos.
Aunque no se sustenten en el “Derecho Natural”, ni en las “leyes de la Historia” ni en una “ética universal”, sino tan sólo en una valoración y una aspiración común que empíricamente demuestra su “superioridad” para los individuos frente a las organizaciones sociales que no los contemplan o incluso lo niegan abiertamente.
Vamos, que puede que no haya un principio común pero es importante que se respeten unos mínimos comunes aunque sea gracias a un “como si” y no a una afirmación de principios universal.
Menudo crack es Zizek, acaba de descubrir con su paralaje algo que ya expresó Dalí con su paranoia-crítica (ver sus artículos “Nuevas consideraciones generales sobre el mecanismo del fenómeno paranoico desde el punto de vista surrealista” y “La conquista de lo irracional”). Y en vez de aceptar el triunfo de la simulación como Baudrillard y partir de ésta a la hora de pensar, se empeña a regurgitar la unidimensionalidad marxista (Lo siento David, pero Hegel es mucho más rico que ese cliché postmoderno que manejas).
Lo sé, lo sé… conozco a Hegel vía Marx e izquierda hegeliana, así que siempre tiendo a un irremediable reduccionismo que el poco tiempo que le puedo dedicar a redactar en el blog exacerba… Im sorry.
“o me retrasas el nacimiento de la ciencia a la Grecia clásica (ergo monoteismo y ciencia no tienen relación original) o al final no hay más filosofía que la filosofía de la Ciencia.”
No, los griegos no tenían ciencia ni de lejos.
Sí, la filosofía de verdad aparece con la ciencia.