Llegamos ahora indianos y amigos de la sentada por la vivienda.
Por lo que empiezo a ver, en Madrid éramos más que en otros sitios, aunque muchos menos que en la plaza Real. Seríamos unos 500 tal vez seiscientos cuando más, aunque sin contar con la gente que había en la plaza de paseito o que había quedado por allí. No los contamos a todos pero entre los amigos llegamos a ese cálculo después de un rato.
Lo primero que llamaba la atención era el protagonismo de los grupos de izquierda -Sindicato de Estudiantes sobre todo pero también pequeños grupos como los bordiguistas y otros nuevos como Socialismo Libertario- que habían aparecido con amplio despliegue de cartelería, folletos y megáfonos. El perfil social era, los que sois de Madrid me entenderéis, como el del vermú del domingo en Latina: gente joven, bastantes estudiantes, bastantes mileuristas y unos cuantos guayses.
Mi impresión me reafirmó en mis temores iniciales: todo el mundo sabía por qué estaba allí pero no frente a quién protestaba y ni mucho menos qué tipo de propuestas podría hacer realidad esa demanda de viviendas dignas y asequibles que los que allí estábamos compartíamos. Es obvio que ha habido un proceso de convocatoria bastante amplio: 500 personas no es una multitud pero podría ser un buen comienzo… pero el proceso deliberativo no ha cundido, no ha sido lo suficientemente extenso o profundo, o yo qué sé, por eso los grupos políticos organizados -a diferencia de en las ciberturbas- podían vampirizar la representación de la protesta frente al que se acercara… aunque también hay que reconocerles que sobre los 500 que seríamos, ellos habían llevado a bastante gente.
Nos encontrarnos con unos cuantos amigos y despedimos a Carmen, que volvía a Valencia y casi pierde el tren. Cuando hemos vuelto los cuatro que quedábamos -Imán, María, Nat y yo- hemos subido hasta Gran Vía a donde subía la gente después de haber ido a protestar al Congreso -esa parte nos pilló fuera.
Mucha gente ha llegado hasta Gran Vía cortando la avenida. Seguíamos siendo más o menos los mismos, pero la policía -con mucha pachanga- al establecer el perímetro ha ampliado el corte desde la Red de San Luis -a la altura de las calles Hortaleza, Fuencarral y Montera- hasta casi la altura de la calle que sube desde la puerta de abajo de la FNAC.
A pesar del corte tampoco se percibían grandes tensiones, la gente coreaba y se sentaba de puro cansado y la policía estaba tranquila. Viendo que tampoco la cosa crecía a pesar de que la Gran Vía un día como hoy, siendo mañana fiesta, estaba a rebosar, nos hemos vuelto a casa dando un paseo.
Valoraciones
El País dice que éramos 1500 y el Mundo 2000… y eso que haciendo la crónica global, el períodico dirigido por el Sr PJ Ramírez dice que
en Baleares, a la Plaza Mayor de Palma acudieron 16 personas y varios niños en el momento de máximo apogeo
Vamos, que los niños no son personas. Debe ser porque abultan menos.
Me cuentan que según TVE éramos 1000… entre todas las ciudades. Aquí cada cual cuenta y suma según le parece.
En el manifestómetro confirman lo que aquí os cuento, califican la cosa de desangelada y se preguntan si fue un fiasco que fuera poca gente. Paradójicamente la responsabilidad parecen achacársela a los convocados que no fueron, o sea a la mayoría del país. Es un tipo de razonamiento que no puede gustarme y no puedo compartir: culpabilizar al invitado por no asistir a la fiesta en vez de preguntarte si no ha faltado algo para que se anime a ir.
Análisis
A mi juicio, como le decía a Iván en los comentarios a la primera versión de éste post había demasiado “los jóvenes hacemos más que el botellón” y cosas tipo “díselo a los políticos” [¿¿a cuales?? ¿¿para exigirles que hagan qué??] y demasiado poco debate sobre quienes son los responsables y cómo se puede cambiar la situación.
La cosa se ha quedado a medias, ni ha sido una ciberturba, con lo que la gente se ha conformado con “apuntarse” a una mani convocada por “otros”, inhibiendose de aportar sustancia; ni ha habido tampoco por ese núcleo central voluntad de aportar un programa y unas propuestas propias a las que pudiera adherirse o no la gente.
Por eso y porque ése, el generado en la división convocantes/convocados, es un espacio tradicional de ellos, donde se sienten cómodos y tienen sentido, los grupos formales, como los partidos, han llenado cierto hueco. Pero lo importante, que es lo que les haría innecesarios o casi invisibles, el proceso social y colaborativo de debate, realmente no ha existido o al menos no en la medida suficiente para que la cosa cuajara.
Conclusiones ciberactivistas: el protagonismo de un centro previo y la formación de una ciberturba cada vez las veo más difícilmente compaginables. El centro inhibe el proceso deliberativo solapándolo antes de tiempo con una difusión que queda necesariamente coja.
O se parte de un centro y ése centro enfoca la propuesta de movilización con claridad, sobre unas propuestas concretas y frente a un interlocutor concreto, al modo del ciberactivismo tradicional o el proceso no tiene un centro coordinador/dinamizador previo y se espera a que el proceso de debate genere por si mismo movilización en la calle, es decir, culmine en ciberturba, cuando haya madurado suficientemente, al menos para dotarse de una identidad reivindicativa básica, sin fechas puestas de antemano.
En otros blogs este post recibió las siguientes referencias (URI de Trackback)
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[...] Como era de esperar la sentada no ha sido exitosa. Es lógico ya que, como certeramente apuntó David, o bien se convoca una protesta tradicional desde uno o varios centros de poder (partidos, sindicatos, asociaciones) o bien se genera espontáneamente un clima de swarming civil en la red, algo imprevisible e incontrolable por nadie. [...]
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[...] El comienzo del párrafo que cito deja claro lo que podemos encontrar. Un análisis un tanto complicado, que se deja en el tintero (como lo hacen todos) que es posible que los blogs e Internet en general, no tengan tantÃsima capacidad de convocatoria como se dice. Macro, micro y nano. O por que la sentada no fue un éxito. Pero si tanto lÃo con los órdenes de magnitud les han dejado turulatos, no se pierdan a David de Ugarte , cuyo análisis concluye asÃ: O se parte de un centro y ése centro enfoca la propuesta de movilización con claridad, sobre unas propuestas concretas y frente a un interlocutor concreto, al modo del ciberactivismo tradicional o el proceso no tiene un centro coordinador/dinamizador previo y se espera a que el proceso de debate genere por si mismo movilización en la calle, es decir, culmine en ciberturba, cuando haya madurado suficientemente, al menos para dotarse de una identidad reivindicativa básica, sin fechas puestas de antemano. . [...]
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[...] De Ugarte: “Sentada por la vivienda, primeras impresiones“. [...]
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[...] se trata ya de decir te lo dije, ni se veía venir, ni siquiera, a estas alturas, de intentar alentar un poco de debate [...]






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El resultado de la convocatoria en A Coruña me ha hecho reflexionar sobre la capacidad de movilización de las redes informales a través de Internet. Tengo la sensación de que la mayoría de los manifestantes acudieron movidos por sus grupos formales (culturales y políticos)de pertenencia o afinidad, aunque sus símbolos no fueran enarbolados como cuentas que ocurrió en Madrid. Entonces, ¿habrá que institucionalizar los Beers&Blogs (http://www.ecuaderno.com/taxonomia/categorias/beers-blogs/) para que la blogosfera sea realmente movilizadora?
Yo lo que creo es que a diferencia de las ciberturbas aquí ha habido desde el principio un núcleo, un centro que de algún modo ha inhibido lo más importante del invento: qué pretendemos que haga quién.
Había demasiado de “los jóvenes hacemos más que el botellón” y cosas tipo “díselo a los políticos” [¿¿a cuales?? ¿¿para exigirles que hagan qué??] y demasiado poco debate sobre quienes son los responsables y cómo se puede cambiar la situación.
La cosa se ha quedado a medias, ni ha sido una ciberturba, con lo que la gente se ha conformado con “apuntarse” a una mani convocada por “otros”, inhibiendose de aportar sustancia; ni ha habido tampoco por ese núcleo central voluntad de aportar un programa y unas propuestas propias a las que pudiera adherirse o no la gente.
Por eso y porque es un espacio tradicional de ellos, donde se sienten cómodos y tienen sentido, los grupos formales, como los partidos, han llenado cierto hueco. Pero lo importante, que es lo que les haría innecesarios, el proceso social y colaborativo de debate, realmente no ha existido.
Entonces, la cuestión es ¿puede hacerse lo que propones sin verse las caras? ¿el debate cibernético puede mover realmente a las personas? Tengo la sensación de que el cara a cara puede resultar imprescindible, al menos, al final del proceso al que te refieres.
Claro! La ciberturba es en realidad ese “verse cara a cara”, ese descubrimiento del poder colectivo del debate que a su vez lo visibiliza y amplía.
La ciberturba es una fase de la movilización, no su objetivo, esa es la clave que creo que en este caso no se había entendido previamente