Un día de excursión y fotos que acaba con nuestro primer encuentro con el alguerés y una reflexión sobre las lenguas latinas
Aunque no aparecía en las guías ni en los mapas, Porto Ferro sonaba bien y tenía un autobús interurbano que salía a buena hora. ¿Por qué no una pequeña excursión?
El autobús resultó ir recorriendo los barrios rurales de Alguer. Sus usuarios eran sobre todo los chavales del instituto que volvían a casa tras la jornada continua.
Cuando ya habíamos dejado a casi todos y entrado en el término municipal de Sassari, el conductor (el autista, como le llaman por aquí) se dirigió a nosotros:
- No íbais a Porto Ferro
- Sí
- ¿Váis a la playa?
- Bueeeno, a la playa, al pueblo… a explorar un poco
- No hay pueblo. Es esto. ¿Queréis quedaros aquí?
“Esto” no prometía mucho, pero con todo pusimos cara de entusiasmo y el conductor nos señaló un camino entre los pinos.
Al final se abría una bahía, un puerto natural impresionante con una playa inmensa ocupada, a lo más por veinte personas

Las horas pasaron en la playa que era casi sólo nuestra

Al anochecer nos fuimos de excursión a la torre que guardaba la entrada en la bahía

Y, sobre el cabo, pudimos ver un atardecer de esos de documental de animalitos

A las ocho pasaba el último autobús de la línea. Casualidad o poca dotación, el autobusero resultó ser el mismo que nos había traido.
-¿Sois catalanes o españoles de verdad?
La pregunta, que no dejaba de tener su gracia, dio paso a mi primera conversación en catalán con un alguerés. El conductor era uno de esos 4000 catalanoparlantes del pueblo.
Al oirlo me di cuenta de que es muy probable que haya oido alguerés en el pueblo y no me haya dado ni cuenta. La musicalidad y las vocales no se parecen en nada a las de los restantes dialectos del catalán y posiblemente me han pasado desapercibidos pensando que era italiano con elementos sardos, italiano de Cerdeña.
Escuchando atentamente encuentro expresiones y estructuras italianas y sardas en la base de las frases.
-Nos cuesta entender a los catalanes -me cuenta. El catalán de ellos está muy mezclado con el español
Cuando Israel, en medio del caos etiope de principios de los noventa, evacuó del país a los judíos en la operación Shlomo, el gran rabinato se involucró en el proceso de recepción desde la lógica de la “purificación” de los hermanos que habían vivido tanto tiempo fuera de la comunidad y cuyos rituales estarían “manchados” por otras tradiciones. En la práctica la recepción de los llamados -despectivamente- falashim demostró que los rituales oficiales del judaismo contemporáneo “blanco” habían evolucionado e incorporado más novedades de sus vecinos durante la diáspora que la de los etiopes.
Escuchando a nuestro muy comunicativo autista me pregunto si el enfoque de las instituciones españolas en el Alguer no adolecerá de la misma prepotencia en lo referente al idioma. Al fin, las “normalizaciones” lingüísticas no son más que procesos políticos que se construyen a partir de los mitos y afinidades de un centro poderoso cuyo relato legitimador da un lugar en el todo “nacional” a los pretendidamente pobrecitos y aislados periféricos.
Cuando le pregunto por el sardo, me cuenta que es una lengua de uso común en toda la isla y también aquí. Aunque a él no le gusta, en casa y con los compañeros habla en alguerés o italiano. No hay en la elección un conflicto identitario, sino una preferencia estética. Al final, en el uso corriente, me doy cuenta de que como en las novelas de Camilleri, todos aquí hablan un mix, un cocktail lingüístico original que asegura la comprensión entre los distintos grupos de hablantes.
Volvemos a casa y cada vez estoy más decidido a ponerme a estudiar latín. Me pregunto de nuevo si el sueño de Peano no podría reeditarse de una manera ligeramente diferente. Emulando los procesos de normalización, partiendo de la gramática latina clásica y de las gramáticas contemporáneas de las lenguas latinas, podría llegarse a un latín contemporáneo.
Esta lengua, artificial tan sólo en el sentido que lo es toda lengua viva normalizada, tendría la ventaja de su comprensibilidad inmediata para todos los hablantes de “dialectos” latinos. Es decir, hablándola podrías hacerte entender de forma casi automática por cualquier hablante de otra lengua romance y a su vez entenderlas más facilmente -sin necesidad de estudiarlas específicamente una a una.
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Que vacaciones más buenas david! Que envidia
Pero quiero hacer un par de comentarios.
Sobre los etíopes tienes toda la razón. Sólo hay que pasearse por la periferia de los territorios de lengua catalana y uno se da cuenta que valencianos y baleares, a pesar de utilizar diferentes dialectos, usamos mucho vocabulario común, como “fems” para basura, “llevar” para quita, etc. O los alguereses llaman a la madera “llenya” como en Menorca. También hay el tema del artículo salado, que en Cataluña ya se ha perdido, etc. Hasta un día leí que los nombres de las letras que usamos hoy en día son una copiada del castellano, que en la edad media eran diferentes, por ejemplo, la “f” se llamaba “ef”, en lugar de “efa”. Pero bueno, no se hasta que punto es verdad. Pero lo que está claro es que el estándar que tenemos hoy en día refleja bastante mal la realidad de la lengua y que, a lo mejor, esto ayuda un poco al rechazo en valencia y baleares, pero tengo mis dudas, ya que, en realidad, el rechazo es a todo lo que sea catalán.
Luego dices,
« Cuando le pregunto por el sardo, me cuenta que es una lengua de uso común en toda la isla y también aquí. Aunque a él no le gusta, en casa y con los compañeros habla en alguerés o italiano. No hay en la elección un conflicto identitario, sino una preferencia estética.»
Yo no se si este es el caso, al fin y al cabo fuiste tu quien habló con el chófer, pero normalmente la simple preferencia estética esconde prejuicios de algún tipo, que no tienen por que ser identitarios, siempre dudo sobre la estética en temas lingüísticos.
Mira, todos los colonizadores siempre han justificado la colonización lingüística a base de decir que su lengua, por ejemplo el francés, es más bella y más equilibrada y, por tanto, más apta a la literatura y el pensamiento…
O, por ejemplo el alemán. Aquí siempre nos han vendido que es una lengua áspera, que sólo sirve para arengar a las tropas etc. etc. Luego escuchas Es Wird Morgen de 2raumwohnung y te das cuenta que el alemán puede ser muy bello.
En resumen, cuidado, normalmente las preferencias estéticas esconden prejuicios. No se si es el caso, pero siempre me pongo en alerta cuando oigo algo parecido.