Reflexiones para una puesta al día del TNP
Cuando uno lee el Tratado de No Proliferación nuclear el objetivo es tan claro como sorprendente: los países nucleares (Francia, URSS, Gran Bretaña, China y EEUU) se comprometen a no ampliar el club a cambio de facilitar a los países no nucleares toda la información y el conocimiento científicos necesarios, derivados o no de la investigación militar, necesarios para desarrollar los usos pacíficos de la energía nuclear.
Es trade off es sencillo: energía eléctrica barata y no quedar fuera del carro de la fusión a cambio de la no aparición de nuevas potencias armadas con bombas nucleares. El texto fue escrito originalmente en 1968. Los signatarios se han encontrado cada cinco años desde 1970 en que entró en vigor. La última vez en 2005…
…pero el mundo en el que nació el tratado no es, ni mucho menos, el mundo actual. Los ejes de la soberanía en el mundo post-1989 han cambiado. El eje principal en 1970 era el posicionamiento respecto a los dos grandes bloques del momento, un posicionamiento por cierto sólo roto -al menos hasta 1973 por China- y finalmente en 1979 por Irán, los únicos países, hasta el colapso del bloque soviético, en situarse fuera.
El marco histórico global en 2006
Hoy los ejes han cambiado. La posición de los países se mide en términos de soberanía energética y soberanía tecnológica. Y claro, los países productores de hidrocarburos no pueden erguir una sin erguir la otra. Por eso son el centro de los nuevos conflictos globales.
El ejemplo clave es el venezolano, donde la lucha por el poder en PDVSA fue, ante todo, una lucha por el control del software. Allí quedó claro el carácter estratégico del software libre. Pero sobre todo que no hay conocimiento propietario que sea neutral. Sudáfrica, Brasil o China viven y juegan su rol y en su espacio en un reto similar. Pero no nos engañemos, no es un imperativo periférico: recordemos qué hizo Alemania previamente a manifestar su oposición a la guerra iraquí.
El TNP y las necesidades de Irán
La mayor parte de los países no nucleares han cumplido su parte. Las armas nucleares siguen monopolizadas por el selecto club heredado de las guerras del siglo XX al que se han sumado, según parece Israel y Corea del Sur. Pero… ¿los países periféricos han accedido a la tecnología? ¿han participado en la investigación estratégica? ¿han aumentado su independencia energética?
La triste realidad es que incluso países productores como Irán o Indonesia tienen que hacer, a día de hoy grandes esfuerzos para obtener el aprovisionamiento de refinados que sus economías precisan… a pesar de ser grandes productores de la materia prima. ¿La clave? Una tecnología que no les pertenece y unos precios que les llevan a orientar la producción claramente a la exportación y buscar energías alternativas.
Ahora respóndan a esta pregunta: ¿Cual es la energía alternativa que genera el Kilowatio más barato?
Y no olviden, de los países no centrales en la globalización sólo China compite con el ITER. Sí, hasta Chile se está planteando la energía nuclear de fisión a pesar de todos sus inconvenientes.
¿No es hora de que el TNP de verdad sirva para sostener el desarrollo? ¿No es preciso, incluso perentorio, que la innovación y la tecnología energética de vanguardia pasen al dominio público y se abra a todos? La espada de Damocles energética pesa sobre todos los que compartimos el metabolismo común de la globalización. Felipe González lo ha dicho bien claro: el debate abierto con Irán, no es una amenaza, es una oportunidad.
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[...] el desafÃo nuclear iranÃ.¿A lo mejor es que Irán también quiere disuadir?¿O a lo mejor tiene derecho a tener energÃa nuclear para usos pacÃficos? Nada nuevo bajo el sol. El 19 de enero, el presidente de la República Francesa dijo lo mismo. Por [...]





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