El poder de las redes De las naciones a las redes
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Viernes, 30 de Junio de 2006

Por qué este blog es de dominio público

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En todas las páginas tanto de este blog como la contextopedia que le acompaña podéis encontrar el siguiente pie:

Salvo indicación o advertencia en contrario, el autor de todas las entradas de este blog es David de Ugarte, quien las escribe y hace devolución expresa de ellas al Dominio Público

Lo he hecho así tras constatar la terrible confusión conceptual en la que ha ido degenerando la réplica en España de la lógica anglosajona del sistema de licencias.

Desde el punto de vista de cualquier economista esta confusión no es en absoluto inocua. Impone unos costes crecientes de transacción que inhiben precisamente aquello que se pretendía alcanzar.

Objetivos

Desde un punto de vista general, como sabéis, no creo que un sistema individualizado de licencias, ni siquiera el acogimiento al dominio público, pueda solventar el problema social derivado de la actual normativa de la propiedad intelectual. Creo que es necesario reducir los tiempos de explotación monopolística que la ley concede a los autores de patentes y obras, es decir, me adscribo al Movimiento por la devolución.

Pero mientras la solución política llega, es lógico buscar una salida para el régimen de la propia obra. Tanto en la idea de facilitar su difusión y utilización por terceros dentro del marco legal existente, como en la de poco a poco crear un procomún, un ámbito de creación libre capaz de competir con la cultura industrial privativa de un modo similar al del software libre frente al propietario. Esa es la idea que vengo defendiendo desde hace años.

La clave: los costes del bricoleur

Entre los que renunciamos al monopolio que la LPI nos ofrece sobre nuestras creaciones, hay un consenso general que parte de la renuncia a utilizar en mayor o menor medida los derechos de explotación sobre la obra con contenido económico. Esto en si mismo no es demasiado novedoso ni implica un cambio conceptual importante. Es perfectamente convencional que un autor pretenda facilitar la difusión no comercial de su obra y que anime a otros a colaborar con él de esa manera en su promoción.

La clave, sin embargo, está en las obras derivadas, en la posibilidad del bricolage… El bricolage consiste en crear cosas nuevas a partir de trozos de otras que fueron creadas para fines distintos de los que cumplen en la nueva obra.

La variedad de protecciones “otorgadas” para cada una de esas piezas por sus autores bajo Creative Commons, Coloriuris, etc. incluso por las licencias libres del estilo de la GFDL, genera una traba, un coste de transacción innecesario y probablemente insalvable.

No es sólo que la mayoría de estas licencias no sean libres y no aporten el equivalente de las 4 libertades del software libre. No es sólo que la idea de otorgar más “derechos de propiedad”, más control al autor de los posibles usos, al estilo de Creative Commons, sea una mala idea, que lo es porque el bricolage, consiste precisamente en descubrir usos no esperados, no imaginados previamente.

Lo que se hace evidente cuando hablas con tu editor o cuando alguien te pide permiso para usar una obra tuya es que el mero hecho de tener tal maraña contractual (una licencia es un contrato) aumenta los costes de información necesarios a cualquiera que quiera utilizar la obra.

El resultado social es que la diversidad de CC’s, licencias de colorines y demás artefactos jurídico declarativos, está imposibilitando la aparición de ese procomún que pretenden propiciar. La heterogeneidad legal que promueven tiene el mismo efecto que el que tendría tener que firmar un contrato cada vez que compramos algo distinto en el supermercado. Menudo procomún éste en el que antes de usar algo tenemos que leer cuidadosamente los términos de licencia y constatar si ese ingrediente es compatible con los otros que pensamos usar y con el collage que andamos preparando.

La alternativa del dominio público

Sin embargo ya existe un procomún con sustento legal y tradicional claro: el dominio público. Todos, hasta el último editor, saben en qué consiste y en qué términos puede utilizarse sin necesidad de leer nada. Todos saben el carácter inalienable que en nuestra legislación tienen los derechos morales y una visión bastante clara sobre en qué consisten.

Es decir, ya existe ese espacio libre, definido con claridad, conocido por todos y amparado legalmente. Socialmente de lo que se trata es de ampliarlo con obra reciente. No hace falta ni una licencia más ni un marco legal nuevo para ello.

¿Y cómo esperas explotar tu obra si es del dominio público?

Realmente es muy difícil escapar de los contratos modelo en una editorial precisamente por los gastos de transacción que implica acogerse a una licencia: conseguir que el editor lo entienda, que el abogado recoja la licencia X en el contrato, pasar luego por el notario y hasta cambiar las plantillas de copyright.

En mi primer libro nos limitamos a dejar fuera de contrato la edición electrónica del libro. En este segundo espero poder llegar más lejos gracias precisamente a la facilidad que supone la extensión y tradición del concepto de dominio público. Basta con que el editor pague los costes de la declaración ante notario para que quede establecido de forma sencilla y clara el carácter de la obra. Total del coste: una cita con el notario y unos 60 euros.

Yo no le pido a mi editor que se dedique al marketing ni que me pague por utilizar lo que he escrito para hacer libros… a no ser, claro está, que los escribiera por su encargo. Lo que le pido es que aparezcan al precio más asequible posible en el mercado y con la mejor distribución posible. Y por supuesto que ayude a la calidad y comercialidad de la obra con criterio y consejo editorial.

Como profesional, en general pretendo cobrar por los servicios que presto a otros. Por eso espero que mis ensayos y trabajos renten no sólo en imagen y posicionamiento, generándome contratos para cursos y conferencias, sino que abran una relación comercial con los editores basada en que estos contraten, más allá del uso del texto de la obra, servicios profesionales. ¿Cuales? Pues desde participar en la promoción de la edición dando conferencias, hasta aportar por encargo a una eventual contextopedia de la coleccióncreada por los propios autores, pasando por ayudar en la edición de la obra de otros. El abanico es amplísimo. Eso sí, depende de la voluntad de las partes y de la evaluación que cada cual haga de la relación y no de la imposición del monopolio legal sobre el uso de las propias creaciones.

Por qué este blog es de dominio público
Portugués Apertium

Em todas as páginas tanto deste blog como a contextopedia que lhe acompanha podeis encontrar o seguinte pé:

Salvo indicação ou advertência em contrário, o autor de todas as entradas deste blog é David de Ugarte, quem as escreve e faz devolução expressa delas ao Domínio Público

Fiz-o assim depois de constatar a terrível confusão conceptual na que foi degenerando a réplica em Espanha da lógica anglosajona do sistema de licenças.

Desde o ponto de vista de qualquer economista esta confusão não é em absoluto inocua. Impõe uns custos crescentes de transacção que inhiben precisamente aquilo que se pretendia atingir.

Objectivos

Desde um ponto de vista geral, como sabeis, não acho que um sistema individualizado de licenças, nem sequer o acogimiento ao domínio público, possa solventar o problema social derivado do actual regulamento da propriedade intelectual. Acho que é necessário reduzir os tempos de exploração monopolística que a lei concede aos autores de patentes e obras, isto é, me adscribo ao Movimento pela devolução.

Mas enquanto a solução política chega, é lógico procurar uma saída para o regime da própria obra. Tanto na ideia de facilitar sua difusión e utilização por terceiros dentro do marco legal existente, como na de pouco a pouco criar um procomún, um âmbito de criação livre capaz de competir com a cultura industrial privativa de um modo similar ao do software livre em frente ao proprietário. Essa é a ideia que venho defendendo desde faz anos.

Finque-a: os custos do bricoleur

Entre os que renunciamos ao monopólio que a LPI nos oferece sobre nossas criações, há um consenso geral que parte da renúncia a utilizar em maior ou menor medida os direitos de exploração sobre a obra com conteúdo económico. Isto em se mesmo não é demasiado inovador nem implica uma mudança conceptual importante. É perfeitamente convencional que um autor pretenda facilitar a difusión não comercial de sua obra e que anime a outros a colaborar com ele dessa maneira em sua promoção.

Finque-a, no entanto, está nas obras derivadas, na possibilidade do bricolageÂ… O bricolage consiste em criar coisas novas a partir de trozos de outras que foram criadas para fins diferentes dos que cumprem na nova obra.

A variedad de protecções “outorgadas” para a cada uma dessas peças por seus autores baixo Creative Commons, Coloriuris, etc. inclusive pelas licenças livres do estilo da GFDL, gera uma trava, um custo de transacção innecesario e provavelmente insalvable.

Não é só que a maioria destas licenças não sejam livres e não contribuam o equivalente das 4 liberdades do software livre. Não é só que a ideia de outorgar mais “direitos de propriedade”, mais controle ao autor dos possíveis usos, ao estilo de Creative Commons, seja uma má ideia, que o é porque o bricolage, consiste precisamente em descobrir usos não esperados, não imaginados previamente.

O que se faz evidente quando falas com teu editor ou quando alguém te pede permissão para usar uma obra tua é que o mero facto de ter tal maraña contractual (uma licença é um contrato) aumenta os custos de informação necessários a qualquer que queira utilizar a obra.

O resultado social é que a diversidade de CCÂ’s, licenças de colorines e demais artefactos jurídico declarativos, está imposibilitando o aparecimento desse procomún que pretendem propiciar. A heterogeneidad legal que promovem tem o mesmo efeito que o que teria ter que assinar um contrato a cada vez que compramos algo diferente no supermercado. Menudo procomún este no que dantes de usar algo temos que ler cuidadosamente os termos de licença e constatar se esse ingrediente é compatible com os outros que pensamos usar e com o collage que andamos preparando.

A alternativa do domínio público

No entanto já existe um procomún com sustento legal e tradicional claro: o domínio público. Todos, até o último editor, sabem em que consiste e em que termos pode se utilizar sem necessidade de ler nada. Todos sabem o carácter inalienable que em nossa legislação têm os direitos morais e uma visão bastante clara sobre em que consistem.

Isto é, já existe esse espaço livre, definido com clareza, conhecido por todos e amparado legalmente. Socialmente do que se trata é do ampliar com obra recente. Não faz falta nem uma licença mais nem um marco legal novo para isso.

E como esperas explodir tua obra se é do domínio público?

Realmente é muito difícil escapar dos contratos modelo numa editorial precisamente pelos gastos de transacção que implica se acolher a uma licença: conseguir que o editor o entenda, que o advogado recolha a licença X no contrato, passar depois pelo notário e até mudar as plantillas de copyright.

Em meu primeiro livro limitamos-nos a deixar fora de contrato a edição electrónica do livro. Neste segundo espero poder chegar mais longe obrigado precisamente à facilidade que supõe a extensão e tradição do conceito de domínio público. Basta apenas que o editor pague os custos da declaração ante notário para que fique estabelecido de forma singela e clara o carácter da obra. Total do custo: uma cita com o notário e uns 60 euros.

Eu não lhe peço a meu editor que se dedique ao marketing nem que me pague por utilizar o que escrevi para fazer livrosÂ… a não ser, claro está, que os escrevesse por seu encarrego. O que lhe peço é que apareçam ao preço mais asequible possível no mercado e com a melhor distribuição possível. E por suposto que ajude à qualidade e comercialidad da obra com critério e conselho editorial.

Como profissional, em general pretendo cobrar pelos serviços que presto a outros. Por isso espero que meus ensaios e trabalhos rendam não só em imagem e posicionamiento, me gerando contratos para cursos e conferências, senão que abram uma relação comercial com os editores baseada em que estes contratem, para além do uso do texto da obra, serviços profissionais. Cuales? Pois desde participar na promoção da edição dando conferências, até contribuir por encarrego a uma eventual contextopedia da coleccióncreada pelos próprios autores, passando por ajudar na edição da obra de outros. O leque é amplísimo. Isso sim, depende da vontade das partes e da avaliação que a cada qual faça da relação e não da imposición do monopólio legal sobre o uso das próprias criações.

Por que este blog é de domínio público
Galego Apertium

En todas as páxinas tanto deste blog como a contextopedia que lle acompaña podedes atopar o seguinte pé:

Salvo indicación ou advertencia en contrario, o autor de todas as entradas deste blog é David de Ugarte, quen as escribe e fai devolución expresa delas ao Dominio Público

Fíxeno así tras constatar a terrible confusión conceptual na que ha #ir degenerando a réplica en España da lóxica anglosajona do sistema de licenzas.

Desde o punto de vista de calquera economista esta confusión non é en absoluto inocua. Impón uns custos crecentes de transacción que inhiben precisamente aquilo que se pretendía alcanzar.

Obxectivos

Desde un punto de vista xeral, como sabedes, non creo que un sistema individualizado de licenzas, nin sequera o acollemento ao dominio público, poida liquidar o problema social derivado da actual normativa da propiedade intelectual. Creo que é necesario reducir os tempos de explotación monopolística que a lei concede aos autores de patentes e obras, é dicir, me adscribo ao Movemento pola devolución.

Pero mentres a solución política chega, é lóxico buscar unha saída para o réxime da propia obra. Tanto na idea de facilitar a súa difusión e utilización por terceiros dentro do marco legal existente, como na de aos poucos crear un procomún, un ámbito de creación libre capaz de competir coa cultura industrial privativa dun modo similar ao do software libre fronte ao propietario. Esa é a idea que veño defendendo desde fai anos.

A clave: os custos do bricoleur

Entre os que renunciamos ao monopolio que a LPI ofrécenos sobre as nosas creacións, hai un consenso xeral que parte da renuncia a utilizar en maior ou menor medida os dereitos de explotación sobre a obra con contido económico. Isto en si mesmo non é demasiado novedoso nin implica un cambio conceptual importante. É perfectamente convencional que un autor pretenda facilitar a difusión non comercial da súa obra e que anime a outros a colaborar con el dese xeito no seu promoción.

A clave, con todo, está nas obras derivadas, na posibilidade do bricolageÂ… O bricolage consiste en crear cousas novas a partir de anacos doutras que foron creadas para fins distintos dos que cumpren na nova obra.

A variedade de proteccións “outorgadas” para cada unha desas pezas polos seus autores baixo Creative Commons, Coloriuris, etc. ata polas licenzas libres do estilo da GFDL, xera unha traba, un custo de transacción innecesario e probablemente insalvable.

Non é só que a maioría destas licenzas non sexan libres e non aporten o equivalente das 4 liberdades do software libre. Non é só que a idea de outorgar máis “dereitos de propiedade”, máis control ao autor dos posibles usos, ao estilo de Creative Commons, sexa unha mala idea, que o é porque o bricolage, consiste precisamente en descubrir usos non esperados, non imaxinados previamente.

O que se fai evidente cando falas coa túa editor ou cando alguén che pide permiso para usar unha obra túa é que o mero feito de ter tal maraña contractual (unha licenza é un contrato) aumenta os custos de información necesarios a calquera que queira utilizar a obra.

O resultado social é que a diversidad de CCÂ’s, licenzas de colorines e demais artefactos xurídico declarativos, está imposibilitando a aparición dese procomún que pretenden propiciar. A heterogeneidad legal que promueven ten o mesmo efecto que o que tería ter que asinar un contrato cada vez que compramos algo distinto no supermercado. Miúdo procomún este en o que antes de usar algo temos que ler cuidadosamente os términos de licenza e constatar si ese ingrediente é compatible cos outros que pensamos usar e co collage que andamos preparando.

A alternativa do dominio público

Con todo xa existe un procomún con sustento legal e tradicional claro: o dominio público. Todos, ata o último editor, saben en que consiste e en que términos pode utilizarse sen necesidade de ler nada. Todos saben o carácter inalienable que na nosa lexislación teñen os dereitos morais e unha visión bastante clara sobre en que consisten.

É dicir, xa existe ese espazo libre, definido con claridade, coñecido por todos e amparado legalmente. Socialmente do que se trata é de amplialo con obra recente. Non fai falta nin unha licenza máis nin un marco legal novo para iso.

E como esperas explotar a túa obra si é do dominio público?

Realmente é moi difícil escapar dos contratos modelo nunha editorial precisamente polos gastos de transacción que implica acollerse a unha licenza: conseguir que o editor enténdao, que o avogado recolla a licenza X no contrato, pasar logo polo notario e ata cambiar os persoais de copyright.

No meu primeiro libro limitámosnos/limitámonos a deixar fóra de contrato a edición electrónica do libro. Neste segundo espero poder chegar máis lonxe grazas precisamente á facilidade que supón a extensión e tradición do concepto de dominio público. Abonda con que o editor pague os custos da declaración ante notario para que quede establecido de forma sinxela e clara o carácter da obra. Total do custo: unha cita co notario e uns 60 euros.

Eu non lle pido ao meu editor que se dedique ao marketing nin que me pague por utilizar o que escribín para facer librosÂ… a non ser, está claro, que os escribise polo seu encargo. O que lle pido é que aparezan ao prezo máis asequible posible no mercado e coa mellor distribución posible. E por suposto que axude á calidade e comercialidad da obra con criterio e consello editorial.

Como profesional, en xeral pretendo cobrar polos servizos que presto a outros. Por iso espero que os meus ensaios e traballos renten non só en imaxe e posicionamiento, xerándome contratos para cursos e conferencias, senón que abran unha relación comercial cos editores baseada en que estes contraten, máis aló do uso do texto da obra, servizos profesionais. Cales? Pois desde participar na promoción da edición dando conferencias, ata aportar por encargo a unha eventual contextopedia da coleccióncreada polos propios autores, pasando por axudar na edición da obra doutros. O abanico é amplísimo. Iso si, depende da vontade das partes e da avaliación que cada cal faga da relación e non da imposición do monopolio legal sobre o uso das propias creacións.

Por que este blog é de dominio público
Occitan Apertium

En totas las paginas tant d'aqueste blog coma la contextopedia que li # # #el podètz trobar lo seguent pè:

Salvi indicacion o advertencia en contrari, l'autor de totas las intradas d'aqueste blog es David de Ugarte, qui las escriu e fa devolucion exprimís d'elas al Domeni Public

O ai fach aital après constatar la terribla confusion conceptuala qu'es anat en el degenerando la replica en Espanha de la logica anglosajona del sistèma de licéncias.

Dempuèi lo ponch de vista de quin economista que siá aquesta confusion es pas en absolut inocua. Impausa unes còstes creissentes de transaccion que inhiben justament aquò que se preteniá aténher.

Objectius

Dempuèi un ponch de vista generala, coma sabètz, creï pas qu'un sistèma individualizado de licéncias, quitament pas lo acogimiento al domeni public, pòsca solucionar lo problèma social derivat de l'actuala nòrma de la proprietat intellectuala. Creï qu'es de besonh redusir los tempses d'explotacion monopolística que la lei concedís als autors de brevets e òbras, es dire, m'adscrivi al Movement per la devolucion.

Mas mentre la solucion politica arriba, es logic cercar una sortida pel regim de la pròpria òbra. Tant en l'idèa de facilitar la siá difusion e utilizacion per tresens dins lo marc legal existent, coma en la de pauc a pauc crear un procomún, un contorn de creacion liura capaça de concórrer amb la cultura industriala privativa d'una manièra similara al del logicial liure tèsta al proprietari. Aquesta es l'idèa que defendi dempuèi fa d'ans.

La clau: los còstes del bricoleur

Que renonciam entre el al monopòli que la LPI nos ofrís envolopa las nòstras creacions, i a un consens general que partís del renonciament a utilizar en màger o mendre mesurada los dreches d'explotacion sobratz l'òbra amb contengut economic. Aquò en se meteis es pas tròp novèl ni implica un cambiament conceptual important. Es perfièchament convencional qu'un autor pretenètz facilitar la difusion pas comerciala de la siá òbra e qu'anime a unes autres a collaborar amb el d'aquesta manièra en la siá promocion.

La clau, malgrat aiçò, es dins las òbras derivadas, en la possibilitat del bricolageÂ… Lo bricolage consistís en crear de causas nòvas tre tròces de de autras que foguèron creades per de fins distintos que ne complisson en la nòva òbra.

La varietat de proteccions “autrejadas” per caduna d'aquestas pèças per los sieus autors basses Creative Commons, Coloriuris, etc. quitament per las licéncias liuras de l'estil de la GFDL, genèra un trebuc, un còst de transaccion innecesario e probablament insalvable.

Es pas sonque que la majoritat d'aquestas licéncias siá pas liura e apòrten pas l'equivalent de las 4 de libertats del logicial liure. Es pas sonque que l'idèa d'autrejar mai “dreches de proprietat”, mai contraròtle a l'autor dels possibles emplecs, a l'estil de Creative Commons, siá una dolenta idèa, qu'o es pr'amor que lo bricolage, consistís justament en descobrir d'emplecs pas esperats, pas imaginats prèviament.

Çò Que se fa evident quand de parlars amb lo tieu editor o quand quauquarrés te demanda permís per usar una òbra tiá es que lo mèr fach d'aver tal maraña contractual (una licéncia es un contracte) aumenta los còstes d'informacion de besonh a qui que siá que vòlga utilizar l'òbra.

Lo resultat social es que la diversitat de CCÂ’s, de licéncias de colorines e d'autres artefactes juridic declarativos, fa impossible l'aparicion d'aqueste procomún que pretenon propiciar. La heterogeneidad legala que promòvon a lo meteis efècte qu'eth quau auriá aver de signar un contracte cada còp que crompam qualquarren distinto en lo supermercat. Menut procomún aqueste qu'abans d'usar qualquarren nos cal en el liéger cuidadosamente los tèrmes de licéncia e constatar s'aqueste ingredient es compatible amb los autres que pensam usar e amb lo collage que caminam en preparant.

L'alternativa del domeni public

Malgrat aiçò existís ja un procomún amb sosteni legal e tradicional clar: lo domeni public. Totes, fins al darrièr editor, sabon en qué consistís e en de quines tèrmes pòt s'utilizar sens besonh de liéger brica. Totes sabon lo caractèr inalienable qu'en la nòstra legislacion an los dreches morales e una vision pro clara envolopa en qué consistisson.

Es dire, existís ja aqueste espaci liure, definit amb claretat, conegut per totes e emparat legalament. Socialament de çò que se tracta es d'o ampliar amb òbra recenta. Cal pas ni una licéncia mai ni un marc legal nòu per aiçò.

E cossí d'esperas espetar la tiá òbra s'es del domeni public?

Es vertadièrament fòrça malaisit escapar dels contractes modèl en una editoriala justament per las despensas de transaccion qu'implica s'acuélher a una licéncia: aténher que l'editor o entenda, que l'avocat aplete la licéncia X en lo contracte, passar après pel notari e fins a cambiar los patrons de copyright.

En lo mieu primièr libre nos limitam a daissar fòra de contracte l'edicion electronica del libre. En aqueste segond esperi poder arribar mai luènh mercés justament a la facilidad que supausa l'extension e tradicion del concèpte de domeni public. Basta Amb que l'editor pague los còstes de la declaracion davant notari per que demòre establit de forma simpla e clara lo caractèr de l'òbra. Total del còst: òm cita amb lo notari e unes 60 d'èuros.

Ieu li demandi pas a lo mieu editor que se consacre al marqueting ni que me pague per utilizar çò qu'ai escrich per far de libresÂ… a pas èsser, segur, que los escriguèsse per la siá comanda. Çò Que li demandi es qu'aparescan al prètz mai accessible possible dins lo mercat e amb la melhora distribucion possibla. E per supausat qu'ajude a la qualitat e comercialidad de l'òbra amb critèri e conselh editorial.

Coma professional, preteni en general crubar pels servicis que presti a d'autres. Esperi per aquò que los mieus assages e de trabalhs renten non solament en image e posicionament, en me generant de contractes per de corses e de conferéncias, mas que dobriscan una relacion comerciala amb los editors basats en qu'aquestes contracten, mai ailà de l'emplec del tèxt de l'òbra, de servicis professionales. Cuales? Doncas dempuèi participar en la promocion de l'edicion en donant de conferéncias, fins a aportar per comanda a una eventuala contextopedia de la coleccióncreada pels pròpris autors, en passant per ajudar en l'edicion de l'òbra de de autres. Lo ventalh es amplísimo. Aquò òc, depend de la volontat de las parts e de l'avaloracion que cadun faga de la relacion e pas de l'imposicion del monopòli legal envolopa l'emplec de las pròprias creacions.

Perqué aqueste blog # # #el de domeni public
Català Apertium

En totes les pàgines tant d'aquest blog com la contextopedia que li acompanya podeu trobar el següent peu:

Excepte indicació o advertiment en contrari, l'autor de totes les entrades d'aquest blog és David de Ugarte, qui les escriu i fa devolució expressa d'elles al Domini Públic

Ho he fet així després de constatar la terrible confusió conceptual en la qual ha anat degenerando la rèplica a Espanya de la lògica anglosaxona del sistema de llicències.

Des del punt de vista de qualsevol economista aquesta confusió no és en absolut innòcua. Imposa uns costos creixents de transacció que inhibeixen precisament allò que es pretenia aconseguir.

Objectius

Des d'un punt de vista general, com sabeu, no crec que un sistema individualizado de llicències, ni tan sols el acogimiento al domini públic, pugui solucionar el problema social derivat de l'actual normativa de la propietat intel·lectual. Crec que és necessari reduir els temps d'explotació monopolística que la llei concedeix als autors de palesos i obres, és a dir, m'adscric al Moviment per la devolució.

Però mentre la solució política arriba, és lògic buscar una sortida per al règim de la pròpia obra. Tant en la idea de facilitar la seva difusió i utilització per tercers dintre del marc legal existent, com en la de poc a poc crear un procomún, un àmbit de creació lliure capaç de competir amb la cultura industrial privativa d'una manera similar al del programari lliure enfront del propietari. Aquesta és la idea que vinc defensant des de fa anys.

La clau: els costos del bricoleur

Entre els quals renunciem al monopoli que la LPI ens ofereix sobre les nostres creacions, hi ha un consens general que parteix de la renúncia a utilitzar en major o menor mesurada els drets d'explotació sobre l'obra amb contingut econòmic. Això en si mateix no és massa nou ni implica un canvi conceptual important. És perfectament convencional que un autor pretengui facilitar la difusió no comercial de la seva obra i que animi a uns altres a col·laborar amb ell d'aquesta manera en la seva promoció.

La clau, no obstant això, està en les obres derivades, en la possibilitat del bricolageÂ… El bricolage consisteix a crear coses noves a partir de trossos d'unes altres que van ser creades per a fins distintes dels quals compleixen en la nova obra.

La varietat de proteccions “atorgades” per a cadascuna d'aquestes peces pels seus autors baix Creative Commons, Coloriuris, etc. fins i tot per les llicències lliures de l'estil de la GFDL, genera una trava, un cost de transacció innecessari i probablement insalvable.

No és només que la majoria d'aquestes llicències no siguin lliures i no aportin l'equivalent de les 4 llibertats del programari lliure. No és només que la idea d'atorgar més “drets de propietat”, més control a l'autor dels possibles usos, a l'estil de Creative Commons, sigui una mala idea, que ho és perquè el bricolage, consisteix precisament a descobrir usos no esperats, no imaginats prèviament.

El que es fa evident quan parles amb el teu editor o quan algú et demana permís per a usar una obra teva és que el mer fet de tenir tal embull contractual (una llicència és un contracte) augmenta els costos d'informació necessaris a qualsevol que vulgui utilitzar l'obra.

El resultat social és que la diversitat de CCÂ’s, llicències de colorines i altres artefactes jurídic declarativos, està impossibilitant l'aparició d'aquest procomún que pretenen propiciar. La heterogeneidad legal que promouen té el mateix efecte que el qual tindria haver de signar un contracte cada vegada que comprem alguna cosa distint en el supermercat. Quin procomún aquest en el qual abans d'usar alguna cosa hem de llegir curosament els termes de llicència i constatar si aquest ingredient és compatible amb els altres que pensem usar i amb el collage que caminem preparant.

L'alternativa del domini públic

No obstant això ja existeix un procomún amb sustento legal i tradicional clar: el domini públic. Tots, fins a l'últim editor, saben en què consisteix i en quins termes pot utilitzar-se sense necessitat de llegir gens. Tots saben el caràcter inalienable que en la nostra legislació tenen els drets morals i una visió bastant clara sobri en què consisteixen.

És a dir, ja existeix aquest espai lliure, definit amb claredat, conegut per tots i emparat legalment. Socialment del que es tracta és d'ampliar-ho amb obra recent. No fa falta ni una llicència més ni un marc legal nou per a això.

I com esperes explotar la teva obra si és del domini públic?

Realment és molt difícil escapar dels contractes model en una editorial precisament per les despeses de transacció que implica acollir-se a una llicència: aconseguir que l'editor ho entengui, que l'advocat reculli la llicència X en el contracte, passar després pel notari i fins a canviar les plantilles de copyright.

En el meu primer llibre ens limitem a deixar fora de contracte l'edició electrònica del llibre. En aquest segon espero poder arribar més lluny gràcies precisament a la facilitat que suposa l'extensió i tradició del concepte de domini públic. N'hi ha prou que l'editor pagui els costos de la declaració davant notari perquè quedi establert de forma senzilla i clara el caràcter de l'obra. Total del cost: una cita amb el notari i uns 60 euros.

Jo no li demano al meu editor que es dediqui al màrqueting ni que em pagui per utilitzar el que he escrit per a fer llibresÂ… a no ser, clar està, que els escrivís pel seu encàrrec. El que li demano és que apareguin al preu més assequible possible en el mercat i amb la millor distribució possible. I per supòsit que ajudi a la qualitat i comercialidad de l'obra amb criteri i consell editorial.

Com professional, en general pretenc cobrar pels serveis que presto a uns altres. Per això espero que els meus assajos i treballs renten no només en imatge i posicionament, generant-me contractes per a cursos i conferències, sinó que obrin una relació comercial amb els editors basada que aquests contractin, més enllà de l'ús del text de l'obra, serveis professionals. Cuales? Doncs des de participar en la promoció de l'edició donant conferències, fins a aportar per encàrrec a una eventual contextopedia de la coleccióncreada pels propis autors, passant per ajudar en l'edició de l'obra d'uns altres. El ventall és amplísimo. Això sí, depèn de la voluntat de les parts i de l'avaluació que cadascú faci de la relació i no de la imposició del monopoli legal sobre l'ús de les pròpies creacions.

Per què aquest blog és de domini públic

En todas las páginas tanto de este blog como la contextopedia que le acompaña podéis encontrar el siguiente pie:

Salvo indicación o advertencia en contrario, el autor de todas las entradas de este blog es David de Ugarte, quien las escribe y hace devolución expresa de ellas al Dominio Público

Lo he hecho así tras constatar la terrible confusión conceptual en la que ha ido degenerando la réplica en España de la lógica anglosajona del sistema de licencias.

Desde el punto de vista de cualquier economista esta confusión no es en absoluto inocua. Impone unos costes crecientes de transacción que inhiben precisamente aquello que se pretendía alcanzar.

Objetivos

Desde un punto de vista general, como sabéis, no creo que un sistema individualizado de licencias, ni siquiera el acogimiento al dominio público, pueda solventar el problema social derivado de la actual normativa de la propiedad intelectual. Creo que es necesario reducir los tiempos de explotación monopolística que la ley concede a los autores de patentes y obras, es decir, me adscribo al Movimiento por la devolución.

Pero mientras la solución política llega, es lógico buscar una salida para el régimen de la propia obra. Tanto en la idea de facilitar su difusión y utilización por terceros dentro del marco legal existente, como en la de poco a poco crear un procomún, un ámbito de creación libre capaz de competir con la cultura industrial privativa de un modo similar al del software libre frente al propietario. Esa es la idea que vengo defendiendo desde hace años.

La clave: los costes del bricoleur

Entre los que renunciamos al monopolio que la LPI nos ofrece sobre nuestras creaciones, hay un consenso general que parte de la renuncia a utilizar en mayor o menor medida los derechos de explotación sobre la obra con contenido económico. Esto en si mismo no es demasiado novedoso ni implica un cambio conceptual importante. Es perfectamente convencional que un autor pretenda facilitar la difusión no comercial de su obra y que anime a otros a colaborar con él de esa manera en su promoción.

La clave, sin embargo, está en las obras derivadas, en la posibilidad del bricolage… El bricolage consiste en crear cosas nuevas a partir de trozos de otras que fueron creadas para fines distintos de los que cumplen en la nueva obra.

La variedad de protecciones “otorgadas” para cada una de esas piezas por sus autores bajo Creative Commons, Coloriuris, etc. incluso por las licencias libres del estilo de la GFDL, genera una traba, un coste de transacción innecesario y probablemente insalvable.

No es sólo que la mayoría de estas licencias no sean libres y no aporten el equivalente de las 4 libertades del software libre. No es sólo que la idea de otorgar más “derechos de propiedad”, más control al autor de los posibles usos, al estilo de Creative Commons, sea una mala idea, que lo es porque el bricolage, consiste precisamente en descubrir usos no esperados, no imaginados previamente.

Lo que se hace evidente cuando hablas con tu editor o cuando alguien te pide permiso para usar una obra tuya es que el mero hecho de tener tal maraña contractual (una licencia es un contrato) aumenta los costes de información necesarios a cualquiera que quiera utilizar la obra.

El resultado social es que la diversidad de CC’s, licencias de colorines y demás artefactos jurídico declarativos, está imposibilitando la aparición de ese procomún que pretenden propiciar. La heterogeneidad legal que promueven tiene el mismo efecto que el que tendría tener que firmar un contrato cada vez que compramos algo distinto en el supermercado. Menudo procomún éste en el que antes de usar algo tenemos que leer cuidadosamente los términos de licencia y constatar si ese ingrediente es compatible con los otros que pensamos usar y con el collage que andamos preparando.

La alternativa del dominio público

Sin embargo ya existe un procomún con sustento legal y tradicional claro: el dominio público. Todos, hasta el último editor, saben en qué consiste y en qué términos puede utilizarse sin necesidad de leer nada. Todos saben el carácter inalienable que en nuestra legislación tienen los derechos morales y una visión bastante clara sobre en qué consisten.

Es decir, ya existe ese espacio libre, definido con claridad, conocido por todos y amparado legalmente. Socialmente de lo que se trata es de ampliarlo con obra reciente. No hace falta ni una licencia más ni un marco legal nuevo para ello.

¿Y cómo esperas explotar tu obra si es del dominio público?

Realmente es muy difícil escapar de los contratos modelo en una editorial precisamente por los gastos de transacción que implica acogerse a una licencia: conseguir que el editor lo entienda, que el abogado recoja la licencia X en el contrato, pasar luego por el notario y hasta cambiar las plantillas de copyright.

En mi primer libro nos limitamos a dejar fuera de contrato la edición electrónica del libro. En este segundo espero poder llegar más lejos gracias precisamente a la facilidad que supone la extensión y tradición del concepto de dominio público. Basta con que el editor pague los costes de la declaración ante notario para que quede establecido de forma sencilla y clara el carácter de la obra. Total del coste: una cita con el notario y unos 60 euros.

Yo no le pido a mi editor que se dedique al marketing ni que me pague por utilizar lo que he escrito para hacer libros… a no ser, claro está, que los escribiera por su encargo. Lo que le pido es que aparezcan al precio más asequible posible en el mercado y con la mejor distribución posible. Y por supuesto que ayude a la calidad y comercialidad de la obra con criterio y consejo editorial.

Como profesional, en general pretendo cobrar por los servicios que presto a otros. Por eso espero que mis ensayos y trabajos renten no sólo en imagen y posicionamiento, generándome contratos para cursos y conferencias, sino que abran una relación comercial con los editores basada en que estos contraten, más allá del uso del texto de la obra, servicios profesionales. ¿Cuales? Pues desde participar en la promoción de la edición dando conferencias, hasta aportar por encargo a una eventual contextopedia de la coleccióncreada por los propios autores, pasando por ayudar en la edición de la obra de otros. El abanico es amplísimo. Eso sí, depende de la voluntad de las partes y de la evaluación que cada cual haga de la relación y no de la imposición del monopolio legal sobre el uso de las propias creaciones.

Guardado por David de Ugarte en Destacados> su moleskine
a las 10:21 am

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