La innovación en la pelota como metáfora de lo que pasa en otros campos por España
Hay a quien le gusta el futbol. A mi me gusta la pelota. Sí, soy de esos que tienen curvado el meñique por apurar demasiado la pared y que cuando llegan a una nueva ciudad o un nuevo barrio preguntan dónde está el frontón. Tal vez por éso, en la evolución y las modas de este juego acabo viendo una metáfora de las tendencias y las inercias sociales del país.
No sé si habrán llegado a la última polémica: los pantalones pirata de Frontis.
Carlos Zuluaga, creador de manista.com, nos lo cuenta en su blog:
Resulta, que precisamente en Vizcaya, en un arrebato purista de esos de “la camiseta del Athletic no se mancha” mezclado con ribetes de Wimblendon, los jueces no arbitraron un encuentro porque se iba a jugar con pantalones piratas y el reglamento de la Vasca especifica que sean pantalones blancos y largos. Eso sí, Frontis pudo jugar de esa guisa en Aragón.
Batalla perdida para los del Tendido 7 de la pelota. También lo fue cuando se pintaron los frontones de verde, las camisolas pasaron de blancas a rojas y azules, cuando Adidas (que ha diseñado los actuales piratas) estampó sus famosas tres rayas en los inmaculados pantalones blancos, cuando las finales se comenzaron a jugar por la tarde por necesidades televisivas y de publicidad (Agur Ángelus), cuando, hace siglos, se incorporó la pared izquierda a los frontones, cuando en los Jaialais de todo el mundo los pelotaris saltan a las canchas a ritmo de pasodoble y con amplio colorido en sus camisetas (de hecho, en el último mundial de Cesta Punta por quinielas disputado en Pau y auspiciado por la FIPV los pelotaris jugaron de colores), cuando ya se pueden realizar apuestas por Internet, en fín que los piratas se acabarán imponiendo, sobre todo en verano
Pues sí. Pero me parece a mi que es bien triste que cada vez que se innova las resistencias al cambio vengan del entorno inmediato, del país… y las innovaciones acaben imponiéndose sólo si han ido primero fuera y nos llegan ya de segunda mano. Dicho de otro modo, lo que premia el país no es la innovación, el cambio que aumentará el alcance del juego y el número de aficionados, lo que premia el país es el clon, la traducción, la réplica local de lo que ya no tiene nada de nuevo en el mercado internacional.
Lo que merece la pena -visto lo visto- es copiar lo que se hace fuera, hacer un clon y jugar con el viento en empopada. Nada de innovar, que es polémico. Eso es el casticismo: aplaudir a meneame desde el primer día pero ignorar Blobject hasta que se convierta en un modelo internacional. Pura vocación de colonia, de provincia subalterna, de un sitio al fin, donde la tranquilidad del patio asegure una larga vida a los caciques.





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Esta nota se refiere a tu post “Reflexionando entre comidas”. Perdona que lo coloque aquí, fuera de lugar, pero llevo un tiempo sin poder visitar tu blog y cuando lo he leído ya se habían cerrado los comentarios.
Últimamente he estado trabajando sobre algunas reflexiones que considero muy relacionadas con el tema de tu post:
He observado que el concepto más extendido de tolerancia se basa en una ideología: en la ideología de la duda. Muchas personas con las que he hablado sobre el tema argumentan que, después de todo, dada la evidente dificultad que presentan las cuestiones existenciales: “lo coherente es admitir que cualquiera puede tener la razón”.
Poniendo como ejemplo el origen de las cosas, son infinitas las tesis irrefutables que se pueden plantear. ¿Fuimos creados por un ente todopoderoso?, ¿es el universo producto de una gran explosión?, ¿somos un experimento controlado por extraterrestres?, ¿el es flying spaghetti monster el creador de todas las cosas?. Por mucho que consideremos que algunas de estas teorías son más o menos absurdas que otras, todas y cada una de ellas son empíricamente irrefutables.
¿Supone esto que la duda es una base sólida para la tolerancia?. En mi opinión, no. La razón que doy, es que la duda es una ideología. Una tolerancia basada en la duda no tendría motivos para tolerar a quien no albergue dudas sobre las cuestiones existenciales, y esto no es otra cosa que una promoción de la duda como pensamiento único.
Según mi opinión, debemos basar la tolerancia en razonamientos y principios de carácter ético: como la convicción de que la diversidad es un valor positivo que facilita la convivencia. Este modelo de tolerancia sí admite la diversidad de creencias e ideologías sin exigirles hacerse partícipes de nuestras mismas dudas, y en consecuencia, sin promover un pensamiento único como alternativa a otro.
Aquí está el artículo completo: http://www.carloscapote.com/opinion/aquevienetodoesto
TE DESEAMOS UN BUEN VIAJE Y QUE SE CUMPLAN TUS
PROYECTOS. BESOS.
De acuerdo en todo pero… ¡los piratas son tan feos!
Jesús, de acuerdo también, me parecen horrorosos
Carlos, no te respondo porque desde que lo dejaste estoy pensando y dándole vueltas. Muchas gracias por dejar este comentario, me está obligando a pensar