Biblioteca de las Indias: Con Los hombres que no amaban a las mujeres y La chica que soñaba con un bidón de gasolina y una cerilla, las dos primeras entregas de la serie Millenium, el escritor sueco Stieg Larsson se ha convertido en el gran fenómeno del oligopolio editorial, mimado por las campañas de marketing y llevado al cine en una película promocionada por todos los dinosaurios catódicos y de papel. (#)
Daniel: Gracias al sindicato del mono degollado descubro que mis escasos haikus, tan irrespetuosos con la estacionalidad, no son sino senryus. Es bonito que lo saquen a uno de vez en cuando del infinito mar de su ignorancia… (#)
Daniel: Participación: Bueno, no sé que esperaban unos y otros… ya voy siendo mayor y no recuerdo haber asistido a una campaña más ridícula que esta. La expulsión de los ciudadanos del debate europeo traerá consecuencias para todos. Sobre la aparente anécdota del eurodiputado del partido pirata sueco alimentado por el ciberactivismo: alguien anunció esto y escribió un libro sobre el tema titulado “El poder de las redes”. (#)
David de Ugarte: Estoy blogueando en vivo ahora mismo desde Barco 37. Si no puedes venir y tomar un vino o un vermú natural con nosotros, síguelo minuto a minuto desde el blog de El Arte de las Cosas. (0)
David de Ugarte: Suso de Toro reflexiona poéticamente sobre el libro electrónico. Traerá cambios de forma, más que cataclismos. Creo que las editoriales serán más necesarias que nunca, no digamos los autores. Nadie en realidad debe temer nunca al futuro, salvo quienes lo niegan a sangre y fuego. (0)
Biblioteca de las Indias: Las 17 novelas de la serie protagonizada por Falco, un peculiar detective-espía al servicio del emperador Vespasiano, forman un peculiar fresco sobre la vida cotidiana en tiempos del Imperio. Lindsey Davis nos llevará con su personaje por casi todo el mapa de la gran Roma. (#)
Biblioteca de las Indias: Las 17 novelas de la serie protagonizada por Falco, un peculiar detective-espía al servicio del emperador Vespasiano, forman un peculiar fresco sobre la vida cotidiana en tiempos del Imperio. Lindsey Davis nos llevará con su personaje por casi todo el mapa de la gran Roma. (#)
David de Ugarte: Finalmente, la firma de libros en apoyo al libro electrónico, será este domingo, día 7, de 11:30 a 14:30 en Barco 37. Tendremos vino natural y tapeo. Estáis todos invitados. Ya nos han confirmado Antoni Gutiérrez Rubí, Juan Urrutia y José Alcántara. Escritores amados por nosotros como Suso de Toro o Daniel Bellón nos han enviado su apoyo desde la lejanía geográfica, que no espiritual. (0)
Daniel: Casi se me escapa la entrevista de Antonio Jiménez Paz al poeta huyente, como él mismo se define, Antidio Cabal, uno de los esenciales escondidos. (#)
versvs: Interesante el post que leemos en Obra en curso: ¿y si como bola extra al portátil (con windows) para cada alumno que comentábamos hace poco se introdujera un sistema de gestión de licencias para cada alumno que posibilitara bloquear los eBooks de estudio en caso de que el portátil sea usado por terceras personas? ¿No es ésa la distopía que Stallman nos contó hace años en El derecho a leer? La verdad, este dato ya colocaría la propuesta más en la línea dura y ultra-restrictiva que el Estado ha mantenido en materia de derechos de autor y nuevas tecnologías, así que no resulta del todo descabellado. (#)
David de Ugarte: Acabo de recibir este texto y sin duda es lo más lleno de espíritu ciudadano que he visto hasta ahora en la campaña de las elecciones europeas. Al parlamento europeo hay que votar en función de lo que hace y se ha hecho en el parlamento europeo. (0)
versvs: Ayer hablábamos sobre por qué algunos autores no vamos a estar firmando libros en El Retiro. Hacíamos también un llamamiento a todos los autores que se quieran unir y programamos un acto alternativo el finde que viene. Hoy Rinzewind pone el acento en un detalle que yo olvidé comentar: los libros autoeditados también están prohibidos en la feria del libro. La vieja industria queriendo hacer valer eso que siempre hizo: regular la agenda de temas que se tratan y amplifican en la agenda pública, así como el enfoque con que se amplifican. Cada minuto me alegro más de no estar allí. (#)
Daniel: Este es un minipost “de doble núcleo”, por así decirlo. Uno: me quedo boquiabierto ante la decisión de la Feria del Libro de Madrid de excluir de la misma al libro electrónico. Cada cual se suicida como quiere. En Prohibir el futuro tienen muy bien explicado cual es el estado de la cuestión ahora mismo. Y Dos: En la revista onlne ActualidadLiteratura.com, entrevistan a José F. Alcantara (Versus) autor de un libro imprescindible: La sociedad de control. Libro de lectura cada vez más urgente cuando uno se desayuna con noticias como esta. (#)
David de Ugarte: Lo contábamos hoy en el Arte de las Cosas: el devolucionismo también aplica en la hipercelosa, hipercompetitiva, tradicionalmente plagiaria y rapidísima industria de la moda. Al menos, desde ahora. (2)
David de Ugarte: Desde hace un par de días estoy blogueando, además del post de cada día en deugarte.com, al menos dos posts más, uno sobre el mundo de la ropa responsable y otro sobre vinos naturales, en el Arte de las Cosas. Son posts más ágiles, más blogueros, más rápidos. Espero que os gusten y os suscribáis a ellos. (0)

Bárbaros

Los bárbarosPocas veces me han tratado tan mal como el año pasado en la UIMP. Estaba invitado como ponente al encuentro de editores de todos los años, donde se supone hablaría de la experiencia de Colección Planta 29 y de posibles nuevos modelos editoriales basados en el libro electrónico.

No faltó algún exaltado editor que me llamara ladrón por trabajar en dominio público. Ni quién me llamó en público y a voces el enemigo por responderle al siempre servil Santiago Roncagliolo que lo que había que hacer con la gente que en el altiplano copiaba a mano libros para venderlos en la calle no era llevarlos a la carcel, sino darles empleo en el negocio.

Encontré también, por supuesto, gente amable y desprejuiciada, buenos conversadores y generosos anfitriones, comenzando precisamente por la directora de la fundación Santillana y el fundador del grupo y su familia. Pero creedme, eran el contrapunto patricio y culto de un entorno que se vanagloriaba de su desprecio por cualquier innovación y que discutía en serio demandar a Google News por enlazar contenidos diferentes de la página principal. No olvidaré a Mario Tascón defendiendo la más básica sensatez ante una audiencia que le miraba como al más peligroso de los jacobinos.

Con esto en la cabeza, cuando Carlos Ayesa, más majo que las pesetas, nos envió Los bárbaros de Alessandro Baricco, escritor pero sobre todo editor turinés de la vieja escuela, pensé que los bárbaros seriamos nosotros.

En realidad no. Los bárbaros, los destructores del paradigma de la gran cultura, argumenta Baricco, no serían otros que los consumidores de la cultura de masas. Un tema que obsesiona a la intelectualidad italiana desde los sesenta. Recuerden a Ecco.

En un principio Baricco caracteriza la invasión como un proceso social en el que

Con la complicidad de una determinada innovación tecnológica, un grupo humano esencialmente alineado con el modelo cultural del Imperio accede a un gesto que le estaba vedado, lo lleva de forma instintiva a una espectacularidad más inmediata y a un universo lingüístico moderno y consigue así darle un éxito comercial asombroso

Da tres ejemplos de partida: los vinos fáciles, el fútbol televisivo y los libros de pasarela.

No deja de tener su gracia porque cuando habla del vino desnuda una mirada anglocéntrica, llegando a decir que antes de la guerra mundial sólo se tomaba vino en Francia e Italia (las campiñas favoritas de las vacaciones en la literatura británica), que en otros lugares (como México o Chile, donde por cierto se hace vino desde el siglo XVII) resultaba imposible si no ridículo sin aire acondicionado que controlara la fermentación. Y por cierto que cuando habla de libros se olvida de Seda, su puerta de entrada al éxito editorial y ejemplo clarísimo de novela para el metro, pura sangre de la liga de El ocho o Stieg Larsson.

Tampoco es reprobable en realidad, Baricco confiesa ser un poquito mutante él mismo mientras luce erudición y referencias con la banalidad propia de un salón turinés y el ánimo seductor del líder de una asociación pulguera universitaria.

Lo interesante está en otro lado. Baricco defiende que la cultura de masas está cambiando tanto los lugares dónde buscamos sentido como la forma de encontrarlo. Estaríamos en un tiempo de mutaciones profundas sustentadas en:

una idea distinta respecto a qué es la experiencia y un emplazamiento distinto del sentido del tejido de la existencia. El corazón del asunto está ahí: el resto es únicamente una colección de consecuencias: la superficie en vez de la profundidad, la velocidad en vez de la reflexión, las secuencias en vez del análisis, el surf en vez de la profundización, la comunicación en vez de la expresión, el multitasking en vez de la especialización, el placer en vez del esfuerzo.

Pareciera que está pensando en los futuristas, pero no. En realidad habla de la cultura en la Italia de Berlusconi. El monotema de una izquierda patricia, universalista y padana que ha visto descomponerse el viejo roble del PCI mientras sus graves sacerdotes laicos, académicos, eran sustituidos por la frivolidad rancia y machista de las vellinas. La Italia de los círculos de estudio, del sufrir leyendo plomos para ser consciente ya no existen más. Las enotecas para pijos con vinos fáciles han sustituido a las reuniones de célula universitaria.

Y efectivamente es todo tan banal como en el fondo sensato. El problema no es, como insinúa Baricco, si la gran cultura alemana, con sus ritos y su alma nacionalista es responsable del horror nazi y la guerra. El problema es que el sistema de valores y la cotidianidad de la intelectualidad italiana de izquierdas es consensualmente responsable de los años de plomo, de las Brigadas Rojas y de mucho horror miserable. Y cuando no estuvo directamente implicada en el terror, amparó la corrupción clientelar y la aristocratización de la representación institucional del viejo PCI. Frente a eso, que nadie quiere recordar y mucho menos revivir, Berlusconi sigue resultando un puerco gracioso. Un inmoral con simpatía, un bufón que roba. Para muchos, para la mayoría, preferible a unos inteligentísimos y puristas intelectuales que matan o se venden entre citas incomprensibles y perversiones negrinianas del lenguaje.

Pero asumamos lo que de aparente verdad hay en Baricco. Tomemos España. Pensemos los ochenta. La gran referencia: Almodovar. Circuito cinematográfico de cine arte. Divertido, lleno de referencias, transgresor, burlesco (sobre todo con las clases populares), estéticamente diferente.

Pensemos por contraposición en el icono visual de la presente década: OT, tal vez Gran Hermano. Un mix de chusquez y banalidad. Mal gusto. Argumentos de cuento y cotilleo.

¿Vamos para atrás? En realidad es todo lo contrario. En la España franquista y postfranquista, en la España de la segunda mitad del siglo XX, las clases trabajadoras eran representandas desde fuera, convenientemente idealizadas a través de la denuncia social o la historia épica. En la España del siglo XXI, la representación es directa, se llama reality show. Las niñas de barriada cantan en la tele tras el paripé purificador de unas presuntas clases en directo. Todo un fallido del subconsciente pequeñoburgués.

No ha desaparecido la cultura pequeñoburguesa de café con libros en la terraza. Siguen ahí. Antes llevaban al café una pesada Olivetti portatil. Ahora llevan el Mac. Pero su cuota de pantalla ha sido reajustada también a su tamaño social. La mayoría del tiempo la tele representa a la mayoría y sus gustos. ¿Mal gusto? Seguramente, pero qué quieren que les diga, no haber masificado primero y abandonado después la escuela pública. En este país la intelectualidad progre no tiene como en Italia las manos manchadas de sangre, el problema es que las tiene limpias de tiza.

Mientras tanto emergen los verdaderos bárbaros, proponiendo alternativas de autorepresentación e identidad. Tanto los Berlusconi como los Baricco nos sienten profundamente ajenos. Somos de otro mundo, dicen. Y es cierto. Un mundo para el que es cuestión de supervivencia rechazar la banalidad de su reinterpretación mediática y la recentralización de sus formas de socialización.

Un mundo, es verdad, de discursos transversales. Pero no superficiales. Un mundo de pluriespecialistas, que rechaza la academia y adora la profundidad. Profundidad que no asume como un sacrificio ritual al aburrimiento ni como el plumaje de una erudición coqueta, sino como herramienta para poder crear sus propios mundos y vivirlos no como espectáculo, como una vida prestada, como una adhesión, sino como una construcción propia.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine el Domingo, 14 de Junio de 2009 a las 7:41 am (HI) |(7)

Hablemos de cuasirentas

Sònia, que anima el debate online del CCCB me comenta que tras mi confe del otro día, donde entre otras cosas explicaba cómo Michele Boldrin había refutado la necesidad de ese monopolio llamado propiedad intelectual.

han sido diversas las personas que en el debate se han interesado en las cuasi-rentas (y con razón, ya que si forman gran parte de las remuneraciones de este nuevo mundo, el tema tiene que interesar)

La principal pregunta que hace la gente es conocer casos de personas que “viven” de las cuasi-rentas y/o que gracias a la reputación conseguida al hacer cosas gratis, han conseguido trabajos remunerados.

Lo primero es aclarar que la crítica de la propiedad intelectual no supone que los fontaneros, ni nadie deje de vender y por tanto cobrar por su tiempo de trabajo, como decía en comentarios alguien que, por cierto, confesaba que tampoco había podido asistir.

La idea absurda es pensar que cuando se establece un monopolio sobre las creaciones artísticas, la renta generada por ese monopolio legal es un cobro por el trabajo. Cada cual podrá argumentarlo y vestirlo como quiera, pero el hecho objetivo es que es una renta monopolista y nada más. De hecho nunca nadie había negado esto en Economía.

La pregunta es si son necesarias las rentas de un monopolio que sólo existe merced a la legislación para mantener los incentivos a la creación. Y ahí es donde Boldrin hizo un aporte fundamental que es hoy ya parte del corpus de la Teoría Económica. Aporte que se resume en que no, simplemente no es necesario ese incentivo.

En su demostración son importantísimas las cuasi-rentas. Pero ¿qué son las cuasi-rentas? ¿Significan no cobrar? ¿Ofrecer necesariamente el trabajo gratis? NO.

Un ejemplo claro de cómo las cuasirentas generan incentivos y permiten incluso mantener empresas es el de los creadores de Wordpress, agrupados en la empresa Automattic. Wordpress es software libre que se distribuye además gratuitamente si te lo bajas de internet. Los autores no cobran licencias, patentes ni nada similar relacionado con la potente herramienta que crearon. Es decir, al elegir renunciar a los derechos económicos sobre su creación renunciaron a las rentas monopolistas que la ley les ofrecía. Pero ¿significa eso que trabajen gratis? No, Automattic ofrece personalizaciones, desarrollos a medida, instalaciones, servicios conexos, consultoría… y es rentable y famosa, teniendo un crecimiento constante desde su fundación.

Los ingresos que obtienen, debidos en primer lugar a que son los primeros en conocer sus propias innovaciones y ofrecerlas en el mercado son las cuasi-rentas. Cuando se elimina el monopolio legal con sus largos tiempos de explotación exclusiva, no se elimina un limitado monopolio temporal natural: el que crea algo lo conoce antes que los demás y lo explota durante un tiempo en solitario. Esas son las cuasi-rentas. Y lo que nos demuestra Boldrin es que por si mismas, bajo ciertas condiciones comunes hoy en día, las cuasi-rentas generan incentivos suficientes para la innovación.

Además, si siguiendo a Urrutia, el innovador se dedica a innovar continuamente, dejando de esperar vivir del monopolio otorgado por la patente o el derecho de autor y a una innovación sigue otra y otra y otra… como es el caso de Automattic, mantendrá una posición tal en el mercado (un reconocimiento y unas expectativas) que le permitirán acumular una ventaja creciente sobre sus competidores, dedicados en principio a explotar sus invenciones en competencia con él.

¿Es un caso atípico? No desde luego en el mundo del software libre, donde empresas tan potentes y grandes como Novell siguen ese modelo. En las Indias mismo podemos contar cómo Feed the Ivy, creadora del servicio web feevy.com produjo unos excelentes resultados ya en el primer año.

Como se dice en el mundo del software libre, libre no es necesariamente gratis. Es libre como en libertad de expresión, no como en barra libre. Y las cuasi-rentas no son necesariamente ingresos derivados del prestigio ganado al regalar, como en el modelo del mumi sino también de vender al modo convencional… pero sin cercenar el bricologe o la venta de los demás que quieran utilizar esa innovación en sus productos.

¿Ejemplos de esto último? Algunos muy muy interesantes nos los da la industria farmaceútica: el innovador, tiene incentivos más allá de la patente suficientes como para justificar y rentabilizar sobradamente el I+D.

El record actual de plagio, está en los dos años, acusado aunque nunca demostrado en el caso del Warfarin, la versión genérica de un anticoagulante llamado Coumadin patentado originalmente por DuPont Pharmaceuticals Inc. Lo interesante del caso Coumadin es que sigue generando unos ingresos de unos 500 millones de dólares anuales a DuPont. Según el Wall Street Journal el gasto mensual por paciente costaría 35.50 dólares frente a los 28.60 del genérico. Sin embargo, a pesar de la diferencia de precios, Coumadin sigue reteniendo casi el 80% del mercado.

Hoy Coumadin sigue siendo el producto estrella de DuPont, fundamental dentro de las cuentas de la multinacional, a pesar de haber sido uno de los pocos casos donde la aparición casi simultánea de un genérico crea una situación asimilable a la que se daría en ausencia de patentes. Un mercado farmaceútico sin patentes vería pues con toda probabilidad una inversión mayor en I+D pues sólo la innovación garantizaría rentas extraordinarias temporales cercanas a las de monopolio. Pero también vería una rápida extensión de las innovaciones, bajo la forma de genéricos, en los países menos desarrollados.

Podríamos dar ejemplos en la música, la literatura, la creación de modelos de negocio, el porno y en cualquiera de los campos consagrados como monopolios por la legislación de propiedad intelectual. Lo importante es entencer que no se trata de implantar ningún modelo artificial o utópico, sólo de eliminar el monopolio impuesto unas leyes que se hicieron para unas condiciones que hoy no existen para unos fines para los que ya no son necesarias. En otras palabras, no se trata de dar una alternativa regulatoria en la misma lógica (como sería Creative Commons), sino de emprender aquello que el devolucionismo defiende: el desmantelamiento paulatino de un sistema que es ya contraproducente para los fines que en su día lo justificaron.

Guardado por David de Ugarte en Destacados el Viernes, 12 de Junio de 2009 a las 8:23 am (HI) |(0)

¿Por qué las empresas son tan descarnadas?

Nunca las relaciones laborales fueron tan descarnadas como apuntan ahora en mitad de la crisis. Un trabajo (asalariado) parece ser exclusivamente un intercambio de tiempo por dinero. No hay proyecto, objetivo ni sensación de construcción común. Sólo un dinero, una tarea y un tiempo. Sólo que ese tiempo es la mayor parte del tiempo del día útil.

Siempre me llamó la atención que en el lenguaje de la izquierda y los sindicatos a aquellos representantes que se profesionalizaban más o menos temporalmente, dejando sus trabajos habituales se les llamara liberados. ¿Liberados de qué? Obvio: del trabajo asalariado. Y es cierto que trabajar en un partido o en la capa política del estado no deja de ser un empleo con un salario… pero es verdad que si hablas con los que los ejecutan, en comparación con las empresas de donde vienen por lo general se sienten liberados. La diferencia: en política, por definición, existen identidad, contextos y objetivos comunes. Trabajar tiene sentido, hacer genera significado.

Y sin duda es esto lo que busca la mayor parte de la gente que a distintos niveles se dedica profesionalmente a la política en todas sus variantes. Sin duda también es lo que ocurre en las cooperativas que cuajan y en general en las distintas formas de democracia económica.

¿Por qué? ¿Tan terribles son los empresarios que no se dan cuenta de que pueden hacer mucho más y mucho mejor? El problema seguramente -y estoy pensando en buenos amigos empresarios- es otro. Lo que la política da de suyo y hace difícil el éxito y la consolidación de cualquier coop, es precisamente la construcción previa de contextos.

Por muy abierta, democrática e inclusiva que sea cualquier organización humana, si los que la impulsan no forman comunidad, si no comparten unos contextos, conocimiento y sobre todo valores en común, se acabará convirtiendo indefectiblemente de proyecto en terreno de estrategias personales o de subgrupos.

Lo que falla es un sistema de selección de personal que oscila entre el nepotismo y la confianza en los conocidos y la selección por habilidades técnicas. En el segundo caso ya va implícita toda la sordidez del sistema: las personas como piezas indistinguibles e intercambiables, las personas despersonalizadas. En el primero se confunde el afecto o la cuadrilla, con el conocimiento que produce capacidad de innovación y proyecto común.

La gran pregunta al emprender no es el plan de negocio. La gran pregunta es junto a quién.

La gran pregunta al gestionar el crecimiento no es a quién seleccionar, sino cómo integrar.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine el Miércoles, 10 de Junio de 2009 a las 6:12 am (HI) |(4)

Crisálida

CrisálidaAmanecía tarde en Bruselas. Pocas cosas se le hacían tan desapacibles como el calor seco de los hoteles por la mañana. Solía ser la primera en llegar, aún sin duchar, al desayuno. Una rutina sórdida de diplomático corporativo. Bajaba con la ropa sucia del día anterior y su pequeño portatil de 9 pulgadas. Se colocaba en la primera mesa con el cartoncito de la llave electrónica bien visible en la esquina de la mesa. Odiaba tener que empezar el día dando un número en inglés o francés a un camarero de tan mal humor como ella. Hablar antes del café le rompía la voz para todo el día.

Sigue leyendo en El Arte de las Cosas

Guardado por David de Ugarte en su moleskine el Lunes, 8 de Junio de 2009 a las 9:45 am (HI) |(0)

Hacer nuestras cosas

Muchas veces nos preguntamos por qué nadie editaba los libros que nos interesaban, por qué la ropa sostenible tenía que ser hippiosa y estar mal acabada. Por qué los vinos que nos gustaban costaba tanto encontrarlos o por qué las casas y oficinas de todo el mundo parecían cada vez más un catálogo de IKEA.

Con la Colección Planta 29 exploramos el camino de la asociación: salió estupendamente y ha aportado decisivamente a un debate social hasta ahora copado por el discurso reaccionario de la SGAE y los talibanes de la propiedad intelectual.

Por que no sé si recordarán, pero hasta hace poco sólo se escuchaban voces como las del preclaro Antonio María de Avila, director de la Federación de Gremios de Editores de España, quién aún el otro día, nos caracterizaba en prensa, por nuestra defensa del libro electrónico del siguiente modo:

Ahora llegan unos mercaderes con unos artefactos que dicen que son nuevos y que habría que ver si son tan nuevos y que se supone van a cambiarnos la vida, cuando la realidad es que en este país no se respeta la propiedad intelectual.

Ahora los números hablan, tanto de ventas como de descargas y esos mercaderes, como él nos llama ocupan espacios de debate público que hasta ahora eran privativos de él, sus amigos y los intereses del oligopolio mediático, talibán de la mal llamada propiedad intelectual y tecnófobo.

Y además y sobre todo, tenemos editados nuestros libros en varios idiomas y países (nos acaban de comunicar que la edición argentina de El poder de las redes ya agotó los 25.000 ejemplares de la primera edición) y compartimos nuestras ideas con más gente y profundidad que nunca.

Con la ropa la experiencia está siendo muy similar: ropa, en coherencia con todo nuestro discurso, con patrones en dominio público (¡¡herejía!!), que busca el equilibrio medioambiental y que transmite identidad a través de mitos y relatos. Y una vez más: aprendemos, experimentamos y -para sorpresa y envidia de siesos y reaccionarios- vendemos (¡marditos mercarderes! ¡¡orgullosos!! ¿no pueden vivir de la subvención y el quejarse como todo el mundo?), demostrando que, efectivamente, otro modo de hacer las cosas era, es y será posible.

Después… seguramente vendrán el vino natural, los caterings y no se sabe cuantas más cosas. Lo que nos apetezca y se nos ocurra. Pero siempre en la misma lógica: expresar identidad como base una manera diferente de hacer las cosas. Una manera que si bien está equilibrada financieramente y es sostenible económicamente, desde luego, en comparación con nuestro núcleo de negocio tiene rentabilidades mucho más bajas… pero que compensa precisamente porque al ser una actividad expresiva, aporta satisfacciones no monetarias que compensan beneficios más o menos magros.

Este es todo el secreto. Lo hacemos por y para nosotros y lo compartimos a través del mercado. Si haces lo que expresa tus valores y mitos siempre te compensará, porque produces de entrada para un público al que le gustará por haber formado parte de su propia elaboración: tu propia comunidad.

Y así puedes permitirte experimentar, aprender a pequeña escala y tal vez encontrar alguna vez una innovación que justifique jugar a una escala mayor en ese mercado. El mundo de los objetos es apasionante a fin de cuentas y no faltan ejemplos.

En cualquier caso, esta es la diferencia entre nuestras dos columnas. Las Indias produce para clientes innovación que estos demandan desde nuestra metodología y valores. El Arte de las cosas produce para nosotros lo que nos apetece aprender en cada momento. El crecimiento de las Indias es un objetivo para nosotros. El crecimiento de El Arte de las cosas es una expresión de la vida comunitaria, sus intereses y vivacidad en cada momento.

En el diseño de cada proyecto concreto de consultoría no tiene por qué participar cada uno de nosotros: los valores van debajo y el aporte los juzga un cliente desde la utilidad para él del resultado construido, no de la identidad.

En el diseño de las prendas, en la elección de criterios para el vino, etc. tenemos que participar cada uno porque es para cada uno de nosotros, los que en primer lugar beberemos el vino y llevaremos la ropa, que se hace el trabajo, vendiéndose el excedente en su mayoría a amigos, vecinos y externos que si lo compran es precisamente porque valoran esa identidad y ese relato en ellos. Compran ropa indiana o vino natural recomendado por los indianos (a través de los que han descubierto normalmente qué era eso del vino natural). No importa lo que sea: el adjetivo indiano está en todo ello. Se identifican con una expresión identitaria, la nuestra.

Por eso es importante que todos seamos socios de ambas columnas, pues cada una representa una dimensión de nuestra vida como filé, son nuestro ora et labora. En el labora los valores se asumen e interiorizan en el hacer para generar servicios e inteligencia. El el ora los valores se expresan de forma concreta hacia el exterior.

Guardado por David de Ugarte en Destacados el Viernes, 5 de Junio de 2009 a las 10:32 am (HI) |(0)

Unos días intensos y un buen par de citas

Perdonad la falta de posteos. No abandoné este blog. Simplemente llevo unos días harto intensos. El viernes me dió una crisis de agotamiento: fiebres, sudor y letargo hasta el domingo noche. El lunes, lo primero es lo primero: antes de nada posteos en el Ecoperiódico y El Arte de las Cosas. No olvidéis que nos vemos el domingo en Barco 37. No faltéis a la cita ;-)

Ayer, día aún más intenso: Sonia acabó su proceso de aprendizaje en e4. Empezamos el día con una pequeña asamblea y ceremonia con la que remarcar que tenemos ya una compañera más. Muy hermoso.

Pero breve, porque rapidamente salimos Nat y yo a una sesión importante de consoltoría. Lo nuevo: por una vez los consultores no éramos nosotros, sino los especialistas en internacionalización de la Comunidad de Madrid. Lo analizado: la internacionalización de las Indias. Fue fantástico. No suelen sobrar momentos para disfrutar de una mirada externa y experta sobre la propia trayectoria, hacer un buen análisis DAFO y verlo todo más claro.

Conclusiones: las Indias es el corazón de e4, sobre ellas tenemos que focalizar nuestro crecimiento y nuestra transnacionalización. El Arte tiene un largo y hermoso recorrido por delante, es divertido, es nuestro nuevo terreno de exploracion… pero no es el centro de nuestro proceso de creación de valor, sino, prácticamente, una pequeña plataforma de productos y servicios para la comunidad indiana. Abierta a todo el mundo, por supuesto, pero fundameltalmente orientada hacia nosotros. El lugar desde donde mirar, crecer y desarrollar sigue y seguirá siendo las Indias. Ese es nuestro centro. Y en ese marco las Indias, todo parece indicarlo, será, tan pronto se convierta formalmente en cooperativa en los próximos días y semanas, una de las empresas seleccionadas para disfrutar de los programas punteros de apoyo a la internacionalización. Interesante ¿verdad?

Ahora, en unos minutos, saldré para Barcelona. Esta tarde a las siete doy una conferencia en el CCCB titulada: Bricolage, significación y propiedad intelectual. Si estáis por Barcelona hoy, os espero:

Tanto desde la crítica de arte como desde la teoría económica, el desarrollo de los conceptos de postproducción y bricolaje están llevando a una crítica radical de la propiedad intelectual. Generar significado y crear valor, resultan en esta convergencia de miradas, dos dimensiones del mismo proceso social.

No es casualidad que este cruce se produzca precisamente en estos años, un cambio profundo en la estructura social de la comunicación, en la topología de las redes sociales, está alentando nuevas prácticas masivas y distribuidas que ponen en cuestión las bases mismas del mundo descentralizado donde nacieron los viejos conceptos sobre la innovación y su supuesta necesidad de protección.

Para lo que queda de semana prometo un nuevo cuentito para el catálogo literario de El Arte de las Cosas. Mientras, el de Sonia hoy seguro que os da un gran rato.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine el Miércoles, 3 de Junio de 2009 a las 5:06 am (HI) |(2)

Llamamiento a los autores y lectores que no reniegan del futuro

Actualización importante: Por motivos de agenda de los autores la fecha será, finalmente, el domingo día 7

La Feria del Libro de Madrid prohibe los libros electrónicos. Del Dominio público ni hablemos. Si fuera por ellos prohibirían el futuro en bloque. En general el gremio no anda muy lejos.

Los autores de la Colección Planta 29 pensábamos estar firmando libros en la caseta de nuestra distribuidora durante estos días. Pero creo que ha llegado la hora de decir basta. No todos los autores, editores y mucho menos lectores nos vemos reflejados en la reaccionaria política impulsada por el Gremio de Editores y la Feria del Libro de Madrid.

Quiero convocaros, a todos los autores, de la Colección Planta 29 y de cualquier otra, a los lectores, a los amantes de la literatura, el ensayo o los libros de arte, a todos aquellos a los que nos interesa el futuro del libro a no asistir ni colaborar con la Feria del Libro de Madrid este año.

El sábado 6 domingo 7 abriremos las puertas del espacio de El Arte de las Cosas, en la calle Barco 37, a todos vosotros. A los autores para que firméis libros, a los lectores para que conozcáis a los autores y charléis con ellos en un ambiente no futurófobo.

¿Eres autor? Envíanos un mensaje de correo electrónico para que te incluyamos en la promoción y el programa.

El sábado 6 domingo 7 será más divertido en el Madrid vivo del centro, de la mezcla, del futuro que el Madrid muerto del paseo de carruajes y sus editores futurófobos.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine el Viernes, 29 de Mayo de 2009 a las 5:35 am (HI) |(4)

Mono diplomático

Los indianos estamos escribiendo relatos poniendo en nuestro contexto las prendas de El Arte de las Cosas. Aquí va mi pequeño aporte.

Quedaba una semana para el passagium y aún estaba todo sin atar. Jet lag cultural. En este país los funcionarios usaban el email como si su espacio-tiempo estuviera poblado de agujeros de gusano. Unas veces respondían antes de que la pregunta se formulara. Otras con retraso de meses.

La cola de pasaportes le llevó casi una hora. Tenían el mismo número de funcionarios sellando, ahora que recogían miles refugiados de lujo al día, que diez años antes, cuando emigrar era para los jóvenes el postgrado menos problemático.

Tendría que ir directamente al gobierno de la zona franca. Mandó un correo a Tali, que estaría esperando fuera, para que no se alarmara al no verla salir. Tras el ritual de los arcos de seguridad entró a la sala VIP. Ducha rápida y cambio de imagen.

Los tacones serían demasiado para una ciudad donde los ricos no se compran un segundo coche por no epatar. Alpargatas con plataforma. Negras. Tenía decidido el mono.

Antes, un auténtico baño en protector solar. Tenía las piernas blancas de seis meses de invierno en la meseta ibérica. Nada más glamouroso en una región donde el agujero de ozono era lo único que había crecido sin parar durante los últimos treinta años.

Desengarzó el cinturón de cuero ancho de la verija de los vaqueros con los que había viajado y se lo colocó bajo, colgando más que ciñendo la cadera. Cuando la genética te dió un metro sesenta, emular altura en una reunión se convierte en la primera habilidad diplomática. Los humanos, especialmente los varones, están programados para asociar poder y centímetros. E iba a dárselos. Mucha pierna, que miraran a los tobillos. Todo bien mientras mantuvieran la cabeza gacha. Así empiezan los buenos acuerdos.

Mientras se alborotaba el pelo frente al espejo le vino a la cabeza un cuadro del Louvre: los embajadores venecianos llegando a Damasco. Bajo el sol abrumador del medio oriente, también vestían de negro. Negro de verdad como entonces no existía en el viejo mundo y que ellos compraban a los castellanos que a su vez lo traían de América. No ha cambiado tanto, pensó.

Cuando tras la nube de remiseros que agitaban cansinamente carteles con nombres bárbaros vió a Tali con un mono negro igual y sandalias altas, ambas sonrieron. Vuelve Venecia.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine el Miércoles, 27 de Mayo de 2009 a las 6:44 am (HI) |(2)

Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just

« « Portada » »
Página anterior (posts más recientes) ~o~ Página siguiente (posts más antiguos)
Salvo indicación o advertencia en contrario, el autor de todas las entradas de este blog hace devolución expresa de ellas al Dominio Público