El debate OLPC llega a las Indias y a los viejos Ciberpunk… habrá de continuarse.
Este está siendo un fin de semana muy intenso en encuentros y conversaciones. Ayer amanecí en Barcelona con Enrique Gómez y Gema Llorens. Cuando llegué a Madrid por la tarde, me encontré en las Indias a Pere Quintana. Reencontrarme en tan poco tiempo con los que eran los principales teóricos del ciberpunk hasta la hibernación de hace un año, ha sido un continuo bullir de ideas y nuevas perspectivas.
El que más preguntas me abre y creo que puede contribuir en mayor manera a un cierto avance conceptual es el que surgió ayer tarde, de terracitas, entre Lore, Pablo, Pere y yo.
Pere comenzó preguntando a Pablo sobre el estado del proyecto OLPC en el Cono Sur Sudamericano tras las últimas noticias que anuncian, cuando menos, su letargo en Argentina. A partir de ahí, comentando Pablo y Lore las carencias y objetivos del proyecto, fue emergiendo una diferencia de perspectivas que siempre estuvo ahí, de base, y que parece que producía que cuando decíamos lo mismo que muchos de nuestros interlocutores americanos, no quisiéramos, en realidad, decir lo mismo.
Me explico: como recordaréis, yo partía de una posición muy crítica con el OLPC. Básicamente me parecía financieramente poco sostenible cuando hay alternativas que permiten construir cibercentros comunales o escolares a un coste muchísimo menor sin necesidad de darle en propiedad un ordenador a cada niño. En vez de un ordenador, un usuario. De 175$ a 8$ por cabeza.
Pero, como recordaréis, cambié de posición conforme el curso del proyecto hacía más claro que la alternativa era éso o nada, independientemente de su sostenibilidad.
Es decir, tal como yo lo había entendido, el proyecto OLPC consiste repartir ordenadores para cada niño en el sistema escolar para que estos pudieran jugar por su cuenta y abrir por si mismos un mundo. De hecho, cuando en el mismo post citaba a una activista y profesora que reclamaba un proyecto educativo que sostuviera al OLPC, recordaba que precisamente el atractivo de la idea de darle un ordenador a cada niño y ya, lo que finalmente me convencía del modelo Negroponte era que al fin, los de la generación Spectrum europea sabemos que la magia funciona:
los que en Europa -o en escuelas privadas latinoamericanas- tuvimos la suerte de ser la primera generación con ordenadores en la escuela, sabemos además que la cosa quedó más bien en inútil porque se absorvió -bajo la forma de horas lectivas- en el aburrimiento de la educación reglada.
En realidad todos sabemos que somos autodidactas y que la única manera de aprender no ya a usar un programa, sino a hacer el bricoleur, a perder el miedo a la máquina, es dejar a los niños pasar tiempo y jugar con ellas. Y sin decirlo, todos miramos con amor al OLPC porque en realidad no requiere profesor ni apoyo, viene con un entorno de software relativamente intuitivo que confiamos -no hay experiencias reales- prenda en los chicos del mismo modo que el Spectrum prendió en aquellos chicos europeos de los 80.
La mirada desde la escuela
Pero ayer, Pablo y Lore nos presentaron OLPC de una manera distinta, como un proyecto ligado a las escuelas y al sistema de enseñanza. La idea de ellos, que me pareció entender, es una idea extendida de los sectores implicados en su desarrollo y recepción, al menos en Argentina, no reduce la escuela y al sistema de enseñanza a centro distribuidor/socializador como hace mi planteamiento.
Al contrario, tal como Lore y Pablo lo entienden, la oportunidad de OLPC y la causa de ligarlo a la escuela reside en incorporar el ordenador a las clases. No hablamos de las clases de informática. No hablamos de un cibercentro junto a la biblioteca. Hablamos de que el OLPC juegue un papel similar al del cuaderno de papel o la pizarra en una clase de Historia o Matemáticas.
Trasfondos
La verdad es que una clase de Geografía donde los alumnos viajen sobre GoogleEarth, suena muy bien y a todos los levanta la mirada y nos pone a pensar. Pero como nos explicaban, esta perspectiva es la que lleva a que el famoso plan pedagógico sea necesario. Y por ende el estado…
…lo que llevaba a plantear a Pere si realmente era necesario el ordenador para dar clases, si aportaba algo en Matemáticas, Física, Filosofía o Historia… más allá de poder buscar documentación en el momento, frente al profesor… aunque ¿por qué no buscarla después y seguir entonces caminos aleatorios, itinerarios personales a partir de la clase y no limitados a ella?
La diferencia de fondo es, creo yo, una cierta concepción de las herramientas y del rol del estado a la hora de garantizar el acceso a ellas. En una palabra, en nuestra mirada de chicos Spectrum, el foco estaba en la relación niño-ordenador-red y podía darse en dos marcos distintos, el ideal pero caro (un ordenador portatil por niño) o el más sencillo del acceso en un entorno no reglado como un cibercentro de escuela o comunal (un usuario por niño) donde los tekis del cole, los futuros bricoleurs y hackers, pudieran pasar las horas de recreo y estudio y realizar actividades extraescolares.
En vez de una escuela informatizada que utilizara internet como tecnología pedagógica en todo el sistema, los ordenadores como nueva pizarra, se trataría, en esta mirada, de que no quedara ningún niño teki, ningún futuro hacker, sin oportunidad de acceder a las herramientas que le van a permitir desarrollarse. Al fin, pensaba yo, no fueron los libros de texto los que me hicieron amar los libros y la lectura. Fueron los libros que estaban en la biblioteca del colegio, el instituto y los que tomaba del cuarto de estar de mis padres.
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[...] Hay un blog estatal sobre el proyecto de las OLPC -que es hasta ahora la computadora con mas chances- pero está un poco quieto desde hace semanas. El blog habla poco, pero hay silencios que hacen ruido y este ya hace ruido en la población interesada. Tanto ruido que llegó a cruzar el océano para imponerse en algunas tertulias del verano español. [...]
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[...] dándole vueltas al debate de este fin de semana con Pere, Pablo y Lore. En realidad no se trata de un debate sobre el OLPC. Es un debate sobre la [...]
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Yo sigo sin tenerlas todas conmigo. Si el OLPC va a ser una herramienta del aula, habría que empezar por preparar a los docentes para manejarse con ella, y no sólo a los profes de informática, sino a todo el profesorado… y no sé como será la cosa en Argentina, pero sí conozco el sistema habitual en España, y no tengo mucha confianza, más allá de proyectos puestos en pie por la hiperminoría de profesores inquietos y los alumnos que tienen la lotería de que les toque uno/una de estos. Ni sigo viendo porqué tiene que ser un portátil por niño. Me gusta más la idea de ningún niño sin acceso a las herramientas informáticas, solo, en grupos pequeños…acompañados o no de docentes, dentro o fuera de la escuela. Las reticencias hindues al proyecto OLPC me siguen dando qué pensar… Y creo que se corre mucho el riesgo de que el proyecto se vea/se viva como una especie de imposición venida del Norte… No sé.
Ah, otra cosita. Sales en la lista de 100 mejores blogs en castellano de la revista Personal Computer & Internet. Puedes verlo aquí:
http://www.sibaritissimo.com/los-100-mejores-blogs-en-castellano/
Felicidades, tío
Exacto… yo creo que lo que ha de asegurarse es que ningún niño quede sin oportunidades de desarrollarse, como hacker o como bailarín… lo cual no tiene que implicar, es más me produce cierto temor, que implique bien que danza e informática sean obligatorias, bien que los profesores tengan que incorporar a su metodología el ballet o los ordenadores.
Y digo yo, ¿por qué tendrán que llamarles “los 100 mejores” en vez de “los 100 que más nos gustan”? Para mi lo segundo vale más, es más sincero y me haría sentir mucho mejor por estar en la lista… más que nada, ya sabes, por todo lo que opino del rankismo y lo que significa.
Creo que hay alternativas más económicas y más ricas para generar procesos consociativos, sociales, comunitarios. Lo que más me preocupa del proyecto OLPC es la posibilidad de que sirva (en caso de no estar articulado a la curricula escolar y el plan de estudios) como legitimante de un proceso de mayor individualismo y consiguiente privatización educativa.
Abrazos desde Argentina.
Respecto al interés de usar el ordenador como nueva pizarra. Recuerdo hace miles de años en el cole, en 4º de EGB (lo pongo un poco por contextualizar) una profesora comentaba que no era muy partidaria de usar medios audiovisuales como complemento a su clases porque los alumnos reteníamos mucha menos información. De hecho, comentaba, que incluso era mejor usar audio -escuchar un casete- pero que lo mejor era escuchar las explicaciones del profesor/a. Recuerdo que lo demostró con un vídeo que puso una vez, no sé que pasaría con un pc porque no es lo mismo -lógicamente- que la tele y hasta que punto distraería (en el sentido negativo :-)) ni tampoco si a otras edades sucede lo mismo.
Llevo siguiendo el proyecto OLPC desde el 2005 y cada vez estoy más convencido de su potencial como herramienta para el desarrollo de competencias no frecuentemente exploradas en sistemas más tradicionales de enseñanza. He comentado varias veces sobre estos aspectos en mi blog, en el blog de la campaña UCPN.cl y en el blog de noticias independiente OLPCNEWS.com así que no voy a repetir aquí todo lo señalado salvo un punto: OLPC esta pensado con la idea de un estudiante como ‘explorador-asociativo’, es decir, se basa en un contexto casi forzado de cooperación P2P. En otras palabras: los niños SON una red.
Este asunto es de hecho tan subversivo que el propio Negroponte ha usado (y ha sido criticado por ello) la metáfora del OLPC como “Caballo de Troya”.
Lo relevante en estos momentos y en los próximos años tiene que ver con la manera en la que los distintos países y comunidades van a procesar el OLPC, es decir, como van a incorporarlo a sus prácticas. Aquí hay dos extremos posibles:
1. La burocratización del OLPC, es decir, el intento por reducirlo a un elemento integrado (y subyugado) a la lógica tradicional de enseñar
2. La emancipación del OLPC, es decir, el colocar la herramienta al servicio de las capacidades creadoras de los NIÑOS-RED, sin forzar (aunque no excluyendo) su integración al curriculo educativo.
En el primer caso, lo que ocurre es simplemente una continuación de los esquemas de dominación donde los más lentos y menos competentes (los burócratas) controlan lo que los niños pueden y deben hacer con las nuevas tecnologías (en este caso el OLPC).
En el segundo caso, desatamos una tormenta de insospechadas consecuencias.
No hace falta ser advino para garantizar que en la mayoría de los países donde se espera implementar proyectos basados en el OLPC lo que se intentará realizar (especialmente desde la burocracia pública ligada a los ministerios de educación) es seguir el camino tradicional. Eso, desde luego, no es una falta del proyecto OLPC en si mismo sino que tiene que ver con procesos mucho más relacionados con la política y la concepción de sociedad que nuestros tecnócratas asumen como la “apropiada” para nuestros niños.
Saludos,
Luis Ramirez
http://www.ucpn.cl