Jacob Nielsen, el analista que popularizó la usabilidad, publicó hace poco un “Decálogo” sobre la usabilidad de los blogs. Como quien no quiere la cosa, las recomendaciones van más allá de las formas de presentación y la organización de contenidos…
Entre el decálogo de errores de usabilidad en blogs, Jacob Nielsen destaca:
Whenever you post anything to the Internet — whether on a weblog, in a discussion group, or even in an email — think about how it will look to a hiring manager in ten years. Once stuff’s out, it’s archived, cached, and indexed in many services that you might never be aware of.
Years from now, someone might consider hiring you for a plum job and take the precaution of ‘nooping you first. (Just taking a stab at what’s next after Google. Rest assured: there will be some super-snooper service that’ll dredge up anything about you that’s ever been bitified.) What will they find in terms of naïvely puerile “analysis” or offendingly nasty flames published under your name?
Think twice before posting. If you don’t want your future boss to read it, don’t post.
Pero ¿puede haber algo que no sea una obviedad o un lugar común con lo que sepa ahora que estaré de acuerdo dentro de diez años?. Si discuto es precisamente porque asumo que el otro podría llevar razón. Que tras el debate o muchos debates, mis posiciones podrían deshacerse al descubrir una visión distinta a la mía.
Si miro atrás, a las cosas que escribía hace tan sólo cinco años, no estoy de acuerdo con muchas, escritas desde el dolor y la rabia de la experiencia kosovar, del asesinato de mis amigos musulmanes kosovares. Imágenes y dolores azuzados por el impacto del 11S.
¿Eso hace menos valioso lo que escribo hoy? No creo que nadie honrado pudiera decirlo. ¿Hace que yo mismo vea mis convicciones como menos firmes? En absoluto. Me dice, símplemente, como un susurro sobre el hombro de un emperador romano:
Recuerda que eres mortal
Y yo, recuerdo que las ideas cambian, que lo que hoy defienden aquellos a los que contradigo, puede engrosar mañana mis tesis si son capaces de ampliar el campo de lo que veo y darme una mirada más amplia y sensata de la realidad. Que pueden volverse incluso el único asidero del entendimiento si la realidad o la evidencia despedazan un día frente a mis ojos los argumentos que un minuto antes me bastaban para orientarme en ella.
Si de algo estoy orgulloso no es de un escrito puntual, sino de una conversación con el mundo. Dura años. Y no siempre dije lo mismo en ella. Mi identidad es un constructo, no un monolito entregado por una zarza ardiente o un ser superior. Es mi constructo. Está hecha a golpes de timón y jirones de piel. Y porque los archivos hacen posible saberlo espero que los demás, sean peak oilers o izquierdistas de vieja escuela, tecnófobos o ciberpunks, debatan conmigo sabiendo implícitamente que podrán cuando menos mancharme, conmoverme o convencerme.
Pienso antes de escribir. Pero no temo. No temo a tomar de otros. No temo a evolucionar o reconocer argumentos ajenos. Y temo, menos que nadie, a mi mismo, ni al que soy ahora ni al que seré dentro de 10 años. Esa es mi identidad, la de un hombre que quiere ser libre y pensar en voz alta.
Tal vez los hombres y mujeres de una pieza sean más usables. Es previsible que, como los relojes parados que dan la hora correcta dos veces al día, aporten la tranquilidad al lector de la letanía previsible.
Si alguien todavía la esperaba, permitidme que os niegue esa usabilidad en mis textos. Aprender y por tanto cambiar, mutar, regurgitar lo leído y discutido, será siempre mi aliciente principal para escribir. Y para vivir.





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Despues de leer lo de Nielsen, he estado dudando si poner el comentario…
Tal vez dentro de diez años, no quiero que sepan que leia a un agitador como David Ugarte,… y que me gustaba.
Gracias por estar, David.
Lo que está claro, David, es que Nielsen representa ese espíritu protestante, que sacraliza el trabajo y rinde al mismo la personalidad propia: ¡No seas tú mismo en tu blog porque puede tener consecuencias nefastas en tu currículum profesional! quiere decir a fin de cuentas. Pues me adhiero a lo que dice Oopsh. Leo, estoy de acuerdo, discrepo, o me pongo a estudiar un tema que no conocía en torno al cluster de David. PAra que constancia quede de ello.
Gracias amigos!
Hay en todo el protestantismo religoso y sobre todo cultural un punto inmovilista: ¿Dios creó el mundo de una vez? Eso creen ellos. Los viejos kabalistas españoles pensaban que vivíamos todavía en el sexto día y que eran las criaturas las que “acababan” el proyecto de la creación.
Yo, como los antiguos constructores de catedrales, prefiero pensar que la obra es eterna, que no se acabara nunca, y lo que es mejor, que siempre habrá piedras que levanten -como vosotros- a partir de las que uno puso y lleven la construcción más y más arriba.
Lo que yo no entiendo es comos e puede vivir con tanto miedo dentro. Si uno renuncia a hablar por miedo, el silenciador ha ganado sin tener que pestaniear (odio los teclados sin enie, viva la enie, conio). Y eso puede entenderse en sociedades en las que te juegas literalmente el físico, pero no en un paisano que vive en un país como los EE.UU. Es simplemente bajarse los pantalones antes que nadie te lo pida. Si mucha gente interioriza un mensaje como el de Nielsen no har´falta “Patriot act”. Qué bien…
Me gusta esa idea de construir más y más arriba. Lo malo es que siempre viene algún Prepotente Envidioso..y todo el mundo a aprender nuevas lenguas.
David, me gusta lo que dices y tb. lo creo, al menos por ahora… Fuera de bromas, tb. creo que mi identidad cambia y como dice la canción cambia todo cambia. Y mi identidad se juega tanto en lo que digo como también en lo que no digo o callo. Saludos, Pepe.
Para mi jefe de dentro de 10 años: este chico habla como mi misma sicóloga ;-( (y gratis)
Tienes razón, es todo un canto a la autocensura. La gente gana una herramienta para expresar y criticar, sólo faltaría que un miedo tan incierto y absurdo nos paralizara.
La historia creo que surge porque Jacob Nielsen, después de criticar a Flash Macromedia todo lo que pudo y más, fue finalmente e inesperadamente contratado por ellos, lo que ahora le hace hablar de una especie de arrepentimiento por sus acciones pasadas. Sin embargo, debería ser más bien al contrario, si incluso criticando ha demostrado a una empresa que es alguien valioso, todos sus textos anteriores han merecido sobradamente la pena.