El último año será recordado como el principio del fin de los monopolios del software propietario. Pero también por la virulencia del combate de los monopolios mediáticos y del entretenimiento contra la libre distribución musical. Es la batalla de la música libre, en la que de momento la libertad pierde estrepitósamente. Pero ¿la libre distribución de música es una alternativa real? La revolución Linux tiene algo que enseñarnos: A quien hay que pedir cuentas es a los artistas no a las discográficas.
Las discográficas y las gestoras de derechos parecen no tener límites, desde imponer verdaderos impuestos privados hasta coaccionar a niñas de doce años, están dispuestos a todo con tal de defender su modelo de negocio y su sistema de propiedad de la información. Consumidores y activistas de derechos civiles se ven legalmente acorralados: quien esperaban hubiera capitaneado el cambio resulta su peor enemigo.
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[...] Pero mientras la solución política llega, es lógico buscar una salida para el régimen de la propia obra. Tanto en la idea de facilitar su difusión y utilización por terceros dentro del marco legal existente, como en la de poco a poco crear un procomún, un ámbito de creación libre capaz de competir con la cultura industrial privativa de un modo similar al del software libre frente al propietario. Esa es la idea que vengo defendiendo desde hace años. [...]
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[...] Libertad, diversidade… e impatentabilidade, por David de Ugarte. Serie de artigos para introducirse no novo paradigma: cómo os libros, as pelÃculas… vamos, “a cultura” -por decilo con palabras grandilocuentes- non só non morrerá nun mundo sen patentes, senón que revivirá. Música libre: plan de batalla, por David de Ugarte. “La libre distribución de contenidos no traerá ninguna solución por si misma si no va acompañada del nacimiento de un sector potente y con catálogo de música libre.” [...]
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[...] bases son sólidas y sencillas: Las marcas necesitan la música. La gente quiere música libre desde hace mucho y en consecuencia, el monopolio de las grandes disqueras desarrolla grietas crecientes conforme la [...]
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[...] se queda con los derechos, lo que la convierte en la plataforma ideal para que los grupos que hacen música libre puedan acceder a escalas de promoción y giras [...]







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Yo tambien apuesto por el software libre, pero que ni la musica ni el soft comercial deben de verse especialmente protegidos…..EL MERCADO ES EL MERCADO……
Como artista humilde (toco la armonica de blues) pienso que ojala me copiaran sienes y sienes de veces (me haria popular)…
Leo de la entre vista al Sr. Bautista (antes Tedy el peluo, lider del grupo de rock los Canarios, antes persona y artista ¿ahora?):
P. ¿Pero el canon?
R. El canon no es un canon; es simplemente un derecho que compensa la pérdida que se produce cuando por medios tecnológicos lo que antes era un producto singular deja de serlo y entonces disminuye la venta.
P. ¿Por qué lo tiene que pagar todo el mundo?
R. Cuando alguien compra en un centro comercial, está pagando lo que roban otros. El precio de mercado de un producto lleva implícito los riesgos de la comercialización. Si no supiera que existe el canon, estaría comprando el producto sin más. Aquí ha habido una campaña orquestada por la Business Software Alliance (BSA).
Y REFLEXIONO:
El que un comerciante tenga los criterios que tenga para poner precios a los productos que vende es un derecho recogido en nuestra constitución y es fundamento esencial de esta (buena o mala) economia de mercado.
PERO cosa bien distinta es que sea el estado quien intervenga para proteger los intereses de unos (la sociedad general de autores) fundamentandose en la presunción de CULPABILIDAD EN EL USO QUE SE DAN A UNOS PRODUCTOS …por parte de una comunidad enorme y heterogenea (los usuarios en general).
Me parece que la diferencia es grande y obvia.
El mercado siempre se ha defendido a si mismo y camaron que se duerme la corriente se lo lleva.