El poder de las redes De las naciones a las redes
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Miércoles, 4 de Mayo de 2005

Moros

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es
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gl
oc
ca
»

El gran visirEra la primera vez que me prohibían una palabra. Era un sábado, creo, e íbamos a Tetuán a cenar a casa de unos amigos de mis padres. Recuerdo que era una cena -algo raro en casa- porque me quedé dormido en el coche de vuelta.

Yo nunca se la había oído a mis padres, pero supongo que ellos temían que fuera de curso común en el colegio. Recuerdo que me puse colorado, me dió vergüenza que mis padres, pensaran que yo podría ser de esos. Esos eran los de los agustinos, el cole dónde había ido a parbulario. Yo era de las anejas del instituto, el cole público de Ceuta, al lado de las Puertas del Campo. La diferencia creo que me marcó toda la vida y para bien.

En mi memoria los agustinos es un sitio oscuro y estrecho con figuras incomprensibles y torturadas. Llueve en la puerta. El instituto es grande, soleado y con fascinantes vitrinas de museo. Los de los agustinos, con su equipo de balonmano, sus curas, sus jerseys azules y su patio carcelario bien podrían llamar moro a mi amigo Mustafá. Mustafá y mis primos Susana y Oscar eran como yo: siempre salen comiendo en las fotos de los cumples. En fin, evidentemente, éramos los buenos. ¿Cómo iba a llamar moro a nadie?

Sobre la casaLos romanos llamaban maurus a los habitantes del Sur del Mar del Alborán, más o menos la zona que hoy ocuparía norte del Magreb. Los bereberes de entonces eran una cultura que contaba con un alfabeto propio desde al menos el siglo V aec, que tenía en ciertas zonas una fuerte influencia fenicio-cartaginesa y que fue tanto romanizada como cristianizada después en una parte de su territorio original, el correspondiente a las provincias romanas.

CharlandoEs de imaginar que el gaditano de la época visigoda no tuviera una idea muy clara sobre dónde empezaban los mauros. ¿Se aplicaría a los tangerinos o a los ceutíes con los que compartía lengua y religión?. Es posible que en todo caso limitara el término a aquellos que conservaban la lengua bereber (amazig y tamazig).

Tras la invasión árabe y la islamización casi simultánea tanto del Magreb como de la mayor parte de la Península Ibérica, el moro aparece como distinto y ajeno. Ya no señala una denominación geográfica, sino al musulmán. Y no es inocente. En el cambio de significado late toda la ideología de Reconquista según la cual el no cristiano sería en realidad extranjero, invasor, independientemente de su origen o nacimiento.

Y moro al fin coaguló como sinómimo de musulman. ¿No lo apredimos así casi todos los niños españoles al menos desde el siglo XV?

Tres morillas me enamoran en Jaén:
Aisha, Fátima y Marién.

Tres morillas tan garridas
iban a coger olivas,
y hallábanlas cogidas en Jaén:
Aisha, Fátima y Marién.

Y hallábanlas cogidas
y tornaban desmaídas
y las colores perdidas en Jaén:
Aisha, Fátima y Marién.

Tres morillas tan lozanas
iban a coger manzanas
y hallábanlas tomadas en Jaén:
Aisha, Fátima y Marién.

Díjeles: ¿Quién sois, señoras,
de mi vida robadoras?
Cristianas que éramos moras en Jaén:
Aisha y Fátima y Marién.

En la puerta de la tiendaY la canción no deja de tener, como toda la literatura popular, su cosa. Porque en ella aparece lo distinto, lo musulmán como fuente de atracción. Claro que al fin, se presentan como cristianas, que eran moras en Jaen…

Suk el Jut el KadimLa sinonimia llegó a ser tan clara que cuando España fue asentando su dominio de Filipinas en el siglo XVI y los colonizadores se encontraron con una serie de grupos como los maranaos o los taosugs que habían sido islamizados, les llamaron Moros. Y hoy moro, en Mindanao, es el nombre común orgullosomente usado por todos los musulmanes originarios de la isla y muchas de sus organizaciones políticas.

Hasta aquí la historia casi puede reconstruirse siguiendo las definiciones del diccionario de la Real Academia Española, aunque tal vez habría que investigar como el término recuperó asociación con Africa con motivo de la campaña de invasión de Prim primero (de la que surgió el protectorado español en Marruecos) y la guerra de las cabilas después (algún día por cierto escribiré sobre Abdel Krim, el mayor genio militar a mi juicio con Sanmartín de la Historia española, más que nada por lo llamativo que es que nuestros genios militares lucharan siempre por la independencia :) ).

Volviendo a mi madre y a aquella escena de coche, creo recordar que me dijo algo así como, “se dice, marroquí o musulmán“… vale que yo tendría seis años, pero al fin la esquizofrenia del término sigue. Y su retintín despectivo también.

Hoy soy parte de un país distinto de aquel en el que me hablaba mi madre. Un país en el que viven y han nacido muchos que podrían ser bisnietos de aquellos moros que salen en las fotos de los años veinte que hacía mi tíoabuelo Bartolomé y con las que he ilustrado este post. Musulmanes españoles con familia marroquí o argelina que han ido en su mayoría a coles e institutos públicos españoles, que comparten las mismas identidades básicas que yo y la mayoría de la gente que conozco. Sus recuerdos, sus vivencias cotidianas, sus referencias, tienen tanto que ver con las de los que salen en estas fotos como los míos con los que pudo tener mi abuelo. Su mapa de referencias tanto que ver con el Marruecos del protectorado como el mío con la Castilla de El Quijote.

La vendedora de panVivo en un país, en un mundo, donde las referencias geográficas, religiosas y culturales se cruzan en cada vez más en cada uno de nosotros y cada vez menos en los puestos de aduanas. Identificarse o identificar a otro como moro debería dejar de sonar políticamente incorrecto para ser símplemente ridículo. ¿Quién es quién para dejar a nadie fuera de la casa común del bienestar y la libertad heredadas y construídas por todos? ¿Quién querría ser tan tonto de hacerlo? Porque a fin de cuentas, en nuestro mundo, y a diferencia del caballero trienamorado del romance, yo no quiero ni necesito que “mi mora” deje de serlo para enamorarme de ella. Y éso es lo que realmente merece la pena de este tiempo y, mientras eso dure, de este lugar.

Moros
Portugués Apertium

El gran visirEra a primeira vez que me proibiam uma palavra. Era um sábado, creio, e íamos a Tetuán a cenar a casa de uns amigos de meus pais. Lembrança que era um jantar -algo raro em casa- porque fiquei dormido no carro de volta.

Eu nunca lha tinha ouvido a meus pais, mas suponho que eles temiam que fora de curso comum no colégio. Lembrança que me pus colorado, me dió vergonha que meus pais, pensassem que eu poderia ser desses. Esses eram os dos agustinos, a escola onde tinha ido a parbulario. Eu era das anejas do instituto, a escola pública de Ceuta, ao lado das Portas do Campo. A diferença acho que marcou-me toda a vida e para bem.

Em minha memória os agustinos é um lugar escuro e estreito com figuras incomprensibles e torturadas. Llueve na porta. O instituto é grande, soleado e com fascinantes vitrinas de museu. Os dos agustinos, com sua equipa de balonmano, suas curas, suas jerseys azuis e seu pátio carcelario bem poderiam chamar moro a meu amigo Mustafá. Mustafá e meus primos Susana e Oscar eram como eu: sempre saem comendo nas fotos dos cumpres. Em fim, evidentemente, éramos os bons. Como ia chamar moro a ninguém?

Sobre la casaOs romanos chamavam maurus aos habitantes do Sur do Mar do Alborán, mais ou menos a zona que hoje ocuparia norte do Magreb. Os bereberes de então eram uma cultura que contava com um alfabeto próprio desde ao menos no século V aec, que tinha em certas zonas uma forte influência fenicio-cartaginesa e que foi tanto romanizada como cristianizada depois numa parte de seu território original, o correspondente às províncias romanas.

CharlandoÉ de imaginar que o gaditano da época visigoda não tivesse uma ideia muito clara sobre onde começavam os mauros. Aplicar-se-ia aos tangerinos ou aos ceutíes com os que compartilhava língua e religião?. É possível que em todo caso limitasse o termo àqueles que conservavam a língua bereber (amazig e tamazig).

Depois da invasão árabe e a islamización quase simultânea tanto do Magreb como da maior parte da Península Ibéria, o moro aparece como diferente e alheio. Já não assinala uma denominación geográfica, senão ao muçulmano. E não é inocente. Na mudança de significado bate toda a ideologia de Reconquista segundo a qual o não cristão seria em realidade estrangeiro, invasor, independentemente de sua origem ou nascimento.

E moro ao fim coaguló como sinómimo de musulman. Não o apredimos assim quase todos os meninos espanhóis ao menos desde o século XV?

Três morillas apaixonam-me em Jaén:
Aisha, Fátima e Marién.

Três morillas tão garridas
iam pegar olivas,
e hallábanlas pegadas em Jaén:
Aisha, Fátima e Marién.

E hallábanlas pegadas
e tornavam desmaídas
e as cores perdidas em Jaén:
Aisha, Fátima e Marién.

Três morillas tão lozanas
iam pegar maçãs
e hallábanlas tomadas em Jaén:
Aisha, Fátima e Marién.

Díjeles: Quem sois, senhoras,
de minha vida robadoras?
Cristãs que éramos moras em Jaén:
Aisha e Fátima e Marién.

En la puerta de la tiendaE a canção não deixa de ter, como toda a literatura popular, sua coisa. Porque nela aparece o diferente, o muçulmano como fonte de atração. Claro que ao fim, se apresentam como cristãs, que eram moras em JaenÂ…

Suk el Jut el KadimA sinonimia chegou a ser tão clara que quando Espanha foi assentando seu domínio de Filipinas no século XVI e os colonizadores se encontraram com uma série de grupos como os maranaos ou os taosugs que tinham sido islamizados, lhes chamaram Moros. E hoje moro, em Mindanao, é o nome comum orgullosomente usado por todos os muçulmanos originarios da ilha e muitas de suas organizações políticas.

Até aqui a história quase pode reconstruirse seguindo as definições do dicionário da Real Academia Espanhola, ainda que talvez teria que pesquisar como o termo recuperou associação com Africa com motivo da campanha de invasão de Prim primeiro (da que surgiu o protectorado espanhol em Marrocos) e a guerra das cabilas depois (em algum dia por verdadeiro escreverei sobre Abdel Krim, o maior génio militar a meu julgamento com Sanmartín da História espanhola, mais que nada pelo llamativo que é que nossos génios militares lutassem sempre pela independência :) ).

Voltando a minha mãe e àquela cena de carro, creio recordar que me disse algo bem como, “se diz, marroquino ou muçulmano“… vale que eu teria seis anos, mas ao fim a esquizofrenia do termo segue. E seu retintín despectivo também.

Hoje sou parte de um país diferente daquele no que me falava minha mãe. Um país no que vivem e nasceram muitos que poderiam ser bisnietos daqueles moros que saem nas fotos dos anos vinte que fazia meu tíoabuelo Bartolomé e com as que ilustrei este pós. Muçulmanos espanhóis com família marroquina ou argelina que foram em sua maioria a coles e institutos públicos espanhóis, que compartilham as mesmas identidades básicas que eu e a maioria da gente que conheço. Suas lembranças, suas vivências quotidianas, suas referências, têm tanto que ver com as dos que saem nestas fotos como os meus com os que pôde ter meu avô. Seu mapa de referências tanto que ver com o Marrocos do protectorado como o meu com a Castilla do Quijote.

La vendedora de panVivo num país, num mundo, onde as referências geográficas, religiosas e culturais se cruzam na cada vez mais na cada um de nós e a cada vez menos nos postos de aduanas. Identificar-se ou identificar a outro como moro deveria deixar de soar politicamente incorrecto para ser símplemente ridículo. Quem é quem para deixar a ninguém fora da casa comum do bem-estar e a liberdade herdadas e construídas por todos? Quem quereria ser tão tonto do fazer? Porque afinal de contas, em nosso mundo, e a diferença do caballero trienamorado do romance, eu não quero nem preciso que “meu mora” deixe do ser para me apaixonar dela. E éso é o que realmente vale a pena deste tempo e, enquanto isso dure, deste lugar.

Moros
Galego Apertium

El gran visirEra a primeira vez que me prohibían unha palabra. Era un sábado, creo, e iamos a Tetuán a cear a casa duns amigos dos meus pais. Recordo que era unha cea -algo raro en casa- porque me quedei durmido no coche de volta.

Eu nunca lla oíu aos meus pais, pero supoño que eles temían que fóra de curso común no colexio. Recordo que me puxen colorado, me dió vergonza que os meus pais, pensasen que eu podería ser deses. Eses eran os dos agustinos, o cole onde había #ir a parbulario. Eu era das anejas do instituto, o cole público de Ceuta, á beira das Portas do Campo. A diferenza creo que me marcou toda a vida e para ben.

Na miña memoria os agustinos é un sitio escuro e estreito con figuras incomprensibles e torturadas. Chove na porta. O instituto é grande, asollado e con fascinantes vitrinas de museo. Os dos agustinos, co seu equipo de balonmano, os seus curas, os seus xerseis azuis e o seu patio carcelario ben poderían chamar mouro ao meu amigo Mustafá. Mustafá e os meus curmáns Susana e Oscar eran como eu: sempre saen comendo nas fotos de cúmprelos. En fin, evidentemente, eramos os bos. Como ía chamar mouro a ninguén?

Sobre la casaOs romanos chamaban maurus aos habitantes do Sur do Mar do Alborán, máis ou menos a zona que hoxe ocuparía norte do Magreb. Os bereberes de entón eran unha cultura que contaba cun alfabeto propio desde polo menos o século V aec, que tiña en certas zonas unha forte influencia fenicio-cartaginesa e que foi tanto romanizada como cristianizada despois nunha parte do seu territorio orixinal, o correspondente ás provincias romanas.

CharlandoÉ de imaxinar que o gaditano da época visigoda non tivese unha idea moi clara sobre onde empezaban os mauros. Aplicaríase aos tangerinos ou aos ceutíes cos que compartía lingua e relixión?. É posible que en todo caso limitase o término a aqueles que conservaban a lingua bereber (amazig e tamazig).

Trala invasión árabe e a islamización case simultánea tanto do Magreb como da maior parte da Península Ibérica, o mouro aparece como distinto e alleo. Xa non sinala unha denominación xeográfica, senón ao musulmán. E non é inocente. No cambio de significado latexa toda a ideoloxía de Reconquista segundo a cal o non cristián sería en realidade estranxeiro, invasor, independientemente da súa orixe ou nacemento.

E mouro ao fin coaguló como sinómimo de musulman. Non o apredimos así case todos os nenos españois polo menos desde o século XV?

Tres morillas namóranme en Jaén:
Aisha, Fátima e Marién.

Tres morillas tan garridas
ían coller olivas,
e hallábanlas colleitas en Jaén:
Aisha, Fátima e Marién.

E hallábanlas colleitas
e tornaban desmaídas
e as cores perdidas en Jaén:
Aisha, Fátima e Marién.

Tres morillas tan lozanas
ían coller mazás
e hallábanlas tomadas en Jaén:
Aisha, Fátima e Marién.

Díjeles: Quen sodes, señoras,
da miña vida robadoras?
Cristiás que eramos mouras en Jaén:
Aisha e Fátima e Marién.

En la puerta de la tiendaE a canción non deixa de ter, como toda a literatura popular, a súa cousa. Porque nela aparece o distinto, o musulmán como fonte de atracción. Claro que ao fin, preséntanse como cristiás, que eran mouras en JaenÂ…

Suk el Jut el KadimA sinonimia chegou a ser tan clara que cando España foi asentando o seu dominio de Filipinas no século XVI e os colonizadores atopáronse cunha serie de grupos como os maranaos ou os taosugs que foran islamizados, chamáronlles Mouros. E hoxe mouro, en Mindanao, é o nome común orgullosomente usado por todos os musulmáns orixinarios da illa e moitas das súas organizacións políticas.

Ata aquí a historia case pode reconstruírse seguindo as definicións do dicionario da Real Academia Española, aínda que talvez habería que investigar como o término recuperou asociación con Africa con motivo da campaña de invasión de Prim primeiro (da que xurdiu o protectorado español en Marruecos) e a guerra das cabilas despois (algún día por certo escribirei sobre Abdel Krim, o maior xenio militar ao meu xuízo con Sanmartín da Historia española, máis que nada polo rechamante que é que os nosos xenios militares loitasen sempre pola independencia :) ).

Volvendo á miña nai e a aquela escena de coche, creo recordar que me dixo algo así como, “dise, marroquí ou musulmán“… vale que eu tería seis anos, pero ao fin a esquizofrenia do término segue. E o seu retintín despectivo tamén.

Hoxe son parte dun país distinto daquel no que me falaba a miña nai. Un país no que viven e naceron moitos que poderían ser bisnietos daqueles mouros que saen nas fotos dos anos vinte que facía o meu tíoabuelo Bartolomé e coas que ilustrei este post. Musulmáns españois con familia marroquí ou argelina que han #ir na súa maioría a coles e institutos públicos españois, que comparten as mesmas identidades básicas que eu e a maioría da xente que coñezo. Os seus recordos, os seus vivencias cotiás, as súas referencias, teñen tanto que ver coas dos que saen nestas fotos como os meus cos que puido ter o meu avó. O seu mapa de referencias tanto que ver co Marruecos do protectorado como o meu coa Castilla do Quixote.

La vendedora de panVivo nun país, nun mundo, onde as referencias xeográficas, relixiosas e culturais crúzanse en cada vez máis en cada un de nós e cada vez menos nos postos de aduanas. Identificarse ou identificar a outro como mouro debería deixar de soar políticamente incorrecto para ser símplemente ridículo. Quen é quen para deixar a ninguén fóra da casa común do benestar e a liberdade herdadas e construídas por todos? Quen querería ser tan parvo de facelo? Porque a final de contas, no noso mundo, e a diferenza do cabaleiro trienamorado do romance, eu non quero nin necesito que “a miña moura” deixe de selo para namorarme dela. E éso é o que realmente merece a pena deste tempo e, mentres iso dure, deste lugar.

Mouros
Occitan Apertium

El gran visir# # #el lo primièr còp que me proïbissián un mot. Èra un dissabte, creï, e anàvem a Tetuán a sopar dins ostal d'unes amics de los mieus paires. Remembre qu'èra òm sopa -qualquarren raro a l'ostal- pr'amor que me demorèri dormit en la veitura de torn.

Ieu #jamai la s'aviá jamai als mieus paires, mas supausi qu'eles temián que fòra de cors comun en lo collègi. Remembre que me ponèri colorado, me dió vergonha que los mieus paires, pensèsson qu'ieu poiriá èsser d'aquestes. Aquestes èran los dels agustinos, lo cole ont èra anat a parbulario. Ieu èra de las annèxas de l'institut, lo cole public de Ceuta, al bòrd de las Pòrtas del Camp. La diferéncia creï que me marquèt tota la vida e per plan.

En la miá memòria los agustinos es un luòc escur e estrech amb de figuras incomprensibles e torturadas. Llueve En la pòrta. L'institut es grand, assolelhat e amb fascinantes vitrinas de musèu. Los dels agustinos, amb la siá equipa d'andbòl, los sieus suenhs, los sieus tricòts blaus e lo sieu pati carcelario poirián plan cridar abiti a lo mieu amic Mustafá. Mustafá E los mieus cosins Susana e Oscar èran coma ieu: sorton totjorn en manjant en las fòtos de los complisses. En fin, evidentament, èrem los bones. Cossí anava cridar abiti a degun?

Sobre la casaLos romans cridavan maurus als abitants del Sud de la Mar del Alborán, mai o mens la zòna qu'ocupariá uèi nòrd del Magreb. Los bereberes d'èran alavetz una cultura que comptava amb un quite alfabet dempuèi almens lo sègle V aec, qu'aviá dins cèrtas zònas una fòrta influéncia fenicio-cartaginesa e que foguèt tant romanizada coma cristianizada après en una partida de lo sieu territòri original, lo correspondent dins las províncias romanas.

CharlandoEs d'imaginar que lo gaditano de l'epòca visigoda aguès pas una idèa fòrça clara sobratz ont començavan los mauros. S'aplicariá als tangerinos o als ceutíes que partejava amb el lenga e religion?. Es possible qu'en tot cas limitès lo tèrme a aqueles que conservavan la lenga bereber (amazig e tamazig).

Après l'invasion araba e la islamización gaireben simultánea tant del Magreb coma de la màger part de la Peninsula Iberica, l'abiti apareis coma distinto e alièn. Soslinha pas mai una denominacion geografica, mas al musulman. E es pas innocent. En lo cambiament de significat batana tota l'ideologia de Reconquista que lo pas crestian seriá segontes el en realitat estrangièra, invasor, independentament de la siá origina o naissença.

E abiti a la fin coaguló coma sinómimo de musulman. Pas o apredimos aital gaireben totes los mainats espanhòles almens dempuèi lo sègle XV?

Tres morillas m'enamoran en Jaén:
Aisha, Fátima e Marién.

Tres morillas tan garridas
Anavan prene d'olivas,
E hallábanlas presas en Jaén:
Aisha, Fátima e Marién.

E hallábanlas presas
E tornavan desmaídas
E las colors perdudas en Jaén:
Aisha, Fátima e Marién.

Tres morillas tan lozanas
Anavan prene de pomas
E hallábanlas presas en Jaén:
Aisha, Fátima e Marién.

Díjeles: Quién Sètz, de madamas,
De la miá vida robadoras?
Crestianas qu'èrem abitas en Jaén:
Aisha E Fátima e Marién.

En la puerta de la tiendaE la cançon daissa pas d'aver, coma tota la literatura populara, la siá causa. Pr'amor qu'en ela apareis çò distinto, çò de musulman coma font d'atraccion. Clar qu'a la fin, se presentan coma crestianas, qu'èran abitas en JaenÂ…

Suk el Jut el KadimLa sinonimia arribèt a èsser tan clara que quand Espanha foguèt asentando lo sieu domeni de Filipinas dins lo sègle XVI e los colonizadores se trobèron amb una seria de grops coma los maranaos o los taosugs qu'èran estats islamizados, lor cridèron Moros. E abiti uèi, en Mindanao, es lo nom comun orgullosomente usat per totes los musulmanes originarios de l'isla e fòrça de las siás organizacions politicas.

Fins a aicí l'istòria pòt gaireben se rebastir en seguint las definicions del diccionari de la Reala Academia Espanhòla, e mai se tal còp caldriá investigar coma lo tèrme recuperèt associacion amb Africa a l'escasença de la campanha d'invasion de Prim primièr (que ne sorgiguèt lo protectorado espanhòl en Marròc) e la guèrra de las cabilas après (qualque jorn per cèrt escriurai envolopa Abdel Krim, lo màger gèni militar a lo mieu jutjament amb Sanmartín de l'Istòria espanhòla, mai que mai per çò llamativo qu'es que los nòstres gènis militèsses lutèsson totjorn per l'independéncia :) ).

En tornant a la miá maire e a aquela scèna de veitura, creï remembrar que me diguèt qualquarren aital coma, “se ditz, marroquina o musulman“… val qu'ieu auriá sièis ans, mas a la fin la esquizofrenia del tèrme seguís. E lo sieu retintín despectivo tanben.

Soi uèi part d'un país distinto d'aquel que me parlava en el la miá maire. Un país que vivon en el e son nascuts fòrça que poirián èsser bisnietos d'aqueles moros que sorton en las fòtos dels ans vint que fasiá lo mieu tíoabuelo Bartolomé e qu'ai illustrat amb el aqueste post. Musulmanes espanhòles amb familha marroquina o algeriana que son anats en la siá majoritat a de caulets e instituts publics espanhòles, que partejan las meteissas identitats basicas qu'ieu e la majoritat de las gents que coneissi. Los sieus remembres, las siás vivéncias quotidianas, las siás referéncias, an tant que veire amb las que ne sorton en aquestas fòtos coma los mieus que poguèt amb el aver lo mieu pepin. Lo sieu mapa de referéncias tant que veire amb lo Marròc del protectorado coma lo mieu amb la Castelha del Quishòt.

La vendedora de panViu dins un país, dins un mond, a on las referéncias geograficas, religiosas e culturalas se crosan en de mai en mai en cadun de nosautres e de mens en mens en los luòcs de doanas. S'identificar o identificar a d'autre coma abiti auriá de daissar de sonar politicament incorrècte per èsser símplemente ridicul. Quién Es quién per daissar a degun fòra de l'ostal comun del benestar e la libertat heredadas e construídas per totes? Quién Voldriá èsser tan tonto d'o far? Pr'amor qu'a fin de comptes, dins lo nòstre mond, e a diferéncia del cavalièr trienamorado del romance, ieu vòli pas ni ai de besonh que “lo mieu abita” daisse d'o èsser per m'enamorar d'ela. E éso es çò que merita vertadièrament la pena d'aqueste temps e, mentre aiçò dure, d'aqueste luòc.

Moros
Català Apertium

El gran visirEra la primera vegada que em prohibien una paraula. Era un dissabte, crec, i anàvem a Tetuán a sopar a casa d'uns amics dels meus pares. Record que era un sopar -alguna cosa rar en casa- perquè em vaig quedar dormit en el cotxe de volta.

Jo mai la hi havia sentit als meus pares, però suposo que ells temien que fora de curs comú en el col·legi. Record que em vaig posar colorit, em dió vergonya que els meus pares, pensessin que jo podria ser d'aquests. Aquests eren els de els agustinos, el cole on havia anat a parbulario. Jo era de les annexes de l'institut, el cole públic de Ceuta, al costat de les Portes del Camp. La diferència crec que em va marcar tota la vida i per a bé.

En la meva memòria els agustinos és un lloc fosc i estret amb figures incomprensibles i torturades. Plou en la porta. L'institut és gran, assolejat i amb fascinants vitrines de museu. Els de els agustinos, amb el seu equip d'handbol, les seves cures, els seus jerseis blaus i el seu pati carcelario bé podrien cridar moro al meu amic Mustafá. Mustafá i els meus cosins Susana i Oscar eren com jo: sempre surten menjant en les fotos dels compleixes. En fi, evidentment, érem els bons. Com anava a cridar moro a ningú?

Sobre la casaEls romans cridaven maurus als habitants del Sud del Mar del Alborán, més o menys la zona que avui ocuparia nord del Magrib. Els bereberes de llavors eren una cultura que explicava amb un alfabet propi des d'almenys el segle V aec, que tenia en certes zones una forta influència fenicio-cartaginesa i que va ser tant romanizada com cristianizada després en una part del seu territori original, el corresponent a les províncies romanes.

CharlandoÉs d'imaginar que el gaditano de l'època visigoda no tingués una idea molt clara sobre on començaven els mauros. S'aplicaria als tangerinos o als ceutíes amb els quals compartia llengua i religió?. És possible que en tot cas limités el terme a aquells que conservaven la llengua bereber (amazig i tamazig).

Després de la invasió àrab i la islamización gairebé simultània tant del Magrib com de la major part de la Península Ibèrica, el moro apareix com distint i aliè. Ja no assenyala una denominació geogràfica, sinó al musulmà. I no és innocent. En el canvi de significat batega tota la ideologia de Reconquista segons la qual el no cristià seria en realitat estranger, invasor, independentment del seu origen o naixement.

I moro a la fi coaguló com sinómimo de musulman. No ho apredimos així gairebé tots els nens espanyols almenys des del segle XV?

Tres morillas m'enamoren a Jaén:
Aisha, Fátima i Marién.

Tres morillas tan garridas
anaven a agafar olives,
i hallábanlas agafades a Jaén:
Aisha, Fátima i Marién.

I hallábanlas agafades
i tornaven desmaídas
i les colors perdudes a Jaén:
Aisha, Fátima i Marién.

Tres morillas tan lozanas
anaven a agafar pomes
i hallábanlas preses a Jaén:
Aisha, Fátima i Marién.

Díjeles: Qui sou, senyores,
de la meva vida robadoras?
Cristianes que érem mores a Jaén:
Aisha i Fátima i Marién.

En la puerta de la tiendaI la cançó no deixa de tenir, com tota la literatura popular, la seva cosa. Perquè en ella apareix el distint, el musulmà com font d'atracció. Clar que a la fi, es presenten com cristianes, que eren mores en JaenÂ…

Suk el Jut el KadimLa sinonimia va arribar a ser tan clara que quan Espanya va ser assentant el seu domini de Filipines en el segle XVI i els colonizadores es van trobar amb una sèrie de grups com els maranaos o els taosugs que havien estat islamizados, els van cridar Moros. I avui moro, en Mindanao, és el nom comú orgullosomente usat per tots els musulmans originaris de la illa i moltes de les seves organitzacions polítiques.

Fins a aquí la història gairebé pot reconstruir-se seguint les definicions del diccionari de la Real Acadèmia Espanyola, encara que tal vegada caldria investigar com el terme va recuperar associació amb Africa amb motiu de la campanya d'invasió de Prim primer (de la qual va sorgir el protectorado espanyol al Marroc) i la guerra de les cabilas després (algun dia per cert escriuré sobre Abdel Krim, el major geni militar al meu judici amb Sanmartín de la Història espanyola, més que gens pel cridaner que és que els nostres genis militars lluitessin sempre per la independència :) ).

Tornant a la meva mare i a aquella escena de cotxe, crec recordar que em va dir alguna cosa així com, “es diu, marroquí o musulmà“… val que jo tindria sis anys, però a la fi l'esquizofrènia del terme segueix. I el seu retintín despectiu també.

Avui sóc part d'un país distint d'aquell en el qual em parlava la meva mare. Un país en el qual viuen i han nascut molts que podrien ser bisnietos d'aquells moros que surten en les fotos dels anys vint que feia el meu tíoabuelo Bartolomé i amb les quals he il·lustrat aquest post. Musulmans espanyols amb família marroquina o algeriana que han anat en la seva majoria a cols i instituts públics espanyols, que comparteixen les mateixes identitats bàsiques que jo i la majoria de la gent que conec. Els seus records, les seves vivències quotidianes, les seves referències, tenen tant que veure amb les dels quals surten en aquestes fotos com els meus amb els quals va poder tenir el meu avi. El seu mapa de referències tant que veure amb l'El Marroc del protectorado com el meu amb la Castella del Quixot.

La vendedora de panViu en un país, en un món, on les referències geogràfiques, religioses i culturals es creuen en cada vegada més en cadascun de nosaltres i cada vegada menys en els llocs de duanes. Identificar-se o identificar a un altre com moro hauria de deixar de sonar políticament incorrecte per a ser símplemente ridícul. Qui és qui per a deixar a ningú fora de la casa comuna del benestar i la llibertat heretades i construídas per tots? Qui voldria ser tan ximple de fer-ho? Perquè a fi de comptes, en el nostre món, i a diferència del cavaller trienamorado del romanç, jo no vull ni necessito que “la meva mora” deixi de ser-ho per a enamorar-me d'ella. I éso és el que realment mereix la pena d'aquest temps i, mentre això duri, d'aquest lloc.

Moros

El gran visirEra la primera vez que me prohibían una palabra. Era un sábado, creo, e íbamos a Tetuán a cenar a casa de unos amigos de mis padres. Recuerdo que era una cena -algo raro en casa- porque me quedé dormido en el coche de vuelta.

Yo nunca se la había oído a mis padres, pero supongo que ellos temían que fuera de curso común en el colegio. Recuerdo que me puse colorado, me dió vergüenza que mis padres, pensaran que yo podría ser de esos. Esos eran los de los agustinos, el cole dónde había ido a parbulario. Yo era de las anejas del instituto, el cole público de Ceuta, al lado de las Puertas del Campo. La diferencia creo que me marcó toda la vida y para bien.

En mi memoria los agustinos es un sitio oscuro y estrecho con figuras incomprensibles y torturadas. Llueve en la puerta. El instituto es grande, soleado y con fascinantes vitrinas de museo. Los de los agustinos, con su equipo de balonmano, sus curas, sus jerseys azules y su patio carcelario bien podrían llamar moro a mi amigo Mustafá. Mustafá y mis primos Susana y Oscar eran como yo: siempre salen comiendo en las fotos de los cumples. En fin, evidentemente, éramos los buenos. ¿Cómo iba a llamar moro a nadie?

Sobre la casaLos romanos llamaban maurus a los habitantes del Sur del Mar del Alborán, más o menos la zona que hoy ocuparía norte del Magreb. Los bereberes de entonces eran una cultura que contaba con un alfabeto propio desde al menos el siglo V aec, que tenía en ciertas zonas una fuerte influencia fenicio-cartaginesa y que fue tanto romanizada como cristianizada después en una parte de su territorio original, el correspondiente a las provincias romanas.

CharlandoEs de imaginar que el gaditano de la época visigoda no tuviera una idea muy clara sobre dónde empezaban los mauros. ¿Se aplicaría a los tangerinos o a los ceutíes con los que compartía lengua y religión?. Es posible que en todo caso limitara el término a aquellos que conservaban la lengua bereber (amazig y tamazig).

Tras la invasión árabe y la islamización casi simultánea tanto del Magreb como de la mayor parte de la Península Ibérica, el moro aparece como distinto y ajeno. Ya no señala una denominación geográfica, sino al musulmán. Y no es inocente. En el cambio de significado late toda la ideología de Reconquista según la cual el no cristiano sería en realidad extranjero, invasor, independientemente de su origen o nacimiento.

Y moro al fin coaguló como sinómimo de musulman. ¿No lo apredimos así casi todos los niños españoles al menos desde el siglo XV?

Tres morillas me enamoran en Jaén:
Aisha, Fátima y Marién.

Tres morillas tan garridas
iban a coger olivas,
y hallábanlas cogidas en Jaén:
Aisha, Fátima y Marién.

Y hallábanlas cogidas
y tornaban desmaídas
y las colores perdidas en Jaén:
Aisha, Fátima y Marién.

Tres morillas tan lozanas
iban a coger manzanas
y hallábanlas tomadas en Jaén:
Aisha, Fátima y Marién.

Díjeles: ¿Quién sois, señoras,
de mi vida robadoras?
Cristianas que éramos moras en Jaén:
Aisha y Fátima y Marién.

En la puerta de la tiendaY la canción no deja de tener, como toda la literatura popular, su cosa. Porque en ella aparece lo distinto, lo musulmán como fuente de atracción. Claro que al fin, se presentan como cristianas, que eran moras en Jaen…

Suk el Jut el KadimLa sinonimia llegó a ser tan clara que cuando España fue asentando su dominio de Filipinas en el siglo XVI y los colonizadores se encontraron con una serie de grupos como los maranaos o los taosugs que habían sido islamizados, les llamaron Moros. Y hoy moro, en Mindanao, es el nombre común orgullosomente usado por todos los musulmanes originarios de la isla y muchas de sus organizaciones políticas.

Hasta aquí la historia casi puede reconstruirse siguiendo las definiciones del diccionario de la Real Academia Española, aunque tal vez habría que investigar como el término recuperó asociación con Africa con motivo de la campaña de invasión de Prim primero (de la que surgió el protectorado español en Marruecos) y la guerra de las cabilas después (algún día por cierto escribiré sobre Abdel Krim, el mayor genio militar a mi juicio con Sanmartín de la Historia española, más que nada por lo llamativo que es que nuestros genios militares lucharan siempre por la independencia :) ).

Volviendo a mi madre y a aquella escena de coche, creo recordar que me dijo algo así como, “se dice, marroquí o musulmán“… vale que yo tendría seis años, pero al fin la esquizofrenia del término sigue. Y su retintín despectivo también.

Hoy soy parte de un país distinto de aquel en el que me hablaba mi madre. Un país en el que viven y han nacido muchos que podrían ser bisnietos de aquellos moros que salen en las fotos de los años veinte que hacía mi tíoabuelo Bartolomé y con las que he ilustrado este post. Musulmanes españoles con familia marroquí o argelina que han ido en su mayoría a coles e institutos públicos españoles, que comparten las mismas identidades básicas que yo y la mayoría de la gente que conozco. Sus recuerdos, sus vivencias cotidianas, sus referencias, tienen tanto que ver con las de los que salen en estas fotos como los míos con los que pudo tener mi abuelo. Su mapa de referencias tanto que ver con el Marruecos del protectorado como el mío con la Castilla de El Quijote.

La vendedora de panVivo en un país, en un mundo, donde las referencias geográficas, religiosas y culturales se cruzan en cada vez más en cada uno de nosotros y cada vez menos en los puestos de aduanas. Identificarse o identificar a otro como moro debería dejar de sonar políticamente incorrecto para ser símplemente ridículo. ¿Quién es quién para dejar a nadie fuera de la casa común del bienestar y la libertad heredadas y construídas por todos? ¿Quién querría ser tan tonto de hacerlo? Porque a fin de cuentas, en nuestro mundo, y a diferencia del caballero trienamorado del romance, yo no quiero ni necesito que “mi mora” deje de serlo para enamorarme de ella. Y éso es lo que realmente merece la pena de este tiempo y, mientras eso dure, de este lugar.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine
a las 9:55 am

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