La política lingüística europea y la estructura asimétrica de la red, permiten a los británicos dejar de estudiar lenguas extranjeras.
Como recordaba en su blog Toño del Barrio, mañana es el día del Esperanto: un día de fiesta pero también de reflexión en el que se invita a blogs de todo el mundo a publicar un post en la lengua neutra.
No es un tema difícil. Esta misma semana la cuestión lingüística se ha convertido en tema de actualidad en el Reino Unido. Desde que el ministerio de Educación de este país levantó en 2004 la obligatoriedad para los centros de enseñanza de incorporar -como asignatura optativa- un segundo idioma, el número de estudiantes que los cursaban ha caído dramáticamente. Incluso en los colegios privados.
La moraleja que sacan los medios es sencilla: ¿Para qué aprender otros idiomas si se puede imponer el inglés como lengua única del mundo?… incluso en la red.
El Economist, siempre lúcido, recomienda que aunque sea así los británicos aprendan una segunda lengua para mantener la competitividad. ¿Por qué? Pues por una razón perversa que demuestra cual es el estado real de la cosa en la Unión Europea:
they will lose the competitive advantage that once came with being among the relatively few to speak the world’s most useful language. Competent bilinguals, many of whom have travelled in the course of acquiring English, can offer everything that English monoglots can—as well as an extra language and an international perspective.
Es decir: cuidado con la élite internacional políglota, porque ya hablan inglés lo suficientemente bien como para parecer bilingües y no ser fácilmente marginados en la estructura lingüística de dominación global. Claro que otra cosa, es que esta misma élite, en la medida que lo es, se beneficie del las reglas asimétricas y haga como que no ve… pero la realidad europea es evidente y no lo decimos sólo nosotros: los grandes beneficiarios desmienten con descaro a sus defensores de la eurocracia.





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Sobre el globish escribí hace un par de meses en http://personal.telefonica.terra.es/public_html/tdb/2006/09/esa-bobada-de-globish.htm
Que los ingleses pueden perder competitividad por ser los únicos monolingües, lo decía un informe del British Council.
Y en cuanto a la élite anglófona (como segunda lengua), son esposas de los nobles: aguantan bien la subordinación porque siempre pueden mandar sobre las criadas