¿Hay un problema generacional en España? Curiosamente los ciberpunks lo niegan, pero no pueden evitar que los viejos-jóvenes de los 70 se sientan amenazados por la Sociedad Red.
Leyendo el último artículo de Miguel en Ciberpunk me han venido muchas reflexiones. No dejan de resultar curiosas la violentas reacciones que el ciberpunk desata en España entre la gente que fue formateada en la Transición. Y no me refiero a los que se sintieron perdedores, a los que el bueno de Guillermo López ha llamado Grandes Terroristas de nuestro tiempo. Estos símplemente odian a los ciberpunks porque no se callan ni debajo del agua. Como odian a todo el que suene y no repita sus consignas. Me refiero a los otros, a los que prefieren los 80 al Cuéntame.
Curiosa resistencia la de los viejos-jóvenes-de-los-80 por cuanto algunos ciberpunks tan destacados como Iñigo Medina en un reciente post o David de Ugarte en Como una Enredadera y no como un árbol no han hecho más que reivindicar el espíritu y la ética hacker de los 70 y definir sus posiciones como un troyano de los valores ilustrados de la modernidad en la lógica de las redes. Algo así como los salvadores del legado de los ilustrados del XVIII, los liberales del XIX y los progres del XX en un mundo donde ya no funcionan las categorías que les definieron.
La respuesta me viene sin embargo, tras leer a Amaya del Amo en el andén. He empezado a leer los libros que recomienda. Y leyendo a Wallander encuentro esta descripción de la discusión entre el protagonista -un viejo policía que no acaba de entender el mundo post-89 y la nueva criminalidad que trae consigo- y una joven inspectora que pertenece ya a un nuevo mundo:
- Contamos con un buen número de vacas sagradas en este país -advirtió ella- Y somos bastante reacios a tratar con criminales si poseen apellidos ilustres (…)
- Yo nunca he pensado así -aseguró Wallander, consciente de que no era sincero.
Después de la conversación se preguntó qué era lo que quería defender al manifestar aquella postura opuesta a la de su colega. ¿Acaso tenía intención de defender algo, en realidad , o no sería más bien que a Ann-Britt Hölglund, mujer y más joven que él, no podía dársele toda la razón así como así?
-Pues yo creo que todos pensamos así- se empecinó ella- Los policías reaccionan como todo el mundo. Y los fiscales también. Las vacas sagradas han de poder pastar en paz…
Así anduvieron a la deriva entre los escollos, sin terminar de hallar uyna guía. A Wallander le daba la impresión de que los puntos de vista se apartaban, lo que venía a confirmar algo que él llevaba ya tiempo pensando: que las diferencias generacionales se harían cada vez más patentes dentro del cuerpo de Policía. Y no se trataba tanto de su condición de mujer, como del hecho de que, simplemente, ella era portadora de otras experiencias. “Ambos somos policías, pero con una imagen del mundo diferente”, se decía. “El mundo tal vez sea el mismo para los dos, pero las representaciones respectivas de ese mundo difieren bastante”. (…)
Y su discurso respondía al de toda una generacción que parecía pronunciarse de forma unívoca cuando él se dirigía a la joven. Lo irritaba el echo de culpar, en su fuero interno, a Ann-Britt Höglund, demasiado segura de sí misma, demasiado terminante en sus opiniones. No le gustaba que le recordasen su propia indolencia, la escasa solidez de los punto de vista que podía manifestar acerca del mundo y de la época que le había tocado vivir.
Le daba la impresión de que ella estuviese describiéndole un país desconocido. Una Suecia, por desgracia, no era invención suya, sino que existía fuera de la comisaría, habitada por seres humanos más que reales.
Moraleja: defienden no ya su mundo, que saben se cae a cachos y que en realidad les disgusta tanto como a nosotros, sino su representación del mundo. Su deseo de no tener que cambiar las imágenes. Son pintores góticos al principio del Renacimiento defendiendo que su obra es más que legado, deseando una actualidad que ya les pasó. Como le decía a Miguel su amiga en el post con que abría esta reflexión: “llevemos con orgullo esta herencia, pero dejemos al anciano morir en paz, su mundo pertenece a otro tiempo“.






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oye…
no había escrito ya uno para ayudar….
o es que no te ha ayudado a encontrar el Zen jejeje.
Un beso David.
Sin las ce pe us
En alicante
quiero hacer botijos.
Esta vez no hay haiku, propiamente dicho. Bien, yo soy uno de los que pasó de pibe a hombre durante la década de los 80 (dicho de otra manera, del bachillerato, pasando por la universidad y llegando al primer, y al segundo empleo…). me he parado a pensar muchas veces sobre la condición de esa generación que ahora tenemos 40 años ( y éramos/somos/nos sentimos/yo qué coño sé/ de izquierda o como quiera llamarse eso -a esto se le llama tener las ideas claras, pero qué le voy a hacer), y se nos saltan las lágrimas con radio futura… Para mí que fue una promoción en medio de nada, o de nada en medio de muchas cosas. A ver si me explico. Los de los 70 vivieron los últimos años del franquismo de manera activa, vivieron la loca universidad de la época, y cuando Felipe llegó al poder era más o menos “uno de los suyos”, un hermano mayor tal vez, pero de los suyos. Los ochenteros llegamos a los 18 años casi justo cuando gana el PSOE sus primeras elecciones y viven el resultado de un cambio (porque que existió el cambio, y en su mayor parte positivo, en mi modesta opinión) que no protagonizaron… solo quedaba bailar y hacer canciones (la movida, ya se sabe, cada uno que ponga aquí lo que quiera _______) y cuando llega el siguiente gran cambio, cambio de paradigma, 1989-1990, la eclosión de la red, nos coge “mayores” (esto es, currando, algunos con hijos) y la reacción es inevitablemente conservadora en su mayoría… porque pasamos de un mundo que manejaban nuestros hermanos mayores a uno que manejan nuestros hijos y cuyo sentido se nos escapa. Nos molestan sus hobbies (putos videojuegos) nos molesta su música (vaya mierda de chunda chunda y salsa hortera) nos molesta como usan los móviles (to’l día con el sms) y etc… Nos tocó protagonizar la nada y eso jode…Tengandos piedad…Por supuesto, todo esto es literatura, la vida de cada cual es personal e intransferible. La luz puede llegar a cualquier edad, solo hay que estar preparado y en la actitud adecuada. A mí me iluminó Jose Mari cuando me llamó radical y comunista por ir a las manis contra la guerra de Irak. Mejor que un lifting y un batido liposomas… Vaya, todo esto me ha salido más largo de lo habitual. ¿Me habré sentido aludido? Un abrazo, Tetsuo.
Ay!! Ku que te pasa,sentís nostalgía de un tiempo que pasó, yo soy del 68 nacido,los ochenta bien pero mejor los 10,los recuerdos desaparecen con el tiempo y los ideales son quimeras que deben ser actualizadas en el momento que vives, sé adolescente en cada decada,renace siempre, nunca eres el mismo, intentad fusionaros con vuestro momento actual y dejaros de regresos y frases repetitivas,que viva el flujo de la energia…
Se agradece la mención, además de la explorqción de nuevas vías que no me había planteado. ¡Joder! cómo me gustaría ser capaz de condensarme (¿o debería decir dilatarme?) en un haiku.
Respecto a lo de la generación criada en los 80 vs a la generación criada en los 90, vamos, los que casi no habiámos dejado el chupetes cuando los otros trasteaban con el spectrum quizá haya ocasiones en las que la frontera esté algo difuminada. Es cierto que el imaginario de unos y de otros es diferente, pero también es cierto que hay mucha gente que habiendo crecido en los 90 es más conservadora que los “hermanos mayores”. Y yo me pregunto ¿cómo conviven en ellos las influencias que han recibido con su horror ante ciertas innovaciones? ¿no seremos ya manieristas en medio de clasicistas?
Un saludo
No se si cuente como haiku, pero ahi va…
Generar bits en forma absurda,
pseudoalateoria.
con que objeto??
para que ojos??
-stormbringer
“viejos jovenes”… no se si me ha gustado la cosa
Yo soy del 67, ni siquiera del 70, y como a Daniel se me salta la lagrimilla con Auserón.
Somos una generacion “tapón”, y problemática porque ahora, cuando el arroz ya esta pasado, nos damos cuenta de que no hemos hecho nada, no hemos protagonizado nada. La anterior vivio y peleo el tardofranquismo y lidero la transición, y la que nos sigue, apoyados en la tecnologia, van a cambiar el mundo… ¿Y nosotros? somos la “generación emparedada”. Son patéticos los intentos de hacer ver, por ejemplo, que la “movida” fue algo… la nada.
A la siguiente generación, cuidado con “nosotros” no somos “trigo limpio” y nos resistiremos al cambio con uñas y dientes… pero contais con “quintacolumnistas”. Animo la victoria es vuestra.
Quintacolumnista: “Conjunto de los partidarios de una causa nacional o política, organizados o comprometidos para servirla activamente, y que en ocasión de guerra se hallan dentro del territorio enemigo”
Y ahora el haiku, a ver qué tal:
Tras la seca
el temporal arrastra
el polvo al mar
Creo que la ruptura no está tanto en un “hecho biológico” o cronológico. Sino en tener la cabeza antes o después del 89 con todo lo que eso significa.
Ooopsh y Daniel: no creo que os debáis sentir aludidos, al menos por haber nacido antes de tal o cual año. (Además a mi también me encanta Radio Futura
)
Miguel: lo mismo pero al revés
El punto de ruptura es cultural y el 89 es su símbolo. En España, en cierto sentido, el 89 llega hasta el 11M. Es un periodo donde todo está cambiando pero el que quiere puede no darse por aludido. Y ese mirar a otro lado puede seguir siendo la tónica social, al menos en el relato. Después del 11M los negacionistas (que niegan que supone la frontera definitiva a un nuevo mundo con nuevos peligros y nuevas libertades), de un lado y de otro (los del discurso izquierda derecha clásico, pero también los de la SGAE, la antipiratería o el “intrusismo profesional”) ya son definitivamente reaccionarios. El freno que hacen no daña sólo el futuro, daña el presente de todos.
La mayor parte por no decir todas las webs de contenido político españolas están claramente en esa logica. Buena parte de los dirigentes empresariales españoles también (todavía es de buen tono aquello de “a mi los ordenadores…”). Y de los media y la producción cultural ni hablemos.
Wallander es, y por eso es un personaje tan interesante, un ser en transición… claro que el la hace durante la primera mitad de los 90, cuando había que haberla hecho.
Las células de nuestra piel no dejan de ser útiles, no pasan a ser viejas en función de su edad, sino de su adaptabilidad. La cuestión es que la piel vieja no cae hasta después de un tiempo de haber muerto. Mientras, a veces protege, a veces estorba
Pues a propósito de lo que dice David, hoy se me han ido unos amigos que podrían enseñar a más de uno ciertas lecciones sobre tener la cabeza antes o después del 89, aunque desgraciadamente para ellos sea tan difícil cerrar algunas heridas anteriores a aquel feliz año.
Un saludo a todos.
A veces yo me siento más identificado con el comisario Montalbano (Andrea Camilleri) que con Wallander (no tengo su hígado…). Montabano es otro ser atropellado por los cambios que se defiende al modo suerño: a base de mala leche, inteligencia viva y buena comida… no me parece mal programa. Lo del estancamiento ideológico de que habla David está a flor de piel. Yo provengo, y me gusta sentirme, por así decirlo, de “la familia socio-política-cultural de la izquierda…” y pocos entornos son más conservadores que ese, más asustadizo ante los cambios… y así andamos, a contrapie, cojos. Ver como utilizan Internet los sindicatos mayoritarios (con la abundante base social que siguen teniendo) es para mear y no echar gota, por poner un ejemplo. Y las dificultades para entender el mundo en que hemos empezado a movernos desde el 89 hasta ahora son tremendas. Habrá que tener cierta paciencia y ser muy muy pedagógicos… Bien, yo soy de la quinta del sesentaytres, pero a mí, y esto lo suelo decir por ahí, Internet me salvó la vida. Eso ya lo contaré otro día…(parafraseando a Lou Reed: “His life was saved by Internet”) Y eso marca, aunque viva en un entorno cotidiano poco enredado. Abrazos varios.
Pues como decía aquel, “me alegro que me haga esa referencia” porque si desde luego hay un libro que refleje las vicisitudes del desarrollo de la sociedad red en España y todas esas barreras mentales de las que hablaba el post es, creo yo, “La instalación del teléfono”, de Camilieri. Para mi, una joyita de libro. En la mejor tradición siciliana.
Por cierto, otras reflexiones a partir de tus claves:
unos sindicatos en red, ya no serían sindicatos. Serían otra cosa, seguramente más difusa, más amplia y más útil. Claro que irían prescindiendo también de representantes profesionales y cosas así. Unos sindicatos en red serían temibles tanto para los empresarios abusadores como para los burócratas sindicales. Y seguramente usaran otras formas de acción, no sé, me los imagino recuperando la tradición cooperativista y ayudando a los trabajadores a dejar de ser asalariados y pasar a ser independientes económicamente trabajando en red.
Y una pequeña confesión: a mi también me dio la vida la red. Me la da cada día de hecho. Sin ella ahora estaría en un agujero asocial, imposibilitado de aprender nada, de escuchar cosas valiosas. La red es mi país y mi republica.
Soy del 63. Cuando tenía 16, en mi pueblo había pelea con los grises más de 50 días al año. Yo era tan protagonista como todos. En el 89 empecé a trabajar en multimedia (Entonces se llamaba videodisco interactivo). Manejo los ordenadores como un campeón y ya voy por la mitad del Half Life 2. Me gustaba el rock’n'roll y me gusta la música electrónica. (Odié el bacalao todos los 90, eso sí). Estuve entonces y estoy ahora.
Pos yo soy del 47.
¿Que más puedo decir? Y sin embargo, creo que puedo decir bastante. Yo me fui a vivir al “Swinging London” en el 67, volví a la caverna, me busqué un curre y no he parado de viajar “urbi et orbe” desde entonces. Hasta el 2003, en que cerré mis viajes con un broche de oro, una visita al Tibet. Volví matada pero mi compañera de habitación, que tenìa 20 años menos que yo, volvió en peor estado, de modo que me doy con un canto en los dientes. “All in all”, no ha estado nada mal.