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Miércoles, 15 de Junio de 2005

De Holmes a Boone y de Stuart Mill a Juan Urrutia

De Holmes a Boone y de Stuart Mill a Juan Urrutia, la diferencia y la diversidad han sido temidas y deseadas, odiadas y vindicadas. Un post sobre lo que para mi es el liberalismo o, visto de otra manera, lo que hoy que puede salvarse de él.

Sherlock Holmes es ya un tópico, un arquetipo que no nos asombra en absoluto. Originalmente era tal el shock que provocaba que la cultura popular ha tardado casi un siglo en vacunarse completamente a través de mil avatares, de los cuales, el penúltimo (Grissom, de CSI Las Vegas) se permite incluso ser políticamente correcto hasta el hastío.

Este proceso de asimilación era necesario porque Holmes planteaba, en su ser, cuestiones realmente profundas en un tiempo, la primera globalización, que obligaba a enfrentarse a algo realmente amenazante: la diversidad.

Se cerraba el dibujo del mapa mundi y no cabía pensar ya que estuviera dividido en civilización (cristiana) y barbarie. Es cierto que siempre lo más terrible en Holmes viene del remoto extranjero (desde los mormones del Estudio en Escarlata al primo asesino de El Perro de Baskerville pasando por las flechas de curare que no recuerdo muy bien en que aventura salían). Pero frente a la oscuridad y lo terrible de ese mundo externo y ajeno que al abrirse al comercio y la exploración traían el oscurantismo y la perfidie a la tranquila metropoli británica, Doyle ofrece una solución que aporta certeza: la confianza en el poder la ciencia. Y esa solución viene de la mano de un auténtico freaky, un tipo raro, solitario, probablemente gay, con escasas habilidades sociales y adicto a los opiaceos. Recuerden, Inglaterra victoriana. El tipo, un cromo: obsesivo, asocial y nada, nada convencional. La clase de persona que en el imaginario popular de la época se dedicaba a las ciencias aplicadas.

Personalmente siempre me imaginé al bueno de Sherlock hecho a la medida de William Stanley Jevons (1835-1882), quien a todas luces era más excéntrico que el detective de Baker Street. Aunque parece que en realidad la figura está inspirada en un profesor de anatomía del propio Doyle.

HarrietLa primera aventura de Holmes se publicaba en 1887, diecisiete años después de On Liberty de John Stuart Mill. Siempre me asombró que los que histérica y violentamente se reclaman como liberales, nunca citaran este libro ni lo colocaran entre sus obras de referencia. Para mi, como la propia autobiografía de Mill (una auténtica vida de freaky que me hizo saltar las lágrimas de emoción en el penúltimo año de facultad), ha sido uno de los libros más influyentes tanto vital como intelectualmente. De él fuí inevitablemente a sus textos sobre la cuestión femenina y la cuestión obrera, influidos cuando no escritos, por ese maravilloso personaje que fue Harriet Taylor, cuyo modelo analítico puede rastrearse sin grandes problemas en lo que sigo escribiendo a día de hoy y que en aquel momento me dieron un primer buen basamento en mis debates con las ideas autoritarias imperantes entre la progresía.

Estoy seguro de que mis antiguos alumnos de la Carlos III allá por 1999 y 2000, recordarán todavía las lecturas dramatizadas, los debates sobre On Liberty… Y yo recordaré siempre cómo se emocionaban, cómo entendían que aquello, una argumentada y hermosa defensa de la diversidad, hablaba de ellos y para ellos. Como entendían que el derecho a ser diferente, a tener un espacio, a vivir y ser de un modo distinto, no sólo permitía a los freakies ser felices e innovar, sino que era la única garantía de la que la comunidad podía dotarse ante un mundo en cambio permanente donde los patrones comunes y aceptables hoy de nada podían servir mañana y en el que lo que hoy parecía inutil o absurdo, inmoral o fuera de lugar, mañana podía pertenercer a esa base de consensos necesarios en cuya defensa salen siempre los conservadores de toda condición muertos de temor frente a la diversidad.

The curious incident of the dog in the night timeEstos días me estoy acordando mucho de Mill. Seguro que pensáis que por las demostraciones de pánico que a algunos les genera el reconocimiento legal de la existencia de homosexuales. Pero no, no es por eso. La responsabilidad recae más bien en un libro maravilloso: The curious incident of the dog in the night-time. Una novela de detectives postmoderna contada en primera persona por Christopher Boone, un chico de 15 años con sindrome de Asperger. En la cruda prosa, no sólo está Holmes, estamos nosotros, los freakies de JS y Harriet, y sobre todo -ninguna vergüenza me da confesarlo- me siento yo. Escribe Christopher:

“Sherlock Holmes had, in a very remarkable degree, the power of detaching his mind at will” And this is like me, too, because if I get really interested in something, like practising maths, or reading a book about the Apollo missions, or Great White Sharks, I don’t notice anything else and Father can be calling me to come and eat my supper and I won’t hear him (…) Also Doctor Watson says about Sherlock Holmes “his mind was busy in endeavouring to frame some scheme into which all these strange and apparently disconnected episodes could be fitted”

Seguramente leyendo esta novela el público de hoy podrá sentir algo parecido a lo que un victoriano británico sentía al leer a Doyle. Igual que esa sensación de frame some scheme into which all these strange and apparently disconnected episodes could be fitted, que todavía sentimos muchos con JS Mill, se multiplica y actualiza en las nuevas líneas de trabajo de Juan.

Leyéndole se entiende porque entre el caleidoscopio de Brewster, que muchos pensaron un juguete inutil, y los grandes telescopios de hoy, que sólo son robustos gracias a la diversidad, hay una línea directa. Por eso creo que hoy, lo que toca, sigue siendo construir caleidoscopios, apostar por la diversidad. Que es hacerlo por la libertad. Como siempre. Pero en un mundo que vuelve a cambiar y dónde un nuevo tipo humano, todavía considerado freaky, acabará siendo el que aporte las nuevas pautas que permitan a la comunidad sobrevivir. Lo bonito es que todavía no se sabe cúal es. Aunque nos podemos ir haciendo una idea, ¿no?

(Continúa en el siguiente post)

Guardado por David de Ugarte en su moleskine
a las 5:43 pm

En otros blogs este post recibió las siguientes referencias (URI de Trackback)

  1. A desalambrar » Blog Archive » Asperger’s

    [...] Hace unos meses, David de Ugarte escribió unos de esos posts suyos que te hacen saltar las lágrimas y que si te pillan en un momento flojo, no sólo son capaces de hacer desaparecer cualquier tipo de duda, si no que además te hacen sentir como si te acabaras de tomar una caja entera de Pharmaton Complex. [...]

  2. » Escuela nacional, tecnología y bricoleurs deUgarte.com

    [...] como yo lo veo, siguiendo a Stuart Mill, la diversidad es un bien universal, una solución adaptativa para la sociedad ante un futuro en el que no sabemos de entrada qué [...]


Comentarios

  1. urc el 15/06/05 a las 7:14 pm

    Perdona mi ignorancia, pero ¿quién es Boone?.
    Por si te refieres al agente del Servicio Secreto Británico, se llama Bond, aunque supongo que no es ese…
    No hace falta que lo pongas entre tus haiku, sólo es por si tuviste un lapsus escribiendo (que lo dudo, más bien será cosa de mi ignorancia)

    ———-
    Nota de David de Ugarte: Christopher Boone es el protagonista de la novela que comento en el post :)

  2. Sebastian Lorenzo el 15/06/05 a las 7:54 pm

    Querido amigo David, como estás??
    Sabias que Mill comenzo a trabajar a los 16 años en el negocio de su padre?. Era una empresa revisora de la “Compañia de las Indias”, como el nombre de la biblioteca!!!!
    Te mando un abrazo desde argentina, se viene el Ciberpunk latino cumpa.
    Sebastian Lorenzo

    —————
    Nota de David de Ugarte: Sí, como la Biblioteca… y como la empresita en la que trabajo :) Y sí, ¡¡Me muero de ganas de ver ese ciberpunk argentino!! Sabéis que podéis contar para lo que queráis con nosotros. Es muy esperanzadora la diversidad (no sólo ideológica) de todos los proyectos e ideas que salieron de nuestro encuentro.

  3. Iñigo Medina García el 16/06/05 a las 10:28 am

    Redondo, David; te ha quedado un post muy bueno. :-) El problema de la diversidad en la unidad es tan atractivo como complejo, además de muuuuy antiguo, pero la manera en que tú lo has enmarcado, con CSI de por medio, me encanta.

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