De blogs, bosques y la eterna batalla por las definiciones
La Tejedora, que lleva una temporada en vena, recogía ayer el último debate sobre qué está y qué no en la blogsfera. Una nueva batalla de definiciones abierta por Robert Scoble.
La idea es que si a los blogs clásicos (50 millones al parecer), los msnSpaces (según Microsoft 72 millones) y a los MySpaces (que deben ser otros tantos), les aplicamos unas ciertas restricciones sobre lo que es un blog, la cifra de 200 millones que sale a ojo de buen cubero, se reduciría con cierto dramatismo.
¿Y? Bueno, en las definiciones está todo, las palabras son el campo de batalla de la identidad y por tanto del proyecto. Asi que me voy a mi contextopedia y comparo mis definiciones de blog y blogsfera con las normas que propone Scoble. La idea es restar. Pero no para obtener un número. ¿A quién le importa millón más o menos en una estimación que tampoco puede ser muy precisa? No, la idea es restar definiciones para hacer visibles las diferencias entre las expectativas de unos y otros respecto a la blogsfera.
Básicamente Scoble propone 3 reglas:
- Contenido original, nada de extractar y pegar posts de otros aportando jústamente la selección… en una palabra, nada de conectores. De la primera ya se ha cargado a bloggers tan cotidianos en mi lectura como Fernando Flores
- Predominio textual: quedan fuera los fotoblogs, los videoblogs y cualquier cosa con menos de 500 palabras/mes. Flickr, una de las piezas para mi más importantes de la blogsfera, queda fuera.
- Mínimo dos posts al mes. Pienso en Nat e intento recordar si su blog me da o no más de un shock mensual.
Como señala Icaro, Scoble parece mirar a los blogs individuales -buscando algo así como una guía de estilo- en vez de a la blogsfera. Es como pretender entender la agenda cotidiana de una hormiga sin querer ver el hormiguero. Leo en estos días el final del Ciclo Barroco de Neal Stephenson. De fondo en la trama, la batalla entre Leibniz y Newton. Más de uno piensa hoy que la monadología de Leibniz fue una genial intuición de la Teoría de Redes. En un momento, Daniel Waterhouse, el protagonista, asegura:
Leibniz tiene una forma de pensar completamente diferente, tan diferente que a algunos les parece perversa. Pero posee la gran ventaja de que ahorra decir tonterías.
Entender que el mundo no es sólo un conjunto de cosas sino de relaciones entre cosas y que esas relaciones limitan o abren y en cualquier caso enmarcan cualquier definición que podamos hacer de sus componentes, efectivamente evita decir muchas tonterías. Pero sobre todo permite darse cuenta de qué es lo relevante en un mundo en revolución. Y hoy, lo relevante es que hay por primera vez en la Historia un medio de comunicación en el que publican decenas y decenas de millones de personas sin filtros ni controles, construyendo entornos, corrientes, debates, ideologías… Me dan igual los blogs tomados uno a uno. Me da igual si publican poco o mucho, si resumen, extraen, seleccionan o redactan, si comunican con imágenes, canciones o texto, si leen a éste o a aquel muchos o pocos, si les dejan comentarios o si les mandan flores… Me da igual. El caso es que hay un bosque abierto donde antes había un vivero que cobraba entrada, y discutir sobre qué altura mínima ha de tener un árbol para que lo consideremos como tal y no como mero arbusto se convierte en algo peor que una discusión bizantina. Tiene proyecto. Y mira para atrás.






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Las taxonimías están para iluminar… la pregunta que tu posicionas es ¿Qué es lo que queremos iluminar….una visión academicista que nos permita clasificar la realidad emergente de manera de tranquilizarnos y hacernos sentir que tenemos controlado el fenómeno o …. por el contrario…necesitamos una taxonomía que nos ayude a pispar el tamaño de la revolución y nos ayude a potenciar el efecto democratizador que trae…. Voto por ti !
Lo primero, es evidente que las condiciones de Scoble son una memez como otras cualquiera que se nos puedan ocurrir. Creo que una vez más, sin saberlo, se pretende tener encasillado un movimiento descentralizado en esencia, equiparándolo a los medios tradicionales. En lugar de una mancheta y una cabecera se trae a colación un estilo gráfico “limpio”, unas temáticas “ombligosféricas” y poco más. Creo que el problema de muchos círculos bloggers es que quieren ser periodistas y no bloggers ¿será que hay demasiados periodistas bloggers de prestigio entre las supuestas élites?
Desde luego parace inevitable el que cuando aparece un algo, que permite que los individuos se manifiesten como tales, por un lado aparecen las mentes originales y creativas, que estudian los flujos y las interrelaciones, y por otro aparecen los mismos que se han pasado la vida clavando mariposas con alfileres y desean congelar la diversidad, reducirla al minimo común divisor. Tal vez porque en mentes pequeñas solo cabe lo minimizado, y temen lo que crece exponencialemnte.
Debo reconocer David, que estoy de acuerdo con el post que expones.
La blogosfera no es una guia de estilo ni un género ni subgénero literario…la blogosfera es un fenómeno en paralelo a la Revolución de las TIC, una herramienta de comunicación personal.
Y como tal, como herramienta, cada cual la utiliza como bien sepa, pueda o quiera.