Reflexiones sobre el futuro de la identidad a partir de los límites de la critica de Amartya Sen a los planteamientos huntingtonianos…
Estoy acabando de leer Identidad y violencia, de Amartya Sen. El libro entero es un alegato contra la validez de lo que llama el planteamiento civilizatorio, la idea de Huntington de la división del mundo en bloques culturales y religiosos prácticamente irreductibles en sus valores.
Sen tiene razón cuando denuncia que más que una descripción, esta reducción es parte de un programa del que participarían grupos y tendencias chovinistas en distintos lados de la misma divisoria. Y lleva razón cuando frente a la identidad básicamente religiosa del huntingtonianismo opone tanto la diversidad real de tradiciones de cada presunto bloque como la posibilidad real de elegir y jerarquizar lealtades que cada individuo tiene.
Recoge y abunda, sin citarla nunca directamente, en la tesis que tan popular haría hace una década Amin Maalouf, en su libro Identidades asesinas: la identidad es un tejido, un conjunto de vectores, un menú en el que todos los platos están servidos. Siempre hay en nuestra identidad, que es un pack, una dosis de jerarquía y una de elección.
Pero mientras el autor de lengua francesa reflexionaba aquí sobre los límites, sobre la capacidad real y probada de polarizar el mar de identidades realmente existente a partir de la violencia y la exclusión deliberada, Sen, con un kantismo optimista realmente sorprendente, presenta la violencia como resultado. Resultado al que opone un programa ilustrado que podría descansar sobre el trípode formado por Racionalidad, capacidad de elección individual y universalismo.
A estas alturas poco de nuevo se puede argumentar frente a la existencia de una Racionalidad (así con mayúsculas) en la que ya no creen ni los profesores de Economía del Bienestar (campo matriz de Sen). Precisamente si algo sabemos es que la diversidad es irreductible y que por tanto no cabe esperar beatamente a que el dedo divino, vestido de Diosa Razón, nos ilumine con un natural absoluto evidente para todos gracias a una presunta naturaleza común fruto de una voluntad creativa original y única. No voy a entrar ahí. Euclides y Mill juegan aún en las epistemologías de Sen, pero no puedo verlos más que como mítica.
Más me llama la atención el universalismo de Sen. No tanto por la inocencia desde la que lo aplica y que tanto me recuerda -absurdas asociaciones- a los verdes y redondeados prados de Cambridge. Sino sobre todo porque no se molesta en encubrir que no es posible un universalismo, una conciencia de especie sin mediaciones identitarias. Mediaciones identitarias que a día de hoy no son, desde la lógica de lo instituido, sino nacionales. Y que Sen no toca. Lo nacional permanece incólume tras su ofensiva contra la clasificación civilizatoria… cuando la oportunidad venía dada no sólo para una crítica, sino para una deconstrucción.
Sen parece olvidar que lo único positivo de los huntingnonianos y sobre todo de su reverso (la Alianza de civilizaciones) reside precisamente en la búsqueda de identidades colectivas que superen la estatalidad o la pretensión de estatalidad. Y que no es una búsqueda inocente. La clasificación civilizatoria de Huntington es una huída hacia delante de un concepto de identidad nacional francamente insostenible tras el 89 y que intentan todavía un anclaje territorial. Sen no tira el agua con el niño dentro, como se diría en francés, tira al niño y se bebe el agua. Porque, de AlQaida a las transnacionales venecianas, la realidad apunta a nuevas organizaciones y sistemas identitarios que rompen con la lógica nacional de territorio-esencia cultural-estatalidad y apuntan un futuro no de paz kantiana, sino de nuevos conflictos y ejes.
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Buenas tardes,
Tu análisis del sistema humanista de Sen es muy interesante, y las conclusiones pertinentes. Tu escepticismo con respecto a la nación clásica (¿sionismo digital?) ha hecho mella recietemente en un joven filósofo; puedes consultar su texto “Vagar á deriva pola terra sempre omitida” redactado en gallego, que te cita oportunamente:http://proxectoderriba.dsland.org/index.php?id=76