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Domingo, 7 de Enero de 2007

La reinvención de ETA

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Me gustaría aportar unas notas para dar contexto a la comprensión del atentado del día 30 desde la mirada sobre los actores determinantes de esta extraña conversación destinada -aunque no sólo- a determinar el futuro del terrorismo nacionalista en España. Y digo no sólo porque acá se cruzan muchos diálogos no siempre bien sintonizados.

Paradójicamente puede que el atentado sirva a medio plazo para reimpulsar una sintonía necesaria entre los dos grandes partidos españoles. Partimos de un PP frontal y principistamente enfrentado al diálogo con ETA, que transmitía a la sociedad su creencia profunda en que, independientemente de las fronteras fijadas por el Parlamento, el gobierno haría concesiones políticas. Concesiones que según el subtexto implícito nacerían tarde o temprano bien de un cierto espíritu naif de la presidencia, bien de un ansia incontenible de apuntarse el tanto histórico del fin de la violencia, pero en cualquier caso legitimando o fortaleciendo a los violentos.

El atentado del 30 de diciembre cambia este panorama. Por un lado, es obvio que si ETA rompe el proceso no es porque se esté sintiendo fortalecida, se hagan las piruetas discursivas que se hagan. Por otro, la incredulidad y sorpresa del gobierno le llevó al traspié de una inicial y muy justamente criticada indefinición (no es lo mismo que un atentado suspenda el diálogo que que lo rompa) corregida ante la opinión pública tan sólo tres días después.

A mi juicio esta reacción ha dejado claro que el ejecutivo adolecía de lo que llamaría una inocencia racionalista, sin duda reveladora y cuya solución es, desde mi perspectiva, la clave para entender lo que nos viene ahora, más allá del debate sin demasiado sentido sobre si en un horizonte lejano deberemos negociar o dialogar con ETA. Es obvio que bajo el terrorismo hay una cuestión política de fondo ya que como dice Jesús Pérez, aunque nos resulte difícil de comprender e imposible de aceptar:

La clave de de la lucha contra ETA no es que ETA ponga bombas sino que hay un sector de la sociedad vasca no mayoritario pero importante que aplaude las bombas. En la España del siglo XXI hay quienes aún creen lícito el imponer su voluntad al resto de la sociedad mediante la violencia. Y mientras eso sea así detener a los terroristas seguirá siendo necesario pero no suficiente.

Sin embargo, a día de hoy la cuestión es más bien si se podrá o no abordar en algún momento el fin total, esto es político, del terrorismo nacionalista vasco.

Mi impresión es que el gobierno identificó la racionalidad de ETA con la racionalidad de los intereses y discursos de su vieja dirigencia (Otegi, Ternera, etc.). Una dirigencia para la que el final dialogado y una eventual reducción de penas es a estas alturas la única salida vital posible y la única manera de mantener de alguna forma su estructura de poder, basada en una lógica territorial y descentralizada. Sin embargo hace tiempo que las cosas apuntan a que no es la única opción que enfrentan ETA y su entorno.

El desarrollo de una tendencia distribuida en ETA

En los análisis que desarrollamos en 2004 sobre la influencia del 11m en ETA ya señalábamos como

Entre los jarraetas ha habido más de uno que ha leído el 11M como una señal (…) La alternativa interna es reestructurarse (cosa difícil dada su naturaleza cuadrillil) y competir con ellos en terror y horror o abrir el camino hacia otra cosa, sin armas. Dejar a los jóvenes el camino abierto al mando podría escorar el futuro hacia la primera opción.

Por eso cuando el IRA abandonó las armas en julio de 2005 recordábamos como

Evidentemente, no llegamos en España a la negociación con ETA en condiciones similares. La banda no tiene una dirección fuerte, involucrada en el proceso político. Entre otras cosas porque el proceso político vasco tampoco parece tener un rumbo muy claro, un objetivo común equivalente al que supuso en su día el Estatuto de Guernica o suponen para los irlandeses los acuerdos del buen viernes.

En el imaginario etarra, esas dos tendencias (descentralizada vs distribuida, politización vs alqaedización) se han mostrado incapaces de encontrar ese totem, ese objetivo común que ha mantenido el proceso irlandés. De hecho la quiebra se ha escenificado durante el alto el fuego permanente en la brecha que separaba el comunicado original que abría el proceso declarando buscar un proceso político y la imagen zapatista y el discurso escatológico del día del gudari.

En la misma línea, Daniel Basteiro recogía hace poco unas declaraciones de José Yoldi que me parecen esclarecedoras:

Los acontecimientos nos hacen pensar en que los jóvenes de ETA se están rebelando contra Josu Ternera, que es quien maneja las riendas de la organización.

Ternera ha avisado al gobierno de que el proceso se le está escapando de las manos. […] Tiene un interés desmedido en que esto salga bien, y Otegi lo mismo. Pero a los que tienen las pistolas, que tienen todos poco más de veinte años, les da igual, son héroes en su pueblo y siguen creyendo que pegando cuatro tiros van a llegar a la independencia de Euskadi.

La reinvención de ETA

ETA, nuestro monstruo, el horror con el que hemos convivido desde que teníamos memoria, ya no existirá más. La opción sin embargo sigue abierta.

Los jóvenes, provenientes y formados en los comandos Y, una organización distribuida de terrorismo difuso, parecen querer ampliar la lógica de netwar hasta redefinir a ETA como una alQaida nacionalista y netocrática.

Los viejos, por contra, aunque en realidad sean los padres de ese nuevo mundo de pesadilla que se abre, son ajenos a sus mitos y formas organizativas. Su mundo es un mundo militarista, cuadrillil, cuajado de fantasiosas organizaciones de masas y vanguardias políticas. Una organización jerárquica descentralizada, un estado especular que tiene que acabar reconociendo tras centenares de cadáveres y años de estancamiento y soledad política, que el estado democrático es más potente, más inclusivo, más atractivo para el conjunto social. En consecuencia parecen querer insertarse en el proceso político y en la vida civil aunque sea a cara de perro, presionados en buena parte por los resultados de su propia lógica orgánica: la costosa red familiar de los que pagan en prisión sus crímenes y la quiebra de una maquinaria económica que la Justicia y la presión política han puesto seriamente en entredicho.

Red familiar y estructura económica que no importa demasiado a los más jóvenes si no es como reclamo simbólico. La lógica distribuida en la que viven desde los tiempos de los comandos Y no necesita un entramado empresarial centralizado que la financie.

La dicotomía de ETA expresa como perspectiva una alternativa histórica entre dos modelos organizativos, generacionales y vitales diferentes. Redes vs cuadrillas. Poder desentralizado vs poder distribuido. Y no creo que el enfrentamiento entre ambas tendencias esté ni mucho menos cerrado. Al contrario, creo que está en una fase germinal. Los viejos mitos militaristas (descentralizados) pesan mucho. Por eso, a mi juicio, la pregunta que debería hacer parte de la conversación entre los partidos democráticos es si podemos influir en ese proceso y si es todavía posible evitar la reinvención de ETA bajo el avatar difuso, distribuido y sangriento que se dibuja entre los restos de la T4 de Barajas.

Sinceramente, no me siento capaz de dar una respuesta, pero sé que no querría ver una ETA enquistada eternamente gracias al mismo poder de las redes en el que tantos confiamos para construir una sociedad más democrática, innovadora, abierta e inclusiva. Una sociedad que puede y ha de de levantarse, sin una gota más de sangre ni otro explosivo que la libertad.

La reinvención de ETA
Portugués Apertium

Gostaria de contribuir umas notas para dar contexto ao entendimento do atentado do dia 30 desde a mirada sobre os actores determinantes desta estranha conversa destinada -ainda que não só- a determinar o futuro do terrorismo nacionalista em Espanha. E digo não só porque cá se cruzam muitos diálogos não sempre bem sintonizados.

Paradoxalmente pode que o atentado sirva em médio prazo para reimpulsar uma sintonía necessária entre os dois grandes partidos espanhóis. Partimos de um PP frontal e principistamente enfrentado ao diálogo com ETA, que transmitia à sociedade sua crença profunda em que, independentemente das fronteiras fixadas pelo Parlamento, o governo faria concessões políticas. Concessões que segundo o subtexto implícito nasceriam tarde ou cedo bem de um verdadeiro espírito naif da presidência, bem de um ânsia incontenible de se apontar o tanto histórico do fim da violência, mas em qualquer caso legitimando ou fortalecendo aos violentos.

O atentado do 30 de dezembro muda este panorama. Por um lado, é óbvio que se ETA rompe o processo não é porque se esteja a sentir fortalecida, se façam as piruetas discursivas que se façam. Por outro, a incredulidad e surpresa do governo lhe levou ao traspié de uma inicial e muito justamente criticada indefinición (não é o mesmo que um atentado suspenda o diálogo que que o rompa) corrigida ante a opinião pública tão só três dias depois.

A meu julgamento esta reacção deixou claro que o executivo adolecía do que chamaria uma inocência racionalista, sem dúvida reveladora e cuja solução é, desde minha perspectiva, a finque para entender o que nos vem agora, para além do debate sem demasiado sentido sobre se num horizonte longínquo deveremos negociar ou dialogar com ETA. É óbvio que baixo o terrorismo há uma questão política de fundo já que como diz Jesús Pérez, ainda que nos resulte difícil de compreender e impossível de aceitar:

Finque-a de de a luta contra ETA não é que ETA ponha bombas senão que há um sector da sociedade basca não maioritário mas importante que aplaude as bombas. Na Espanha do século XXI há quem ainda crêem lícito o impor sua vontade ao resto da sociedade mediante a violência. E enquanto isso seja assim deter aos terroristas seguirá sendo necessário mas não suficiente.

No entanto, a dia de hoje a questão é mais bem se poder-se-á ou não abordar em algum momento o fim total, isto é político, do terrorismo nacionalista basco.

Minha impressão é que o governo identificou a racionalidad de ETA com a racionalidad dos interesses e discursos de sua velha dirigencia (Otegi, Ternera, etc.). Uma dirigencia para a que o final dialogado e uma eventual redução de penas é a estas alturas a única saída vital possível e a única maneira de manter de alguma forma sua estrutura de poder, baseada numa lógica territorial e descentralizada. No entanto faz tempo que as coisas apontam a que não é a única opção que enfrentam ETA e seu meio.

O desenvolvimento de uma tendência distribuída em ETA

Nas análises que desenvolvemos em 2004 sobre a influência do 11m em ETA já assinalávamos como

Entre os jarraetas teve mais de um que leu o 11M como um sinal (Â…) A alternativa interna é reestructurarse (coisa difícil dada sua natureza cuadrillil) e competir com eles em terror e horror ou abrir o caminho para outra coisa, sem armas. Deixar aos jovens o caminho aberto ao comando poderia escorar o futuro para a primeira opção.

Por isso quando o IRA abandonou as armas em julho de 2005 recordávamos como

Evidentemente, não chegamos em Espanha à negociação com ETA em condições similares. A banda não tem uma direcção forte, envolvida no processo político. Entre outras coisas porque o processo político vascão também não parece ter um rumo muito claro, um objectivo comum equivalente ao que supôs em seu dia o Estatuto de Guernica ou supõem para os irlandeses os acordos da boa sexta-feira.

No imaginario etarra, essas duas tendências (descentralizada vs distribuída, politización vs alqaedización) mostraram-se incapazes de encontrar esse totem, esse objectivo comum que manteve o processo irlandês. Aliás a quebra tem-se escenificado durante o alto o fogo permanente na brecha que separava o comunicado original que abria o processo declarando procurar um processo político e a imagem zapatista e o discurso escatológico do dia do gudari.

Na mesma linha, Daniel Basteiro recolhia faz pouco umas declarações de José Yoldi que me parecem esclarecedoras:

Os acontecimentos fazem-nos pensar em que os jovens de ETA se estão a rebelar contra Josu Ternera, que é quem maneja as riendas da organização.

Ternera avisou ao governo de que o processo se lhe está escapando das mãos. [Â…] Tem um interesse desmedido em que isto saia bem, e Otegi o mesmo. Mas aos que têm as pistolas, que têm todos pouco mais de vinte anos, lhes dá igual, são heróis em seu povo e seguem achando que colando quatro tiros vão chegar à independência de Euskadi.

A reinvención de ETA

ETA, nosso monstro, o horror com o que convivemos desde que tínhamos memória, já não existirá mais. A opção no entanto segue aberta.

Os jovens, provenientes e formados nos comandos E, uma organização distribuída de terrorismo difuso, parecem querer ampliar a lógica de netwar até redefinir a ETA como uma alQaida nacionalista e netocrática.

Os velhos, por contra, ainda que em realidade sejam os pais desse novo mundo de pesadelo que se abre, são alheios a seus mitos e formas organizativas. Seu mundo é um mundo militarista, cuadrillil, cuajado de fantasiosas organizações de massas e vanguardias políticas. Uma organização jerárquica descentralizada, um estado especular que tem que acabar reconhecendo depois de centenas de cadáveres e anos de estancamento e solidão política, que o estado democrático é mais potente, mais inclusivo, mais atraente para o conjunto social. Em consequência parecem querer inserir-se no processo político e na vida civil ainda que seja a cara de cão, pressionados em boa parte pelos resultados de sua própria lógica orgânica: a costosa rede familiar dos que pagam em prisão seus crimes e a quebra de uma maquinaria económica que a Justiça e a pressão política puseram seriamente em entredicho.

Rede familiar e estrutura económica que não importa demasiado aos mais jovens se não é como reclamo simbólico. A lógica distribuída na que vivem desde os tempos dos comandos E não precisa um entramado empresarial centralizado que a financie.

A dicotomía de ETA expressa como perspectiva uma alternativa histórica entre dois modelos organizativos, generacionales e vitais diferentes. Redes vs cuadrillas. Poder desentralizado vs poder distribuído. E não acho que o confronto entre ambas tendências esteja nem muito menos fechado. Ao invés, acho que está numa fase germinal. Os velhos mitos militaristas (descentralizados) pesam muito. Por isso, a meu julgamento, a pergunta que deveria fazer parte da conversa entre os partidos democráticos é se podemos influir nesse processo e se é ainda possível evitar a reinvención de ETA baixo o avatar difuso, distribuído e sangrento que se desenha entre os restos do T4 de Baralhas.

Sinceramente, não me sento capaz de dar uma resposta, mas sei que não quereria ver uma ETA enquistada eternamente graças ao mesmo poder das redes no que tantos confiamos para construir uma sociedade mais democrática, inovadora, aberta e inclusiva. Uma sociedade que pode e tem de de se levantar, sem uma gota mais de sangue nem outro explosivo que a liberdade.

A reinvención de ETA
Galego Apertium

Gustaríame aportar unhas notas para dar contexto á comprensión do atentado do día 30 desde a mirada sobre os actores determinantes desta estraña conversación destinada -aínda que non só- a determinar o futuro do terrorismo nacionalista en España. E digo non só porque acá crúzanse moitos diálogos non sempre ben sintonizados.

Paradójicamente poida que o atentado sirva a medio prazo para reimpulsar unha sintonía necesaria entre os dous grandes partidos españois. Partimos dun PP frontal e principistamente enfrontado ao diálogo con ETA, que transmitía á sociedade a súa crenza profunda en que, independientemente das fronteiras fixadas polo Parlamento, o goberno faría concesións políticas. Concesións que segundo o subtexto implícito nacerían tarde ou cedo ben dun certo espírito naif da presidencia, ben dun ansia incontenible de apuntarse o tanto histórico do fin da violencia, pero en calquera caso legitimando ou fortaleciendo aos violentos.

O atentado do 30 de decembro cambia este panorama. Por unha banda, é obvio que si ETA rompe o proceso non é porque se estea sentindo fortalecida, fáganse as piruetas discursivas que se fagan. Por outro, a incredulidad e sorpresa do goberno levoulle ao traspié dunha inicial e moi justamente criticada indefinición (non é o mesmo que un atentado suspenda o diálogo que que o rompa) corrixida ante a opinión pública tan só tres días despois.

Ao meu xuízo esta reacción deixou claro que o executivo adoecía do que chamaría unha inocencia racionalista, sen dúbida reveladora e cuxa solución é, desde a miña perspectiva, a clave para entender o que nos vén agora, máis aló do debate sen demasiado sentido sobre si nun horizonte afastado deberemos negociar ou dialogar con ETA. É obvio que baixo o terrorismo hai unha cuestión política de fondo xa que como di Jesús Pérez, aínda que nos resulte difícil de comprender e imposible de aceptar:

A clave de de a loita contra ETA non é que ETA poña bombas senón que hai un sector da sociedade vasca non maioritario pero importante que aplaude as bombas. Na España do século XXI hai quen aínda creen lícito o impoñer a súa vontade ao resto da sociedade mediante a violencia. E mentres iso sexa así deter aos terroristas seguirá sendo necesario pero non suficiente.

Con todo, a día de hoxe a cuestión é máis ben si poderase ou non abordar nalgún momento o fin total, isto é político, do terrorismo nacionalista vasco.

A miña impresión é que o goberno identificou a racionalidad de ETA coa racionalidad dos intereses e discursos da súa vella dirigencia (Otegi, Tenreira, etc.). Unha dirigencia para a que o final dialogado e unha eventual redución de penas é a estas alturas a única saída vital posible e o único xeito de manter dalgunha forma a súa estrutura de poder, baseada nunha lóxica territorial e descentralizada. Con todo fai tempo que as cousas apuntan a que non é a única opción que enfrontan ETA e a súa contorna.

O desenvolvemento dunha tendencia distribuída en ETA

Nas análises que desenvolvemos en 2004 sobre a influencia do 11m en ETA xa sinalabamos como

Entre os jarraetas houbo máis dun que leu o 11M como un sinal (Â…) A alternativa interna é reestruturarse (cousa difícil dada a súa natureza cuadrillil) e competir con eles en terror e horror ou abrir o camiño cara a outra cousa, sen armas. Deixar aos mozos o camiño aberto ao mando podería escorar o futuro cara á primeira opción.

Por iso cando o IRA abandonou as armas en xullo de 2005 recordabamos como

Evidentemente, non chegamos en España á negociación con ETA en condicións similares. A banda non ten unha dirección forte, involucrada no proceso político. Entre outras cousas porque o proceso político vasco tampouco parece ter un rumbo moi claro, un obxectivo común equivalente ao que supuxo no seu día o Estatuto de Guernica ou supoñen para os irlandeses os acordos do bo venres.

No imaxinario etarra, esas dúas tendencias (descentralizada vs distribuída, politización vs alqaedización) mostráronse incapaces de atopar ese totem, ese obxectivo común que mantivo o proceso irlandés. De feito crébaa hase escenificado durante o alto o lume permanente na brecha que separaba o comunicado orixinal que abría o proceso declarando buscar un proceso político e a imaxe zapatista e o discurso escatológico do día do gudari.

Na mesma liña, Daniel Basteiro recollía hai pouco unhas declaracións de José Yoldi que me parecen esclarecedoras:

Os acontecementos fannos pensar en que os mozos de ETA estanse rebelando contra Josu Tenreira, que é quen manexa as rendas da organización.

Tenreira avisou ao goberno de que o proceso estáselle escapando das mans. [Â…] Ten un interese desmedido en que isto salga ben, e Otegi o mesmo. Pero aos que teñen as pistolas, que teñen todos pouco máis de vinte anos, dálles igual, son heroes no seu pobo e seguen crendo que pegando catro tiros van chegar á independencia de Euskadi.

A reinvención de ETA

ETA, o noso monstro, o horror co que convivimos desde que tiñamos memoria, xa non existirá máis. A opción con todo segue aberta.

Os mozos, provenientes e formados nos comandos E, unha organización distribuída de terrorismo difuso, parecen querer ampliar a lóxica de netwar ata redefinir a ETA como unha alQaida nacionalista e netocrática.

Os vellos, por contra, aínda que en realidade sexan os pais dese novo mundo de pesadelo que se abre, son alleos aos seus mitos e formas organizativas. O seu mundo é un mundo militarista, cuadrillil, callado de fantasiosas organizacións de masas e vanguardias políticas. Unha organización jerárquica descentralizada, un estado especular que ten que acabar recoñecendo tras centenares de cadáveres e anos de estancamento e soidade política, que o estado democrático é máis potente, máis inclusivo, máis atractivo para o conxunto social. En consecuencia parecen querer inserirse no proceso político e na vida civil aínda que sexa a cara de can, presionados en boa parte polos resultados da súa propia lóxica orgánica: a custosa rede familiar dos que pagan en prisión os seus crimes e crébaa dunha maquinaria económica que a Xustiza e a presión política puxeron seriamente en dúbida.

Rede familiar e estrutura económica que non importa demasiado aos máis novos si non é como reclamo simbólico. A lóxica distribuída na que viven desde os tempos dos comandos E non necesita un entramado empresarial centralizado que a financie.

A dicotomía de ETA expresa como perspectiva unha alternativa histórica entre dous modelos organizativos, generacionales e vitais diferentes. Redes vs cuadrillas. Poder desentralizado vs poder distribuído. E non creo que o enfrontamento entre ambas tendencias estea nin moito menos pechado. Ao contrario, creo que está nunha fase germinal. Os vellos mitos militaristas (descentralizados) pesan moito. Por iso, ao meu xuízo, a pregunta que debería facer parte da conversación entre os partidos democráticos é si podemos influír nese proceso e si é aínda posible evitar a reinvención de ETA baixo o avatar difuso, distribuído e sanguento que se debuxa entre os restos da T4 de Barallas.

Sinceramente, non me sento capaz de dar unha resposta, pero sei que non querería ver un ETA enquistada eternamente grazas ao mesmo poder das redes no que tantos confiamos para construír unha sociedade máis democrática, innovadora, aberta e inclusiva. Unha sociedade que pode e ha de de levantarse, sen unha pinga máis de sangue nin outro explosivo que a liberdade.

A reinvención de ETA
Occitan Apertium

Me # # #el aportar unas nòtas per donar contèxt a la compreneson de l'atemptat del jorn 30 dempuèi l'agach sobratz los actors determinantes d'aquesta estranha convèrsa destinada -e mai se non solament- a determinar lo futur del terrorisme nacionalista en Espanha. E disi non solament pr'amor que se crosan aicí fòrça dialògs pas totjorn plan sintonizados.

Pòt paradoxalament que l'atemptat servisca a mièg tèrme per reimpulsar una sintonia de besonh entre los dos de grandes partits espanhòles. Partissèm d'un PP frontal e principistamente afrontat al dialòg amb ETA, que transmetiá a la societat la siá cresença prigonda en que, independentament de las frontièras fixadas pel Parlament, lo govèrn fariá de concessions politicas. Concessions que segontes lo subtexto implícito naisserián serada o d'ora plan d'un cèrt esperit naif de la presidéncia, plan d'una ànsia incontenible de s'apuntar lo tant istoric de la fin de la violéncia, mas en quin cas que siá en legitimant o en enfortint als violentes.

L'atemptat del 30 de decembre càmbia aqueste panorama. Per un costat, es vesedor que cnjse ETA trinca lo procès es pas pr'amor que se senta enfortida, se fagan las piruetas discursivas que se fagan. Per d'autre, la incredulidad e estonament del govèrn li portèt al traspié d'una iniciala e fòrça justament criticada indefinición (es pas çò de meteis qu'un atemptat suspene lo dialòg que que o trinque) corregida davant l'opinion publica sonque tres jorns après.

A lo mieu jutjament aquesta reaccion a daissat clar que l'executiu adolecía de çò que cridariá una innocéncia racionalista, sens dobte reveladora e cuya solucion es, dempuèi la miá perspectiva, la clau per entendre çò que nos ven ara, mai ailà del debat sens tròp sentit sobratz s'en un orizon alunhat aurem de negociar o dialogar amb ETA. Es vesedor que jos lo terrorisme i a un afar politic de fons doncas que coma ditz Jesús Pérez, e mai se nos resulte malaisit de comprene e impossible d'acceptar:

La clau de de la lucha contra ETA es pas qu'ETA ponètz de pompas mas qu'i a un sector de la societat basca pas majoritari mas important qu'aplaudís las pompas. En l'Espanha del sègle XXI i a qui creson encara lícito l'impausar la siá volontat al rèste de la societat mejançant la violéncia. E mentre aiçò

La reinvención d'ETA
Català Apertium

M'agradaria aportar unes notes per a donar context a la comprensió de l'atemptat del dia 30 des de la mirada sobre els actors determinants d'aquesta estranya conversa destinada -encara que no només- a determinar el futur del terrorisme nacionalista a Espanya. I dic no només perquè aquí es creuen molts diàlegs no sempre bé sintonizados.

Paradoxalment pot que l'atemptat serveixi a mig termini per a reimpulsar una sintonia necessària entre els dos grans partits espanyols. Partim d'un PP frontal i principistamente enfrontat al diàleg amb ETA, que transmetia a la societat la seva creença profunda en què, independentment de les fronteres fixades pel Parlament, el govern faria concessions polítiques. Concessions que segons el subtexto implícito naixerien tarda o d'hora bé d'un cert esperit naif de la presidència, bé d'un ànsia incontenible d'apuntar-se el tant històric de la fi de la violència, però en qualsevol cas legitimant o enfortint als violents.

L'atemptat del 30 de desembre canvia aquest panorama. D'una banda, és obvi que si ETA trenca el procés no és perquè s'estigui sentint enfortida, es facin les cabrioles discursivas que es facin. Per un altre, la incredulitat i sorpresa del govern li va portar al traspié d'una inicial i molt justament criticada indefinición (no és el mateix que un atemptat suspengui el diàleg que que ho trenqui) corregida davant l'opinió pública tan només tres dies després.

Al meu judici aquesta reacció ha deixat clar que l'executiu emmalaltia del que cridaria una innocència racionalista, sense dubte revelador i la solució del qual és, des de la meva perspectiva, la clau per a entendre el que ens ve ara, més enllà del debat sense massa sentit sobre si en un horitzó llunyà haurem de negociar o dialogar amb ETA. És obvi que sota el terrorisme hi ha una qüestió política de fons ja que com diu Jesús Pérez, encara que ens resulti difícil de comprendre i impossible d'acceptar:

La clau de de la lluita contra ETA no és que ETA posi bombes sinó que hi ha un sector de la societat basca no majoritari però important que aplaudeix les bombes. En l'Espanya del segle XXI hi ha qui encara creuen lícit l'imposar la seva voluntat a la resta de la societat mitjançant la violència. I mentre això sigui així detenir als terroristes seguirà sent necessari però no suficient.

No obstant això, a dia d'avui la qüestió és més bé si es podrà o no abordar en algun moment la fi total, això és polític, del terrorisme nacionalista basc.

La meva impressió és que el govern va identificar la racionalidad d'ETA amb la racionalidad dels interessos i discursos de la seva vella dirigencia (Otegi, Ternera, etc.). Una dirigencia per a la qual el final dialogat i una eventual reducció de penes és a aquestes altures l'única sortida vital possible i l'única manera de mantenir d'alguna forma la seva estructura de poder, basada en una lògica territorial i descentralizada. No obstant això fa temps que les coses apunten al fet que no és l'única opció que enfronten ETA i el seu entorn.

El desenvolupament d'una tendència distribuïda en ETA

En les anàlisis que desenvolupem en 2004 sobre la influència del 11m en ETA ja assenyalàvem com

Entre els jarraetas hi ha hagut més d'un que ha llegit el 11M com un senyal (Â…) L'alternativa interna és reestructurar-se (cosa difícil donada la seva naturalesa cuadrillil) i competir amb ells en terror i horror o obrir el camí cap a una altra cosa, sense armes. Deixar als joves el camí obert al comandament podria escorar el futur cap a la primera opció.

Per això quan l'IRA va abandonar les armes al juliol de 2005 recordàvem com

Evidentment, no arribem a Espanya a la negociació amb ETA en condicions similars. La banda no té una adreça forta, involucrada en el procés polític. Entre altres coses perquè el procés polític basc tampoc sembla tenir un rumb molt clar, un objectiu comú equivalent al que va suposar en el seu dia l'Estatut de Guernica o suposen per als irlandesos els acords del bon divendres.

En l'imaginari etarra, aquestes dues tendències (descentralizada vs distribuïda, politització vs alqaedización) s'han mostrat incapaces de trobar aquest totem, aquest objectiu comú que ha mantingut el procés irlandès. De fet la fallida s'ha escenificat durant l'alt el foc permanent en la bretxa que separava el comunicat original que obria el procés declarant buscar un procés polític i la imatge zapatista i el discurs escatológico del dia del gudari.

En la mateixa línia, Daniel Basteiro recollia fa poc unes declaracions de José Yoldi que em semblen esclarecedoras:

Els esdeveniments ens fan pensar que els joves d'ETA s'estan rebel·lant contra Josu Ternera, que és qui maneja les regnes de l'organització.

Ternera ha avisat al govern que el procés se li està escapant de les mans. [Â…] Té un interès desmesurat en què això surti bé, i Otegi el mateix. Però als quals tenen les pistoles, que tenen tots poc més de vint anys, els dóna igual, són herois en el seu poble i segueixen creient que pegant quatre tirs van a arribar a la independència d'Euskadi.

La reinvención d'ETA

ETA, el nostre monstre, l'horror amb el qual hem conviscut des que teníem memòria, ja no existirà més. L'opció no obstant això segueix oberta.

Els joves, provinents i formats en els comandos I, una organització distribuïda de terrorisme difuso, semblen voler ampliar la lògica de netwar fins a redefinir a ETA com una alQaida nacionalista i netocrática.

Els vells, per contra, encara que en realitat siguin els pares d'aquest nou món de malson que s'obre, són aliens als seus mites i formes organizativas. El seu món és un món militarista, cuadrillil, quallat de fantasiosas organitzacions de masses i avantguardes polítiques. Una organització jerárquica descentralizada, un estat especular que ha d'acabar reconeixent després de centenars de cadàvers i anys de estancamiento i solitud política, que l'estat democràtic és més potent, més inclusivo, més atractiu per al conjunt social. En conseqüència semblen voler insertarse en el procés polític i en la vida civil encara que sigui a cara de gos, pressionats en bona part pels resultats de la seva pròpia lògica orgànica: la costosa xarxa familiar dels quals paguen en presó els seus crims i la fallida d'una maquinària econòmica que la Justícia i la pressió política han posat seriosament en dubte.

Xarxa familiar i estructura econòmica que no importa massa als més joves si no és com reclam simbòlic. La lògica distribuïda en la qual viuen des dels temps dels comandos I no necessita un entramado empresarial centralitzat que la financi.

La dicotomía d'ETA expressa com perspectiva una alternativa històrica entre dos models organizativos, generacionals i vitals diferents. Xarxes vs quadrilles. Poder desentralizado vs poder distribuït. I no crec que l'enfrontament entre ambdues tendències estigui ni molt menys tancat. Al contrari, crec que està en una fase germinal. Els vells mites militaristas (descentralizados) pesen molt. Per això, al meu judici, la pregunta que hauria de fer part de la conversa entre els partits democràtics és si podem influir en aquest procés i si és encara possible evitar la reinvención d'ETA sota l'avatar difuso, distribuït i sagnant que es dibuixa entre les restes de la T4 de Remenes.

Sincerament, no em sento capaç de donar una resposta, però sé que no voldria veure una ETA enquistada eternament gràcies al mateix poder de les xarxes en el qual tants confiem per a construir una societat més democràtica, innovadora, oberta i inclusiva. Una societat que pot i ha de de aixecar-se, sense una gota més de sang ni un altre explosiu que la llibertat.

La reinvención d'ETA

Me gustaría aportar unas notas para dar contexto a la comprensión del atentado del día 30 desde la mirada sobre los actores determinantes de esta extraña conversación destinada -aunque no sólo- a determinar el futuro del terrorismo nacionalista en España. Y digo no sólo porque acá se cruzan muchos diálogos no siempre bien sintonizados.

Paradójicamente puede que el atentado sirva a medio plazo para reimpulsar una sintonía necesaria entre los dos grandes partidos españoles. Partimos de un PP frontal y principistamente enfrentado al diálogo con ETA, que transmitía a la sociedad su creencia profunda en que, independientemente de las fronteras fijadas por el Parlamento, el gobierno haría concesiones políticas. Concesiones que según el subtexto implícito nacerían tarde o temprano bien de un cierto espíritu naif de la presidencia, bien de un ansia incontenible de apuntarse el tanto histórico del fin de la violencia, pero en cualquier caso legitimando o fortaleciendo a los violentos.

El atentado del 30 de diciembre cambia este panorama. Por un lado, es obvio que si ETA rompe el proceso no es porque se esté sintiendo fortalecida, se hagan las piruetas discursivas que se hagan. Por otro, la incredulidad y sorpresa del gobierno le llevó al traspié de una inicial y muy justamente criticada indefinición (no es lo mismo que un atentado suspenda el diálogo que que lo rompa) corregida ante la opinión pública tan sólo tres días después.

A mi juicio esta reacción ha dejado claro que el ejecutivo adolecía de lo que llamaría una inocencia racionalista, sin duda reveladora y cuya solución es, desde mi perspectiva, la clave para entender lo que nos viene ahora, más allá del debate sin demasiado sentido sobre si en un horizonte lejano deberemos negociar o dialogar con ETA. Es obvio que bajo el terrorismo hay una cuestión política de fondo ya que como dice Jesús Pérez, aunque nos resulte difícil de comprender e imposible de aceptar:

La clave de de la lucha contra ETA no es que ETA ponga bombas sino que hay un sector de la sociedad vasca no mayoritario pero importante que aplaude las bombas. En la España del siglo XXI hay quienes aún creen lícito el imponer su voluntad al resto de la sociedad mediante la violencia. Y mientras eso sea así detener a los terroristas seguirá siendo necesario pero no suficiente.

Sin embargo, a día de hoy la cuestión es más bien si se podrá o no abordar en algún momento el fin total, esto es político, del terrorismo nacionalista vasco.

Mi impresión es que el gobierno identificó la racionalidad de ETA con la racionalidad de los intereses y discursos de su vieja dirigencia (Otegi, Ternera, etc.). Una dirigencia para la que el final dialogado y una eventual reducción de penas es a estas alturas la única salida vital posible y la única manera de mantener de alguna forma su estructura de poder, basada en una lógica territorial y descentralizada. Sin embargo hace tiempo que las cosas apuntan a que no es la única opción que enfrentan ETA y su entorno.

El desarrollo de una tendencia distribuida en ETA

En los análisis que desarrollamos en 2004 sobre la influencia del 11m en ETA ya señalábamos como

Entre los jarraetas ha habido más de uno que ha leído el 11M como una señal (…) La alternativa interna es reestructurarse (cosa difícil dada su naturaleza cuadrillil) y competir con ellos en terror y horror o abrir el camino hacia otra cosa, sin armas. Dejar a los jóvenes el camino abierto al mando podría escorar el futuro hacia la primera opción.

Por eso cuando el IRA abandonó las armas en julio de 2005 recordábamos como

Evidentemente, no llegamos en España a la negociación con ETA en condiciones similares. La banda no tiene una dirección fuerte, involucrada en el proceso político. Entre otras cosas porque el proceso político vasco tampoco parece tener un rumbo muy claro, un objetivo común equivalente al que supuso en su día el Estatuto de Guernica o suponen para los irlandeses los acuerdos del buen viernes.

En el imaginario etarra, esas dos tendencias (descentralizada vs distribuida, politización vs alqaedización) se han mostrado incapaces de encontrar ese totem, ese objetivo común que ha mantenido el proceso irlandés. De hecho la quiebra se ha escenificado durante el alto el fuego permanente en la brecha que separaba el comunicado original que abría el proceso declarando buscar un proceso político y la imagen zapatista y el discurso escatológico del día del gudari.

En la misma línea, Daniel Basteiro recogía hace poco unas declaraciones de José Yoldi que me parecen esclarecedoras:

Los acontecimientos nos hacen pensar en que los jóvenes de ETA se están rebelando contra Josu Ternera, que es quien maneja las riendas de la organización.

Ternera ha avisado al gobierno de que el proceso se le está escapando de las manos. […] Tiene un interés desmedido en que esto salga bien, y Otegi lo mismo. Pero a los que tienen las pistolas, que tienen todos poco más de veinte años, les da igual, son héroes en su pueblo y siguen creyendo que pegando cuatro tiros van a llegar a la independencia de Euskadi.

La reinvención de ETA

ETA, nuestro monstruo, el horror con el que hemos convivido desde que teníamos memoria, ya no existirá más. La opción sin embargo sigue abierta.

Los jóvenes, provenientes y formados en los comandos Y, una organización distribuida de terrorismo difuso, parecen querer ampliar la lógica de netwar hasta redefinir a ETA como una alQaida nacionalista y netocrática.

Los viejos, por contra, aunque en realidad sean los padres de ese nuevo mundo de pesadilla que se abre, son ajenos a sus mitos y formas organizativas. Su mundo es un mundo militarista, cuadrillil, cuajado de fantasiosas organizaciones de masas y vanguardias políticas. Una organización jerárquica descentralizada, un estado especular que tiene que acabar reconociendo tras centenares de cadáveres y años de estancamiento y soledad política, que el estado democrático es más potente, más inclusivo, más atractivo para el conjunto social. En consecuencia parecen querer insertarse en el proceso político y en la vida civil aunque sea a cara de perro, presionados en buena parte por los resultados de su propia lógica orgánica: la costosa red familiar de los que pagan en prisión sus crímenes y la quiebra de una maquinaria económica que la Justicia y la presión política han puesto seriamente en entredicho.

Red familiar y estructura económica que no importa demasiado a los más jóvenes si no es como reclamo simbólico. La lógica distribuida en la que viven desde los tiempos de los comandos Y no necesita un entramado empresarial centralizado que la financie.

La dicotomía de ETA expresa como perspectiva una alternativa histórica entre dos modelos organizativos, generacionales y vitales diferentes. Redes vs cuadrillas. Poder desentralizado vs poder distribuido. Y no creo que el enfrentamiento entre ambas tendencias esté ni mucho menos cerrado. Al contrario, creo que está en una fase germinal. Los viejos mitos militaristas (descentralizados) pesan mucho. Por eso, a mi juicio, la pregunta que debería hacer parte de la conversación entre los partidos democráticos es si podemos influir en ese proceso y si es todavía posible evitar la reinvención de ETA bajo el avatar difuso, distribuido y sangriento que se dibuja entre los restos de la T4 de Barajas.

Sinceramente, no me siento capaz de dar una respuesta, pero sé que no querría ver una ETA enquistada eternamente gracias al mismo poder de las redes en el que tantos confiamos para construir una sociedad más democrática, innovadora, abierta e inclusiva. Una sociedad que puede y ha de de levantarse, sin una gota más de sangre ni otro explosivo que la libertad.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine
a las 8:58 am

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