La blogsfera española está horrorizada con la guerra de Gaza. En cierto sentido es ejemplificadora. Más allá del relato engañoso de los mapas, Israel entero es más pequeño que la provincia de Cáceres, Gaza menor que Chamberí o l’Eixample. La épica del combatiente grabada en directo, con armas de alta letalidad, en un tiesto, no puede vender grandiosidad. No cuela. Es simple horror. Sangre y explosivos. Escombros y miseria.
Tampoco busquen malvados. Sería ridículo. El mal que se materializa es el de la lógica del estado territorial nacional. Un dios cruel que exige homogeneización a ambos lados. Amos Oz:
un conflicto entre derecho y derecho, entre dos reivindicaciones muy convincentes, muy poderosas, sobre el mismo pequeño país (…) Simplemente una verdadera disputa estatal sobre quién es el propietario de la casa
La lógica nacional es una lógica de igualación, de homogeneización… y por tanto de exclusión. Todos iguales bajo un único señor e identidad. O separados, segregados, contingentados. Está presente en todo nacionalismo. No hay nacionalismo que no se sienta acorralado. Todos tienen una lógica más abiertamente violenta cuando el estado está formándose o no acaba de cuajar. Más cínica cuando la maquinaria nacional funciona sin dudar. ¿Estás pensando en regresar?
Prefiero soñar y construir un mundo donde lo político no esté definido territorialmente, donde la diversidad signifique más negocio, más bienestar, no un peligro para tal o cual proyecto colectivo con armamento propio. Maki:
la lógica industrial y estatal ha colapsado y desde dentro no parecen surgir soluciones. Renunciar al territorio es muy liberardor ( de las naciones a las redes) cuando no tienes territorio todo es más fácil. No hay materias primas ni campos que defender, quizá en ese nuevo mundo triunfen los bricoleurs, capaces de fabricarlo todo a partir de la basura del viejo mundo
Continuará…




Papaaaa mira!
Que me cita David de Ugarte!!