El marco político global ya no es el de 1989. Sociedad de control, estado disciplinario y culturas políticas del miedo a la libertad vuelven a conducir el mundo por caminos de servidumbre.
A finales de los 80 la relación entre libertad económica y libertades políticas parecía incuestionable. ¿Quién podía negar que en la perspectiva del Este europeo democracia, desarrollo y capitalismo iban de la mano?
La masacre de Tiananmen lejos de negar el marco general parecía confirmarlo, los aires reformistas y las demandas democráticas, se decía, emergían de la naciente prosperidad que se palpaba ya en los polos experimentales de libre mercado.
Fuera del mundo comunista, las transiciones taiwanesa y coreana parecían reafirmar la idea: las libertades económicas y el libre comercio eran la puerta al desarrollo y la matriz de fuertes movimientos de reforma democrática que a su vez generaban marcos institucionales favorecedores de más capitalismo y más desarrollo.
Democracia, desarrollo y capitalismo parecían tan inseparables como evidentes. Fukuyama lanzaba su libro El fin de la Historia.
Pero miremos hoy lo que quedó de los dragones. Singapur, la empresa-estado autoritario y no la Chequia de Havel, parece el nuevo faro del mundo en desarrollo. Un faro muy al gusto de los totalitarismos en reforma económica. Lee Kuan Yew, que fuera eterno primer ministro de la ciudad, comentaba a Time:
Asesoré a Deng Xiaoping cuando visitó Singapur en noviembre de 1978. Este hombre pequeño de tamaño, pero gigante como líder, me dijo que me felicitaba por haber hecho un buen trabajo, ya que desde la primera vez que vino a Singapur y aquella visita notó que ya no era el mismo lugar, encontrándola mucho mejor. Entonces le di las gracias y le dije: “Lo que aquí podemos hacer, usted puede hacerlo mejor. Somos los descendientes de los campesinos sin tierra del sur de China. En cambio usted tiene a los mandarines, los escritores, los intelectuales y a todo un grupo de gente brillante, por lo que puede hacerlo mejor”. Y él me miró, pero no dijo nada.
Años después, en noviembre de 1992, durante su viaje de las provincias meridionales, él señaló, “aprendan de Singapur” y “háganlo mejor que ellos.” Y me di cuenta que nunca olvidó lo que le dije en aquella ocasión.
Hoy Vietnam y China lideran las tasas de crecimiento mientras el mundo mima a una China que se prepara para albergar unos Juegos Olímpicos que cada día recuerdan más a los del 36.
El modelo ruso encaja en este mapa con naturalidad y se expande por el otrora segundo mundo como una plaga: pluralismo limitado, populismo plebiscitario, culto al liderazgo providencial, lenguage bélico, desarrollo autoritario y clientelar de un estado cada vez más autónomo…
Paralelamente en los países anteriormente conocidos como libres, la tendencia, alentada desde EEUU y la UE parece orientarse al establecimiento de sociedades de control alimentadas por el miedo a las consecuencias de la globalización, articuladas por un estado cada vez más disciplinario y reidentificadas sobre una cultura política del neopuritanismo.
¿Son de extrañar en este marco las reacciones segregacionistas? ¿Los intentos de crear marcos identitarios para una polis de nuevo tipo? Tal vez los caminos de la libertad sigan la senda que lleva de las naciones a las redes…
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Supongo que lo leíste, pero por si no fuera el caso, creo que complementa tu reflexión aunque Garton Ash no se mete a criticar a fondo todo lo que actualmente se está haciendo mal:
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2008/may/08/1968theyearofrevolt
Y las cosas que se están haciendo mal fructifican en esta europa bienpensante en formas indeseables como la directiva de la vergüenza contra los inmigrantes; entre otras cosas.
En marzo de 2007 el canal de la BBC Two de Inglaterra puso al aire un documental titulado que muy posiblemente hayas visto: The Trap: What Happened to Our Dream of Freedom, que traducido quiere decir: La trampa, que pasó con nuestro sueño de libertad, recopilado bajo la dirección del documentalista ingles Adam Curtis. Se pasó dividido en tres partes "F**k You Buddy" , "The Lonely Robot" y "We Will Force You To Be Free" y actualmente se puede ver por Youtube.
Curtis hace un análisis crítico que se remonta a la situación mundial durante la guerra fría, donde las potencias aliadas lideradas por Estados Unidos y Rusia entran en un juego de guerra y espías, donde cada uno trata de adivinar la jugada del otro y anticipar así a la propia. La caída del muro de Berlín y la disolución de la URSS es la salida de juego que eligieron ambas naciones y donde nadie perdió. Arriban a un equilibrio sub-óptimo de facto, un equilibrio de Nash. Es en este sentido que Fukuyama advierte sobre “el fin de las ideologías” que no es otra cosa que el estrechamiento de la política acorralada en un mundo de mercados, los índices y de la histeria. Parecería ser que ninguna ideología puede contra los números, ninguna ideología puede en definitiva contra el pragmatismo. Los políticos ya no proponen cambiar la historia solo la quieren administrar.
Las naciones que quieran tener un lugar en el mundo deberán participar del juego, para no quedar afuera. Como preconiza Gabriel García Márquez[i] “Las estirpes condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra”. China es el fiel ejemplo de lo dicho. Liberalismo y marxismo que son las ideologías con más ascendencia en el mundo del siglo XX se ven acotadas dentro de este nuevo concierto. Al liberalismo lo restringe en sus posibilidades de libertad positiva, “de hacer por algo” o “de hacer para algo” y solo conserva la “libertad negativa”, concepto acuñado por Isaiah Berlin[ii] en famosa conferencia "Two Concepts of Liberty", que es una libertad socialmente restringida, enmarcada como diferencia frente a las libertades de los otros.
Esta es una libertad “frente a algo” y no “de algo”. Con respecto a las libertades negativas Berlin se pregunta ”¿cuál es el ámbito en que al sujeto —una persona o un grupo de personas— se le deja o se le debe dejar hacer o ser lo que es capaz de hacer o ser, sin que en ello interfieran otras personas? ”. Esta libertad nace de las posibilidades que tiene un sistema social de diferenciarse dentro del entorno donde opera y para hacerlo se debe autorestringir. La autoreferencia que obtiene del entorno lo acota, de allí que se debe autolimitar en sus libertades. Mi libertad no se diferencia “de” la del resto sino que se distingue “frente” a las del resto por ser mía, de allí que se constituye en unidad. La LIBERTAD no es el conjunto de las libertades individuales unitarias de los individuos, sino que surge a partir de las posibilidades que a cada uno le otorga el entorno.
Al comunismo le sucede algo más evidente, luego de la caída del muro de Berlín se impone definitivamente el reino del mercado. La utopía de cambiar al mundo desde la política parece haber pasado de moda. Los políticos no pretenden cambiar al mundo a partir de cambiar a los hombres en el paradigma romántico de “hombre mejor” o “hombre nuevo” que pregonaban los gritos libertarios de las revoluciones a partir del siglo XVIII como declama nuestro Himno Nacional Argentino “Oíd Mortales, el grito sagrado: ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!”. El mercado conmina a la política a seguir las encuestas o las recetas globalizantes para seguir poseyendo el favoritismo de su público votante. Los discursos se vacían de todo contenido e ideología y ya no se define ni se promete nada en ellos. Ahora mandan los territorios.
[i] Gabriel García Márquez, escritor colombiano premio noble de literatura (1982), autor del “Cien años de Soledad” (1967)
[ii] Isaiah Berlin filósofo político autor en 1958 de la famosa conferencia, "Two Concepts of Liberty", Dos conceptos de libertad en la que introduce el concepto diferenciación entre libertad positiva y libertad negativa.
Carlos, antes que nada, gracias por el trabajadísimo comentario. Estoy dedicando el sábado a ver el docu que recomiendas.
Sólo un detalle. No creo que ni el liberalismo ni el libertarismo se caracterizaran nunca por defender la libertad positiva ni el hombre nuevo. Eso tiene más bien que ver con la tradición jacobina por un lado (y sus descendientes saintsimonianos y otros utopistas) y esa mezcla de Romanticismo y hegelianismo que da lugar luego a las izquierdas (casi siempre pero no siempre) totalitarias europeas.
El liberalismo de JS Mill o Berlin, evidentemente es otra cosa. Y el liberalismo y el libertarismo en general nunca buscaron crear un modelo humano “nuevo”, sino liberar del peso del estado (del ideal positivo) a los hombres y mujeres reales, no para que fueran “mejores” sino simplemente para que pudieran ser libres.
En tus muy interesantes análisis, tal vez no se computa Latinoamérica, en donde en diversos países (Bolivia,Venezuela,Ecuador Paraguay), la esperanza parece estar en formas socializantes, y no en el capitalismo a la Singapur o a la UE.
Reagan o Juan Pablo II de gran influencia en lo del 89 no podían significar nada antiautoritario
Hombre… la verdad es que el rol del Papa y el del propio Reagan es casi nulo en el 89 entendido como movimiento social.
Aceptarle el mérito a Reagan sería como decir que el FMI jugó un rol importante en los movimientos de caída de de la Rua porque su gestión aceleró la crisis económica del modelo menemista.
Y aceptarle el mérico al Papa, que jugó sólo en Polonia y precisamente en la conversión de Solidaridad, de movimiento social al estilo de los “Foros democráticos” posteriores, en sindicatos, es en realidad tomar un caso muy particular (el polaco) por el conjunto (donde el catolicismo es casi inexistente) y además ser muy acrítico con el rol jugado, que es cuando menos, controvertido.
Es cierto David, pero el final de la película lo capitalizaron esos intereses.
Las contradicciones obviamente existían, y la decadencia de los países del Este era mas que evidente, pero vos que estuviste (o tu que has estado en castizo) en Berlín en esos días con mas autoridad que yo podrás contarme el rol de los impulsores (la nueva izquierda) y el de los apropiadores del Movimiento (Helmut Kohl).
Tal vez de todo ese impulso inicial algo quede en Die Linken hoy