El discurso y los primeros hechos de la Presidencia alemana del G8 y la UE revelan por las claras los peligros del liderazgo alemán sobre Europa para los países mediterráneos y la locura en que resulta para España dejar curso a la OPA E.ON sobre ENDESA.
Nunca una presidencia europea había tenido un carácter tan marcadamente imperial como la alemana que acaba de comenzar y coincidir con su propia presidencia del G8. Eso, en si mismo no debería ser terrible. Los imperios -piensen en Roma, piensen en el Imperio Austrohúngaro- a diferencia de los estados nacionales, siempre han tenido que partir de la aceptación de la diversidad.
Y así parece ser en el discurso de Merkel: diversidad y tolerancia parece el slogan. Una diversidad que se matiza en los hechos desde la misma página. La diversidad imperial alemana no se diferencia mucho del catálogo de colores del Ford T original. Si este era negro a elegir, la más básica y evidente de las diversidades europeas (la lengua) se reduce, para la presidencia alemana a a tres idiomas: alemán, francés e inglés.
Bienvenidos de nuevo a la Europa de 1914. No, no sólo por el idioma. Observen en el discurso que no hay ni una sola referencia al Mediterráneo, a América Latina, a Africa. A nada que quede al Sur del Rhin. La mirada alemana para Europa está al Este y al Norte. Balcanes, países eslavos, Turquía… y sobre todo Rusia. Porque en esta vuelta a la mirada imperial, la alianza alemana con Rusia se presenta, como en 1914 y 1939 por cierto, como la clave de la seguridad europea y la primera y obligada parada de su política exterior…
Un interlocutor difícil que sabe exigir su precio. Si la revolución naranja ucraniana se deshizo ante la potencia de su juego energético con pocas más opcioens que las veleidades del autócrata bieloruso, ahora con sus aliados servios en ascenso Putin se cobrará también Kosovo. Y probablemente incluso obtendrá de Europa la financiación para construir las infraestructuras que le permitan no tener que pasar por incómodos países intermedios.
Y ahora díganme. ¿Qué pintamos en ese mapa? Y sobre todo qué hacemos dejándoles a precio de saldo nuestras infraestructuras energéticas (tanto latinoamericanas como mediterráneas) a una potencia que sólo quiere controlarlas para, cuando menos, frenar su crecimiento y evitar la eventual competencia.
Bruselas recordaba hoy a nuestro Presidente que a la que se descuide ya no tendremos soberanía ni para elegir nuestro modelo energético:
La Comisión Europea replicó al presidente José Luis Rodríguez Zapatero que el uso de la energía nuclear no se puede eliminar «sin más», pese a que el líder socialista reafirmó anteayer su compromiso electoral de no retomar un programa de «desarrollo o incremento» de las centrales existentes. (…) Kallas, ‘número dos’ del Ejecutivo comunitario, recordó los problemas generados con los cortes recientes en el suministro gasista procedente de Rusia, por lo que abogó por dar una relevancia mayor a los gaseoductos procedentes del norte de África.
Y, desgraciadamente, llevan razón. Si renunciamos (dejando curso a la OPA de E.ON sobre ENDESA) al eje Sur, el del gas argelino que los alemanes ya sacaron hace unos años del mapa de infraestructuras estratégicas de la UE, no vamos a poder elegir ni siquiera nuestro modelo energético. La Comisión lo ha dejado claro en el caso del carbón asturiano al no aceptar las condiciones del gobierno español sobre la OPA. Ahora nos dicen que la energía nuclear no se puede eliminar «sin más» porque Alemania puede volver a tener cortes de suministro gasista si su aliado ruso le vuelve a dar algún susto.
¿Qué más hace falta para que recapaciten esos consejeros de CajaMadrid que representan a los mismos sindicatos que temen a E.ON como una vara verde? ¿Qué más hace falta para que recapaciten los que temían que la sede se fuera a Barcelona y ahora les parece maravilloso que se vaya a Dusseldorf?
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[...] ¶ …Imprescindible estar al tanto de este asunto. Por lo menos me tranquilizó leer recientemente que tras los temidos contactos entre Rusia y Argelia no se ha llegado (públicamente) a acordar la creación de un cartel internacional del gas natural. De momento, parece, que no nos harán la pinza. — No hay Comentarios [...]
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[...] Ayer David publicaba un post sobre “La Europa de Merkel”, las repercuriones que para Europa puede tener en estos momentos la presidencia de Alemania para los países del mediterráneo e incluso para España y el pulso en la OPA Endesa. Cerraba con una reflexión abiert, una pregunta: ¿Qué más hace falta para que recapaciten esos consejeros de CajaMadrid que representan a los mismos sindicatos que temen a E.ON como una vara verde? ¿Qué más hace falta para que recapaciten los que temían que la sede se fuera a Barcelona y ahora les parece maravilloso que se vaya a Dusseldorf? [...]






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Cuanto más tiempo pasa y veo cómo se suceden los pasos sin que nadie ponga freno a esto… Alemania va a poner a Europa bajo su yugo energético (quizá Francia poblada de nucleares pueda aguantar un pulso) y aquí los patriotas de postal están más preocupados en si ZP habla vasco en la intimidad que en otra cosa, y el gobierno ha sido incapaz de recabar los apoyos en Europa de Italia y otros paises que también van a caer tumbados con la expansión energética alemana.
Así nos luce luego el pelo. así nos luce…