Segunda parte del segundo capítulo del “Manual ilustrado para ciberactivistas”
Cuando Himanen escribió “La ética del hacker” su modelo estaba en las comunidades de desarrollo de software libre. Unos años después la misma lógica de la información distribuida ha llegado al terreno de la información general y construcción de opinión pública. La clave: las bitácoras (blogs).
Los blogs son sistemas personales, automáticos y sencillos de publicación que al extenderse han permitido el nacimiento del primer gran medio de comunicación distribuido de la historia: la blogsfera, un entorno informativo en los que se reproducen los presupuestos, las condiciones y los resultados del mundo pluriárquico.
Los bloggers representan lo contrario del periodista. Como los hackers de Himanen rara vez se especializan, escriben igual sobre los avatares de su vida personal que sobre temas de actualidad internacional o local. El autor es a veces fuente directa, muchas veces analista de otros bloggers y fuentes y casi siempre seleccionador de terceras fuentes para sus lectores. En los blogs la vida personal del autor no se separa de la información general y la opinión. Y esa no separación entre vida, trabajo e ideas es una traducción directa de la ética hacker, una negación práctica de la división del trabajo propia de las redes jerárquicas descentralizadas.
El incentivo del blogger además es el prestigio, el número de lectores, el de enlaces y citas publicadas por otros bloggers como él. La blogsfera es un medio casi totalmente desmonetarizado. El sistema de incentivos que lo sostiene es similar al del software libre, es un entorno pluriárquico basado en el prestigio que evidentemente generará netocracias más o menos volátiles para cada subred identitaria.
En conjunto, la blogsfera tiende a eliminar la separación emisor/receptor (es una red distribuida donde todos pueden publicar) característica de los medios de los modelos centralizado (ensayado en los países que sufrieron regímenes totalitarios como España) y descentralizado (modelo mediático anglosajón democrático).
Su potencia reside en que desaparece de hecho la capacidad de filtro: eliminar o filtrar a un nodo o un conjunto de nodos no frenará el acceso a la información. Al contrario del sistema informativo descentralizado nacido del telégrafo, es imposible “cortar puentes” y controlar la información que llega a los nodos finales mediante el control de unos cuantos emisores.
Resumiendo, la gran red global de bitácoras (la “blogsfera”) representa el primer medio global de comunicación distribuida y reproduce todas las categorías de la “ética hacker”.
Respecto a la figura del blogger, los viejos medios de comunicación le tacharán de “intruso” o aficionado sin credibilidad, igual que las grandes firmas de software privativo tachaban de amateurs a los desarrolladores de software libre (antes de adaptar la mayoría de ellas, con la vieja IBM, Sun y Novell a la cabeza, sus modelos de negocio a los nuevos sistemas de propiedad copyleft).
Y es que igual que el blogger es la continuación en la esfera informativa del hacker (el apañado) en la del conocimiento: un “antiprofesional”, alguien irreducible a las viejas categorías gremiales nacidas de la vieja estructura descentralizada que colgaba de los grandes nodos del poder mediático. A fin de cuentas, la idea del ejercicio del periodismo como actividad como una habilidad específica que precisaba de unos conocimientos propios no es ninguna novedad, Pulitzer vaticinaba en 1904 que antes de que termine el presente siglo XX, las escuelas de periodismo serán aceptadas como instituciones de la enseñanza superior, a semejanza de las facultades de Derecho o Medicina…
Cuando Pulitzer, un tycoon de la comunicación, dice esto está precisamente expresando las necesidades del entonces naciente sistema informativo descentralizado en contraposición al de los pioneros del periodismo americano.
Pulitzer piensa desde un modelo empresarial industrial en el que le hacen falta trabajadores especializados en redactar noticias al modo en que hacen falta ingenieros para diseñar sistemas de amortiguación. Por eso pide al sistema educativo que se los forme. Se acababa el tiempo de los Mark Twain, de los periodistas que eran al tiempo activistas, como el inolvidable director de periódico local en “¿Quién mató a Liberty balance?”.
La información del siglo XX sigue el patrón estructural descentralizado de las redes de telecomunicaciones sobre las que se asentaba. La información sería un producto comercializado en exclusiva por los ciudadanos Kane y los estados. Eran los tiempos del Ford T y el taylorismo, se acababa el viejo concepto del profesional: ahora profesional equivaldrá sólo a especialización con conocimientos técnicos o humanísticos superiores, se olvidará la idea de la profesión como hecho político-moral (de profesar) para igualarse a gremio cualificado.
Es la lógica del periódico como fábrica de noticias, como mediación informativa insustituible y necesaria. Genera sus propios mitos: el periodista no es ya un activista, sino un técnico, un mediador necesario que protagoniza la libertad de expresión (en realidad del editor en nombre del propietario del nodo localmente central) y garantiza el derecho colectivo a la información (“El público tiene derecho a saber”). Mitos que encubren una realidad, el sistema informativo industrial. Un sistema descentralizado clásico en la que para poder emitir opiniones o visiones de la realidad es necesario contar con un capital equivalente al necesario para montar una fábrica, del mismo modo que para editar un disco o publicar un libro hacen faltan todavía una discográfica o una editorial respectivamente.
En el modelo del ecosistema informativo descentralizado, los medios son (¿eran?) los cancerberos de la información, la cual extraían unos profesionales llamados periodistas, de la misma realidad, dándole su primera forma textual: la noticia. Los periódicos eran pues el resultado de una actividad profesional especializada que se aderezaba con la opinión de una serie de firmas, valiosas en tanto que por su misma posición en el árbol jerárquico, se les suponía mejor informadas. La materialización mítica de la figura del periodista era el corresponsal, un señor descontextualizado al que se enviaba -con notables costes- a lugares apartados dónde ocurrían sucesos que se juzgaban dignos de ser relatados como noticias. La mejora de los sistemas de comunicación no han mejorado ni cambiado la estructura de éste sistema, sólo aumentado su inmediatez hasta el límite: el periodista empotrado de la guerra de Iraq.
En la enredadera hipertextual las fuentes aparecen en cambio diréctamente en forma hipertextual y prácticamente en tiempo real aportadas por los propios protagonistas. Por eso en la nueva estructura reticular de la información, el centro del periodismo ya no está en la redacción, en el paso de la información de hecho a noticia que era lo que daba sentido a la figura del periodista, sino en la selección de fuentes que están, de todas formas, inmediata y directamente disponibles al lector. Esto es lo que hacen la mayor parte de las bitácoras y, por definición los press-clippings. Lo que aportan es la selección de fuentes desde una mirada propia. E igual que ya no toca entender un periódico como un “fabricante de noticias”, la firma, la opinión, ya no se fundamenta en la mejor información supuesta a una persona, ya que la red da a todo el mundo acceso a las fuentes. Lo importante ahora es la interpretación y el análisis. Es decir, el componente deliberativo que señala la aparición de una verdadera esfera pública ciudadana no mediada industrialmente.
Se trata de un producto del proceso más característico del nacimiento de la sociedad de redes distribuidas y que Iñigo Medina ha llamado Institucionalización del individuo. Nos “institucionalizamos” por ejemplo cuando podemos escribir en nuestra propia bitácora y establecer con otros la relación de medio y de fuente, ser, parte de ese periódico mural que hacemos todos por las mañanas con las pestañas de nuestro navegador. Es decir, la red nos permite actuar socialmente a cierta escala sin tener que contar con la mediación de instituciones externas, nos permite actuar de hecho como “instituciones individuales” y en ese sentido ser mucho más libres, tener más opciones.
En la práctica, la emergencia de una esfera informativa pluriárquica, que es lo que en forma primitiva representan la blogsfera, los agregadores identitarios y los nuevos press-clippings digitales, supone un verdadero proceso de redescentralización que tiende a una estructura de informacional distribuida.
Un nuevo ecosistema mediático que por su misma arquitectura asegura de modo más robusto el acceso a la información como vimos el 13M cuando los periódicos modificaron titulares a pedido del Presidente del Gobierno y que genera un control mucho más abierto y efectivo del poder, con posibilidades de dar pie a un verdadero swarming civil contra los abusos del estado o las empresas. Pero al basarse en la institucionalización del individuo, al romper por tanto la división entre emisores y receptores, la nueva estructura de la información acaba con el periodista como técnico especializado haciendo a cada uno periodista de su propio medio… o mejor dicho nodo del gran medio reticular y distribuido que sería la blogsfera como un todo.
No hay que llorar la perspectiva de la muerte del periodista como figura profesional diferenciada ni que temer el fin de los media que hasta ahora monopolizaban la representación de la realidad e instrumentalizaban la democracia. Bajo la blogsfera actual late la potencialidad de una redistribución del poder informativo en la ciudadanía donde ningún nodo sea imprescindible ni determinante, donde todos seamos igualmente relevantes en potencia. Bajo los blogs late, por primera vez, la plurarquía como posibilidad social real.
Así como el software libre representa un nuevo tipo de bien público no estatal, la blogsfera es un medio de comunicación distribuido, público y gratuito transnacional. La primera esfera pública democrática real y prácticamente universal. Si los media y sobre todo la televisión habían privatizado la vida pública y el debate político, reduciéndo el imaginario a un espectáculo totalitario producido industrialmente según los mismos patrones de la producción de las cosas, la blogsfera representa el comienzo de una verdadera reconquista de la información y el imaginario como creaciones colectivas y desmercantilizadas.
Pero como manifestación en la esfera informativa del fin de la división y la especialización propias de las redes descentralizadas, la blogsfera no sólo pondrá en jaque a los media. Toda estructura de información lleva tras de si una estructura de poder. Los cambios en la estructura de la infoesfera son jaques al sistema de representación política. Si en la práctica la blogsfera erosiona la representación mediática, ¿cómo iba a permanecer incólume la representación de los mediadores políticos profesionales?
Al fin, bajo la emergencia de las redes distribuidas se dibuja una perspectiva social y política: un mundo de fronteras difuminadas sin mediadores profesionalizados y “necesarios”, sin élites filtradoras “insustituibles”. La blogsfera adelanta características que lo serán de las nuevas formas de organización política pluriárquica.
En otros blogs este post recibió las siguientes referencias (URI de Trackback)
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[...] Eso me lleva a plantearme que el autor, Campo Vidal, que una y otra vez intenta llevar el tema a la cobertura popular de Londres 7-J, a la contrainformación en la guerra de Iraq, las revueltas francesas y al papel de los blogs en la revolución ucraniana, tuvo dificultades reales para hilar un discurso sobre lo que los blogs y la blogsfera representan en tanto que medio de comunicación distribuido. [...]
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[...] Si cada blog es en éste marco, una herramienta de proyección y posicionamiento, el medio, la blogsfera en su conjunto, en su calidad de medio de comunicación distribuido, permite que la interacción haga emerger consensos sociales entre las redes que cambien la identidad colectiva. [...]
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[...] Pónganse en situación: el mundo del ciberpunk cristaliza en el 89. Atrás quedan la guerra fría, el temor permanente a un holocausto nuclear. En su lugar aparece un mundo que rápidamente desarrolla conexiones y multiplica nodos. Un mundo robusto al modo en que las redes distribuidas lo son: frágiles las conexiones, vulnerables los nodos, incuestionable la red en su conjunto, imparable la posibilidad de moverse y transmitir en ella. [...]
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[...] Modestamente creo que los sitios web de todo tipo (menéame, periódicos digitales, agregadores, blogs…) deberían tener en cuenta todo esto y tender hacia un modelo de redes distribuídas frente al asamblearismo clásico donde desgraciadamente “todo el mundo opina y todo el mundo vota“. [...]
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[...] ser ingenuos y aportar un optimismo desbordado. Creo que todavÃa estamos muy lejos de generar un gran medio de comunicación distribuida a nivel nacional, aunque vamos en camino. Sobre todo porque en la Red es inevitable la creación de [...]
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[...] Primero, es la expresión concreta de la teorÃa de Redes Sociales Distribuidas, donde el Poder se le entrega a las Redes en su conjunto, con un fuerte componente de [...]
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[...] a la TV tradicional. No es para asombrarse. Es el poder de los blogs, silenciosos y efectivos, que acumulan poder distribuido para insertarse en la agenda de estructuras tradicionalmente centralizada…. EL PJ DIGITAL, que comenzó con nuestra ayuda, YA CAMINA SOLO. [...]






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No se rendirán sin luchar…
Realmente fascinante. No hay mejor forma de definir la nueva realidad digital que los amantes de la libre información nos disponemos a hacer posible.
La utópica magia de los profetas del ciberpunk se tornó en una realidad que empieza a ser tangible desde las redes.
Llegó el momento de la revolución, llegó el libre flujo del conocimiento a putear al viejo sistema.
Stop represión.
Con algo de temor a ser redundante -algunas ideas las he expuesto ya en el blog de Alberto-Sombra-, voy a insistir en algunos aspectos. Vaya por delante que creo en el poder distribuido de la blogosfera y que me encanta su poder de subversión, a través, por ejemplo, del swarming civil del que hablas.
Dicho lo cual, creo que este post no está exento de cierta dosis de idealismo. No, no lo entiendas como una crítica, sino como una advertencia. Porque, ¿cuántas veces no hemos criticado en el foro de Ciberpunk y en diversos post el ‘esclavismo´de tantos y tantos nodos respecto a las grandes corporaciones mediáticas en función, por ejemplo, de ciertas y definidas afinidades ideológico-culturales? ¿Acaso no es menos cierto que, no sólo los periodistas-blogers, sino otros tantos bitacoreros se dedican a crear psedoperiódicos en red, cayendo en esas connotaciones negativas que sólemos adjuntar a los mass media: información sesgada e interesada, sensacionalismo, descontextualización, precario recursos históricos y/o políticos…?
Otra cuestión que, por ahora, no veo en la blogosfera es lo que podemos llamar “factor de relevancia”. Tú mismo lo has comentado en alguna parte. Y quizá sea una ‘contraditio´en esencia: por el mismo hecho de la información distribuida, esa información está escasa de relevancia. Si el New York Times no se publica un día, su ausencia se notará. Por contra, si desaparecen blogs o algunos se quedan antiguos o se dedican a decir memeces y banalidades, el mundo “no se resiente”. Yo no sabría valorar si esto es positivo o negativo. De verdad que no.
Por otra parte, la existencia de la propia profesión periodística, en esencia, es un contrasentido. Sólo tenemos que recurrir al art. 20 de nuestra Constitución ¿o acaso es casualidad que no haya colegios de periodistas? No, simplemente, son órganos anticonstitucionales.
Claro, de facto, hay unos señores que son ‘depositarios’ de la información y que, de forma descentralizada, es ofrecida de acuerdo con el mito del que hablas: el derecho a saber. ¿Pero acaso no funciona ese mito en la blogosfera? ¿Acaso el swarming, como resultado de una info distribuida, no exige también del mito al derecho a saber y de actuar en consecuencia?
Si demonizamos al poder establecido, a las élites políticas-económicas, ¿seremos, entonces, antiglobis? ¿La plurarquía que postulas es, por naturaleza, antiglobalización o proglobalización?
Todos hemos vistos como la red, que en esencia es libre -me río por no llorar- está cada vez más controlada. El otro día leí un post de Jessica -que creo que escribe tb en redprogresista - en el que relataba algunas argucias detectivescas para averiguar la identidad de unos comentarios repelentes dejados en su blog y que la estaban confundiendo. Al final, lo logró. Porque todo queda registrado. Todo. A lo peor es que hay un HAL al final del pasillo de la red info distribuida…Yo, soy pesimista y temo encontrarme el monstruo.
Dicho todo esto,me uno a la lucha por las libertades, pero soy consciente de que el camino es difícil.
Ya te lo dijo tu amigo periodista de El Mundo, cuando leíste el librito de PJ. “En la Casa Blanca no debe ser muy diferente”.
Es realmente “libre” la blogesfera? No existe manipulaciòn de quienes controlan el poder econòmivo y tecnològico?Còmo podemos estar seguros que nuestras opiniones, anhelos y esperanzas no son utilizadas de manera negativa para acrecentar el dominio de una minorìa? Honestamente creo que la comunicaciòn vìa Internet favorece a los grandes empresarios y trasnacionales pues les permite agilizar sus negocios, reducir costos (mâs cesantìa) y aumentar la desigualdad social. Tengo la impresiòn (ojalâ me equivoque) que las mayorìas deben conformarse con las “migajas” que otros dejan.