Nuevas reflexiones sobre el periodismo participativo a partir de un post en el blog de Intropía.
Intropía es una empresa discordante en el panorama español de consultoras 2.x. Para empezar utilizan el término redes sociales con sentido y consecuencias. Saben de lo que hablan, no siguen modas. Algo así, perla negra del panorama ibérico, sólo es posible cuando las cabezas que lo hacen tienen un fundamento filosófico y político serio detrás. Se pueden hacer cosas en la red con unos planteamientos o con otros, pero lo que es seguro es que la superficialidad tiene los pasos cortos.
Un detalle: su blog es un cuaderno de experimentación. Como los nuestros. Un lugar donde se teoriza la práctica y se adivinan proyectos. No es un promocional. No es inocente. No está separado en la mirada del regalo, el experimento y el cuidado de la propia red.
Hoy mismo, Luis publica en el blog de Intropía un post comentando el mío sobre periodismo participativo.
Lo que no entendió el bueno de Pau, lo cazó Luis:
la gente de Las Indias concibe el Periodismo participativo como un método dentro de la estrategia ciberactivista. Ha de existir una red previa, un grupo de personas relacionadas por un polo de interés común (por ejemplo los temas medioambientales), y el medio ciudadano debe servir para dotar al grupo de “materiales para el debate”. Esto (el debate, la conversación) se producirá posteriormente sobre esos temas que se han puesto sobre la mesa entre todos, y se producirá de manera distribuida. En los blogs y como construcción de una identidad a través del diálogo.
Y remata antes de empezar su análisis:
Creo que más que una definición es una propuesta, una manera de entender el fenómeno que tendrá sin duda otras formas también en la medida que otros grupos lo entiendan de otras formas. Una estrategia.
Eso es! Claro que son posibles otros modelos. Porque son posibles otros fines y no todos atendemos a los mismos objetivos. Pero para los fines que nos dimos hace ya 18 años, esos que se resumen en hacer más distribuida la red, que nunca olvidan que bajo toda arquitectura informacional se esconde una estructura de poder, el periodismo participativo que siempre tiene un inevitable elemento centralizador, tiene que ser abordado con tanto amor como cuidado. En pocas palabras, entenderse como una parte, una función del ecosistema informativo distribuido y no como un sustituto o una alternativa al desarrollo de la blogsfera de esa red particular.
Es más, no podemos olvidar que la red social de un grupo no son sólo ni siquiera sus bloggers, ni sus redactores de noticias, ni siquiera es sólo virtual. La red social es un conjunto de personas, relaciones y relatos que participan de un metabolismo informativo común en el seno de una identidad. No podemos pretender centralizarla sin secuestrarla.
Si olvidamos esto veremos repetirse una y otra vez los mismos errores, reinventándolos en lo concreto cuando empiezan a superarse en lo global.
Así entiendo por ejemplo la crítica de Luis a menéame y sobre todo su consecuencia final: el objetivo del que nos dotemos gente como Intropía o las Indias no puede ser otro que alimentar la red distribuida, la blogsfera de esa identidad colectiva.
La opción pasa pues por concebir la elaboración diaria de noticias de medios como ecoperiodico como la descripción de un qué pasa dentro de una red. Un qué pasa en el que entra todo lo que sea relevante para algún miembro de la red. No es una selección, sino un atillo en el que sólo se pide que la redacción sea neutral para no condicionar el debate. Edición (participativa o distribuida) en el ecoperiódico se refiere a edición de la redacción, no a la selección de noticias, pues lo que es noticia para un miembro de la red es noticia por ello. Algo que sería imposible si la definición del demos, del quién forma la red, no fuera tácitamente clara.
Sólo desde este punto de partida es posible obtener un producto interesante que al tiempo deje el trabajo de reflexión a una comunidad concreta e identificable que trabaje por si, en sus propios blogs, foros y conversaciones presenciales sobre qué significa lo que pasa.
Porque, siguiendo a Luis, en el momento en que intentemos ocupar un espacio más amplio, en que nos pretendamos representativos de lo general, de un abstracto social fuera de las identidades concretas, irremediablemente acabaremos replicando el convencionalismo superficial, el mínimo común denominador y la disolución identitaria
En una Europa donde (…) sólo existe una verdad repetida y “meneada”, es necesario un esfuerzo para reordenar lo que sabemos del acontecer de los días. De esta manera, pudiendo empezar el debate desde otras representaciones del paisaje nos será más fácil llegar a conclusiones menos guiadas.







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Nos abrumas con esos elogios! Muchas gracias David por la mención y en cualquier caso es fácil q surjan las ideas cuando se parte de un artículo con tantas y tan interesantes aristas como el que publicaste
Hay 2 cosas muy fáciles de encontrar en este mundillo:
- El blogger vendedor: sabe poco pero le luce el pelo.
- El blogger que separa lo profesional de lo personal.
Una de las cosas que más me gustan de David es que rompe con estos dos clichés con una fuerza que a uno se le saltan las lágrimas.
En eso coincide con Luis. Son dos de las personas que conozco que más entienden de blogs y no de cómo dar entender que entienden de blogs. No son comerciales ni relaciones públicas, son especialistas porque eso es lo que más les preocupa. Ser buenos, más que parecerlo.
Son buenos a todos los niveles, profesional y personalmente. Y yo creo que es precisamente por eso, porque cuidan una cosa tanto como la otra. La mejor forma de querer algo o a alguien es quererlo en su totalidad. Sé que es poco ortodoxo, pero estoy convencido de ello.
Siempre pensé que el blogging era la forma y no el fondo. Pero ahora la tendencia es la contraria, ahora se decide cómo ser antes de ser nada. Es la metanada.
Es una modesta opinión desde mi experiencia. La misma que me lleva a daros la enhorabuena, chicos, estáis en el buen camino.
Gracias Daniel! No sé qué decir…
Gracias Luis! Son elogios sinceros 100%, sabes que soy fan tanto de Entropia, como sobre todo de los entrópicos, Arturo y tú. Sois un lujo.
Muy interesante. Yo no termino de comprender cómo los grandes proyectos colectivos funcionan sin liderazgo, sinceramente, no sé si es un milagro, una estrategia de anti-márketing, o un conjunto de individuos que aúnan buena voluntad. Es interesante y sobre todo creo que demuestra que en algunos casos el funcionamiento por el bien común desbanca al interés individual. Un saludo.