Todo lo que los defensores de la Wikipedia y Digg deberían aprender sobre Howard Moskowitz y la salsa de spaghetti.
Se suele criticar de la lógica que prefiere muchas contextopedias a una sola (generalmente la wikipedia), la dificultad o el coste que genera a los usuarios encontrar algo cuando hay más de un sitio donde buscarlo.
Es cierto que este coste es mucho menor desde que existen herramientas como Google Coop. Hoy es fácil construir un minigoogle que sólo busque en los sitios que le indiquemos (por ejemplo, en un determinado rango de contextopedias o blogs cercanos).
Pero aunque sean pequeños, es evidente que la diversidad tiene costes… pero lo cierto es que merecen la pena socialmente.
Mi ejemplo favorito lo daba hace poco el conocido ensayista pulp Malcom Gladwell, cuando presentaba en New Yorker la historia de Howard Moskowitz. Moskowitz había hecho su tesis doctoral en Harvard sobre psicología de los sentidos, una especialidad con una clara orientación industrial: encontrar los sabores óptimos para el mercado de productos comestibles elaborados.
En los 70, su primer cliente fue Pepsi. Se trataba de encontrar el nivel de dulzor perfecto para la nueva Pepsi Diet. Moskowitz desarrollo todo tipo de tests y pruebas por Estados Unidos en focus groups de todos los perfiles imaginables. Los resultados eran un tremendo lío. No existía una pauta de gustos única, unos valores de edulcorante que dejaran satifechos a la gran mayoría de posibles consumidores…
Moskowitz concluyó que lo que pasaba es que no había una Pepsi Diet perfecta, sino muchas. Y si esto pasaba en el mundo de las bebidas de cola, posiblemente pasaría también en otras tantas industrias de alimentación. Pero la industria tardó años en escucharle.
Puede ser difícil hoy, quince años más tarde -cuando cada marca se presenta en múltiples variedades- apreciar hasta que punto esto representaba una ruptura. En aquellos años, la gente de la industria alimentaria llevaban en sus cabezas la noción de una receta platónica, la versión de un plato que pareciera y superia absolutamente bien.
Igual que hoy los que defienden la Wikipedia no como una contextopedia más, sino como LA Enciclopedia, tienen en la cabeza el horizonte de una enciclopedia ideal, lo más perfecta posible. El problema es que algo así no existe. No es posible definir una enciclopedia perfecta o un resumen de noticias perfecto, como no es posible definir una salsa de carne o una salsa de spaghetti perfecta, simplemente porque hay diversidad de patrones de gustos y valores. La mitología ilustrada de una razón única, heredera de la divinidad, a la que puede llegarse mediante el debate, simplemente no funciona. No hay un lugar, un gusto, un conjunto de valores común y único al que conforme sabemos más nos acerquemos de forma natural. Somos distintos unos de otros. La diversidad existe y siempre estará ahí para recordarnos que nunca existiran, ni como límites, los universales platónicos.
El primer cliente a quién Moskowitz convenció fue a salsas Campbell. Se trataba de adaptar sus salsas de spaghetti. Aquí la epistemología se traducía en cuotas de mercado. Moskowitz revolucionó industria, estantes de supermercados y sobre todo ventas. Prego, la salsa de spaghetti de Campbell se presenta hoy en 23 combinaciones.
Habían estado buscando la salsa platónica de spaghetti -escribe Gladwell- y la salsa platónica de spaghetti era ligera y homogénea porque ése era el modo en que pesaban que se hacía en Italia. La cocina industrial estaba constreñida a la búsqueda de los universales humanos. Una vez comienzas a buscar las fuentes de la diversidad humana, la vieja ortodoxia sale por la ventana. Howard Moskowitz quitó de en medio a los platónicos y dijo que no existen universales.
En otros blogs este post recibió las siguientes referencias (URI de Trackback)
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[...] los profesores de Economía del Bienestar (campo matriz de Sen). Precisamente si algo sabemos es que la diversidad es irreductible y que por tanto no cabe esperar beatamente a que el dedo divino, vestido de Diosa Razón, nos [...]
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[...] conocida sea Asesinato en el kibutz donde sella su acta de defunción relatando su funcionamiento wikipedico como último totalitarismo [...]
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[...] El problema no es el amateurismo o la profesionalidad de la Wikipedia o de la selección de noticias de Menéame. El problema es su totalitarismo asambleario, kibutzim, basado en la más rancia y dieciochesca concepción de los ideales platónicos. [...]
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[...] muy democráticamente que sea- la diversidad de preferencias y gustos a un único resultado social es imposible e insatisfactorio… pero en la web, sobre todo, innecesario. Guardado por David de Ugarte en miniposts a las [...]
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[...] del libro como cuatro. Es más cansado pero realmente tiene sentido, ya saben, por aquello de la irreductible diversidad y los mundos del [...]
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[...] Lo que creo que aportó este blog durante este año símplemente no aparece en las estadísticas. Tal vez lo haga el año que viene, del mismo modo que la innovación en las empresas por lo general no resulta significativa en balance en el año en que se hizo. Pero en cualquier caso no me preocupa. No estamos aquí para presentar el blog a ningún concurso de belleza o popularidad ni buscando la inexistente fórmula del blog perfecto. [...]
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[...] saben por qué? Pues es sencillo, símplemente porque no existe una salsa de espaghetti perfecta. Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 12:36 [...]
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[...] lo múltiple, lo diverso, la asunción de que no existe una sóla verdad social, una salsa de spagetti perfecta… es decir, la convicción de fondo de que es posible vivir la abundancia y de que esta es un [...]







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La presentación de Gladwell en TED es genial!
Excelente argumento para defender las diversidad frente a la uniformidad.
Siempre es bueno contar con explicaciones que no estén relacionadas (directamente) con bits y topologías de red, para poder discutir los conceptos fundamentales con todo el mundo.
Gracias David, lo has bordado.
Joder que artículo más guapo te ha quedado. Muy ilustrativo el ejemplo de Moskowitz.
Es curioso como una de las primeras cosas que estudias en la carrera de economía es que los individuos valoran la diversidad como un bien en sí mismo. Que nos gusta vestir ropa diferente, que nuestro coche sea distinto al del vecino y que lógicamente eso tiene un coste, pero que merece la pena.
Y luego nos pasamos el resto de la vida buscando el anillo único
Un saludo
Gracias a todos!!
El vídeo de Gladwell contando esta historia está en
http://video.google.com/videoplay?docid=-6449479356304659254
Excelente analogía y me sumo a lo elogios
“la diversidad tiene costes… pero lo cierto es que merecen la pena socialmente.”
Es una lastima que en el mundo político, tanto en las altas esferas, como en las casas más humildes de mi barrio, se siga pensando en una politica estancada en las soluciones mágicas (como buenas y únicas recetas).
Hasta en el mundo educativo el pensamiento que prima sostiene a la escuela como tabú de una verdad única. La sociedad nos reconoce educados si pasamos por sus templos: la escuela primaria -> Secundario -> universidad. Dejando de lado la diversidad de formas que tenemos de educarnos o ser educados.
Entonces creo que el debate no solo se circunscribe a un dispositivo tecnológico o una solución de mercado. De fondo el debate impregna todo.
Diversidad, desde la web a la calle, desde las wikis a la escuela, desde las sopas a la organización política.
Muy bueno el video!

Me quedé pensando en est frase tuya: “La mitología ilustrada de una razón única, heredera de la divinidad,…” Y la relacioné inmediatamente con la visión política de los años ‘70 y ‘80: la visión única, el Consenso de Washington, capitalismo o comunismo…
Y la verdad, que nos han cocinado en su salsa con eso de las dicotomías. Nos han sacado de contexto…
Y creo que cuando te quitan de contexto, te quitan la clave musical que le da nombre y sentido a todas las notas de ese pentagrama.
Hasta aquí la metáfora. Porque, por otro lado, creo, sin ser muy entendedor, que la tecnología ha venido a auxiliar a la diversidad permitiendo la producción en serie de productos segmentados. Aquí en la Argentina (y creo que en otros países) se da con un postrecito llamado Dannete.
La verdad, muy interesante este artículo, sobre tod porque al fin pude entender cabalmente de que hablabas cuando hablabas de contextopedia…
Saludos