O cómo la voracidad nacionalista de los estados se metió dentro del código de nuestro pequeño feevy y llegó a hacer caer el sistema…
Cuando lanzamos feevy muchos criticaron que sólo saliera en inglés. Llevaban razón y así lo expresaron muchos bloggers tanto en posts como en comentarios. Claro que no todos los comentarios eran iguales. Siempre hay matices. Algunos, los menos y por cierto, casi todos esperantistas, recordaban mi defensa de la pluralidad lingüística… y me llegaban al alma. Otros decían cosas del tipo “parece mentira que siendo Ugarte español sólo haya versión inglesa“. Si hubieran dicho “teniendo Ugarte el español por lengua materna“, o “escribiendo en español“, hubiera sido lógico. Pero la verdad, entrame a estas alturas por la identificación estado-nación-lengua es casi de mal gusto.
Tan poco me apetecía participar de esta relación causal o alimentarla de ningún modo, que de hecho pasé a un segundo plano la traducción del output de feevy a otras lenguas. Sólo cuando un grupo de traductores pertenecientes a una comunidad euskaduna nos planteó utilizar el API de feevy para hacer un interfaz traducido a su lengua y poco después nuestros amigos de Bligoo empezaron a hacer lo propio en su sistema, buscando integrar nuestro servicio en sus blogs, el tema volvió a la agenda. Era absurdo que el interfaz de uso se tradujera y lo que se ve en los blogs no.
Así que nos pusimos manos a la obra integrando en feevy un sistema multilengua. Lo curioso es que este sistema, por lo demás software libre, se basa en códigos ISO de pares estado-idioma. Así, el vasco puede ser vasco de España o vasco de Francia, el español de Uruguay aparece distinto al de Argentina… etc. Tan así de taxativa es la cosa que nuestro querido Alex, que anda haciendo sus primeros pinitos en español, al hacer los menús separó la opción “Argentino” de “Español” como si se tratara de dos idiomas diferentes.
En realidad en lo que hace a feevy en su traducción al español, sólo tienen sentido tres variantes. Ninguna tiene nada que ver con las fronteras estatales ni con el imaginario nacional. Las tres opciones son las tres formas de la segunda persona en nuestro idioma: tú, vos y usted. Osea: Hazte el tuyo, Hacé el tuyo o Haga el suyo . Formas todas ellas que se usan sin respetar esa voracidad estatal que busca dotar de peculiaridad nacional a los idiomas -y lo que sea- a toda costa.
Así que modifiqué el código y sus tablas de pares para sacar los estados y colocar en su lugar las formas verbales. Claro que por lo visto las tablas y las rutinas que les hacían referencia no debían de ser las únicas donde esto apareciera y… como resultado el sistema cayó durante todo el día de hoy… hasta que nos dimos cuenta de donde estaba el error.
Irremediablemente me acordé de una entrevista a Xabier Zabaltza en El País hace unos años que comentamos mucho los que luego habríamos de definirnos como sionistas digitales. Me acordé porque la experiencia desmentía metafóricamente su propuesta:
Plantea la necesidad de desnacionalizar la vida pública. ¿Qué significa ese concepto?
R. Hasta el siglo XVIII, los pueblos de Europa se desangraron en nombre de la religión. Los europeos nos matábamos por ser católicos, protestantes, ortodoxos o musulmanes. Hasta que llegó un momento en el que se dijo: “¡Ya vale de muertes! Vamos a circunscribir la cuestión religiosa al ámbito de la vida privada. La vida pública debe ser aconfesional”. Mi teoría es que con las naciones debe ocurrir más o menos lo mismo. Durante los siglos XIX y XX, nos hemos matado en nombre de la nación, por ser alemanes, franceses, españoles o vascos. Esos sentimientos están muy bien, pero para la vida privada. La vida pública, hoy, debería estar desnacionalizada.
La cuestión es que no existe lo nacional sin lo estatal. Lo que el autor llama vida pública es el debate alrededor y a la sombra de un estado o de un proyecto estatal. Estado que, mientras lo nacional le informe, pretenderá ser irremediablemente constitutivo de identidad (para eso tiene escuelas, ordena infoesferas y pacta códigos ISO). Bajarle el tono, mandarle abajo, a lo privado, al código, no desactivará la bomba siempre latente en esa constricción llamada identidad nacional, simplemente la hará menos visible y por lo mismo, tal vez, aún más letal… como bien puede contar hoy nuestro pequeño feevy.
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[…] is working again. The origin of the problems was in the new multilingual system. At the moment it will be off, but the service returns to […]





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