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Jueves, 19 de Julio de 2007Estado, cultura, identidad nacional y propiedad intelectualVersiones Latoc Cuenta David Gil que el otro día coincidió con Belén Gopegui, que está a punto de publicar una novela con CC-by-nc-nd, es decir, sin permitir ni uso comercial ni que otros reciclen el contenido haciendo obras derivadas. A éso le llamaba Copyleft. Lo mejor, según el relato de David es que la sra Gopegui:
Cultura: origen y significadoLa idea de cultura y su irreparable origen en el nacionalismo alemán ha sido deconstruida muchas veces en todo tipo de formatos. Seguramente la arqueología más popular en los últimos años haya sido la de Gustavo Bueno:
Merece la pena leer a Bueno para hacer una arqueología del concepto y su ascenso desde Herder a nuestros días. Bueno remarca que
Porque Cultura, así con mayúsculas, es todo aquello -desde las obras artísticas de prestigio a la gastronomía más o menos reinventada y tradicional- que contribuye a la formación de una identidad colectiva derivada de los mitos constitutivos del estado nacional. La cultura como función estatalEn países como España, Nigeria o Marruecos donde el estado no ha podido imponer de una forma clara y homogénea estos mitos -es decir, donde el estado ha fracasado como proyecto nacional- estos se dan fragmentados en la forma de nacionalismos alternativos y un cierto protagonismo de las identidades y pertenencias pre-modernas como la familia, la cuadrilla, la religión o el linaje. Y precisamente por eso en estos países la Cultura es parte central del debate más que en ningún otro lado. Pero vayan a Francia donde hace aguas por la presión migratoria. O a Brasil, Argentina, México, Cuba o Bielorrusia, donde el proyecto moderno, en su dimensión nacional vive con pujanza. En estos países hasta la alteridad, hasta el presunto antagonismo al estado nacional lo es por el estado, a cuyos gobiernos o dirección social se les reprocha, en todo caso, su falta de sentido nacional. Imaginarios sociales y mediáticos que viven en la excepción permanente de la realidad nacional. Excepción que impermeabiliza de la interacción frente al foráneo (por definición ajeno) y destruye al tiempo el sentido de los nacionales fuera del terreno nacional (si todo cuanto atiende a esta realidad es excepcional y tiene causas endógenas, cuanto sé y pienso tampoco tiene validez fuera). El nacional es un huérfano o un autista que tiene dificultades para crear sentido fuera de la relación con su estado-territorio-nación. Por eso los estados nacionales se dotan de ese folkror de animales nacionales que mueren al salir por la frontera estatal, desde el coquí portorriqueño al lince ibérico, modelo disneyzado de la principal virtud nacional, no poder existir fuera de las fronteras del estado y su imaginario. ¿Qué quiere decir liberar la Cultura?En este marco el artista, el creador, no puede ser sino una figura central de la construcción nacional. Un trabajador especializado de la reproducción identitaria del nacionalismo. Una labor digna de ser separada de la vida. Una figura que no debe ser confundida con los aficionados que escriben en sus ratos libres del mismo modo que un ciudadano que intenta esclarecer las causas del aumento de la criminalidad no debe confundirse con un policía o un Ministro del Interior. Y ahí de nuevo la oposición izquierda-derecha tan de matiz como siempre, tan en la misma línea: el debate es como se asegura la manutención, no si tiene sentido la función. Manutención que es más sensato asegurar, nos dicen los más liberales, mediante un monopolio artificial llamado propiedad intelectual. Manutención que habría que asegurar mediante un salario público, nos asegura Gopegui en la cita de arriba, para asegurar la viabilidad de la profesionalización. Esto, significaría además liberar la Cultura, es decir, asegurar su gratuidad para todos y su universalidad. En una palabra, extender de forma más efectiva los modelos identitarios de la construcción nacional. Perdónenme pero no es este el problema que me preocupa. No me interesa liberar la Cultura ni creo que deba ser un problema asegurar formas de remuneración para mantener a sus ejecutantes distintas a las del resto de los mortales. La cuestión es tan simple como saber si el monopolio económico excepcional sobre las propias creaciones es necesario ya o no para asegurar que haya personas que sigan haciendo propuestas que lleven parejas cierta innovación y diversidad. Poco importa si es como profesionales full time o no, ingresando más por venta de objetos (libros, discos, etc) o por shows (conciertos, conferencias ). Y mucho me temo que esta respuesta ya está bien respondida por la práctica y la teoría económica. Lo demás son debates sobre la optimización del estado por y para el nacionalismo. Y simplemente, no me interesan. Estado, cultura, identidad nacional y propiedad intelectual Conta David Gil que no outro dia coincidiu com Belém Gopegui, que está a ponto de publicar uma novela com CC-by-nc-nd, isto é, sem permitir nem uso comercial nem que outros reciclen o conteúdo fazendo obras derivadas. A éso chamava-lhe Copyleft. O melhor, segundo o relato de David é que a sra Gopegui:
Cultura: origem e significadoA ideia de cultura e sua irreparable origem no nacionalismo alemão foi deconstruida muitas vezes em todo tipo de formatos. Seguramente a arqueologia mais popular nos últimos anos tenha sido a de Gustavo Bom:
Vale a pena ler a Bom para fazer uma arqueologia do conceito e sua ascensão desde Herder a nossos dias. Bom remarca que
Porque Cultura, assim com maiúsculas, é todo aquilo -desde as obras artísticas de prestígio à gastronomía mais ou menos reinventada e tradicional- que contribui à formação de uma identidade colectiva derivada dos mitos constitutivos do estado nacional. A cultura como função estatalEm países como Espanha, Nigéria ou Marrocos onde o estado não pôde impor de uma forma clara e homogénea estes mitos -isto é, onde o estado fracassou como projecto nacional- estes se dão fragmentados na forma de nacionalismos alternativos e um verdadeiro protagonismo das identidades e pertences pré-modernas como a família, a cuadrilla, a religião ou a linhagem. E precisamente por isso nestes países a Cultura é parte central do debate mais que em nenhum outro lado. Mas vão a França onde faz águas pela pressão migratoria. Ou a Brasil, Argentina, México, Cuba ou Bielorrusia, onde o projecto moderno, em sua dimensão nacional vive com pujanza. Nestes países até a alteridad, até o suposto antagonismo ao estado nacional o é pelo estado, a cujos governos ou direcção social se lhes reprocha, em todo caso, sua falta de sentido nacional. Imaginarios sociais e mediáticos que vivem na excepção permanente da realidade nacional. Excepção que impermeabiliza da interacção em frente ao foráneo (por definição alheio) e destrói ao tempo o sentido dos nacionais fosse do terreno nacional (se todo quanto atende a esta realidade é excepcional e tem causas endógenas, quanto sê e penso também não tem validade fosse). O nacional é um huérfano ou um autista que tem dificuldades para criar sentido fora da relação com seu estado-território-nação. Por isso os estados nacionais se dotam desse folkror de animais nacionais que morrem ao sair pela fronteira estatal, desde o coquí portorriqueño ao lince ibério, modelo disneyzado da principal virtude nacional, não poder existir fora das fronteiras do estado e seu imaginario. Que quer dizer liberar a Cultura?Neste marco o artista, o criador, não pode ser senão uma figura central da construção nacional. Um trabalhador especializado da reprodução identitaria do nacionalismo. Um labor digno de ser separada da vida. Uma figura que não deve ser confundida com os aficionados que escrevem em seus momentos livres do mesmo modo que um cidadão que tenta esclarecer as causas do aumento da criminalidade não deve se confundir com um polícia ou um Ministro do Interior. E aí de novo a oposição esquerda-direita tão de matiz como sempre, tão na mesma linha: o debate é como se assegura a manutenção, não se faz sentido a função. Manutenção que é mais sensato assegurar, nos dizem os mais liberais, mediante um monopólio artificial chamado propriedade intelectual. Manutenção que teria que assegurar mediante um salário público, nos assegura Gopegui na cita de acima, para assegurar a viabilidad da profesionalización. Isto, significaria ademais liberar a Cultura, isto é, assegurar sua gratuidad para todos e sua universalidad. Numa palavra, estender de forma mais efectiva os modelos identitarios da construção nacional. Perdoem-me mas não é este o problema que me preocupa. Não me interessa liberar a Cultura nem acho que deva ser um problema assegurar formas de remuneración para manter a suas ejecutantes diferentes às do resto dos mortais. A questão é tão simples como saber se o monopólio económico excepcional sobre as próprias criações é necessário já ou não para assegurar que tenha pessoas que sigam fazendo propostas que levem casais certa inovação e diversidade. Pouco importa se é como profissionais full time ou não, ingressando mais por venda de objectos (livros, discos, etc) ou por shows (concertos, conferências ). E muito temo-me que esta resposta já está bem respondida pela prática e a teoria económica. O demais são debates sobre a optimização do estado por e para o nacionalismo. E simplesmente, não me interessam. Estado, cultura, identidade nacional e propriedade intelectual Conta David Gil que o outro día coincidiu con Belén Gopegui, que está a piques de publicar unha novela con CC-by-nc-nd, é dicir, sen permitir nin uso comercial nin que outros reciclen o contido facendo obras derivadas. A éso chamáballe Copyleft. O mellor, segundo o relato de David é que a sra Gopegui:
Cultura: orixe e significadoA idea de cultura e a súa irreparable orixe no nacionalismo alemán foi deconstruida moitas veces en todo tipo de formatos. Seguramente a arqueología máis popular nos últimos anos sexa a de Gustavo Bo:
Merece a pena ler a Bo para facer unha arqueología do concepto e o seu ascenso desde Herder aos nosos días. Bo remarca que
Porque Cultura, así con mayúsculas, é todo aquilo -desde as obras artísticas de prestixio á gastronomía máis ou menos reinventada e tradicional- que contribúe á formación dunha identidade colectiva derivada dos mitos constitutivos do estado nacional. A cultura como función estatalEn países como España, Nigeria ou Marruecos onde o estado non puido impoñer dunha forma clara e homogénea estes mitos -é dicir, onde o estado fracasou como proxecto nacional- estes danse fragmentados na forma de nacionalismos alternativos e un certo protagonismo das identidades e pertenencias pre-modernas como a familia, a cuadrilla, a relixión ou o linaje. E precisamente por iso nestes países a Cultura é parte central do debate máis que en ningún outro lado. Pero vaian a Francia onde fai augas pola presión migratoria. Ou a Brasil, Arxentina, México, Cuba ou Bielorrusia, onde o proxecto moderno, na súa dimensión nacional vive con pujanza. Nestes países ata a alteridad, ata o presunto antagonismo ao estado nacional o é polo estado, a cuxos gobernos ou dirección social repróchaselles, en todo caso, a súa falta de sentido nacional. Imaxinarios sociais e mediáticos que viven na excepción permanente da realidade nacional. Excepción que impermeabiliza da interacción fronte ao foráneo (por definición alleo) e destrúe ao tempo o sentido dos nacionais fose do terreo nacional (si todo canto atende a esta realidade é excepcional e ten causas endógenas, canto sé e penso tampouco ten validez fose). O nacional é un huérfano ou un autista que ten dificultades para crear sentido fóra da relación co seu estado-territorio-nación. Por iso os estados nacionais dótanse dese folkror de animais nacionais que morren ao saír pola fronteira estatal, desde o coquí portorriqueño ao lince ibérico, modelo disneyzado da principal virtude nacional, non poder existir fóra das fronteiras do estado e o seu imaxinario. Que quere dicir liberar a Cultura?Neste marco o artista, o creador, non pode ser senón unha figura central da construción nacional. Un traballador especializado da reprodución identitaria do nacionalismo. Un labor digno de ser separada da vida. Unha figura que non debe ser confundida con os afeccionados que escriben nos seus intres libres do mesmo xeito que un cidadán que intenta esclarecer as causas do aumento da criminalidad non debe confundirse cun policía ou un Ministro do Interior. E aí de novo a oposición esquerda-dereita tan de matiz como sempre, tan na mesma liña: o debate é como se asegura a manutención, non si ten sentido a función. Manutención que é máis sensato asegurar, dinnos os máis liberais, mediante un monopolio artificial chamado propiedade intelectual. Manutención que habería que asegurar mediante un salario público, asegúranos Gopegui na cita de arriba, para asegurar a viabilidad da profesionalización. Isto, significaría ademais liberar a Cultura, é dicir, asegurar a súa gratuidad para todos e a súa universalidad. Nunha palabra, estender de forma máis efectiva os modelos identitarios da construción nacional. Perdóenme pero non é leste o problema que me preocupa. Non me interesa liberar a Cultura nin creo que deba ser un problema asegurar formas de remuneración para manter ás súas ejecutantes distintas ás do resto dos mortais. A cuestión é tan simple como saber si o monopolio económico excepcional sobre as propias creacións é necesario xa ou non para asegurar que haxa persoas que sigan facendo propostas que leven parellas certa innovación e diversidad. Pouco importa si é como profesionais full estafe ou non, ingresando máis por venda de obxectos (libros, discos, etc) ou por shows (concertos, conferencias ). E moito me temo que esta resposta xa está ben respondida pola práctica e a teoría económica. O demais son debates sobre a optimización do estado por e para o nacionalismo. E simplemente, non me interesan. Estado, cultura, identidade nacional e propiedade intelectual Compte David Gil que l'autre jorn # # #el amb Belém Gopegui, qu'es a ponch de publicar un roman amb CC-by-nc-nd, es dire, sens permetre ni emplec comercial ni qu'unes autres reciclen lo contengut en fasent d'òbras derivadas. A éso li cridava Copyleft. Çò de melhor, segontes lo relat de David es que la sra Gopegui:
Cultura: origina e significatL'idèa de cultura e la siá irreparable origina en lo nacionalisme alemand es estada deconstruida fòrça còps en tota mena de formatos. Segurament la arqueología mai populara en los darrièrs ans siá estat la de Gustavo Bon:
Merita la pena liéger a Bon per far una arqueología del concèpte e lo sieu ascens dempuèi Herder als nòstres jorns. Bon remarca que
Pr'amor que Cultura, aital amb de majusculas, es tot aquò -dempuèi las òbras artisticas de prestigi a la gastronomia mai o mens reinventada e tradicionala- que contribuís a la formacion d'una identitat collectiva derivada dels mites constitutius de l'estat nacional. La cultura coma foncion estatalaEn de païses coma Espanha, Nigèria o Marròc a on l'estat a pas pogut impausar d'una forma clara e homogénea aquestes mites -son dire, a on l'estat a fracassat coma projècte nacional- aquestes se donan fragmentats en la forma de nacionalismes alternatius e un cèrt protagonisme de las identitats e apertenenças pre-modèrnas coma la familha, la cuadrilla, la religion o lo linaje. E justament per aquò dins aquestes païses la Cultura es part centrala del debat mai qu'en cap autre costat. Mas anen en França a on fa d'aigas per la pression migratoria. O en Brasil, Argentina, Mexic, Cuba o Bielorussia, a on lo projècte modèrn, en la siá dimension nacionala viu amb pujanza. En aquestes païses fins a la alteridad, fins al presomptiu antagonismo dins l'estat nacional çò es per l'estat, a cuyos de govèrns o direccion sociala se lor retrai, en tot cas, la siá fauta de sens nacional. Imaginaris socials e mediatics que vivon en l'excepcion permanenta de la realitat nacionala. Excepcion que impermeabiliza de l'interaccion tèsta al foráneo (per definicion alièna) e destruís al temps lo sens dels nacionales foguèsse del terren nacional (se tot cuanto aten a aquesta realitat es excepcionala e a de causas endógenas, cuanto sabi e aliment pel bestial a tanpauc validitat foguèsse). Lo nacional es un huérfano o un autista qu'a de dificultats per crear de sens fòra de la relacion amb lo sieu estat-territòri-nacion. Per aquò los estats nacionales se dòtan d'aqueste folkror d'animals nacionales que morissen al sortir per la frontièra estatala, dempuèi lo coquí portorriqueño al gatilop iberic, modèl disneyzado de la principala vertut nacionala, pas poder existir fòra de las frontièras de l'estat e lo sieu imaginari. Qué vòl dire liberar la Cultura?En aqueste marc l'artista, lo creador, pòt pas èsser mas una figura centrala del bastiment nacional. Un trabalhador especializat de la reproduccion identitària del nacionalisme. Una labor digna d'èsser separada de la vida. Una figura qu'a de pas èsser confonuda amb los aficionats qu'escrivon en las siás estonas liuras de la meteissa manièra qu'un ciutadan qu'ensaja esclarecer las causas de l'aumentacion de la criminalidad a de pas se confóner amb un polícia o un Ministre de l'Interior. E aicí de nòu l'oposicion esquerra-drecha tan de matís coma totjorn, tan en la meteissa linha: lo debat es coma s'assegura Estat, cultura, identitat nacionala e proprietat intellectuala Compte David Gil que l'altre dia va coincidir amb Betlem Gopegui, que està a punt de publicar una novel·la amb CC-by-nc-nd, és a dir, sense permetre ni ús comercial ni que uns altres reciclin el contingut fent obres derivades. A éso li cridava Copyleft. El millor, segons el relat de David és que la sra Gopegui:
Cultura: origen i significatLa idea de cultura i el seu irreparable origen en el nacionalisme alemany ha estat deconstruida moltes vegades en tot tipus de formats. Segurament la arqueología més popular en els últims anys hagi estat la de Gustavo Bé:
Mereix la pena llegir a Bo per a fer una arqueología del concepte i el seu ascens des de Herder als nostres dies. Bé remarca que
Perquè Cultura, així amb majúscules, és tot allò -des de les obres artístiques de prestigi a la gastronomia més o menys reinventada i tradicional- que contribueix a la formació d'una identitat col·lectiva derivada dels mites constitutivos de l'estat nacional. La cultura com funció estatalEn països com Espanya, Nigèria o El Marroc on l'estat no ha pogut imposar d'una forma clara i homogènia aquests mites -és a dir, on l'estat ha fracassat com projecte nacional- aquests es donen fragmentados en la forma de nacionalismes alternatius i un cert protagonisme de les identitats i pertinences pre-modernes com la família, la quadrilla, la religió o el linaje. I precisament per això en aquests països la Cultura és part central del debat més que en cap altre costat. Però vagin a França on fa aigües per la pressió migratoria. O a Brasil, Argentina, Mèxic, Cuba o Bielorrusia, on el projecte modern, en la seva dimensió nacional viu amb pujanza. En aquests països fins a la alteridad, fins al presumpte antagonismo a l'estat nacional l'és per l'estat, als governs del qual o adreça social se'ls retreu, en tot cas, la seva falta de sentit nacional. Imaginaris socials i mediàtics que viuen en l'excepció permanent de la realitat nacional. Excepció que impermeabiliza de la interacció enfront del forà (per definició aliè) i destrueix al temps el sentit dels nacionals fos del terreny nacional (si tot quant atén a aquesta realitat és excepcional i té causes endógenas, quant sigues i pinso tampoc té validesa fos). El nacional és un orfe o un autista que té dificultats per a crear sentit fora de la relació amb el seu estat-territori-nació. Per això els estats nacionals es doten d'aquest folkror d'animals nacionals que moren al sortir per la frontera estatal, des del coquí portorriqueño al linx ibèric, model disneyzado de la principal virtut nacional, no poder existir fora de les fronteres de l'estat i el seu imaginari. Què vol dir alliberar la Cultura?En aquest marc l'artista, el creador, no pot ser sinó una figura central de la construcció nacional. Un treballador especialitzat de la reproducció identitaria del nacionalisme. Una labor digna de ser separada de la vida. Una figura que no ha de ser confosa amb els afeccionats que escriuen en les seves estones lliures de la mateix manera que un ciutadà que intenta esclarir les causes de l'augment de la criminalidad no ha de confondre's amb un policia o un Ministre de l'Interior. I aquí de nou l'oposició esquerra-dreta tan de matís com sempre, tan en la mateixa línia: el debat és com s'assegura la manutenció, no si té sentit la funció. Manutenció que és més assenyat assegurar, ens diuen els més liberals, mitjançant un monopoli artificial cridat propietat intel·lectual. Manutenció que caldria assegurar mitjançant un salari públic, ens assegura Gopegui en la cita d'a dalt, per a assegurar la viabilitat de la profesionalización. Això, significaria a més alliberar la Cultura, és a dir, assegurar la seva gratuïtat per a tots i la seva universalidad. En una paraula, estendre de forma més efectiva els models identitarios de la construcció nacional. Perdonin-me però no és est el problema que em preocupa. No m'interessa alliberar la Cultura ni crec que hagi de ser un problema assegurar formes de remuneració per a mantenir a les seves ejecutantes distintes a les de la resta dels mortals. La qüestió és tan simple com saber si el monopoli econòmic excepcional sobre les pròpies creacions és necessari ja o no per a assegurar que hi hagi persones que segueixin fent propostes que portin parelles certa innovació i diversitat. Poc importa si és com professionals full estafi o no, ingressant més per venda d'objectes (llibres, discos, etc) o per shows (concerts, conferències ). I molt em temo que aquesta resposta ja està bé resposta per la pràctica i la teoria econòmica. La resta són debats sobre la optimización de l'estat per i per al nacionalisme. I simplement, no m'interessen. Estat, cultura, identitat nacional i propietat intel·lectual
Cuenta David Gil que el otro día coincidió con Belén Gopegui, que está a punto de publicar una novela con CC-by-nc-nd, es decir, sin permitir ni uso comercial ni que otros reciclen el contenido haciendo obras derivadas. A éso le llamaba Copyleft. Lo mejor, según el relato de David es que la sra Gopegui:
Cultura: origen y significadoLa idea de cultura y su irreparable origen en el nacionalismo alemán ha sido deconstruida muchas veces en todo tipo de formatos. Seguramente la arqueología más popular en los últimos años haya sido la de Gustavo Bueno:
Merece la pena leer a Bueno para hacer una arqueología del concepto y su ascenso desde Herder a nuestros días. Bueno remarca que
Porque Cultura, así con mayúsculas, es todo aquello -desde las obras artísticas de prestigio a la gastronomía más o menos reinventada y tradicional- que contribuye a la formación de una identidad colectiva derivada de los mitos constitutivos del estado nacional. La cultura como función estatalEn países como España, Nigeria o Marruecos donde el estado no ha podido imponer de una forma clara y homogénea estos mitos -es decir, donde el estado ha fracasado como proyecto nacional- estos se dan fragmentados en la forma de nacionalismos alternativos y un cierto protagonismo de las identidades y pertenencias pre-modernas como la familia, la cuadrilla, la religión o el linaje. Y precisamente por eso en estos países la Cultura es parte central del debate más que en ningún otro lado. Pero vayan a Francia donde hace aguas por la presión migratoria. O a Brasil, Argentina, México, Cuba o Bielorrusia, donde el proyecto moderno, en su dimensión nacional vive con pujanza. En estos países hasta la alteridad, hasta el presunto antagonismo al estado nacional lo es por el estado, a cuyos gobiernos o dirección social se les reprocha, en todo caso, su falta de sentido nacional. Imaginarios sociales y mediáticos que viven en la excepción permanente de la realidad nacional. Excepción que impermeabiliza de la interacción frente al foráneo (por definición ajeno) y destruye al tiempo el sentido de los nacionales fuera del terreno nacional (si todo cuanto atiende a esta realidad es excepcional y tiene causas endógenas, cuanto sé y pienso tampoco tiene validez fuera). El nacional es un huérfano o un autista que tiene dificultades para crear sentido fuera de la relación con su estado-territorio-nación. Por eso los estados nacionales se dotan de ese folkror de animales nacionales que mueren al salir por la frontera estatal, desde el coquí portorriqueño al lince ibérico, modelo disneyzado de la principal virtud nacional, no poder existir fuera de las fronteras del estado y su imaginario. ¿Qué quiere decir liberar la Cultura?En este marco el artista, el creador, no puede ser sino una figura central de la construcción nacional. Un trabajador especializado de la reproducción identitaria del nacionalismo. Una labor digna de ser separada de la vida. Una figura que no debe ser confundida con los aficionados que escriben en sus ratos libres del mismo modo que un ciudadano que intenta esclarecer las causas del aumento de la criminalidad no debe confundirse con un policía o un Ministro del Interior. Y ahí de nuevo la oposición izquierda-derecha tan de matiz como siempre, tan en la misma línea: el debate es como se asegura la manutención, no si tiene sentido la función. Manutención que es más sensato asegurar, nos dicen los más liberales, mediante un monopolio artificial llamado propiedad intelectual. Manutención que habría que asegurar mediante un salario público, nos asegura Gopegui en la cita de arriba, para asegurar la viabilidad de la profesionalización. Esto, significaría además liberar la Cultura, es decir, asegurar su gratuidad para todos y su universalidad. En una palabra, extender de forma más efectiva los modelos identitarios de la construcción nacional. Perdónenme pero no es este el problema que me preocupa. No me interesa liberar la Cultura ni creo que deba ser un problema asegurar formas de remuneración para mantener a sus ejecutantes distintas a las del resto de los mortales. La cuestión es tan simple como saber si el monopolio económico excepcional sobre las propias creaciones es necesario ya o no para asegurar que haya personas que sigan haciendo propuestas que lleven parejas cierta innovación y diversidad. Poco importa si es como profesionales full time o no, ingresando más por venta de objetos (libros, discos, etc) o por shows (conciertos, conferencias ). Y mucho me temo que esta respuesta ya está bien respondida por la práctica y la teoría económica. Lo demás son debates sobre la optimización del estado por y para el nacionalismo. Y simplemente, no me interesan. Guardado por David de Ugarte en Destacados a las 12:46 pm
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