Hoy acabo de responder a una entrevista para la revista tdi en Argentina. Una de las pocas revistas sobre innovación que hay en papel en nuestro ámbito lingüístico
tdi es una de las revistas más interesantes de Argentina. Hernán Fernández me entrevistó hoy sobre fabbing
¿Crees que el desarrollo y la popularización del fabbing están necesariamente vinculados a los cambios profundos que propones en algunas de tus conferencias, como la abolición de la propiedad intelectual y la reforma agraria? ¿Por qué?
En realidad no. El fabbing seguramente se desarrolle, o al menos no faltarán fuerzas que lo impulsen, al margen de la devolución y desde luego al margen de la reforma agraria… el tema es que las consecuencias si estas no se realizan pueden ser terroríficas: tendríamos una exacerbación de lo que ya estamos viendo con la soja para biocombustible, nuevas economías extractivas de plantación y fortalecimiento de las relaciones de dependencia sobre las materias primas. Y por otro lado un peso creciente -con toda su carga represiva- del sindicato de grandes beneficiarios de la propiedad intelectual, que acentuaría aún más este fenómeno, aumentando las brechas de desarrollo entre distintas regiones del mundo y el acceso al conocimiento.
¿Cuáles son las principales barreras para que se popularice el fabbing?
A día de hoy sólo tenemos prototipos, por tanto, aunque sean planos libres, exige saber un poquito de electrónica y vérselas con el soldador. En breve tendremos la competencia de los primeros modelos comerciales. Ese va a ser un momento clave, porque seguramente los primeros modelos no cuesten más de 1000$ y pueden acabar imponiendo un estándar privativo y cerrado si no andamos rápido…
¿Si la generación de materiales sustitutivos no acompañara el ritmo de crecimiento del fabbing, esto podría atentar contra las mismas premisas de desarrollo sustentable que defiendes? Habría, por ejemplo, cada vez mayor demanda de plásticos derivados del petróleo y cada vez menos petróleo… En este sentido, el fabbing ¿podría producir un impacto ecológico negativo?
Completamente. Si no somos capaces de avanzar paralelamente en reciclabilidad de materias primas y en autogeneración de energía, la difusión del fabbing, que tan progresista parece a primera vista (un verdadero jaque a la lógica consumista) puede convertirse en un devorador insaciable de materias primas y una fuente de basura de difícil recuperación. ¿Te imaginas una sociedad donde todo el mundo tiene una pequeña fábrica en casa y funde plástico y metales con la misma naturalidad con la que hoy consumimos papel?
¿Qué precauciones habría que tomar?
Creo que básicamente tenemos que investigar en los campos de los plásticos vegetales y su reciclabilidad por un lado y por otro organizar redes de producción que involucren a los pequeños agricultores. Sería peligrosísimo volver a la economía de plantación en manos de cuatro grandes distribuidores mundiales.
¿Ves viable un modelo de comercialización de planos? ¿Qué te parece el proyecto de Ponoko? ¿Qué modelo propones?
El modelo Ponoko es viable y así lo demuestra su práctica. Pero es necesario avanzar hacia repositorios libres y gratuitos donde la gente comparta conocimiento y diseño. En cuanto tengamos las primeras máquinas trabajando -dentro de unas semanas- abriremos un espacio para ello con todos los planos y creaciones en dominio público.
¿Los académicos están interesados en el fabbing?
En Europa desde luego sí, todos los días tenemos invitaciones y conversaciones con economistas, ecólogos e ingenieros de distintas universidades. El fabbing es la próxima frontera y desde luego, un reto de primera magnitud.
¿Qué impacto social podrá tener el hecho de que se popularice y se distribuya la producción? ¿Cuán lejos está esto?
Creo que lo veremos en los próximos diez años. Creo que sectore enteros, como la juguetería o las manufacturas de plástico, tendrán que reorientarse de un modo similar al que se transformó el sector de la fotografía por el impacto de las cámaras digitales. Pero esto no será lo más importante. La clave estará en el impacto medioambiental y en la evolución de los sistemas de propiedad intelectual como comentábamos. Podemos ir a un mundo más distribuido, más comunitario, donde las personas y las comunidades sean más interdependientes y autónomas, o a un mundo más centralizado en el que los gigantes de la propiedad intelectual y las materias primas sean aún maś poderosos e influyentes, ensanchando las diferencias regionales y de desarrollo.
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