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Viernes, 24 de Agosto de 2007El sorprendente testamento de Batya GurVersiones Latoc Anteayer acabé Un asesinato en directo y estoy todavía en shock. Batya Gur pertenece a la gran generación de novelistas de género del Mediterráneo. Es el par israelí de Vázquez Moltanbán, Camilleri, Markaris La constante más significativa de su obra es la exposición, tan sutil como inmisericorde, de los principales ejes de conflicto interno de la sociedad israelí. El tenaz relato de la irreductibilidad de la diferencia entre mizrajíes y askenazíes y la profundidad del racismo nacionalista -de indudable origen germánico- tan extendido entre los círculos de poder de estos últimos, la convirtieron en una de las figuras críticas más potentes y populares de la literatura israelí actual. Seguramente, fuera de Israel, su obra más conocida sea Asesinato en el kibutz donde sella el acta de defunción de este modelo social relatando su funcionamiento wikipedico como último totalitarismo asambleario. En Un asesinato en directo todavía hace un pequeño autohomenaje a lo que supuso aquel libro en 1994, de boca de un personaje marginal en la trama:
Pero el motor de la trama de esta última novela es un crimen de guerra. Un asesinato impune de prisioneros durante la guerra del Yom Kipur. Muy simbólico teniendo en cuenta que los protagonistas y guardianes del secreto son estrellas de los informativos de la televisión pública, el lugar donde se forja la conciencia nacional, que acaban amenazándose y matándose entre si. Cuando Michael Ohayon, el protagonista de toda la serie de novelas, descubre finalmente la verdad, una plancha de silencio oficial se impone desde su mando directo, el director Shorer, que a lo largo de toda la serie se ha ido configurando como la figura paterna y la referencia moral de Ohayon, el símbolo de lo incorrupto que mantiene con vida el estado.
En la escena final Ohayon queda con su hijo Yubal, reservista del ejército que comienza por pregutarle si siguie siendo sionista y argumenta con el tipo de razones que informan a los objetores israelíes de mi generación. Repasando la Historia israelí, cada vez más claramente repudiada por Yubal, Ohayon dice:
Más allá del conflicto específicamente israelí, la clave de la crisis del sionismo hertzeliano está en su propio aporte histórico: la conversión del sionismo en un nacionalismo. Al tener un estado como los otros hicimos lo que los estados hicieron siempre, nos viene a decir un Ohayon estupefacto todavía pues acaba de descubrir la raiz oscura de todo contrato nacional: callar, negar y hacer como que no existe aquello en lo que el estado nacional se basa y que por su propia naturaleza sanguinolienta no puede ser relatado en los términos de las leyendas identitarias que sostienen a la comunidad nacional imaginada. Comunidad que por ser tan sólo imaginada, tiene tan poca existencia fuera del estado que éste tiene tiene que estar construyéndola permanentemente, es decir por un lado azuzando y exagerando los mitos morales sobre los que se construye y por otro reafirmando las bases de su propia existencia, marcando el territorio a sangre frente a vecinos o disidentes. El secreto del estado nacional no reside en un crimen concreto. Es, como insinúa la frase de Shorer, general y cada día más grave, más oscuro. La cultura nacional, el orgullo nacional, el honor nacional al fin las naciones, su identidad, se basan en ese tipo de pacto de silencio y olvido. Todas las naciones tienen sus cadáveres en las cunetas, sus crímenes de guerra, sus expolios, que sólo pueden ser desenterrados, expuestos a la luz y al recuerdo, destruyendo el contrato nacional1. Pero ¿para qué hace falta un contrato nacional, no sería mejor un contrato cívico alrededor de un estado postnacionalista? Tal vez no haya tal alternativa, al menos en los estados nacidos del nacionalismo, nos insinúa Gur. En la última página del libro, cuando Ohayon califica de constructiva la rebelión pasiva de los soldados encargados de custodiar los asentamientos, Yubal le responde:
Y entonces Ohayon decide compartir con su hijo el peso del secreto Nota 1: Por cierto que no deja de ser curioso que esta reflexión venga desde una escritora popular israelí y no desde otros países, donde los autores tienen ejemplos tan cercanos en el tiempo como los israelíes de esa dinámica de remitificación constante, exclusión y crimen de estado y sin embargo Nota 2: Canadá es también el punto de fuga de una trama paralela que aparece en la novela y que refuerza y prepara el replanteamiento del sionismo no religioso que subyace en las actitudes de Yubal. En ella un rabino profético organiza una red de evasión de capitales para contruir en el país norteamericano una nueva Yavné con ciento y picomil seguidores, convencidos de que es necesario un refugio donde poner a salvo nuestra raza. El sorprendente testamento de Batya Gur Anteontem acabei Um assassinato ao vivo e estou ainda em choque. Batya Gur pertence à grande geração de novelistas de género do Mediterráneo. É o par israelense de Vázquez Moltanbán, Camilleri, Markaris A constante mais significativa de sua obra é a exposição, tão subtil como inmisericorde, dos principais eixos de conflito interno da sociedade israelense. O tenaz relato da irreductibilidad da diferença entre mizrajíes e askenazíes e a profundidade do racismo nacionalista -de indudable origem germánico- tão estendido entre os círculos de poder destes últimos, converteram-na numa das figuras críticas mais potentes e populares da literatura israelense actual. Seguramente, fora de Israel, sua obra mais conhecida seja Assassinato no kibutz onde sella o acta de morte deste modelo social relatando seu funcionamento wikipedico como último totalitarismo asambleario. Num assassinato ao vivo ainda faz um pequeno autohomenaje ao que supôs aquele livro em 1994, de boca de uma personagem marginal na trama:
Mas o motor da trama desta última novela é um crime de guerra. Um assassinato impune de prisioneiros durante a guerra do Yom Kipur. Muito simbólico tendo em conta que os protagonistas e guardiães do segredo são estrelas dos noticiários da televisão pública, o lugar onde se forja a consciência nacional, que acabam se ameaçando e se matando entre se. Quando Michael Ohayon, o protagonista de toda a série de novelas, descobre finalmente a verdade, um ferro de silêncio oficial se impõe desde seu comando directo, o director Shorer, que ao longo de toda a série se foi configurando como a figura paterna e a referência moral de Ohayon, o símbolo do incorrupto que mantém com vida o estado.
Na cena final Ohayon combina com seu filho Yubal, reservista do exército que começa por pregutarle se siguie sendo sionista e argumenta com o tipo de razões que informam aos objetores israelenses de minha geração. Repasando a História israelense, a cada vez mais claramente repudiada por Yubal, Ohayon diz:
Para além do conflito especificamente israelense, finque-a da crise do sionismo hertzeliano está em seu próprio contribua histórico: a conversión do sionismo num nacionalismo. Ao ter um estado como os outros fizemos o que os estados fizeram sempre, nos vem a dizer um Ohayon estupefacto ainda pois acaba de descobrir a raiz escura de todo contrato nacional: calar, negar e fazer como que não existe aquilo no que o estado nacional se baseia e que por sua própria natureza sanguinolienta não pode ser relatado nos termos das lendas identitarias que sustentam à comunidade nacional imaginada. Comunidade que por ser tão só imaginada, tem tão pouca existência fosse do estado que este tem tem que a estar a construir permanentemente, isto é por um lado azuzando e exagerando os mitos morais sobre os que se constrói e por outro reafirmando as bases de sua própria existência, marcando o território a sangue em frente a vizinhos ou dissidentes. O segredo do estado nacional não reside num crime concreto. É, como insinua a frase de Shorer, geral e a cada dia mais grave, mais escuro. A cultura nacional, o orgulho nacional, a honra nacional ao fim as nações, sua identidade, baseiam-se nesse tipo de pacto de silêncio e esquecimento. Todas as nações têm seus cadáveres nas cunetas, seus crimes de guerra, suas expolios, que só podem ser desenterrados, expostos à luz e à lembrança, destruindo o contrato nacional1. Mas pára que faz falta um contrato nacional, não seria melhor um contrato cívico ao redor de um estado postnacionalista? Talvez não tenha tal alternativa, ao menos nos estados nascidos do nacionalismo, nos insinua Gur. Na última página do livro, quando Ohayon qualifica de construtiva a rebelião pasiva dos soldados encarregados de custodiar os assentamentos, Yubal lhe responde:
E então Ohayon decide compartilhar com seu filho o peso do segredo Nota 1: Por verdadeiro que não deixa de ser curioso que esta reflexão vinga desde uma escritora popular israelense e não desde outros países, onde os autores têm exemplos tão próximos no tempo como os israelenses dessa dinâmica de remitificación constante, exclusão e crime de estado e no entanto Nota 2: Canadá é também o ponto de fuga de uma trama paralela que aparece na novela e que reforça e prepara o replanteamiento do sionismo não religioso que subyace nas atitudes de Yubal. Nela um rabino profético organiza uma rede de evasão de capitais para contruir no país norte-americano uma nova Yavné com cento e picomil seguidores, convencidos de que é necessário um refúgio onde pôr a salvo nossa raça. O surpreendente testamento de Batya Gur Antonte acabei Un asasinato en directo e estou aínda en shock. Batya Gur pertence á gran xeración de novelistas de xénero do Mediterráneo. É o par israelí de Vázquez Moltanbán, Camilleri, Markaris A constante máis significativa da súa obra é a exposición, tan sutil como inmisericorde, dos principais eixes de conflito interno da sociedade israelí. O tenaz relato da irreductibilidad da diferenza entre mizrajíes e askenazíes e a profundidade do racismo nacionalista -de indubidable orixe germánico- tan estendido entre os círculos de poder destes últimos, convertérona nunha das figuras críticas máis potentes e populares da literatura israelí actual. Seguramente, fóra de Israel, a súa obra máis coñecida sexa Asasinato no kibutz onde sela a acta de defunción deste modelo social relatando o seu funcionamento wikipedico como último totalitarismo asembleario. Nun asasinato en directo aínda fai un pequeno autohomenaje ao que supuxo aquel libro en 1994, de boca dun personaxe marginal na trama:
Pero o motor da trama desta última novela é un crime de guerra. Un asasinato impune de prisioneiros durante a guerra do Yom Kipur. Moi simbólico tendo en conta que os protagonistas e gardiáns do segredo son estrelas dos informativos da televisión pública, o lugar onde se forxa a conciencia nacional, que acaban ameazándose e matándose entre si. Cando Michael Ohayon, o protagonista de toda a serie de novelas, descobre finalmente a verdade, unha plancha de silencio oficial imponse desde o seu mando directo, o director Shorer, que ao longo de toda a serie se ha #ir configurando como a figura paterna e a referencia moral de Ohayon, o símbolo do incorrupto que mantén con vida o estado.
Na escena final Ohayon queda co seu fillo Yubal, reservista do exército que comeza por pregutarle si siguie sendo sionista e argumenta co tipo de razóns que informan aos objetores israelís da miña xeración. Repasando a Historia israelí, cada vez máis claramente repudiada por Yubal, Ohayon di:
Máis aló do conflito específicamente israelí, a clave da crise do sionismo hertzeliano está no seu propio aporte histórico: a conversión do sionismo nun nacionalismo. Ao ter un estado como os outros fixemos o que os estados fixeron sempre, vénnos a dicir un Ohayon estupefacto aínda pois acaba de descubrir a raiz escura de todo contrato nacional: calar, negar e facer como que non existe aquilo no que o estado nacional baséase e que pola súa propia natureza sanguinolienta non pode ser relatado nos términos das lendas identitarias que sosteñen á comunidade nacional imaxinada. Comunidade que por ser tan só imaxinada, ten tan pouca existencia fose do estado que este ten ten que estar construíndoa permanentemente, é dicir por unha banda azuzando e esaxerando os mitos morais sobre os que se constrúe e por outro reafirmando as bases da súa propia existencia, marcando o territorio a sangue fronte a veciños ou disidentes. O segredo do estado nacional non reside nun crime concreto. É, como insinúa a frase de Shorer, xeral e cada día máis grave, máis escuro. A cultura nacional, o orgullo nacional, o honor nacional ao fin as nacións, a súa identidade, baséanse nese tipo de pacto de silencio e esquecemento. Todas as nacións teñen os seus cadáveres nas cunetas, os seus crimes de guerra, as súas expolios, que só poden ser desenterrados, expostos á luz e ao recordo, destruíndo o contrato nacional1. Pero para que fai falta un contrato nacional, non sería mellor un contrato cívico ao redor dun estado postnacionalista? Talvez non haxa tal alternativa, polo menos nos estados nados do nacionalismo, insinúanos Gur. Na última páxina do libro, cando Ohayon cualifica de constructiva a rebelión pasiva dos soldados encargados de custodiar os asentamientos, Yubal respóndelle:
E entón Ohayon decide compartir co seu fillo o peso do segredo Nota 1: Por certo que non deixa de ser curioso que esta reflexión veña desde unha escritora popular israelí e non desde outros países, onde os autores teñen exemplos tan próximos no tempo como os israelís desa dinámica de remitificación constante, exclusión e crime de estado e con todo Nota 2: Canadá é tamén o punto de fuga dunha trama paralela que aparece na novela e que reforza e prepara o replanteamiento do sionismo non relixioso que subyace nas actitudes de Yubal. Nela un rabino profético organiza unha rede de evasión de capitais para contruir no país norteamericano unha nova Yavné con cento e picomil seguidores, convencidos de que é necesario un refuxio onde poñer a salvo a nosa raza. O sorprendente testamento de Batya Gur # # #el abans-ièr Un assassinat en dirècte e soi encara dins laspanada. Batya Gur Aperten a la granda generacion de romancièras de genre del Mediterrani. Es lo parelh israelian de Vázquez Moltanbán, Camilleri, Markaris La constanta mai significativa de la siá òbra es l'exposicion, tan subtila coma inmisericorde, dels principales aisses de conflicte intèrne de la societat israeliana. Lo tenaz relat de la irreductibilidad de la diferéncia entre mizrajíes e askenazíes e la prigondor del racisme nacionalista -de indudable origina germánico- tan estendut entre los cercles de poder d'aquestes darrièrs, la convertiguèron en una de las figuras criticas mai potentas e popularas de la literatura israeliana actuala. Segurament, fòra d'Israèl, la siá òbra mai coneguda siá Assassinat en lo kibutz a on sagèra l'acta de defunción d'aqueste modèl social en relatant lo sieu foncionament wikipedico coma darrièr totalitarisme asambleario. En Un assassinat en dirècte fa encara un pichon autohomenaje a çò que supausèt aquel libre en 1994, de boca d'un personatge marginal en la trama:
Mas lo motor de la trama d'aqueste darrièr roman es un crim de guèrra. Un assassinat impune de presoèrs pendent la guèrra del Yom Kipur. Fòrça simbolic en avent en compte que los protagonistas e guardianes del secrèt son d'estelas dels informatius de la television publica, lo luòc a on se forja la consciéncia nacionala, qu'acaban en se menaçant e en s'aucint entre se. Quand Michael Ohayon, lo protagonista de tota la seria de romans, descobrís fin finala la vertat, una plancha de silenci oficial s'impausa dempuèi lo sieu comandament dirècte, lo director Shorer, qu'al cors de tota la seria s'es configurat coma la figura paterna e la referéncia morala de Ohayon, lo simbòl de çò incorrupto que manten amb vida l'estat.
L'estonant testament de Batya Gur Abans-d'ahir vaig acabar Un assassinat en directe i estic encara en shock. Batya Gur pertany a la gran generació de novel·listes de gènere del Mediterrani. És el parell israelià de Vázquez Moltanbán, Camilleri, Markaris La constant més significativa de la seva obra és l'exposició, tan subtil com inmisericorde, dels principals eixos de conflicte intern de la societat israeliana. El tenaz relat de la irreductibilidad de la diferència entre mizrajíes i askenazíes i la profunditat del racisme nacionalista -d'indubtable origen germánico- tan estès entre els cercles de poder d'aquests últims, la van convertir en una de les figures crítiques més potents i populars de la literatura israeliana actual. Segurament, fora d'Israel, la seva obra més coneguda sigui Assassinat en el kibutz on segella l'acta de defunció d'aquest model social relatant el seu funcionament wikipedico com últim totalitarismo asambleario. En Un assassinat en directe encara fa un petit autohomenaje al que va suposar aquell llibre en 1994, de boca d'un personatge marginal en la trama:
Però el motor de la trama d'aquesta última novel·la és un crim de guerra. Un assassinat impune de presoners durant la guerra del Yom Kipur. Molt simbòlic tenint en compte que els protagonistes i guardians del secret són estrelles dels informatius de la televisió pública, el lloc on es forja la consciència nacional, que acaben amenaçant-se i matant-se entre si. Quan Michael Ohayon, el protagonista de tota la sèrie de novel·les, descobreix finalment la veritat, una planxa de silenci oficial s'imposa des del seu comandament directe, el director Shorer, que al llarg de tota la sèrie s'ha anat configurant com la figura paterna i la referència moral de Ohayon, el símbol del incorrupto que manté amb vida l'estat.
En l'escena final Ohayon queda amb el seu fill Yubal, reservista de l'exèrcit que comença per pregutarle si siguie sent sionista i argumenta amb el tipus de raons que informen als objetores israelians de la meva generació. Repassant la Història israeliana, cada vegada més clarament repudiada per Yubal, Ohayon diu:
Més enllà del conflicte específicament israelià, la clau de la crisi del sionismo hertzeliano està en el seu propi aporti històric: la conversió del sionismo en un nacionalisme. Al tenir un estat com els altres vam fer el que els estats van fer sempre, ens ve a dir un Ohayon estupefacto encara doncs acaba de descobrir la raiz fosca de tot contracte nacional: callar, negar i fer com que no existeix allò en el que l'estat nacional es basa i que per la seva pròpia naturalesa sanguinolienta no pot ser relatat en els termes de les llegendes identitarias que sostenen a la comunitat nacional imaginada. Comunitat que per ser tan només imaginada, té tan poca existència fos de l'estat que aquest té ha d'estar construint-la permanentment, és a dir d'una banda azuzando i exagerant els mites morals sobre els quals es construeix i per un altre reafirmando les bases de la seva pròpia existència, marcant el territori a sang enfront de veïns o dissidents. El secret de l'estat nacional no resideix en un crim concret. És, com insinua la frase de Shorer, general i cada dia més greu, més fosc. La cultura nacional, l'orgull nacional, l'honor nacional a la fi les nacions, la seva identitat, es basen en aquest tipus de pacte de silenci i oblit. Totes les nacions tenen els seus cadàvers en les cunetas, els seus crims de guerra, les seves expolios, que només poden ser desenterrados, exposats a la llum i al record, destruint el contracte nacional1. Però para què fa falta un contracte nacional, no seria millor un contracte cívic al voltant d'un estat postnacionalista? Tal vegada no hi hagi tal alternativa, almenys en els estats nascuts del nacionalisme, ens insinua Gur. En l'última pàgina del llibre, quan Ohayon qualifica de constructiva la rebelión passiva dels soldats encarregats de custodiar els assentaments, Yubal li respon:
I llavors Ohayon decideix compartir amb el seu fill el pes del secret Nota 1: Per cert que no deixa de ser curiós que aquesta reflexió venja des d'una escriptora popular israeliana i no des d'altres països, on els autors tenen exemples tan propers en el temps com els israelians d'aquesta dinàmica de remitificación constant, exclusió i crim d'estat i no obstant això Nota 2: Canadà és també el punt de fugida d'una trama paral·lela que apareix en la novel·la i que reforça i prepara el replanteamiento del sionismo no religiós que subyace en les actituds de Yubal. En ella un rabino profético organitza una xarxa d'evasió de capitals per a contruir en el país nord-americà una nova Yavné amb cent i picomil seguidors, convençuts que és necessari un refugi on posar a excepte la nostra raça. El sorprenent testament de Batya Gur
Anteayer acabé Un asesinato en directo y estoy todavía en shock. Batya Gur pertenece a la gran generación de novelistas de género del Mediterráneo. Es el par israelí de Vázquez Moltanbán, Camilleri, Markaris La constante más significativa de su obra es la exposición, tan sutil como inmisericorde, de los principales ejes de conflicto interno de la sociedad israelí. El tenaz relato de la irreductibilidad de la diferencia entre mizrajíes y askenazíes y la profundidad del racismo nacionalista -de indudable origen germánico- tan extendido entre los círculos de poder de estos últimos, la convirtieron en una de las figuras críticas más potentes y populares de la literatura israelí actual. Seguramente, fuera de Israel, su obra más conocida sea Asesinato en el kibutz donde sella el acta de defunción de este modelo social relatando su funcionamiento wikipedico como último totalitarismo asambleario. En Un asesinato en directo todavía hace un pequeño autohomenaje a lo que supuso aquel libro en 1994, de boca de un personaje marginal en la trama:
Pero el motor de la trama de esta última novela es un crimen de guerra. Un asesinato impune de prisioneros durante la guerra del Yom Kipur. Muy simbólico teniendo en cuenta que los protagonistas y guardianes del secreto son estrellas de los informativos de la televisión pública, el lugar donde se forja la conciencia nacional, que acaban amenazándose y matándose entre si. Cuando Michael Ohayon, el protagonista de toda la serie de novelas, descubre finalmente la verdad, una plancha de silencio oficial se impone desde su mando directo, el director Shorer, que a lo largo de toda la serie se ha ido configurando como la figura paterna y la referencia moral de Ohayon, el símbolo de lo incorrupto que mantiene con vida el estado.
En la escena final Ohayon queda con su hijo Yubal, reservista del ejército que comienza por pregutarle si siguie siendo sionista y argumenta con el tipo de razones que informan a los objetores israelíes de mi generación. Repasando la Historia israelí, cada vez más claramente repudiada por Yubal, Ohayon dice:
Más allá del conflicto específicamente israelí, la clave de la crisis del sionismo hertzeliano está en su propio aporte histórico: la conversión del sionismo en un nacionalismo. Al tener un estado como los otros hicimos lo que los estados hicieron siempre, nos viene a decir un Ohayon estupefacto todavía pues acaba de descubrir la raiz oscura de todo contrato nacional: callar, negar y hacer como que no existe aquello en lo que el estado nacional se basa y que por su propia naturaleza sanguinolienta no puede ser relatado en los términos de las leyendas identitarias que sostienen a la comunidad nacional imaginada. Comunidad que por ser tan sólo imaginada, tiene tan poca existencia fuera del estado que éste tiene tiene que estar construyéndola permanentemente, es decir por un lado azuzando y exagerando los mitos morales sobre los que se construye y por otro reafirmando las bases de su propia existencia, marcando el territorio a sangre frente a vecinos o disidentes. El secreto del estado nacional no reside en un crimen concreto. Es, como insinúa la frase de Shorer, general y cada día más grave, más oscuro. La cultura nacional, el orgullo nacional, el honor nacional al fin las naciones, su identidad, se basan en ese tipo de pacto de silencio y olvido. Todas las naciones tienen sus cadáveres en las cunetas, sus crímenes de guerra, sus expolios, que sólo pueden ser desenterrados, expuestos a la luz y al recuerdo, destruyendo el contrato nacional1. Pero ¿para qué hace falta un contrato nacional, no sería mejor un contrato cívico alrededor de un estado postnacionalista? Tal vez no haya tal alternativa, al menos en los estados nacidos del nacionalismo, nos insinúa Gur. En la última página del libro, cuando Ohayon califica de constructiva la rebelión pasiva de los soldados encargados de custodiar los asentamientos, Yubal le responde:
Y entonces Ohayon decide compartir con su hijo el peso del secreto Nota 1: Por cierto que no deja de ser curioso que esta reflexión venga desde una escritora popular israelí y no desde otros países, donde los autores tienen ejemplos tan cercanos en el tiempo como los israelíes de esa dinámica de remitificación constante, exclusión y crimen de estado y sin embargo Nota 2: Canadá es también el punto de fuga de una trama paralela que aparece en la novela y que refuerza y prepara el replanteamiento del sionismo no religioso que subyace en las actitudes de Yubal. En ella un rabino profético organiza una red de evasión de capitales para contruir en el país norteamericano una nueva Yavné con ciento y picomil seguidores, convencidos de que es necesario un refugio donde poner a salvo nuestra raza. Guardado por David de Ugarte en Destacados a las 11:05 am
Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just « Por un manifiesto de los Exploradores Electrónicos « Portada » Putin, los bloques y el neonacionalismo imperial ruso »
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