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Domingo, 16 de Abril de 2006

El misterioso caso de Boris Akunin y Erast Fandorin

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Erast FandorinEstaba en un hotel del centro de Barcelona. Había esperado a bajar al comedor a esa hora aún temprana en que los ingleses ya han acabado con la panceta pero los latinos aún no se están duchando. Iba por la segunda taza de zumo de naranja, el meridiano exacto de mi escaso desayuno. Me faltaban los cafés. Sin haber bebido al menos uno, hablar puede mantenerme de mal humor durante todo el día. Casi podía cantar victoria, cuando una figura conocida cruzó la puerta: Yuri Dzhibladze. Corrí literalmente a por el café mientras le saludaba. La perspectiva de una conversación con el activista y académico ruso merecía las prisas. Había alguien sobre quien quería preguntarle tranquila y personalmente: Boris Akunin.

De evidente origen georgiano -nacido en Tblisi, su verdadero apellido es Чхартишвили- Akunin empezó a brillar como traductor de Mishima. Fue pronto director de la Revista de Literatura Extranjera -desde donde popularizó a autores como Kundera o Borges- y dirigió una macroantología de literatura japonesa dentro de la editorial Pushkin. Todo bajo el patrocinio de George Soros. Boris Akunin nacía entonces, aunque tardaría todavía en saberse quién era el autor bajo el nombre, disparando las especulaciones: ¿Era un homenaje a Bakunin? ¿A Anna Akhmatova, recientemente publicada en Rusia gracias de nuevo a Soros?

En realidad los libros de la serie del consejero Fandorin, de los que han aparecido 11 novelas en ruso [texto íntegro de 10 de ellas descargable en la página del autor], cuatro traducidas en español, son un homenaje divertido y erudito constante a la literatura popular del XIX. Si en las primeras entregas Turgeniev y Tolstoi se mezclan con Verne, en la tercera y cuarta los homenajes a Leblanc y Conan Doyle se mezclarán con referencias críticas a Herzen

Fandorin, tecnófilo, audaz, culto y lleno de recursos es la antropormofización del esfuerzo de invención de un imaginario ruso no marcado por el estalinismo. El resultado de la búsqueda de un pasado raiz desde el que redefinirse colectivamente. Sus novelas son posiblemente las mejores historias de aventuras desde Salgari. Y el público ruso las sigue masivamente.

Mensaje y vicisitudes políticas: el enigma Akunin

Me contaba Yuri que cuando el año pasado se adaptó al cine la séptima entrega de la serie, el Consejero de Estado

el final fue modificado. En la novela Fandorin, tras descubrir que la propia jefatura de la policía secreta alimentaba de información a los terroristas para ganar importancia y peso dentro del aparato del estado, rechaza el ascenso propuesto y abandona el servicio del estado. En la película lo hace en un primer arraque, pero luego se arrepiente y vuelve, diciendo que hay que poner por delante el interés nacional, reflejando asi los aires dominantes en la política rusa

Lo curioso es que ese tipo de asertos es bastante común en las novelas de Akunin. No es ya que en Gambito Turco, Fandorin rechace abiertamente la democracia, es que a lo largo de toda la serie, la definición de la identidad rusa en oposición a Europa parte de un discurso reaccionario presente en toda la tradición política nacionalista de aquel país. El mismo que en su día enfrenta a los decembristas, que es recogido en parte por Herzen y los paneslavistas y que está presente también en la escolástica soviética desde Stalin… hasta Putin. En Muerte en el Leviatan, el personaje japonés, Gintaro Aono, hace suyo este discurso de forma explícita:

Rusia se parece mucho a Japón: es el mismo Oriente que se alarga hasta Occidente. Sólo que a diferencia de nosotros, los rusos se olvidan de la estrella que marca el rumbo de la nave y su vuelven demasiado hacia los lados. Destacar el yo o disolverlo en el poderoso nosotros: he ahí donde radica la oposición entre Europa y Asia. Y yo creo que Rusia tiene ahora una inmejorable oportunidad para pasar del primer camino al segundo.

En el nombre del zarSi lo pensamos un poco, el “ahora” del aserto difícilmente puede referirse a 1878, ni en general al contexto histórico de Fandorin. Rusia sólo ha tenido breves y azarosos experimentos democráticos. El “ahora” de Akunin, es el “ahora” de Putin. Algo no cuadra. ¿Un autor de la órbita de Soros confluyendo con Putin? Esa era mi pregunta de fondo a Yuri. Quedó sin contestar.

¿Un antagonista para Akunin?

Pero el misterio Akunin no acaba ahí. En el 2001 apareció la primera entrega de una nueva serie firmada por el historiador y guionista Leonid Yusefovich, que retomaba así un trabajo suyo llevado al cine en el noventa y dos.

Костюм Арлекина, “Las ropas del Arlequín”, aparece ahora en español como En el nombre del Zar, tras su publicación en Alemania e Italia. Y no hace falta leer mucho para darse cuenta de que su protagonista es un rival directo dentro del aparato zarista de los jefes de Fandorin…

Como os decía hace poco, y bien sabía Cóndor, una de las claves para entender la nueva Europa está en las novelitas baratas. En Rusia estas novelas no llegan a 2 euros… y para mi que bajo la intriga de la trama decimonónica hay una trama con otras intrigas mucho más actuales.

El misterioso caso de Boris Akunin y Erast Fandorin
Portugués Apertium

Erast FandorinEstava num hotel do centro de Barcelona. Tinha esperado a baixar ao comedor a essa hora ainda temporã em que os ingleses já acabaram com a panceta mas os latinos ainda não se estão duchando. Ia pela segunda xícara de zumo de naranja, o meridiano exacto de meu escasso café da manhã. Faltavam-me os cafés. Sem ter bebido ao menos um, falar pode me manter de mau humor durante todo o dia. Quase podia cantar vitória, quando uma figura conhecida cruzou a porta: Yuri Dzhibladze. Corri literalmente a por o café enquanto saudava-lhe. A perspectiva de uma conversa com o activista e académico russo merecia as pressas. Tinha alguém sobre quem queria lhe perguntar tranquila e pessoalmente: Boris Akunin.

De evidente origem georgiano -nascido em Tblisi, seu verdadeiro apellido é Чхартишвили- Akunin começou a brilhar como tradutor de Mishima . Foi cedo director da Revista de Literatura Estrangeira -desde onde popularizó a autores como Kundera ou Borges- e dirigiu uma macroantología de literatura japonesa dentro da editorial Pushkin. Todo baixo o patrocinio de George Soros. Boris Akunin nascia então, ainda que demoraria ainda em se saber quem era o autor baixo o nome, disparando as especulações: Era uma homenagem a Bakunin? A Anna Akhmatova, recentemente publicada em Rússia obrigado de novo a Soros?

Em realidade os livros da série do conselheiro Fandorin, dos que apareceram 11 novelas em russo [texto íntegro de 10 delas descargable na página do autor], quatro traduzidas em espanhol, são uma homenagem divertida e erudito constante à literatura popular do XIX. Se nas primeiras entregas Turgeniev e Tolstoi misturam-se com Verne, na terça e quarta as homenagens a Leblanc e Conan Doyle misturar-se-ão com referências críticas a Herzen.

Fandorin, tecnófilo, audaz, culto e cheio de recursos é a antropormofización do esforço de invenção de um imaginario russo não marcado pelo estalinismo. O resultado da busca de um passado raiz desde o que redefinirse colectivamente. Suas novelas são possivelmente melhore-las histórias de aventuras desde Salgari. E o público russo segue-as em massa.

Mensagem e vicisitudes políticas: o enigma Akunin

Contava-me Yuri que quando no ano passado se adaptou ao cinema a sétima entrega da série, o Conselheiro de Estado

o final foi modificado. Na novela Fandorin, depois de descobrir que a própria jefatura da polícia secreta alimentava de informação aos terroristas para ganhar importância e peso dentro do aparelho do estado, recusa a ascensão proposta e abandona o serviço do estado. No filme fá-lo num primeiro arraque, mas depois arrepende-se e volta, dizendo que há que pôr por diante o interesse nacional, refletindo asi os ares dominantes na política russa

O curioso é que esse tipo de asertos é bastante comum nas novelas de Akunin. Não é já que em Gambito Turco, Fandorin recuse abertamente a democracia, é que ao longo de toda a série, a definição da identidade russa em oposição a Europa parte de um discurso reaccionario presente a toda a tradição política nacionalista daquele país. O mesmo que em seu dia enfrenta aos decembristas, que é recolhido em parte por Herzen e os paneslavistas e que está presente também na escolástica soviética desde StalinÂ… até Putin. Em Morte no Leviatan, a personagem japonesa, Gintaro Aono, faz seu este discurso de forma explícita:

Rússia parece-se muito a Japão: é o mesmo Oriente que se alonga até Occidente. Só que a diferença de nós, os russos se esquecem da estrela que marca o rumo da nave e sua voltam demasiado para os lados. Destacar o eu ou o dissolver no poderoso nós: eis onde radica a oposição entre Europa e Ásia. E eu acho que Rússia tem agora uma inmejorable oportunidade para passar do primeiro caminho ao segundo.

En el nombre del zarSe pensamo-lo um pouco, o “agora” do aserto dificilmente pode se referir a 1878, nem em general ao contexto histórico de Fandorin. Rússia só teve breves e azarosos experimentos democráticos. O “agora” de Akunin, é o “agora” de Putin. Algo não quadra. Um autor da órbita de Soros confluyendo com Putin? Essa era minha pergunta de fundo a Yuri. Ficou sem contestar.

Um antagonista para Akunin?

Mas o mistério Akunin não acaba aí. No 2001 apareceu a primeira entrega de uma nova série assinada pelo historiador e roteirista Leonid Yusefovich, que retomava assim um trabalho seu levado ao cinema no noventa e dois.

Костюм Арлекина, “As roupas do Arlequín”, aparece agora em espanhol como No nome do Zar, depois de sua publicação em Alemanha e Itália. E não faz falta ler muito para se dar conta de que seu protagonista é um rival directo dentro do aparelho zarista dos chefes de FandorinÂ…

Como vos dizia faz pouco, e bem sabia Cóndor, uma das finques para entender a nova Europa está nas novelitas baratas. Em Rússia estas novelas não chegam a 2 eurosÂ… e para meu que baixo a intriga da trama decimonónica há uma trama com outras intrigas bem mais actuais.

O misterioso caso de Boris Akunin e Erast Fandorin
Galego Apertium

Erast FandorinEstaba nun hotel do centro de Barcelona. esperara a baixar ao comedor a esa hora aínda temprana en que os ingleses xa acabaron coa panceta pero os latinos aínda non se están duchando. Ía pola segunda cunca de zume de laranxa, o meridiano exacto do meu escaso almorzo. Faltábanme os cafés. Sen beber polo menos un, falar pode manterme de mal humor durante todo o día. Case podía cantar vitoria, cando unha figura coñecida cruzou a porta: Yuri Dzhibladze. Corrín literalmente a por o café mentres lle saudaba. A perspectiva dunha conversación co activista e académico ruso merecía as présas. Había alguén sobre quen quería preguntarlle tranquila e personalmente: Boris Akunin.

De evidente orixe georgiano -nado en Tblisi, o seu verdadeiro apelido é Чхартишвили- Akunin empezou a brillar como tradutor de Mishima . Foi pronto director da Revista de Literatura Estranxeira -desde onde popularizou a autores como Kundera ou Borges- e dirixiu unha macroantología de literatura xaponesa dentro da editorial Pushkin. Todo baixo o patrocinio de George Soros. Boris Akunin nacía entón, aínda que tardaría aínda en saberse quen era o autor baixo o nome, disparando as especulacións: Era unha homenaxe a Bakunin? A Anna Akhmatova, recientemente publicada en Rusia grazas de novo a Soros?

En realidade os libros da serie do conselleiro Fandorin, dos que apareceron 11 novelas en ruso [texto íntegro de 10 delas descargable na páxina do autor], catro traducidas en español, son unha homenaxe divertida e erudito constante á literatura popular do XIX. Si nas primeiras entregas Turgeniev e Tolstoi mestúranse con Verne, na terceira e cuarta as homenaxes a Leblanc e Conan Doyle mesturaranse con referencias críticas a Herzen.

Fandorin, tecnófilo, audaz, culto e cheo de recursos é a antropormofización do esforzo de invención dun imaxinario ruso non marcado polo estalinismo. O resultado da procura dun pasado raiz desde o que redefinirse colectivamente. As súas novelas son posiblemente as mellores historias de aventuras desde Salgari. E o público ruso ségueas masivamente.

Mensaxe e vicisitudes políticas: o enigma Akunin

Contábame Yuri que cando o ano pasado adaptouse ao cine a sétima entrega da serie, o Conselleiro de Estado

o final foi modificado. Na novela Fandorin, tras descubrir que a propia jefatura da policía secreta alimentaba de información aos terroristas para gañar importancia e peso dentro do aparello do estado, rexeita o ascenso proposto e abandona o servizo do estado. Na película faio nun primeiro arraque, pero logo arrepíntese e volve, dicindo que hai que poñer por diante o interese nacional, reflectindo asi os aires dominantes na política rusa

O curioso é que ese tipo de asertos é bastante común nas novelas de Akunin. Non é xa que en Gambito Turco, Fandorin rexeite abiertamente a democracia, é que ao longo de toda a serie, a definición da identidade rusa en oposición a Europa parte dun discurso reaccionario presente en toda a tradición política nacionalista daquel país. O mesmo que no seu día enfronta aos decembristas, que é recolleito en parte por Herzen e os paneslavistas e que está presente tamén na escolástica soviética desde StalinÂ… ata Putin. En Morte no Leviatan, o personaxe xaponés, Gintaro Aono, fai seu este discurso de forma explícita:

Rusia parécese moito a Xapón: é o mesmo Oriente que se alarga ata Occidente. Só que a diferenza de nós, os rusos esquécense da estrela que marca o rumbo da nave e a súa volven demasiado cara aos lados. Destacar o eu ou disolvelo no poderoso nós: velaí onde radica a oposición entre Europa e Asia. E eu creo que Rusia ten agora unha inmejorable oportunidade para pasar do primeiro camiño ao segundo.

En el nombre del zarSi pensámolo un pouco, o “agora” do aserto difícilmente pode referirse a 1878, nin en xeral ao contexto histórico de Fandorin. Rusia só ha #ter breves e azarosos experimentos democráticos. O “agora” de Akunin, é o “agora” de Putin. Algo non cuadra. Un autor da órbita de Soros confluíndo con Putin? Esa era a miña pregunta de fondo a Yuri. Quedou sen contestar.

Un antagonista para Akunin?

Pero o misterio Akunin non acaba aí. No 2001 apareceu a primeira entrega dunha nova serie asinada polo historiador e guionista Leonid Yusefovich, que retomaba así un traballo seu levado ao cine no noventa e dous.

Костюм Арлекина, “As roupas do Arlequín”, aparece agora en español como No nome do Zar, trala súa publicación en Alemania e Italia. E non fai falta ler moito para darse conta de que o seu protagonista é un rival directo dentro do aparello zarista dos xefes de FandorinÂ…

Como vos dicía hai pouco, e ben sabía Cóndor, unha das claves para entender a nova Europa está nas novelitas baratas. En Rusia estas novelas non chegan a 2 eurosÂ… e para o meu que baixo a intriga da trama decimonónica hai unha trama con outras intrigas moito máis actuais.

O misterioso caso de Boris Akunin e Erast Fandorin
Occitan Apertium

Erast Fandorin# # #el dins un otèl del centre de Barcelona. Aviá esperat a davalar al minjador a aquesta ora encara primairenca en que los angleses an ja acabat amb la panceta mas los latines encara pas se dochan. Anava per la segonda taza de chuc d'iranja, lo meridiano exacte de lo mieu escàs desayuno. Me mancavan los cafès. Sens aver begut almens òm, parlar pòt me manténer de marrida umor pendent tot lo jorn. Podiá gaireben cantar victòria, quand una figura coneguda crosèt la pòrta: Yuri Dzhibladze. Correguèri literalament a pel cafè mentre li saludava. La perspectiva d'una convèrsa amb l'activista e academic rus meritava las prèssas. Aviá quauquarrés sobratz qui voliá li preguntar tranquilla e personalament: Boris Akunin.

D'evidenta origina georgiano -nascut en Tblisi, lo sieu veritable nom de familha es Чхартишвили- Akunin comencèt a brilhar coma revirador de Mishima. Foguèt lèu director de la Revista de Literatura Estrangièra -dempuèi a on popularizèt a d'autors coma Kundera o Borges- e adrecèt una macroantología de literatura japonesa dins l'editoriala Pushkin. Tot jol patrocini de George Soros. Boris Akunin naissiá alavetz, e mai se trigariá encara en se saber quién èra l'autor jol nom, en tirant las especulacions: Èra un aumenatge a Bakunin? A Anna Akhmatova, recentament publicada en Rússia mercés de nòu a Soros?

En realitat los libres de la seria del conselhièr Fandorin, que n'an aparegut 11 romans en rus [tèxt intègre de 10 d'elas descargable en la pagina de l'autor], quatre reviradas en espanhòl, son un aumenatge divertit e erudito constant a la literatura populara del XIX. S'en los primièrs liuraments Turgeniev e Tolstoi se barrejan amb Verne, en la tresena e quatrena los aumenatges a Leblanc e Conan Doyle se barrejaràn amb de referéncias criticas a Herzen.

Fandorin, tecnófilo, audaz, Culte e plen de recorses es la antropormofización de l'esfòrç d'invencion d'un imaginari rus pas marcat pel estalinismo. Lo resultat de la recèrca d'un darrièr raiz que redefinirse colectivamente. Los sieus romans son dempuèi el possiblament las melhoras istòrias d'aventuras dempuèi Salgari. E lo public rus las seguís masivamente.

Messatge e vicisitudes politicas: l'enigma Akunin

Me comptava Yuri que quand s'adaptèt arunan al cinèma lo seten liurament de la seria, lo Conselhièr d'Estat

La fin foguèt modificada. En lo roman Fandorin, après descobrir que la pròpria prefectura de la polícia secrèta alimentava d'informacion als terroristas per ganhar importància e pes dins l'aparelh de l'estat, refusa l'ascens prepausat e abandona lo servici de l'estat. En la pellicula o fa en un primièr arraque, mas après se arrepiente e torna, en disent que cal póner per davant l'interès nacional, en rebatent asi los aires dominantes en la politica russa

Çò de coriós es qu'aqueste tipe de asertos es pro comun en los romans de Akunin. Es pas doncas qu'en Gambito Turc, Fandorin refuse dobertament la democracia, es qu'al cors de tota la seria, la definicion de l'identitat russa en oposicion en Euròpa partís d'un discors reaccionario present en tota la tradicion politica nacionalista d'aquel país. Lo meteis qu'en lo sieu jorn afronta als decembristas, qu'es apletat en partida per Herzen e los paneslavistas e qu'es present tanben en la escolástica sovietica dempuèi StalinÂ… fins a Putin. En Mòrt en lo Leviatan, lo personatge japonés, Gintaro Aono, fa sieu aqueste discors de forma explicita:

Rússia se sembla fòrça en Japon: es lo meteis Orient que s'alonga fins a Cogant. Sonque qu'a diferéncia de nosautres, los russes se desbremban de l'estela que marca la direccion de la nau e la siá tornan tròp cap als costats. Destacar l'ieu o o dissòlver en lo poderós nosautres: ai aicí a on radica l'oposicion entre Euròpa e Asia. E ieu creï que Rússia a ara una inmejorable oportunitat per passar del primièr camin al segond.

En el nombre del zarS'o pensam un pauc, lo “ara” del aserto pòt dificilament se far referéncia a 1878, ni en general al contèxt istoric de Fandorin. Rússia a agut sonque breves e azarosos d'experiéncias democraticas. Lo “ara” de Akunin, es lo “ara” de Putin. Qualquarren pas bòrda. Un autor de l'orbita de Soros confluyendo amb Putin? Aquesta èra la miá question de fons a Yuri. Demorèt sens respondre.

Un antagonista per Akunin?

Mas lo mistèri Akunin acaba pas aicí. En lo 2001 apareguèt lo primièr liurament d'una nòva seria signada per l'istorian e scenarista Leonid Yusefovich, que repreniá aital un trabalh sieu portat al cinèma en lo nonanta dos.

Костюм Арлекина, “Las ròbas del Arlequín”, apareis ara en espanhòl coma En lo nom del Zar, après la siá publicacion en Alemanha e Itàlia. E cal pas liéger fòrça per s'avisar que la siá protagonista es un rival dirècte dins l'aparelh zarista dels caps de FandorinÂ…

Coma vos disiá adès, e sabiá plan Cóndor, una de las claus per entendre la nòva Euròpa es dins las novelitas bon mercat. En Rússia aquestes romans arriban pas a 2 èurosÂ… e per lo mieu que jos l'intriga de la trama decimonónica i a una trama amb d'autras intrigas fòrça mai actualas.

Lo misteriós cas de Boris Akunin e Erast Fandorin
Català Apertium

Erast FandorinEstava en un hotel del centre de Barcelona. Havia esperat a baixar al menjador a aquesta hora encara primerenca que els anglesos ja han acabat amb la panceta però els llatins encara no s'estan dutxant. Anava per la segona tassa de suc de taronja, el meridiano exacte del meu escàs desdejuni. Em faltaven els cafès. Sense haver begut almenys un, parlar pot mantenir-me de mal humor durant tot el dia. Gairebé podia cantar victòria, quan una figura coneguda va creuar la porta: Yuri Dzhibladze. Vaig córrer literalment a per el cafè mentre li saludava. La perspectiva d'una conversa amb l'activista i acadèmic rus mereixia les presses. Hi havia algú sobre qui volia preguntar-li tranquil·la i personalment: Boris Akunin.

D'evident origen georgiano -nascut en Tblisi, el seu veritable cognom és Чхартишвили- Akunin va començar a brillar com traductor de Mishima. Va ser aviat director de la Revista de Literatura Estrangera -des d'on va popularitzar a autors com Kundera o Borges- i va dirigir una macroantología de literatura japonesa dintre de l'editorial Pushkin. Tot sota el patrocini de George Soros. Boris Akunin naixia llavors, encara que trigaria encara a saber-se qui era l'autor sota el nom, disparant les especulacions: Era un homenatge a Bakunin? A Anna Akhmatova, recentment publicada a Rússia gràcies de nou a Soros?

En realitat els llibres de la sèrie del conseller Fandorin, dels quals han aparegut 11 novel·les en rus [text íntegre de 10 d'elles descargable en la pàgina de l'autor], quatre traduïdes en espanyol, són un homenatge divertit i erudit constant a la literatura popular del XIX. Si en els primers lliuraments Turgeniev i Tolstoi es barregen amb Verne, en la tercera i quarta els homenatges a Leblanc i Conan Doyle es barrejaran amb referències crítiques a Herzen

Fandorin, tecnófilo, audaç, culte i ple de recursos és la antropormofización de l'esforç d'invenció d'un imaginari rus no marcat pel estalinismo. El resultat de la recerca d'un passat raiz des del qual redefinirse colectivamente. Les seves novel·les són possiblement les millors històries d'aventures des de Salgari. I el públic rus les segueix massivament.

Missatge i vicissituds polítiques: l'enigma Akunin

M'explicava Yuri que quan l'any passat es va adaptar al cinema el setè lliurament de la sèrie, el Conseller d'Estat

el final va ser modificat. En la novel·la Fandorin, després de descobrir que la pròpia prefectura de la policia secreta alimentava d'informació als terroristes per a guanyar importància i pes dintre de l'aparell de l'estat, rebutja l'ascens proposat i abandona el servei de l'estat. En la pel·lícula ho fa en un primer arraque, però després es penedeix i torna, dient que cal posar per davant l'interès nacional, reflectint asi els aires dominants en la política russa

El curiós és que aquest tipus de asertos és bastant comú en les novel·les de Akunin. No és ja que en Gambito Turc, Fandorin rebutgi obertament la democràcia, és que al llarg de tota la sèrie, la definició de la identitat russa en oposició a Europa parteix d'un discurs reaccionari present en tota la tradició política nacionalista d'aquell país. El mateix que en el seu dia enfronta als decembristas, que és recollit en part per Herzen i els paneslavistas i que està present també en la escolástica soviètica des de StalinÂ… fins a Putin. En Mort en el Leviatan, el personatge japonès, Gintaro Aono, fa seu aquest discurs de forma explícita:

Rússia se sembla molt a Japó: és el mateix Orient que s'allarga fins a Occident. Només que a diferència de nosaltres, els russos s'obliden de l'estrella que marca el rumb de la nau i la seva tornen massa cap als costats. Destacar el jo o dissoldre-ho en el poderós nosaltres: he aquí on radica l'oposició entre Europa i Àsia. I jo crec que Rússia té ara una immillorable oportunitat per a passar del primer camí al segon.

En el nombre del zarSi ho pensem una mica, el “ara” del aserto difícilment pot referir-se a 1878, ni en general al context històric de Fandorin. Rússia només ha tingut breus i azarosos experiments democràtics. El “ara” de Akunin, és el “ara” de Putin. Alguna cosa no quadra. Un autor de l'òrbita de Soros confluint amb Putin? Aquesta era la meva pregunta de fons a Yuri. Va quedar sense contestar.

Un antagonista per a Akunin?

Però el misteri Akunin no acaba aquí. En el 2001 va aparèixer el primer lliurament d'una nova sèrie signada per l'historiador i guionista Leonid Yusefovich, que reprenia així un treball seu portat al cinema en el noranta-dos.

Костюм Арлекина, “Les robes del Arlequín”, apareix ara en espanyol com En el nom del Zar, després de la seva publicació a Alemanya i Itàlia. I no fa falta llegir molt per a adonar-se que el seu protagonista és un rival directe dintre de l'aparell zarista dels caps de FandorinÂ…

Com us deia fa poc, i bé sabia Cóndor, una de les claus per a entendre la nova Europa està en les novelitas barates. A Rússia aquestes novel·les no arriben a 2 eurosÂ… i per al meu que sota la intriga de la trama decimonónica hi ha una trama amb altres intrigues molt més actuals.

El misteriós cas de Boris Akunin i Erast Fandorin

Erast FandorinEstaba en un hotel del centro de Barcelona. Había esperado a bajar al comedor a esa hora aún temprana en que los ingleses ya han acabado con la panceta pero los latinos aún no se están duchando. Iba por la segunda taza de zumo de naranja, el meridiano exacto de mi escaso desayuno. Me faltaban los cafés. Sin haber bebido al menos uno, hablar puede mantenerme de mal humor durante todo el día. Casi podía cantar victoria, cuando una figura conocida cruzó la puerta: Yuri Dzhibladze. Corrí literalmente a por el café mientras le saludaba. La perspectiva de una conversación con el activista y académico ruso merecía las prisas. Había alguien sobre quien quería preguntarle tranquila y personalmente: Boris Akunin.

De evidente origen georgiano -nacido en Tblisi, su verdadero apellido es Чхартишвили- Akunin empezó a brillar como traductor de Mishima. Fue pronto director de la Revista de Literatura Extranjera -desde donde popularizó a autores como Kundera o Borges- y dirigió una macroantología de literatura japonesa dentro de la editorial Pushkin. Todo bajo el patrocinio de George Soros. Boris Akunin nacía entonces, aunque tardaría todavía en saberse quién era el autor bajo el nombre, disparando las especulaciones: ¿Era un homenaje a Bakunin? ¿A Anna Akhmatova, recientemente publicada en Rusia gracias de nuevo a Soros?

En realidad los libros de la serie del consejero Fandorin, de los que han aparecido 11 novelas en ruso [texto íntegro de 10 de ellas descargable en la página del autor], cuatro traducidas en español, son un homenaje divertido y erudito constante a la literatura popular del XIX. Si en las primeras entregas Turgeniev y Tolstoi se mezclan con Verne, en la tercera y cuarta los homenajes a Leblanc y Conan Doyle se mezclarán con referencias críticas a Herzen

Fandorin, tecnófilo, audaz, culto y lleno de recursos es la antropormofización del esfuerzo de invención de un imaginario ruso no marcado por el estalinismo. El resultado de la búsqueda de un pasado raiz desde el que redefinirse colectivamente. Sus novelas son posiblemente las mejores historias de aventuras desde Salgari. Y el público ruso las sigue masivamente.

Mensaje y vicisitudes políticas: el enigma Akunin

Me contaba Yuri que cuando el año pasado se adaptó al cine la séptima entrega de la serie, el Consejero de Estado

el final fue modificado. En la novela Fandorin, tras descubrir que la propia jefatura de la policía secreta alimentaba de información a los terroristas para ganar importancia y peso dentro del aparato del estado, rechaza el ascenso propuesto y abandona el servicio del estado. En la película lo hace en un primer arraque, pero luego se arrepiente y vuelve, diciendo que hay que poner por delante el interés nacional, reflejando asi los aires dominantes en la política rusa

Lo curioso es que ese tipo de asertos es bastante común en las novelas de Akunin. No es ya que en Gambito Turco, Fandorin rechace abiertamente la democracia, es que a lo largo de toda la serie, la definición de la identidad rusa en oposición a Europa parte de un discurso reaccionario presente en toda la tradición política nacionalista de aquel país. El mismo que en su día enfrenta a los decembristas, que es recogido en parte por Herzen y los paneslavistas y que está presente también en la escolástica soviética desde Stalin… hasta Putin. En Muerte en el Leviatan, el personaje japonés, Gintaro Aono, hace suyo este discurso de forma explícita:

Rusia se parece mucho a Japón: es el mismo Oriente que se alarga hasta Occidente. Sólo que a diferencia de nosotros, los rusos se olvidan de la estrella que marca el rumbo de la nave y su vuelven demasiado hacia los lados. Destacar el yo o disolverlo en el poderoso nosotros: he ahí donde radica la oposición entre Europa y Asia. Y yo creo que Rusia tiene ahora una inmejorable oportunidad para pasar del primer camino al segundo.

En el nombre del zarSi lo pensamos un poco, el “ahora” del aserto difícilmente puede referirse a 1878, ni en general al contexto histórico de Fandorin. Rusia sólo ha tenido breves y azarosos experimentos democráticos. El “ahora” de Akunin, es el “ahora” de Putin. Algo no cuadra. ¿Un autor de la órbita de Soros confluyendo con Putin? Esa era mi pregunta de fondo a Yuri. Quedó sin contestar.

¿Un antagonista para Akunin?

Pero el misterio Akunin no acaba ahí. En el 2001 apareció la primera entrega de una nueva serie firmada por el historiador y guionista Leonid Yusefovich, que retomaba así un trabajo suyo llevado al cine en el noventa y dos.

Костюм Арлекина, “Las ropas del Arlequín”, aparece ahora en español como En el nombre del Zar, tras su publicación en Alemania e Italia. Y no hace falta leer mucho para darse cuenta de que su protagonista es un rival directo dentro del aparato zarista de los jefes de Fandorin…

Como os decía hace poco, y bien sabía Cóndor, una de las claves para entender la nueva Europa está en las novelitas baratas. En Rusia estas novelas no llegan a 2 euros… y para mi que bajo la intriga de la trama decimonónica hay una trama con otras intrigas mucho más actuales.

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a las 9:07 am

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