El poder de las redes De las naciones a las redes
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Lunes, 2 de Julio de 2007

El efecto red y los límites de la participación

Por qué la lógica de los incentivos en servicios centrados en la formación de un repositorio común y finito inevitablemente llevará a la formación oligarquías participativas relativamente estables.

Desde hace un par de meses soy un usuario fiel de 11870. Sin embargo no estoy registrado. Simplemente cada vez que voy a quedar con alguien para comer o salir, busco el sitio propuesto en 11870 y mando el enlace a los comensales. Dicho de otro modo, soy un miembro pasivo de la comunidad 11870 que no aparece reflejado en la estadística de pie de página, la que dice que en este momento la comunidad tiene 3.461 usuarios.

La idea de la que parto es que comunidades como 11870 no pueden valorarse exclusivamente por el número de usuarios que aportan contenidos, los registrados, puesto que usuarios como yo también lo hacemos, ampliando continuamente el conocimiento público sobre el servicio y utilizándolo regularmente.

Esto es algo que Ryan Turner viene trabajando hace tiempo, proponiendonos medir el grado de implicación e incluso tratar de forma individualizada a los usuarios en función de éste.

Es más, mi teoría es que en casos como éste, el efecto red tiende a incrementar más que proporcionalmente la proporción de usuarios pasivos conforme crece el valor de la comunidad y el servicio. Es decir un estancamiento o un ralentizamiento en el número de usuarios registrados, paralelo a un crecimiento sostenido de visitas, es lo previsible en caso de éxito; es más, es la medida de haber alcanzado el éxito.

Daré un ejemplo: usuarios como yo sólo estaremos motivados a incorporar contenidos cuando nuestros restaurantes habituales o favoritos no aparezcan. Pero conforme la comunidad activa vaya incorporando los suyos, es más probable que cualquier restaurante en el que quiera citar a mis amigos ya esté incorporado. Por tanto cuantos más contenidos estén ya registrados en el repositorio, menos incentivos tendré a unirme a los creadores de contenido.

Siguiendo la terminología que el otro día proponía Javier Cañada, mis incentivos como usuario egoista me harán cada vez más enlazar y enviar fichas de lugares en 11870, pero al tiempo me desincentivarán a convertirme en reportero gastronómico.

Normalmente el ejemplo típico de efecto red es el teléfono o el fax:

Para el tercer usuario de la red telefónica, acceder a la red suponía poder hablar con dos personas. Pero para el cuarto, poder hacerlo con tres… y así sucesivamente. Cuantos más miembros tiene la red de usuarios más valor tiene para un no miembro pertenecer a ella… y por otro lado menos aportaría al valor a la red si se sumara a ella (el valor marginal de la externalidad es decreciente).

Lo interesante es que a través de las experiencias de las comunidades 2.x descubrimos dos tipos de productos afectados por el efecto red de maneras muy diferentes:

  1. Aquellos en los que el valor de la red no orienta mi tipo de participación. Es decir, porque haya más usuarios de fax no decidiré simplemente recibirlos y me dará pereza enviarlos. Pasa así en todas las tecnologías de comunicación uno a uno.
  2. Los basados en la construcción colectiva de un repositorio de información común finito como fin en si mismo. Cuanto más cerca esté la comunidad del límite (de tener todos los restaurantes listados y comentados por ejemplo) menores son los incentivos para un uso activo y mayores para los de uno pasivo

Y esto me lleva a una reflexión más amplia que afecta a todos los servicios basados en la creación de una información común como objetivo, sean típicamente servicios 2.0 (con un único output igual para todos los usuarios) como la wikipedia o digg o incluso algunos servicios 2.1 (con un output personalizado para cada usuario) como 11870: la lógica de los incentivos en este tipo de servicios inevitablemente llevará a la formación oligarquías participativas relativamente estables.

Los ejemplos más radicales serían servicios 2.0 tipo meneame o la prensa participativa. En ellos un pequeño grupo estable generará los contenidos (da igual si mediante el voto o mediante la redacción de los mismos) y una masa mayor de usuarios pasivos la consumirá y difundirá.

Esto tiene poco que ver con la distinción entre servicios fax y servicios vídeo, porque ocurrirá incluso en servicios como 11870 con un fuerte componente de “modelo vídeo”. Tiene que ver con la existencia o no del concepto de repositorio común como objetivo, tiene que ver con el rol de la identidad en el output final.

Tampoco tiene que ver con la idea de web 2.x ni con el carácter participativo. Servicios como feevy, que no generan un repositorio común, no tienen efectos red (me da igual cuanta gente use feevy, su valor, lo que aporta a mi blog, será igual para mi con 100 o con 3000 usuarios). Y servicios como Jumpcut que generan un repositorio común tan sólo como un medio para la creación personalizada, tampoco desincentivarán el paso de la participación pasiva a la activa, entre otras cosas porque el output objetivo no es en principio claramente delimitable o siquiera finito.

Primeras conclusiones

  1. Los servicios participativos de interés general como 11870 no pueden medir su éxito ni penetración exclusivamente por el número de usuarios activos. Los pasivos generan a partir de cierto nivel de desarrollo de contenidos más valor. Es más, la valoración no debería ser proporcional al número de usuarios que contribuyen en contenidos, sino normalmente, exponencial.
  2. En servicios necesariamente ideológicos basados en la generación colectiva de un repositorio común finito, como meneames o enciclopedias participativas, la formación de oligarquías participativas es inevitable. Eso hace tanto o más necesaria una distinción muy clara de la identidad de partida. Presentarse como servicio público llevará inevitablemente a la confusión entre la ideología de esa oligarquía participativa y un estándar de valores pretendidamente común a todos los mortales.
  3. En el caso particular del periodismo participativo es aún más importante saber que:
    • El número de generadores voluntarios de contenidos tiene un límite que se relaciona con el número de lectores. El número de lectores tiene una relación potencial con el número de generadores de contenidos. Nunca la participación en la generación de contenidos va a aproximarse a la participación pasiva. Al contrario.
    • Una vez más y dado que la formación de una oligarquía particiapativa es inevitable, la honestidad y la modestia ideológicas son fundamentales. No se puede pasar por servicio público lo que inevitablemente se va a convertir en relato de parte.
Guardado por David de Ugarte en como destacado
a las 1:22 pm

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    [...] El efecto red y los límites de la participación. Por David de Ugarte. Por Javier Martín, 05.07.07 @ 9:35 pm | [...]

  2. blog de 11870 » Archivo del weblog » Redes y personas

    [...] artículo muy interesante de David DeUgarte titulado “El efecto red y los límites de la participación” en el que desarrolla su particular e inteligente punto de vista respecto a las redes [...]


Comentarios

  1. Pedro Martín el 02/07/07 a las 1:39 pm

    “Oligarquía participativa estable”, es decir, el grumo de la masa. O buscando otro símil, tras cada “big bang” de la red (el 1.0, el 2.0, el 2.1) la materia se expande, gira, y paulatinamente las colisiones forman agrupaciones, planetas, sistemas.
    Gracias por el post, David (y gracias también a los que se atreven a comentar; como bien dice Arnau, el propio contenido no anima a ello, ejem)

  2. Pablo Mancini el 02/07/07 a las 1:39 pm

    Te lo decía acá en persona pero lo pongo en los comments así lo compartimos:

    El post está buenísimo y creo que habre las puertas a pensar y estudiar dos cosas, que enseguida se me dispararon cunado lo leí:

    Una es qué variables son permeables a estimulos del medio para incrementar la proporción.

    La otra es cómo rediseñar las formas de participación cuando la saturación informativa y de cobertura del medio alcanza sus máximos niveles. Cómo se transforma el rol participativo en ese instante en el que el mismo medio se está transformando….

    Lo ignoro. Hay que estudiarlo…

  3. Teketen el 02/07/07 a las 3:34 pm

    Estaría bien aderezar esto con unos cuantos datos del tipo 10% aporta 90% sólo consume (+ niveles intermedios).

    Sería también interesante analizar la reacción adversa de la gente que sinceramente se ha sentido participe de una acción colectiva participativa al chocar esta contra los intereses de la clase oligárquica creada. Muchos de ellos quizás anónimos (es mi caso en la wikipedia), yo igual que tú en 11870 soy muchas veces un usuario anónimo. Cuales son las reacciones de estos bolcheviques digitales? Algunas que se me ocurren:
    1. Generar redes diferentes en las que puedan expresarse de la manera en que la oligarquía no les deja. Para que ellos mismos puedan convertirse quizás en oligarquías a futuro…
    Ejemplo: http://en.citizendium.org. Esta web nace ante las críticas a la Wikipedia original de su falta de veracidad, es un proyecto de uno de los creadores de la Wikipedia y en ella es necesario mostrar conocimientos sobre un tema (tener título académico) y registrarse con el nombre original.
    2. Generar redes diferentes tan individualizadas y personalizadas que no compitan entre sí sino que muestren divergencias, visiones distintas de una misma realidad. Estas divergencias se visualizarán mediante los buscadores habituales o quizás bajo una misma comunidad que englobe todas pero que a su vez admita divergencias. (Se me ocurre una wikipedia en la que la gente vaya añadiendo sus propias definiciones cuando no este de acuerdo con los demás y aunque con la que más gente este de acuerdo se visualice la primera exista la posibilidad de visualizar las discordantes).
    Ejemplo: http://www.deugarte.com/wiki/contextos/Portada. Contextopedia es un repositorio donde una o varias personas explicitan el significado de los términos que utilizan en sus blogs, acompañándolos de información de contexto en sentido amplio: historia del colectivo en el que se integran, descripciones geográficas de lugares que son de su interés, etc.
    3. Crítica al modelo oligárquico en el que se ha constituido la comunidad. Activismo en contra de la comunidad.
    Ejemplo: http://blog.duopixel.com/comentarios/frustraciones_con_la_wikipedia.html. Crítica y media activismo en contra de los bibliotecarios.

    También sería interesante en analizar las reacciones que actualmente aún la clase dominante informacional y sus aliados mantienen sobre este tipo de comunidades. Puede ocurrir en varios frentes, los más comunes son los que tienen competencia directa o indirecta con la comunidad que genera esos contenidos y por otra parte los que al no poder controlar esa comunidad (como quizás lo pudieran hacer antes) lo que allí se crea arremete contra su imagen/persona/empresa/… Estas reacciones no son iguales a las primeras puesto que aquellas tienen un fin más liberador (exceptuando quizás el punto 1.) estas tienden a mantener la oligarquía que les ha permitido controlar y orientar la generación de contenidos y divulgarlas a la comunidad. Son varias las formas en las que se actúa en estos casos.
    1. Campañas de descrédito
    2. Acciones legales y/o coercitivas
    3. Censura.

    El problema sigue siendo que “Tras toda arquitectura informacional se esconde una estructura de poder.”

  4. Abenyusuf el 02/07/07 a las 6:28 pm

    “el efecto red tiende a incrementar más que proporcionalmente la proporción de usuarios pasivos conforme crece el valor de la comunidad y el servicio. Es decir un estancamiento o un ralentizamiento en el número de usuarios registrados, paralelo a un crecimiento sostenido de visitas, es lo previsible en caso de éxito; es más, es la medida de haber alcanzado el éxito.”
    Es evidentemente muy sugerente, pero obvia otros factores (reconocimiento en la interracción,afán de notoriedad, “lealtad” con su avatar). Si te pongo el ejemplo de los foros de webislam (que están cerrados por vacaciones, pero se pueden consultar)el aumento reciente de usuarios registrados(4.800, + de mil en un año)denota ganas de reconocimiento, tanto o más importante que la utilidad posible del acceso. Lo importante, como en el deporte, es participar. Y eso vale también para los usuarios polémicos “islamófobos”. Bueno, a lo mejor cambia con más éxito, pero por ahora creo que funciona así. Gracias.

  5. David de Ugarte el 02/07/07 a las 6:57 pm

    Abenyusuf, no creo que un foro pueda considerarse dentro del marco de este post. La idea clave es la de “repositorio finito”. Es un planteamiento que funciona con wikis, 11870 y comunidades así… no con un foro o una comunidad de charla, que es cierto que tiene un límite también en su crecimiento de usuarios “contribuyentes” y que genera unas ciertas “oligarquías participativas” pero por otros motivos. Los incentivos a la participación, como comentas, son distintos, no hay la idea de “alcanzar una meta”, “construir un repositorio” del que beneficiarse todos.

    De hecho por eso remarcaba que no funciona tampoco este modelo en cualquier servico 2.x. En flickr o youtube tampoco funcionaría. Simplemente porque el repositorio de entrada no tiene un límite conocido, no hay un objetivo a alcanzar equivalente a “tener todos los restaurantes” o “tener todo el glosario de la matemática euclidiana”

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