En episodios anteriores…
- La blogsfera en el sentido amplio -entendida como el conjunto de personas que utilizan distintos sistemas de comunicación personal electrónica- tiene una estructura muy distribuida como demuestra la topología de red trazada a partir de los datos de feevy.
- Ese carácter distribuido es la única garantía de que, llegada la necesidad social, pueda servir como medio informativo no controlado por el poder.
- Mas centralización, es decir más parecido entre la realidad y lo que el rankismo nos dice que es la realidad, supone más control y más atomización, menos libertad y menos diversidad.
- Existe sin embargo un peligro real: el uso de herramientas centralizadas, como Twitter o las llamadas redes sociales, recentraliza la red social haciéndola más parecida a una distribución potencial. Este es el reino de banalidad que todos asociamos a las pretendidas blogstars, sus congresos y la ramplonería del dospuntocerimo.
Mientras, en el mundo latino…
La idea de que la blogsfera tiende a reproducir -aunque con más agentes- la estructura del viejo sistema mediático descentralizado está basada en una concepción de la sociedad que tiene mucho más que ver con la lógica de los poderes políticos establecidos y su relación histórica con la prensa, que con la cotidianidad realmente vivida por cada uno de nosotros.
En estos días, como todos los años, Madrid comienza a llenarse de carteles que anticipan las fiestas de Nochevieja. La mayoría de ellos no son anuncios de fiestas, sino de locales y servicios para que cada cual haga la suya.
Pregunto a amigos y conocidos y todos tienen por delante una noche de fin de año que es más un itinerario que un destino. Comerán las uvas con la familia, luego irán a una pequeña fiesta privada de su grupo de amigos más íntimo o al menos más antiguo. Pero sobre las tres o tres y media, comenzarán un via crucis por las fiestas de otras redes cercanas para saludar y felicitar las fiestas.
El resultado global, la imagen grande, es que todos estarán saltando de pequeña fiesta en pequeña fiesta, representando en tres dimensiones la diversidad de su propia identidad: la mayoría de gente no se define sobre una gran identidad de las que organiza un cotillón inmenso, sino por una cesta de pequeñas redes sociales, grupos de amigos de verdad.
Esto es exactamente igual a lo que ocurre en la blogsfera latoc aunque no tanto en el anglomundo, donde los valores de base son distintos: el individualismo protestante genera atomización social y por tanto los cotillones (o twitter, o facebook) pueden plantearse como una alternativa aceptable. Del mismo modo que las fiestas y las organizaciones de singles tampoco cuajan por estos lares culturales, el mundo de conocidos de facebook o followers de twitter tiene un valor muy anecdótico en nuestra cotidianidad. Al final nuestra red virtual toma formas muy similares a las de nuestra red presencial… porque simplemente son la misma, porque no existe esa separación entre Internet y el mundo real. Ambos son reales. Ambos representan y anudan el conjunto de comunidades que nos definen, aquellas con las que vivimos en interacción y con las que contruimos nuestra propia identidad.
Comunidades que en nuestro mundo latino, de sustrato católico, son ese mar de flores de la blogsfera y ese mar de fiestas de Nochevieja, no el fiestón poligonero, masivo y triste, aunque mediático.
Ese es el tejido social real y el patrón cultural de base que subyace a la topología de red que nos descubre feevy. El cotillón masivo, aunque también exista, no hace el relato socialmente dominante… y en realidad todos sabemos que es para los perdedores, para los que no tienen una socialización de verdad, por mucho que sean los que aparezcan en los telediarios del primero de enero.




A mi que nadie me acuse de no trabajar para aprender y luego enseñar; entre ver el video, visitas a la wikipedia, y relecturas para asimilar creo que hoy ya he pagado mi peaje. Bromas aparte me parece interesante lo que planteas de que una verdadera información no controlada pasa por esa red tan atomizada (si lo he entendido bien). Pero en esto veo una dificultad; en gran medida las redes como facebook llegan a un target que se define por: gran interés por usar la red como medio de socializacion o conocimiento de otras personas, conocimientos de informatica que crecen exponencialmente a sus necesidades (bien de trabajo o personales) pero nunca por una curiosidad real, gran ilusión al encontrar un lugar que les permite “colgar” sus cosas y enseñarlas que da paso a una limitada frustración cuando no pueden dar el “paso adelante” que les pide el cuerpo. Este target suele saltar de una red a otra por mero seguidismo y por que aplicaciones como facebook son fáciles de manejar en un principio pero a medida que las llenas requieren constancia y tiempo que és algo de lo que o bien no disponen o bien no quieren disponer. Con este panorama la posibilidad de que la blogosfera sea una verdadera fuente de informacion alternativa pasa por dos caminos: 1º que ese target se interese de verdad y comience a dedicar un rato a conocer lo que la red les puede ofrecer o 2º que la siguiente generación, más versada en estas lides, con un interés mayor en exhibir que en encontrar y con un tiempo libre ya adaptado a la red, se haga dueño de la sociedad (lo que antés llamabamos relevo generacional). Particularmente creo más en la segunda opción que en la primera, y de todas formas esto es simplemente una reflexión de alguién que comenzo dentro de ese target pero que descubrió que era mucho más divertido bailar que esperar a que te saquen a la pista.
Ciertamente la utilidad pedagógica de los facebooks, etc. está ahí. Pero como comentas, si se presentan como alternativa o se induce esa dinámica rankista de “coleccionar cromos” tan propia de las mal llamadas “redes sociales” lo que queda, sin paliativos, es la estructura centralizada, que lleva a… información centralizada.
Pero lo dicho, de fondo hay una red social real que no es así y que no es tan fácil cambiar. Por eso también la banalización.
Cuando uno es adolescente y empieza a salir en Nochevieja empieza a ir a grandes cotillones Tuenti, luego empieza a odiar esas masas informes de gente con las que uno no tiene nada que ver y se monta sus propias reuniones, una reunión feevy. Si los idiotas que vaticinan ahora la caída de los blogs sólo obviaran el hecho de que a medida que los ciudadanos digitales tengan una mayor cultura informacional en la red necesitarán una mayor expresión de la identidad en la misma sólo serían tontos (lo cual ya es en si mismo peligroso), pero lo que quieren es influir en la hegemonía de ese tipo de estructuras, qu al fin y al cabo aquellas en las que pueden influir . Entonces no són tontos, son malos.