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Domingo, 12 de Febrero de 2006

Bloggers y blogsfera

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Leo Un arma cargada de futuro, un post de Juan José Torres. A las pocas líneas entro en shock:

Juan José TorresHablamos de Ignacio Escolar, Marta Peirano, Pedro Jorge Romero, Javier Moya, David de Ugarte, Manuel Almeida y tantos otros como si fueran personas, y no lo son. Son lugares, plazas públicas de una nueva geografía a las que acudimos a gritar o susurrar nuestras voces y hacia las que disparamos palabras y tendemos enlaces convirtiéndonos en sus embajadores de facto.
…
A veces incluso los homónimos de carne y hueso que cedieron sus nombres y pseudónimos a estos nuevos oráculos se quiebran y rebelan contra sus propias creaciones. Y lo que dejan entrever esas grietas en el pavimento es ciertamente desasosegante.

¿Qué sentido tiene esta nueva arma que ha sido puesta en nuestras manos? ¿Es acaso su única virtud la capacidad con la que nos ha dotado para volver a repartir las cartas desde cero en el juego de la comunicación?

¿Si cambian las tornas pero no las reglas, seguirá siendo el futuro un lugar en el que unos pocos hombres y mujeres se convertirán en las antenas que canalicen el eco colectivo de millones?

¿Egocracia? ¿Por dónde hacia la Democracia?

Nunca viví la escritura de mi blog como una actividad desgarradora, sino como una fiesta. Nunca me interesaron los bloggers, sino la blogsfera, el soplo de vida que el medio traía subvirtiéndolo todo, no la supuesta ascensión del blogger, ¿de mi mismo tal vez? como figura pública.

Topologías de red: centralizada, descentralizada, distribuidaEn el fondo lo que pasa es que el post Juan José da por hecha una idea cuya realidad siempre he negado, una visión que siempre he entendido como programa, como voluntad de algunos, no como descripción realista del cambio que se estaba produciendo.

Los blogs no son medios, la blogsfera en conjunto es el medio. Y en conjunto no es una red descentralizada, sino distribuida. No se sustituye el poder de los medios tradicionales por una capa más amplia de adhocratas a lo Doctorow. No hay poder de filtro, no hay ley potencial que valga en el número de lectores -aunque seguramente sí en los enlaces. No hay individuos-canal, el medio y la propia voz lo son. No existe esa relación de dependencia, esa imprescindibilidad de un blog o grupo de blogs concretos. No hay base para jugar a ser divos.

Pregunta luego Juan José en los comentarios a su propio post:

¿Nunca no se han sentido en sus blogs como nexos sobrecargados de comunicación? Marta dejó bien claro que ella ya ha acusado el desgaste que esto produce, pero me pregunto si los demás sienten algo remotamente parecido, porque estas consecuencias de la sobre-exposición mediática a largo plazo realmente me intrigan.

La verdad, a veces, de tanto en tanto, alguien, discretamente, en un café de Madrid, Málaga o Gran Canaria, se acerca y me comenta, de viva voz, algún artículo; me felicita por algo que nos ha pasado y he relatado o reconoce y saluda como si fueran del barrio a Nat o a María.

La última vez, cuando se fué, pensé, ¿serán tan majas las otras cuatromil y pico IPs de ayer?. E irremediablemente me dió un poco de vergüenza. No por la intimidad, bien a salvo con una dosis de esteganografía, sino por el desaliño de mis textos, con las comas puestas al azar y los finales escritos a plomo con el último buche de café del desayuno. Llegar a tener cuatro o cincomil lectores algunos días no me convierte en un medio, no me da sus responsabilidades, pero si me deja fantasear con una invisible tribu de afines. Nada especial. Cuando escribía y publicaba fancines que vendía en el Rastro era igual: mi aspiración no era la fama, sino la tertulia, la conversación.

Yo no tengo una comunidad de comentaristas, tan sólo esquelas de amigos, aludidos y a veces, informantes: animo a los que me comentan y no tienen blog propio a hacérselo, me ofrezco incluyo a ayudarles. No me gusta la idea de una blogsfera distribuida de bloggers con voz y cara que pastorean una parroquia de comentaristas regulares como si fueran un ex-OT olvidado y marginal arrastrando un exiguo club de fans. Ya les dije: prefiero Kropotkin, si me enfando incluso a Stirner, antes, mucho antes que Doctorow.

Así que no, no siento sobre-exposición mediática alguna. No siento desgarros ni trascendencia especial en lo que escribo, son los apuntes de mi propia vida, a veces, los manifiestos y proclamas de un nuevo mundo que entreveo. Y como recomienda Claudio Román, intento no creerme demasiado mis propios cuentos. Si lo hiciera renunciaría al poder de mi relato para cambiar el mundo. Ya saben, los mitos son un Lego, nada sagrado, sólo un juguete para armar.
Por eso, puestos a mitificar el nuevo mundo, sería tonto, creo yo, mitificar al blogger como un ser torturado que se desgarra en un ejercicio literario mezcla de servicio público y strip tease sentimental. El interés está en la red, no en los nodos, en la blogsfera, no en los bloggers.

Bloggers y blogsfera
Portugués Apertium

Leio Um arma carregada de futuro, um pós de Juan José Torres. Às poucas linhas entro em choques:

Juan José TorresFalamos de Ignacio Escolar, Marta Peirano, Pedro Jorge Romero, Javier Moya, David de Ugarte, Manuel Almeida e tantos outros como se fossem pessoas, e não o são. São lugares, praças públicas de uma nova geografia às que vamos a gritar ou susurrar nossas vozes e para as que disparamos palavras e tendemos enlaces nos convertendo em seus embaixadores de facto.
Â…
Às vezes inclusive os homónimos de carne e osso que cederam seus nomes e pseudónimos a estes novos oráculos se avariam e rebelam contra suas próprias criações. E o que deixam entrever essas grietas no pavimento é certamente desasosegante.

Que sentido tem esta nova arma que foi posta em nossas mãos? É talvez sua única virtude a capacidade com a que nos dotou para voltar a repartir as cartas desde zero no jogo da comunicação?

Se mudam torna-las mas não as regras, seguirá sendo o futuro um lugar no que uns poucos homens e mulheres converter-se-ão nas antenas que canalicen o eco colectivo de milhões?

Egocracia? Por onde para a Democracia?

Nunca vivi a escritura de minha blog como uma actividade desgarradora, senão como uma festa. Nunca me interessaram os bloggers, senão a blogsfera, o sopro de vida que o médio trazia subvirtiéndolo tudo, não a suposta ascensión do blogger, de meu mesmo talvez? como figura pública.

Topologías de red: centralizada, descentralizada, distribuidaNo fundo o que passa é que o pós Juan José dá por feita uma ideia cuja realidade sempre neguei, uma visão que sempre entendi como programa, como vontade de alguns, não como descrição realista da mudança que se estava a produzir.

Os blogs não são médios, a blogsfera em conjunto é o médio. E em conjunto não é uma rede descentralizada, senão distribuída. Não se substitui o poder dos meios tradicionais por uma capa mais ampla de adhocratas ao Doctorow. Não há poder de filtro, não há lei potencial que valha no número de leitores -ainda que seguramente sim nos enlaces. Não há indivíduos-canal, o médio e a própria voz o são. Não existe essa relação de dependência, essa imprescindibilidad de um blog ou grupo de blogs concretos. Não há base para jogar a ser divos.

Pergunta depois Juan José nos comentários a seu próprio pós:

Nunca não se sentiram em seus blogs como nexos sobrecargados de comunicação? Marta deixou bem claro que ela já acusou o desgaste que isto produz, mas me pergunto se os demais sentem algo remotamente parecido, porque estas consequências da sobre-exposição mediática em longo prazo realmente me intrigan.

A verdade, às vezes, de tanto em tanto, alguém, discretamente, num café de Madri, Málaga ou Grande Canaria, se acerca e me comenta, de viva voz, algum artigo; felicita-me por algo que nos passou e relatei ou reconhece e saúda como se fossem do bairro a Nat ou a María .

A última vez, quando se fué, pensei, serão tão majas as outras cuatromil e bico IPs de ontem?. E irremediavelmente me dió um pouco de vergonha. Não pela intimidai, bem a salvo com uma dose de esteganografía, senão pelo desaliño de meus textos, com as comas postas a esmo e os finais escritos a chumbo com o último buche de café do café da manhã. Chegar a ter quatro ou cincomil leitores em alguns dias não me converte num médio, não me dá suas responsabilidades, mas se me deixa fantasear com uma invisível tribo de afines. Nada especial. Quando escrevia e publicava fancines que vendia no Rastro era igual: minha aspiração não era a fama, senão a tertulia, a conversa.

Eu não tenho uma comunidade de comentaristas, tão só esquelas de amigos, aludidos e às vezes, informantes: animo aos que me comentam e não têm blog próprio a lhe o fazer, me ofereço incluo a lhes ajudar. Não gosto da ideia de uma blogsfera distribuída de bloggers com voz e cara que pastorean uma parroquia de comentaristas regulares como se fossem um ex-OT esquecido e marginal arrastando um exiguo clube de fãs. Já lhes disse: prefiro Kropotkin, se me enfando inclusive a Stirner , dantes, muito dantes que Doctorow.

Assim que não, não sento sobre-exposição mediática alguma. Não sento desgarros nem trascendencia especial no que escrevo, são os apontes de minha própria vida, às vezes, os manifiestos e proclamas de um novo mundo que entrevejo. E como recomenda Claudio Román, tentativa não me crer demasiado meus próprios contos. Se fizesse-o renunciaria ao poder de meu relato para mudar o mundo. Já sabem, os mitos são um Lego, nada sagrado, só um brinquedo para armar.
Por isso, postos a mitificar o novo mundo, seria tonto, creio eu, mitificar ao blogger como um ser torturado que se rasga num exercício literário mistura de serviço público e strip tease sentimental. O interesse está na rede, não nos nodos, na blogsfera, não nos bloggers.

Bloggers e blogsfera
Galego Apertium

Leo Un arma cargada de futuro, un post de Juan José Torres. Ás poucas liñas entro en shock:

Juan José TorresFalamos de Ignacio Escolar, Marta Peirano, Pedro Jorge Romeu, Javier Moya, David de Ugarte, Manuel Almeida e tantos outros coma se fosen persoas, e non o son. Son lugares, prazas públicas dunha nova xeografía ás que acudimos a gritar ou rumorear as nosas voces e cara ás que disparamos palabras e tendemos enlaces converténdonos nos seus embaixadores de facto.
Â…
Ás veces ata os homónimos de carne e óso que cederon os seus nomes e pseudónimos a estes novos oráculos crébanse e rebelan contra as súas propias creacións. E o que deixan entrever esas grietas no pavimento é ciertamente desasosegante.

Que sentido ten esta nova arma que foi posta nas nosas mans? É seica a súa única virtude a capacidade coa que nos dotou para volver repartir as cartas desde cero no xogo da comunicación?

Si cambian tórnalas pero non as regras, seguirá sendo o futuro un lugar no que uns poucos homes e mulleres converteranse nas antenas que canalicen o eco colectivo de millóns?

Egocracia? Por onde cara á Democracia?

Nunca vivín a escritura da miña blog como unha actividade desgarradora, senón como unha festa. Nunca me interesaron os bloggers, senón a blogsfera, o sopro de vida que o medio traía subvirtiéndolo todo, non a suposta ascensión do blogger, do meu mesmo talvez? como figura pública.

Topologías de red: centralizada, descentralizada, distribuidaNo fondo o que pasa é que o post Juan José dá por feita unha idea cuxa realidade sempre neguei, unha visión que sempre entendín como programa, como vontade dalgúns, non como descrición realista do cambio que se estaba producindo.

Os blogs non son medios, a blogsfera en conxunto é o medio. E en conxunto non é unha rede descentralizada, senón distribuída. Non se substitúe o poder dos medios tradicionais por unha capa máis ampla de adhocratas ao Doctorow. Non hai poder de filtro, non hai lei potencial que valla no número de lectores -aínda que seguramente si en enlácelos. Non hai individuos-canle, o medio e a propia voz sono. Non existe esa relación de dependencia, esa imprescindibilidad dun blog ou grupo de blogs concretos. Non hai base para xogar a ser divos.

Pregunta logo Juan José nos comentarios ao seu propio post:

Nunca non se sentiron nos seus blogs como nexos sobrecargados de comunicación? Marta deixou ben claro que ela xa acusou o #desgastar que isto produce, pero pregúntome si os demais senten algo remotamente parecido, porque estas consecuencias da sobre-exposición mediática a longo prazo realmente me intrigan.

A verdade, ás veces, de tanto en tanto, alguén, discretamente, nun café de Madrid, Málaga ou Gran Canaria, achégase e coméntame, de viva voz, algún artigo; felicítame por algo que nos pasou e relatei ou recoñece e saúda coma se fosen do barrio a Nat ou a María .

A última vez, cando se fué, pensei, serán tan majas as outras cuatromil e pico IPs de onte?. E irremediablemente me dió un pouco de vergonza. Non pola intimidade, ben a salvo cunha dose de esteganografía, senón polo desaliño dos meus textos, con cómalas postas ao azar e os finais escritos en picado co último buche de café do almorzo. Chegar a ter catro ou cincomil lectores algúns días non me converte nun medio, non me dá as súas responsabilidades, pero si déixame fantasear cunha invisible tribo de afines. Nada especial. Cando escribía e publicaba fancines que vendía no Rastro era igual: a miña aspiración non era a fama, senón o faladoiro, a conversación.

Eu non teño unha comunidade de comentaristas, tan só esquelas de amigos, aludidos e ás veces, informantes: animo aos que me comentan e non teñen blog propio a facerllo, ofrézome inclúo a axudarlles. Non me gusta a idea dunha blogsfera distribuída de bloggers con voz e cara que pastorean unha parroquia de comentaristas regulares coma se fosen un ex-OT esquecido e marginal arrastrando un exiguo club de fans. Xa lles dixen: prefiro Kropotkin, si me enfando ata a Stirner , antes, moito antes que Doctorow.

Así que non, non sento sobre-exposición mediática algunha. Non sento rachos nin transcendencia especial no que escribo, son apúntelos da miña propia vida, ás veces, os manifestos e proclamas dun novo mundo que entreveo. E como recomenda Claudio Román, intento non crerme demasiado os meus propios contos. Si fixéseo renunciaría ao poder do meu relato para cambiar o mundo. Xa saben, os mitos son un Lego, nada sagrado, só un juguete para armar.
Por iso, postos a mitificar o novo mundo, sería parvo, creo eu, mitificar ao blogger como un ser torturado que se desgarra nun exercicio literario mestura de servizo público e strip tease sentimental. O interese está na rede, non nos nodos, na blogsfera, non nos bloggers.

Bloggers e blogsfera
Occitan Apertium
Bloggers e blogsfera
Català Apertium

Llegeixo Un arma carregada de futur, un post de Juan José Torres. A les poques línies entro en shock:

Juan José TorresParlem d'Ignacio Escolar, Marta Peirano, Pedro Jorge Romaní, Javier Moya, David de Ugarte, Manuel Almeida i tants altres com si fossin persones, i no ho són. Són llocs, places públiques d'una nova geografia a les quals acudim a cridar o murmurar les nostres veus i cap a les quals disparem paraules i tendim enllacis convertint-nos en els seus ambaixadors de facto.
Â…
De vegades fins i tot els homònims de carn i os que van cedir els seus noms i pseudónimos a aquests nous oráculos es trenquen i rebel·len contra les seves pròpies creacions. I el que deixen entreveure aquestes esquerdes en el paviment és ciertamente desasosegante.

Quin sentit té aquesta nova arma que ha estat posada en les nostres mans? És per ventura la seva única virtut la capacitat amb la qual ens ha dotat per a tornar a repartir les cartes des de zero en el joc de la comunicació?

Si canvien les tornes però no les regles, seguirà sent el futur un lloc en el qual uns pocs homes i dones es convertiran en les antenes que canalitzin el ressò col·lectiu de milions?

Egocracia? Per on cap a la Democràcia?

Mai vaig viure l'escriptura de la meva blog com una activitat desgarradora, sinó com una festa. Mai em van interessar els bloggers, sinó la blogsfera, el bufo de vida que el mig portava subvirtiéndolo tot, no la suposada ascensión del blogger, del meu mateix tal vegada? com figura pública.

Topologías de red: centralizada, descentralizada, distribuidaEn el fons el que passa és que el post Juan José dóna per feta una idea la realitat de la qual sempre he negat, una visió que sempre he entès com programa, com voluntat d'alguns, no com descripció realista del canvi que s'estava produint.

Els blogs no són mitjos, la blogsfera en conjunt és el mig. I en conjunt no és una xarxa descentralizada, sinó distribuïda. No se substitueix el poder dels mitjans tradicionals per una capa més àmplia de adhocratas al Doctorow. No hi ha poder de filtre, no hi ha llei potencial que valgui en el nombre de lectors -encara que segurament sí en els enllacis. No hi ha individus-canal, el mig i la pròpia veu ho són. No existeix aquesta relació de dependència, aquesta imprescindibilidad d'un blog o grup de blogs concrets. No hi ha base per a jugar a ser divos.

Pregunta després Juan José en els comentaris al seu propi post:

Mai no s'han sentit en els seus blogs com nexos sobrecarregats de comunicació? Marta va deixar bé clar que ella ja ha acusat el desgast que això produeix, però em pregunto si els altres senten alguna cosa remotamente semblat, perquè aquestes conseqüències de la sobre-exposició mediàtica a llarg termini realment em intrigan.

La veritat, de vegades, de tant en tant, algú, discretamente, en un cafè de Madrid, Màlaga o Gran Canària, s'apropa i em comenta, de viva veu, algun article; em felicita per alguna cosa que ens ha passat i he relatat o reconeix i saluda com si anessin del barri a Nat o a María.

L'última vegada, quan es fué, vaig pensar, seran tan majas les altres cuatromil i bec IPs d'ahir?. I irremeiablement em dió una mica de vergonya. No per la intimitat, bé a salvo amb una dosi de esteganografía, sinó pel desaliño dels meus textos, amb les mengis posades a l'atzar i els finals escrits a emplomo amb l'últim buche de cafè del desdejuni. Arribar a tenir quatre o cincomil lectors alguns dies no em converteix en un mig, no em dóna les seves responsabilitats, però si em deixa fantasear amb una invisible tribu d'afins. Gens especial. Quan escrivia i publicava fancines que venia en el Rastre era igual: la meva aspiració no era la fama, sinó la tertúlia, la conversa.

Jo no tinc una comunitat de comentaristes, tan només esquelas d'amics, al·ludits i de vegades, informantes: animo als quals em comenten i no tenen blog propi a fer-li-ho, m'ofereixo incloc a ajudar-los. No m'agrada la idea d'una blogsfera distribuïda de bloggers amb veu i cara que pastorean una parròquia de comentaristes regulars com si fossin un ex-OT oblidat i marginal arrossegant un minso club de fans. Ja els vaig dir: prefereixo Kropotkin, si em enfando fins i tot a Stirner, abans, molt abans que Doctorow.

Així que no, no sento sobre-exposició mediàtica alguna. No sento desgarros ni transcendència especial en el que escric, són els apuntis de la meva pròpia vida, de vegades, els manifestos i proclames d'un nou món que entreveig. I com recomana Claudio Román, intent no creure'm massa els meus propis contes. Si ho fes renunciaria al poder del meu relat per a canviar el món. Ja saben, els mites són un Llego, gens sagrat, només una joguina per a armar.
Per això, posats a mitificar el nou món, seria ximple, crec jo, mitificar al blogger com un ser torturat que es desgarra en un exercici literari barreja de servei públic i strip tease sentimental. L'interès està en la xarxa, no en els nodes, en la blogsfera, no en els bloggers.

Bloggers i blogsfera

Leo Un arma cargada de futuro, un post de Juan José Torres. A las pocas líneas entro en shock:

Juan José TorresHablamos de Ignacio Escolar, Marta Peirano, Pedro Jorge Romero, Javier Moya, David de Ugarte, Manuel Almeida y tantos otros como si fueran personas, y no lo son. Son lugares, plazas públicas de una nueva geografía a las que acudimos a gritar o susurrar nuestras voces y hacia las que disparamos palabras y tendemos enlaces convirtiéndonos en sus embajadores de facto.
…
A veces incluso los homónimos de carne y hueso que cedieron sus nombres y pseudónimos a estos nuevos oráculos se quiebran y rebelan contra sus propias creaciones. Y lo que dejan entrever esas grietas en el pavimento es ciertamente desasosegante.

¿Qué sentido tiene esta nueva arma que ha sido puesta en nuestras manos? ¿Es acaso su única virtud la capacidad con la que nos ha dotado para volver a repartir las cartas desde cero en el juego de la comunicación?

¿Si cambian las tornas pero no las reglas, seguirá siendo el futuro un lugar en el que unos pocos hombres y mujeres se convertirán en las antenas que canalicen el eco colectivo de millones?

¿Egocracia? ¿Por dónde hacia la Democracia?

Nunca viví la escritura de mi blog como una actividad desgarradora, sino como una fiesta. Nunca me interesaron los bloggers, sino la blogsfera, el soplo de vida que el medio traía subvirtiéndolo todo, no la supuesta ascensión del blogger, ¿de mi mismo tal vez? como figura pública.

Topologías de red: centralizada, descentralizada, distribuidaEn el fondo lo que pasa es que el post Juan José da por hecha una idea cuya realidad siempre he negado, una visión que siempre he entendido como programa, como voluntad de algunos, no como descripción realista del cambio que se estaba produciendo.

Los blogs no son medios, la blogsfera en conjunto es el medio. Y en conjunto no es una red descentralizada, sino distribuida. No se sustituye el poder de los medios tradicionales por una capa más amplia de adhocratas a lo Doctorow. No hay poder de filtro, no hay ley potencial que valga en el número de lectores -aunque seguramente sí en los enlaces. No hay individuos-canal, el medio y la propia voz lo son. No existe esa relación de dependencia, esa imprescindibilidad de un blog o grupo de blogs concretos. No hay base para jugar a ser divos.

Pregunta luego Juan José en los comentarios a su propio post:

¿Nunca no se han sentido en sus blogs como nexos sobrecargados de comunicación? Marta dejó bien claro que ella ya ha acusado el desgaste que esto produce, pero me pregunto si los demás sienten algo remotamente parecido, porque estas consecuencias de la sobre-exposición mediática a largo plazo realmente me intrigan.

La verdad, a veces, de tanto en tanto, alguien, discretamente, en un café de Madrid, Málaga o Gran Canaria, se acerca y me comenta, de viva voz, algún artículo; me felicita por algo que nos ha pasado y he relatado o reconoce y saluda como si fueran del barrio a Nat o a María.

La última vez, cuando se fué, pensé, ¿serán tan majas las otras cuatromil y pico IPs de ayer?. E irremediablemente me dió un poco de vergüenza. No por la intimidad, bien a salvo con una dosis de esteganografía, sino por el desaliño de mis textos, con las comas puestas al azar y los finales escritos a plomo con el último buche de café del desayuno. Llegar a tener cuatro o cincomil lectores algunos días no me convierte en un medio, no me da sus responsabilidades, pero si me deja fantasear con una invisible tribu de afines. Nada especial. Cuando escribía y publicaba fancines que vendía en el Rastro era igual: mi aspiración no era la fama, sino la tertulia, la conversación.

Yo no tengo una comunidad de comentaristas, tan sólo esquelas de amigos, aludidos y a veces, informantes: animo a los que me comentan y no tienen blog propio a hacérselo, me ofrezco incluyo a ayudarles. No me gusta la idea de una blogsfera distribuida de bloggers con voz y cara que pastorean una parroquia de comentaristas regulares como si fueran un ex-OT olvidado y marginal arrastrando un exiguo club de fans. Ya les dije: prefiero Kropotkin, si me enfando incluso a Stirner, antes, mucho antes que Doctorow.

Así que no, no siento sobre-exposición mediática alguna. No siento desgarros ni trascendencia especial en lo que escribo, son los apuntes de mi propia vida, a veces, los manifiestos y proclamas de un nuevo mundo que entreveo. Y como recomienda Claudio Román, intento no creerme demasiado mis propios cuentos. Si lo hiciera renunciaría al poder de mi relato para cambiar el mundo. Ya saben, los mitos son un Lego, nada sagrado, sólo un juguete para armar.
Por eso, puestos a mitificar el nuevo mundo, sería tonto, creo yo, mitificar al blogger como un ser torturado que se desgarra en un ejercicio literario mezcla de servicio público y strip tease sentimental. El interés está en la red, no en los nodos, en la blogsfera, no en los bloggers.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine
a las 12:14 pm

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