ComentariosTout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just « Mañana presentamos Filés « Portada » ¿Qué es nacionalismo hoy? »
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El segundo enlace no me gusta nada de nada. Primero, porqué insinúa que leer catalán es un signo de radicalidad. Llevamos más de 30 años explicando a los españoles que no hablan catalán que usar nuestra lengua es lo más normal del mundo, no es un acto hostil.
Luego, el autor demuestra su ignoracia total sobre el tema. La Tour de Carol es tan catalana como Puigcerdà. Para un catalanista no pasa ninguna frontera por el centro de la Cerdanya.
Los autores, catalanes por cierto, puede que no conozcan muy bien la geografía nacionalista, pero si que tienen gracia al retratar ese espíritu “coquí” del nacionalismo según el cual la persona no tiene sentido fuera de la “realidad nacional” y una vez cruzada la frontera simplemente… explota
Lo de explotar sí que lo entiendo y tiene su gracia.
Lo que no tiene ninguna gracia y me ha hecho enfadar es que se asocie lengua con nacionalismo.
Me entristece mucho que tantos españoles, esto incluye a algunos catalanes, piensen que muchos vivimos en catalán para joder. Esto lo piensa mucha gente en esta España tan integradoras que padecemos.
Y lo de la Tour de Carol es una cutrada. Si quieres criticar al nacionalismo, un buen primer paso es entenderlo. Tengo la sensción que los autores del post no han entendido muy bien lo que critican.
Yo, que como sabes soy muy militante en la diversidad lingüística, no lo percibí así al leerlo. Lo de conocer el nacionalismo no creo que sea necesario a ese nivel de detalle… hay mil y cada uno con sus geografías, sus animalitos, sus símbolos y dolores… A efectos de la crítica da igual que la frontera imaginaria esté aquí o allá, el tema es otro, el tema es que limiten el ser a la frontera, coincida o no con la aduana.
Coincido con Pere en que mucha gente te encasilla como hostil o nacionalista sólo por usar el catalán con normalidad, pero tampoco le daría más importancia en este caso. Lo que sí debería hacer es desdecirme de algún comentario del Itinerario donde digo que la sátira ha perdido empuje. Como tantas otras cosas, simplemente ha cambiado de motor: diarios humorísticos en la red creados fuera del mundo editorial son su alternativa actual: The Onion, El Garrofer, El Mundo Today, la difunta Segfault o incluso La Página Definitiva son buenas muestras. Por no decir nada de la infinidad de parodias en vídeo, claro. ¡Menos mal!