Primeros apuntes para un Atlas de sionistas digitales…
En la lógica del último post me gustaría empezar a recopilar información sobre experiencias relacionadas con el sionismo digital. Experiencias más allá del reconocimiento de los community standards electrónicos que por cierto, sigue avanzando en EEUU.
Tal vez la más conocida sea la Historia de Sealand, un verdadero mito en la red, cuyo sustento económico, HavenCo, inspiró el Cryptonomicon de Neal Stephenson. El caso Sealand es especialmente interesante por combinar un territorialismo mínimo pero suficiente para albergar el soporte físico de servidores, con una proyección exagerada en la red y la cultura popular.
Sealand es significativo porque en las periferiferias geográficas y económicas del mundo hay un verdadero mercado de soberanías. Hay muchos territorios independientes o autónomos dispuestos a vender soberanía electrónica, como Coco Islands, Tuvalu o incluso Niue con su .nu, tan querido a los fans del Señor de los Anillos. Se trata en general de pequeñas islas que han descubierto una forma de vender banderas de conveniencia sin requerir grandes puertos o astilleros. Pero el negocio de los dominios es un resto de una lógica anterior a la red. Los dominios no son sino una forma artificial de crear escasez -y por tanto de concentrar poder- en una red distribuida, la www, de crecimiento potencial ilimitado y autosostenible. En ese sentido y a gran escala, la limitación actual de tipos de dominio hace que el registro de nombres se parezca mucho al negocio inmobiliario.
Y por cierto que en ese otro mercado de soberanías, el de los territorios, no faltan tampoco aspirantes a dominar -mediante la compra legal o la conquista- pequeños territorios desde los que construir su propia autonomía del estado… a veces, obvio es decirlo, sin fines muy lícitos o con motivaciones un tanto curiosas.
A raiz del ejemplo de Sealand, han reaparecido por ejemplo, los descendientes de Antoine de Tounens, el aventurero bonapartista que intentó conquistar un reino independiente en la Araucaria y que fracasó en sus cuatro expediciones (entre 1858 y 1876). En 1998, un cónsul general de la Patagonia en representación de su Casa Real, invade unos islotes británicos ubicados en el canal de la Mancha, supuestamente “en represalia por la guerra de Malvinas“. El acto simbólico, que se limitó a poco más que a izar la bandera del reino virtual, fue recogido por los medios de todo el mundo y finalmente su planificación fue atribuida al escritor francés Jean Raspail, amigo de los descendientes de Tounens sobre quien ha escrito una novela que llegó a ser muy popular en Francia.
En el reciente congreso de Zaragoza, el profesor Manuel David Masseno me contó la historia de Jacques Gaillot, obispo de Évreux trasladado por el Papa Juan Pablo II a la diócesis de Partenia. Partenia es una ciudad argelina que en el siglo V quedó sepultada bajo las arenas del Sahara… Gaillot creó una Partenia virtual desde la que desde entonces ejerce su magisterio. Desde 1995 pues, no cuenta con la estructura tradicional de diócesis -basada en la disposición de una estructura organizativa jerárquica y de un conjunto de locales de trabajo social y culto- sino un proto-blog, un chat y un foro en varios idiomas (aunque en realidad sólo vive el de lengua francesa).
Otro ejemplo de red virtual global que busca territorio sería el de los catastrofistas energéticos del PostCarbon Institute, quienes declaran que sus fines son la creación de una gran red social virtual al tiempo que relocalizan a una parte de sus miembros en ecoaldeas modelo de una vida sin petróleo. Y no son los únicos, desde luego, en ese entorno.
Más allá de las anécdotas de esta geografía bullente de islotes, misioneros, apocalípticos y aventureros, si que parece que apuntan algunos modelos que combinan elementos del sionismo digital con la necesidad de puertos francos libres de la asfixiante legislación sobre propiedad intelectual y las constantes amenazas a la protección de datos o con la voluntad de experimentar en nuevas formas de organización social o producción energética.
Quizá los sionistas digitales de hoy construyan algún día no muy lejano, una red comercial y de información global con una pequeña plataforma urbana de referencia donde colocar mercados, ágoras y granjas de servidores. Venecia, el ejemplo original de nación casi-desterritorializada no tuvo poco éxito en los albores del capitalismo y no contribuyó en poco a su eclosión. Tal vez el informacionalismo acabe generando su propia ciudad de los canales…





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Apasionante. Pensaba investigar alrespecto y no sólo has desbrozado elcamino si no que hasta has publicado el mapa. Menudo explorador-aventurero de la REd eres, Sahib David :-D.
Me pica la curiosidad. ¿que haría el obispo Jacques Gaillot para cabrear al Papa?. y que retorcido lo de nombrar a alguien obispo de una ciudad enterrada. Muy propio de la Santa MAdre Iglesia Católicoapostolicoromana…sip.
Gracias por el post. Es una joya
Un abrazo
Gracias a ti, Alberto!
Parece ser que Guillot se pasó de “izquierdista” para la línea papal. Se le “envió” a Partenia tras pedirle que renunciara a ser obispo. El se negó y nada, bajo las arenas que le mandaron
El Papa actual, a pesar de mantener una posición muy dura con la Teología de la Liberación en la que se adscribe Guillot, parece que se ha interesado por el ciberactivismo del obispo en “partibus infidelibus” y se ha reunido con él en varias ocasiones para hablar sobre la “evangelización de Internet”
Chico, estás sembrado…sobre la marcha se me ha venido a la cabeza la experiencia de Chritiania:
http://en.wikipedia.org/wiki/Free_State_of_Christiania
Los caminos del Señor son inescrutables…igual deberíamos adelantarnos y montar una iglesia nueva o reforzar la del speaguetti volador o la maradoniana
David , una errata:
Donde dice :”que intentó conquistar un reino independiente en la Araucaria ”
Debe decir:
“que intentó conquistar un reino independiente en la AraucaNía “
Hmm Christiania es raro tanto por su flujo de financiacion (cobran o cobraban impuestos a los vendedores que entran a Christiania sin vivir alli) como por su acuerdo de alquiler (esos impuestos sirven o servian para pagar al ejercito por el alquiler de las tierras donde se situa la comuna).
El otro dia me conto um amigo que mientras vivia en algun sitio del norte de europa se produjo una emergencia de tierras, una isla, y que entonces se invoco una ley que afirma que toda tierra sin asignar es, por defecto, propiedad de la Corona.
Me llama mas la atencion la cuestion de la soberania electronica pura, sin estado terrenal asociado, y eso de “evangelizarlo”. Interesantes conceptos.